18 oct 2015

WIKILEAKS | Cómo se opera para desestabilizar la región

El nuevo libro The WikiLeaks Files: The World According to U.S. Empire desnuda las intervenciones del gobierno norteamericano para derrocar presidentes latinoamericanos e impedir que la ola antineoliberal de la región se traslade a otros continentes.
ALEXANDER MAIN Y DAN BEETON |

18/10/2015





El mundo entero vio a Grecia llevar a cabo una lucha heroica contra un desastroso dictado neoliberal. Luego vio al pueblo griego recibir un vapuleo público y doloroso, aplicado con sádico celo por las autoridades financieras de la eurozona.

Cuando el gobierno de izquierda griego decidió realizar un referéndum sobre el programa de austeridad impuesto por la eurozona y el FMI, el Banco Central Europeo tomó represalias restringiendo la liquidez de los bancos griegos. Esto desencadenó un cierre prolongado de bancos y sumergió a Grecia aún más en la recesión. Aunque los votantes griegos acabaron rechazando masivamente la austeridad, Alemania y el cartel de acreedores europeos lograron subvertir la democracia y conseguir exactamente lo que querían, por ahora: la sumisión completa a su agenda neoliberal.

En la última década y media, una lucha similar contra el neoliberalismo tuvo lugar a lo largo y ancho de un continente entero y en su mayor parte fuera de la mirada pública. Aunque Washington buscó, en un inicio, anular todo disentimiento, a veces empleando tácticas más brutales que las usadas contra Grecia, en América latina el movimiento de resistencia a la agenda neoliberal fue, en gran parte, exitoso. Es una historia épica que está saliendo a la luz progresivamente gracias a la exploración continua del enorme tesoro de los cables diplomáticos de Estados Unidos revelados por WikiLeaks.

El neoliberalismo se implantó firmemente en América latina mucho antes de que Alemania y las autoridades de la eurozona empezaran a forzar el ajuste estructural de Grecia y otros países periféricos endeudados. A través de la coerción (por ejemplo, condiciones vinculadas con los préstamos del FMI) y del adoctrinamiento (por ejemplo, el respaldo norteamericano a la formación de los “Chicago Boys” de la región), los Estados Unidos lograron difundir el evangelio de la austeridad fiscal, la desregulación, el llamado “libre comercio”, la privatización y la reducción draconiana del sector público por toda América latina a mediados de los ’80. El resultado fue sorprendentemente similar al que se vio en Grecia: estancamiento del crecimiento (sin apenas incremento de la renta per cápita entre 1980 y 2000), una pobreza en aumento, la caída del nivel de vida de millones de personas y carta blanca para que empresas e inversores internacionales hagan dinero fácil.

A partir de los ’80, la región empezó a rebelarse y a levantarse contra las políticas neoliberales. Primero, la rebelión fue sobre todo espontánea y desorganizada –como en el caso del Caracazo en Venezuela, a principios de 1989–. Pero, más tarde, candidatos políticos antineoliberales empezaron a ganar elecciones y –para consternación del establishment de la política de exteriores estadounidense– un número creciente de ellos se mantuvo fiel a sus promesas electorales y empezó a implementar medidas contra la pobreza y políticas heterodoxas que reafirmaron el papel del Estado en la economía. Entre 1998 y 2008, candidatos opuestos, en grados diversos, al neoliberalismo y a la hegemonía de los Estados Unidos ganaron elecciones presidenciales en Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Honduras, Ecuador, Nicaragua y Paraguay.

Buena parte de la historia de los esfuerzos de los gobiernos estadounidenses para contener y hacer retroceder esta corriente antineoliberal puede encontrarse en las decenas de miles de cables diplomáticos filtrados por WikiLeaks desde las misiones diplomáticas de los Estados Unidos en la región, entre principios de los años 2000 y 2010. Los cables –volcados en el reciente libro The WikiLeaks Files: The World According to U.S. Empire– revelan la habitual mecánica de intervención política norteamericana en América latina (y convierten en farsa el mantra del Departamento de Estado según el cual “los Estados Unidos no interfieren en la política interna de otros países”): brindar apoyo material y estratégico a los grupos de la oposición de derecha, algunos de los cuales son violentos y antidemocráticos. Los cables también dibujan una imagen viva de la mentalidad ideológica de Guerra Fría de los altos emisarios de los Estados Unidos y muestran cómo tratan de usar medidas coercitivas que recuerdan a la reciente llave estranguladora aplicada a la democracia griega.

Como era de esperar, los principales medios de comunicación ignoraron esa crónica inquietante de la agresión imperial, prefiriendo centrarse, en cambio, en la visión de los diplomáticos estadounidenses sobre las acciones potencialmente embarazosas o ilícitas de funcionarios extranjeros. Los pocos expertos que ofrecieron un análisis más amplio de los cables argumentan que, en general, no hay una distancia significativa entre la retórica oficial de los Estados Unidos y la realidad descrita en los cables. En palabras de un analista de relaciones internacionales estadounidense, “uno no se hace una imagen de los Estados Unidos como ese poderoso titiritero que trata de manejar los hilos de varios gobiernos en todo el mundo para servir a sus intereses”.

¿Uno no se hace esta imagen? El lector podrá hacer su propio juicio.

Esto no es un chantaje…
A finales de 2005, Evo Morales obtuvo una arrolladora victoria en las elecciones presidenciales con un programa de reforma constitucional, de derechos indígenas y con la promesa de combatir la pobreza y el neoliberalismo. El 3 de enero, dos días después de su toma de posesión, Morales recibió una visita del embajador David L. Greenlee. 
El embajador fue directamente al grano: la asistencia multilateral a Bolivia supervisada por Estados Unidos dependería del buen comportamiento del gobierno de Morales. 
Podría haber sido una escena de El padrino:
“El embajador mostró la crucial importancia de las contribuciones de Estados Unidos a las financieras (sic) internacionales clave de las que dependía Bolivia, como el Banco Internacional de Desarrollo (BID), el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. ‘Cuando piense en el BID, debe pensar en los Estados Unidos’, dijo el embajador. ‘Esto no es un chantaje, es la simple realidad (…). Espero que usted, como próximo presidente de Bolivia, comprenda la importancia de esto –dijo–, porque una separación de los caminos no sería buena para la región ni para Bolivia ni para Estados Unidos’”.

Sin embargo, Morales se mantuvo fiel a su agenda. En días siguientes, siguió adelante con los planes para re-regular los mercados de trabajo, renacionalizar la industria de los hidrocarburos y profundizar la cooperación con el archienemigo de los Estados Unidos, Hugo Chávez. En respuesta, Greenlee sugirió un “menú de opciones” para tratar de forzar a Morales a inclinarse ante los deseos de su gobierno: el veto de préstamos multilaterales multimillonarios, la posposición de las medidas programadas de alivio de la deuda, la oposición a la financiación por parte de la Corporación Reto del Milenio y el final del “apoyo material” a las fuerzas de seguridad bolivianas (06LAPAZ93).

Desgraciadamente para el Departamento de Estado estadounidense, pronto se vio cómo estas amenazas iban a ser debidamente ignoradas. Morales ya había decidido reducir drásticamente la dependencia de Bolivia con las líneas de crédito multilaterales que requerían el examen del Tesoro estadounidense. Pocas semanas después de su investidura, Morales anunció que Bolivia dejaría de estar comprometido con el FMI y dejó que el acuerdo de préstamo con el Fondo expirase. Años después, Morales sugirió a Grecia y a otros países europeos endeudados que siguieran el ejemplo de Bolivia y que “se liberen económicamente del dictado del Fondo Monetario Internacional”.

Incapaz de forzar a Morales a cumplir sus órdenes, el Departamento de Estado pasó a centrarse en reforzar a la oposición boliviana. La región Media Luna, controlada por la oposición, empezó a recibir un creciente apoyo estadounidense. Un cable de abril de 2007 señala el “más amplio esfuerzo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) para reforzar a los gobiernos regionales como contrapeso del gobierno central” (07LAPAZ1167). Un informe del Usaid de 2007 señalaba que su Oficina de Iniciativas de Transición había “aprobado 101 subvenciones por valor de 4.066.131 de dólares para ayudar a los gobiernos departamentales a operar más estratégicamente”. La financiación también llegó a grupos indígenas locales que “se oponían a la visión de las comunidades indígenas de Evo Morales” (08LAPAZ717).

Un año después, los departamentos de la Media Luna entraron en rebelión abierta contra el gobierno de Morales; primero, realizando referendos sobre la autonomía, pese a haber sido declarados ilegales por el poder judicial; después, apoyando protestas violentas proautonomía que acabaron con la vida de 20 partidarios del gobierno. Muchos creyeron que se estaba desplegando una tentativa de golpe de Estado. La situación sólo se calmó bajo la presión de otros presidentes suramericanos, que emitieron una declaración conjunta de apoyo al gobierno constitucional del país.

Pero mientras Suramérica se aliaba en apoyo a Evo, los Estados Unidos mantenían una comunicación regular con los líderes del movimiento violento, separatista y racista de oposición, incluso cuando éste hablaba abiertamente de “volar por el aire los conductos de gas” y de la “violencia como posibilidad para forzar al gobierno a tomárselo en serio y dialogar” (08LAPAZ1931).
En contra de su postura oficial durante los acontecimientos de agosto y septiembre de 2008, el Departamento de Estado norteamericano se planteó seriamente la posibilidad tanto de un golpe de Estado como del asesinato del presidente Evo Morales. Un cable revela los planes de la embajada de los Estados Unidos en La Paz para preparar este acontecimiento: “El Comité de Acciones de Emergencia desarrollará, con el Equipo de Evaluación Situacional Comando Sur, un plan de respuesta inmediata en caso de emergencia inesperada, por ejemplo, un intento de golpe de Estado o la muerte del presidente Morales”, señalaba el cable 08LAPAZ2083_a.

Los acontecimientos de 2008 fueron el mayor reto para la presidencia de Morales hasta entonces y cuando más cerca estuvo de ser derrocada. Los preparativos de la embajada norteamericana para una posible salida de Morales de la presidencia revelan que los Estados Unidos, como mínimo, creían que la amenaza sobre Morales era muy real. El hecho de que no lo manifestara públicamente señala de qué parte estaba durante el conflicto y qué resultado probablemente prefería.

Fomento de la democracia
Algunos de los métodos de intervención empleados en Bolivia se reprodujeron en otros países con gobiernos o movimientos fuertes de izquierda. Por ejemplo, tras el retorno de los sandinistas al poder en Nicaragua en 2007, la embajada de los Estados Unidos en Managua se puso en marcha para reforzar el apoyo al partido de la oposición de derecha Alianza Liberal Nicaragüense (ALN).
En febrero de 2007, la embajada se reunió con la directora de organización de la ALN y le explicó que los Estados Unidos “no proporciona asistencia directa a los partidos políticos”, pero –para eludir esta restricción– le sugirió que la ALN se coordinara más estrechamente con ONG amigas que pudieran recibir financiación norteamericana. La líder de la ALN dijo que “remitiría una lista completa de las ONG que apoyan efectivamente el trabajo de la ALN” y la embajada lo arregló para que “se reuniera a continuación con los directores del IRI (International Republican Institute) y con el NDI (National Democratic Institute for International Affairs)”. El cable también señalaba que la embajada “promovería la capacitación de los recaudadores de fondos de la ALN” (07MANAGUA493).

Cables como éstos deberían ser lectura obligada para los estudiantes de la diplomacia estadounidense y para todos aquellos interesados en comprender cómo funciona realmente el sistema de “fomento de la democracia” norteamericano. A través de la Usaid, el National Endowment for Democracy (NED), el NDI, el IRI y otras entidades paragubernamentales, el gobierno de los Estados Unidos asiste extensamente a los movimientos políticos que apoyan sus objetivos políticos y económicos.

En marzo de 2007, el embajador norteamericano en Nicaragua pidió al Departamento de Estado “aproximadamente 65 millones de dólares, por encima de los niveles de partida anteriores, durante los próximos cuatro años –hasta las próximas elecciones presidenciales– para financiar el refuerzo de los partidos políticos, de las ONG democráticas y pequeñas y flexibles ayudas a corto plazo a grupos comprometidos con esfuerzos críticos para defender la democracia de Nicaragua, potenciar nuestros intereses y contrarrestar los de aquellos que claman contra nosotros” (07MANAGUA583_a).

En Ecuador, la embajada norteamericana se opuso al economista de izquierda Rafael Correa mucho antes de su elección como presidente en 2006. Dos meses antes de aquellas elecciones, el asesor político de la embajada alertó a Washington de que Correa podía “unirse al grupo de líderes nacionalistas-populistas suramericanos, Chávez-Morales-Kirchner” y señaló que la embajada había “advertido a nuestros contactos políticos, económicos y mediáticos de la amenaza que Correa representa para el futuro de Ecuador y había desaconsejado activamente alianzas políticas que pudiesen dar estabilidad al radicalismo percibido en Correa” (06QUITO2150_a). Inmediatamente después de la elección de Correa, la embajada mandó un cable al Departamento de Estado con su plan de acción:
“Sabemos que los esfuerzos del gobierno de los Estados Unidos no podrán ellos solos conformar la dirección del nuevo gobierno o Asamblea Nacional, pero esperamos maximizar nuestra influencia trabajando en concierto con otros ecuatorianos y grupos que comparten nuestra visión. Las propuestas de reforma de Correa y su actitud hacia la Asamblea y los partidos políticos tradicionales, en ausencia de control, podrían alargar el actual período de conflicto e inestabilidad política” (06QUITO2991).
Los peores miedos de la embajada se confirmaron. Correa anunció que cerraría la base aérea de los Estados Unidos en Manta, que incrementaría el gasto social y que promovería una asamblea constituyente. En abril de 2007, el 80% de los votantes ecuatorianos respaldó la propuesta de formar una asamblea constituyente y, en 2008, el 62% aprobó una nueva constitución que consagró un sinfín de principios progresistas, incluyendo la soberanía alimentaria, el derecho a la vivienda, a la asistencia sanitaria y al empleo y el control ejecutivo sobre el banco central (un tema tabú en el manual neoliberal).

A principios de 2009, Correa anunció que Ecuador no pagaría parte de su deuda externa. La embajada estaba furiosa, por ésta y otras razones: la decisión de Correa de alinear a Ecuador más estrechamente con el grupo de países de izquierda, perteneciente a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA, fundada por Venezuela y Cuba en 2004 como fuerza de oposición al Área de Libre Comercio de las Américas impulsada por la administración Bush). Pero el embajador también era consciente de la escasa influencia que los Estados Unidos tenían sobre él:
“Estamos transmitiendo el mensaje en privado de que las acciones de Correa tendrán consecuencias sobre su relación con la nueva administración Obama, al tiempo que evitamos comentarios públicos que serían contraproducentes. No recomendamos poner fin a ningún programa del gobierno de los Estados Unidos que sirva a nuestros intereses, ya que sólo contribuiría a debilitar el incentivo para que Correa vuelva a una línea más pragmática” (09QUITO15).

La quita parcial fue un éxito y ahorró al gobierno de Ecuador casi dos mil millones de dólares. En 2011, Correa recomendó el mismo remedio a los países europeos endeudados, particularmente a Grecia, aconsejándoles que no pagaran parte de sus deudas e “ignoraran” los consejos del FMI.

Contra la “amenaza” bolivariana

Durante la Guerra Fría, la supuesta amenaza de la Unión Soviética y la expansión comunista de Cuba sirvieron para justificar un sinnúmero de intervenciones con el objetivo de eliminar gobiernos liderados por la izquierda, y apuntalar regímenes militares de derecha. Del mismo modo, los cables de WikiLeaks muestran cómo, en la década iniciada en 2000, el fantasma del “bolivarianismo” de Venezuela se utilizó para validar las intervenciones contra nuevos gobiernos de izquierda contrarios al neoliberalismo, como el de Bolivia, descrito como uno que “cayó completamente en los brazos de Venezuela”, o Ecuador, visto como un “sucedáneo de Chávez”.

Las relaciones de los Estados Unidos con el gobierno de izquierda de Hugo Chávez se agriaron desde el principio. Chávez, electo por primera vez presidente en 1998, rechazó enérgicamente las políticas económicas neoliberales, desarrolló una estrecha relación con Fidel Castro, y criticó abiertamente la ofensiva del gobierno de Bush en Afganistán, seguida por el ataque del 11 de septiembre (Estados Unidos retiró al embajador en Caracas después de que Chávez proclamara “no pueden luchar contra el terrorismo con más terrorismo”). Más tarde, reforzó el control del gobierno sobre el sector petrolífero, aumentando las regalías pagadas por las empresas extranjeras, y utilizando los ingresos del petróleo para financiar programas de salud y educación públicas y de alimentación para los pobres.

En abril de 2002, el gobierno norteamericano apoyó públicamente el golpe militar que depuso a Chávez del poder durante 48 horas. Documentos de la NED, obtenidos a través de la Ley de Libertad de Información, muestran que los Estados Unidos proporcionaron financiación dirigida a la “promoción de la democracia” junto con entrenamiento a grupos que apoyaron el golpe de Estado y que posteriormente fueron involucrados en el intento de derrocar Chávez a través de una “huelga” del personal directivo que paralizó la industria petrolera entre fines de 2002 y principios de 2003, sumiendo al país en la recesión.

Los cables de WikiLeaks muestran que, después de estos intentos fallidos de derrocar al gobierno electo de Venezuela, los Estados Unidos continuaron respaldando a la oposición venezolana a través de la NED y el Usaid. En un cable de noviembre de 2006, el entonces embajador William Brownfield explicó la estrategia de Usaid/OTI para socavar al gobierno de Chávez: “En agosto de 2004, el embajador delineó la estrategia para el equipo en el país, que contenía 5 puntos para guiar las actividades de la embajada de Venezuela en el período 2004-2006. La estrategia se enfocó en: 1) fortalecimiento de las instituciones democráticas, 2) penetrar la base política de Chávez, 3) dividir al chavismo, 4) proteger los negocios clave de los Estados Unidos y 5) aislar a Chávez internacionalmente” (06CARACAS3356).

Los estrechos vínculos que existen entre la embajada de los Estados Unidos y varios grupos de la oposición son evidentes en numerosos cables. Un cable de Brownfield vincula a la ONG Súmate –una ONG de oposición que jugó un papel central en las campañas de la oposición– con “nuestros intereses en Venezuela” (06CARACAS339). Otros cables revelan que el Departamento de Estado hizo lobby para que Súmate logre apoyo internacional (05MADRID2557; 06CARACAS340) y alentó el apoyo financiero norteamericano (05CARACAS1805), apoyo legal (06CARACAS3547) y otro tipo de apoyo político para la organización, incluyendo el brindado a través de la NED.

En agosto de 2009, Venezuela fue sacudida por violentas protestas de la oposición (como ocurrió varias veces bajo Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro). Un cable secreto del 27 de agosto cita a una contratista de Usaid/OTI, Desarrollo de Alternativas, Inc., refiriéndose a “todas” las personas que protestaron contra Chávez en su momento como “nuestros financiados”: “El empleado de DAI Eduardo Fernández dijo que ‘las calles están calientes’, en referencia a la creciente protesta contra los intentos de Chávez de consolidar el poder, y ‘toda esta gente (que organiza las protestas) son nuestros financiados’” (09CARACAS1132_a).
Los cables también revelan que el Departamento de Estado de los Estados Unidos proporcionó entrenamiento y apoyo a un líder estudiantil que reconoció haber liderado a una multitud, guiándola con la intención de “linchar” a un gobernador chavista: “Durante el golpe de Estado de abril de 2002, Nixon Moreno participó en las manifestaciones en el Estado de Mérida, liderando a una multitud que marchó en la capital del Estado para linchar al gobernador Florencio Porras del partido MVR” (06CARACAS1627).
Pero pocos años después de esto, otro cable menciona: “Moreno participó en el Programa de Visitantes Internacionales del Departamento de Estado en 2004” (07CARACAS591).

Moreno sería buscado más tarde por intento de asesinato y por amenazar a una agente de policía, entre otros cargos.
También en consonancia con la estrategia de cinco puntos que delineó Brownfield, el Departamento de Estado priorizó los esfuerzos para aislar al gobierno de Venezuela a nivel internacional y contrarrestar la percepción de su influencia en toda la región. Los cables muestran cómo los jefes de las misiones diplomáticas de los Estados Unidos en la región desarrollaron estrategias coordinadas para contrarrestar la “amenaza” regional de Venezuela.

Como WikiLeaks reveló por primera vez en diciembre de 2010, los jefes de las misiones de los Estados Unidos en seis países suramericanos se reunieron en Brasil en mayo de 2007 para desarrollar una respuesta conjunta a los supuestos “planes agresivos para crear un movimiento bolivariano unificado en toda América latina” del presidente Chávez. Dentro de las áreas de acción acordadas por los jefes de misión, se planeó “continuar fortaleciendo los vínculos con líderes militares en la región que comparten nuestra preocupación respecto a Chávez” (07ASUNCION396). Una reunión similar de jefes de misiones norteamericanas en América Central –enfocada en la “amenaza de actividades políticas populistas en la región”– tuvo lugar en la embajada norteamericana en El Salvador en marzo de 2006 (06SANSALVADOR963_a).

Los diplomáticos estadounidenses se esforzaron mucho por tratar de evitar que los gobiernos del Caribe y Centroamérica se unieran a PetroCaribe, un acuerdo energético regional venezolano que provee, en condiciones extremadamente ventajosas, petróleo y sus derivados a los miembros del acuerdo. Cables filtrados muestran que, si bien los funcionarios estadounidenses reconocían en privado los claros beneficios económicos del acuerdo para los países miembro, estaban preocupados porque PetroCaribe aumentara la influencia política de Venezuela en la región.

En Haití, la embajada trabajó en estrecha colaboración con grandes empresas petroleras para tratar de impedir que el gobierno de René Préval se uniera a PetroCaribe, a pesar de reconocer que “ahorraría 100 millones de dólares estadounidenses por año”, como Dan Coughlin y Kim Ives informaron por primera vez en The Nation. En abril de 2006, la embajadora Janet Sanderson escribió: “Se continuará presionando a Préval en contra de unirse a PetroCaribe. La embajadora se reunirá hoy con el asesor de Préval, Bob Manuel. En reuniones anteriores, él ya reconoció nuestras preocupaciones y es consciente de que un acuerdo con Chávez podrían causarles problemas con nosotros” (06PORTAUPRINCE692).

Una punta del iceberg violento y antidemocrático

Hay que tener en cuenta que los cables de WikiLeaks no vislumbran las actividades más encubiertas llevadas a cabo por las agencias de inteligencia de los Estados Unidos, y son probablemente sólo la punta del iceberg en cuanto a la interferencia norteamericana en la política de la región. Aun así, los cables proporcionan una amplia gama de evidencias de los persistentes y decididos esfuerzos de los diplomáticos estadounidenses para intervenir en contra de los gobiernos independientes de izquierda en América latina, usando la presión financiera, así como el conjunto de instrumentos disponibles en la caja de herramientas de la “promoción de la democracia”. A veces, apoyando medios violentos e ilegales.

La administración Obama dio algunos pasos positivos en la región –el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba no es un asunto menor–, pero no hay ninguna indicación de que su política hacia Venezuela y hacia otros gobiernos en América latina haya cambiado fundamentalmente. Ciertamente, la hostilidad de la administración hacia el gobierno electo de Venezuela es implacable. En junio de 2014, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, puso en marcha la Iniciativa de Seguridad Energética del Caribe, considerada un “antídoto” a PetroCaribe. En marzo de 2015, Obama declaró a Venezuela como una “amenaza extraordinaria a la seguridad” y anunció sanciones contra funcionarios venezolanos, una medida criticada unánimemente por otros países de la región.

Pero, a pesar de la incesante agresión de los Estados Unidos, la izquierda prevalece en gran parte de América latina. Con la excepción de Honduras y Paraguay, donde los golpes de derecha derrocaron a los líderes electos, casi todas las alianzas de izquierda que llegaron al poder en los últimos 15 años se mantienen hoy en el cargo. En gran parte como resultado de estos gobiernos, en el período 2002-2013 la tasa de pobreza de la región bajó del 44 al 28%, después de que en las dos décadas anteriores hubiera empeorado. Estos éxitos, y la voluntad de los líderes de asumir riesgos que le permitan liberarse del dictado neoliberal, deben ser una inspiración hoy para la nueva izquierda europea anti-austeridad.

Por cierto, algunos de los gobiernos están experimentando dificultades importantes actualmente, en parte debido a la recesión económica regional que afectó a los gobiernos de derecha y de izquierda por igual. Visto a través del prisma de los cables, existen buenas razones para cuestionar que todas estas dificultades tengan un origen interno. Por ejemplo, en Ecuador –donde el presidente Correa está bajo el ataque de la derecha y de algunos sectores de la izquierda– las protestas contra las nuevas propuestas fiscales progresistas del gobierno involucran a los mismos empresarios alineados con la oposición, los mismos que los diplomáticos estadounidenses consideran estratégicos en los cables. En Venezuela, donde un sistema disfuncional de control de divisas generó una inflación elevada, violentas protestas estudiantiles de derecha desestabilizaron seriamente al país. Las probabilidades de que algunos de estos manifestantes hayan sido beneficiarios del USAID o de la NED son sumamente elevadas.



Alexander Main

Es miembro asociado senior de la sección de Política Internacional del Center for Economic and Policy Research (CEPR) en
Washington. Se dedica al análisis de la política exterior de los Estados Unidos en América latina y el Caribe.

Es referente ineludible de los medios de comunicación en los Estados Unidos y en América latina y sus análisis sobre la política norteamericana en el continente fueron publicados en varios medios de comunicación nacionales e internacionales, incluyendo a Foreign Policy, Nacla y Le Monde Diplomatique. Antes de trabajar en CEPR, Main pasó más de seis años en América latina como analista de relaciones internacionales. Es licenciado en Historia y Ciencias Políticas por la Universidad de Sorbona, Francia.



Dan Beeton

Es director de comunicaciones de la sección internacional del Center for Economic and Policy Research en Washington, D.C.
Tiene una vasta experiencia trabajando en temas de política internacional con organizaciones como el Centro para la Justicia Económica, Haití Renacido y la Campaña Estadounidense por Birmania. Antes de unirse a CEPR, fue director asociado de la Campaña Ciudadana Comercio donde realizó la investigación y la promoción de la política comercial de los Estados Unidos. Sus escritos sobre Haití, América latina, el comercio y otros temas fueron publicados en el diario Los Ángeles Times, el Informe NACLA sobre las Américas, Tercer Mundo Quarterly y otras publicaciones

El poder de la imagen

La experiencia griega es digna de estudio. Estados Unidos, que impuso su política simultáneamente a Bruselas, Berlín y Atenas, puso a prueba en Grecia la manera de paralizar una oposición popular masiva recurriendo al uso del «pensamiento doble». Ahora falta propagar en el resto de Europa la sensación de impotencia así obtenida para posibilitar la incorporación de la eurozona a la zona donde rige el dólar estadounidense mediante la creación de un gran mercado único transatlántico.
por Jean-Claude Paye

RED VOLTAIRE | BRUSELAS (BÉLGICA) | 17 DE OCTUBRE DE 2015

Alexis Tsipras, ídolo de la izquierda «antiimperialista» europea

A pesar de los sondeos que predecían un resultado equilibrado con los de Nueva Democracia, Alexis Tsipras acaba de ganar sus segundas elecciones legislativas con un 35,46% de los votos contra un 28,10% para este último partido. Tsipras decidió de inmediato reinstaurar la antigua mayoría gubernamental aliándose con el partido de los Griegos Independientes, representantes de la derecha nacionalista. Algunos observadores, como Romaric Godin, estiman que «los griegos saben premiar a quien lucha, aunque al final salga derrotado» [1]. Para Godin, «este espíritu de lucha» devolvió la dignidad al pueblo griego.

Primeramente, es importante señalar que el apoyo está lejos de ser masivo, si se tiene en cuenta que hubo un 45% de abstención, o sea, un 10% más que en las elecciones de enero. Si agregamos a eso las boletas en blanco o anuladas (2,5% contra un 0,5% en enero), resulta que cerca de la mitad de los electores manifestaron su descontento hacia la política del gobierno. La abstención, el voto en blanco así como la incapacidad de los disidentes de Syriza –la Unidad Popular– para constituir una fuerza política reconocida por los electores revelan la existencia de un alto grado de desconfianza hacia el conjunto de la clase política y, sobre todo, la existencia de un sentimiento de impotencia. ¿Para qué ir a votar si de todas formas no sirve de nada?

La total sumisión de Tsipras al dictado de los acreedores, después de haber organizado un referéndum en el que los electores se opusieron masivamente a esa capitulación, ha destruido todo deseo de oponer resistencia. Aunque la victoria de la derecha habría sido una derrota, la lucha contra las reformas hubiese podido continuar por otros medios. Pero la victoria de Tsipras, por el contrario, hunde al pueblo en una situación en la que ya ni siquiera tiene las palabras necesarias para seguir luchando. La derrota se convierte en “victoria” y a la colaboración se le llama “resistencia”. La “Troika” ya no es el adversario del gobierno griego, ahora se convierte en su aliado en su «lucha contra la oligarquía y el fraude fiscal». Las reformas iniciadas por el gobierno supuestamente serían más eficientes con la ayuda de las instituciones europeas, que se presentan así como importantes instrumentos de lucha contra el capital financiero.

Sin embargo, a pesar de su carácter paradójico, la mayoría que Syriza acaba de obtener y su relativa victoria en las urnas indican algo muy real: la actual supremacía de la imagen por encima de los hechos.
Una imagen de resistencia

Vemos, en efecto, que la capitulación del primer ministro Tsipras no afectó su imagen. Tsipras pudo darse el lujo de declarar: «No se me puede reprochar no haber luchado. Yo luché hasta donde nadie ha luchado» [2]. Con ello sale de una problemática de enfrentamiento para ponerse en posición de víctima. La iconografía que resulta de esta posición de víctima fusiona dos aspectos: proyecta la imagen del héroe que ha luchado más que nadie antes que él al mismo tiempo que la imagen de la víctima que no tuvo otra opción que firmar los acuerdos bajo la amenaza «del revólver en la sien».

Así se consagra la imagen de la «izquierda radical». La madre de Alexis Tsipras, de 73 años, cuenta al semanario popular Parapolitika (Παραπολιτικά): «Últimamente Alexis no come ni duerme. Pero no tiene opción, tiene una deuda con el pueblo que confió en él» [3]. Su esposa agrega: «Sólo lo veo muy raramente. Vive entre el aeropuerto y el Parlamento. No tiene tiempo de ver ni a sus hijos. ¿Cómo tendría tiempo para verme a mí?» Todo se reduce al sufrimiento del político fiel pero herido. La supremacía de la imagen suprime toda separación entre los ciudadanos y el poder. La crítica se convierte entonces en una herejía ya que negaría el sacrificio que está haciendo el dirigente.

De esa manera se desplaza el verdadero motivo del enfrentamiento desde la oposición objetiva entre fuerzas sociales hacia el conflicto interno del primer ministro y su estado de ánimo. Se despoja a la gente del carácter material de sus propias luchas para tratar de proteger la imagen de Tsipras. El resultado de las elecciones reafirma a un primer ministro que renunció al cumplimiento de sus promesas electorales y que invirtió con su acción los resultados del referéndum que él mismo había organizado. Su éxito [electoral] prueba la eficacia de un procedimiento que exige a los pueblos dejar en suspenso sus propios intereses para mantener intacta la imagen de resistencia de su dirigente.
Supremacía de la imagen

La imagen exhibe lo invisible: la lucha desigual de Tsipras. Revela lo que se esconde detrás de los hechos, detrás de su capitulación ante la Unión Europea. El resultado de las elecciones convierte la mirada de Tsipras sobre sí mismo en algo “objetivo” y es eso lo que se pone en lugar de la realidad. La imagen se hace así más real que la realidad y escapa a la contradicción. La fusión que se instaura así entre los ciudadanos y su dirigente hace que su «resistencia» no puede ser cuestionada ni objeto de crítica.

La imagen siempre ha sido un tema central para el gobierno griego. Por ejemplo, la simple modificación en la manera de designar a sus interlocutores –la «Troika» se convirtió en «las Instituciones»– también fue presentada como una victoria.

Sin embargo, el gobierno griego se plegó por completo a las exigencias de los acreedores y aceptó el endurecimiento de sus exigencias. Por cierto, las exigencias de la «Troika» no han terminado aún. La nueva degradación económica del país permitirá a las «Instituciones» exigir más restricciones y nuevas privatizaciones. Debido a la situación de urgencia, estas privatizaciones tendrán realizarse vendiendo a precio de ganga. Debido a la capitulación, el gobierno griego no podrá hacer otra cosa que participar en el descuartizamiento del país. A pesar de ello, gracias a la manipulación de la imagen, el abandono de los principios iniciales es designado como «lucha».
Borrando la diferencia entre una cosa y lo contrario

La imagen «es la cosa sin serlo», establece una equivalencia entre lo que existe y lo que no existe. De esa manera, se hace posible presentar la capitulación como una victoria. Es así como, al comparecer ante el Parlamento griego para llamar los diputados a acelerar el proceso de aplicación del acuerdo firmado con las «Instituciones» europeas, Tsipras declara: «Es crucial no perder ni un milímetro del terreno que ganamos al firmar el acuerdo.» [4]

Ese proceso de eliminación de la diferencia entre una cosa y lo contrario es una constante en la política de ese gobierno. El primer ministro llamó a sus conciudadanos a pronunciarse, a través de un referéndum, en contra de las propuestas de la Unión Europea, propuestas que finalmente fueron rechazadas por el 61% de los votantes. Pero, después de eso, Tsipras acepta un acuerdo aún más desfavorable para la población griega. Y mientras se somete al dictado de la Unión Europea, Tsipras declara: «No creo en ese acuerdo. Es un acuerdo malo para Grecia y para Europa pero he tenido que firmarlo para evitar una catástrofe.» [5].
Pensamiento doble

Panos Kammenos, ministro de Defensa y presidente de los Griegos Independientes –el partido nacionalista miembro de la coalición gubernamental–, también declaró que la aceptación del acuerdo del 13 de julio era una «capitulación» resultado de un «chantaje» y de un verdadero «golpe de Estado», y agregó: «Grecia capitula pero no se rinde.» [6], antes de pedir a los diputados de la mayoría que votaran a favor del acuerdo.

Tsipras y Kammenos desarrollan aquí un sistema de pensamiento doble que consiste en anular algo enunciado en el momento mismo en que se enuncia, aunque se mantiene lo que se había dado a entender anteriormente. De esa manera, el diputado y el ciudadano a quienes se dirigen tales discursos deben ser capaces de aceptar simultáneamente elementos que se oponen, sin resaltar por ello la contradicción existente. Se conjugan así, en las mentes, dos visiones incompatibles.

Enunciar simultáneamente una cosa y lo contrario provoca una desintegración de la conciencia. La negación de la oposición existente entre las dos proposiciones impide toda representación. Se hace entonces imposible percibir la realidad y analizarla. Al vernos en la incapacidad de distanciarnos de la emoción, no podemos hacer otra cosa que sufrir la realidad y someternos a ella en vez de pensarla y organizarla.
Un principio del sometimiento

El individuo se ve entonces en posesión de dos visiones incompatibles y carentes de todo vínculo. La negación de la oposición entre esos dos elementos suprime la conflictualidad ya que hace coexistir en el seno del yo dos afirmaciones opuestas que se yuxtaponen sin influenciarse entre sí. Este procedimiento, que el sicoanálisis denomina como «clivaje», impide todo juicio y provoca una indiferenciación de los elementos de la realidad. La deconstrucción de la facultad de simbolizar impide la formación de una memoria y se opone así a la constitución de un «nosotros». Convirtiéndonos en mónadas, el discurso tiene entonces un efecto de petrificación ante la omnipotencia de las instituciones europeas y nos encierra en la sicosis: no hay otra política posible.

En su novela 1984, George Orwell ya describía el «pensamiento doble» [7] que consiste en «sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias contrarias albergadas a la vez en la mente» [8].

George Orwell ya había identificado esos «principios del sometimiento» que privan al individuo de toda capacidad de resistencia y cuya función es borrar en el sujeto «todo recuerdo de la existencia de un deseo posible de resistencia» [9].

La política que tiende a borrar el «deseo mismo de resistencia» está presente en el pedido del fiscal general del Tribunal Supremo al Parlamento griego para que este último examinara dos denuncias presentadas contra el ex ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, en relación con la elaboración de un plan –que no llegó a ser aplicado– para la creación de una moneda paralela. Como escribeCourrier International: «Sus reflexiones secretas pudieran tener importantes consecuencias para el jefe de las Finanzas griegas» [10]. El sólo hecho de pensar en resistir podría ser convertido en delito.
Fortalecer la integración
a la estructura imperial

El proceso de pensamiento doble no se limita a la política económica y financiera del gobierno sino que también está presente en su política exterior. El rabino Mordechai Frizis, ex gran rabino de Salónica, había expresado inquietud ante la victoria electoral de Syriza declarando que el «partido Syriza es un partido antisionista que está en contra de Israel» [11]. El supuesto antisionismo del gobierno griego se tradujo recientemente en la firma de un importante acuerdo militar con Israel [12]. Este pacto es similar al que existe entre Israel y Estados Unidos. No hay otro equivalente. Garantiza inmunidad legal a todo el personal militar durante un entrenamiento en el territorio del otro país [13].

Ese acuerdo estipula que la marina de guerra de Israel puede intervenir en aguas chipriotas y en el Mediterráneo oriental para neutralizar todo ataque islamista contra intereses griegos o los del Estado hebreo. De ser necesario, unidades de élite de las fuerzas armadas de Israel también podrían desplegarse en las plataformas de extracción de gas de Chipre o instalarse en bases militares griegas [14].

Quien firmó ese acuerdo en nombre del gobierno griego fue Panagiotis Kammenos, ministro de Defensa griego y miembro de los Griegos Independientes [ANEL], el partido nacionalista miembro de la mayoría gubernamental. Pero ese acuerdo no hubiese sido posible sin la aprobación de Syriza. El 6 de julio de 2015, esa opción fue confirmada por el viaje del ministro de Relaciones Exteriores nombrado por Syriza, Nikos Kotzias, a Jerusalén para conversar con el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu con el fin de «fortalecer los vínculos bilaterales entre los dos países».

Además, a pedido de las autoridades estadounidenses, el gobierno de Tsipras acaba de prohibir que los aviones rusos que vuelen a Siria pasen por el espacio aéreo griego, decisión tomada poco antes del inicio del traslado del material, militar y no militar, «destinado a la lucha contra los mercenarios del Estado Islámico».

De esa manera, el discurso de Syriza, presentado como el resultado de una voluntad popular de «romper con el imperialismo», se acompaña en realidad con una política de fortalecimiento de la integración a la estructura imperial. La acción del gobierno debe olvidar el programa del partido y este último renuncia a hacer algo concreto. El antiimperialismo existe únicamente como discurso y se hace posible aplicar paralelamente una política que va en el sentido opuesto. Nos situamos fuera del lenguaje, discurso y realidad coexisten de manera independiente, el primero como simple letanía, como balbuceo, o sea como simple gozo, mientras que la segunda [la realidad] se reduce a lo innombrable, a lo real que no podemos pensar y que, por consiguiente, no podemos enfrentar. Lo que se dice se convierte en lo real, ambas cosas se confunden. Y así, la separación de lo que dice el poder ya no es posible.
La austeridad como
única política posible

Alexis Tsipras repitió durante toda la campaña electoral que respetaría sus compromisos, subrayando que no estaba de acuerdo con la política de austeridad. El gobierno griego se comprometió a adoptar en los 3 próximos años unas 223 nuevas medidas a cambio de un financiamiento de 86 000 millones de euros. La aplicación del tercer memorándum pone a Grecia bajo estrecha vigilancia. El dinero se entrega con cuentagotas y a cambio de reformas muy precisas. El tercer memorándum no deja al gobierno griego ningún margen de iniciativa en el sector presupuestario [15].

Al conservar la coyunda del euro, el futuro de los bancos también depende de la buena voluntad de los acreedores ya que estos son los únicos que pueden dar luz verde al programa de recapitalización, que se eleva a 15 000 millones de euros [16].

Alexis Tsipras justificó su capitulación ante el dictado de la Troika con la vaga promesa de una futura restructuración de la deuda. El FMI declaró varias veces que esa restructuración era una necesidad y una condición para su propia participación en el financiamiento de las reformas. Sin embargo, debido a la oposición de Berlín, Grecia sólo podía esperar reducciones de tasas, un reescalonamiento de los pagos y obtener plazos más largos. Para Alemania, el objetivo era mantener la presión sobre el gobierno griego instaurando una restructuración «progresiva» [17]. Esta interpretación se vio confirmada en una entrevista concedida, el 1º de octubre, al Financial Times por el director del Mecanismo Europeo de Estabilidad, Klaus Regling. En esa entrevista Regling advirtió que, a pesar de las declaraciones de Tsipras, Grecia no debería poner sus esperanzas en una amplia renegociación de su deuda. El país estaría así condenado a pagar una renta perpetua a sus acreedores y a sufrir una creciente depauperación.
Una nueva depauperación del país

Alexis Tsipras se comprometió, «por su honor y su conciencia», a «servir al pueblo griego». Pero es posible que su honor y su conciencia no pesen mucho comparados con sus compromisos con los financieros, después del memorándum impuesto por las «Instituciones» y aceptado por el gobierno griego. Ese documento no deja ningún espacio a la iniciativa política y cancela la soberanía del Estado griego.

Las reformas impuestas afectan todos los sectores de la economía, incluyendo los más importantes para la vida cotidiana. Eso va desde el precio de la leche hasta la fecha en que se inician las rebajas en las tiendas, pasando por el trabajo dominical –autorizado o no–, el monto de los salarios en los sectores privado y público y las compensaciones en caso de despido. Sin olvidar la venta de medicamentos en los supermercados, la liberalización de los oficios considerados cerrados y las privatizaciones [18]. Los acreedores soltarán los 86 000 millones de euros concedidos en 3 años con cuentagotas, sólo después de verificar que se aplican las reformas y que Atenas respeta los objetivos impuestos en materia de presupuesto. El margen de maniobra [del gobierno] es cero. Desde finales de octubre, caerá sobre los griegos una serie de tasas y de impuestos, acompañados de reducciones de los retiros complementarios. El gobierno también tendrá que aumentar la edad legal para el retiro llevándola de 65 a 67 años, reducir las posibilidades de pre-retiro, concretar las privatizaciones y liberalizar el mercado de la energía.

En 5 años, la política de austeridad impuesta Grecia ya redujo el PIB del país en un 25% o un 30%, la afectación ha sido aún mayor para el nivel de vida de la gran mayoría de la población pero los altos ingresos han sido poco afectados por las medidas adoptadas. El plan impuesto no puede más que acentuar esta tendencia: agravación de la austeridad y aumento relativo de la deuda.

Así que Grecia no podrá cumplir sus compromisos, lo cual provocará una nueva intervención externa. Es posible que la salida de Grecia de la eurozona sólo se haya retrasado. Además, Grecia pierde la parte fundamental de lo que aún le quedaba de soberanía nacional ya que tendrá que someterse a mecanismos de recortes automáticos de sus gastos y aceptar las reformas que le impongan las instituciones europeas. ¿Cuál sería la «catástrofe»? ¿Un nuevo y rápido debilitamiento programado del país o una salida del euro que permitiría un «default» en el pago de la deuda al mismo tiempo que una posibilidad de reactivación de la actividad económica?
Grecia: un objetivo que no pasa de ser un espejismo

El plan instaurado por el ministro alemán de Economía Wolfgang Schauble no apunta prioritariamente hacia Grecia sino que su objetivo, a través de ella, es alcanzar a los países que presentan un importante déficit presupuestario –como Italia y Francia– con el fin de trasladar a manos de las instituciones europeas –o sea, de Alemania– lo que aún queda de sus prerrogativas presupuestarias [19]. Si bien la extinción de la eurozona mediante la formación de un conjunto transatlántico está en los planes de las instituciones europeas, no es menos cierto que ese desmantelamiento debe efectuarse de forma ordenada, siguiendo el modelo de «la austeridad», al estilo de Alemania, de la potencia europea dominante alrededor de la cual Estados Unidos construyó la Unión Europea y también alrededor de la cual está deconstruyendo ese conjunto regional. Los pueblos empobrecidos de la Unión Europea ya no podrán servir de destino privilegiado a las exportaciones alemanas, que tendrán que volverse entonces hacia Estados Unidos.

En efecto, la disolución de la Unión Europea en esta nueva zona política y económica [transatlántica] sólo puede concretarse mediante un importante retroceso del nivel de vida y de las libertades en Europa. Los pueblos de la Unión Europea tendrán que aceptar la pérdida de lo que habían logrado. El experimento griego, que lleva a crear una sensación de impotencia ante esas políticas devastadoras, revela entonces totalmente su objetivo final.
Propagar una sensación de impotencia entre los pueblos de la Unión Europea

En sus célebres conferencias, el historiador Henri Guillemin, nos recordaba una citación de Maurice Barres, inspirador de la derecha nacionalista francesa, citación que data de 1897:


«La primera condición de la paz social es que los pobres se sientan impotentes.»

Esa sentencia arroja luz sobre el resultado de las negociaciones de Alexis Tsipras, al tiempo que aclara el objetivo del ataque contra los pueblos de todo el conjunto de países de la Unión Europea.

Tsipras ha querido creer que lo que él consideraba tabú –un «Grexit» que supuestamente implicaría un peligro de desmantelamiento de la eurozona– lo era también para sus interlocutores. Pero para los dirigentes de la Unión Europea, y principalmente para Alemania, la construcción europea está destinada a desaparecer en el futuro gran mercado transatlántico. Esa es la actitud de Alemania que, tanto al nivel de la lucha contra el fraude fiscal como en lo tocante a sus repetidas tergiversaciones ante los ataques contra el euro, ha favorecido las operaciones de los «hedge funds» estadounidenses [20].

Esta voluntad de poner la eurozona en dificultades se confirma con la reiterada negativa a aceptar lo inevitable: la restructuración de la deuda griega. La negación de esa evidencia crea una inestabilidad permanente en la mayoría de los países miembros de la zona euro y los pone a merced de la amenaza de los mercados financieros. Esta actitud es coherente con el compromiso prioritario de este Estado europeo con la implantación de una unión económica con Estados Unidos.
Preparar el gran mercado transatlántico

La repercusión del forcejeo entre las instituciones de la Unión Europea y Grecia va más allá del empobrecimiento programado de ese país. Tiene que ver con el futuro mismo de la Unión Europea. Tenemos que recordar que la integración de la Unión Europea al futuro mercado transatlántico es sinónimo de una importante reducción del poder adquisitivo y de una destrucción de las libertades de los ciudadanos europeos. La indiferencia de los pueblos ante la proliferación de legislaciones antiterroristas, que suprimen sus libertades individuales y públicas, es hasta ahora tranquilizadora para los poderes europeos y nacionales. En cuanto a Chipre y Grecia, hay que decir que son dos laboratorios donde los dirigentes de la Unión Europea pueden poner a prueba, a escala real, la resistencia de los pueblos ante los ataques masivos contra sus niveles de vida.

La experiencia chipriota ya había mostrado que es posible confiscar sin problemas los ahorros de la ciudadanía. Hay que recordar que el 60% del monto de las cuentas bancarias de más de 100 000 euros del mayor banco de Chipre –el Bank of Cyprus– fue confiscado para reequilibrar las cuentas de esa firma [21].

Esa medida fue presentada como una disposición adoptada contra las mafias y como una forma de luchar contra la especulación internacional. Pero el desarrollo de los acontecimientos desmintió aquella versión. Antes de la aplicación de la disposición ya anunciada, las agencias bancarias chipriotas se mantuvieron cerradas mientras que las grandes agencias británicas y rusas se mantenían abiertas, para que las mafias y los propietarios de grandes fortunas pudieran retirar sus fondos.

En cuanto a la experiencia griega, lo que nos muestra es que, a través del endeudamiento, es posible despedazar un país y hundir a la gran mayoría de su población en la miseria.
Jean-Claude Paye




[1] «La Grèce entre en résistance», por Romaric Godin, La Tribune, 20 de septiembre de 2015.

[2] «Le vote des Grecs dit leur dégoût de la politique», por Angélique Kourounis, La Libre Belgique, 22 de septiembre de 2015,

[3] «Tsipras «ya ni come, ni duerme», se inquieta su madre»,La Libre Belgique) con información de la AFP, 18 de julio de 2015.

[4] «Plan d’aide à la Grèce. Tsipras veut aller vite», pr Manon Malhère, Le Figaro, 25 de septiembre de 2015.

[5] «Une large majorité des Grecs maintiennent leur confiance en Tsipras», por Angélique Kourinis, La Libre Belgique, 15 de julio de 2015.

[6] in «Grèce, les conséquences de la capitulation», por Éric Toussaint, CADTM, 21 de julio de 2015.

[7] Doublethink, designado en la versión española como “doblepensar”. Nota de la Red Voltaire.

[8] “Doblepensar, Wikipedia.

[9] «Le Panoptique et 1984: confrontation de deux figures d’asservissement», por Christine Ragoucy, Psychanalyse 2010/2 (n° 18), Erès, p.85.

[10] «Grèce. Plan secret d’un “Grexit”: Varoufakis finira-t-il au tribunal?», por Carolin Lohrenz, Courrier International, 30 de julio de 2015.

[11] «Syriza: les juifs grecs craignent pour leur avenir», Tribune juive, 19 de enero de 2015.

[12] «Pacto militar entre Grecia e Israel», por Manlio Dinucci,Il Manifesto (Italia), Red Voltaire, 30 de julio de 2015.

[13] El 19 de julio de 2015, Israpresse presentaba el acuerdo en los siguientes términos:


«El jefe del aparato de defensa israelí y el ministro griego de Defensa concluyeron un Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (Status of forces agreement o SOFA), o sea un arreglo jurídico mutuo que permite a las fuerzas armadas de Israel estacionarse en Grecia y viceversa. Es el primer SOFA que Israel concluye con un país aliado que no sea Estados Unidos.»

[14] «Grèce-Israël. Un type d’accord militaire sans précédent», por Ali Abunimah, ver la nota 1 de la redacción, Alencontre, 9 de julio de 2015.

[15] «La Grèce s’apprête à détailler ses nouvelles mesures d’austérité», por Adéa Guillot, Le Monde, 2 de octubre de 2015.

[16] «Grèce: pourquoi alexis Stipras veut être le bon élève de la troïka?», por Romaric Godin, La Tribune, 5 de octubre de 2015.

[17] «Germany pushes staggered Greek debt relief», por Mattew Karnitsching, Politico, 2 de octubre de 2015,

[18] «Grèce: les chantiers qui attendent Tsipras sont dantesques», por Angélique Kourounis, La libre Belgique, 22 de septiembre de 2015.

[19] «Varoufakis et le plan B», por Jacques Sapir, RussEurope, 3 de agosto de 2015.

[20] « Siguen los estragos de la crisis del euro», por Jean-Claude Paye, Red Voltaire, 14 de enero de 2011.

[21] «Ponction massive à Chypre sur les comptes de plus de 100 000 euros», La Tribune, 30 de marzo de 2015.

La difusión de falsedades estaba a cargo de empresas estadounidenses.

 EXCLUSIVO: LOS CONTRATOS FIRMADOS POR VIDELA Y MARTINEZ DE HOZ PARA MENTIR EN EL MUNDO

La verdadera campaña antiargentina

Página/12 tuvo acceso a documentos hallados por la investigadora de la Cancillería María Teresa Piñero sobre el modo en que la dictadura complementaba las acciones del Plan Cóndor y del Centro Piloto París. 
 Por Martín Granovsky

La dictadura no puso por escrito todo su plan criminal, o al menos aún no fue hallado el texto, pero sí inscribió en la burocracia del Estado las herramientas creadas para dar forma oficial a las acciones encubiertas.
Página/12 tuvo acceso a documentación secreta hallada por la Comisión de Memoria Histórica de la Cancillería, que coordina María Teresa Piñero. Aunque la CMH aún no tiene una institucionalización definitiva dentro del organigrama del Ministerio de Relaciones Exteriores, un trámite que debería pasar por una definición previa y por la instrumentación en la Jefatura de Gabinete, cuenta con el paraguas del propio canciller Héctor Timerman y del secretario de Culto Guillermo Olivieri.
Los papeles hallados en la Cancillería incluyen contratos con firmas argentinas y norteamericanas de publicidad y relaciones públicas.
Algunos de los contratos estaban firmados por el ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, sin duda el integrante del gobierno con mayor nivel de contactos en el exterior por su pertenencia a la aristocracia argentina, por su experiencia como funcionario de gobiernos militares y por haber integrado el directorio de grandes empresas argentinas y extranjeras.
Martínez de Hoz, a cargo de la economía hasta 1981, murió el 16 de marzo de 2013 a los 87 años. El historiador Marcelo Rougier, uno de los especialistas en esa época, sostiene que la participación de los trabajadores en la renta pasó del 35 por ciento al 30, nada menos que cinco puntos de caída. También concluye que la economía se concentró. Resultaron fortalecidas empresas como Acindar, Techint y Aluar mientras desaparecían las pequeñas y medianas industrias.
El argumento público para que fuese Martínez de Hoz el firmante del pedido de campañas en el exterior se obtiene leyendo el artículo primero del contrato celebrado el 11 de enero de 1978. Dice: “La Sociedad Burson-Marsteller, en adelante la locadora, realizará en el exterior una labor de información, asesoramiento y difusión de la actividad económica argentina y de su desenvolvimiento, cuyos objetivos primordiales serán la promoción de las inversiones externas en la República Argentina, apoyo y promoción de las exportaciones y otras negociaciones económico-financieras”.
La cifra asciende a 848.000 dólares de entonces, que en los Estados Unidos son unos 3.943.200.
Un segundo contrato ampliatorio se firma el 3 de marzo de 1978.
El primer decreto del presidente Jorge Rafael Videla es un decreto secreto del 17 de junio de 1976 con el número 960 y apunta a “contrarrestar la acción psicológica emprendida por intereses y grupos extranacionales, dirigida contra el prestigio de la Nación Argentina en el exterior”.
Para cumplir con el objetivo de “neutralizar la propaganda adversa” sería necesario recurrir a agencias de publicidad y relaciones públicas vinculadas con los medios de comunicación tanto masivos como relacionados “con sectores y grupos de poder de los más importantes países del mundo desde el punto de vista de su poder político, económico y financiero”. Todo debía mantenerse, según rezaba la norma textualmente, en “extricto secreto”.
El primer contrato aprobado por la Secretaría de Información Pública fue firmado con la empresa argentina Diálogo.
Al mismo tiempo la poderosa firma norteamericana de relaciones públicas Burson-Marsteller, con sede en la Tercera Avenida de Nueva York, elevó al secretario de Información Carlos Pablo Carpintero, un capitán de navío, un plan por 1.100.000 dólares de honorarios para desarrollar junto con Robert S. Benjamin and Associates en Japón, Estados Unidos, Bélgica, Países Bajos, México, Colombia, Canadá y el Reino Unido.
A cifras actuales, en los Estados Unidos esa suma ascendería hoy a 5.115.051 millones de dólares.
El acuerdo lo firmaron el propio Robert S. Benjamin como presidente de Comunicaciones Interamericanas S.A., una filial para América latina y con sede en México de la empresa matriz, y el vicepresidente de Burson, James Cassidy.
Benjamin conocía bien la Argentina porque había sido ejecutivo de la filial local de J. Walter Thompson y la lista de clientes que presentó en 1976 iba desde British Airways hasta el Congreso Eucarístico Internacional por encargo del Arzobispado de Filadelfia.
En cuanto a Diálogo, se ocuparía de Brasil, Venezuela, España, Francia, Suiza, Alemania Occidental e Italia. Los responsables Horacio Alcides O’Donnell, Héctor Alejandro del Piano y Eugenio Javier Arismendi.
Para Burson el objetivo era pasar de la imagen de un país “de misterio” a un país estable, con rumbo. Uno de los documentos, por cierto con mucho olor a “explotemos al cliente”, sugiere explotar las ventajas de “una nación con mucho que ofrecer en términos de oportunidades comerciales, experiencia cultural y social, y un despliegue casi sin fin de maravillas naturales y construidas por el hombre”, además de “playas largas y limpias, escarpadas e imponentes montañas, entusiasmo, belleza, crecimiento”. Hay un problemita, claro: “Los asuntos del terrorismo y de los derechos humanos, el alegado antisemitismo y represión y el aislacionismo deben llamarse a reposo si la Argentina ha de tomar su legítima posición en el mundo”.
La herramienta sería trabajar sobre lo que Burson llama “auditorios flexibles”: “los que influencian el pensar” (prensa, funcionarios y educadores), “los que influencian las inversiones” (banqueros, empresarios y consultores) y “los que influencian los viajes” (desde agentes de viaje hasta escritores).
Debía ser clave el trabajo sobre las embajadas cuando aparecieran temas como “el terrorismo y los derechos humanos”. Para ello habría que articular las operaciones entre la sede de Washington de Burson, Burson Nueva York, la Secretaría de Información Pública y la embajada argentina en los Estados Unidos.
En los Estados Unidos había que tener cuidado con la Subcomisión de Organizaciones Internacionales de la Cámara de Representantes, inquieta por los derechos humanos. Lo mismo en Canadá, el Reino Unido, Holanda y Bélgica, sobre todo ante la inminencia del Mundial 78 en Buenos Aires.
El primer informe de Burson incluyó una lista de periodistas permeables. Eran 21 en los Estados Unidos, nueve en México, once en el Reino Unido, cinco en Canadá y muchos otros en Europa.
Dice por ejemplo sobre Televisa de México: “Es un virtual monopolio (canales 2,4, 5 y 8) y el comentarista político principal es Jacobo Sablodowsky. Debe ser invitado a indudablemente querrá llevar a un operador de cámaras”. Se refería a Jacobo Zabludovsky, un periodista del establishment mexicano que fue influyente hasta su muerte, en julio de este año.
Informa sobre De Telegraaf de Holanda: “El mayor diario de Holanda con circulación diaria de más de medio millón. Políticamente conservador pero de nivel intelectual no muy exigente. Fácil de leer, cobertura normal de categoría mediana pero páginas financieras y comerciales bien consideradas”.
A cada invitado que llegase a la Argentina debía dársele un kit con materiales, folletos y “dos o tres de los últimos discursos del Presidente Videla, del ministro de Economía Martínez de Hoz y del Ministerio de Relaciones Exteriores Guzzetti”, y facilitársele encuentros, paseos, almuerzos, una velada en el Colón, una visita a una estancia, un viaje a Mar del Plata, otro a las Cataratas.
Cuando el viajero volviese habría “trabajo de seguimiento a cargo de Burson-Marsteller y de los funcionarios de prensa de embajada para complementar los esfuerzos de la Secretaría de Informaciones en Buenos Aires durante la gira y para asegurar el desarrollo de relatos favorables”.
Además de los periodistas económicos, “entre los escritores y publicaciones que han de ser blanco de esta actividad”, dice el informe con vocabulario tomado de los servicios de inteligencia, estarían Paul Steiner de Playboy y Bob Joseph de Esquire.
Todo esto se complementaría con viajes al exterior de “editores argentinos conocedores y cooperativos”.
Burson haría incluso trabajos sucios. Después de escuchar a un panelista en una reunión “un reportero de radio (papel desempeñado por un representante de la B-M) se dirige apresuradamente a él con un micrófono y solicita una entrevista ahí mismo”. El tema debía incluir las cuestiones “políticamente sensibles”.

Terrorismo

Uno de los documentos de B-M muestra un elemento interesante. Habla del “terrorismo de izquierda”, que sí es suprimido, y del “terrorismo de derecha” que no lo sería. Puede ser una herencia de la percepción sobre 1975 y la Triple A o también parte de un análisis compartido entonces por un arco que iba desde la Embajada de los Estados Unidos hasta el Partido Comunista, pasando por la derecha radical y la derecha del sindicalismo peronista. Algunos de ellos creían de verdad, contra toda evidencia y quizás por falta de vocación de hurgar en lo profundo, que había un ala “dura” y un ala “blanda” representada por Videla.
“Puede en realidad afirmarse que el terrorismo y la manera en que la Argentina lo elimina –especialmente la acusación de que el terrorismo del ala derecha no está sujeto a supresión– son los únicos problemas que están en la barrera entre el gobierno de Videla y la aprobación del mundo libre”, dice el texto.
“El gobierno argentino goza de un reservorio de buena voluntad en el mundo libre”, sostiene. “Sin embargo, el terrorismo, las acusaciones de represión y los ataques esporádicos de la llamada inmunidad de los grupos de derecha contra los refugiados, los sacerdotes y las instituciones judías están agotando este reservorio”.
El equipo encargado de la Argentina por Burson-Marsteller estaría formado de este modo:
- William P. Noonan, vicepresidente ejecutivo.
- Wayne Kurlinsky como supervisor general.
- Donald L. Jeka, vicepresidente de Burson-Marsteller en el área internacional.
- Harold Burson, presidente del Consejo de B-M.
- Elías Buchwald, vicepresidente del Consejo.
- James Cassidy, gerente general.
- Robert Leaf, presidente de Burson-Marsteller International con sede en Londres.
En los Estados Unidos y Canadá trabajarían también Ken Huszar, Leonar Shearer, Carl Levin, Steven G. Ellis, Robert S. Cronk, Anthony Hardingham, Scott Langdon.
El coordinador para América latina sería Carlos Manuel Acuña. Nacido en 1937 y fallecido en 2013, Acuña alternó su tarea como periodista del diario La Nación con el asesoramiento a los gobiernos de Juan Carlos Onganía y a la dictadura que comenzó en 1976.

Conexiones

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner dispuso en 2012 que ni el Estado ni los funcionarios debían preservar el carácter de secreto de los documentos que pudieran ayudar a descubrir los crímenes de la dictadura y la maquinaria estatal utilizada para cometerlos o encubrirlos.
En octubre de 2014, cuando anunció la sistematización y la apertura al público de los documentos, el canciller Timerman dijo que “la Cancillería, creo, es el único ámbito del Estado donde se traían personas secuestradas a trabajar, de la ESMA”. Añadió que “no sólo muchos de los marinos de la ESMA pasaron a revistar en la Cancillería sino que en el Palacio San Martín, donde hoy funciona el jardín de infantes, era un centro de trabajo esclavo”.
“A gente que estaba desaparecida la traían todos los días y a la noche las llevaban a la ESMA”, narró. “También hay muchos funcionarios de las Fuerzas Armadas, sobre todo de la Marina, que después entraron en la carrera diplomática. Y hay muchos funcionarios que se acaban de jubilar o se están por jubilar que eran jóvenes diplomáticos durante la dictadura. La Cancillería fue un puntal importante contra los que denunciaban a la dictadura. Tuvo el rol de defender en el extranjero el accionar de un Estado terrorista. Muchos embajadores informaban de las acciones que se hacían contra la dictadura. E informaban los nombres de quienes participaban”. 
Los documentos que publica hoy Página/12 se suman a otros que revelan la existencia de un verdadero aparato para intoxicar con elementos falsos al mundo, recolectar información e incluso secuestrar en el exterior.
Como ya saben los lectores, el decreto 1871 del 26 de julio de 1977 colocó dentro del organigrama de la Cancillería al Centro Piloto París, destinado a ser un nudo clave de la inteligencia y las operaciones de la Escuela de Mecánica de la Armada en Europa.
Mientras Martínez de Hoz firmaba contratos con agencias de publicidad, de lobbying y de relaciones públicas la Armada otorgaba poderes especiales al director general de Prensa y Difusión de la Cancillería, de donde dependía el Centro Piloto París. Se trataba del capitán de fragata Roberto Pérez Froio, que murió en condiciones de detención domiciliaria en 2013 a los 89 años. El marino visitaba con frecuencia la Escuela de Mecánica de la Armada y coordinaba el trabajo de los cautivos sometidos a servidumbre.
El organismo aparece también como Centro de Operación París para Europa Occidental.
Tanto el Centro como las embajadas recibirían partidas especiales del presupuesto que podrían ser repuestas a medida que fueran utilizadas.
“Técnicamente no se trata de documentos secretos que fueron desclasificados”, dijo Piñero a este diario. “Dentro de la investigación para probar los vínculos entre la ESMA y la Cancillería de la dictadura busqué antecedentes de la designación de Pérez Froio en los archivos del Boletín Oficial. Cuando encontré la documentación correspondiente a Pérez Froio seguí investigando y hallé también otros decretos secretos relacionados con las campañas de acción psicológica encargadas por el gobierno militar en la Argentina, en los Estados Unidos y en Europa.”
El punto 9 de la “Directiva 1 de Difusión al Exterior”, en papel con el sello de “Secreto”, dice sobre las funciones del Centro París: “Enviar un informe sobre personalidades, organismos, centros y/o entidades favorables al cumplimiento de la misión”.
El punto 10 pide: “Enviar igual informe, pero acerca de condiciones desfavorables”.
La misión consistía en “disminuir gradualmente la virulencia de la campaña de desprestigio hacia nuestro país”.
martin.granovsky@gmail.com
El contrato de servicios entre la empresa Burson-Marsteller y la dictadura, firmado en marzo de 1978 entre Martínez de Hoz y el ejecutivo Daniel Murphy.
El informe de Burson-Marsteller avisando al capitán Carpintero que habían subcontratado a la empresa Robert S. Benjamin Interamerican Public Relations para atender uno de los “frentes” de la campaña de difusión.
La presentación de Horacio O’Donnell y Héctor del Piano por su empresa Diálogos, otro miembro de la red de propaganda de la dictadura militar.

LA HISTORIA DETRAS DEL PEDIDO DE CAPTURA DE DOS LIBANESES POR EL ATENTADO DE 1992


Por pedido de la embajada

La Corte Suprema aceptó una breve nota de la Embajada de Israel con acusaciones contra El Reda y Suleiman, un “informe” que no aporta detalles, ni pruebas, ni casi nada que tenga algún peso jurídico.
 Por Raúl Kollmann e
Irina Hauser

La sorpresiva orden de captura contra dos ciudadanos libaneses por el supuesto vínculo con el atentado contra la Embajada de Israel se basa en una no menos asombrosa carta de la delegación diplomática de ese país a la Corte Suprema. El texto enviado al máximo tribunal sostiene que la información con la que cuenta Israel confirma que Samuel El Reda estuvo relacionado con la planificación del atentado contra la AMIA y que el hermano de Samuel, José, probablemente aportó elementos para la infraestructura del atentado contra la embajada, aportó los fondos para comprar autos y la camioneta que se usó en el ataque y alquiló una casa en el Gran Buenos Aires. Respecto de Hussein Ibrahim Suleiman también dice que la información de Israel confirma enfáticamente que intervino en el atentado contra la embajada contrabandeando los explosivos y haciendo inteligencia. Pero en toda el texto no hay explicaciones sobre cómo se llegó a esos datos, ni se describe una prueba, ni se cita una declaración judicial, ni la intervención de un juez, ni se menciona dirección alguna que hayan usado en la Argentina o en la Triple Frontera. La Embajada de Israel emitió un comunicado en el que respalda el pedido de captura originado en la carta que ellos mismos enviaron.

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Página/12 accedió al texto de Israel que originó la orden de captura de Suleiman y la reiteración de la de El Reda. Según parece, la Corte Suprema le pidió elementos a Israel sobre el primero a raíz de que, según distintas versiones, el individuo estuvo preso en Jordania en 2001. Nunca quedó claro si esa información fue cierta o no y menos todavía si declaró que en 1992 ingresó a la Argentina trayendo el explosivo que se habría usado en el atentado contra la embajada. Todo esto en un informe que dio a conocer la Corte Suprema en marzo de este año, cuando tuvo que enmendar un error de su presidente Ricardo Lorenzetti, quien dijo en la apertura del año judicial –y en respuesta a un reclamo de Cristina Kirchner en la Asamblea Legislativa– que la causa estaba virtualmente cerrada, que era cosa juzgada.
Desde ya que la mayor responsabilidad en la investigación estuvo en manos de la Corte Suprema a la época del atentado, cuando la encabezaba Ricardo Levene hijo. Como se sabe, es en las primeras horas y los primeros días cuando se pueden recoger las evidencias claves de cualquier hecho. Sin embargo, aquella Corte de la mayoría automática ni siquiera se ocupó de contar la cantidad de víctimas: dio por válido el número de 29 cuando una investigación posterior, cinco años más tarde, a cargo del secretario penal Esteban Canevari determinó que los muertos fueron 22.
Las dos órdenes de captura que se le pidieron a Interpol este jueves se originan en la carta de Israel a la Corte. En Tribunales dicen que Israel le mandó la carta la Cancillería y ésta la entregó a la Corte. El máximo tribunal lo llama “informe”, pero se trata de un texto de una página que no suma, al menos hasta ahora, evidencias judiciales ni pruebas que puedan ser utilizadas en un eventual juicio. El problema es que en el mejor de los casos, aunque exista una voluntad de esclarecimiento del atentado, sería difícil sostener las imputaciones en un proceso judicial (aunque lo haría la propia Corte).

Sospechoso I

El texto venido de Jerusalén se refiere a tres personas, aunque solo dos están relacionadas con el atentado contra la embajada, la causa que está en la Corte. La carta refiere como sospechoso más relevante a Hussein Ibrahim Suleiman:
- Dice que nació en el Líbano en 1960.
- “Nuestra información fehaciente indica que Suleiman estuvo involucrado en la planificación y ejecución del atentado contra la embajada”.
- “Hizo trabajo de inteligencia sobre el edificio de la embajada”.
- “Trasladó el explosivo C4 desde Foz de Iguaçú a Buenos Aires donde estaban otro agentes activos”.
- “Alquiló un departamento en los suburbios de Buenos Aires donde se armó la camioneta Ford con los explosivos”.
- No hay información sobre su paradero actual.
Como se ve, el texto es en algunos aspectos taxativos pero no indica la fuente o el origen de la información, veintitrés años después del atentado terrorista. No menciona dónde estuvo Suleiman en Foz de Iguaçú o dónde alquiló el departamento en el Gran Buenos Aires. No se dice cómo ingresó al país, no hay vestigios de alguna declaración judicial en Jordania ni en ningún otro lado, no hay un testimonio de alguna persona que haya visto o presenciado una de esas operaciones.
A primera vista, no aparecen datos elementales en los que se suele apoyar un pedido de captura, pero se pretende darle al relato la sensación de esclarecimiento. La Corte le dio curso. No fue muy distinto cuando pidió la captura de Imad Mughniyah, un líder de la Jihad Islámica en el momento del ataque, asesinado en 2008 en Damasco, sobre quien no había indicios que lo vincularan con la Argentina.

Sospechoso II

La segunda persona sospechosa es José (Hussein) Salman El Reda, de quien se reiteró el pedido de captura:
- Menciona que nació en el Líbano el 1º de julio de 1970. En los 80 se fue a vivir a Colombia con su hermano Samuel. “Nuestra información indica fehacientemente que Samuel estuvo involucrado en la planificación y ejecución del atentado contra la AMIA. Nuestra información también indica, con altas probabilidades, que José (El Reda) estuvo involucrado en la preparación de la infraestructura del atentado contra la embajada, incluyendo la transferencia de fondos desde el Líbano a la Argentina. Es muy probable que el dinero se haya usado para la compra del coche-bomba que luego se cargó con unos cientos de kilos de explosivos y es posible que con el dinero se hayan alquilado propiedades para armar el coche-bomba y para alojar a los agentes operativos que llegaron desde el Líbano”.
- No se sabe dónde vive El Reda hoy.
- Toda la infraestructura fue provista por la Jihad, brazo exterior de Hezbollah, apoyado por la inteligencia iraní.
Como se ve, la carta no menciona de dónde sale la información, no se cita ninguna dirección que se haya alquilado con el dinero de El Reda, no hay menciones a quiénes fueron los agentes que estuvieron en la Argentina. Respecto de José El Reda ni siquiera se dan certezas: se utilizan términos como probablemente, es posible.
En su informe de marzo, la Corte mencionó que José El Reda, que por entonces tenía 22 años, estuvo detenido por la Justicia federal de Rosario y fue procesado por tener en su poder dólares falsos impresos supuestamente en Irán. De esa causa judicial no surgen sospechas que lo vinculen con el atentado. Hay un dato que, de todas maneras, para la Corte tiene su peso: la camioneta Ford F-100 que según el máximo tribunal se usó en el ataque, se compró con un documento brasileño falso a nombre de Elías Ribeiro Da Luz. Se pagaron 21.000 dólares que no fueron falsos, aunque tenían sellos de una casa de cambios de el Líbano o, según otra versión, de una casa de cambios de Damasco, Siria. Sobre la base de la causa judicial de Rosario y el vínculo familiar con Samuel es que se habría librado la orden de captura original, la que se reiteró ahora.
De todas maneras, del texto enviado por los israelíes tampoco surge información nueva que lleve a reiterar la orden de detención, porque ni siquiera en Jerusalén pueden asegurar algo respecto de El Reda. Sólo dicen que es probable.

Apoyo

Para redondear las curiosidades, la Embajada de Israel en Buenos Aires emitió el viernes un comunicado en el que expresa su “satisfacción por los avances en la causa”. En el texto se señala que “el Estado de Israel corroboró información sobre los acusados”. En verdad, uno de los problemas más serios que tienen los dos expedientes sobre los atentados –el de la embajada y el de la AMIA– es que se cuenta con datos que provienen de los servicios de inteligencia pero que, por lo menos hasta ahora, no tienen el respaldo de pruebas judiciales. El texto que recibió la Corte ejemplifica esa problemática, porque afirma que fehacientemente o probablemente Suleiman y El Reda tuvieron que ver con el atentado contra la Embajada, pero no surge qué es lo que sustenta esos informes –seguramente de la Mossad– y qué es lo que podrá utilizarse un eventual juicio. Aún así, los dos pedidos de detención, el nuevo y el reiterado, ya están en Interpol.