05 de febrero de 2026

Donald Trump Trump retiró a Estados Unidos de diferentes instituciones multilaterales humanitarias. (AFP/AFP)
La organización HRW señala un avance de prácticas autoritarias, abusos contra migrantes y uso excesivo de la fuerza por parte del gobierno estadounidense. El regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca hace un año ha debilitado los Derechos Humanos tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, afirmó Human Rights Watch (HRW) en su Informe Mundial 2026, en el que además instó a que los países democráticos que respetan los derechos humanos a formar una alianza estratégica para preservar el orden internacional basado en normas.
“Los recientes abusos cometidos por Estados Unidos —desde ataques contra la libertad de expresión hasta la deportación de personas a terceros países donde podrían ser sometidas a tortura— ponen de relieve la ofensiva de la administración contra el Estado de derecho", detalló el informe de 529 páginas que analiza las prácticas de derechos humanos en más de 100 países.
HRW indicó que Trump ha erosionado la confianza en la integridad de los procesos electorales y ha debilitado los mecanismos de rendición de cuentas del gobierno. También precisó que ha atacado la independencia judicial, desafiado resoluciones judiciales, desmantelado programas de asistencia alimentaria y subsidios de atención sanitaria, revertido derechos de las mujeres, obstaculizado el acceso a la atención del aborto, debilitado los mecanismos de reparación frente al daño racial, eliminado protecciones para personas trans e intersexuales y erosionado el derecho a la privacidad.
“También ha utilizado el poder del gobierno para intimidar a oponentes políticos, a los medios de comunicación, a despachos de abogados, universidades, a la sociedad civil e incluso a comediantes”, remarcó la organización.
“Los recientes abusos cometidos por Estados Unidos —desde ataques contra la libertad de expresión hasta la deportación de personas a terceros países donde podrían ser sometidas a tortura— ponen de relieve la ofensiva de la administración contra el Estado de derecho", detalló el informe de 529 páginas que analiza las prácticas de derechos humanos en más de 100 países.
HRW indicó que Trump ha erosionado la confianza en la integridad de los procesos electorales y ha debilitado los mecanismos de rendición de cuentas del gobierno. También precisó que ha atacado la independencia judicial, desafiado resoluciones judiciales, desmantelado programas de asistencia alimentaria y subsidios de atención sanitaria, revertido derechos de las mujeres, obstaculizado el acceso a la atención del aborto, debilitado los mecanismos de reparación frente al daño racial, eliminado protecciones para personas trans e intersexuales y erosionado el derecho a la privacidad.
“También ha utilizado el poder del gobierno para intimidar a oponentes políticos, a los medios de comunicación, a despachos de abogados, universidades, a la sociedad civil e incluso a comediantes”, remarcó la organización.
Política exterior
El informe destacó que la Casa Blanca recortó de manera significativa la ayuda exterior, realizada a través de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), destinada a organizaciones de derechos humanos y medios independientes. “Trump, en un contexto marcado por una ola autoritaria en expansión, ha contribuido a un grave debilitamiento de las salvaguardias y protecciones de los derechos humanos a escala global”, señaló.
“Al invocar el riesgo de un ‘borrado civilizatorio’ en Europa y recurrir a estereotipos racistas para presentar a poblaciones enteras como indeseables en Estados Unidos, la administración Trump ha adoptado políticas y una retórica alineadas con la ideología del nacionalismo blanco”, afirmó Philippe Bolopion, director ejecutivo de HRW. “La política exterior de Trump ha socavado los cimientos del orden basado en normas que busca promover la democracia y los derechos humanos. El mandatario se ha jactado de que no ‘necesita el derecho internacional’ como límite, sino únicamente su ‘propia moral’”, lamentó.
Asimismo, la organización recordó que el magnate republicano retiró a Estados Unidos de diferentes instituciones multilaterales fundamentales para la protección global de los derechos humanos, como el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas y el Acuerdo de París. “Este debilitamiento deliberado de las instituciones multilaterales por parte de Estados Unidos supuso también un duro golpe para los esfuerzos internacionales orientados a prevenir o detener crímenes internacionales graves”, advirtió.
Doble vara
En ese sentido, HRW también criticó lo que considera una doble vara de la política exterior estadounidense, que ha condenado las políticas domésticas en Venezuela, Cuba y Nicaragua, pero ha ignorado abusos graves en países aliados como El Salvador, Ecuador y Perú.
Respecto del ataque militar de Estados Unidos en Venezuela, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, la organización consideró que se trata de una acción motivada por intereses políticos y comerciales de Washington. A su vez, instó a los gobiernos latinoamericanos a oponerse a los ataques marítimos estadounidenses en el Caribe y el Pacífico, que han causado mas de un centenar de muertes.
“La ejecución extrajudicial de 120 latinoamericanos en aguas del Caribe y el Pacífico durante ataques estadounidenses contra embarcaciones supuestamente utilizadas para el trasiego de drogas es una de las acciones del gobierno de Trump que han agravado la situación de los derechos humanos en la región”, citó Goebertus.
Pese al panorama adverso, HRW subrayó que periodistas y organizaciones de derechos humanos siguen siendo un bastión clave para la defensa de la democracia, aunque operan en un entorno cada vez más hostil. También llamó a los gobiernos de la región a respaldar su labor, en lugar de criminalizarla o restringirla y que los líderes democráticos de Latinoamérica de todo el espectro político deberían unirse en torno a “principios básicos”, frente a las violaciones del derecho internacional por parte del presidente de Estados Unidos.
“Romper la ola autoritaria y defender los derechos humanos es un desafío generacional”, afirmó el director de HRW. “En 2026, se manifestará con especial intensidad en Estados Unidos, con consecuencias de gran alcance para el resto del mundo. Hacerle frente exigirá una respuesta firme, estratégica y coordinada de votantes, sociedad civil, instituciones multilaterales y gobiernos comprometidos con los derechos humanos en todo el planeta”, agregó.
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