EEUU: El voto de los latinoamericanos puede ser decisivo. Trump los puso en el punto de mira
Beverly Fanon-Clay
Oct 31, 2026


Protesta «Latinos Unidos» en Florida contra las políticas migratorias de Trump
Las redadas de ICE y la campaña de persecución contra la comunidad latinoamericana han erosionado el apoyo que el republicano logró construir en 2024, clave para impulsarlo a la presidencia. Se han convertido en uno de los grupos con más peso para inclinar la balanza electoral en Estados Unidos.
El peso demográfico de los votantes latinos se consolidó a principios del 2020, siendo claves para que Joe Biden se impusiera a Donald Trump, y en las presidenciales de 2024 pasó lo mismo: el voto latino fue crucial para que el republicano pudiera volver a la Casa Blanca. Y en estos comicios no es diferente; lo que sí ha cambiado es la visión de la comunidad sobre el republicano.
El giro de Donald Trump contra la inmigración podría costarle votos republicanos entre los latinos. Hay 68 millones de latinos en EEUU, de los cuales el 79% tiene la nacionalidad estadounidense. Eso supone que hay 54 millones de personas de origen hispano que cada cuatro años van, o irán en el caso de los hoy menores, a las urnas. La aprobación al desempeño de su gobierno entre los votantes latinos tiene una caída y el 55% de ellos ve los comicios del 3 de noviembre como una oportunidad de votar contra él.
Hoy, el 55% de los votantes latinos dice que ve su participación en los comicios para renovar el Congreso como “un voto contra Trump”, mientras que el 14% señala que votará en apoyo al mandatario. En tanto, el 30% asegura que no ve a Trump como un elemento a considerar en este contexto.
Donald Trump logró un resultado histórico entre el voto latino en 2024, más que ningún otro candidato republicano anterior, pero ahora muchos de quienes optaron por él se sienten traicionados. Esta desilusión del electorado latino está muy extendida, según los sondeos nacionales. Los demócratas esperan aprovecharla para recuperar el Congreso el 3 de noviembre.
El giro de Donald Trump contra la inmigración podría costarle votos republicanos entre los latinos. Hay 68 millones de latinos en EEUU, de los cuales el 79% tiene la nacionalidad estadounidense. Eso supone que hay 54 millones de personas de origen hispano que cada cuatro años van, o irán en el caso de los hoy menores, a las urnas. La aprobación al desempeño de su gobierno entre los votantes latinos tiene una caída y el 55% de ellos ve los comicios del 3 de noviembre como una oportunidad de votar contra él.
Hoy, el 55% de los votantes latinos dice que ve su participación en los comicios para renovar el Congreso como “un voto contra Trump”, mientras que el 14% señala que votará en apoyo al mandatario. En tanto, el 30% asegura que no ve a Trump como un elemento a considerar en este contexto.
Donald Trump logró un resultado histórico entre el voto latino en 2024, más que ningún otro candidato republicano anterior, pero ahora muchos de quienes optaron por él se sienten traicionados. Esta desilusión del electorado latino está muy extendida, según los sondeos nacionales. Los demócratas esperan aprovecharla para recuperar el Congreso el 3 de noviembre.
En 2024, los latinoamericanos ya representaban el 14,7% (36,2 millones) de todo el electorado en Estados Unidos, que destacaba el rápido ritmo de crecimiento de este grupo. Cada año, alrededor de 1,4 millones de latinoamericanos en EEUU adquieren el derecho al voto. El otro elemento que los ha convertido en un grupo con tanto peso es su elevada presencia en estados clave como California, Arizona, Texas o Florida.
Para estas midterms, los votantes de origen hispano representan alrededor del 20% del electorado registrado en casi dos docenas de contiendas electorales muy reñidas en la Cámara de Representantes en Arizona, California, Colorado, Florida, Pensilvania y Texas, así como en otros estados, según las últimas proyecciones de The New York Times.
Los votantes latinos también podrían ser decisivos en varias elecciones al Senado, incluyendo Texas, donde los republicanos lograron avances históricos dentro de la comunidad hispana en las dos últimas elecciones. En Iowa y Kansas, los otros dos bastiones republicanos que resultarán cruciales en la contienda para determinar el control del Senado, los votantes hispanos también podrían jugar un papel crucial.
Las promesas del multimillonario republicano habían seducido a muchos latinoamericanos residentes en EEUU: bajar los precios, poner fin a las guerras en el exterior y publicar íntegramente los archivos del pederasta Jeffrey Epstein., Ahora están furioso por la falta de transparencia del gobierno sobre el caso del delincuente sexual, así como por la guerra contra Irán, que encarece los combustibles y alimenta una inflación persistente por encima del tres por ciento. El aura de Trump como hábil empresario ya no convence.
Para estas midterms, los votantes de origen hispano representan alrededor del 20% del electorado registrado en casi dos docenas de contiendas electorales muy reñidas en la Cámara de Representantes en Arizona, California, Colorado, Florida, Pensilvania y Texas, así como en otros estados, según las últimas proyecciones de The New York Times.
Los votantes latinos también podrían ser decisivos en varias elecciones al Senado, incluyendo Texas, donde los republicanos lograron avances históricos dentro de la comunidad hispana en las dos últimas elecciones. En Iowa y Kansas, los otros dos bastiones republicanos que resultarán cruciales en la contienda para determinar el control del Senado, los votantes hispanos también podrían jugar un papel crucial.
Las promesas del multimillonario republicano habían seducido a muchos latinoamericanos residentes en EEUU: bajar los precios, poner fin a las guerras en el exterior y publicar íntegramente los archivos del pederasta Jeffrey Epstein., Ahora están furioso por la falta de transparencia del gobierno sobre el caso del delincuente sexual, así como por la guerra contra Irán, que encarece los combustibles y alimenta una inflación persistente por encima del tres por ciento. El aura de Trump como hábil empresario ya no convence.
Los latinoamericanos, que históricamente ha tendido a votar en favor de los demócratas, dieron un giro cuando en 2024 decidió respaldar a Donald Trump. Hace dos años, el republicano contaba con el apoyo del 44% de los votantes latinos, según Times Votes Trends. Finalmente, las proyecciones se tradujeron en un 42% de los latinos votando por él, una cifra que incluso superó la de George W. Bush en 2004 con este mismo grupo.

Elsa Flores
“Estamos despertando y no sólo en Texas”, declaró Elsa Flores, presidenta del Sindicato de Trabajadores de Servicios (SEIU, por sus siglas en inglés), y agregó que no se esfuerzan únicamente para cambiar el control del Congreso, sino para modificar este estado y el país. Flores señala que dos situaciones están nutriendo la participación en estos comicios intermedios: el costo de la vida para los trabajadores y la persecución de los latinos por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
En coyunturas electorales siempre hay referencias al voto latino, pero Flores subraya que en esa minoría no hay un electorado homogéneo, es un abanico de comunidades con diferentes historias y experiencias. Pero ahora, “la economía es la cosa que nos va a unir a todos”. Señala que todos padecen los altos costos de acudir a un doctor, comprar alimentos y gasolina para sus auto, comparten esta carga financiera cada vez más difícil con empleados afroestadunidenses, asiáticos y blancos, y eso está nutriendo la participación electoral en repudio a las políticas de Donald Trump.
La dirigente, de origen hondureño, señaló a La Jornada de México que la persecución contra trabajadores inmigrantes y latinos provoca un clima de temor, obligando a estas personas a no salir a laborar ni ir a restaurantes o viajar, con consecuencias cada vez más severas para la economía local, además de provocar ansiedad entre sus familias.“Por ello, esta lucha es un tema personal para nosotros en SEIU, No ha sido una tarea que sólo hayamos tenido en la era del presidente Donald Trump, sino que viene de muchos años.”
“Nuestra gente está luchando, todos a su manera, muchos salimos a la calle, pero también hay otros que se alistan para ir a votar y propiciar un cambio. Sabemos que hay otros que tienen miedo, pero buscan cómo decirle a su familia que sí pueden salir, que vayan a sufragar. Hay resistencia”, señala. «Esta vez el gobierno federal presenta a los trabajadores inmigrantes como “los villanos”. Además, “ahora ellos sienten que tienen todo el poder y no tienen que justificarle nada al Congreso o al Senado ni siquiera a la gente que votó por ellos. Cuando perciben que no hay nada frenándolos, no hay límites, entonces continúan cometiendo más abusos y la única manera en que los vamos a parar será saliendo a votar y lograr ese cambio que tanto necesitamos”.
Resalta que en realidad “no puede trabajar EEUU sin la comunidad migrante. Somos gran parte de él y tenemos hijos que van a ser los votantes del futuro. Por ejemplo, mis hijos votan pensando no sólo en ellos, también en toda nuestra familia, que tiene gran diversidad, ya que varios somos ciudadanos, otros tienen permisos de residencia temporal y algunos todavía no han conseguido ser legales. Entonces ellos miran a sus tíos, primos y sobrinos y dicen, ‘no, pues le está pasando esto a mi tía, a la prima’. Viven con miedo.
“Entonces nuestra gente, nuestros hijos votan por la familia, por lo que está pasando. Creo que eso hace un gran cambio y algo que los republicanos no quieren entender, que al final del día somos unidos, todos venimos a buscar algo mejor.”
“Estamos despertando y no sólo en Texas”, declaró Elsa Flores, presidenta del Sindicato de Trabajadores de Servicios (SEIU, por sus siglas en inglés), y agregó que no se esfuerzan únicamente para cambiar el control del Congreso, sino para modificar este estado y el país. Flores señala que dos situaciones están nutriendo la participación en estos comicios intermedios: el costo de la vida para los trabajadores y la persecución de los latinos por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
En coyunturas electorales siempre hay referencias al voto latino, pero Flores subraya que en esa minoría no hay un electorado homogéneo, es un abanico de comunidades con diferentes historias y experiencias. Pero ahora, “la economía es la cosa que nos va a unir a todos”. Señala que todos padecen los altos costos de acudir a un doctor, comprar alimentos y gasolina para sus auto, comparten esta carga financiera cada vez más difícil con empleados afroestadunidenses, asiáticos y blancos, y eso está nutriendo la participación electoral en repudio a las políticas de Donald Trump.
La dirigente, de origen hondureño, señaló a La Jornada de México que la persecución contra trabajadores inmigrantes y latinos provoca un clima de temor, obligando a estas personas a no salir a laborar ni ir a restaurantes o viajar, con consecuencias cada vez más severas para la economía local, además de provocar ansiedad entre sus familias.“Por ello, esta lucha es un tema personal para nosotros en SEIU, No ha sido una tarea que sólo hayamos tenido en la era del presidente Donald Trump, sino que viene de muchos años.”
“Nuestra gente está luchando, todos a su manera, muchos salimos a la calle, pero también hay otros que se alistan para ir a votar y propiciar un cambio. Sabemos que hay otros que tienen miedo, pero buscan cómo decirle a su familia que sí pueden salir, que vayan a sufragar. Hay resistencia”, señala. «Esta vez el gobierno federal presenta a los trabajadores inmigrantes como “los villanos”. Además, “ahora ellos sienten que tienen todo el poder y no tienen que justificarle nada al Congreso o al Senado ni siquiera a la gente que votó por ellos. Cuando perciben que no hay nada frenándolos, no hay límites, entonces continúan cometiendo más abusos y la única manera en que los vamos a parar será saliendo a votar y lograr ese cambio que tanto necesitamos”.
Resalta que en realidad “no puede trabajar EEUU sin la comunidad migrante. Somos gran parte de él y tenemos hijos que van a ser los votantes del futuro. Por ejemplo, mis hijos votan pensando no sólo en ellos, también en toda nuestra familia, que tiene gran diversidad, ya que varios somos ciudadanos, otros tienen permisos de residencia temporal y algunos todavía no han conseguido ser legales. Entonces ellos miran a sus tíos, primos y sobrinos y dicen, ‘no, pues le está pasando esto a mi tía, a la prima’. Viven con miedo.
“Entonces nuestra gente, nuestros hijos votan por la familia, por lo que está pasando. Creo que eso hace un gran cambio y algo que los republicanos no quieren entender, que al final del día somos unidos, todos venimos a buscar algo mejor.”

A la entrada del edificio de SEIU en Houston hay una ofrenda que incluye fotografías de Lorenzo Salgado Araujo, Renee Goode, Alex Pretti, y otros más que fueron asesinados por agentes del ICE en diversas partes del país.Esta semana inauguraron un gran mural sobre una pared exterior del edificio que tiene al centro a Salgado Araujo, una imagen de un agente que agarra a un niño con una mochila escolar y tres manifestantes (una afroestadunidense, un blanco y un latino) levantando sus puños y una pancarta en la que se lee: “Fuera ICE”.
Esta vez el gobierno federal presenta a los trabajadores inmigrantes como “los villanos”; además, “ahora ellos sienten que tienen todo el poder y no tienen que justificarle nada al Congreso o al Senado ni siquiera a la gente que votó por ellos. Cuando perciben que no hay nada frenándolos, no hay límites, entonces continúan cometiendo más abusos y la única manera en que los vamos a parar será saliendo a votar y lograr ese cambio que tanto necesitamos”.
La cuestión no fue que Trump obtuviera más votos que su rival demócrata Kamala Harris —quien se llevó el 56%—, sino que logró ampliar con creces el margen dentro de ese mismo grupo, mientras que los demócratas sufrieron una bajada. En estas midterms, esta tendencia se revierte en la intención de voto de los latinos. Las redadas de ICE y la campaña de terror contra la comunidad latina liderada por Trump han mellado en la comunidad: ya sea cambiando la intención de voto o bien movilizando a los latinos que en 2024 no querían votar republicano, pero estaban decepcionados con los demócratas.

Dentro de los latinos que novota ron en 2024, un 47% dice ahora que votaría por un candidato demócrata en las legislativas, mientras que solo un 18% lo haría por un republicano, según la última encuesta del Pew Research Center. Una cosa que destaca el sondeo es que, en comparación con 2022, los latinos que se identifican como demócratas están mucho más movilizados que los que se identifican como republicanos. El 77% de los latinos que están registrados como demócratas creen que es muy importante quién gane el control del Congreso en estas midterms, frente al 58% del 2022.
Entre los latinoamericanos que en 2024 votaron por Trump, al principio de su mandato, un 93% aprobó cómo el presidente estaba gestionando su gobierno. Un porcentaje que ha caído hasta el 57% a las puertas de las legislativas. El terror de ICE ha contribuido en gran parte a esa desafección: un 30% de los votantes latinos que apoyaron a Trump en 2024 dicen que el presidente ha ido demasiado lejos. Otro elemento que también pesa es el coste de vida: la percepción de la economía bajo el segundo mandato de Trump ha empeorado entre los votantes latinos. Al inicio de año, un 57% aún consideraba que la gestión económica estaba yendo bien, pero la cifra cayó hasta el 34%.
* Socióloga estadounidense, profesora universitaria, colaboradora del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).