20 oct 2015

Los 3500 millones dólares que 4040 contribuyentes argentinos escondieron en el HSBC

UN INFORME DESTACA QUE REPRESENTA EL 0,6 POR CIENTO DEL PIB ARGENTINO

El peso de la fuga del HSBC

Medido como porcentaje del producto, el monto girado al exterior por argentinos a través de las cuentas investigadas del HSBC es tres veces mayor que el de España, pero ocho veces menor al guarismo presentado por Uruguay.
 Por Tomás Lukin

Desde Yakarta
Los 3500 millones dólares que 4040 contribuyentes argentinos escondieron en el HSBC Private Bank de Ginerba representan el 0,6 por ciento del PIB. La relación entre los depósitos realizados en la sucursal suiza del banco y el producto argentino es tres veces mayor que la exhibida para el caso de España pero ocho veces menor al guarismo presentado por Uruguay. Como la ruta del dinero suele complejizarse utilizando paraísos fiscales para ocultar el origen y la titularidad de los fondos, los paraísos fiscales encabezan el listado elaborado por las organizaciones Christian Aid y Financial Transparency Coalition (FTC) con la información sustraída por el ex empleado del HSBC en Suiza, Herve Falciani. Las colocaciones en un solo banco helvético provenientes desde las Islas Vírgenes equivalen a 3,6 veces el PIB del territorio británico de ultramar y ascienden a 1,9 veces el producto de las Islas Caimán. El estudio que deja al descubierto el impacto relativo de la fuga sobre los países en desarrollo, fundamentalmente los estados africanos, fue distribuido ayer en la capital de Indonesia donde hoy comienza de una conferencia organizada por FTC sobre el mundo offshore, paraísos fiscales y evasión impositiva.
Los fondos fugados por empresas e individuos argentinos hacia la sucursal bancaria de HSBC representan solo una pequeña fracción del stock de activos que los residentes poseen en el exterior. Las estimaciones del volumen total de activos de residentes argentinos fuera del país oscilan entre 250 y 373 mil millones de dólares, dependiendo del método utilizado para el cálculo, que equivalen a un 33 y 61 por ciento del producto respectivamente. “Los flujos financieros ilícitos afectan a los países en desarrollo en mayor proporción que a las economías desarrolladas. Se estima que cada año se fuga de los países en desarrollo en forma ilícita un billón de dólares. Se priva a esos estados de capitales y recursos impositivos para la inversión en la infraestructura necesaria para el desarrollo”, afirman Joe Stead y Christian Freymeyer, los investigadores que estuvieron al frente del trabajo.
“El G-20 anunció que se acabó la era del secreto bancario pero como muestran los datos de un solo banco suizo esto no es así para la mayoría de los países en desarrollo”, apuntó Stead ayer por la mañana durante un encuentro entre periodistas de todo el mundo en Yakarta. El asesor jurídico de Christian Aid cuestionó además el doble estándar de países como el Reino Unido “que afirma combatir a las guaridas fiscales pero alberga a algunos de los paraísos fiscales más importantes del mundo”.
“Es difícil estimar cuánto se perdieron de recaudar los países pero, por ejemplo, España logró que los evasores paguen alrededor de 340 millones de dólares, alrededor del 15 por ciento del monto total vinculado al país en el HSBC de Suiza.
Indonesia, sede el evento que comienza hoy, no es una excepción a la fuga de capitales y la evasión pero el HSBC de Suiza no es un destino predilecto. Después del estallido de la crisis del sudeste asiático en 1997 muchas empresas indonesias mudaron sus domicilios legales y sus cuentas bancarias hacia las prolíficas guaridas fiscales de la región. Al interponer empresas fantasmas en paraísos fiscales como Macao y Hong Kong (tierra natal del HSBC) o destinos más tradicionales como Islas Vírgenes Británicas, crean complejas estructuras societarias que les facilitan minimizar sus obligaciones tributarias, fugar capitales y ocultar a los dueños del control de las administraciones tributarias. La dinámica es similar a la desplegada por muchas de las grandes firmas argentinas como el Grupo Techint. Uno de los casos emblemáticos en el país es el de la firma Asian Agri (AAG), empresa que figura entre las principales productoras de aceite de palma a nivel mundial y es propiedad del magnate indonesio Sukanto Tanoto. Las diferentes maniobras de evasión destinadas a reducir la ganancia imponible y la fuga de divisas vía precios de transferencia le hicieron perder al estado 130 millones de dólares. El escándalo se destapó tras la divulgación de la información a cargo de un ex empleado de la corporación (el único que terminó en la cárcel por lavado de dinero) y AAG debió pagar 208 millones en materia de impuestos adeudados más intereses y abonar una multa de 260 millones.

ARGENTINA: OCHO REPRESORES DE LA MARINA Y LA PREFECTURA RECIBIERON PENAS DE ENTRE 25 AÑOS Y CADENA PERPETUA

ULTIMA DICTADURA

Una fuerza de tareas en el cordón industrial

Los jueces resolvieron que se investigue “a los directivos de las empresas Astilleros Río Santiago, destilería YPF, frigoríficos Swift y Propulsora Siderúrgica”, así como a “dirigentes sindicales” en la comisión de delitos de lesa humanidad.

El Tribunal Oral Federal número 1 de La Plata condenó a cinco ex jefes de la Armada y a otros tres ex altos mandos de Prefectura con penas de entre 25 años de cárcel y prisión perpetua por considerarlos coautores del delito de genocidio durante su participación en el grupo de tareas número 5 –FT 5– que secuestró, torturó, desapareció y asesinó a obreros del polo petroquímico de Berisso y Ensenada durante la última dictadura cívico militar. Además, obligó a Astilleros Río Santiago, una de las empresas que componen ese cordón industrial, a “mantener” el pago del salario sin obligación de cumplir horario a los trabajadores que fueron víctimas del accionar de los genocidas condenados y al Estado a generar las condiciones para que puedan acceder a una jubilación cuando lleguen a la edad correspondiente. La medida había sido solicitada por la fiscalía durante su alegato (ver aparte). Por último, derivó testimonios oídos durante el debate oral para que se investigue la participación de directivos de Astilleros, YPF y Propulsora Siderúrgica (grupo Techint), así como a dirigentes sindicales en violaciones a los derechos humanos.
El ex comandante de Operaciones Navales Antonio Vañek y el ex comandantes del FT 5 y director del Liceo Naval Juan Carlos Herzberg, así como los ex prefectos Carlos Schaller, Luis Rocca y Eduardo Meza –los dos primeros ex jefes, el tercero ex oficial de Prefectura Naval zona Río de la Plata– recibieron condenas a 25 años de prisión. Las penas más duras fueron para los otros marinos retirados enjuiciados: el ex jefe de Operaciones e Inteligencia del Batallón de Infantería de Marina número 3 (BIN3) Roberto Guitian, el ex comandantes de la Fuerza de Tareas número 5 Jorge Errecaborde y el ex comandante del BIN3 José Fernández Carró. La diferencia entre los castigos se debió a los casos de desapariciones, secuestros y torturas endilgados. Todos los acusados, no obstante, entraron dentro del delito internacional de genocidio en un fallo que, en cuanto a las penas, fue definido por los votos del presidente del TOF número 1, Carlos Rozanski, y del juez César Alvarez. El otro magistrado, Germán Castelli, votó en disidencia. En líneas generales, los años impuestos coincidieron con los solicitados por las partes. Por mayoría, también, los magistrados revocaron las prisiones domiciliarias de Vañek, Herzberg, Errecaborde, Schaller y Meza.
Los jueces sí lograron ponerse de acuerdo para responder al pedido realizado por los fiscales Hernán Schapiro y Juan Martín Nogueira, quienes además de solicitar penas para los acusados reclamaron una reparación para los trabajadores de Astilleros Río Santiago al que los jueces respondieron satisfactoriamente. Ordenaron el cambio en los legajos de los “trabajadores víctimas para dejar constancia de los verdaderos motivos del cese de la relación laboral entre ellos y las empresas”. Según la mecánica genocida implementada, los trabajadores eran “marcados” por los directivos de la empresa a los represores, quienes los secuestraban. Al ausentarse del trabajo, la empresa enviaba telegramas intimándolos a presentarse en la empresa y luego eran “cesanteados”. En ese sentido, los jueces habilitaron la información producida durante el debate para que se investigue “a los directivos de las empresas Astilleros Río Santiago, destilería YPF, frigoríficos Swift y Propulsora Siderúrgica”, así como a “dirigentes sindicales” en la comisión de delitos de lesa humanidad. Por último, instó a esas compañías a que habilite la señalización de las instalaciones que sirvieron de centros clandestinos de detención y la construcción de monumentos en homenaje a los obreros víctimas del terrorismo de Estado.
El fallo fue el cierre de un juicio oral que durante poco más de tres meses analizó las violaciones a los derechos humanos de 41 personas durante la última dictadura cívico militar; tres de ellas permanecen desaparecidas y dos fueron asesinadas. Todas fueron –en algunos casos, son– trabajadores y trabajadoras de YPF, Propulsora Siderúrgica (grupo Techint), Astilleros Río Santiago, Swift, Petroquímica General Mosconi e Ipako. Todas fueron secuestradas, trasladadas a centros clandestinos localizados en dependencias de la Armada y allí torturadas. El debate oral que culminó ayer tuvo varias particularidades que lo diferenciaron del resto de los juicios que compusieron y componen el proceso de memoria, verdad y justicia, pero también sufrió varias de las dificultades comunes a aquellos. Los fiscales que actuaron en el juicio, Hernán Schapiro y Juan Martín Nogueira, lo consideraron “un juicio inédito” ya que “es la primera vez que en La Plata se sabe cómo fue que actuaron la Armada y la Prefectura, porque los procesos anteriores analizaron sólo el accionar del Ejército”. Además, destacaron que el eje del debate “no fue tanto lo que sucedió dentro de un centro clandestino, sino la operatoria de la Armada en una región determinada, casi como fuerza de ocupación”.
Es la primera vez, también, que se analiza el accionar del Grupo de tareas número 5, aunque algunos participantes del proceso denunciaron el lento avance de las causas y que las víctimas que integraron el análisis, así como los victimarios, no son todos. La periodista Cecilia Valdez, en la edición de ayer de este diario, apuntó que de los 44 trabajadores del Astillero Río Santiago desaparecidos sólo se juzgaron tres casos. En la misma línea, hijos La Plata denunció que “con el mismo criterio de imputación de base (utilizado en) los ocho imputados en este juicio, existen por lo menos otros 25 represores responsables de los hechos aquí juzgados identificados con legajo, función y período de revista en distintas dependencias de la FT5”.
El Grupo de Tareas número 5 fue uno de los once que, acorde al Plan de Capacidades Comando de Operaciones Navales Placintara, desarrolló, desde 1975, “operaciones ofensivas, defensivas y/o especiales contra el oponente subversivo”. Ese grupo, encargado de batallar contra la “subversión” en Ensenada y Berisso, escenario de fábricas y empresas con obreros sindicalizados y con una amplia tradición de lucha, comprometió dependencias y personal de la Escuela Naval Militar Río Santiago, el Liceo Naval, el Hospital Naval Río Santiago, el Batallón de Infantería de Marina, el Centro de Incorporación y Formación de Conscriptos de Infantería de Marina (CCIM) y la Prefectura o Subprefectura Naval. La acción del Grupo de Tareas número 5 se dividió en dos grandes momentos: uno de inteligencia y otro de ejecución. Durante el primero, “ficharon” a gran parte de los obreros que componían el sector –se calcula que a principios de la década eran entre 15 y 20 mil en todo el polo–. De hecho, la mayoría de los cuerpos de delegados y comisiones internas de las empresas que componen el cordón petroquímico fueron secuestrados. Tampoco se salvaron los militantes gremiales o sindicales activos.
Los trabajadores eran trasladados a dependencias que habían quedado bajo la órbita de la fuerza “principalmente la sede Prefectura Naval de La Plata y al Liceo Naval Militar, y en algunos casos al BIM 3 y al Hospital Naval, donde eran interrogadas y torturadas, y finalmente su derivación al centro clandestino de 1 y 60, a la Unidad Penitenciaria 9 de La Plata o a Olmos”. Como en el resto del país, los secuestros, homicidios y desapariciones en la zona comenzaron antes del golpe, Triple A mediante. Pero recrudeció cuando las Fuerzas Armadas se hicieron del poder. En las horas previas al golpe de Estado cívico militar que comenzó el 24 de marzo de 1976, y durante los días sucesivos, la Marina militarizó las ciudades de Berisso y Ensenada y realizó detenciones masivas. A muchos de los obreros los arrancó de sus hogares, los subió a micros y los escondió en algunas de las instituciones que sirvieron de centros clandestinos.

La Corte discutirá si elimina prohibición de cultivo y transporte de marihuana

MEXICO
La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) analizará el próximo miércoles 21 de octubre el proyecto de resolución realizado por el ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, que propone autorizar el consumo personal de la mariguana con fines recreativos.





La resolución de un amparo en revisión (237/2014) planteada por el ministro Zaldívar permite a quienes lo interpusieron, realicen todas las actividades necesarias para el uso lúdico de la marihuana, y establece que al realizar estas acciones “los recurrentes no incurrirán en los delitos contra la salud previstos tanto por la propia Ley General de Salud como por el Código Penal Federal”.

El amparo fue interpuesto desde 2013 por la organización denominada Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (SMART), que interpuso el recurso en 2013 con el argumento de que la prohibición absoluta del enervante es contraria al libre desarrollo de la personalidad, de acuerdo con El Universal.

La propuesta del ministro es que se declaren inconstitucionales los artículos de la Ley General de Salud que prohíben a la Secretaría de Salud emitir autorizaciones para la siembra, el cultivo, la cosecha, la preparación, la posesión y el transporte -con fines recreativos- del estupefaciente “cannabis” (sativa, índica y americana o mariguana y su resina, preparados y semillas) y el psicotrópico “THC”, concluyó el proyecto de resolución del ministro Zaldívar Lelo de Larrea.

La declaratoria de inconstitucionalidad de los artículos 235, 237, 245, 247 y 248 de la Ley General de Salud “no supone en ningún caso autorización para realizar actos de comercio, suministro o cualquier otro que se refiera a la enajenación y/o distribución de las substancias antes aludidas”, precisa el proyecto.

Para que el proyecto de sentencia sea aprobado por la Primera Sala de la SCJN, se requiere el voto de al menos otros dos ministros, además de Zaldívar, con lo que obtendría mayoría entre los cinco integrantes.

Aristegui Noticias
PRD-DF da bienvenida a debate sobre legalización de mariguana

El presidente del Partido de la Revolución Democrática en el Distrito Federal (PRD-DF), Raúl Flores, dio la bienvenida al debate sobre la posible legalización de la mariguana.

Aunque reconoció que se trata de un tema polémico, se pronunció por la no criminalización del consumo de la cannabis; al tiempo que consideró que es un asunto muy importante que la sociedad debe encarar con madurez y discutirlo de manera abierta y amplia.

Expuso que la liberalización del consumo, es decir, la medida permitida que cada ciudadano puede portar para fines personales, es lo que tiene que entrar a revisión en adelante, pero recordó que dicho tema forma parte de la plataforma y de agenda del partido, que sin duda es liberal y progresista.

Coincidió con el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, en la pertinencia de abrir el debate acerca de la no criminalización de la portación con fines de esparcimiento y la legalización en su vertiente médica.

Por su parte, el coordinador del grupo parlamentario del PRD en la ALDF, Leonel Luna, no se mostró muy dispuesto a entrarle al debate y precisó que en el sol azteca están por la línea de promover hábitos saludables.

Comentó que por lo pronto no es un tema prioritario en la agenda de la bancada perredista y no es un tema que estén discutiendo en este momento.

Excelsior

EL DESCARO DE LA MANIPULACION

Eufemismos en las Relaciones Internacionales
A la hora de emprender acciones militares o en tiempos de problemas económicos, los países con gobiernos democráticos deben tener cierto nivel de respaldo por parte de la población para efectuar ciertas acciones. La población acorde a la información que reciben de los medios de comunicación forman una opinión sobre dichos sucesos, por lo que a veces los líderes manipulan el lenguaje en orden de presentar hechos negativos como situaciones no tan graves y no perder el respaldo de ciertos grupos de la sociedad.
19 de octubre de 2015


Tomás Saranovich

Analista en Relaciones Internacionales.


Ahí es cuando aparece el Eufemismo, esa herramienta tan usada para presentar leones como corderos y al infiermo como si fuera el edén. Escudándose en lo políticamente correcto, se usa un léxico muy específico, casi irónico para suavizar acciones que si presentaran tal y como ocurren al público muy poca gente estaría de acuerdo.

En este siglo de la información, donde cualquier acontecimiento es transmitido a todas las partes del globo, es necesario tener cuidado con lo que se dice y con lo que se hace, ya que en cuestión de minutos cualquier movimiento que un gobierno o líder efectúe puede conllevar a repercusiones negativas en la opinión pública nacional e internacional.

Las guerras junto a las crisis económicas son acontecimientos donde palabras y frases como “re-estructuración”, “saneamiento de las cuentas públicas”, “crecimiento negativo” o “Rebeldes moderados” y “ataques con precisión quirúrgica” se lucen como los eufemismos más usados de la segunda década del siglo XXI.

Parece que los líderes mundiales aman tomarle el pelo a la gente , por eso voy a exponer algunos ejemplos de como usar un eufemismo para poder minimizar las repercusiones que una situación negativa puede generar en la sociedad.
Glosario de la hipocresía

En los tiempos que corren, el terrorismo y la crisis económica son dos problemas que el mundo entero padece en mayor o menor proporción. A veces, en momentos difíciles es necesario recurrir a acciones poco éticas… Si, efectivamente mentir, tergiversar la realidad en beneficio propio. Para mostrar mi punto voy a hacer un ejercicio práctico con el lector para que vea que los eufemismos son usados día a día en beneficio de los poderosos mientras que al pueblo le venden espejitos de colores.

Imagínese que usted es el Presidente electo de un país de Europa Occidental donde la crisis económica está haciendo estragos. Entonces en orden poder obtener el capital para poder reactivar su economía, aparece el Judas Iscariote de los países en deuda, el FMI. Este Santo Órgano de la Usura le pide que a cambio de la “ayuda económica” (que tiene más de guillotina que de ayuda) debe recortar fondos de educación, de salud pública y de seguridad social (Si, todo eso que la población no necesita, cosas superfluas –nótese la ironía-), a lo que obviamente el pueblo reaccionará de manera negativa si usted “Presidente” se los anuncia tal y cual se lo exige la institución internacional . Por eso mismo acude a esa Lanza de San Mauricio, el eufemismo. Entonces a la hora de efectuar un discurso ante la población usted no dirá: “Debo de recortar fondos de educación, salud y beneficios sociales en orden de que el FMI me dé dinero”. No, ¡no no no! . Usted dirá: Debido a las inclemencias económicas que afectan a nuestro país es necesario hacer un saneamiento económico del Estado, ya que hay sectores que han generado un gran gasto que no es aceptable si se quiere progresar y buscar el beneficio del pueblo.

¿Vieron? Sonó hermoso, casi se me cae una lágrima. Es tan dulce al oído que te puede empalagar, pero en realidad se está cortando partes del Estado que en tiempos de crisis es necesario que operen con mayor efectividad, siendo un respaldo para la población en situación de vulnerabilidad.

Siguiendo con los ejempos, digamos que usted lector, es el Presidente Electo de una potencia mundial, si, esa misma que está pensando ahora mismo, la que está al norte de México. Entonces en el marco de la nueva guerra fría que se libra entre su potencia y Rusia por la influencia en ciertas regiones del mundo debe limitar la influencia del país Euro-Asiático. Por lo tanto en el marco de la “primavera árabe” se te antoja que es tiempo de derrocar a un presidente electo democráticamente en un país de Medio Oriente, veáse Siria. Todo esto en el nombre de “la libertad y la democracia”, lo mismo que le tocó a Libia y ahora está tan bien…

En haras de llegar a dicho objetivo, usted no quiere comprometer su nivel de aprobación pública con una intervención militar directa como ya hizo en Afganistán e Irak, dando como resultado guerras civiles y mayor destrucción que antes de las invasiones.
Por lo tanto, financia a grupos terroristas que han jurado destruir su país. Pero a la hora de justificar el gasto económico a la población no les dirá: “En orden de arrebatar la base rusa en Tartús y reducir la oposición a uno de mis aliados en la región, Arabia Saudita, voy a gastar millones de dólares (que son de impuestos pagados por el pueblo) en armas para milicias islámicas como el Frente Al Nusra, una rama de Al Qaeda. Si, esa misma organización terrorista, que hace 14 años se hicieron responsables de las torres gemelas y la muerte de 3000 personas. Los que hicieron que comenzara una “guerra contra el terrorismo” y que se haya desatado años de derramamiento de sangre”.Obviamente que no, nadie en su sano juicio podría apoyar la financiación de terroristas que supuestamente atacaron su propio suelo. Por eso mismo, usted puede decir: “En tiempos donde miles de personas deben de dejar sus casas y recorrer miles de kilómetros escapando del yugo autoritario de -inserte nombre del líder que quiera derrocar-, debemos de darles herramientas a esos luchadores de la libertad (“Freedom fighters” era el término usado por Reagan para los Muyahidínes en la década del ’80), esos rebeldes moderados que solamente luchan por la paz y estabilidad de su pueblo. Es nuestro deber ayudar a los grupos que combaten a los tiranos”.

Ese eufemismo, “rebeldes moderados”, endulza y cubre con un halo de santidad a las bestias de mentalidad medieval que asesinan a toda persona que no piensa como ellos y también cubre sus intenciones, que son más que reprobables ya que como también es culpa del chancho, lo es de quien le rasca el lomo.

Cabe destacar que si esos “rebeldes” no son afines a mis intereses, automáticamente serán descriptos como radicales o extremistas.

He mencionado el uso de eufemismos para justificar acciones a futuro, sea a corto como a largo plazo, ahora pienso explicar brevemente el uso de los eufemismos a la hora de justificar una acción y sus consecuencias.

Los “ataques con precisión quirúrgica” se le presentan a la sociedad como si fuera una acción militar dada especificamente para destruir un objetivo sin afectar a lo que lo rodea, ya sea infraestructura o personas. Cuando pensamos como se daría tal acción, se nos viene a la mente un misil que viene a velocidad supersónica e impacta a un objetivo, digamos, una estación de televisión, sin dañar los edificios que la rodean. Eso, en verdad es mentira ya que los misiles usados en su mayoría tienen un poder de explosión mayor al que se debería usar para destruir el objetivo y a la vez, no afectar a lo que lo rodea.

A veces en dichos ataques sucede que civiles inocentes puedan morir, eso en la jerga militar y política se le dice “Daños Colaterales”. Un ejemplo fue el reciente bombardeo de Estados Unidos a un hospital de MSF (Médicos sin Fronteras), el cual dejó un saldo de 19 personas muertes, siendo 12 de ellos profesionales de la salud
. A todo esto, el jefe de las fuerzas de EEUU en Afganistán pidió disculpas, agregando que dicho bombardeo fue en el marco de combates contra los talibanes. Cosa que en realidad es errónea, ya que ninguno de los combatientes se encontraba dentro del hospital. En resumen, toda muerte no planificada por un bombardeo masivo o error de cálculo se presenta como daños colaterales, algo cínico pero usado a diario. ¿Hay justicia por dichas muertes? No. ¿Hay algún tipo de ayuda económica para las familias de las víctimas? Tampoco. Solamente una mísera y cínica disculpa verbal, que va más para los medios de comunicación y la opinión pública internacional que para los afectados.

Aunque a todo esto, los términos que más me causan gracia son “Intervención militar”, “interrogatorio físico” y “Coalición Internacional”

Intervención militar es usado cuando se quiere invadir un país pero como ya son sabidos los resultados de invadir, se le pone un nombre más técnico. Una intervención militar siempre trae consigo “daños colaterales”. Veáse invasión de Irak en el año 2003.

Interrogatorio físico se aplica a las torturas, se le pone un nombre más civilizado a cuando te privan del sueño, de la comida, te desnudan y te golpean para que les digas lo que ellos quieren escuchar. Con ese nombre tan lindo hasta podrían argumentar que si el “prisionero”está lastimado, no fue ocasionado por los captores, sino que se su cara se cayó arriba de los puños de los soldados…

Por último está mi favorito, la llamada “Coalición Internacional”, un término que pretende mostrar al mundo que el consenso sobre cierta acción es respaldada por varios países. Siendo este un argumento ad populum, una falacia que intenta convertir una acción o decisión en algo válido en base a la cantidad de personas o instituciones que lo avalan. En caso de seguir esta línea errónea de pensamiento se podría decir que los crímenes horrorosos causados por la Alemania Nazi fueron válidos ya que Hitler y su ideología tenía muchos adeptos en todo el mundo. Error fatal y argumento infantil.

Esta “Coalición Internacional” o “Multinacional” fue en la Invasión de Irak en el año 2003, compuesta en un 90% por fuerzas de Estados Unidos y Reino Unido mientras que países como Polonia no aportaron más de 200 hombres en el terreno. Países como Costa Rica la integraron, aunque cabe destacar que ni un soldado de dicho país fue desplegado en Irak.

Solamente es prestar atención a las noticias y se pueden dar cuenta que son usados a diario. Si una vez nos engañan con el lenguaje es su culpa pero si lo hacen dos… es nuestra. Que no nos insulten más el intelecto, así nos están subestimando, mostremos que somos más inteligentes de lo que aparentamos.

Los poderosos son como el rey Midas, pero al revés: todo lo que tocan se pudre

Las triquiñuelas de las estadísticas (I)

18 Oct 2015


La estadística no es una ciencia: es una rama de las Matemáticas que surgió en Alemania a mediados del siglo XVIII. Desde entonces no ha parado de crecer, sus herramientas se han multiplicado y mejorado y su uso se ha extendido a todo tipo de campos, desde la dietética a la física de partículas. Y no es para menos, porque se trata de una herramienta muy potente que, entre otras cosas, sirve para hacer modelos y predicciones muy fiables partiendo de bases probabilísticas y datos no siempre completos. Una capacidad que ha atraído la atención de los poderosos, y su propio nombre ya lo avisa: la estadística (nombre acuñado por el alemán Gottfried Achenwall en 1749) nació como un procedimiento contable para incrementar el control ejercido por el Estado.

En manos de políticos profesionales, empresarios, banqueros o militares, incluso una rama del conocimiento tan útil como esta se llena de trampas cuando se aplica al oscuro juego de la dominación. Lejos estaba de imaginar Achenwall que su «invento», al cabo de más de dos siglos y medio, iba a servir para manipular la opinión pública hasta tal extremo que hoy no se concibe una campaña política, económica o publicitaria sin un cortejo estadístico destinado a convencer a los ciudadanos de que todo va bien, de que deben votar a tal o cual partido, de que «necesitan» comprar esto o lo otro… Lo que sea.

Pretender que los ambiciosos no hagan fullerías es pensar en lo excusado. No obstante, el lector podrá defenderse mejor de sus engaños si conoce las triquiñuelas que pueden hacerse con las estadísticas. Algunas son burdas, otras ingeniosas y unas pocas, obras maestras. Aunque las fronteras no siempre están claras, las veremos en cuatro grupos: fraudes, planteamiento sesgado, defectos de interpretación y falacias. Esperamos que la descripción de estas añagazas —empleadas a diario por los poderes públicos y privados para deformar la realidad, alterar la información y engañar a los ciudadanos— resulte al lector no sólo útil, sino divertida.

1. FRAUDES

Casi todo el mundo conoce el chiste del pollo: en una población de dos personas, una se come un pollo y la otra no come nada. La estadística local, no obstante, asegura que en la población toca a medio pollo por persona. Este es un fraude estadístico clásico, pero hay muchos más, puesto que se pueden hacer estudios casi sobre cualquier tema a la vez que la inventiva humana para hacer el mal es inmensa.

Levantar una estadística exige reunir datos, ordenarlos de acuerdo a algún criterio y, hecho esto, interpretarlos para extraer conclusiones. En terrenos como la política o la economía una forma habitual de recolectar datos consiste en realizar una encuesta. Su base es lo que se denomina «muestra», es decir, un grupo reducido dentro de una «población». Se da por hecho que la información extraída de la muestra es representativa del total de la población, si bien con un margen de error que varía según el tamaño relativo de la muestra (cuanto más pequeña sea, mayor será este margen). Y aquí es donde pueden empezar las trampas.

Un procedimiento burdo consiste en escoger una muestra demasiado pequeña y mentir en el margen de error (u omitirlo en las conclusiones). Digamos, por ejemplo, que el 90 por ciento de mis partidarios afirman que soy el líder que España necesita. Es reconfortante, y agradezco su apoyo, pero como encuesta no vale mucho si uno tiene sólo cuatro fans.

Antes de seguir es justo recordar que los errores pueden no ser intencionados, y esto tanto en la selección de la muestra como en la determinación del margen de error. Por otro lado pueden influir factores aleatorios y, a veces, incontrolables: si el encuestador es perezoso puede que no le apetezca subir a los pisos más altos de los edificios sin ascensor; y si decide visitar a la gente, cuestionario en mano, a la hora de la siesta, quizá el apartado «No contesta» sume más de lo normal. Estos son problemas metodológicos que, sin ser fraude, alterarán los resultados.

La cosa deja de ser inocente cuando se falsea a sabiendas. No tiene mayor misterio: los datos se elaboran a medida de las conclusiones deseadas, sin hacer encuesta alguna. A pesar de que es fácil descubrir una superchería como esta, se producen de vez en cuando: el falsificador cuenta con la pasividad o la pereza del público a la hora de investigar el origen y veracidad de las conclusiones que se le presentan.

Un fraude de apariencia inocente radica en el anonimato de los encuestados. Recordemos que una estadística basada en encuestas no puede ser anónima: cada persona que conteste debe ser identificada para que la información pueda contrastarse de forma independiente. Pero hay más: incluso encuestas reales, como las que aparecen a menudo en revistas de papel o digitales, carecen de validez si los encuestados no aportan su filiación, porque el anonimato anima a muchos a responder de forma falsa, «imaginativa» o poco rigurosa. No hace falta insistir en cuál es el valor de una estadística que parta de tales premisas. Más aún si, encima, una misma persona tiene la posibilidad de responder varias veces el mismo cuestionario (cosa corriente en Internet). Veamos un ejemplo: una revista ofrece un cuestionario a sus lectores para conocer lo que opinan sobre la publicación. Las conclusiones se presentan bajo grandes titulares en el siguiente ejemplar: «Éxito abrumador. El noventa y cinco por ciento de los encuestados declara que nuestra revista es la mejor del kiosco». Sin duda es así, puesto que sólo han opinado las personas que ya compraban la revista (señal de que les gusta). Pero falta la opinión de los que no la compran (y la de los lectores que no se han molestado en contestar).

La cosa empeora cuando se ocultan datos. Esto no implica que la estadística mienta, pero desde luego no dice toda la verdad, con lo que las conclusiones sí serán fraudulentas. Se comienza por seleccionar los datos que apoyan la hipótesis deseada y se obvia el resto. Por ejemplo, en una estadística (seria) sobre paro, se descubre un repunte de la actividad laboral. ¡Es una buena noticia! El trabajo de campo, sin embargo, ha ofrecido otros datos: que los nuevos trabajadores cobran la mitad que los antiguos o que la duración de los contratos se ha reducido, por término medio, a la cuarta parte del tiempo. Los promotores de la estadística (quizá el gobierno de turno) anunciarán a bombo y platillo la reducción del desempleo y no hablarán sobre ningún otro tema escabroso, como la pérdida de poder adquisitivo o de horas de trabajo.

Otra posibilidad es la interpretación artera de datos no concluyentes. Un estudio puede demostrar que la principal causa de muerte en el mundo son las enfermedades cardiovasculares. Es un hecho cierto e innegable. Sin embargo, esto, por sí mismo, no indica nada. Es posible que haya otra información asociada, como que la mayor parte de la gente que fallece a causa de una de estas enfermedades tiene más de setenta años. A fin de cuentas, cuando uno es viejo ha de morir de algo. En ese mismo estudio se observa que las muertes en accidente de tráfico, aunque abundantes, son muchas menos. Sin embargo, la mayoría de las personas que mueren en un accidente de esta clase son más bien jóvenes. Esto implica factores que no se han tenido en cuenta en las conclusiones (quizá porque el estudio lo financia una conocida marca de medicamentos contra el infarto): que la gente muera joven se asocia a una pérdida de años de vida que, en términos humanos y económicos, es más grave para el común (no para los que pagaron el estudio).

Para cerrar el apartado de fraudes veamos una triquiñuela muy habitual en la presentación de estadísticas: la manipulación gráfica. Los datos de una estadística se ofrecen a menudo en forma de diagramas lineales o circulares (de «quesitos»), cuadros, histogramas, cartogramas, dispersogramas, pictogramas…. Es una presentación rápida y, con frecuencia, muy atractiva. Algunos procedimientos son bastante imaginativos pero también resultan fáciles de manipular. Los ejemplos son innumerables, así que veremos aquí el más corriente: el cambio de escala en un diagrama lineal cartesiano.



Los dos dibujos ilustran la misma realidad: el crecimiento económico de un país en el último año. Y los dos se han realizado partiendo de los mismos datos, proporcionados por una fuente que consideraremos neutral. Sin embargo, uno de los gráficos parece mostrar una subida notable de la economía, mientras que el otro más bien señala una subida lenta, casi un estancamiento. ¿Cómo puede ser? El recurso básico es un simple cambio de escala, pero hay otros detalles. Uno ofrece el tiempo en cuatrimestres, el otro en meses. Uno, además, presenta la línea en rojo «peligro» y el otro en verde «optimista». Uno de los gráficos es el oficial del gobierno; el otro lo ha dibujado la oposición. ¿Cuál es cuál?

En general las representaciones gráficas de la estadística pueden maquillarse de mil maneras. A veces con procedimientos típicos de la publicidad: los resultados favorables suelen disponerse con mucho colorido y en un formato «bonito». Pero si se quiere presentar algo «molesto», la apariencia del dibujo será sosa y triste… No es exactamente un fraude, pero se intenta influir en el ánimo del observador con triquiñuelas ajenas a la información en sí misma.

2. PLANTEAMIENTO SESGADO

Orientar un estudio para que dé los resultados que queremos es cosa más frecuente de lo que se podría pensar. Se da en trabajos científicos donde el investigador organiza sus experimentos de forma que apoyen su hipótesis. Es decir, se busca de forma apriorística un resultado que fundamente la «verdad» buscada. Pero este es en realidad un punto fuerte del método científico: por mucho que el investigador se empeñe, otro científico querrá reproducir sus resultados y no será tan indulgente a la hora de pasar por alto los detalles que no corroboren la hipótesis. Por otra parte esta forma de sesgar un estudio puede ser también un contraste de la honradez del científico. Es célebre al respecto el caso de Robert Millikan, quien pasó diez años de su vida intentando rebatir los aspectos cuánticos de la teoría de Einstein sobre el efecto fotoeléctrico. Los resultados apoyaron obstinadamente las hipótesis del alemán y Millikan no dudó en reconocerlo.

Por desgracia la estadística sesgada no es siempre tan honesta, pero es muy corriente, a veces de forma inadvertida, a veces deliberada. En los años cuarenta y cincuenta del siglo XX se realizaron en Estados Unidos varios estudios para determinar la inteligencia media de los ciudadanos clasificados por razas, edades, sexos… Todo muy inocente, si no fuera porque muchas preguntas de la encuesta estaban orientadas de tal forma que sólo los blancospudieran dar la respuesta correcta. ¿Cómo? Pues tampoco se comieron mucho la cabeza. Por ejemplo, en una casilla aparecían dos dibujos representando sendos rostros de mujer: uno de una chica joven, de rasgos finos y, aunque los dibujos no estaban coloreados, su aspecto era claramente el de una muchacha blanca (o caucásica, que dicen por allí). La otra figura mostraba a una mujer gorda, mofletuda, no demasiado joven y con los rasgos propios de la raza negra (o afroamericana, que dicen también por allí, por más que la mayoría de los negros de América no hayan pisado África en su vida, igual que los blancos no suelen visitar el Cáucaso). ¿Cuál era la pregunta? Había que indicar cuál de los dos rostros era más bello. Y como ya habrá adivinado el lector, la respuesta correcta pasaba por decir que la más guapa era la chica blanca. Este ejemplo, por más ridículo que parezca, es rigurosamente cierto y sirvió, junto a otros estudios parecidos, para apoyar la segregación racial en Estados Unidos, pues se había «comprobado científicamente» que los negros estadounidenses eran menos inteligentes que los blancos.

Esta forma de hacer las cosas tiene un nombre (aparte de «manipulación»): falta de base científica. La belleza de un rostro es subjetiva y nunca debería utilizarse como fundamento de un análisis estadístico serio. Otros ejemplos de estudios que se pretenden estadísticos pero no tienen base científica son las encuestas que una emisora de radio propone a sus oyentes o las que una marca hace a los compradores (sobre todo si las preguntas no se refieren exclusivamente a la emisora o al producto en venta).

A la hora de marcar un sesgo estadístico un procedimiento sencillo consiste en escoger mal la muestra, de forma que no sea representativa. Imaginemos una encuesta sobre intención de voto realizada exclusivamente en Puerta de Hierro (un barrio rico de Madrid), pero con la pretensión de que los resultados ofrezcan una predicción general de toda la población votante española. Si la muestra es grande (pero sin salir de ese barrio afortunado) el margen de error teórico será pequeño. Sin embargo, la encuesta no es fiable en ningún caso: es bastante seguro que ofrecerá pronósticos muy favorables a los partidos de derechas, por lo que esto no sería estadística, sino propaganda (salvo que la intención de la encuesta fuera la de mostrar la intención de voto en un barrio conservador, en cuyo caso sería legítima). Esta clase de tomaduras de pelo las encontramos a diario en todo tipo de medios.

El sesgo a veces aparece de forma inadvertida, incluso un tanto paradójica. Es un problema funcional de la estadística: a mayor pretensión de exactitud en una predicción (determinación del intervalo de confianza), menos fiables son los resultados. Si queremos predecir el resultado de unas elecciones a partir de un sondeo, tendremos que admitir siempre un margen de error, entre otras cosas porque antes de unas elecciones siempre existe un porcentaje grande de personas que no definen su voto hasta el final. Si una encuesta de este tipo pretende ser muy precisa, casi adivinatoria, tendrá que hacerlo a costa de «matizar» el margen de error. De hecho, si al final acierta será por pura casualidad. La experiencia nos demuestra, comicio tras comicio, que las encuestas pre-electorales no son muy de fiar.

El planteamiento sesgado en las conclusiones puede practicarse de manera muy sencilla ofreciendo los datos crudos, sin más aditivos. Por ejemplo, si se dice que Soria es la ciudad de España donde se producen menos atropellos y Barcelona donde más, esto no implica que Soria sea más segura que Barcelona para los peatones. El dato relevante sería la frecuencia relativa en cada ciudad. Lo único que se puede sacar en claro de la información primaria es que en Soria hay menos atropellos porque hay menos habitantes y menos vehículos que en la capital de Cataluña.

Dentro de las triquiñuelas de sesgo que más gustan a políticos y publicistas está la de ofrecer datos sin siquiera considerar el margen de error. Puede que el estudio se haya realizado de forma correcta, pero el personaje que ofrezca la información, sobre todo si le es favorable, quizá recurra a la industria de no presentar las variables completas. Por ejemplo, nuestro gobierno de turno sale a la palestra de nuevo para informar de otro logro: un crecimiento económico, el último mes, del 0,2 por ciento. No está mal, dentro de lo que cabe. No es para ponerse a tirar cohetes, pero es un dato positivo después de años de crisis. Ahora bien, ¿es realmente positivo? Depende de los datos generales de la economía (que el portavoz no ha citado) y del margen de error de la estadística (del que no ha dicho ni pío). Lo que ofrece el análisis estadístico es un abanico de resultados posibles dentro del margen de error calculado. El gobierno, al hacer su proclama, sólo habla del resultado más favorable posible. La verdad, seguramente, estará en otro punto. Y es incluso posible que la economía haya ido a peor.

Otro tipo de estadística sesgada es la que proporcionan los medidores de audiencia televisiva. Situados de forma aleatoria en domicilios particulares (¿alguien conoce a alguna persona que tenga en casa uno de estos aparatos?), los resultados son de gran importancia para las empresas televisivas y publicitarias. ¿Cuál es su grado de fiabilidad? Tal vez no tanto como se pretende. El aparato sólo registra si la televisión está encendida o apagada y, en el primer caso, en qué canal se ha sintonizado. No indica el grado de atención del telespectador ni el número real de personas que están viendo ese receptor concreto. Todos dejamos, muchas veces, la tele encendida, en ocasiones durante horas, sin mirarla ni un instante. También es habitual aprovechar las interrupciones publicitarias para preparar un bocata, ir a mear o estirar las piernas. ¿Y qué pasa si hay dos o más televisiones en la casa?

Para terminar: no hay que confundir el «sesgo estadístico» con la estadística sesgada. Lo primero es una fórmula bien definida que sirve, precisamente, para tratar de determinar hasta qué punto un estudio se encuentra sesgado por algún parámetro. La estadística cien por cien objetiva no existe, o es, desde luego, muy rara.

* * * * *

Y aquí lo dejamos, de momento, por cuestiones de espacio. Próximamente la segunda parte de «Las triquiñuelas de la estadística», donde continuaremos con errores de interpretación, falacias y paradojas que esperamos hagan las delicias de los lectores.

La entrada Las triquiñuelas de las estadísticas (I) aparece primero en Iniciativa Debate.