De esta forma, desde el lunes serán juzgados el multicondenado represor Luciano Menéndez y el comodoro Luis Estrella, por homicidio calificado y asociación ilícita agravada.
En tanto, los otros tres acusados en la causa, Jorge Albano Harguindeuy, Jorge Rafael Videla y Juan Carlos Romero fallecieron por lo cual se les declaró la extinción de la acción penal.
El tribunal estará integrado por José Camilo Quiroga Uriburu como presidente y los jueces de Cámara Subrogantes Carlos Julio Lascano del Tribunal Federal 1 de Córdoba y Juan Carlos Reynaga del Tribunal Federal de Catamarca.
Por el Ministerio Público actuarán los fiscales generales Michel Horacio Salman y Darío Illanes; los querellantes serán Miguel Angel Morales por la Organización Tiempo Latinoamericano; Pedro Goyochea y Mirta Sánchez por el Obispado de La Rioja y Guillermo Díaz Martínez por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.
El cuerpo del obispo quedó sobre la ruta y es allí donde las versiones indican que los ocupantes del automóvil blanco bajaron y le dispararon en la nuca Los hechos que se ventilarán ocurrieron el 4 de agosto de 1976 cuando el entonces obispo de La Rioja, Enrique Angelelli, regresaba desde la ciudad de Chamical, donde había participado de una misa en memoria de los sacerdotes asesinados y que pertenecían a su diócesis Carlos Murias y Gabriel Longueville.
Angelelli viajaba en una camioneta Fiat 125 Multicarga junto al ex sacerdote y amigo personal Arturo Pinto cuando a la altura de Punta de Los Llanos (100 kilómetros al sur de la capital), según testigos y el mismo Pinto, un automóvil de color blanco que supuestamente era un Peugeot 504 se cruzó por delante de la camioneta lo que provocó que la camioneta saliera de la ruta y volcara.
Producto del vuelco, Angelelli salió despedido y falleció prácticamente en el acto, en tanto que Pinto quedó dentro del vehículo inconsciente.
El cuerpo del obispo quedó sobre la ruta y es allí donde las versiones indican que los ocupantes del automóvil blanco bajaron y le dispararon en la nuca.
Los dos imputados que llegaron vivos al juicio están acusados por el asesinato de Angelelli y el intento de asesinato del sacerdote Pinto, testigo clave del caso para desbaratar la versión oficial de la dictadura de que la muerte del obispo riojano se produjo en un accidente automovilístico.
El demorado juicio oral por el asesinato del obispo Enrique Angelelli, cometido el 4 de agosto de 1976 durante la dictadura cívico militar, comenzará este lunes 4 de noviembre en La Rioja contra dos de los cinco represores imputados originariamente, ya que tres de ellos fallecieron.
Esa versión dictatorial, aceptada durante años por la jerarquía eclesiástica, pretendía que Angelelli y Pinto se accidentaron.
No obstante, Pinto declaró que después del vuelco, tras haber permanecido inconsciente en el lugar, vio el cuerpo de Angelelli a poca distancia con signos de lesiones graves en la nuca.
La autopsia confirmó que Angelelli murió a consecuencia de un golpe de elemento contundente en el hueso occipital, además de haber sufrido otras heridas y lesiones, incluida la fractura de varias costillas.
Durante la instrucción de la causa, se estableció que Angelelli fue asesinado porque, desde julio de 1976, investigó por cuenta propia los homicidios de Murias y Longueville.
Cuando fue asesinado, el obispo llevaba una carpeta con importante información sobre el asesinato de los dos sacerdotes, que responsabilizaba por el crimen a represores de la dictadura, en especial militares de la base de la Fuerza Aérea en Chamical.
El juicio por el homicidio de Murias y Longueville concluyó en diciembre de 2012 con la condena a prisión perpetua de Menéndez, Estrella y el policía Domingo Benito.
Archivada durante la dictadura, la causa por el asesinato de Angelelli fue reabierta en 1986 en La Rioja, pero se frustró a raíz de las leyes de impunidad, derogadas recién en 2005, durante la presidencia de Néstor Kirchner.
Reabierta en 2009, María Elena Coseano, sobrina del obispo asesinado, se presentó como querellante en la causa junto con el Obispado de La Rioja y las secretarías de Derechos Humanos de La Rioja y de la Nación.
4 nov 2013
Las luchas y sus pliegues
EMILIO CAFASSI
Profesor titular e investigador de la Universidad de Buenos Aires, Escritor, Ex Decano
Las luchas y sus pliegues
Publicado el 27/10/2013 -
El domingo pasado, las llamadas redes sociales convocaron en Montevideo a una reunión informal o inorgánica de apoyo a la precandidatura presidencial por el Frente Amplio uruguayo (FA) de la senadora Constanza Moreira.
No pude viajar como hubiera sido mi deseo para sumarme a la iniciativa en la plaza Líber Seregni. Sin embargo pude ver algunos de los tantos videos que varios asistentes tomaron con sus celulares y subieron a las mismas redes que actuaron de vasos comunicantes a la par que convocantes. Habría varios aspectos a destacar de lo registrado en ellos. Pero me detendré en la culminación de la breve alocución de la senadora. En respuesta tácita a la poco feliz ponderación que el ministro de Defensa realizó de la centralidad de la lucha de clases en detrimento de otras disputas por la igualdad y la inclusión, reivindicó la defensa de todas las luchas. No solo lo comparto sino que creo, además, que buena parte de los combates que atraviesan a las clases sociales tendrán un protagonismo creciente, aun en circunstancias de crisis capitalista global como la actual. Pero más aún, que buena parte de estas luchas se precisan entre sí y mucho la solidaridad social hacia ellas.
Sin embargo, creo simultáneamente importante evitar que este principio ocluya un análisis cualitativo de los alcances y de las metodologías que cada conflicto pone en juego. Ninguna forma organizativa ni ninguna reivindicación, ni menos aún un discurso, pueden dejar de contener a la vez componentes conservadores y ciertas ratificaciones de -al menos- parte del statu quo. Lo ideal es tratar de identificarlas y explicitarlas como primer paso para poder acotarlas, porque siempre acecha el riesgo de hacer de ciertas necesidades, virtud. Lo peor inversamente es negarlas. Intenté por ejemplo señalarlo cuando analicé el matrimonio igualitario. Un derecho que debe ser apoyado entusiastamente porque iguala posibilidades de todos los ciudadanos y ciudadanas, pero que a la vez ratifica y naturaliza una institución arcaica, reaccionaria y de propósitos de control biopolítico y de regulación económica y consolidación de la estructura desigual de la propiedad. Mi conclusión no reniega del amor, sino acotadamente de la intervención del Estado en algo tan privado y subjetivo como él. Reconocer que cada lucha, aun con propósitos emancipatorios, tiene su costado conservador, no debería desestimularla sino preparar las condiciones para su reanudación en un nivel superior para ir despojándose en cada nueva etapa de las posibles capas conservadoras que la van envolviendo. Es inevitable, lo que no supone que sea invisible. Cuando en la esfera ceñidamente sindical se discuten salarios o duración de la jornada laboral, se ratifica en la querella la relación salarial y la apropiación privada del sobreproducto social, o en términos más genéricos, el capitalismo. No propongo evitar la puja salarial sino solo tener presente lo que convalida.
Pero más rigurosamente aun, hay luchas puntuales desarrolladas en el contexto de culturas políticas determinadas que pueden llegar a desarrollar prácticas y discursos retrógrados encubiertos en aparentes perspectivas revolucionarias. En estos días se desarrolla un conflicto en la Universidad de Buenos Aires (UBA) que lo ejemplifica. Se articula ideológicamente en una interrelación sucesiva de mitos y sacralización de formatos organizativos surgidos en otros contextos sociales e institucionales y en simplificaciones manipulatorias. La razón aparente es la disconformidad con el estatuto universitario que establece formas de representación estamental a través de claustros, cosa nada exclusiva en una universidad. Sostienen que debería regir el principio ciudadano de un hombre (deberíamos entender que también incluye a las mujeres, aunque pervive el uso sexista del lenguaje) igual a un voto. Pero más allá de la disparatada reivindicación que dejaría la universidad a merced de los estudiantes dado que son la inmensa mayoría (300.000 en el caso de la UBA), cualquier modificación estatutaria solo puede lograrse a través de la representación a cuyo ejercicio los propios “luchadores” se candidatearon, con éxito dispar, mediante la compulsa electoral prevista hace un par de meses. Claro que no con las reglas de contabilidad que proponen, sino con aquellas a las que se avinieron a competir y que no cuestionaron con anterioridad, sino que por el contrario dedicaron todos los esfuerzos militantes con las más tradicionales armas de campaña, sin otra lucha que la propaganda y la ideología. El impedimento por la fuerza de asunción de las autoridades, tal el camino actualmente elegido, no solo no modifica estatuto alguno, sino que tampoco logra impedir a largo plazo tal asunción, como ya sucedió en ocasiones previas y comienza a reiterarse en estos días.
El sustento ideológico-manipulatorio de esta dinámica deviene de la mistificación concatenada de variables que pueden haber jugado algún papel coyuntural en la historia y que se dogmatizan descontextualizadamente. El primero de ellos es el papel de la fuerza y la suposición de contar con ella. Si algo caracteriza regularmente a los desposeídos y oprimidos es la debilidad, no la fortaleza. Por un lado respecto al monopolio estatal de la fuerza pública y por otro lado respecto a cualquier otra forma de violencia que pueda ejercerse en la dirección inversa, realimentando la barbarie. Se añaden además las consecuencias, no solo onerosas sino también demoralizantes del sedimento vandálico que en la práctica suele acompañar estas tácticas, cuyo caso extremo se verificó en una reciente toma de un colegio secundario de la universidad.
El segundo es el deslizamiento desde la vieja tradición de tomas del espacio físico que permitía la expansión del ámbito de debate, organización y actividad movilizada, hacia la apropiación edilicia y expulsión de actores por parte de oligarquías partidarias burocratizadas que ejercen el control policíaco de los espacios, el tránsito y pautan las actividades. Redunda en la expulsión de todo actor universitario que se proponga cualquier otra forma de ejercicio, acción, circulación o expresión que la autorizada por los tomadores. El tercer componente del trípode mitológico en la esfera organizativa y táctica lo constituye la pretendida legitimación asamblearia de las acciones. Las dificultades para su implementación no se reconocen solo en la magnitud, cosa que ya Rousseau preveía, así como Weber lo enfatizaba un siglo más tarde, sino en la falacia de atribuir la potestad de ejercicio del poder de decisión, mediante una implementación circunscripta a los aparatos. Para poder adoptar decisiones en una asamblea son indispensables una serie de prerrequisitos e institutos reguladores que ni siquiera se conciben teóricamente. Semejante modo de concebir la democraticidad alberga la peregrina creencia de que habría un lugar único que garantizaría por sí solo el ordenamiento y la distribución del poder de decisión en la totalidad comunitaria. Un lugar de índole paradisíaco donde todos pueden participar de las decisiones, sin que siquiera se fije por ejemplo una hora de finalización. En la práctica solo decide de madrugada el sector de activistas incansablemente asambleísticos que a la vez en el caso de mi facultad, en el mejor de los casos, no supera el centenar entre 25.000 estudiantes.
En términos ideológicos más amplios, la aplicación del principio de ciudadanía al ámbito educativo en general y universitario en particular, lleva al absurdo de desacoplar el conocimiento de los procesos de producción, cosa no exclusivamente universitaria. Pero en su caso, si la función de la universidad es producir y distribuir conocimiento, su aplicación traslada la mayoritaria capacidad de decisión e influencia en quienes menos lo producen y distribuyen. Peor aún, inviabiliza la posibilidad de aplicar formas organizativas más democráticas en entes autónomos del Estado. No me cabe dudas de que las instituciones de salud deben democratizarse y poder contemplar en sus órganos de gobierno a los usuarios. Pero el principio ciudadano aplicado a este ámbito disuelve el peso que necesariamente deben tener los profesionales de la salud en las decisiones. Sucesivamente con el resto de las instituciones públicas que deben contemplar tanto a productores (y sus saberes) como a consumidores y usuarios en alguna proporción.
Personalmente creo que el estatuto de mi universidad debe ser reformado en muchos aspectos, entre ellos incorporando actores comunitarios no contemplados como el personal administrativo o los auxiliares docentes de forma autónoma de los graduados. Y también de los profesores y auxiliares interinos que son tales por las demoras en la sustanciación de concursos. No me simpatiza, además, la alianza que casi seguramente triunfará en el rectorado, cosa que no me impide reconocer la legitimidad que las reglas de juego vigentes le otorga.
En el caso de este conflicto que traigo a colación se desarrolla una paradoja extra, ya que estas acciones violentas se desarrollan en las facultades con representantes más sensibles a las reformas estatutarias, y curiosamente no se realiza protesta alguna en aquellas más conservadoras, logrando con la combinación de ambas la conservación más plena del statu quo. No debería ser una sorpresa el descubrimiento de que la casi totalidad de los estudiantes que llevan a cabo estas luchas, pertenecen a la izquierda orgánica argentina. Como tampoco que -entre otras cosas gracias a estas prácticas y los dogmatismos en los que se sustentan- sus cosechas electorales en la vida ciudadana vengan siendo insignificantes a lo largo de varias décadas. Difícilmente se logre seducir y persuadir con el imaginario que sus acciones proyectan.
Por supuesto que nada se lograría con represión a pesar de los grandes perjuicios que ella comporta para la institución y la sociedad. Son las organizaciones y sus métodos los que deben autoexaminarse y reformarse y no los procedimientos -siempre violentos- que pretenden evitar las consecuencias.
Más ampliamente aún, no solo es indispensable auscultar los residuos conservadores que toda lucha parcial contiene sino, además, preguntarse por el nivel de solidaridad social y conquistas a los que convocan.
Profesor titular e investigador de la Universidad de Buenos Aires, Escritor, Ex Decano
Las luchas y sus pliegues
Publicado el 27/10/2013 -
El domingo pasado, las llamadas redes sociales convocaron en Montevideo a una reunión informal o inorgánica de apoyo a la precandidatura presidencial por el Frente Amplio uruguayo (FA) de la senadora Constanza Moreira.
No pude viajar como hubiera sido mi deseo para sumarme a la iniciativa en la plaza Líber Seregni. Sin embargo pude ver algunos de los tantos videos que varios asistentes tomaron con sus celulares y subieron a las mismas redes que actuaron de vasos comunicantes a la par que convocantes. Habría varios aspectos a destacar de lo registrado en ellos. Pero me detendré en la culminación de la breve alocución de la senadora. En respuesta tácita a la poco feliz ponderación que el ministro de Defensa realizó de la centralidad de la lucha de clases en detrimento de otras disputas por la igualdad y la inclusión, reivindicó la defensa de todas las luchas. No solo lo comparto sino que creo, además, que buena parte de los combates que atraviesan a las clases sociales tendrán un protagonismo creciente, aun en circunstancias de crisis capitalista global como la actual. Pero más aún, que buena parte de estas luchas se precisan entre sí y mucho la solidaridad social hacia ellas.
Sin embargo, creo simultáneamente importante evitar que este principio ocluya un análisis cualitativo de los alcances y de las metodologías que cada conflicto pone en juego. Ninguna forma organizativa ni ninguna reivindicación, ni menos aún un discurso, pueden dejar de contener a la vez componentes conservadores y ciertas ratificaciones de -al menos- parte del statu quo. Lo ideal es tratar de identificarlas y explicitarlas como primer paso para poder acotarlas, porque siempre acecha el riesgo de hacer de ciertas necesidades, virtud. Lo peor inversamente es negarlas. Intenté por ejemplo señalarlo cuando analicé el matrimonio igualitario. Un derecho que debe ser apoyado entusiastamente porque iguala posibilidades de todos los ciudadanos y ciudadanas, pero que a la vez ratifica y naturaliza una institución arcaica, reaccionaria y de propósitos de control biopolítico y de regulación económica y consolidación de la estructura desigual de la propiedad. Mi conclusión no reniega del amor, sino acotadamente de la intervención del Estado en algo tan privado y subjetivo como él. Reconocer que cada lucha, aun con propósitos emancipatorios, tiene su costado conservador, no debería desestimularla sino preparar las condiciones para su reanudación en un nivel superior para ir despojándose en cada nueva etapa de las posibles capas conservadoras que la van envolviendo. Es inevitable, lo que no supone que sea invisible. Cuando en la esfera ceñidamente sindical se discuten salarios o duración de la jornada laboral, se ratifica en la querella la relación salarial y la apropiación privada del sobreproducto social, o en términos más genéricos, el capitalismo. No propongo evitar la puja salarial sino solo tener presente lo que convalida.
Pero más rigurosamente aun, hay luchas puntuales desarrolladas en el contexto de culturas políticas determinadas que pueden llegar a desarrollar prácticas y discursos retrógrados encubiertos en aparentes perspectivas revolucionarias. En estos días se desarrolla un conflicto en la Universidad de Buenos Aires (UBA) que lo ejemplifica. Se articula ideológicamente en una interrelación sucesiva de mitos y sacralización de formatos organizativos surgidos en otros contextos sociales e institucionales y en simplificaciones manipulatorias. La razón aparente es la disconformidad con el estatuto universitario que establece formas de representación estamental a través de claustros, cosa nada exclusiva en una universidad. Sostienen que debería regir el principio ciudadano de un hombre (deberíamos entender que también incluye a las mujeres, aunque pervive el uso sexista del lenguaje) igual a un voto. Pero más allá de la disparatada reivindicación que dejaría la universidad a merced de los estudiantes dado que son la inmensa mayoría (300.000 en el caso de la UBA), cualquier modificación estatutaria solo puede lograrse a través de la representación a cuyo ejercicio los propios “luchadores” se candidatearon, con éxito dispar, mediante la compulsa electoral prevista hace un par de meses. Claro que no con las reglas de contabilidad que proponen, sino con aquellas a las que se avinieron a competir y que no cuestionaron con anterioridad, sino que por el contrario dedicaron todos los esfuerzos militantes con las más tradicionales armas de campaña, sin otra lucha que la propaganda y la ideología. El impedimento por la fuerza de asunción de las autoridades, tal el camino actualmente elegido, no solo no modifica estatuto alguno, sino que tampoco logra impedir a largo plazo tal asunción, como ya sucedió en ocasiones previas y comienza a reiterarse en estos días.
El sustento ideológico-manipulatorio de esta dinámica deviene de la mistificación concatenada de variables que pueden haber jugado algún papel coyuntural en la historia y que se dogmatizan descontextualizadamente. El primero de ellos es el papel de la fuerza y la suposición de contar con ella. Si algo caracteriza regularmente a los desposeídos y oprimidos es la debilidad, no la fortaleza. Por un lado respecto al monopolio estatal de la fuerza pública y por otro lado respecto a cualquier otra forma de violencia que pueda ejercerse en la dirección inversa, realimentando la barbarie. Se añaden además las consecuencias, no solo onerosas sino también demoralizantes del sedimento vandálico que en la práctica suele acompañar estas tácticas, cuyo caso extremo se verificó en una reciente toma de un colegio secundario de la universidad.
El segundo es el deslizamiento desde la vieja tradición de tomas del espacio físico que permitía la expansión del ámbito de debate, organización y actividad movilizada, hacia la apropiación edilicia y expulsión de actores por parte de oligarquías partidarias burocratizadas que ejercen el control policíaco de los espacios, el tránsito y pautan las actividades. Redunda en la expulsión de todo actor universitario que se proponga cualquier otra forma de ejercicio, acción, circulación o expresión que la autorizada por los tomadores. El tercer componente del trípode mitológico en la esfera organizativa y táctica lo constituye la pretendida legitimación asamblearia de las acciones. Las dificultades para su implementación no se reconocen solo en la magnitud, cosa que ya Rousseau preveía, así como Weber lo enfatizaba un siglo más tarde, sino en la falacia de atribuir la potestad de ejercicio del poder de decisión, mediante una implementación circunscripta a los aparatos. Para poder adoptar decisiones en una asamblea son indispensables una serie de prerrequisitos e institutos reguladores que ni siquiera se conciben teóricamente. Semejante modo de concebir la democraticidad alberga la peregrina creencia de que habría un lugar único que garantizaría por sí solo el ordenamiento y la distribución del poder de decisión en la totalidad comunitaria. Un lugar de índole paradisíaco donde todos pueden participar de las decisiones, sin que siquiera se fije por ejemplo una hora de finalización. En la práctica solo decide de madrugada el sector de activistas incansablemente asambleísticos que a la vez en el caso de mi facultad, en el mejor de los casos, no supera el centenar entre 25.000 estudiantes.
En términos ideológicos más amplios, la aplicación del principio de ciudadanía al ámbito educativo en general y universitario en particular, lleva al absurdo de desacoplar el conocimiento de los procesos de producción, cosa no exclusivamente universitaria. Pero en su caso, si la función de la universidad es producir y distribuir conocimiento, su aplicación traslada la mayoritaria capacidad de decisión e influencia en quienes menos lo producen y distribuyen. Peor aún, inviabiliza la posibilidad de aplicar formas organizativas más democráticas en entes autónomos del Estado. No me cabe dudas de que las instituciones de salud deben democratizarse y poder contemplar en sus órganos de gobierno a los usuarios. Pero el principio ciudadano aplicado a este ámbito disuelve el peso que necesariamente deben tener los profesionales de la salud en las decisiones. Sucesivamente con el resto de las instituciones públicas que deben contemplar tanto a productores (y sus saberes) como a consumidores y usuarios en alguna proporción.
Personalmente creo que el estatuto de mi universidad debe ser reformado en muchos aspectos, entre ellos incorporando actores comunitarios no contemplados como el personal administrativo o los auxiliares docentes de forma autónoma de los graduados. Y también de los profesores y auxiliares interinos que son tales por las demoras en la sustanciación de concursos. No me simpatiza, además, la alianza que casi seguramente triunfará en el rectorado, cosa que no me impide reconocer la legitimidad que las reglas de juego vigentes le otorga.
En el caso de este conflicto que traigo a colación se desarrolla una paradoja extra, ya que estas acciones violentas se desarrollan en las facultades con representantes más sensibles a las reformas estatutarias, y curiosamente no se realiza protesta alguna en aquellas más conservadoras, logrando con la combinación de ambas la conservación más plena del statu quo. No debería ser una sorpresa el descubrimiento de que la casi totalidad de los estudiantes que llevan a cabo estas luchas, pertenecen a la izquierda orgánica argentina. Como tampoco que -entre otras cosas gracias a estas prácticas y los dogmatismos en los que se sustentan- sus cosechas electorales en la vida ciudadana vengan siendo insignificantes a lo largo de varias décadas. Difícilmente se logre seducir y persuadir con el imaginario que sus acciones proyectan.
Por supuesto que nada se lograría con represión a pesar de los grandes perjuicios que ella comporta para la institución y la sociedad. Son las organizaciones y sus métodos los que deben autoexaminarse y reformarse y no los procedimientos -siempre violentos- que pretenden evitar las consecuencias.
Más ampliamente aún, no solo es indispensable auscultar los residuos conservadores que toda lucha parcial contiene sino, además, preguntarse por el nivel de solidaridad social y conquistas a los que convocan.
3 nov 2013
EEUU espió al Vaticano y a Jorge Bergoglio (Francisco) antes del cónclave
EEUU espió al Vaticano y a Jorge Bergoglio (Francisco) antes del cónclave
Publicado el 10/31/13
EFE – La Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) espió las conversaciones telefónicas en Ciudad del Vaticano y también las que se produjeron en la residencia donde se alojó el cardenal argentino Jorge Bergoglio, antes del cónclave que le eligió papa, según el próximo número del semanario italiano “Panorama”.
Según el semanario que cita documentos que manejaría el extécnico informático de la CIA, Edward Snowden, entre las 46 millones de conversaciones telefónicas que se dice que la NSA interceptó en Italia, muchas de ellas se localizaban en Ciudad del Vaticano.
“Panorama”, que ha adelantado un parte de la información que publicará en su número a la venta el próximo viernes, habla de un periodo desde el 10 de diciembre de 2012 hasta el 8 de enero de 2013, pero “que se sospecha” que el espionaje continuó tras conocerse el anuncio de la renuncia al pontificado del papa Benedicto XVI, que se hizo efectiva el 28 de febrero.
El semanario de información general añade que el espionaje duró durante todo el cónclave para elegir al nuevo papa.
Entre las conversaciones escuchadas estaban -agrega la revista- las que se producían en la Domus Internationalis Paolo VI de Roma, la residencia donde se alojó el entonces arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio, antes de que comenzase el cónclave que le eligió papa el 13 de marzo de 2013.
La publicación recuerda que el nombre del ahora papa Francisco ya había surgido en los documentos filtrados por el portal WikiLeaks de Julian Assange.
WikiLeaks desvelaba despachos de los servicios secretos estadounidenses en los que se hablaba de Bergoglio como uno de los papables en el cónclave de 2005, así como otros documentos fechados en 2007 que relataban su “mala relación” en Argentina con el presidente Nestor Kirchner.
Además, entre los espiados se encontraría el presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco del Vaticano, el alemán Ernst von Freyberg, que fue nombrado en febrero de 2013 por Benedicto XVI tras los escándalos que salpicaron a su predecesor.
“Panorama” explica que las llamadas captadas en el Vaticano se archivaban bajo cuatro clasificaciones: “Leadership intentions” (Intenciones de liderazgo), “Threats to financial system” (Amenazas al sistema financiero), “Foreign Policy Objectives” (Objetivos de política exterior) y “Human Rights” (Derechos Humanos).
Preguntado sobre esta información, el portavoz de la oficina de prensa del Vaticano, Federico Lombardi, afirmó que no tiene información sobre este asunto y añadió que no tienen “ninguna preocupación al respecto”
Publicado el 10/31/13
EFE – La Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) espió las conversaciones telefónicas en Ciudad del Vaticano y también las que se produjeron en la residencia donde se alojó el cardenal argentino Jorge Bergoglio, antes del cónclave que le eligió papa, según el próximo número del semanario italiano “Panorama”.
Según el semanario que cita documentos que manejaría el extécnico informático de la CIA, Edward Snowden, entre las 46 millones de conversaciones telefónicas que se dice que la NSA interceptó en Italia, muchas de ellas se localizaban en Ciudad del Vaticano.
“Panorama”, que ha adelantado un parte de la información que publicará en su número a la venta el próximo viernes, habla de un periodo desde el 10 de diciembre de 2012 hasta el 8 de enero de 2013, pero “que se sospecha” que el espionaje continuó tras conocerse el anuncio de la renuncia al pontificado del papa Benedicto XVI, que se hizo efectiva el 28 de febrero.
El semanario de información general añade que el espionaje duró durante todo el cónclave para elegir al nuevo papa.
Entre las conversaciones escuchadas estaban -agrega la revista- las que se producían en la Domus Internationalis Paolo VI de Roma, la residencia donde se alojó el entonces arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio, antes de que comenzase el cónclave que le eligió papa el 13 de marzo de 2013.
La publicación recuerda que el nombre del ahora papa Francisco ya había surgido en los documentos filtrados por el portal WikiLeaks de Julian Assange.
WikiLeaks desvelaba despachos de los servicios secretos estadounidenses en los que se hablaba de Bergoglio como uno de los papables en el cónclave de 2005, así como otros documentos fechados en 2007 que relataban su “mala relación” en Argentina con el presidente Nestor Kirchner.
Además, entre los espiados se encontraría el presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco del Vaticano, el alemán Ernst von Freyberg, que fue nombrado en febrero de 2013 por Benedicto XVI tras los escándalos que salpicaron a su predecesor.
“Panorama” explica que las llamadas captadas en el Vaticano se archivaban bajo cuatro clasificaciones: “Leadership intentions” (Intenciones de liderazgo), “Threats to financial system” (Amenazas al sistema financiero), “Foreign Policy Objectives” (Objetivos de política exterior) y “Human Rights” (Derechos Humanos).
Preguntado sobre esta información, el portavoz de la oficina de prensa del Vaticano, Federico Lombardi, afirmó que no tiene información sobre este asunto y añadió que no tienen “ninguna preocupación al respecto”
Justicia injusta – Por Rigoberta Menchú Tum
Justicia injusta – Por Rigoberta Menchú Tum
31 octubre, 2013 Opinión
No cabe la menor duda de que el pueblo de Guatemala vivió un capítulo horroroso y oscuro de su historia moderna, como lo fue el conflicto armado interno apoyado por poderes económicos nacionales e internacionales, que causó una enorme herida en la vida de comunidades, familias y en la conciencia ciudadana, particularmente indígena, alterando el sentido de la vida y los más altos valores humanos a través del genocidio y los crímenes de lesa humanidad. Estos crímenes están cubiertos con el manto de la impunidad, la cual sigue siendo blindada por una institucionalidad cuyos miembros carecen de toda virtud para hacer imperar la justicia. Da miedo conocerla, asustan los testimonios de las víctimas porque sigue produciendo dolor en nuestros cuerpos y nuestras familias, sobre todo cuando se nos niega el derecho a la justicia, pero este camino es necesario recorrerlo por muy doloroso que sea. Hay que esclarecer la verdad, no solo de los victimarios como se ha hecho comúnmente, sino de las víctimas, porque es una voz que clama justicia y que nunca callará ante un sistema que se niega a escuchar.
Siempre hemos sido respetuosos del Estado de derecho, de los procedimientos de los tribunales de justicia, nuestras demandas se han amparado en el marco de la legalidad establecida. Sin embargo, la última resolución de la Corte de Constitucionalidad nos da la lectura de querer blindar por todos los medios posibles la no aplicación de justicia que en derecho corresponde y perpetuar de tal forma la impunidad en el país, privilegiando intereses individuales y sectoriales.
La CC sigue actuando con benevolencia, pero sobre todo generando un limbo en la jurisprudencia ante el caso de Ríos Montt, cuando le manifiesta al tribunal que no hay una motivación suficiente y sostenida de parte de quien solicitó la resolución, lo cual es absurdo, cuando ya anteriormente el juez Miguel Ángel Gálvez había manifestado que no podía acceder a los requerimientos de la CC, fundamentalmente porque el Artículo 8 de la Ley de Reconciliación Nacional establece que los delitos de genocidio, tortura, desaparición forzada no pueden ser objeto de amnistía. Asimismo, porque la Ley de Reconciliación Nacional anuló las vigencias de todas las amnistías anteriores y porque los Tratados de Derechos Humanos no permiten que se deje de juzgar el genocidio y los delitos de lesa humanidad (Artículo 46 de la Constitución de la República).
Preocupa que la CC quiera conducir el caso Ríos Montt al rumbo que le conviene, lo cual podría tener un tinte político porque el señor que se está juzgando representa los más altos poderes económicos y políticos de este país, y que, dicho sea de paso, con el proceso de juzgamiento se ha evidenciado que cuenta con suficiente injerencia en las instituciones responsables de impartir justicia. Así es que, o nos sujetamos al Estado de derecho para hacer prevalecer la aplicación de justicia con el debido proceso o seguiremos siendo un país en donde el muro de la impunidad reina en lugar de la justicia. ¡Señoras y señores Jueces en sus manos está cambiar la historia!
http://www.s21.com.gt/paxil-kayala/2013/10/30/justicia-injusta
31 octubre, 2013 Opinión
No cabe la menor duda de que el pueblo de Guatemala vivió un capítulo horroroso y oscuro de su historia moderna, como lo fue el conflicto armado interno apoyado por poderes económicos nacionales e internacionales, que causó una enorme herida en la vida de comunidades, familias y en la conciencia ciudadana, particularmente indígena, alterando el sentido de la vida y los más altos valores humanos a través del genocidio y los crímenes de lesa humanidad. Estos crímenes están cubiertos con el manto de la impunidad, la cual sigue siendo blindada por una institucionalidad cuyos miembros carecen de toda virtud para hacer imperar la justicia. Da miedo conocerla, asustan los testimonios de las víctimas porque sigue produciendo dolor en nuestros cuerpos y nuestras familias, sobre todo cuando se nos niega el derecho a la justicia, pero este camino es necesario recorrerlo por muy doloroso que sea. Hay que esclarecer la verdad, no solo de los victimarios como se ha hecho comúnmente, sino de las víctimas, porque es una voz que clama justicia y que nunca callará ante un sistema que se niega a escuchar.
Siempre hemos sido respetuosos del Estado de derecho, de los procedimientos de los tribunales de justicia, nuestras demandas se han amparado en el marco de la legalidad establecida. Sin embargo, la última resolución de la Corte de Constitucionalidad nos da la lectura de querer blindar por todos los medios posibles la no aplicación de justicia que en derecho corresponde y perpetuar de tal forma la impunidad en el país, privilegiando intereses individuales y sectoriales.
La CC sigue actuando con benevolencia, pero sobre todo generando un limbo en la jurisprudencia ante el caso de Ríos Montt, cuando le manifiesta al tribunal que no hay una motivación suficiente y sostenida de parte de quien solicitó la resolución, lo cual es absurdo, cuando ya anteriormente el juez Miguel Ángel Gálvez había manifestado que no podía acceder a los requerimientos de la CC, fundamentalmente porque el Artículo 8 de la Ley de Reconciliación Nacional establece que los delitos de genocidio, tortura, desaparición forzada no pueden ser objeto de amnistía. Asimismo, porque la Ley de Reconciliación Nacional anuló las vigencias de todas las amnistías anteriores y porque los Tratados de Derechos Humanos no permiten que se deje de juzgar el genocidio y los delitos de lesa humanidad (Artículo 46 de la Constitución de la República).
Preocupa que la CC quiera conducir el caso Ríos Montt al rumbo que le conviene, lo cual podría tener un tinte político porque el señor que se está juzgando representa los más altos poderes económicos y políticos de este país, y que, dicho sea de paso, con el proceso de juzgamiento se ha evidenciado que cuenta con suficiente injerencia en las instituciones responsables de impartir justicia. Así es que, o nos sujetamos al Estado de derecho para hacer prevalecer la aplicación de justicia con el debido proceso o seguiremos siendo un país en donde el muro de la impunidad reina en lugar de la justicia. ¡Señoras y señores Jueces en sus manos está cambiar la historia!
http://www.s21.com.gt/paxil-kayala/2013/10/30/justicia-injusta
1 nov 2013
Cómo quiere Angela Merkel reformar Europa
Cómo quiere Angela Merkel reformar Europa
29.10.2013
BERLÍN (Uypress/Other News*) - A pocas semanas de iniciar su tercer mandato como canciller alemana, Angela Merkel protagoniza las primeras planas de Europa y de las noticias internacionales en el mundo, no solo por sus decisiones políticas, sino por estar en la mira del espionaje estadounidense.
Other News brinda un resumen de los principales artículos publicados por Der Spiegel en estos días:
Extractos de Der Spiegel
Fue con ocasión de una cena celebrada en la sede bruselense del Consejo Europeo. Acaba de servirse el postre cuando, poco antes de medianoche, Angela Merkel hizo lo que los jefes de Gobierno europeos le reclamaban desde hacía meses: que diera muestras de liderazgo. Los países de la eurozona deben volverse más competitivos, reiteró la canciller, el derecho de control ejercido hasta ahora por la Comisión Europea no basta y hay que "aplicar más obligaciones". En cuanto a la "dimensión social", no debe descuidarse, según la jefa de filas de la CDU. Europa necesita un "salto cualitativo".
Angela Merkel está dispuesta a convertirse en canciller europea ahora que asume su tercer mandato. En las últimas elecciones, los alemanes le han dado más votos que nunca, es considerada "la dirigente política más poderosa de Europa" (The Economist) y en breve dirigirá una gran coalición junto al segundo partido de Alemania. Angela Merkel están convencida de que ocupa una posición sólida para promover un proyecto que supuestamente se convertirá en su herencia política: la reforma de la Unión Europea. Sin embargo, aunque el riesgo de una próxima desintegración de la moneda europea de momento se descarte, y aunque la coyuntura de la eurozona también muestra los primeros signos de vida desde hace tiempo, Angela Merkel no ignora que la crisis puede volver con más fuerza en cualquier momento. Desde Francia a Italia, los partidos euroescépticos ganan terreno, las reformas se encuentran en punto muerto en muchos países endeudados y los bancos conceden créditos a regañadientes.
Por ello, la canciller prepara una serie de reformas europeas y sabe cómo podrá imponer su proyecto: con la ayuda de sus nuevos socios de coalición previstos, los social-demócratas, pretende aportarle un sentido "social" a su política europea. Es cuestión de poner en marcha programas contra el desempleo juvenil, contra la evasión fiscal, así como un presupuesto en la eurozona para reactivar el crecimiento. A cambio, se ampliará el derecho de control de Bruselas sobre las políticas financieras y económicas de los Estados miembros.
Un afecto mutuo
Dinero en lugar de reformas: Angela Merkel ahora pretende aplicar su polémico programa bajo una forma "social-democratizada". Para ello, ha encontrado un aliado de peso. Angela Merkel quiere hacer realidad su proyecto junto al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, que preside la delegación del SPD en cuestiones de política europea dentro de las conversaciones previstas para la formación de la coalición, pero que también piensa en las próximas etapas de su carrera: de momento, aspira a ser la cabeza de lista de los socialistas en las elecciones europeas del próximo mes de mayo. Después de lo cual, si logra obtener votos suficientes, aspirará al sillón de presidente de la Comisión Europea en Bruselas.
Angela Merkel entonces se libraría de aquel que hace tiempo tomó bajo su protección, pero que hoy ha caído en desgracia: el actual presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso. Al mismo tiempo, podría poner en marcha las reformas a favor del crecimiento y de la competitividad en tándem con Martin Schulz.
La línea del nuevo Gobierno de Berlín es previsible: nada de bonos europeos, pero más dinero para los programas de reactivación económica y un mayor derecho de control para Bruselas. Para imponer su nuevo rumbo, Angela Merkel, apodada "Mutti" [mamá] en sus propias filas, ha encontrado un nuevo favorito en la persona del presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz. Por mucho que el director del SPD declare públicamente que "Angela Merkel no es [su] mejor amiga", ambos muestran su afecto mutuo una vez que se cierran los micrófonos. Martin Schulz se reúne habitualmente con la canciller en Berlín, intercambian SMS y establecen compromisos, últimamente sobre el presupuesto complementario de la UE. Ambos se oponen a una solución generalizada de todos los problemas a escala europea. También coinciden en los medios de lograr un refuerzo de la unión monetaria y económica.
A la cabeza de la Comisión
Martin Schulz constituiría un "vínculo de unión" importante para la gran coalición. Además de encontrarse cerca del jefe de filas del SPD, Sigmar Gabriel, también puede resultar útil a Angela Merkel en el ámbito europeo. Las elecciones europeas del año que viene serán las primeras que se celebrarán según las condiciones impuestas por el Tratado de Lisboa. Por lo tanto, los 28 jefes de Gobierno de los Estados miembros deberán tener en cuenta sus resultados para el nombramiento del presidente de la Comisión. Martin Schulz, de 57 años, que en el pasado se ha dedicado a entablar alianzas, tiene muchas posibilidades de ser designado. Puede contar con un gran apoyo tanto en el Parlamento como en el Consejo Europeo, más allá de las filas de su familia política. Angela Merkel lo sabe y aceptaría sin problemas su presencia como cabeza de la Comisión, sobre todo porque el social-demócrata cuenta con la confianza del presidente francés François Hollande. Con ello se podría reactivar el cansado motor franco-alemán.
El único obstáculo para Angela Merkel es que, como presidenta de la CDU, no podría apoyar abiertamente a un miembro del SPD. Por lo tanto, en la campaña de las elecciones europeas, los dos futuros socios de coalición formarán un grupo aparte. En cualquier caso, Angela Merkel se esfuerza por no abrir nuevos frentes inútiles con el social-demócrata. El jueves pasado, la flor y nata del Partido Popular Europeo (derecha) se reunió para debatir sobre las próximas elecciones europeas. Muchos afirmaron que deseaban que el PPE pusiera su propia cabeza de lista para enfrentarla a Martin Schulz. Angela Merkel y el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, plantearon grandes reservas ante este asunto. La canciller quiere reservarse el derecho a divulgar el nombre de su favorito al puesto de presidente de la Comisión después de las elecciones y quizás incluso podría tratarse del social-demócrata Martin Schulz.
Una cosa está clara: la colaboración de los social-demócratas alemanes no estará de más si Angela Merkel desea imponer su programa en Europa.
(*) Christoph Pauly | Christian Reiermann | Michael Sauga | Peter Müller | Christoph Schult - Der Spiegel
29.10.2013
BERLÍN (Uypress/Other News*) - A pocas semanas de iniciar su tercer mandato como canciller alemana, Angela Merkel protagoniza las primeras planas de Europa y de las noticias internacionales en el mundo, no solo por sus decisiones políticas, sino por estar en la mira del espionaje estadounidense.
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Extractos de Der Spiegel
Fue con ocasión de una cena celebrada en la sede bruselense del Consejo Europeo. Acaba de servirse el postre cuando, poco antes de medianoche, Angela Merkel hizo lo que los jefes de Gobierno europeos le reclamaban desde hacía meses: que diera muestras de liderazgo. Los países de la eurozona deben volverse más competitivos, reiteró la canciller, el derecho de control ejercido hasta ahora por la Comisión Europea no basta y hay que "aplicar más obligaciones". En cuanto a la "dimensión social", no debe descuidarse, según la jefa de filas de la CDU. Europa necesita un "salto cualitativo".
Angela Merkel está dispuesta a convertirse en canciller europea ahora que asume su tercer mandato. En las últimas elecciones, los alemanes le han dado más votos que nunca, es considerada "la dirigente política más poderosa de Europa" (The Economist) y en breve dirigirá una gran coalición junto al segundo partido de Alemania. Angela Merkel están convencida de que ocupa una posición sólida para promover un proyecto que supuestamente se convertirá en su herencia política: la reforma de la Unión Europea. Sin embargo, aunque el riesgo de una próxima desintegración de la moneda europea de momento se descarte, y aunque la coyuntura de la eurozona también muestra los primeros signos de vida desde hace tiempo, Angela Merkel no ignora que la crisis puede volver con más fuerza en cualquier momento. Desde Francia a Italia, los partidos euroescépticos ganan terreno, las reformas se encuentran en punto muerto en muchos países endeudados y los bancos conceden créditos a regañadientes.
Por ello, la canciller prepara una serie de reformas europeas y sabe cómo podrá imponer su proyecto: con la ayuda de sus nuevos socios de coalición previstos, los social-demócratas, pretende aportarle un sentido "social" a su política europea. Es cuestión de poner en marcha programas contra el desempleo juvenil, contra la evasión fiscal, así como un presupuesto en la eurozona para reactivar el crecimiento. A cambio, se ampliará el derecho de control de Bruselas sobre las políticas financieras y económicas de los Estados miembros.
Un afecto mutuo
Dinero en lugar de reformas: Angela Merkel ahora pretende aplicar su polémico programa bajo una forma "social-democratizada". Para ello, ha encontrado un aliado de peso. Angela Merkel quiere hacer realidad su proyecto junto al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, que preside la delegación del SPD en cuestiones de política europea dentro de las conversaciones previstas para la formación de la coalición, pero que también piensa en las próximas etapas de su carrera: de momento, aspira a ser la cabeza de lista de los socialistas en las elecciones europeas del próximo mes de mayo. Después de lo cual, si logra obtener votos suficientes, aspirará al sillón de presidente de la Comisión Europea en Bruselas.
Angela Merkel entonces se libraría de aquel que hace tiempo tomó bajo su protección, pero que hoy ha caído en desgracia: el actual presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso. Al mismo tiempo, podría poner en marcha las reformas a favor del crecimiento y de la competitividad en tándem con Martin Schulz.
La línea del nuevo Gobierno de Berlín es previsible: nada de bonos europeos, pero más dinero para los programas de reactivación económica y un mayor derecho de control para Bruselas. Para imponer su nuevo rumbo, Angela Merkel, apodada "Mutti" [mamá] en sus propias filas, ha encontrado un nuevo favorito en la persona del presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz. Por mucho que el director del SPD declare públicamente que "Angela Merkel no es [su] mejor amiga", ambos muestran su afecto mutuo una vez que se cierran los micrófonos. Martin Schulz se reúne habitualmente con la canciller en Berlín, intercambian SMS y establecen compromisos, últimamente sobre el presupuesto complementario de la UE. Ambos se oponen a una solución generalizada de todos los problemas a escala europea. También coinciden en los medios de lograr un refuerzo de la unión monetaria y económica.
A la cabeza de la Comisión
Martin Schulz constituiría un "vínculo de unión" importante para la gran coalición. Además de encontrarse cerca del jefe de filas del SPD, Sigmar Gabriel, también puede resultar útil a Angela Merkel en el ámbito europeo. Las elecciones europeas del año que viene serán las primeras que se celebrarán según las condiciones impuestas por el Tratado de Lisboa. Por lo tanto, los 28 jefes de Gobierno de los Estados miembros deberán tener en cuenta sus resultados para el nombramiento del presidente de la Comisión. Martin Schulz, de 57 años, que en el pasado se ha dedicado a entablar alianzas, tiene muchas posibilidades de ser designado. Puede contar con un gran apoyo tanto en el Parlamento como en el Consejo Europeo, más allá de las filas de su familia política. Angela Merkel lo sabe y aceptaría sin problemas su presencia como cabeza de la Comisión, sobre todo porque el social-demócrata cuenta con la confianza del presidente francés François Hollande. Con ello se podría reactivar el cansado motor franco-alemán.
El único obstáculo para Angela Merkel es que, como presidenta de la CDU, no podría apoyar abiertamente a un miembro del SPD. Por lo tanto, en la campaña de las elecciones europeas, los dos futuros socios de coalición formarán un grupo aparte. En cualquier caso, Angela Merkel se esfuerza por no abrir nuevos frentes inútiles con el social-demócrata. El jueves pasado, la flor y nata del Partido Popular Europeo (derecha) se reunió para debatir sobre las próximas elecciones europeas. Muchos afirmaron que deseaban que el PPE pusiera su propia cabeza de lista para enfrentarla a Martin Schulz. Angela Merkel y el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, plantearon grandes reservas ante este asunto. La canciller quiere reservarse el derecho a divulgar el nombre de su favorito al puesto de presidente de la Comisión después de las elecciones y quizás incluso podría tratarse del social-demócrata Martin Schulz.
Una cosa está clara: la colaboración de los social-demócratas alemanes no estará de más si Angela Merkel desea imponer su programa en Europa.
(*) Christoph Pauly | Christian Reiermann | Michael Sauga | Peter Müller | Christoph Schult - Der Spiegel
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