18 oct 2015

El Gobierno y las FARC acuerdan la búsqueda de desaparecidos

Se creará una unidad especial para facilitar información sobre los más de 25.000 desaparecidos durante el conflicto


Negociadores de las FARC, este sábado en La Habana. / ENRIQUE DE LA OSA (REUTERS)



El Gobierno de Colombia y las FARC han anunciado este sábado por la noche un acuerdo para iniciar la búsqueda de desaparecidos durante más de 50 años de conflicto armado, cifra que superaría las 25.000 personas, según El Centro Nacional de Memoria Histórica. Para ello, ambas partes crearán una unidad especial y contarán con la ayuda, de ser necesaria, de la Cruz Roja Internacional.
Los negociadores del Estado y la guerrilla en La Habana, donde se desarrollan desde hace casi tres años las conversaciones para poner punto final al conflicto colombiano, acordaron, por un lado, trabajar de manera inmediata en "ubicar, identificar y entregar dignamente los restos de las personas dadas por desaparecidas" durante el conflicto. Para ello, requerirán el apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja con el fin de diseñar y poner en marcha planes especiales humanitarios para la búsqueda, ubicación, identificación y entrega digna de los restos a sus familiares.
Como primer paso, el Gobierno acelerará la identificación y entrega de restos de víctimas que hayan muerto en operaciones de la Fuerza Pública "inhumados como N.N en cementerios ubicados en las zonas más afectadas por el conflicto". Por su parte, la guerrilla se compromete a entregar información para la ubicación y posterior identificación de los restos de víctimas de cuya ubicación tengan conocimiento.
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El segundo punto acordado en el texto que han leído los representantes de los países garantes, Noruega y Cuba, las delegaciones se comprometen a crear, tras el acuerdo de paz final, una Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas (UBPD). Para su formación y desarrollo el Gobierno y las FARC se comprometen a contar con la participación de organizaciones de víctimas, defensoras de derechos humanos y con el apoyo de instituciones especializadas.
Aquellos que contribuyan con información a la UBPD podrán beneficiarse, si así se considera, de un tratamiento especial en materia de justicia. La unidad de búsqueda de desaparecidos tendrá un director colombiano, que recibirá las recomendaciones y sugerencias de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desparecidas, organizaciones de víctimas, el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Comisión Internacional sobre Personas Desaparecidas.

España y Grecia, donde más sube la pobreza en la UE desde 2008

La pobreza golpea duro en el Sur de Europa desde el inicio de la crisis

La pobreza y exclusión social afectó a uno de cada cuatro europeos en 2014


Datos de pobreza en Europa
Una anciana indigente duerme en un banco en Atenas (Grecia). / EFE
Casi 1.000 millones de personas salieron de la extrema pobreza en el mundo en los últimos 20 años. Pero la magia del capitalismo va por barrios: la emergencia de las clases medias en Asia contrasta con los 122 millones de europeos que viven hoy en riesgo de pobreza o exclusión social. La crisis del euro hace estragos. Especialmente en el Sur: Grecia y España presentan los peores números desde 2008, según Eurostat.
La Gran Recesión no ha germinado literariamente en obras comoOliver Twist o Los Miserables —aunque ahí está el Crematorio deRafael Chirbes—, que retrataron la miseria del proletariado industrial, ni hay en Europa un reverendo Malthus, una suerte de Nostradamus fallido (por el momento) que pronóstico un apocalipsis económico si la población seguía creciendo mucho más que los recursos. Pero las cifras cuentan historias, y los números de la crisis europea tienden hacia zonas umbrías: en 2014, 122 millones de personas —el equivalente a toda la población de Alemania y España— estaban en riesgo de pobreza o exclusión social en Europa. En otras palabras: uno de cada cuatro europeos lo pasa realmente mal, por mucho que la recuperación estadística haya comenzado. Las cicatrices de la crisis son especialmente visibles en la ribera del Mediterráneo: los mayores incrementos de los niveles de población con riesgo de pobreza corresponden a Grecia (que ha pasado del 28% al 36% desde 2008) y España (del 24,5% al 29,2%), seguidas de Chipre, Malta, Hungría e Italia.


La geografía de la pobreza, sin embargo, es engañosa. El país más favorecido desde el punto de vista de los riesgos de exclusión social no es Alemania, que está viviendo una crisis estupenda. La pobreza es siempre relativa —salvo para quienes la padecen—, pero donde más ha mejorado es en el bloque del Este: Polonia, Rumanía y Eslovaquia presentan las mayores tasas de reducción de la población en riesgo.
La definición exacta de esa estadística es embrollada. Eurostat, la agencia estadística de la Unión, calcula el porcentaje de gente cuyos ingresos (después de transferencias sociales, impuestos y demás) se sitúan por debajo del 60% de la mediana nacional. Ese indicador no ofrece una medida de riqueza o pobreza absoluta, sino en comparación con el resto de residentes nacionales; depende, además, de numerosos factores.
¿Cuesta creer que 13,4 millones de españoles están en riesgo de pobreza o exclusión social? ¿Que esa cifra haya crecido en dos millones de personas desde 2008? ¿Que los incrementos sean aún más galopantes en Grecia, donde han pasado de tres a casi cuatro de millones en esa situación desesperada sobre una población de 11 millones? Esos cálculos no siempre reflejan con fidelidad lo que al lector se le viene a la cabeza cuando se habla de pobreza: Eurostat pone el umbral de ingresos en 16.719 euros anuales en hogares con dos adultos y dos niños en España (y casi 8.000 euros para un adulto que viva solo). “Esas cifras no siempre son objetivables”, apuntaba ayer Jagdish Bhagwati, de Columbia, uno de los mayores expertos del mundo en la materia. “Es evidente que la crisis del euro, especialmente dura en la periferia de Europa por cómo se ha gestionado, tiene un claro reflejo en las estadísticas”, añadía Erik S. Reinert, experto en pobreza y profesor en Tallin.

24,4% de la población

Más de cinco millones de europeos se han sumado desde 2008 a ese ejército que ahora asciende a 122 millones de personas con riesgo de pobreza o exclusión social; el 24,4% de la población. El detalle de las cifras de Grecia es sobrecogedor. El de las de España no le va a la zaga: de 11,1 a 13,3 millones de personas en riesgo (casi tantos como alemanes, con una población que casi duplica la española); el 7,1% —cifra que multiplica por dos la de 2008— en niveles de extrema pobreza, aunque ahí España está lejos de Grecia, Hungría, Rumanía o Bulgaria, con un cuarto de su población incapaz de pagar sus facturas, de poner la calefacción o de irse una semana de vacaciones.
Los expertos no coinciden a la hora de medir qué parte de esas cifras se debe a errores de política económica. Reinert critica con dureza “el extraño fenómeno de la austeridad, con el capitalismo declarándole la guerra a sus propios consumidores por ceguera ideológica”. Para Bhagwati, “habría que preguntarse cuánta pobreza habría sin esos recortes que hizo la eurozona durante la crisis”. “Al menos en Grecia, el resultado podría ser aún peor sin el apoyo financiero que vino de la mano de esos ajustes”, apostilla.

EL MOON BRASILEÑO

LUJOS Y DELITOS DEL EVANGELICO DIPUTADO CONSAGRADO A LA MISION DE DERROCAR A DILMA

Cunha lavó dinero en nombre de “Jesús”

Los detalles de sus delitos, respaldados con documentos llegados de Suiza, donde escondió una fortuna, fueron divulgados tres días después de que Cunha estuvo a un tris de iniciar el proceso de “admisibilidad” del juicio político a Dilma.
 Por Darío Pignotti

Desde Brasilia
Pasear en Porsche es algo divino. La Justicia brasileña descubrió que Eduardo Cunha, el evangélico diputado consagrado a la misión de derrocar a Dilma Rousseff por considerarla falta de ética, compró dos Porsche Cayenne, con dinero obtenido de sobornos en el escándalo del “Petrolao”. Uno de los Porsche se lo obsequió a su esposa, la periodista Claudia Cruz, muy bonita, de quien tal vez se enamoró cuando ella conducía los noticiosos de la TV Globo. El enemigo público número uno de Dilma lavó dinero sucio de petróleo a través de empresas de fachada como “Jesus.com.” y cuentas bancarias de una iglesia neopentecostal.
Los detalles de esos delitos, respaldados con documentos llegados de Suiza, donde escondió millones de dólares, fueron divulgados el viernes pasado tres días después de que Cunha estuvo a un tris de iniciar el proceso de “admisibilidad” del juicio político. Esto es, el golpe contra Dilma. Cunha, del oficialista (ma non troppo) Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) tuvo como aliado al Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) conducido por Aécio Neves, candidato presidencial en 2014 cuando Dilma lo derrotó por un pequeño margen en el ballottage.
El asalto golpista del martes 13 parecía inexorable pero fue neutralizado a último momento por el Supremo Tribunal Federal a través de una medida cautelar que desbarató, por lo pronto, la trama sediciosa acordada por Cunha y los hombres de Neves. Estas dos derrotas consecutivas del plan destituyente, el martes, a través de la cautelar del Supremo, y el viernes con las pruebas que imputan a Cunha, trajeron un respiro al gobierno.
Aunque no fue aventada la amenaza desestabilizadora, que promete continuar por meses sino años, sus principales instigadores Cunha y Neves, quedaron desmoralizados. Y en el caso de Cunha amenazado de un proceso que puede dejarlo sin fueros.
Dilma puede salir del pantano de la ingobernabilidad si sabe sacar provecho del traspié de sus adversarios y revisar los errores cometidos por su gobierno. Pero que nadie espere milagros. La presidenta no recuperará en el corto plazo la popularidad perdida, sólo la respalda el 10 por ciento, ni reactivará de inmediato una economía en recesión de casi el 3 por ciento para 2015. Está malherida pero no moribunda. Y tiene la legitimidad democrática que le reportan más de 54 millones de votos. Los sondeos, mañosos, inducen a creer que más del 60 por ciento de los brasileños apoya el impeachment, cuando lo cierto es que el activismo golpista se sustenta en las clases medias y blancas, las cuales le arrebataron la calle a la izquierda con movilizaciones que convocaron a millones de inconformes este año. No está demostrado que esa rebelión conservadora haya seducido a los sectores populares que, eso sí, rechazan el programa del neoliberal ministro Joaquim Levy que aumentó el desempleo, redujo salarios y recortó los recursos de algunos programas sociales.
Advertido de que Dilma le dio la espalda a sus electores con un programa similar al que hubieran aplicado los socialdemócratas de Neves, Luiz Inácio Lula da Silva comenzó una campaña para moderar el ajuste y promover la salida del titular de Hacienda, Levy. Con sombrero de campesino o sindicalista, según el auditorio, está recorriendo el país para recomponer el diálogo con los movimientos populares. El martes, el día que no ocurrió el golpe, Lula de gorrita con visera roja recibió a Dilma en el Congreso de la Central Unica de los Trabajadores, donde hubo consignas contra el impeachment y de rechazo al supuesto “tercer turno” electoral que quiere forzar Aécio Neves, después de perder en el segundo el año pasado.
Más allá de la mística del acto, donde también estuvo el ex presidente uruguayo José Mujica, se observa que la presidenta aún cuenta con algún margen de maniobra para dialogar con la mayor organización gremial que tiene como bandera el fin del ajuste. A partir de mañana comenzará a develarse la suerte de Levy en Hacienda y del “pemedebista” Eduardo Cunha en la presidencia de Diputados, y con ello el destino de un gobierno incierto.

ARGENTINA:LA RECONFIGURACION DEL MAPA POLITICO A PARTIR DE 2016


Sentido común

A una semana de las elecciones presidenciales no se ha cumplido ni uno de los vaticinios catastróficos que desde los comicios legislativos de 2013 ocuparon el centro de la llamada escena política: ni deserciones electorales masivas, ni tormentas cambiarias, ni vendavales inflacionarios, ni cataclismos sociales, ni Apocalipsis judicial. Scioli anuncia su gabinete y su policía dispara a la cabeza. Granados, Casal, Berni, ideología y negocios. A votar con caras largas.
 Por Horacio Verbitsky

A pesar de la crisis internacional, que es la más intensa y prolongada en nueve décadas y que no se limita al centro financiero sino que se ha extendido a todos los rubros y rumbos imaginables, la Argentina llegará a las urnas en una situación de calma incomparable con las que acompañaron las transiciones de la dictadura a la democracia en 1983, del radicalismo al peronismo en 1989, del menemismo a la Alianza en 1999 y del caos a la reconstrucción política, económica y social en 2003. Es más afín a las continuidades intramenemistas en 1995 e intrakirchneristas en 2007 y 2011. Parecida, pero tampoco igual, porque las proporciones del mix entre transición y continuidad constituyen la incógnita a despejar.
Pocas veces un proceso político ha tenido aquí un protagonista social tan definido como el que se inició con la primera presidencia de CFK. Éste actor privilegiado ha sido la clase trabajadora, a pesar de que padece su menor grado de organización desde hace 70 años y un día, cuando Juan D. Perón irrumpió con estrépito en la realidad nacional. Todas las políticas ejecutadas desde el Estado en estos ocho años han tenido esa referencia en su centro, lo cual no significa que haya sido un recorrido lineal. Tan definida ha sido esa preferencia que quienes desde ese sector han privilegiado conveniencias personales y negociaciones espurias han sido expulsados a los márgenes, reducidos a mera escenografía para la simulación teatral de los peores antagonistas de los intereses que dicen representar. La instantánea de Hugo Moyano y Gerónimo Venegas, quienes no pudieron superar la cláusula proscriptiva del 1,5 por ciento, apapachando a Maurizio Macrì al pie de un adefesio escultórico es elocuente. Igual que a Ernesto Sanz en el radicalismo, a Moyano debe agradecérsele la rotunda sinceridad con que se expresa, casi sin mediaciones intelectuales: Macrì es su compañero y su gobierno, “supuestamente de derecha, fue el primero que reconoció los derechos de los trabajadores”, llegó a decir. No aclaró de cuáles trabajadores.
Lo cierto es que 2015 es un año de recomposición salarial. La inflación menguante ronda el 25 por ciento anual y los incrementos salariales negociados en paritarias pasan del 30 por ciento. Estos datos que están al alcance de todos pese a la infinita torpeza con que el gobierno escamotea una medición de sus consecuencias indiscutibles sobre la pobreza y la indigencia, explican como una cuestión de mero sentido común por qué el oficialismo consolida su ventaja sobre el magma opositor. Sus emergentes principales disputan quién puede superar la frontera mágica del 30 por ciento para forzar una segunda vuelta y quién en tal caso podría ganarla. Si de Maurizio Macrì y Sergio Massa dependiera, ninguno podría acceder a una segunda oportunidad en noviembre. La esperanza que les queda reside en la insatisfactoria candidatura de Daniel Scioli, quien también debe alcanzar una meta porcentual que parece próxima, aunque tampoco está asegurada. Lo que ha ido definiéndose en el último mes es que el FpV también se impondría en la rueda definitiva, por el altísimo nivel de rechazo que mantiene Macrì, quien en las PASO ni siquiera llegó al 50 por ciento en la Ciudad Autómona que gobierna. No sólo el 54 por ciento de Cristina en 2011, el 51,9 por ciento de Menem en 1995, el 51,5 por ciento de Alfonsín en 1983, el 47 por ciento de Menem en 1989 y el 46 por ciento de CFK en 2007 parecen extraordinarios. Hasta el 42,8 por ciento con que Duhalde fue derrotado en 1999 es hoy un objeto de deseo.

Lo que vendrá

La victoria de Macrì o Massa parece hoy una posibilidad remota. Pero también una presidencia de Scioli, con o sin segunda vuelta, reconfiguraría el mapa político después del 10 de diciembre. Las tres fórmulas que en las PASO concentraron nueve de cada diez votos tienen un componente peronista, cuya mercurial capacidad para el reagrupamiento es uno de los rasgos característicos del sistema político.
El primer punto en discusión es cómo continuaría la difícil relación entre Scioli y Cristina, esa unidad en la diversidad, en la optimista definición de Carlos Zannini. Entran aquí en colisión dos tradiciones muy arraigadas: la que coloca en el centro de gravedad a quien posee el mandato institucional y aquella que privilegia la irradiación del liderazgo político sobre cualquier requisito formal. Ambas han sido formuladas con claridad por los respectivos voceros. El gobernador salteño Juan Manuel Urtubey anunció que el gobierno y la conducción de Cristina terminan en dos meses. Zannini replicó que ese liderazgo político continuará más allá de la restricción constitucional que impide un nuevo mandato de la presidente cuyo gobierno culmina con el segundo índice de aprobación de la democracia argentina (sólo superado por Kirchner, que no postuló su reelección) y latinoamericana (apenas por debajo de Evo Morales, que encabeza ese ranking privilegiado). En los tres casos en que ambas formas de ejercicio del poder no coincidieron, el liderazgo político prevaleció sobre el institucional y el desenlace fue penoso: Ricardo Balbín entorpeció el gobierno de Arturo Illia en la década de 1960, Perón el de Héctor Cámpora en la siguiente, y Alfonsín el de Fernando De la Rúa en la primera de este siglo. Además de la jefatura política y de un núcleo militante organizado cuya verdadera consistencia se pondrá a prueba fuera del gobierno, CFK retendrá posiciones en los bloques legislativos, en el ministerio público y en el Banco Central. Para desprenderse de esas amarras DOS podría provocar deslizamientos que desequilibren el balance en su favor o aguardar a 2017 para armar las listas legislativas en ese sentido.
Una fuente obvia de auxilio a la victoria podría ser el Frente Renovador. El dilema de Massa sería sumarse al trasvasamiento y posicionarse como relevo futuro dentro del mismo espacio político o mantenerse como opositor peronista a un gobierno peronista. Menos ostensible ha resultado hasta ahora lo que pueda ocurrir en Cambiemos. Por un lado se desprendería el injerto radical, cuyo 3 por ciento en las PASO de agosto hará histórica la efímera presidencia derrotista de Ernesto Sanz. Pero la definición de fondo se producirá en PRO. Es difícil imaginar que el hedonista Macrì permanezca como su jefe, a la espera de una nueva apuesta presidencial. En un momento de franqueza confesó que en tal caso se radicaría en Estados Unidos o Italia con su hija menor y su esposa. Otra alternativa grata sería un nuevo mandato en la presidencia de Boca Juniors, donde las elecciones ocurrirán el 6 de diciembre.
¿Qué pasaría entonces con Horacio Rodríguez Larreta (h), cuyos cargos en gobiernos justicialistas son menos recordados que su trayectoria como administrador de Macrì? Con Carlos Menem fue gerente general de la ANSES, subsecretario de Políticas Sociales y director del Fondo Nacional de Capital Social, y durante la gobernación de Carlos Rückauf, presidente del Instituto Bonaerense de Previsión Social. Con Macrì retirado, la tentación de un acuerdo con Scioli sería muy fuerte también para Cristian Ritondo y Diego Santilli, los peronistas que en estos años mayor aptitud demostraron para jugar con globos de colores. Tampoco es imaginable que el kirchnerismo asista pasivo a tal reordenamiento del tablero. La reconstrucción del sistema de partidos luego de la crisis de fin de siglo no parece concluida ni mucho menos.

Ideología y negocios

Por más que haya posado en campaña junto con otros presidentes del populismo regional, la opción de Scioli está más al norte, según deja entender sin ambigüedad Urtubey, con independencia de que sea el próximo canciller de Scioli o decida permanecer en Salta. Desde allí ejerce su rol como hombre fuerte de una liga de gobernadores, que sólo valora a Scioli como alternativa ante Cristina, pero en la intimidad no lo considera más que un primus inter pares, según definición del propio Urtubey. Un realineamiento con Estados Unidos iría en contra de tendencias profundas de la sociedad argentina. El Centro de Investigación Pew difundió en junio un estudio de opinión pública global que incluyó 45.345 entrevistas personales y telefónicas realizadas en 40 países entre adultos de más de 18 años. La Argentina es el país con la peor opinión sobre Estados Unidos, salvo aquellos con numerosa población musulmana o que compiten con Washington por la primacía mundial. La mediana de los 40 países arroja una mala opinión de Estados Unidos del 24 por ciento de la población. La Argentina casi la duplica, con el 43 por ciento, sólo superada por Jordania (83 por ciento), Rusia (81 por ciento), los territorios palestinos ocupados por Israel (73 por ciento), Pakistán (62 por ciento), Líbano (60 por ciento), Turquía (58 por ciento), China (49 por ciento) y Alemania (45 por ciento).
Algunos anuncios y trascendidos sobre el gabinete de Scioli (Alejandro Granados en Defensa, el alcaide mayor penitenciario Ricardo Casal en Justicia y Sergio Berni en Seguridad) también señalan otros puntos de colisión con el kirchnerismo. En septiembre de 2013, cuando Scioli le ofreció el ministerio de Seguridad, Granados le puso como condición que, de llegar a la presidencia, lo designara en Defensa. Como ministro de Seguridad, Granados llevó al extremo la confusión entre seguridad y policía y entre policía y violencia institucional y Scioli comenzó a medir los logros de su gestión por la cantidad de “delicuentes abatidos”, lo cual nada tiene que ver con una gestión democrática de la seguridad. En su último reportaje con La Nación, Granados dijo que odiaba las estadísticas, que pondría 15.000 militares en la frontera norte, donde asoció narcotráfico con migración.
Quienquiera saber por qué al intendente de Ezeiza le apetecía Defensa debería conocer su habilidad para ganarle espacio al bosque, práctica que comenzó con su célebre restaurante El Mangrullo y que continuó con los terrenos de la Fuerza Aérea que circundan el Aeropuerto Internacional. La Administración Nacional de Aviación Civil, ANAC, es conducida por el hijo de Granados. A solicitud de Granados padre, en 2008 la Fuerza Aérea le cedió 535 hectáreas “en la zona” del Aeropuerto Internacional por un canon de 36.700 pesos mensuales. Ezeiza nunca pagó el canon, pero cedió una parte de ese terreno al Club Boca Juniors para canchas de fútbol, playas de estacionamiento, microcine, gimnasios, oficinas, confiterías, depósitos y hoteles. La concesión fue sin cargo por 30 años cuando el municipio sólo podía disponer de esos terrenos por 10, y para realizar actividades distintas a las autorizadas. Pero Boca Juniors también avanzó sobre el perímetro del Aeropuerto Internacional, lo que dio lugar a una causa judicial que rebotó de juzgado en juzgado.
Si bien Berni acompaña a los Kirchner desde Santa Cruz, nunca le asignaron una responsabilidad de primer nivel. Cuando su relación con la primera ministra de Seguridad Nilda Garré se hizo insostenible, CFK recibió la sugerencia de designar a Berni ministro de Seguridad y devolver a Garré a Defensa, donde las fragatas se le hundían solas a Arturo Puricelli o eran capturadas por países africanos. La respuesta presidencial fue categórica: “Quien piense en esa posibilidad no me conoce a mí o no lo conoce a Berni”. Desde la Secretaría de Seguridad, Berni abjuró de la decisión de Kirchner de no enfrentar las protestas sociales con represión y de los protocolos de actuación que regulan el uso de la fuerza en esos casos. Este mes, la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, sobreseyó a los trece militantes de izquierda procesados por los cortes de la ruta Panamericana. Las tropas de la Gendarmería los acribillaron con cartuchos de goma y los sofocaron con agresivos químicos. Berni también infiltró entre ellos a un coronel de Inteligencia del Ejército. Arroyo sostuvo que los manifestantes realizaban un “legítimo ejercicio del derecho de reunión, en el caso particular de peticionar y hacer oír sus reclamos”, conducta “amparada constitucionalmente, por lo que de modo alguno pueden ser alcanzada por el derecho penal”. Ahora tal vez Berni y el coronel Roberto Galeano deban rendir cuentas.
Casal es uno de los responsables del ablandamiento de garantías procesales por lo cual hoy la cantidad de personas detenidas en los lugares de encierro bonaerense es la mayor de la historia. La tasa de prisionización provincial es la mayor del país y una de las más altas de la región. Casal dejó en manos del Servicio Penitenciario, en el que se formó, la gobernabilidad de los penales, por medio de la violencia. Esto también hizo crecer la cantidad de muertes traumáticas de personas privadas de su libertad. No por casualidad, Clarín eligió para ilustrar el anuncio de su designación una foto del gobierno de Buenos Aires en la que DOS y Casal están acompañados por la Procuradora General María Falbo, quien está al borde del juicio político y del procesamiento penal por la protección acordada a otro amigo de Casal, el fiscal general de San Isidro Julio Alberto Novo, a quien Arroyo Salgado indagará por encubrimiento de narcotráfico, y contra quien se abrió el procedimiento de juicio político. Su protegido y amigo es el condenado en España Gustavo Adolfo Juliá. Novo designó a la abogada defensora de Juliá, Mariana Busse, como secretaria de su fiscalía general. Gracias a Falbo y Casal, Novo, sus fiscales adjuntos Rodrigo Caro y Eduardo Vaiani, Busse y la también secretaria y mujer de Novo, Melisa Fernanda Rey, están imputados pero siguen en funciones pese a que el fiscal Luis Angelini solicitó que fueran suspendidos. Desde sus cargos, Novo, Caro y Vaiani siguen conduciendo el trabajo de más de 60 fiscales que, entre otras cosas, tramitan casos de comercialización de estupefacientes y dirigen a la policía en función judicial.

EEUU: ACLU demanda a dos sicologos torturadores de la CIA

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) demandó hoy a dos contratistas de la CIA que diseñaron e implementaron programas de interrogatorios duros de la agencia, denunciados como tortura.

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La demanda acusa a los sicólogos James E. Mitchell y John Jessen de desarrollar un programa de interrogatorios que incluyó golpizas, privación del sueño, hambre, ahogo simulado y otros métodos que causaron sufrimiento físico y sicológico a los prisioneros en manos de la CIA, según reseña este martes el diario digital Politico.
La acusación sigue a la presentación hace 10 meses de un informe del Senado según el cual las prácticas de interrogatorio afectaron a los prisioneros de al-Qaeda mucho más de lo permitido por los límites legales sin proporcionar datos decisivos.
Interpuesto en un tribunal federal en el estado de Washington, el pedido aborda el caso de tres prisioneros de la CIA, Gul Rahman (muerto por las torturas), Suleiman Abdullah Salim y Mohamed Ahmed Ben Soud, ambos ya libres.
La acción legal fue interpuesta atendiendo el amparo del Estatuto de Agravios a Extranjeros, el cual permite a no ciudadanos demandar en tribunales estadounidenses por violaciones a los derechos humanos.
Según la ACLU los sicólogos desarrollaron un programa para la CIA que se inspiró en experimentos de la década de 1960 con perros y la teoría de la indefensión adquirida.
Mitchell y Jessen se desempeñaron como contratistas independientes para la CIA, formaron una empresa que recibió pagos por 81 millones de dólares y en abril de 2007 empleaban directamente a 11 de los 13 interrogadores utilizados por la agencia, plantea ACLU.
Los acusados conspiraron con la CIA para torturar a estos tres hombres y muchos otros, dijo Steven Watt, abogado del Programa de Derechos Humanos de ACLU, en un comunicado.
Afirmaron que su programa estaba basado científicamente, seguro y probado, cuando en realidad no era ninguna de esas cosas. El programa era ilegal y sus métodos bárbaros. La psicología es una profesión de curación, pero Mitchell y Jessen violaron el código ético de no hacer daño con algunas de las formas más aberrantes imaginables, puntualizó el letrado.
Salim, uno de los sobrevivientes, dijo que la terrible experiencia en manos de la CIA aún lo persigue. “Todavía tengo recuerdos, pero he aprendido a lidiar con ellos con un psicólogo que trata de ayudar a la gente, no les hará daño”, indicó.
PL