7 feb 2026

EMPEZAR DESDE ALGUN LADO

ARGENTINA
La ultraderecha avanza, el antifascismo también

Por Euge Murillo

06 de febrero de 2026 



Marcha del orgullo antifascista (Guido Piotrkowski)


Contra la deshumanización y el hambre planificada, el 7F propone un lenguaje político con la solidaridad en el centro. Se gestaron asambleas en todo el país que se plantan contra el fascismo para mostrar la fuerza de la calle
“Feliz año nuevo, el 7 marchamos” fue el mensaje que circuló el primer día del año del 2026, en pleno verano y cuando la mayoría intentaba planificar una escapada con lo que haya para los días que alcancen. El llamado hacía referencia a que se estaba por cumplir un año del 1° de febrero de 2025, cuando el presidente Milei dijo en Davos que los homosexuales eran pedófilos y que la ideología de género era un cáncer que había que extirpar. 

En respuesta a eso una multitud salió a la calle: “No fuimos solo lesbianas, travestis, gays, bisexuales, no binaries, trans o queer quienes salimos a la calle; nosotres pusimos el grito en donde había que ponerlo, en un llamado colectivo a organizarnos. Y el pueblo entero escuchó la convocatoria para defender consensos de convivencia en la diferencia construidos a lo largo de 40 años de democracia.

 Para defender también el lazo social, el reconocimiento mutuo que significa —o que debería significar— la democracia”, decían ayer en una conferencia de prensa para convocar a la II Marcha del orgullo antifascista y antirracista el mismo día que se cumplían 10 años de la muerte de la militante travesti Lohana Berkins. En Buenos Aires, la marcha arrancará a las 15 desde Sáenz Peña y Avenida de Mayo rumbo a la Plaza de Mayo.

Un 7F desde abajo

Durante todo enero se convocaron asambleas en todo el país con la intención de insistir en no conmemorar una fecha sino en construir una marcha transversal y opositora al gobierno de Milei: “Pienso esta segunda marcha del orgullo antifascista antirracista LGTBINBQ+ como un modo de persistir e insistir en la fuerza que produce estar juntxs en las calles, deliberando en asambleas, confluyendo a pesar de las diferencias, del cansancio y de la pesadumbre. Invocando la alegría y la fiesta como claves vitales”, dice Ana Longoni, escritora e investigadora y parte de la Columna Mostri, una de las organizaciones que convocó a la primera asamblea el 17 de enero en el Parque Lezama, mismo lugar en el que se había convocado una multitudinaria en 2025.


Banderas para la marcha del orgullo antifascista antirracista (Gala Abramovich)

“La marcha del 1F 2025 fue un acontecimiento descomunal, excepcional en la rapidez y la masividad transversal que alcanzó en muy pocos días como respuesta a las amenazas de Milei en Davos. Un año más tarde, y en un contexto cada vez más hostil, no esperamos esa masividad instantánea pero sí la pensamos como una expresión significativa de la fuerza sostenida, desafiante, terca e indómita que habita en los movimientos transfeministas y en las disidencias sexuales, y más allá de ellos en muchísima gente suelta u organizada”, explica Longoni, quien estuvo en las tres asambleas organizativas de las que participaron partidos políticos, sindicatos, movimientos sociales, estudiantiles. Además estuvieron presentes sectores en la mira en estos dos años de gobierno: colectivos migrantes, discapacitados y jubilados.

“Que el 7F exista, que se haya vuelto a gestar desde abajo, horizontalmente, a partir de una serie de alianzas inesperadas y desafiantes, da cuenta de otro modo de hacer política que no se domestica ni se reconvierte”, dice Longoni, quien además fue parte de las comisiones de producción artística y de gráfica, una decisión de estar en la calle de una manera que pueda expresar diversas consignas, algunas performáticas, otras poéticas. 

Ella habla de un nuevo lenguaje político que se evidencia con “carteles hechos a mano que la gente lleva a las marchas, espontáneos, precarios, con un gran sentido del humor. Apelan a la artesanalidad (cartones pintados, murales con fotocopias, banderas hechas con retazos) tomando distancia de la estandarización y uniformización tradicionales de las columnas (partidarias, sindicales, etc.)”, concluye en diálogo con Las12.

La única minoría son los ricos


“Las travestis vivimos hasta los 35 años y vivimos en hoteles transitorios o en las calles mientras Lewis concentra millones de hectáreas de tierra, Galperin concentra cada vez más riqueza y con ayuda del Estado no tributa un solo centavo en la Argentina”, explica la militante TTNB (Travesti Trans No Binarie) Angela Cajal. Para ella esa realidad económica es la que se traduce en cuerpos que mueren por hambre, desidia o persecución policial: “Es transversal porque detrás de la organización de la marcha del orgullo antifascista y antirracista hay una lucha por una reivindicación económica que efectivamente logre solucionar la calidad de vida de todes; nuestros cuerpos no son descartables, son funcionales y producen riqueza”, explica Cajal.

“La única minoría son los ricos”, decía uno de los flyers de la convocatoria. ¿Cómo se conecta lo que sucede en Estados Unidos con la persecución a migrantes por parte del ICE, el genocidio en Gaza, los incendios en la Patagonia, la reforma de la Ley de Glaciares, la isla de Epstein y la persecución a personas pobres por parte de la policía de la Ciudad de Buenos Aires en los barrios más vulnerados?

En este mes la pregunta sobre el fascismo y el racismo fue constante, no es pensar en el fascismo del siglo XX o de Mussolini es “deshumanizar para después eliminar, o, en este tiempo, también dejar morir”, lo dicen claro y fuerte desde la asamblea que se reunió el 17, el 24 y el 31 de enero para organizar esta marcha.

“La manera de combatir este entramado cultural de ideas individualistas es la articulación colectiva de todos los sectores populares, organizaciones de base, partidos políticos, organizaciones sociales, agrupaciones LGTBIQ+, feministas, el colectivo disca, comedores, trabajadoras sexuales, es decir, la marginalidad en su máxima expresión”, explica Ángela y agrega: “Es fácil hacer perfo de lo buenos militantes que podemos ser, lo difícil es dialogar con todos los sectores incluyendo aquellos con los que no compartimos tantas ideas, pero el vértice articulador tiene que ser enfrentar las políticas de hambre y miseria planificada del gobierno de Javier Milei”, concluye.

¿Cuál es la agenda?

La madre de Victor Vargas —un joven asesinado por la policía en Constitución antes de que terminara el año, días después del asesinato en navidad de Gabriel Gonzalez también por la policía— estuvo presente en las asambleas y pidió a gritos que la sigan acompañando. Su asesinato fue prueba de que la lucha contra el gatillo fácil tiene que estar en la agenda antifascista. Sucedió en la segunda asamblea que se convocó en la Plaza Garay con un operativo de la policía que pedía documentación a personas migrantes —sobre todo mujeres trans y trabajadoras sexuales— mientras sucedía el encuentro. También participó la hermana de Sofía Fernandez, una chica trans que fue asesinada en una comisaría en Pilar.

La marcha se plantea en contra de hacer que algunas vidas sean descartables, las de personas trans pero también migrantes, pobres. Se preguntan “¿Cómo no vamos a ser antifascistas? ¿Cómo no vamos a ser antirracistas cuando pretenden copiar las políticas del ICE en Estados Unidos convirtiendo la categoría de migrante casi en sinónimo de delincuente? ¿Cómo no ser antirracista cuando se trata a los pueblos originarios como terroristas, con la sospecha de que no son lo que dicen? La Patagonia se incendia pero antes de apagar esos fuegos se acusa a los pueblos que defienden ancestralmente los bosques, el agua, la tierra y la naturaleza toda”, decían en la conferencia de prensa.


Conferencia de prensa en el CELS (Gala Abramovich)

Calentar la calle para salir contra la reforma laboral

La precarización laboral y el extractivismo estuvieron en el centro de la discusión; la decisión de poner en primer plano a la reforma laboral y la Ley de Glaciares sucedió en la última reunión organizativa en donde se propuso que detrás de la bandera de la cabecera —orgullo antifascista antirracista— estuvieran las consignas: “No a la reforma laboral”, “No a la reforma de la Ley de Glaciares” y “No a la baja de imputabilidad”.

“El bloque sindical” es un armado que se conformó en el primer Paro internacional feminista en 2017 y se consolidó el 8 de marzo del 2018 compuesto por feministas mostrando una unidad entre las dos Centrales de trabajadores de Argentina (CTA), la Confederación General del Trabajo (CGT), la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y la Corriente Clasista y Combativa (CCC); estuvieron presentes en la conferencia de prensa y aseguraron que “hay que salir a la calle cuando se trate la reforma laboral” que está prevista para la apertura de sesiones extraordinarias el próximo 11 de febrero.

Con más de 300 adhesiones, la marcha del próximo sábado se plantea como una antesala a un febrero caliente: “El fascismo no es una idea abstracta, sino una realidad material presente en las políticas racistas antimigrantes, en el abandono y la violencia administrativa hacia las personas con discapacidad, en los golpes que reciben lxs jubiladxs todos los miércoles, en los desalojos del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en el saqueo del agua en Mendoza, en la criminalización de las comunidades que cuidan y defienden los territorios en la Patagonia y en el Norte argentino, así como también en los ataques imperialistas a la soberanía de los pueblos del sur global”, dice el documento en el que aún se reciben adhesiones.

La solidaridad en el centro

“Este gobierno fue primero contra los movimientos sociales”, dice Norma Morales, secretaria general de la UTEP y referente de Barrios de Pie: “Lo que no nos deja dormir es que nos endeudamos para comer, nos endeudamos para vestirnos, nos endeudamos para comprar los medicamentos para nuestros hijos y ahora para el inicio de las clases. Para nosotras es clave estar acá y salir el 7 de febrero con la solidaridad en el centro”, dice-

Norma recuerda cuando empezó a militar en el 2001 y se reconocía como una persona descreída de la política: “Los movimientos sociales con la forma de construir la política me hicieron enamorar y tenemos que volver a recuperar algunas prácticas y los recorridos de lucha que tenemos en nuestro país, el claro ejemplo es el de nuestras Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Volver a entusiasmar, y los que somos referentes tenemos la responsabilidad de salir a la calle contra la persecución y contra el ajuste”, concluye Norma en diálogo con Las12.


Convocatoria al 7F en la calle (Gala Abramovich)

“Los dueños del mundo se reparten todo: tierras, riquezas, cuerpos, vidas. Pretenden poner todo a su servicio. El fascismo es la política de esa apropiación, porque ya ni siquiera toleran la democracia como campo de ampliación de los conflictos”, dice María Pía Lopez quien alerta que frente al fascismo hay que plantarse. La propuesta es entonces este próximo sábado juntarse en la calle, armar la solidaridad; una que está ahí, en el encuentro con el otro y en la insistencia en que es un buen camino para resistir al descarte.