20 oct 2015

Netanyahu rectifica y frena un nuevo muro de separación en Jerusalén Este

La construcción de la barrera suscitó disensiones en el Gobierno conservador de Israel

Jerusalén 19 OCT 2015 


Tramo de muro erigido en el barrio de Jabel Mukaber de Jerusalén Este. / AMMAR AWAD (REUTERS)

Benjamín Netanyahu aseguró que se había enterado por la prensa de que la policía estaba construyendo un muro de separación parecido al de Cisjordania en un barrio árabe de Jerusalén Este. Poco después de que se erigiera el primer tramo, el primer ministro israelí reunió en la noche del domingo a su Gabinete de Seguridad. Pidió que le trajeran los planos y declaró de inmediato que se había acabado el muro. Antes, tuvo que escuchar las críticas de los ministros más nacionalistas, que criticaron la partición de la “capital indivisible” de Israel.

La decisión de construir la barrera entre el barrio árabe de Jabel Mukaber y los distritos judíos colindantes de Armon Hanatziv, en la misma Línea Verde que separaba la Ciudad Santa hasta la guerra de 1967, había sido tomada hacía un mes por la policía y el Ayuntamiento de Jerusalén con el objetivo de impedir el lanzamiento de piedras y cócteles molotov. Pero cuando las cadenas de televisión comenzaron a mostrar el domingo las imágenes del montaje de las piezas prefabricadas de cemento recubiertas de la característica piedra local y de 10 metros de altura la polémica estalló. Para muchos ciudadanos, simbolizaba una nueva partición, como la establecida tras la guerra de Independencia de Israel, en 1948.

Netanyahu, que no vaciló en dar marcha atrás en mayo a un plan para segregar a los palestinos en los autobuses para colonos en Cisjordania, se mueve a gusto en el terreno de la política táctica. Pero la prensa israelí no tardó en airear las disensiones en el Gabinete, cuando recibió información de que el muro de Jabel Mukaber se iba a prolongar más de 300 metros y de que existían proyectos para cercar con barreras similares otros distritos árabes de Jerusalén, como Issawiya.

El ministro de Transportes, el ultraconservador Ysrael Katz, puso el dedo en la llaga en la reunión del Gabinete de Seguridad al afirmar que el muro “divide Jerusalén y supone un logro y un premio para el terrorismo”. Katz propuso como alternativa situar unidades de francotiradores del Ejército en los tejados de Jabel Mukaber para responder a quienes atacan a pedradas y con bombas incendiarias los barrios judíos.

La Oficina del Primer Ministro se apresuró a precisar que Netanyahu no se hallaba al corriente de que la barrera estaba siendo erigida. “La policía sólo tenía una autorización genérica para establecer cierres temporales en algunas zonas por razones de seguridad”, puntualizó. El Ayuntamiento de Jerusalén, presidido por el populista Nir Barkat, había hecho hincapié en que se trataba de una barrera provisional. La oposición laborista acusó al primer ministro de haber “dividido formalmente Jerusalén” sin garantizar la seguridad de los ciudadanos.

Los responsables palestinos han rechazado de plano la imposición de barreras y muros en torno a los barrios árabes. “Israel está creando una situación de apartheid y metiendo a los palestinos en guetos”, aseguró en Ramala la dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina Hanan Hasrawi, según informa la agencia Efe. Un estudio de la Asociación para los Derechos Civiles de Israel constata que el Gobierno de Netanyahu ha cerrado con bloques de cemento los accesos a barrios palestinos de la Ciudad Santa, así como implantado varios puestos de control, como el de Issawiya, en el que los conductores deben hacer cola dos horas para atravesar los retenes de seguridad.

Tras los atentados del pasado día 13, cometidos por palestinos residentes en Jabel Mukaber y que causaron tres muertos y una decena de heridos en Jerusalén, el Gobierno ha aprobado medidas de excepción para intentar contener la ola de violencia. A los cierres y bloqueos de los barrios del este de la ciudad, se ha sumado desde el domingo el despliegue de tropas para vigilar la seguridad en el transporte público.

El Partido Liberal, de centroizquierda, alcanzó la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes

ELECCIONES EN CANADÁ

El liberal Trudeau pone fin a una década conservadora en Canadá
El quebequés gana en las elecciones generales al actual primer ministro, Stephen Harper



MARC BASSETS Montreal 20 OCT 2015 -


Justin Trudeau y su esposa saludan a sus partidarios en Montreal. / P.C (AP) (REUTERS/LIVE)

Justin Trudeau, hijo del líder que modeló el Canadá moderno, será el próximo primer ministro del país. Trudeau, de 43 años, derrotó al actual primer ministro, el conservador Stephen Harper, tras remontar los sondeos adversos en la campaña electoral más larga de la historia reciente, de 78 días.

Los canadienses votaron a favor del cambio tras la década de Harper, un político que, con un estilo brusco y polarizador, aceleró la transformación de Canadá hacia un país con mayor peso de la provincias occidentales, una economía basada en el boom del sector petrolero —ahora en duda— y una diplomacia más agresiva.

“Los canadienses han elegido el cambio. El cambio verdadero”, dijo Trudeau, pasada la medianoche, en un salón del hotel Reine Elizabeth, de Montreal (Quebec), su feudo electoral.

Entre el millar de asistentes había sijs y judíos ortodoxos, estudiantes y padres de familia. Un juez recién jubilado se declaraba feliz de poder expresarse políticamente después de décadas de abstenerse de opinar por deber profesional, y un estudiante de Vancouver confesaba que no había votado a Trudeau sino al socialdemócrata Tom Mulcair, pero estaba igual de contento.

“Yo quería ABC”, dijo. Anything but Conservatives, en inglés: “Cualquiera menos los conservadores”.

Con Trudeau regresan al poder los liberales, el partido natural del Gobierno durante buena parte del siglo XX en Canadá. Tambiénregresan los quebequeses francófonos, que han ocupado el cargo durante la mayor parte del último medio siglo. Y regresa, en fin, la familia Trudeau.
El apellido

Pierre Elliott Trudeau fue primer ministro, con una breve interrupción, entre 1968 y 1984. Remodeló el Canadá moderno, el del multiculturalismo, el federalismo y el bilingüismo. Era carismático e inteligente, adorado y detestado a partes iguales.

Unos minutos después de conocerse el resultado, Stephen Clarkson, el biógrafo más acreditado de Pierre Trudeau, dijo por teléfono, desde Toronto, que veía pocos parecidos entre padre e hijo.

“Son poco similares,” dijo. “Trudeau padre tenía ideas muy, muy claras. Era muy inflexible. Y la gente admiraba su inflexibilidad, particularmente respecto a Quebec, al nacionalismo. El hijo saca ideas de sus consejeros, no es un intelectual. No es un experto en los detalles de la política, como Harper sí es. Y escucha a los otros. Es bastante diferente de su padre. La conexión entre ambos está en el nombre, pero no creo que tengan demasiado en común respecto a la capacidad de atracción política. Él [Justin Trudeau] ha apelado a la gente que quería a cualquiera menos Harper”.

ABC, como decía el estudiante de Vancouver.

Hasta hace poco, una victoria de Trudeau habría sido una sorpresa. Se le consideraba un peso pluma, un hijo de papá, superficial y sin el nervio político no de su padre, sino de su rival Harper.

Con un mensaje de diálogo y humildad, una campaña puerta a puerta y unas propuestas económicas contrarias a la austeridad fiscal, el candidato liberal dio la vuelta a los sondeos y logró una victoria más amplia de lo que incluso sus seguidores esperaban.
Victoria rotunda

El Partido Liberal, de centroizquierda, alcanzó la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes, lo que le permitirá gobernar con comodidad y sin necesidad de pactos con la oposición. Se elegían los 338 escaños. La formación de Trudeau obtiene 184, según el último recuento. El Partido Conservador, 102. Los socialdemócratas del NDP, liderados por el quebequés anglohablante Mulcair, 41. El Bloque Quebequés, 10. Y el Partido Verde, uno.

Los liberales se llevaron un 39,5% de votos, según datos provisionales. Fueron el primer partido en las provincias del Atlántico, en Quebec, en Ontario y en la Columbia Británica, en la Costa Oeste. Los conservadores, un 32,1%.

En las elecciones de 2011, el Partido Liberal fue la tercera fuerza, por detrás del NDP y del Partido Conservador.

Trudeau nació en 1971, cuando su padre era primer ministro. Su madre, Margaret, que siguió con él el recuento, fue una estrella del papel couché, amiga de los Rolling Stone y reina del Studio 54 de Nueva York. El primer ministro in péctore creció en el 24 de Sussex Drive, la residencia del primer ministro canadiense en la capital, Ottawa.

La educación política de Justin fue precoz. De pequeño acompañaba al padre a las cumbres del G-7. Dicen que el primer cadáver que vio en su vida fue el Leonid Brezhnev en el funeral del líder ruso.

Comenzó su carrera profesional lejos de la política y de su ciudad, Montreal, como profesor de francés en Vancouver. Su discurso en el funeral de la muerte de su padre, en 2000, proyectó su imagen en el país como una figura prometedora. Elegido diputado en 2008 por el distrito de Papineau, en Montreal, se convirtió en el líder del Partido Liberal en 2013 tras el descalabro en las anteriores elecciones del candidato Michael Ignatieff.

El legado Harper

Harper, el primer ministro del G-7 con más tiempo en el cargo después de la canciller Angela Merkel, ha roto con muchos de los tabúes en Canadá. Ha sacado al país del Protocolo de Kioto y ha sido uno de los mejores aliados del israelí Benjamín Netanyahu. También ha recuperado algunos símbolos monárquicos y ha promovido un nuevo nacionalismo canadiense. Durante la campaña, agitó el miedo al radicalismo en la comunidad musulmana y se dejó fotografiar junto a Rob Ford, el exalcalde de Toronto que llegó a la fama mundial al conocerse la existencia de vídeos de él consumiendo crack.

El Partido Conservador anunció en un comunicado que Harper dimitía como líder del partido. “El pueblo nunca se equivoca”, dijo Harper en su feudo de Calgary (Alberta), capital del petróleo.

Cablevisión, Telecom, Magnetto y el futuro

ELECCIONES EN ARGENTINA-MEDIOS

Las expectativas por el recambio presidencial absorben el interés público. Aunque nadie debe abrigarse con un sobretodo de oso antes de cazar al oso, muchos proyectan el escenario de Daniel Scioli presidente y se preguntan en qué cambiaría la política de medios en ese caso

Eduardo Anguita 

20 de Octubre de 2015

Las expectativas por el recambio presidencial absorben el interés público. Aunque nadie debe abrigarse con un sobretodo de oso antes de cazar al oso, muchos proyectan el escenario de Daniel Scioli presidente y se preguntan en qué cambiaría la política de medios en ese caso. Si Aníbal Fernández y Martín Sabbatella se imponen en el distrito bonaerense, este último debería dejar su asiento en la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) y el nuevo presidente debería proponer un remplazante. El mecanismo es sencillo: se publican sus antecedentes y, si no surgen inhibiciones legales, la AFSCA estará comandada por alguien que reporte al nuevo titular de la Casa Rosada. Los vericuetos de la aplicación de la Ley de Medios son tantos y tan contradictorios que el juez Horacio Alfonso fue el primero en oponerse a los intereses del Grupo Clarín con una cautelar y también el último en dar una cautelar a favor de Clarín. La historia, aunque aburrida para el lector, es indicativa de lo poco que sabemos acerca de cómo se manejan los piolines del poder en este sector. Alfonso, en diciembre de 2012, había declarado "constitucionales" dos artículos (41 y 161) de esa ley sobre los cuales se apoya la ingeniería para que Clarín deje de tener posiciones dominantes en el mercado audiovisual y adecue sus inversiones a la nueva norma. Sin embargo, cuando ya la Corte Suprema decidió que efectivamente esos artículos son constitucionales, a fines de 2014 otra medida cautelar frenó la adecuación "de oficio" establecida por la AFSCA y, en junio de 2015, el mismo Alfonso prorrogó esa cautelar hasta enero de 2016. El fallo, incluso, hizo lugar a Cablevisión para que pudiera sumar nuevos clientes. En tres o cuatro meses habrá nuevo titular de la AFSCA y Clarín tendrá otros interlocutores para ver cómo sigue su operación empresaria.
La Ley de Medios fue importante, más allá de las dificultades para la aplicación, porque ayudó al debate respecto de que la información no es neutra. Pero hay agujeros negros. Uno, sin duda, es en cuánto variará el vínculo entre Clarín y el nuevo gobierno. Muchos parten de la base de que la postura dialoguista de Scioli incluiría una mayor tolerancia sobre los intereses del multimedios. No conviene adelantarse a los hechos porque Clarín suele pedir encuadramiento a sus decisiones y no cayó nada bien en el círculo de Héctor Magnetto, CEO del grupo, que Scioli se bajara del debate organizado por TN para los tres candidatos con más caudal electoral. A su vez, Clarín agita la bandera del posible fraude con miras a este domingo, con la clara intencionalidad de restarle legitimidad al eventual triunfo de Scioli en una ajustada primera vuelta, tal como auguran algunas encuestas. Scioli puede tener una actitud más abierta, menos confrontativa, pero las relaciones se construyen por los intereses y no por buena o mala voluntad.
Otro asunto es que la justicia tendrá que fallar sobre el fondo del reclamo de Clarín y dirá si deberán cumplir o no con la adecuación establecida por la AFSCA. Habrá apelación y una vez más el tema llegará a la Corte Suprema. Segundo asunto, entonces: la Corte quedará desde el 11 de diciembre con tres miembros y las dos sillas vacantes serán decididas después del recambio en las Cámaras y en la Casa Rosada. Con una nueva composición del máximo tribunal, es difícil augurar si habrá un cambio de fondo en el poderío económico de Clarín.

Martínez y la telefonía

El mexicano David Martínez es el titular del 40% de las acciones de Cablevisión y jugó un rol de disidente de Magnetto, al menos en los mentideros y hasta hace unos días. Es presidente de Fintech, un fondo de inversión con sede en Delaware –un estado norteamericano considerado paraíso fiscal– y en consecuencia es difícil saber con certeza el origen del dinero. Algunos dicen que es un delfín de Carlos Slim, el mexicano multimillonario, pero eso es difícil de probar. Lo cierto es que hace dos años compró el 16% de las acciones de Telecom y ofreció comprar algo así como el 60% más de la operadora telefónica. Para eso, necesitaba la autorización de la autoridad de aplicación; en ese entonces, la Secretaría de Comunicaciones. Martínez se largó a la compra de Telecom en un momento donde la pelea del gobierno con los fondos buitre estaba al rojo vivo y un dato sonaba mucho: su enemistad manifiesta con Paul Singer, principal fogonero del juicio radicado en Nueva York. El asunto no es menor, la Ley de Medios no permite a un operador audiovisual tener al mismo tiempo telefonía. Es decir, Martínez, para ingresar a la telefonía, debía vender sus acciones en Cablevisión o hacer –como en realidad se proponía– una ingeniería empresarial que le permitiera disimular con cierto permiso oficial sus intereses en el conglomerado Clarín.
Pero algo pasó en el medio que complicó la relación de Martínez con los funcionarios porque la semana pasada, con buenos argumentos técnicos, quedó vedada aquella operación. Es un laberinto, querido lector, pero deberá tener paciencia: quien le niega ahora el acceso no es la Secretaría de Comunicaciones sino la autoridad de aplicación de la ley de telecomunicaciones sancionada en diciembre de 2014. La Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (AFTIC) resolvió que Martínez no puede adueñarse de Telecom. Incluso así lo entendieron los directores que representan a la segunda y tercera minoría parlamentaria; o sea, opositores al gobierno. Lo interesante es que la nueva ley sí permite a las telefónicas brindar televisión por cable. La norma establece que la red –de telefonía o de televisión por cable– es un bien público y que allí donde haya un tendido, su titular debe permitir usarlo a otro operador. Si hay litigio por el precio del alquiler, la AFTIC buscará consensos o la justicia establecerá el modo en que se pongan de acuerdo.
Volviendo a Martínez, no pudo dar el gran salto a la telefonía. Y volviendo a Clarín, los otros accionistas, los de Magnetto, habían avanzado también días atrás en la compra de Nextel, una empresa de telefonía que no es operadora de 4G, con algunas frecuencias que fueron declaradas vencidas y otras que no pueden dar internet. Es decir, Nextel, tal como está es un Ford T al lado de Telecom que es un auto de alta gama.

Las inversiones, los números

El cronista podría llevar al lector a más idas y venidas de un mundo que en nada se parece a los buenos de un lado y los malos del otro. Hay intereses empresarios, dineros de origen difícil de comprobar y mucha regulación pública en un sector altamente transnacionalizado y concentrado. Telecom y Telefónica tienen dos tercios del mercado de Internet y telefonía móvil, así como más del 90% de la telefonía fija. Sin perjuicio de ello, Telefónica y Telecom se quejan porque el precio de la telefonía fija está congelado y Cablevisión tiene mucho más margen para cablear porque cobra una tarifa altísima. Pero, claro, las tarifas de telefonía móvil son altas. El mercado, desde 2003 hasta ahora se multiplicó por diez.
Las empresas de telecomunicaciones afirman que el sector, en este 2015, invirtió alrededor de 30 mil millones de dólares. Según ellos, más que las petroleras. Por la licitación del 4G, principios de año aportaron 1800 millones en un momento en el que eran vitales para las reservas.
Una cosa no quita la otra. Si invierten es porque tienen la suficiente estabilidad y seguridad jurídica y, sin duda, porque obtienen ganancias. Ahora, si bien la Ley de Medios fue un gran avance y la velocidad de los cambios tecnológicos requiere normas para el sector, hay una realidad infranqueable: el futuro no lejano es que la bendita televisión se vea por dispositivos móviles y la Argentina ya puso dos soberbios satélites del Estado en órbita y además las empresas privadas tienen sus propias opciones satelitales. El Estado, a través de la Televisión Digital Abierta (TDA) brindó red, satélites y decodificadores como para brindar televisión gratuita al 80% de los habitantes. Al respecto, si la mayoría de los hogares prefiere seguir pagando televisión por cable o por satélite es por decisión propia, no por falta de opción pública. Si en el futuro los cableoperadores y las telefónicas mejoran sus inversiones en redes y se siguen instalando antenas, habrá una infraestructura capaz de abastecer la demanda creciente así como los cambios tecnológicos y de hábitos. Por ahora, el que puede acumula tablets, aparatos sofisticados para telefonía móvil, computadoras de escritorio, portátiles y televisores digitales. Es un reflejo de que la nueva sociedad de la convergencia digital tiene el sello del consumismo a ultranza.
Sin duda, se necesitan leyes que pongan al país a la altura de los cambios. Se necesitan funcionarios que no escondan vínculos con el sector privado ni empresarios que busquen cooptarlos. Se necesitan reglas que eviten la concentración en pocas manos pero que, a su vez, contemplen que las inversiones en investigación y desarrollo sólo pueden hacerlas unas pocas empresas privadas y el propio Estado. Ahí va la Argentina, un sector que tiene dólares para invertir y negocios para hacer pero que, al mismo tiempo, es clave para la educación y la cultura. Defender lo propio no es una anécdota patriotera en un mundo convulsionado y con un poder concentrado en algunos lugares centrales.

Facebook avisará si la NSA te está hackeando

DIFICIL DE CREER...

Facebook incorporó una nueva actualización en su sistema que permitirá que los usuarios sean notificados cuando desde la red social consideren que su cuenta fue comprometida y están siendo hackeados por la NSA.



A través de una publicación en el blog aseguraron que lo más importante para ellos es la seguridad de sus usuarios y que por ese motivo están todo el tiempo monitoreando actividades maliciosas.

"Si bien siempre tomamos medidas para asegurar las cuentas que creemos que fueron comprometidas, decidimos mostrar una información adicional si tenemos sospechas de que un atacante puede haber sido esponsoreado por el gobierno", comentó Alex Stamos, jefe de seguridad de Facebook.

Si Facebook avisa no significa que la red social haya sido hackeada, sino que los usuarios pueden llegar a tener software malicioso instalado en la computadora que los está "persiguiendo" e informando qué es lo que hace en internet.

LULA PIDE LA SALIDA DE LEVY, EL TITULAR DE HACIENDA DE BRASIL


Samba de una nota sola

La continuidad de Joaquim Levy es incierta, sobre todo desde que el ex mandatario de Brasil busca limitar la política de ajuste.
 Por Darío Pignotti

Desde Brasilia
Lula contra el golpe fiscal. El ex presidente brasileño comenzó a trabajar en varios frentes para poner límites a la política de ajuste impiadoso ejecutada por el ministro de Hacienda Joaquim Levy, cuya continuidad en el cargo es incierta. “Tal vez Levy coma el pavo de Navidad como ministro, pero creo difícil que llegue en esa condición al carnaval”, presagió la semana pasada un analista en el sitio de noticias UOL.
Paciente, Lula no habla de fechas para la dimisión del actual ministro de Hacienda, que hasta el año pasado era ejecutivo del Banco Bradesco y antes se había desempeñado como funcionario del FMI. Pero cuestiona su permanencia al frente de Hacienda y así se lo hizo saber el último jueves a la presidenta Dilma Rousseff durante una conversación en el Palacio de Alvorada, residencia oficial, según trascendió en varios medios que cubrieron la reunión celebrada en Brasilia.
Lula nunca habló en público de la salida del ministro, algo que hizo el domingo el titular del PT, Rui Falcao, merecedor de un tirón de orejas (tal vez más declamado que sentido) de parte de Rousseff. Ayer por la tarde el Instituto Lula recibió, en San Pablo, al ministro de Planificación, el desarrollista moderado Nelson Barbosa, cuyo rol en el gabinete es el de garantizar recursos para los programas sociales antagonizando con las propuestas regresivas de Levy para quien no hay otra meta que el superávit fiscal requerido por el FMI y las agencias calificadoras de riesgo. Ahorro, el propuesto por Hacienda, destinado al pago de los intereses del 14,25 por ciento que gravan la deuda pública, los cuales consumen más del 8 por ciento del PBI anual, mientras la Bolsa Familia representa menos del 1 por ciento del PBI.
En la noche de ayer Jaques Wagner, el lulista ministro de la Casa Civil (jefe de gabinete), propinó otra derrota a la ortodoxia de Levy al anunciar que el Planalto no acatará su orden de lograr el superávit fiscal a cualquier costo, inclusive social, y que el presupuesto de 2015 arrojará un déficil de menos de 1 punto del PBI.
Casi a la misma hora que Wagner comunicaba un déficit moderado, su correligionario, el senador petista Lindbergh Farias, proponía “hacer algo frente a este ajuste de Levy que nos está metiendo en una profunda recesión, aumentando el desempleo que algunos analistas ya ven arriba del 10 por ciento en febrero... Levy es el ministro del samba de una nota sola ajuste, ajuste, ajuste”.
En torno del superávit, bandera de Levy, o déficit fiscal, admitido por Lula y los ministros petistas, se libra un duelo de repercusiones múltiples. A Levy lo respaldan el mercado y los medios especializados locales y extranjeros (como The Economist y Wall Street Journal) que intentan restaurar los dogmas de la Ley de Responsabilidad Fiscal heredada de Fernando Henrique Cardoso, el ex presidente y líder del Partido de la Socialdemocracia Brasileña.
A riesgo de incurrir en algún simplismo esa ley cardosista erige como principio liminar el de aumento los recursos para el pago de la deuda, agigantada por las tasas de interés en alza, a los acreedores privados relegando los recursos para políticas sociales e inversión estatal.
Vale decir: habrá planes sociales con lo que sobre del pago de deuda, si sobra.
Levy y los banqueros tienen entre sus aliados al Partido de la Socialdemocracia de Cardoso, Aécio Neves y José Serra, agrupación que impulsa en el Congreso la reglamentación de la Ley de Responsabilidad fiscal imponiendo un superávit fijo. La iniciativa socialdemócrata, que avanza en el Senado, recibió una contestación fundamentada por parte de decenas de intelectuales y economistas de izquierda y progresistas.
“Es un proyecto de la mayor gravedad para la democracia brasileña al permitir límites draconianos para la deuda pública forzando la obtención de superávit primarios del 3 por ciento por varios años.”
“Las consecuencias sobre el crecimiento económico, la justicia social y propia recaudación de impuestos son deletéreas, pues significa tornar perenne la crisis económica por la que hoy pasamos... En suma, este proyecto enyesaría las políticas fiscal y monetaria y probablemente enyesaría el crecimiento necesario no sólo para generar empleos.”
El documento también lleva la firma del reelegido presidente de la Central Unica de los Trabajadores, Wagner Freitas, el coordinador de los campesinos sin tierra Joao Pedro Stédile y Guilherme Boulos, líder de los Trabajadores Sin Techo. Y es junto a estas organizaciones que Lula intenta construir una coalición, que además de frenar el asalto conservador de Levy y los socialdemócratas, pueda ser el germen de un frente amplio progresista.