ANDRÉS MOURENZA
16 JUL 2016 -
Las detenciones y purgas no se han hecho esperar tras el fallido golpe de Estado, del que el Gobierno acusa a los seguidores del clérigo Fetulá Gülen. Es parte de la “limpieza hasta que no quede mancha” en las Fuerzas Armadas que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció que emprendería para evitar nuevas sublevaciones y que además se ha extendido al estamento judicial. Un total de 2.839 oficiales y soldados fueron detenidos a medida que las fuerzas leales al Gobierno acababan con los focos de rebeldía durante este sábado. Más de 2.700 jueces y fiscales serán suspendidos de sus funciones. Entre los militares capturados por haber participado supuestamente en el golpe se encuentran los comandantes del Segundo y Tercer Ejército de Tierra.