11 abr 2017

RECUPERAR LA MISTICA

URUGUAY
LA FUERZA POLÍTICA ANALIZA SU ESTRATEGIA
Fuerte autocrítica del FA para enfrentar a la derecha

Abr 11, 2017



El Frente Amplio se prepara para el Plenario Nacional de mayo y ayer dio a conocer el borrador de un documento al que tuvo acceso LA REPÚBLICA sobre Estrategia Política del Frente Amplio hacia el 2020. En su análisis se plantea como uno de los ejes recuperar la cercanía con la gente y multiplicar el diálogo con la sociedad civil. El objetivo estratégico es colocar en el centro político el enfrentamiento de los dos proyectos de país. Para ello se plantea confrontar con la derecha política en todos los planos; ideológico, cultural, económico, social, de valores y político, movilizando para ello a los frenteamplistas y a toda la sociedad.

El Frente está convencido de que no se puede perder más tiempo: “El presente año es clave para que esta política de relacionamiento sistemático se constituya en la “fase cero” de la construcción del Programa del FA para el período 2020-2024. Debemos comenzar la construcción del nuevo programa desde la sociedad”, señala.

Autocrítica

El documento no carece de autocrítica, todo lo contrario: “Hemos tenido una gran dificultad colectiva para construir un relato y una práctica políticos que vertebren de una parte la difusión de los cambios que la izquierda ha logrado producir en estos años, y de otra parte la necesaria construcción de nuevos objetivos de transformación, nuevas causas por las que luchar y organizarse colectivamente”, expresa.

Por este motivo se considera que esto “puede comprometer la continuidad del proceso de cambios iniciados en 2005”, pero se cuenta “con las posibilidades y el tiempo para revertir esta situación”.

Con este fin “el Plan Político del Frente Amplio deberá recoger un conjunto de medidas para la concreción de este objetivo estratégico donde se realice una propuesta de relacionamiento sistemático con el campo popular”.

La estrategia definida plantea para los próximos años, “potenciar el papel del movimiento en el FA, recuperar los lazos de relación con el movimiento social en cada lugar en concreto, la relación con las masas sindicales, regionales, departamentales; el segundo y tercer nivel de gobierno con participación y apropiación del proyecto de transformaciones sociales y políticas; la diversidad de movimientos por la lucha de más y mejores derechos”.

Se cita como ejemplo y guía, “la batalla dada por los jóvenes en estos tiempos contra la ley del no a la baja”. ” Ahí estuvieron nuestros jóvenes y los comités, realizando en conjunto con la comisión las jornadas en los barrios, ciudades y pueblos del Interior; la lucha por memoria, verdad y justicia; etc.”, expresa.

Recuperar el diálogo

El documento frenteamplista apuesta por recuperar la cercanía con la sociedad. “Hay que multiplicar nuestra capacidad y calidad de diálogo con las organizaciones de la sociedad civil y con la sociedad toda”.

“Muchas veces reducimos nuestros vínculos con la sociedad a las organizaciones tradicionales que han sido la base sobre la que se ha construido la unidad política del campo popular; pero hemos dejado por fuera otro conjunto de organizaciones que funcionan y articulan distintas demandas de la sociedad: organizaciones ambientalistas, de defensa de los animales, centros comerciales que nuclean micro y pequeñas empresas y a organizaciones de la economía social”.

“Debemos recolocar en el centro político el enfrentamiento de los dos proyectos de país, confrontando con la derecha política en todos los planos; ideológico, cultural, económico, social, de valores y político, movilizando a los frenteamplistas y a la sociedad”, agrega.

Para lograrlo, se propone “fortalecer la organización del FA para poder enfrentar políticamente a la derecha y las fuerzas de la restauración conservadora; y sobre todo para estar en condiciones de continuar las transformaciones estructurales que el país requiere, desarrollando el país productivo y próspero, con justicia social y con una democracia plena y participativa.

“Se requiere desarrollar una acción política permanente hacia la ciudadanía que permita difundir los avances del país y elaborar un nuevo programa para profundizar los cambios que se sustente en principios de libertad, igualdad y justicia social, el trabajo, la democracia y la paz”, afirma el documento.

El objetivo mayor: superar la distancia que existe entre el FA y los frenteamplistas

El Frente Amplio definió en su documento que solo la acción política hacia la sociedad permitirá reconstruir “la unidad de acción”, y planteó este objetivo como la tarea principal de esta etapa.

Para ello se propone la realización de instancias presenciales de la Fuerza política, “de rendición de cuentas a la ciudadanía”, y de utilización de los nuevos medios de comunicación “para tener un intercambio permanente con los ciudadanos. Debemos superar la distancia que existe hoy entre el Frente Amplio y los frenteamplistas”.

La estrategia trazada para lograrlo no se pone límites y recalca que “probablemente, para lograr los desafíos que la etapa nos impone, tengamos que repensar integralmente la organización interna de nuestra fuerza política”.

“Debemos mejorar la relación gobierno-fuerza política para que nos asegure la continuidad programática y el cumplimiento de los lineamientos estratégicos, por una parte, y la iniciativa, independencia de la gestión ejecutiva y la rapidez y eficiencia en la toma de decisiones, por otro lado”, agrega.

La unidad

El Frente apuesta fuerte por la preservación de la unidad de acción, pero aclara que ello “no puede entenderse como el cultivo de la autocomplacencia ni la ausencia de la autocrítica”.

Se trata más bien de contar con “la claridad estratégica para debatir con fraternidad, explicitar nuestras diferencias, respetar las opiniones de todos, pero en última instancia apostar con decisión a construir síntesis que nos representen a todos y nos permita seguir caminando juntos”.

“La unidad es imprescindible, pero en sí misma no es garantía de éxito. Necesitamos desatar la esperanza, la participación y movilización popular en todos los niveles para consolidar lo logrado y seguir avanzando”, expresa.

Se hace especial hincapié en “recuperar la confianza entre compañeros y la voluntad de acordar, buscar la síntesis política, discutir por lo alto, hacer un culto de la fraternidad, tener capacidad de propuesta y ser receptivos ante los puntos de vista de los demás”.

“Tenemos, por lo tanto, una responsabilidad histórica y el deber de no fallarle a nuestro pueblo”, concluye.

Fortaleza y autocrítica para evitar el avance conservador

El documento del Frente Amplio analiza el avance de la derecha en la región y destaca que el liderazgo progresista de Sudamérica, no supo o no pudo convertir la integración regional en el componente determinante para instalar un proyecto alternativo.

“El nuevo modelo de desarrollo no se completó y el desgaste institucional dio paso a la alternancia de derecha en Argentina y en Brasil y a la profunda crisis en Venezuela”, agrega.

De esta manera, “se fue preparando el terreno para el comienzo de una ofensiva neoliberal, conservadora y excluyente, que quiere arrasar con las conquistas sociales y retroceder”.

El diagnostico que el FA hace de la derecha más conservadora es que “si el discurso de ayer era el del fin de la historia, hoy se quiere imponer el fin del ciclo progresista. Por ello tenemos que confrontar con la idea fatalista y desmoralizante de la idea del fin de un ciclo, que no explica lo que está sucediendo, sino que es una expresión simplista e interesada para desmovilizar y desarticular las capacidades de resistencia, fortalecimiento y ampliación del bloque social de los cambios”.

Ofensiva conservadora

Por este motivo plantea que la necesidad de “comprender e integrar la magnitud de la ofensiva conservadora que enfrentamos, como de los elementos de una necesaria autocrítica, constituyen aspectos esenciales para trazar una estrategia que permita a la izquierda continental retomar su impulso transformador”.

Estima que el “efecto Trump” ha abierto la posibilidad de nuevas alianzas regionales, donde los gobiernos de Argentina, Brasil y Chile han tomado la iniciativa en cuanto a sumar a México a los procesos de integración regional en un proceso de confluencia del Mercosur y la Alianza Pacífico, alineados contra el sorprendente rechazo del 45º presidente de EEUU a los acuerdos de libre comercio, que según él están “cargados de instrumentos que nada tienen que ver con el comercio.

Ello está motivando además que Argentina y Brasil aceleren la negociación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea –que comenzaron en 2004 – y podrían implicar un cierto debilitamiento de la hegemonía norteamericana en el hemisferio. Es más, ante la retirada de EEUU del TPP los restantes socios adherentes están planteando que se integre China en su reemplazo”, asegura.