28 jul 2013

TODOS FICHADOS !!!

Todos fichados!

Le Monde Diplomatique


Nos lo temíamos (1). Y tanto la literatura (1984, de George Orwell) como el cine de anticipación (Minority Report, de Steven Spielberg) nos habían avisado: con los progresos de las tecnologías de comunicación todos acabaríamos siendo vigilados. Claro, intuíamos que esa violación de nuestra privacidad la ejercería un Estado neototalitario. Ahí nos equivocamos. Porque las inauditas revelaciones efectuadas por el valeroso Edward Snowden sobre la vigilancia orwelliana de nuestras comunicaciones acusan directamente a Estados Unidos, país antaño considerado como “la patria de la libertad”. Al parec er, desde la promulgación en 2001 de la ley “Patriot Act” (2), eso se acabó. El propio presidente Barack Obama lo acaba de admitir: “No se puede tener un 100% de seguridad y un 100% de privacidad”. Bienvenidos pues a la era del ‘Gran Hermano’...

¿Qué revelaciones ha hecho Snowden? Este antiguo asistente técnico de la CIA, de 29 años, y que últimamente trabajaba para una empresa privada –la Booz Allen Hamilton (3)– subcontratada por la Agencia estadounidense de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), reveló mediante filtraciones a los diarios The Guardian y The Washington Post, la existencia de programas secretos que permiten la vigilancia de las comunicaciones de millones de ciudadanos por parte del Gobierno de Estados Unidos.

Un primer programa entró en vigor en 2006. Consiste en espiar todas las llamadas telefónicas que se efectuan, a través de la compañía Verizon, dentro de Estados Unidos, y las que se hacen desde allí hacia el extranjero. Otro programa, llamado PRISM, fue puesto en marcha en 2008. Supone la recolección de todos los datos enviados por Internet –correos electrónicos, fotos, vídeos, chats, redes sociales, tarjetas de crédito...– únicamente (en principio) por extranjeros que residen fuera del territorio norteamericano. Ambos programas han sido aprobados en secreto por el Congreso de Estados Unidos, al que se hab= ría mantenido, según Barack Obama, “constantemente informado” sobre su desarrollo.

Sobre la dimensión de la increíble violación de nuestros derechos civiles y de nuestras comunicaciones, la prensa ha aportado detalles espeluznantes. El 5 de junio, por ejemplo, The Guardian publicó la orden emitida por el Tribunal de Supervisión de Inteligencia Extranjera, que exigía a la compañía telefónica Verizon la entrega a la NSA del registro de decenas de millones de llamadas de sus clientes. El mandato no autoriza, al parecer, a conocer el contenido de las comunicaciones ni los titulares de los números de teléfono, pero sí permite el control de la duración y el destino de esas llamadas. El día siguiente The Guardian y The Washington Post revelaron la realidad del programa secreto de vigilancia PRISM, que autoriza a la NSA y al FBI a acceder a los servidores de las nueve principales empresas de Internet (con la notable excepción de Twitter): Microsoft, Yahoo, Google, Facebook (4), PalTalk, AOL, Skype, YouTube y Apple.

Mediante esta violación de las comunicaciones, el Gobierno estadounidense puede acceder a archivos, audios, vídeos, correos electrónicos o fotografías de sus usuario s. PRISM se ha convertido de ese modo en la herramienta más útil de la NSA a la hora de elaborar los informes que diariamente entrega al presidente Obama. El 7 de junio, los mismos diarios publicaron una directiva de la Casa Blanca en la que el presidente ordenaba a sus agencias de inteligencia (NSA, CIA, FBI) establecer una lista de posibles países susceptibles de ser ‘ciberatacados’ por Washington. Y el 8 de junio, The Guardian filtró la existencia de otro programa que permite a la NSA clasificar los datos que recopila en función del origen de la información. Esta práctica, orientada al ciberespionaje en el exterior, permitió recopilar –sólo en marzo pasado– unos 3.000 millones de datos de ordenadores en Estados Unidos...

Durante estas últimas semanas, ambos periódicos han ido revelando, gracias a filtraciones de Edward Snowden, nuevos programas de ciberespionaje y vigilancia de las comunicaciones en países del resto del mundo. “La NSA –explicó Edward Snowden– ha construido una infraestructura que le permite interceptar prácticamente cualquier tipo de comunicación. Con estas técnicas, la mayoría de las comunicaciones humanas se almacenan para servir en algún mo mento a un objetivo determinado”.

La Agencia de Seguridad Nacional (NSA), cuyo cuartel general se halla en Fort Meade (Maryland), es la más importante y la más desconocida agencia de inteligencia norteamericana. Es tan secreta que la mayoría de los estadounidenses ignora su existencia. Controla la mayor parte del presupuesto destinado a los servicios de inteligencia, y produce más de cincuenta toneladas de material clasificado al día... Ella –y no la CIA– es quien posee y opera el grueso de los sistemas estadounidenses de recogida secreta de material de inteligencia: desde una red mundial de satélites hasta las decenas de puestos de escucha, miles de ordenadores y los masivos bosques de antenas situados en las colinas de Virginia Occidental. Una de sus especialidades es espiar a los espías, o sea a los servicios de inteligencia de todas las potencias, amigas o enemigas. Durante la guerra de las Malvinas (1982), por ejemplo, la NSA descifró el código secreto de los servicios de inteligencia argentinos, haciendo así posible la transmisión de información crucial a los británicos sobre las fuerzas argentinas...

Todo el sistema de interceptación de la NSA puede captar discretamente cualquier e-mail, cualquier consulta de Internet o conversación telefónica internacional. El conjunto total de comunicaciones interceptadas y descifradas por la NSA constituye la principal fuente de información clandestina del Gobierno estadounidense.

La NSA colabora estrechamente con el misterioso sistema Echelon. Creado en secreto, después de la Segunda Guerra Mundial, por cinco potencias (los “cinco ojos”) anglosajonas: Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Echelon es un sistema orwelliano de vigilancia global que se extiende por todo el mundo y está orientado hacia los satélites que se utilizan para transmitir la mayor parte de las llamadas telefónicas, comunicaciones por Internet, correos electrónicos y redes sociales. Echelon puede captar hasta dos millones de conversaciones al minuto. Su misión clandestina es el espionaje de Gobiernos, partidos políticos, organizaciones y empresas. Seis bases a través del mundo recopilan las informaciones e interceptan de forma indiscriminada enormes cantidades de comunicaciones que los superordenadores de la NSA posteriormente criban mediante la introducción de palabras clave en varios idiomas.

En el marco de Echelon, los servicios de inteligencia estadounidense y británico h an establecido una larga colaboración secreta. Y ahora hemos sabido, gracias a nuevas revelaciones de Edward Snowden, que el espionaje británico también pincha clandestinamente cables de fibra óptica, lo que le permitió espiar las comunicaciones de las delegaciones que acudieron a la Cumbre del G-20 de Londres en abril de 2009. Sin distinguir entre amigos y enemigos (5).

Mediante el programa Tempora, los servicios británicos no dudan en almacenar colosales cantidades de información obtenida ilegalmente. Por ejemplo, en 2012, manejaron unos 600 millones de “conexiones telefónicas” al día y pincharon, en perfecta ilegalidad, más de 200 cables... Cada cable transporta 10 gigabytes (6) por segundo. En teoría, podrían procesar 21 petabytes (7) al día; lo que equivale a enviar toda la información que contiene la Biblioteca Británica 192 veces al día...

Los servicios de inteligencia constatan que ya hay más de 2.000 millones de usuarios de Internet en el mundo y que casi más de mil millones utilizan Facebook de forma habitual. Por eso se han fijado como objetivo, transgrediendo leyes y principios éticos, controlar todo lo que circula por Internet. Y lo están consiguiendo: “Estamos empez ando a dominar Internet”, confesó un espía inglés, “y nuestra capacidad actual es bastante impresionante”. Para mejorar aún más ese conocimiento de Internet, la Government Communications Headquarters (GCHQ, Agencia de inteligencia británica) lanzó recientemente dos nuevos programas: Mastering The Internet (MTI) sobre cómo dominar Internet, e Interception Modernisation Programme para una explotación orwelliana de las telecomunicaciones globales. Según Edward Snowden, Londres y Washington acumulan ya, diariamente, una cantidad astronómica de datos interceptados clandestinamente a través de las redes mundiales de fibra óptica. Ambos países destinan en total a unos 550 especialistas a analizar esa titánica información.

Con la ayuda de la NSA, la GCHQ se aprovecha de que gran parte de los cables de fibra óptica que conducen las telecomunicaciones planetarias pasan por el Reino Unido, y los ha interceptado con sofisticados programas informáticos. En síntesis, miles de millones de llamadas telefónicas, mensajes electrónicos y datos sobre visitas a Internet son acumulados sin que los ciudadanos lo sepan, bajo pretexto de reforzar la seguridad y combatir el terrorismo y el crimen organizad o.

Washington y Londres han puesto en marcha un orwelliano plan ‘Gran Hermano’ con capacidad de saber todo lo que hacemos y decimos en nuestras comunicaciones. Y cuando el presidente Obama apela a la ‘legitimidad’ de tales prácticas de violación de la privacidad, está defendiendo lo injustificable. Además, hay que recordar que por haber realizado labores de información sobre peligrosos grupos terroristas con base en Florida –o sea, una misión que el presidente Obama considera hoy como ‘perfectamente legítima’– cinco cubanos fueron detenidos en 1998 y condenados por la Justicia estadounidense a largas e inmerecidas penas de prisión (8). Un escándalo judicial que es hora de reparar liberando a esos cinco héroes (9).

El presidente Barack Obama está abusando de su poder y restando libertad a todos los ciudadanos del mundo. “Yo no quiero vivir en una sociedad que permite este tipo de actuaciones”, protestó Edward Snowden cuando decidió hacer sus impactantes revelaciones. Las divulgó, y no es casualidad, justo cuando empezaba el juicio contra el soldado Bradley Manning, acusado de filtrar secretos a WikiLeaks, la organización internacional que publica inform aciones secretas de fuentes anónimas. Y cuando el cibermilitante Julian Assange lleva un año refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres... Snowden, Manning, Assange, son paladines de la libertad de expresión, luchadores en beneficio de la salud de la democracia y de los intereses de todos los ciudadanos del planeta. Hoy acosados y perseguidos por el ‘Gran Hermano’ estadounidense (10).

¿Por qué estos tres héroes de nuestro tiempo aceptaron semejante riesgo que les puede hasta costar la vida? Edward Snowden, obligado a pedir asilo político en Ecuador, contesta: “Cuando te das cuenta de que el mundo que ayudaste a crear va a ser peor para la próxima generación y para las siguientes, y que se extienden las capacidades de esa arquitectura de opresión, comprendes que es necesario aceptar cualquier riesgo. Sin que te importen las consecuencias”.
Notas:
(1) Véase Ignacio Ramonet, “Vigilancia total” y “Control social total”, en Le Monde diplomatique en español, respectivamente agosto de 2003 y mayo de 2009.
(2) Propuesta por el presidente George W. Bush y adoptada en el contexto emocional que sucedió a los atentados del 11 de s eptiembre de 2001, la ley “Patriot Act” autoriza controles que interfieren en la vida privada, suprimen el secreto de la correspondencia y la libertad de información. Ya no se exige una autorización para las escuchas telefónicas. Y los investigadores pueden acceder a las informaciones personales de los ciudadanos sin orden de registro.
(3) En 2012, esta empresa le facturó a la Administración estadounidense 1.300 millones de dólares por “asistencia en misiones de inteligencia”.
(4) Hemos sabido recientemente que Max Kelly, el responsable principal de seguridad de Facebook, encargado de proteger la información personal de los usuarios de esta red social contra ataques externos, dejó esta empresa en 2010 y fue reclutado... por la NSA.
(5) Espiar a diplomáticos extranjeros es legal en el Reino Unido: lo ampara una ley aprobada por los conservadores británicos en 1994 que pone el interés económico nacional por encima de la cortesía diplomática.
(6) El byte es la unidad de información en informática. Un gigabyte es una unidad de almacenamiento de información cuyo símbolo es GB, y equivale a 10 9 bytes, o sea mil millones de bytes, equivalente, en texto escrito, a una furgoneta llena de páginas con texto. (7) Un petabyte (PT) equivale a 1015 bytes.
(8) La misión de los cinco –Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González– consistía en infiltrar y observar las actuaciones de grupos de exiliados cubanos para prevenir actos de terrorismo contra Cuba. A propósito del juicio que condenó a varios de ellos a penas de cadena perpetua, Amnistía Internacional declaró en un comunicado que “durante el juicio no se presentó ninguna prueba que demostrase que los acusados realmente hubieran manejado o transmitido información clasificada”.
(9) Véase Fernando Morais, Los últimos soldados de la guerra fría, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 2013.
(10) Edward Snowden corre el riesgo de ser condenado a 30 años de prisión después de haber sido acusado oficialmente por la Administración de Estados Unidos de “espionaje”, “robo” y “utilización ilegal de bienes gubernamentales”.

LULA Y LOS JOVENES

Sábado 27 de julio de 2013 | 11:17
Los jóvenes, conectados a través de los medios sociales, sus ágiles dedos en su celular, han tomado las calles para protestar en varias partes del mundo.
Parecería más fácil explicar estas protestas cuando ocurrían en países no democráticos, como en Egipto y Túnez en 2011, o en países donde la crisis económica ha elevado el número de jóvenes desempleados a alturas atemorizantes, como en España y Grecia. Pero no es tan fácil cuando estallan en países con gobiernos populares y democráticos, como Brasil, donde ahora disfrutamos de uno de los índices de desempleo más bajos de nuestra historia y experimentamos una expansión sin paralelo de los derechos económicos y sociales. Esto requiere una reflexión muy profunda por parte de todos los dirigentes políticos.
Muchos analistas atribuyen las recientes protestas en Brasil al rechazo de la política. Yo pienso que es precisamente lo contrario. Las protestas reflejan la necesidad de ampliar la democracia y aumentar la participación ciudadana; de renovar la política, acercándola más al pueblo y a sus aspiraciones cotidianas.
Yo sólo puedo hablar con autoridad acerca de mi propio país, Brasil, donde existe una ávida generación nueva. Pienso que las manifestaciones son en gran medida el resultado de los éxitos sociales, económicos y políticos alcanzados los últimos años. En el último decenio, Brasil duplicó el número de estudiantes universitarios y muchos de ellos provienen de familias pobres. Redujimos marcadamente la pobreza y también las desigualdades.
Estos son logros colectivos muy significativos, pero también es completamente natural que los jóvenes de hoy deseen todavía más, en especial aquellos que están obteniendo cosas que sus padres jamás pudieron tener.
Estos jóvenes tendrían quizá 8, 10 o 12 años cuando el Partido de los Trabajadores, en cuya fundación participé, llegó al poder junto con sus aliados. Ellos no vivieron la represión de la dictadura militar de los años 60 y 70. No vivieron la inflación de los años 80, cuando lo primero que hacíamos al recibir nuestro sueldo era correr al mercado y comprar todo lo posible, antes de que los precios subieran más al día siguiente. Recuerdan muy poco de los años 90, cuando el estancamiento y el desempleo deprimieron a nuestro país. Ellos quieren más.
Es comprensible que sea así. A los jóvenes se les abrieron las puertas de la educación universitaria y ahora quieren mejores empleos para empezar a aplicar lo que aprendieron. Empezaron a usar servicios públicos de los que no disponían antes y ahora quieren que se eleve su calidad. Millones de brasileños, especialmente los de las capas más populares, compraron su primer auto y viajaron en avión por primera vez. Ahora, el transporte público debe ser eficiente y digno, debe facilitar la movilidad urbana, haciendo la vida en las grandes ciudades menos difícil y menos estresante.
Los anhelos de los jóvenes no son meramente materiales. También quieren tener más acceso a actividades recreativas y culturales. Sobre todo, sin embargo, exigen que las instituciones políticas sean más limpias y transparentes, sin las distorsiones del anacrónico sistema electoral y de partidos políticos de Brasil, que recientemente ha demostrado su incapacidad de manejar la reforma política .
No puede negarse la legitimidad de estas demandas, aunque sea imposible satisfacerlas todas de inmediato. Primero es necesario encontrar los fondos, trazar las metas y definir cómo se alcanzarán.
La democracia no es un pacto de silencio. Una sociedad democrática siempre está en movimiento, debatiendo y definiendo sus prioridades y sus desafíos, anhelando nuevos logros continuamente. Sólo en una democracia un indígena podría haber sido elegido presidente de Bolivia y un afroamericano presidente de Estados Unidos.
Sólo en una democracia un obrero metalúrgico y después una mujer podrían haber sido elegidos presidentes de Brasil.
La historia nos enseña que cuando se acallan la política y los partidos políticos, los resultados son desastrosos: guerras, dictaduras y la persecución de las minorías. Todos sabemos que sin partidos políticos no puede haber una democracia verdadera.
Pero como se ha hecho más evidente cada día, la gente no quiere simplemente votar cada cuatro años, delegando su futuro en los funcionarios elegidos.
Quiere una interacción cotidiana con los gobiernos, tanto locales como nacionales, quiere tomar parte en la definición de las políticas públicas, ofreciendo opiniones en las decisiones que la van a afectar en la vida cotidiana.
En pocas palabras, el pueblo quiere no solo votar, sino ser escuchado. Esto representa un tremendo desafío para los partidos y los dirigentes políticos. Requiere mejores formas de escuchar y consultar, así como el compromiso de un diálogo permanente con la sociedad, a través de los medios sociales y en las calles, en los centros de trabajo y estudio, reforzando la interacción con los grupos de trabajadores, las entidades civiles, los intelectuales y los líderes de opinión, pero también con los llamados ‘sectores desorganizados’, cuyos deseos y necesidades no tienen por qué ser ignorados sólo por su falta de organización.
Todo esto debe efectuarse no sólo en los años electorales. Se ha dicho, y con justa razón, que mientras que la sociedad ha entrado en la era digital, la política se ha quedado en la analógica. Si las instituciones democráticas usan con creatividad las nuevas tecnologías de comunicación, como instrumentos de diálogo y participación, y no meramente para propaganda, podrán inyectarles aire fresco – y mucho aire fresco – a sus operaciones. Y eso las pondría en sintonía más efectivamente con los jóvenes y todos los sectores de la sociedad.
Incluso el Partido de los Trabajadores, que ha contribuido tanto a modernizar y democratizar la política en Brasil y ha gobernado mi país los últimos 10 años, necesita una renovación profunda. Debe recuperar sus vínculos cotidianos con los movimientos sociales, ofrecer nuevas soluciones a los nuevos problemas y hacer todo esto sin tratar a los jóvenes de manera paternalista.
Lo bueno es que los jóvenes no son conformistas, apáticos o indiferentes a la vida pública. Incluso los que piensan que odian la política ya empiezan a participar en política a más temprana edad que cuando yo mismo empecé.
Cuando yo tenía su edad, nunca imaginé que llegaría a ser militante político. Empero, terminamos creando un partido político cuando descubrimos que el Congreso nacional prácticamente no tenía representantes de la clase trabajadora.
Al principio nunca imaginé que sería candidato a ningún puesto; terminé siendo presidente de Brasil. A través de la política logramos restablecer la democracia, consolidar la estabilidad económica y regresar al crecimiento, crear millones de empleos nuevos y reducir las desigualdades.
Es evidente que queda mucho por hacer todavía.
Lo bueno es que nuestros jóvenes quieren luchar para que el cambio social siga profundizándose y avanzando a un ritmo más intenso.
La otra buena noticia es que la presidenta Dilma Rousseff sabe escuchar la voz de la calle y brindó una respuesta audaz e innovadora.
Propuso un plebiscito para llevar a cabo las reformas políticas que son tan necesarias. También propuso el compromiso nacional con la educación, la atención médica y el transporte público, ámbitos en los que el gobierno federal aportará un sustancial apoyo financiero y técnico a los estados y municipios.
Al hablar con jóvenes de Brasil, suelo decirles: Aun cuando estén insatisfechos con la situación de su ciudad, de su estado o de su país; decepcionados con todo y con todos, no rechacen la política. Por el contrario, ¡participen! Porque si ustedes no encuentran en los demás al político que anhelan, quizá lo encuentren en sí mismos. (EL FINANCIERO)
luladasilva
Escrito por: Luiz Inácio Lula da Silva
Brasil quiso invadir Uruguay por temor al auge de la izquierda




MARÍA CAPPA / la marea 22/7/13



MADRID //

Brasil planeó invadir Uruguay en los años 60 por miedo al ascenso de la izquierda revolucionaria y de las corrientes más progresistas.



Esta es la tesis que defiende y documenta Federico Leicht, escritor y periodista uruguayo, en su nuevo libro Orden y Progreso (Ediciones de la Plaza, 2013).

Respaldado por Estados Unidos, el gobierno golpista brasileño contribuyó a hacer efectivo el fraude electoral de 1971 que puso en el poder a Juan María Bordaberry, quien dos años más tarde dio el golpe de Estado que sumió a Uruguay en una feroz dictadura cívico-militar que se prolongó hasta 1985.



A pesar de ser una verdad socialmente asumida, el principal aporte de su investigación consiste en la demostración de estos hechos.

A partir de documentos desclasificados de los gobiernos estadounidenses, brasilero, argentino y uruguayo, además de las publicaciones periodísticas de la época, Leicht explica detalladamente cómo se planearon y se llevaron a cabo.



Paradójicamente, es Uruguay el país que presenta mayores dificultades de acceso a los documentos de la dictadura militar. “Los papeles que pueden enriquecer esta investigación no son aún accesibles.



Al gobierno del Frente Amplio [la coalición de izquierdas que gobierna en Uruguay desde 2005] le fueron entregados archivos microfilmados de aquella época que aún se mantienen reservados”, cuenta el escritor desde Uruguay en conversación telefónica con La Marea.



Brasil, el gendarme de EEUU en América Latina



Cuando hablamos de la Doctrina de la Seguridad Nacional nos referimos a las acciones políticas estadounidenses durante los años 60 y 70 para que los distintos ejércitos latinoamericanos gobernaran en sus países.

El objetivo principal era la erradicación de la ideología de izquierdas (comunista o socialista) y la imposición de una economía neoliberal a partir de la que sus empresas y las de sus socios pudi eran enriquecerse. Y el primer país que sirvió a sus intereses fue Brasil.

Según Leicht, el gigante sudamericano “actuó de gendarme de Estados Unidos en toda América del Sur“.



A partir de 1964 (año en el que comenzó la dictadura cívico-militar), Brasil, previamente adoctrinado por los estadounidenses, comenzó a entrenar ideológicamente, así como en técnicas de guerra y de tortura, a los militares de las Fuerzas Armadas de Chile, Argentina, Bolivia y Uruguay. Aquí se gestó el Plan Cóndor, un plan de coordinación de operaciones entre los regímenes dictatoriales del Cono Sur y Estados Unidos, que permitió el traslado de personas entre estos países para llevar a cabo acciones de represión, tortura y desaparición de miles de personas.



A partir de 1967 Brasil quiso ir un paso más allá. Preparó lo que en los documentos estudiados por Federico Leicht se conoce como Plan 30 Horas. Básicamente consistía en tomar Uruguay en ese lapso de tiempo para evitar que reaccionaran las organizaciones internacionales como la ONU o la OEA (Organización de Estados Americanos) y neutralizar así la amenaza comunista. No pudieron llevarlo a cabo, aunque finalmente lograron sus propósitos gracias al fraude electoral de 1971, que benefició al Partido Colorado y puso a Bordaberry en el poder.



“Sin verdad no hay justicia”



Leicht define a Uruguay como un “país gerontocrático”, la forma oligárquica de gobierno en la que el poder de las instituciones está en manos de los más ancianos.

“Los que fueron principales actores durante la dictadura cívico-militar también lo son ahora”, recalca el autor. Y es que tanto el presidente de la República José Mujica, como el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, formaron parte del Movimiento Nacional de Liberación Tupamaro, principal fuerza de izquierdas de la época. Ambos fueron encarcelados y torturados por los dictadores de la época.



“Sabemos que desde 1985 los principales dirigentes tupamaros, entre ellos Mujica y Fernández Huidobro, han tenido encuentros esporádicos con los militares”, explica Leicht. Como ha ocurrido con muchas dictaduras, incluida la franquista, el paso a la democracia se basó en una amnistía para los genocidas.< /u> En Uruguay, este perdón generalizado se tradujo en la Ley de Caducidad.



Hubo dos referendos, uno en 1989 y otro en 2009, para que la gente decidiera si se anulaba la prescripción de esos delitos de lesa humanidad.

En ambos casos se votó en contra.



Desde el Parlamento, uno de los que manifiestamente rehusó juzgar aquellos delitos fue el propio ministro de Defensa, Fernández Huidobro. Además, José Mujica declaró que “recién cuando todos estemos muertos se sabrá la verdad” y que había que liberar a los pocos militares presos porque estaban “muy viejitos”.

Así, Mujica aboga por el perdón histórico de quienes violaron los Derechos Humanos.



“Con esta investigación intento rascar en la Memoria Histórica uruguaya. Creo que sin verdad no puede haber justicia”, explica Leicht, que asegura que no es una inquietud exclusivamente suya:

“En los últimos años se ha notado una corriente revisionista por parte de los sectores más jóvenes de la sociedad”.



Esto se ha traducido en un auge de la edición de libros y reportajes basados en el periodismo de investigaci&oacut e;n para tratar de arrojar luz sobre ese período oscuro de la Historia de Uruguay.



Su objetivo es, por un lado, terminar con las leyendas y los mitos heroicos de algunos miembros de la izquierda. Por el otro que, antes de que mueran, puedan ser juzgados los criminales fascistas que sumieron al país en una dictadura del terror durante más de una década





posta - postaporteñ@ 998 - 2013-07-26





27 jul 2013

TESTIMONIO VII : A 40 años del golpe de Estado



Iván Altesor Hafliger



Sr. Director:



De Realidades y Falsedades Históricas

Con algún retraso leí en Cartas al Director de Búsqueda (04.07.2013) la nota titulada "Ante una falsedad histórica" con la que León Lev pretende desacreditar una parte del testimonio que ofrecí en el Coloquio "Chile-Uruguay. A 40 años de los golpes de Estado", organizado en México por varias instituciones académicas, uno de cuyos fragmentos fue recogido por Sergio Israel, periodista de ese semanario, quien siguió el evento vía remota y escogió un aspecto del testimonio para darle relieve en su nota periodística.



Coincidentemente, pocos días antes vi en las redes un video catalán relativo a la liberación de los últimos presos políticos de la dictadura.

Y ahí estaba León. Salía del penal, abrazaba a su esposa y a sus hijas, reivindicaba su lucha de resistencia a la dictadura y decía que todo había valido la pena. Fue como una onda cálida.



Esas vueltas atrás del tiempo histórico que por la vía de los medios audiovisuales genera la ficción de transportarlo a uno al pasado en tiempo real. Lo miré con cariño y admiración y no pude dejar de preguntarme:



¿qué le habrá pasado a este muchacho puro, íntegro, heroico, ortodoxo y poco flexible? ¿Cómo terminó siendo diputado por las listas de Alianza Progresista? No lo atribuí, claro está, a delirios de orden psiquiátrico sino a meras razones ideológicas, a procesos histórico-políticos y a otras explicaciones más terrenales y pedestres, no por ello menos difíciles de explicar.



Por eso cuando veo que León titula su respuesta "Ante una falsedad histórica" no dejo de preguntarme: ¿cómo se atreve?



Y, ¿quién lo impulsa a esta acción temeraria? Él afirma que mi primer error es sostener que mi padre, "el entrañable Alberto Altesor", "no tenía responsabilidades en el área sindical del PCU", sino que sus atribuciones eran en el frente de organización de ese partido.



Pues yo les puedo asegurar a León y a quienes lo mal informaron que Alberto Altesor fue responsable de la fracción sindical del PCU en el momento del golpe de Estado.



No puedo precisar si asumió esta función poco antes o inmediatamente después d e iniciada la huelga general.

Pero sí puedo sostener sin la menor duda que esa era su responsabilidad política concreta como miembro de la dirección del PCU en junio de 1973. Puedo comprender el error de León y un cierto mecanicismo que lo lleva a creer que en el partido cada quien se mantuvo congelado en sus puestos en esas circunstancias decisorias. Pues no fue así y León haría bien en informarse sobre realidades de las que aparentemente no tuvo conocimiento.



Y me pregunto entonces, si León ignoró e ignora qué función cumplió Altesor durante la huelga general, ignorancia que le permite negar sus responsabilidades en el área sindical, ¿cómo puede atreverse a sostener que no existieron contactos en la búsqueda de salidas, una de cuyas expresiones fue esa muestra de "buena voluntad" que involucró al transporte municipal?



Reafirmo con toda responsabilidad lo dicho en el testimonio que brindé.



Ese testimonio trató de atenerse a los hechos. No quiere decir que no haya volcado opinión.

La búsqueda de salidas democráticas y populares a la coyuntura que intentó el PCU y otros sectores de la izquierda nacional n o pueden ser equiparadas de ninguna manera a las turbias negociaciones que, como las Batallón Florida, mantuvieron otros sectores cuyas consecuencias todavía sufre el movimiento popular uruguayo.



El PCU enfrentaba de manera decidida a la dictadura pero buscaba salidas. Y me pregunto: ¿acaso León fue ajeno a todo el debate que existió antes del golpe en torno a la concepción que acuñamos sobre las FFAA?



¿Entendíamos o no que no eran un grupo monolítico, que albergaban tendencias, que la lucha de clases no se frenaba en la puerta de los cuarteles, que el involucramiento en la política de este sector se equiparaba al proceso de radicalización de las clases medias?



Pues en este tema hay que abrir una discusión sobre el papel de las FFAA.



En el medio académico hay mucho terreno avanzado sobre su condición. Deberíamos revisarlo a fin de valorar su posible prescindencia en un pequeño país como Uruguay, dada su problemática y reiterada voluntad reivindicatoria de sus crímenes y atentados.



La historia se hace de hechos e interpretaciones. Pero las interpretaciones no están por encima de los hechos, o caeríamos en u n relativismo al que ideológicamente no deberíamos ser afines ninguno de los dos. Y la realidad histórica es que mi padre, en su condición de responsable de la fracción sindical del PCU, fue encargado de transmitir esa orden.

Siempre es difícil hablar a nombre de los muertos y valoré ese hecho antes de dar el testimonio. Evalué también que a la hora de los balances no se le puede sustraer a la historia la información, porque ello tuerce la interpretación.



Aparentemente León entiende que mi testimonio ataca a la entonces dirección más estrecha del PCU y pretende generalizar la ofensa extendiéndola al movimiento sindical uruguayo.

Dice, en tono exaltado, que: "Dejar pasar este dislate, no es solo una canallada contra Arismendi, sino una infamia contra el movimiento sindical y su autodeterminación"



Realmente yo no hice una valoración estricta de los hechos.

En todo caso avancé la idea de que "lamentablemente llegamos a pensar que acaso era posible encontrar una salida a la coyuntura a través de una negociación con algunos sectores de las FFAA".

No puse en duda la autonomía del movimien to sindical frente a los partidos de izquierda, ni desconozco el funcionamiento de este movimiento.

Menos aún dudé jamás de su heroicidad en el enfrentamiento. Sentí siempre que la huelga general con la que enfrentó al golpe de Estado fue uno de los momentos potencialmente más coagulantes de la historia nacional.



Supongo que esto último no es lo que le importa a León. A él le afecta lo primero. La crítica estuvo alejada de mi intención. Esa búsqueda de salidas, en el acierto o en el error, no significó jamás que el PCU haya apoyado al golpe de Estado, como algunos pretenden.



Tampoco significa que cuarenta años después debamos dejar de poner sobre la mesa el conjunto de hechos que deben ser sopesados e integrados interpretativamente al legado futuro. Para ese testimonio fui convocado. Otros podrán volcar diferentes aspectos, guardar memorias y sensaciones que seguramente se me escapan en mi visión acotada.



Quiero decir además que soy Iván Altesor, el testimoniante al que Leó ;n no nombra quién sabe por qué razón. Quién sabe también por qué, pese a la admiración que manifiesta por mi padre, a la mera hora política e ideológicamente se situó en la calle de enfrente.



En fin, yo no diría que cometió una canallada aunque sí un error. En materia de políticamente equivocados y canallas hay diferencias y muchos matices. Los sé apreciar. Finalmente me gustaría señalarle que "el honor del apellido familiar" y la transparencia de mi padre no necesitan de su aval.



¿Qué le permite pensar a León que requieren de su "Doy fe"?



Iván Altesor Hafliger







publicada Búsqueda Año 2013 Nº 1723- 25/7/13

EL DEBATE PROGRAMÁTICO

EL DEBATE PROGRAMÁTICO

En febrero de 1971 cuando se fundó el Frente Amplio de Uruguay el debate programático parecía saldado. Es más, en las elecciones nacionales de ese año si se suman los votos al Frente y a Wilson Ferreira, la mayoría del electorado votó por la nacionalización de la banca.
El diario “El País” de Montevideo, órgano de la derecha, que apoyó al fascismo en el golpe de Estado de 1973, publicaba mapas universales alertando del peligro de la extensión de lo que ellos identificaban como una mancha roja.
Líderes políticos como Rodney Arismendi y Carlos Quijano insinuaban que algo estaba pasando en la economía mundial que cambiaba las coordenadas estaduales tradicionales, pero de ahí a sacar conclusiones programáticas para una nueva realidad, había una distancia importante.
(El Dr. Quijano y el Comandante Che Guevara intercambiaron ideas sobre el tema, que ya se insinuaba con fuerza y hacía mella en las problemáticas nacionales).-
Recordemos que Keynes a la salida de la segunda guerra mundial propuso crear una moneda única y universal, propuesta que EE.UU. logró derrotar. Hoy cuando se emite demencialmente por parte de EE.UU. y de los países desarrollados para licuar la deuda y poder pagar los presupuestos nacionales, la idea de Keynes recobra todo su valor, claro está, que asociada a un sistema tributario diametralmente opuesto al vigente.
Por otra parte los acuerdos estaduales entre los Estados que se reivindicaban como socialistas, tenían cada vez más dificultades burocráticas que limitaban los planes económicos que hicieran viable la competencia con el sistema económico mundial, ya en mano no de los Estados, sino de los complejos empresariales multinacionales.
El mal llamado campo socialista, una especie de capitalismo de estado, estaba perdiendo la batalla e iniciando lo que luego fue su debacle.
Hoy la disyuntiva de defender el aparato productivo en beneficio de la gente que fue y es la razón de ser, de las estatizaciones del programa leninista de abril de 1917, (Lenin primero que nadie sabía que necesario pero coyuntural), (Trotsky, lo venía propiciando desde la revolución de 1905) en la actual economía se limita como en el Uruguay a creaciones cooperativistas que nacen con esmero y sacrificio por parte de los trabajadores pero con una perspectiva muy limitada.
Pretender hoy volver programa del 71 como lo hacen sectores escindidos del Frente Amplio, es un planteo oportunista basado en la inercia que intelectualmente provoca el no tener la dimensión universal de la crisis actual.
Tenemos entonces un primer problema programático esencial: definir el carácter de la crisis actual del capitalismo.- Estos sectores lo dicen claramente: “que cada uno haga su revolución el problema del funcionamiento de la economía mundial no es mi problema”.
En 1971, esto podía ser aceptable, hoy no lo es.
Todo planteo programático debe partir de propuestas para la crisis irreversible del modo de producción capitalista, y deben necesariamente como cuando la etapa de las revoluciones socialistas nacionales tender a preservar el funcionamiento del aparato productivo y ahora,  el de toda la humanidad.
No son pocos los compañeros que con la mejor intención me han sugerido participar del debate programático del Frente Amplio, al fin y al cabo, algo tuve que ver con su fundación, el grano de arena, que me ubica –oportunismo fotográfico- en el centro de la llamada foto  fundacional.
Y en verdad siempre estuve y estoy dispuesto a hacerlo, el tema es cuando y como.
El programa nunca fue ni es parte de un debate abierto, es el aporte de cada una de las organizaciones que lo integran. Y es esto lo que hoy está cerrado por falta de avance ideológico de esas organizaciones.
Este retraso es lo que permite la multiplicad de organizaciones cuyo único objetivo es el de usufructuar cargos del Estado en relación con una coyuntura económica muy particular y de corta duración en el tiempo. Esto sin dudar de que nuestros mejores compañeros deban ocupar los cargos de responsabilidad del Estado.
En lo personal no tengo ninguna duda, desde dentro o desde fuera de las organizaciones que hoy tienen un deber programático que cumplir, va a surgir la necesidad de que el Frente tome como suyo el programa de una moneda única y universal y de que los sistemas impositivos estén basados sobre la circulación del dinero, eliminando los impuestos al consumo y al trabajo.
Dando muerte a los paraísos fiscales y ayudando al modo de producción capitalista al perder su predominancia (moneda e impuestos) a ir muriendo en paz.-
En el año 2000, el entonces senador socialista Dr. José Luis Korseniak presentó un proyecto de ley para que cada vez que el Uruguay fuera a conferencias internacionales llevara como propuesta el impuesto a las transacciones financieras que él limitaba a las especulativas.-
Hoy la diputada socialista al Parlamento Europeo Anni Pomidata por Grecia, logró que su moción de impuesto a las transacciones financiaras fuera aprobado  para una lista importante de países de ese Parlamento.
Mi sueño es que el Frente tome con fuerza esta bandera universal para hacer realidad aquello de: proletarios de todos los países Uníos!!!
Jorge Aniceto Molinari

Montevideo ,19 de julio de 2013.

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