13 sept 2026

PRIMARIZACION DE LA ECONOMIA

ARGENTINA: INDUSTRICIDIO Y DESINVERSION
Ni para supermercado del mundo

Por Hernán Letcher

13 de septiembre de 2026 - 00:01


Productos Importados Redes Sociales


Durante buena parte de la historia económica argentina confrontaron dos versiones de desarrollo: la del granero del mundo, ilustrada en la etapa agroexportadora (1880-1930), y la del desarrollo industrial, consolidada a través de las ISI (Industrialización por Sustitución de Importaciones (1940-1975). La primera versión consistía en aprovechar las ventajas comparativas estáticas (en nuestro caso el agro y la ganadería), mientras que la segunda sostenía la necesidad de promover el desarrollo de un sistema industrial que incluyera, incluso, la industria pesada. Con distintas versiones, buena parte de ese debate continúa hasta hoy.

Como una especie de versión “superadora” del granero del mundo, hacia mediados de 2017, el presidente Mauricio Macri propuso convertir a la Argentina en el supermercado del mundo, es decir, promover una pequeña parte de la industria local vinculada al sector agropecuario (la industria alimenticia). Esta versión, desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, entró en crisis. El derrotero de la industria en general y del sector alimentos en particular, confirma que, con Milei, la Argentina no está ni para supermercado del mundo.

Los datos de la industria

Para sorpresa de nadie, en la última semana se conocieron los datos de producción industrial: en julio la retracción fue de 5% respecto al mes anterior desestacionalizado. Se consolida así, en los primeros siete meses de 2026, una caída de 12% respecto al mismo período de 2023. El sector alimenticio no es la excepción, particularmente en subsectores como carne vacuna, aviar y gaseosas.

Como sucede en la mayoría de los sectores industriales, la caída de las ventas es el driver principal de la retracción del sector, a lo que se suma los costos de servicios, de financiamiento y la apertura importadora. En el caso del rubro alimentos, este último factor es el de mayor relevancia. Y con una particularidad: los importadores son las mismas empresas que antes producían acá. Los datos son contundentes: entre 2023 y 2026, los alimentos de consumo final importados se incrementaron 51,9%. 

Pero la apertura por producto resulta aún más brutal: en los últimos tres años, la importación de cebolla creció 1.144%; la de fideos, 440%; la de papa, 400%; la de manzanas (134%); la de mermeladas (81%); la de aceites y manteca (71%); la de pan y galletitas (51%); y la de leche (37%). Y hay más: en el país de la carne, las importaciones de cerdo se incrementaron en 36.626 toneladas (+170%), las de pollo en 25.364 toneladas (1,225%) y las de carne vacuna en 17.362 toneladas (662%).

¿Qué se encuentra en la góndola?

La variedad de importados es significativa y alcanza versiones de frutas, verduras, carnes, galletitas y pan, lácteos, infusiones y productos de almacén.En frutas y verduras se puede encontrar pomelos Ruby Star de Israel, naranja de ombligo, choclo en granos y cebolla picada congelada de Chile y uvas Red Globe de Brasil.

En carnes y derivados aparecen supremas de pollo rebozadas y bastones de pollo crocantes de Brasil, atún al natural de Ecuador, salmón en trozos en lata y mariscos en lata de Chile.

En productos derivados del trigo: fideos fusilli de Italia, fideos instantáneos de Brasil (distribuidos por Arcor, una empresa alimenticia argentina), obleas rellenas de Uruguay, galletitas dulces rellenas y anillos chips de Paraguay, galletitas rellenas chocolate/vainilla y tostadas/galletas de pan de Brasil, galletitas 0% azúcar de España, galletas tipo María sin gluten de Alemania, galletitas de manteca en lata de la India, tostadas sin gluten y distintas versiones de pizza de Italia.

En lácteos e infusiones: queso duro de Italia, café Instantáneo y café molido de Brasil.
En productos de almacén: granola de Chile, puré de tomate de Italia, aceitunas en salmuera de España, aceitunas verdes en frasco de Estados Unidos, mermelada/dulce de durazno de España, chocolate amargo en tableta de Brasil, Menú Box Chef Arroz con mariscos — plato listo de España, caldo deshidratado y condimento en polvo de Brasil.

La cantidad y variedad de productos impresiona. No sólo sucede en la góndola física: en la web de uno de los principales supermercados se puede observar una solapa llamada Sabores del Mundo, con todo tipo de productos de origen diverso.

La reconversión importadora

Una característica del impacto de las importaciones en el sector alimentos (y que se repite en el resto de los sectores industriales) es que las mismas empresas que anteriormente producían a nivel local son las mismas que ahora importan. Es decir, se reemplaza producción local (cae las importaciones de insumos para la producción) mientras se incrementa la importación de bienes con consumo final. 

Una especie de inversa de sustitución de importaciones. Algunos ejemplos: Nestlé: incrementó sus importaciones en USD 73 millones (+26%), Swift, en USD 55 millones (+8.230%), Quickfood, en USD 42 millones (+76%), Catter Meat, en USD 12 millones (antes no importaba), Arcor, en USD 40 millones (+114%), De Cecco, en USD 2,7 millones (+568%), Mondelez, en USD 30 millones (+42%) y los supermercados Coto y Carrefour, con USD 28 millones (+63%) y USD 23 millones (no importaba), respectivamente.

La crisis del sector

Las estadísticas no permiten dimensionar, acabadamente, el deterioro de la industria alimenticia ¿Qué sucedió en los últimos dos meses? Granja Tres Arroyos/WADE solicitó concurso preventivo para reestructurar una deuda de USD 350,9 millones, pero antes ya había cerrado las plantas de Tristán Suárez (200 despidos) y Becar, paralizado la planta de Capitán Sarmiento “hasta nuevo aviso” por falta de suministro eléctrico y cuestiones operativas y enviado más de 700 telegramas invocando “fuerza mayor” a trabajadores a los que les debe más de 5 quincenas de salarios. De hecho, el miércoles pasado, el diputado Sergio Palazzo presentó un proyecto de emergencia para tratar el caso.

En paralelo, la profunda crisis financiera arrastrada desde 2025 en Lácteos Verónica derivó en el atraso de 8 meses de salarios y en despidos en administración y ventas, además de parar la planta. En el mismo sector, SanCor pidió su propia quiebra, y se mantiene el conflicto con empleados que llevan 8 meses sin cobrar.

Además, en la empresa 3 Arroyos (de cereales, granolas y snacks, en Pilar), hubo recorte de personal por caída de ventas y suba de costos.

En el rubro de la carne, hace un mes cerró definitivamente el Frigorífico San Telmo de Mar del Plata, dejando salarios atrasados y cesantías por doquier. En el Frigorífico Pico (Gral. Pico) hubo una nueva ronda de despidos, entre julio y agosto, por la caída abrupta de la faena diaria (de 600 a 50 vacunos), sumándose a una crisis que ya venía de enero. Dos semanas atrás, ArreBeef S.A. (Ramallo) desvinculó operarios tercerizados contratados y suspendió nuevamente a 400 trabajadores. A la par, la única postal positiva también ilustró la crisis: el Frigorífico Don Theo (Moreno), impulsó la búsqueda de 60 personas para sumar a su plantel y la fila para cubrir las vacantes superó las 3.000 personas.

El desempeño del sector también se refleja en los balances de las empresas alimenticias, que mostraron un comportamiento mixto, con Arcor y Molinos Río de la Plata con resultados levemente positivos, y Morixe y Mastellone, con caídas sensibles (-76,2% y -537,3% interanual), que contrasta con los niveles de ganancia elevados de todas las empresas energéticas.

Aunque se repite que Argentina produce alimentos para 400 millones de personas, el sector alimenticio no logra agregar valor y recorre el camino contrario. Si en la Argentina no funciona ni hacer fideos, entonces el problema es el modelo.