Carmen Parejo Rendón
7 ago 2025
Marco Rubio y Donald Trump en Washington D.C., el 8 de julio del 2025.Andrew Harnik / Gettyimages.ru
Imagina a Don Vito Corleone con corbata roja, una cuenta de X en lugar de gato persa y el código nuclear en el bolsillo: así se conduce Donald Trump en su segundo mandato. Reparte "ofertas que no puedes rechazar" en forma de aranceles del 50 %, promete "protección" a quienes se alineen y envía matones diplomáticos —léase sanciones y drones— para escarmentar a los que se salgan del guion. En ese teatro de extorsión global, el nombramiento de Marco Rubio —criado en la trastienda mafiosa de Miami— como secretario de Estado no es un giro inesperado, sino el golpe maestro de un padrino que necesitaba un 'consigliere' bilingüe capaz de sonreír a cámara mientras pasa la cuenta del recaudador imperial.
Imagina a Don Vito Corleone con corbata roja, una cuenta de X en lugar de gato persa y el código nuclear en el bolsillo: así se conduce Donald Trump en su segundo mandato. Reparte "ofertas que no puedes rechazar" en forma de aranceles del 50 %, promete "protección" a quienes se alineen y envía matones diplomáticos —léase sanciones y drones— para escarmentar a los que se salgan del guion. En ese teatro de extorsión global, el nombramiento de Marco Rubio —criado en la trastienda mafiosa de Miami— como secretario de Estado no es un giro inesperado, sino el golpe maestro de un padrino que necesitaba un 'consigliere' bilingüe capaz de sonreír a cámara mientras pasa la cuenta del recaudador imperial.









































