VENEZUELA
Wikileaks: Documentos evidencian que EEUU financia fascistas
Publicado el 2/21/14
Las estrategias del gobierno de Estados Unidos y el financiamiento de sus agencias a la oposición política venezolana para derrocar la Revolución Bolivariana siempre han tenido un mismo fin: proteger los intereses o “negocios” de Washington.
Ese objetivo ha quedado en evidencia en documentos que la Embajada de EEUU en Caracas ha enviado a la Secretaría de Estado y la Casa Blanca, revelados por el portal Wikileaks.
Durante los 15 años de Revolución la embajada y agencias estadounidenses han trabajado en la captación de activistas, desarrollo de “programas sociales” y entrega de fondos a partidos de derecha para impulsar acciones contra el Gobierno.
El propósito de derrocar a Hugo Chávez para acabar con la Revolución Bolivariana, toma ahora la forma de buscar, por cualquier medio, la salida del presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien desde que asumió el poder en abril de 2013 ha enfrentado acciones como acaparamiento de alimentos, especulación de precios, inflación inducida y más recientemente actos violentos de grupos fascistas que aspiran a derrocar su gobierno.
Estrategia contra Venezuela
Entre los documentos revelados por Wikileaks se encuentra un informe emitido por el consejero político de la embajada de EEUU en Caracas, Robert Downes, denominado “Cinco puntos estratégicos del equipo en el país para el apoyo programático de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés)”.
En ese informe se resumen los puntos estratégicos que delineados para el período 2004-2006, es decir, desde que la Revolución Bolivariana ganó el Referendo Revocatorio hasta las siguientes elecciones presidenciales.
Esos cinco puntos fueron: Fortalecimiento de las instituciones democráticas, penetrar la base política de Chávez, dividir al chavismo, proteger los negocios vitales de EEUU, y aislar a Chávez internacionalmente.
Estas acciones se hicieron, principalmente, mediante la Oficina de Iniciativas de Transición (OTI) de la Usaid.
Entre 2004 y 2006, la OTI entregó 15 millones de dólares a 300 “organizaciones civiles”, bajo la pantalla de derechos humanos y programas de educación.
Para “penetrar la base y dividir al chavismo”, la embajada de EEUU trabajó para infiltrar organizaciones populares. “La OTI ha llegado directamente a aproximadamente 238.000 adultos a través de más de 3000 foros, talleres y sesiones de capacitación (…) proporcionando oportunidades para que activistas de la oposición interactúen con chavistas, con el efecto deseado de alejarlos despacio del chavismo”, señala el texto.
Asimismo, la OTI fundó a 34 Organizaciones No Gubernamentales (ONG) para penetrar en los municipios y creó programas para inmiscuirse en grupos locales y generar descontento en cuanto a asuntos puntuales como servicios básicos, entre otros.
Para “aislar a Chávez” del plano internacional, la OTI hizo usó su influencia en ONG de otros países de la región y EEUU. Además, financió el envío de opositores venezolanos a otras latitudes para desarrollar la campaña contra la Revolución Bolivariana.
“Civicus, una alianza mundial de ONG, ha puesto el tema de Venezuela en su breve lista Civil Society Watch de países que preocupan”, reza el documento.
Captar militantes en universidades
Un segundo cable, de febrero de 2008, también clasificado por Downes, revela una reunión sostenida por integrantes de agrupaciones universitarias de derecha con un representante de la Usaid.
El encuentro, en el que participaron principalmente miembros de la Asociación de Estudiantes de Derecho de Venezuela (Fedeve), se llevó a cabo el 9 de febrero de 2008 en casa de Carlos Tinoco, en el estado Mérida.
Entre los asistentes mencionan a Lawrence Castro, de la Universidad de los Andes en Mérida y presidente para ese entonces de Fedeve; también, Lestor Toledo, de la Universidad de Zulia y ex presidente de Fedeve; Dorian González, de la Universidad de Los Andes en Mérida y entonces presidente de la asociación de estudiantes; y Ziamar Castillo, para ese momento presidente de la Unión de Estudiantes de Derecho en la Escuela Universidad Católica Andrés Bello del estado Bolívar.
Los encargado de coordinar al grupo fueron Tinoco y el politólogo Carlos Ponce.
En esa reunión con el representante estadounidense, se habló sobre las elecciones universitarias de febrero de 2008, consideradas importantes para la legación diplomática de EEUU, y se aprobaron fondos por parte de Usaid y la embajada para el desarrollo de una Convención Nacional que denominaron “Los estudiantes y los profesionales del derecho”, y que se llevaría a cabo en Maracaibo.
El grupo de “estudiantes” solicitó fondos para recibir asesoría de parte de otros movimientos, en particular de Europa del Este, y también para llevar a cabo seminarios sobre “promoción de la democracia” e iniciar un programa de radio.
Acciones ante referendo de 2009
Otro cable revelado por Wikileaks es un informe denominado “Referendo sobre los límites del mandato presidencial: lo que está en juego”, de fecha de enero de 2009.
El texto, clasificado por el consejero político de la embajada de EEUU en Caracas Daniel Lawton, se refiere a las acciones que debía tomar EEUU al acercarse el referendo de febrero de 2009, sobre la propuesta de enmienda constitucional para permitir la reelección de cargos públicos de manera indefinida.
Se consideró como un “momento decisivo” para Venezuela, entre otras razones, por que si la revolución ganaba los diplomáticos estadounidenses anticipaban la reelección de Chávez en 2012, y eso era motivo de preocupación.
En caso de una derrota de la revolución, se calculaba que habría una erosión dentro del chavismo: que “dirigentes ambiciosos” desafiarían al Presidente, aunque sólo se nombra a Henri Falcón, quien curiosamente pasó a la oposición política en febrero de 2010 (un año después). Además, se estudiaba potenciar las figuras de Henrique Capriles y Carlos Ocariz dentro de la oposición: habían ganado la gobernación de Miranda y la alcaldía de Sucre, respectivamente, unos meses antes.
Se hablaba también de utilizar los recursos de la Usaid para apoyar a “grupos de la sociedad civil, incluidos grupos de estudiantes”.
Más dinero
Otro informe que salió a la luz se denomina “Solicitud de fondos para ayudar a fortalecer los gobiernos locales y los grupos de la sociedad civil”, clasificado por el entonces encargado de negocios de la embajada de EEUU en Caracas, John Caulfield.
Este archivo, con fecha marzo de 2009, señala que luego de los comicios regionales y municipales de 2008, se dibujó en Venezuela un nuevo mapa político “el cual ofrece oportunidades para incrementar el alcance del gobierno de EEUU en el nivel local”.
La embajada de EEUU consideraba entonces que los 7 millones de dólares asignados por Washignton para financiar a la oposición venezolana en 2009 eran insuficientes.
Por ende, se solicitaron 3 millones adicionales para llegar a un total de 10 millones de dólares sólo en 2009.
De ese total, 5 millones serían usados para “llevar democracia”, mediante el apoyo a gobiernos locales. El trabajo se haría en municipios seleccionados.
Otros 4 millones serían destinados al “apoyo a la sociedad civil”. Con esto se financiaría a ONG y a partidos políticos para impulsar “el movimiento estudiantil”.
El otro millón era para “apoyo a las elecciones”, como los comicios legislativos de finales de 2010.
La petición de Podemos
Otro informe dado a conocer por Wikileaks, de fecha de septiembre de 2009, revela una reunión sostenida de los representantes de Washington en Caracas los diputados a la Asamblea Nacional Ricardo Gutiérrez, Juan José Molina e Ismael García, del partido Podemos.
En ese encuentro, previo a los comicios legislativos de 2010, García pidió la intervención de EEUU en Venezuela.
Según el texto, clasificado por el consejero político de la legación diplomática Robin Meyer, el representante estadounidense señaló en ese momento que “los EEUU no están para intervenir en Venezuela”, a lo que García respondió: ”Ahora es el tiempo de comenzar”.
Podemos además pidió fondos para crear una televisora por internet o cable.
Edgar Romero / AVN
23 feb 2014
El magnate Soros donará U$S 500.000 para proyecto de marihuana en Uruguay
Monsanto quiere un estudio de mercado para su marihuana transgenica
Se estará apoyando a la Florida International University y a la Universidad Católica del Uruguay, para que estas realicen encuestas a los “consumidores duros” de marihuana.
Las fundaciones del magnate George Soros, estarán donando 500.000 dólares a organizaciones no gubernamentales y universidades del Uruguay con el objetivo de estudiar los impactos que la nueva ley de regulación de la marihuana causa en la sociedad. Mujica se había reunido el año pasado con Soros en Nueva York, donde se discutió la futura legalización de la marihuana en nuestro país.
El encargado de dar a conocer la noticia fue Pedro Abramovay, quien es director regional para América Latina y el Caribe, de las Fundaciones para una Sociedad Abierta, del magnate estadounidense George Soros.
Tal como Abramovay declaró a la agencia internacional EFE, las fundaciones del magnate estadounidense estarán haciendo esta "donación" , con el objetivo de estudiar el impacto social que traerá consigo la flamante ley de regulación de la marihuana en nuestro país.
“Nuestra donación se enfoca en apoyar esfuerzos independientes de monitoreo y evaluación para construir la mejor evidencia posible sobre el impacto de la implementación de la ley”, explicó Abramovay a EFE, desde Washington.
Encuestas y nuevas carreras universitarias
Algunas de las acciones que se llevarán a cabo con este dinero, serán encuestas que midan el consumo de marihuana en el Uruguay. “Esta será similar a las encuestas hechas en pasados años por la Junta Nacional de Drogas. Anticipamos, dada la nueva situación de legalidad, que esta próxima encuesta nos dará un informe más fiel sobre el uso actual de la marihuana”, explicó Soros a EFE.
“En el área de la educación, apoyamos un nuevo diploma en la Universidad de la República, que será una capacitación especializada y profesional en política de drogas y una carrera especializada en políticas de drogas que formará parte de la nueva Maestría en Políticas Públicas de la Universidad Católica”, finalizó Abramovay.
En setiembre del año pasado, el Presidente Mujica mantuvo una reunión con el magnate George Soros, en la que ambos discutieron el tema de la implementación de la ley reguladora de marihuana en el Uruguay. Tal como publica el diario El País en su edición del jueves, en ese entonces Soros manifestó su completo apoyo al proyecto, ofreciéndole a Mujica la ayuda necesaria para que este avance con la menor cantidad de dificultades posibles.
Se estará apoyando a la Florida International University y a la Universidad Católica del Uruguay, para que estas realicen encuestas a los “consumidores duros” de marihuana.
Las fundaciones del magnate George Soros, estarán donando 500.000 dólares a organizaciones no gubernamentales y universidades del Uruguay con el objetivo de estudiar los impactos que la nueva ley de regulación de la marihuana causa en la sociedad. Mujica se había reunido el año pasado con Soros en Nueva York, donde se discutió la futura legalización de la marihuana en nuestro país.
El encargado de dar a conocer la noticia fue Pedro Abramovay, quien es director regional para América Latina y el Caribe, de las Fundaciones para una Sociedad Abierta, del magnate estadounidense George Soros.
Tal como Abramovay declaró a la agencia internacional EFE, las fundaciones del magnate estadounidense estarán haciendo esta "donación" , con el objetivo de estudiar el impacto social que traerá consigo la flamante ley de regulación de la marihuana en nuestro país.
“Nuestra donación se enfoca en apoyar esfuerzos independientes de monitoreo y evaluación para construir la mejor evidencia posible sobre el impacto de la implementación de la ley”, explicó Abramovay a EFE, desde Washington.
Encuestas y nuevas carreras universitarias
Algunas de las acciones que se llevarán a cabo con este dinero, serán encuestas que midan el consumo de marihuana en el Uruguay. “Esta será similar a las encuestas hechas en pasados años por la Junta Nacional de Drogas. Anticipamos, dada la nueva situación de legalidad, que esta próxima encuesta nos dará un informe más fiel sobre el uso actual de la marihuana”, explicó Soros a EFE.
“En el área de la educación, apoyamos un nuevo diploma en la Universidad de la República, que será una capacitación especializada y profesional en política de drogas y una carrera especializada en políticas de drogas que formará parte de la nueva Maestría en Políticas Públicas de la Universidad Católica”, finalizó Abramovay.
En setiembre del año pasado, el Presidente Mujica mantuvo una reunión con el magnate George Soros, en la que ambos discutieron el tema de la implementación de la ley reguladora de marihuana en el Uruguay. Tal como publica el diario El País en su edición del jueves, en ese entonces Soros manifestó su completo apoyo al proyecto, ofreciéndole a Mujica la ayuda necesaria para que este avance con la menor cantidad de dificultades posibles.
La OTAN a la conquista de Ucrania, Venezuela, Siria, Irán…
La OTAN a la conquista de Ucrania, Venezuela, Siria, Irán…
Publicado el 2/22/14
ROMULO PARDO SILVA
Se trata de apoderarse de los recursos de la Tierra en proceso de agotamiento. De tener el poder para beneficiarse contra otros.
“Lo que ocurre en Ucrania es una “guerra de continentes” y en la que, en cierto sentido, ese país no tiene nada que ver, solo es una ficha de EE.UU. en un intento de seguir controlando el mundo, opinan expertos en geopolítica.” [RT]
En consecuencia todo país que defienda de manera independiente sus intereses es acosado política, económica, mediática y militarmente.
Un excandidato a la presidencia de Estados Unidos sostiene con franqueza:
“El senador republicano por Arizona, John McCain, declaró que EEUU debe enviar tropas de inmediato a Venezuela movilizando una flota de buques a la región, y cree que debe convencerse a un grupo de países aliados en Latinoamérica como Colombia, Perú y Chile para que una fuerza militar esté preparada en términos operativos para impedir que Maduro destruya los derechos e intereses de EEUU en juego en la región hemisférica.
“Hay que estar preparados con una fuerza militar para entrar y otorgar la paz en Venezuela y sobre todo garantizar y proteger el flujo petrolero hacia EEUU, cuidando esos recursos estratégicos , y velando por nuestros intereses globales” , señaló McCain en una entrevista con la cadena NBC”. [Agencias-Rebelión]
En Venezuela ya hicieron el golpe de estado en 2002, no es una interpretación el plan de Washington y la derecha interna.
En Ucrania el objetivo es ganar para Occidente un estado para cercar a Rusia.
Paul Craig Roberts, antiguo adjunto al Secretario del Tesoro en el gobierno de Ronald Reagan, en su artículo Rusia bajo ataque (*) escribe:
“Muchos rusos se han quedado dormidos con el dedo en el interruptor, pero el Club Izborsk está tratando de despertarlos. En un artículo publicado en la revista Zavtra del 12 de febrero, expertos en geoestrategia militar advierten de que el uso que Occidente hace de las manifestaciones de protesta para revocar la decisión del gobierno de Ucrania de no entrar en la Unión Europea, han producido una situación favorable a un golpe de estado por parte de elementos fascistas. Tal golpe daría lugar a una guerra fratricida en Ucrania que constituiría una grave amenaza estratégica para la Federación Rusa.”
Los expertos llegaron a la conclusión de que si triunfa el golpe de estado, las consecuencias para Rusia serían:
- Pérdida de Sebastopol como base de la Flota del Mar Negro de la Federación Rusa;
- Purgas de rusos en el este y el sur de Ucrania, que producirían una avalancha de refugiados;
- Pérdida de la capacidad de fabricación en Kiev, Dnepropetrovsk y Kharkov, donde se trabaja para cumplir encargos del ejército ruso;
- Supresión de la población rusoparlante y “ucranización” forzosa de los rusos;
- Instalación de bases norteamericanas y de la OTAN en Ucrania, incluida la península de Crimea, así como apertura de centros de entrenamiento de terroristas en el Cáucaso, la cuenca del Volga y quizás en Siberia.
- Propagación de las protestas orquestadas en Kiev a las etnias de las ciudades de la Federación Rusa.
Los estrategas rusos concluyen que ‘consideran catastrófica para el futuro de Rusia la situación que se está conformando en Ucrania’.”
Los poderes occidentales saben que el capitalismo es insostenible y preparan una posición menos desfavorable en la nueva civilización eliminando obstáculos con tiempo. Los mayores son Rusia y China.
Concluye Craig Roberts: “Los inconscientes norteamericanos no están prestando atención y no tienen ni idea de que un puñado de peligrosos ideólogos conservadores está empujando el mundo hacia la destrucción.”
En Latinoamérica muchos tampoco entienden qué hay detrás de la intentona en Venezuela.
REBELION
Publicado el 2/22/14
ROMULO PARDO SILVA
Se trata de apoderarse de los recursos de la Tierra en proceso de agotamiento. De tener el poder para beneficiarse contra otros.
“Lo que ocurre en Ucrania es una “guerra de continentes” y en la que, en cierto sentido, ese país no tiene nada que ver, solo es una ficha de EE.UU. en un intento de seguir controlando el mundo, opinan expertos en geopolítica.” [RT]
En consecuencia todo país que defienda de manera independiente sus intereses es acosado política, económica, mediática y militarmente.
Un excandidato a la presidencia de Estados Unidos sostiene con franqueza:
“El senador republicano por Arizona, John McCain, declaró que EEUU debe enviar tropas de inmediato a Venezuela movilizando una flota de buques a la región, y cree que debe convencerse a un grupo de países aliados en Latinoamérica como Colombia, Perú y Chile para que una fuerza militar esté preparada en términos operativos para impedir que Maduro destruya los derechos e intereses de EEUU en juego en la región hemisférica.
“Hay que estar preparados con una fuerza militar para entrar y otorgar la paz en Venezuela y sobre todo garantizar y proteger el flujo petrolero hacia EEUU, cuidando esos recursos estratégicos , y velando por nuestros intereses globales” , señaló McCain en una entrevista con la cadena NBC”. [Agencias-Rebelión]
En Venezuela ya hicieron el golpe de estado en 2002, no es una interpretación el plan de Washington y la derecha interna.
En Ucrania el objetivo es ganar para Occidente un estado para cercar a Rusia.
Paul Craig Roberts, antiguo adjunto al Secretario del Tesoro en el gobierno de Ronald Reagan, en su artículo Rusia bajo ataque (*) escribe:
“Muchos rusos se han quedado dormidos con el dedo en el interruptor, pero el Club Izborsk está tratando de despertarlos. En un artículo publicado en la revista Zavtra del 12 de febrero, expertos en geoestrategia militar advierten de que el uso que Occidente hace de las manifestaciones de protesta para revocar la decisión del gobierno de Ucrania de no entrar en la Unión Europea, han producido una situación favorable a un golpe de estado por parte de elementos fascistas. Tal golpe daría lugar a una guerra fratricida en Ucrania que constituiría una grave amenaza estratégica para la Federación Rusa.”
Los expertos llegaron a la conclusión de que si triunfa el golpe de estado, las consecuencias para Rusia serían:
- Pérdida de Sebastopol como base de la Flota del Mar Negro de la Federación Rusa;
- Purgas de rusos en el este y el sur de Ucrania, que producirían una avalancha de refugiados;
- Pérdida de la capacidad de fabricación en Kiev, Dnepropetrovsk y Kharkov, donde se trabaja para cumplir encargos del ejército ruso;
- Supresión de la población rusoparlante y “ucranización” forzosa de los rusos;
- Instalación de bases norteamericanas y de la OTAN en Ucrania, incluida la península de Crimea, así como apertura de centros de entrenamiento de terroristas en el Cáucaso, la cuenca del Volga y quizás en Siberia.
- Propagación de las protestas orquestadas en Kiev a las etnias de las ciudades de la Federación Rusa.
Los estrategas rusos concluyen que ‘consideran catastrófica para el futuro de Rusia la situación que se está conformando en Ucrania’.”
Los poderes occidentales saben que el capitalismo es insostenible y preparan una posición menos desfavorable en la nueva civilización eliminando obstáculos con tiempo. Los mayores son Rusia y China.
Concluye Craig Roberts: “Los inconscientes norteamericanos no están prestando atención y no tienen ni idea de que un puñado de peligrosos ideólogos conservadores está empujando el mundo hacia la destrucción.”
En Latinoamérica muchos tampoco entienden qué hay detrás de la intentona en Venezuela.
REBELION
21 feb 2014
La amenaza fascista
La amenaza fascista
Publicado el 2/19/14 •
ATILIO A. BORON
La escalada desestabilizadora que actualmente sufre la Venezuela bolivariana tiene un objetivo no negociable: el derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro. No hay un ápice de interpretación en esta afirmación. Fue expresada en reiteradas ocasiones no sólo por los manifestantes de la derecha sino por sus principales líderes e inspiradores locales: Leopoldo López y María Corina Machado.
En algunas ocasiones se refirieron a sus planes utilizando la expresión que usa el Departamento de Estado: “Cambio de régimen”, forma amable de referirse al “golpe de Estado”. Esta feroz campaña en contra del gobierno bolivariano tiene raíces internas y externas, íntimamente imbricadas y solidarias en un objetivo común: poner fin a la pesadilla instaurada por el comandante Hugo Chávez desde que asumiera la presidencia, en 1999.
Para Estados Unidos, la autodeterminación venezolana –afirmada sobre las mayores reservas comprobadas de petróleo del mundo– y sus extraordinarios esfuerzos a favor de la unidad de Nuestra América equivalen a un intolerable e inadmisible desafío. Para la oposición interna, el chavismo significó el fin de su coparticipación en el saqueo y el pillaje organizado por Estados Unidos y que tuvo a los líderes y organizaciones políticas de la Cuarta República como sus socios menores y operadores locales. Esperaban unos y otros la derrota del chavismo una vez muerto el comandante, pero con las presidenciales del 14 de abril del 2013 sus esperanzas se esfumaron, si bien por un porcentaje muy pequeño de votos. La respuesta de estos falsos demócratas fue organizar una serie de disturbios que cobraron la vida de más de una decena de jóvenes bolivarianos, amén de la destrucción de numerosos edificios y propiedades públicas. Se aplacaron porque la respuesta del gobierno fue muy clara y con la ley en la mano y además porque confiaban en que las elecciones municipales del 8 de diciembre, que concibieron como un plebiscito, les permitirían derrotar al chavismo para exigir de inmediato la destitución de Maduro o un referendo revocatorio anticipado. La jugarreta les salió mal porque perdieron por casi un millón de votos y nueve puntos porcentuales de diferencia.
Atónitos ante lo inesperado del resultado –que por primera vez le ofrecía al gobierno bolivariano la posibilidad de gobernar dos años y administrar la economía sin tener que involucrarse en virulentas campañas electorales– peregrinaron a Washington para recibir consejos, dineros y ayudas de todo tipo para seguir llevando adelante el plan. Ahora la prioridad era, como lo exigiera Nixon para el Chile de Allende en 1970, “hacer chirriar la economía”.
De ahí las campañas de desabastecimientos programados, según recomienda el experto de la CIA Eugene Sharp, la especulación cambiaria, los ataques en la prensa en donde las mentiras y el terrorismo mediático no conocían límites y, luego, “calentar la calle” buscando crear una situación similar a la de Benghazi en Libia que desbaratase por completo la economía y generase una gravísima crisis de gobernabilidad que tornase inevitable la intervención de alguna potencia amiga, que ya sabemos quién es, que acudiese en auxilio para restaurar el orden. Nada de eso ha sucedido, pero no cejarán en sus propósitos sediciosos.
López se entregó a la Justicia y es de esperar que ésta le haga caer, a él y a Machado, todo el peso de la ley. Llevan varias muertes sobre sus mochilas y lo peor que le podría pasar a Venezuela sería que el gobierno o la Justicia no advirtieran lo que se oculta dentro del huevo de la serpiente. Un castigo ejemplar, siempre dentro del marco de la legalidad vigente, y la activa movilización de las masas chavistas para sostener a la Revolución Bolivariana es lo único que permitirá aventar el peligro de un asalto fascista al poder que pondría sangriento fin a la gesta bolivariana. Y lo que está en juego es no sólo el futuro de Venezuela sino, indirectamente, el de toda América latina.
Atilio A. Boron. Director del PLED, Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.
PAGINA 12
Publicado el 2/19/14 •
ATILIO A. BORON
La escalada desestabilizadora que actualmente sufre la Venezuela bolivariana tiene un objetivo no negociable: el derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro. No hay un ápice de interpretación en esta afirmación. Fue expresada en reiteradas ocasiones no sólo por los manifestantes de la derecha sino por sus principales líderes e inspiradores locales: Leopoldo López y María Corina Machado.
En algunas ocasiones se refirieron a sus planes utilizando la expresión que usa el Departamento de Estado: “Cambio de régimen”, forma amable de referirse al “golpe de Estado”. Esta feroz campaña en contra del gobierno bolivariano tiene raíces internas y externas, íntimamente imbricadas y solidarias en un objetivo común: poner fin a la pesadilla instaurada por el comandante Hugo Chávez desde que asumiera la presidencia, en 1999.
Para Estados Unidos, la autodeterminación venezolana –afirmada sobre las mayores reservas comprobadas de petróleo del mundo– y sus extraordinarios esfuerzos a favor de la unidad de Nuestra América equivalen a un intolerable e inadmisible desafío. Para la oposición interna, el chavismo significó el fin de su coparticipación en el saqueo y el pillaje organizado por Estados Unidos y que tuvo a los líderes y organizaciones políticas de la Cuarta República como sus socios menores y operadores locales. Esperaban unos y otros la derrota del chavismo una vez muerto el comandante, pero con las presidenciales del 14 de abril del 2013 sus esperanzas se esfumaron, si bien por un porcentaje muy pequeño de votos. La respuesta de estos falsos demócratas fue organizar una serie de disturbios que cobraron la vida de más de una decena de jóvenes bolivarianos, amén de la destrucción de numerosos edificios y propiedades públicas. Se aplacaron porque la respuesta del gobierno fue muy clara y con la ley en la mano y además porque confiaban en que las elecciones municipales del 8 de diciembre, que concibieron como un plebiscito, les permitirían derrotar al chavismo para exigir de inmediato la destitución de Maduro o un referendo revocatorio anticipado. La jugarreta les salió mal porque perdieron por casi un millón de votos y nueve puntos porcentuales de diferencia.
Atónitos ante lo inesperado del resultado –que por primera vez le ofrecía al gobierno bolivariano la posibilidad de gobernar dos años y administrar la economía sin tener que involucrarse en virulentas campañas electorales– peregrinaron a Washington para recibir consejos, dineros y ayudas de todo tipo para seguir llevando adelante el plan. Ahora la prioridad era, como lo exigiera Nixon para el Chile de Allende en 1970, “hacer chirriar la economía”.
De ahí las campañas de desabastecimientos programados, según recomienda el experto de la CIA Eugene Sharp, la especulación cambiaria, los ataques en la prensa en donde las mentiras y el terrorismo mediático no conocían límites y, luego, “calentar la calle” buscando crear una situación similar a la de Benghazi en Libia que desbaratase por completo la economía y generase una gravísima crisis de gobernabilidad que tornase inevitable la intervención de alguna potencia amiga, que ya sabemos quién es, que acudiese en auxilio para restaurar el orden. Nada de eso ha sucedido, pero no cejarán en sus propósitos sediciosos.
López se entregó a la Justicia y es de esperar que ésta le haga caer, a él y a Machado, todo el peso de la ley. Llevan varias muertes sobre sus mochilas y lo peor que le podría pasar a Venezuela sería que el gobierno o la Justicia no advirtieran lo que se oculta dentro del huevo de la serpiente. Un castigo ejemplar, siempre dentro del marco de la legalidad vigente, y la activa movilización de las masas chavistas para sostener a la Revolución Bolivariana es lo único que permitirá aventar el peligro de un asalto fascista al poder que pondría sangriento fin a la gesta bolivariana. Y lo que está en juego es no sólo el futuro de Venezuela sino, indirectamente, el de toda América latina.
Atilio A. Boron. Director del PLED, Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.
PAGINA 12
El problema militar
El problema militar
Publicado el 16/2/2014 -
La polémica sobre cuestiones de defensa en Uruguay a la que dediqué el artículo del pasado domingo, tiene las particularidades y el carácter tan propio y específico de los debates, interrogantes, búsquedas y alternativas que se despliegan habitualmente en este país, o más específicamente en su izquierda.
Pero no es la única. En buena parte del mundo la cuestión militar y de defensa, que con mayor rigor debería denominarse “problema militar”, ocupa algún lugar en el escenario polémico y en las agendas de gestión. Y no es un asunto menor, ni exclusivamente centrado en aspectos presupuestarios o de evaluación de la utilidad o inutilidad de las FFAA donde se analizan crítica o laudatoriamente estructuras burocráticas, sino además prácticas que en su misma esencia tienen un carácter monstruoso. Con solo repasar la historia humana es fácil reconocer que las guerras, ocupaciones y matanzas han sido una constante, pero hoy basta con observar simplemente titulares de la prensa. Una parte del mundo, nada despreciable en magnitud sin ser exhaustivos, está siendo masacrada, invadida, o sitiada. Casi todo el resto sufre amenazas y resulta espiada con fines esencialmente económicos y políticos. Estas lindezas actuales y pretéritas no son resultado de meteoros imprevisibles sino precisamente del “problema militar” que involucra desigualmente a agresores y agredidos, amenazados y amenazantes. En suma a la humanidad entera, expectante atemorizada de alguna posibilidad horrenda o víctima fáctica y directa del terror. Es la dialéctica del amo y el esclavo que ilustró Hegel, por otros bestiales medios.
Si los brochazos descriptivos del párrafo inicial tuvieran siquiera un mínimo de verosimilitud, es obvio que la estrategia de defensa de un país o región no puede desconocerse. Tampoco considerarse estancos o independientes de la política exterior en general. Cierto es que existen países sin FFAA pero esta aseveración merece mediatizaciones importantes. Buena parte de ellos no son estados nacionales en sentido estricto sino pequeños reinos y principados y la gran mayoría son islas de dimensiones geográficas y demográficas reducidas. Inclusive alguna, como Islandia, aún sin FFAA, participa de la OTAN. Los dos ejemplos más significativos se encuentran precisamente más cerca nuestro, en América Latina: Costa Rica y Panamá. En el primer caso, su política diplomática no ha acompañado el espíritu de su normativa constitucional vigente que abolió el ejército en el inicio de la posguerra, ya que es políticamente corresponsable de ocupaciones e invasiones como las de República Dominicana e Irak, algo bastante similar a Islandia. Resultará muy deseable no solo el triunfo del Frente Amplio costarricense en el próximo balotaje, sino que esto lleve a modificar drásticamente los actuales alineamientos en materia de política exterior. El caso de Panamá es más formal que real e inclusive riesgoso. Cuenta con una fuerza armada terrestre y una aeronaval que cumplen simultáneamente tareas de cuidado de fronteras, pero también de intervención interna de tipo policial, cosa que los países que han sufrido el terrorismo de Estado han ido impidiendo. En verdad, la desmilitarización y neutralidad se remite al canal que sufrió la ocupación e intervención permanente del los Estados Unidos hasta el tratado Torrijos-Carter, aunque el control reapareció con el affaire Noriega y dudo que, al menos en alguna proporción, haya desaparecido realmente.
Justamente en esta semana, la ministra de Defensa de Ecuador, en un reportaje concedido a este diario, subrayó dos aspectos que he intentado desarrollar en algunos artículos ya viejos. El primero es la necesidad de integración. El segundo, que la prioridad es el combate contra la pobreza y la desigualdad. Este último no requiere de armas convencionales sino políticas y económicas, llamadas habitualmente “medidas” o “leyes” para cuya ejecución se requieren recursos, precisamente los que el “problema militar” sustrae. En el primer caso, de ser ciertos, los avances de coordinación de esfuerzos en el Consejo de Defensa de la Unasur resultan encomiables, aunque imprecisos. Cuando ella entra más específicamente en aspectos de la cooperación bilateral, a diferencia del plano regional, no pasa de más de lo mismo (formación, comercio armamentístico, apoyo en caso de desastres naturales, misiones –eufemísticamente llamadas- de paz, etc.). Cuando concibe el rol específico de las FFAA en la actual etapa latinoamericana lo centra en la atención de “cuestiones de ciencia y tecnología, al cambio de matriz productiva, de soberanía de conocimiento, y ese es el nuevo rol de las FFAA en la región”. Algo equivalente a afirmar que el nuevo rol de los abogados debería ser la construcción de edificios o el asesoramiento en materia agrícola.
A excepción de Europa, producto de la crisis, el gasto militar aumentó en el mundo entero. Sin contar a sus aliados, la principal amenaza y agresor mundial, los EEUU, gastaron en 2013 US$ 633.000 millones, aunque un artículo del investigador catalán Pere Ortega “La crisis y la inevitable reducción del gasto militar” menciona fuentes que lo estiman, encubriéndolo con otros rubros, en US$ 839.000. Una potencia que además de ser invasora, saqueadora y avasallante de toda legalidad internacional, produce precisamente tecnología (que una vez que pierde su vanguardismo original, es transmitida a la industria nacional propia para la producción capitalista de bienes de capital y consumo) y armamento. Las razones fundamentales por las que está hoy concentrada en someter al oriente próximo medio y algo más lejano se relacionan con sus prioridades y con aspectos de construcción de hegemonía en el sentido de intervención cultural y comunicacional, lo que hace muy importante la estrategia contrahegemónica. Ningún país latinoamericano puede defenderse frente a semejante poderío. Solo si integrara plenamente a sus FFAA, erradicara por completo las bases militares extranjeras (como la de la OTAN en Malvinas, entre varias otras, en especial en Colombia) podría adquirir algún nivel apenas disuasorio. Pero además esta es un arma de doble filo porque la magnitud de las fuerzas militares (en términos humanos o de armamento y tecnología) expone a los países o regiones a ser considerados amenazas y por tanto sometidos a la construcción mediática de su “peligrosidad”, por más pacíficos que resulten en verdad.
No infiero de lo antedicho que la táctica deba ser de desarme, ni mucho menos que el ejército industrial de reserva (como Marx denominaba a los desocupados) deba ampliarse precisamente con miembros del ejército. Retomando el ejemplo de la custodia de las aguas que enuncié el domingo pasado, no solo se requiere poder detectar por ejemplo a un pesquero ilegal, sino contar con navíos rápidos y armados para interceptarlo y obligarlo a recalar en puerto para decomisar su captura ilícita, sino también para procesar a la empresa propietaria y encarar las acciones diplomáticas sobre el país de bandera o responsable. También deberán poder interceptarse vuelos no autorizados sobre el espacio aéreo con idénticos fines de obligarlos a aterrizar y someterse a las leyes. Para ello, será indispensable comprar, o desarrollar si se pudiera, la tecnología y los medios adecuados para lograr estos fines. Tecnología que tendrán que producir científicos, militares o civiles, que necesariamente forman las universidades. Muchísimos militares norteamericanos son además científicos. No tengo constancia de que existan ejemplos equivalentes latinoamericanos. Pero si los hubiera, bienvenidos, en tanto científicos. El resto de las potenciales amenazas contra las que suele invocarse la utilidad de la intervención militar, como las catástrofes naturales, los ciberataques, el terrorismo (individual), requieren mucho más de protección civil organizada que de respuesta militarizada.
Además de los balances político-económicos que sintetizaría como de “costo-beneficio”, que mayoritariamente concentran la polémica en torno al “problema militar”, no debería soslayarse que en él reside, además, la cuestión genérica de toda burocracia y la especificidad subjetiva de esta en particular. La naturaleza endogámica de la formación militar, de exaltación de la violencia, de consecuente deshumanización, el verticalismo estamental incuestionable, de la práctica de la humillación al subalterno, el patriarcalismo, el secretismo y espíritu de cuerpo (aún ante el crimen) entre tantas otras excrecencias en la configuración de la subjetividad burocratizada, lejos de contribuir a una sociedad superadora, más libre y diversificada, la rodean con un cinturón de plomo. Le agregan peso y temeroso conservadurismo, además de segregación. Al grado en que las castas militares se autoatribuyen particular “honor” en sustitución de humildad, igualdad y pudor. Un artículo de Samuel Blixen en Brecha, cita la página de la caja militar uruguaya en la que se lee que “el militar tiene otros deberes y otros derechos; obedece a otras leyes, tiene otros jueces; viste de otra manera, hasta habla y camina en otra forma”. ¿No es esta la expresión ideológica más violenta y abyecta de concebirse no solo diferente, sino simultáneamente superior y hasta impune?
Tal vez en el caso uruguayo, la necesaria crítica y revisión institucional de este problema se encuentre en parte mitigada por las grandes figuras militares que produjo en el siglo pasado y que resultan la excepción a las generalizaciones expuestas. Como Seregni, Licandro o Lebel, entre otros dignos ciudadanos que por alguna razón fueron militares y así fueron luego maltratados por la institución. O tal vez en otros países por otros militares de ese siglo como Perón o Velazco Alvarado, aunque digamos de paso que ni llegaban a los talones de los orientales, a pesar de que no es tan fácilmente comparable aquellos que detentaron el poder, como los últimos, de quienes lo resistieron, como los primeros.
Estimar costos y beneficios, excluyendo las consecuencias sociales que la burocracia en general produce y la construcción de la subjetividad que cada segmento genera, tal vez produzca cálculos erróneos. En cualquier modo de producción.
La emancipación social no es solo cuestión de dinero.
Publicado el 16/2/2014 -
La polémica sobre cuestiones de defensa en Uruguay a la que dediqué el artículo del pasado domingo, tiene las particularidades y el carácter tan propio y específico de los debates, interrogantes, búsquedas y alternativas que se despliegan habitualmente en este país, o más específicamente en su izquierda.
Pero no es la única. En buena parte del mundo la cuestión militar y de defensa, que con mayor rigor debería denominarse “problema militar”, ocupa algún lugar en el escenario polémico y en las agendas de gestión. Y no es un asunto menor, ni exclusivamente centrado en aspectos presupuestarios o de evaluación de la utilidad o inutilidad de las FFAA donde se analizan crítica o laudatoriamente estructuras burocráticas, sino además prácticas que en su misma esencia tienen un carácter monstruoso. Con solo repasar la historia humana es fácil reconocer que las guerras, ocupaciones y matanzas han sido una constante, pero hoy basta con observar simplemente titulares de la prensa. Una parte del mundo, nada despreciable en magnitud sin ser exhaustivos, está siendo masacrada, invadida, o sitiada. Casi todo el resto sufre amenazas y resulta espiada con fines esencialmente económicos y políticos. Estas lindezas actuales y pretéritas no son resultado de meteoros imprevisibles sino precisamente del “problema militar” que involucra desigualmente a agresores y agredidos, amenazados y amenazantes. En suma a la humanidad entera, expectante atemorizada de alguna posibilidad horrenda o víctima fáctica y directa del terror. Es la dialéctica del amo y el esclavo que ilustró Hegel, por otros bestiales medios.
Si los brochazos descriptivos del párrafo inicial tuvieran siquiera un mínimo de verosimilitud, es obvio que la estrategia de defensa de un país o región no puede desconocerse. Tampoco considerarse estancos o independientes de la política exterior en general. Cierto es que existen países sin FFAA pero esta aseveración merece mediatizaciones importantes. Buena parte de ellos no son estados nacionales en sentido estricto sino pequeños reinos y principados y la gran mayoría son islas de dimensiones geográficas y demográficas reducidas. Inclusive alguna, como Islandia, aún sin FFAA, participa de la OTAN. Los dos ejemplos más significativos se encuentran precisamente más cerca nuestro, en América Latina: Costa Rica y Panamá. En el primer caso, su política diplomática no ha acompañado el espíritu de su normativa constitucional vigente que abolió el ejército en el inicio de la posguerra, ya que es políticamente corresponsable de ocupaciones e invasiones como las de República Dominicana e Irak, algo bastante similar a Islandia. Resultará muy deseable no solo el triunfo del Frente Amplio costarricense en el próximo balotaje, sino que esto lleve a modificar drásticamente los actuales alineamientos en materia de política exterior. El caso de Panamá es más formal que real e inclusive riesgoso. Cuenta con una fuerza armada terrestre y una aeronaval que cumplen simultáneamente tareas de cuidado de fronteras, pero también de intervención interna de tipo policial, cosa que los países que han sufrido el terrorismo de Estado han ido impidiendo. En verdad, la desmilitarización y neutralidad se remite al canal que sufrió la ocupación e intervención permanente del los Estados Unidos hasta el tratado Torrijos-Carter, aunque el control reapareció con el affaire Noriega y dudo que, al menos en alguna proporción, haya desaparecido realmente.
Justamente en esta semana, la ministra de Defensa de Ecuador, en un reportaje concedido a este diario, subrayó dos aspectos que he intentado desarrollar en algunos artículos ya viejos. El primero es la necesidad de integración. El segundo, que la prioridad es el combate contra la pobreza y la desigualdad. Este último no requiere de armas convencionales sino políticas y económicas, llamadas habitualmente “medidas” o “leyes” para cuya ejecución se requieren recursos, precisamente los que el “problema militar” sustrae. En el primer caso, de ser ciertos, los avances de coordinación de esfuerzos en el Consejo de Defensa de la Unasur resultan encomiables, aunque imprecisos. Cuando ella entra más específicamente en aspectos de la cooperación bilateral, a diferencia del plano regional, no pasa de más de lo mismo (formación, comercio armamentístico, apoyo en caso de desastres naturales, misiones –eufemísticamente llamadas- de paz, etc.). Cuando concibe el rol específico de las FFAA en la actual etapa latinoamericana lo centra en la atención de “cuestiones de ciencia y tecnología, al cambio de matriz productiva, de soberanía de conocimiento, y ese es el nuevo rol de las FFAA en la región”. Algo equivalente a afirmar que el nuevo rol de los abogados debería ser la construcción de edificios o el asesoramiento en materia agrícola.
A excepción de Europa, producto de la crisis, el gasto militar aumentó en el mundo entero. Sin contar a sus aliados, la principal amenaza y agresor mundial, los EEUU, gastaron en 2013 US$ 633.000 millones, aunque un artículo del investigador catalán Pere Ortega “La crisis y la inevitable reducción del gasto militar” menciona fuentes que lo estiman, encubriéndolo con otros rubros, en US$ 839.000. Una potencia que además de ser invasora, saqueadora y avasallante de toda legalidad internacional, produce precisamente tecnología (que una vez que pierde su vanguardismo original, es transmitida a la industria nacional propia para la producción capitalista de bienes de capital y consumo) y armamento. Las razones fundamentales por las que está hoy concentrada en someter al oriente próximo medio y algo más lejano se relacionan con sus prioridades y con aspectos de construcción de hegemonía en el sentido de intervención cultural y comunicacional, lo que hace muy importante la estrategia contrahegemónica. Ningún país latinoamericano puede defenderse frente a semejante poderío. Solo si integrara plenamente a sus FFAA, erradicara por completo las bases militares extranjeras (como la de la OTAN en Malvinas, entre varias otras, en especial en Colombia) podría adquirir algún nivel apenas disuasorio. Pero además esta es un arma de doble filo porque la magnitud de las fuerzas militares (en términos humanos o de armamento y tecnología) expone a los países o regiones a ser considerados amenazas y por tanto sometidos a la construcción mediática de su “peligrosidad”, por más pacíficos que resulten en verdad.
No infiero de lo antedicho que la táctica deba ser de desarme, ni mucho menos que el ejército industrial de reserva (como Marx denominaba a los desocupados) deba ampliarse precisamente con miembros del ejército. Retomando el ejemplo de la custodia de las aguas que enuncié el domingo pasado, no solo se requiere poder detectar por ejemplo a un pesquero ilegal, sino contar con navíos rápidos y armados para interceptarlo y obligarlo a recalar en puerto para decomisar su captura ilícita, sino también para procesar a la empresa propietaria y encarar las acciones diplomáticas sobre el país de bandera o responsable. También deberán poder interceptarse vuelos no autorizados sobre el espacio aéreo con idénticos fines de obligarlos a aterrizar y someterse a las leyes. Para ello, será indispensable comprar, o desarrollar si se pudiera, la tecnología y los medios adecuados para lograr estos fines. Tecnología que tendrán que producir científicos, militares o civiles, que necesariamente forman las universidades. Muchísimos militares norteamericanos son además científicos. No tengo constancia de que existan ejemplos equivalentes latinoamericanos. Pero si los hubiera, bienvenidos, en tanto científicos. El resto de las potenciales amenazas contra las que suele invocarse la utilidad de la intervención militar, como las catástrofes naturales, los ciberataques, el terrorismo (individual), requieren mucho más de protección civil organizada que de respuesta militarizada.
Además de los balances político-económicos que sintetizaría como de “costo-beneficio”, que mayoritariamente concentran la polémica en torno al “problema militar”, no debería soslayarse que en él reside, además, la cuestión genérica de toda burocracia y la especificidad subjetiva de esta en particular. La naturaleza endogámica de la formación militar, de exaltación de la violencia, de consecuente deshumanización, el verticalismo estamental incuestionable, de la práctica de la humillación al subalterno, el patriarcalismo, el secretismo y espíritu de cuerpo (aún ante el crimen) entre tantas otras excrecencias en la configuración de la subjetividad burocratizada, lejos de contribuir a una sociedad superadora, más libre y diversificada, la rodean con un cinturón de plomo. Le agregan peso y temeroso conservadurismo, además de segregación. Al grado en que las castas militares se autoatribuyen particular “honor” en sustitución de humildad, igualdad y pudor. Un artículo de Samuel Blixen en Brecha, cita la página de la caja militar uruguaya en la que se lee que “el militar tiene otros deberes y otros derechos; obedece a otras leyes, tiene otros jueces; viste de otra manera, hasta habla y camina en otra forma”. ¿No es esta la expresión ideológica más violenta y abyecta de concebirse no solo diferente, sino simultáneamente superior y hasta impune?
Tal vez en el caso uruguayo, la necesaria crítica y revisión institucional de este problema se encuentre en parte mitigada por las grandes figuras militares que produjo en el siglo pasado y que resultan la excepción a las generalizaciones expuestas. Como Seregni, Licandro o Lebel, entre otros dignos ciudadanos que por alguna razón fueron militares y así fueron luego maltratados por la institución. O tal vez en otros países por otros militares de ese siglo como Perón o Velazco Alvarado, aunque digamos de paso que ni llegaban a los talones de los orientales, a pesar de que no es tan fácilmente comparable aquellos que detentaron el poder, como los últimos, de quienes lo resistieron, como los primeros.
Estimar costos y beneficios, excluyendo las consecuencias sociales que la burocracia en general produce y la construcción de la subjetividad que cada segmento genera, tal vez produzca cálculos erróneos. En cualquier modo de producción.
La emancipación social no es solo cuestión de dinero.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)