3 ago 2014

Fondos buitres sobre Venezuela

LUIS BRITTO GARCÍA / 

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LUIS BRITTO GARCÍA
·        Denuncia el presidente Nicolás Maduro que sesenta mil millones de dólares a tasa preferencial otorgados a empresas de maletín fueron dilapidados por éstas en importaciones fantasmas.
·        Afirma también el Presidente que para subsanar el faltante no se recurrirá al Fondo Monetario Internacional.
·        Antes que crear nueva deuda pública externa, que acarrea onerosos pagos y puede ser revendida a fondos buitres, logremos que  nuestro sistema hacendístico genere los ingresos indispensables para enjugar el déficit y cubrir la inversión social.
·        Primero,  embargar  bienes y  prohibir trabajar en el sector público o contratar con el Estado a empresas o personas naturales incursas en el fraude cambiario.
·        Cobrar sin dilaciones a los deudores morosos del Fisco lo que deben en créditos liquidados y no cancelados.
·        Reformar la Ley de Impuesto sobre la Renta elevando su tasa tope de 34% de tributación, y habilitar mecanismos para que, además de pechar esencialmente a los asalariados, se aplique en forma real y efectiva a todas las actividades productoras de ganancia.
·        Pechar con altas tasas tributarias productos nocivos para la salud, como el tabaco y el alcohol, o actividades perjudiciales a la sociedad, como el juego en todas sus formas.
·        Reestructurar integralmente el sistema de recaudación y control del IVA, que cobran sin falta al consumidor unos comerciantes que sólo entregan al Fisco menos del 20% de lo recibido.
·        Crear impuestos patrimoniales para las altas concentraciones de propiedad.
·        Imponer tributos proporcionales a su monto a las transacciones financieras.
·        Elevar  tasas de tributación al capital financiero y bancario.
·        Retirar la inmunidad tributaria a las fundaciones y otros entes “sin fines de lucro” que en realidad operen como bancos y agencias de inversión de los grandes capitales.
·        Instaurar una razonable alza del precio de la gasolina, que disminuya el oneroso subsidio que todos aportamos al transporte automotriz.
·        Controlar el contrabando de extracción, que según el Presidente desaparece por nuestras fronteras el 40% de lo que producimos o importamos.
·        Erradicar la explotación ilegal de oro y otros minerales preciosos y la devastación ecológica que tales actividades provocan.
·        Reimplantar el control previo del gasto público, complementarlo con un control posterior sobre su resultado, y extenderlos eficazmente a la administración  nacional, estadal, municipal, comunal, centralizada, descentralizada, autónoma, de empresas y de fundaciones públicas.
·        Ejercer  riguroso control de la legalidad, eficacia y resultado de todas las variedades del gasto social.
·        Legislar rigurosas sanciones para malversadores, desfalcadores, corruptos, evasores tributarios y enriquecidos ilícitamente, y aplicarlas en forma ejemplar.
·        Informatizar la administración tributaria con registros de los contribuyentes, sus patrimonios y la relación entre éstos y las cantidades que tributan.
·        Denunciar la conjura de las calificadoras de riesgo, por cuyos diagnósticos nuestra Deuda Externa paga 16% de interés, mientras que cancelan sólo 3%  países con medio siglo en guerra civil.
·        Rescindir los Infames Tratados contra la Doble Tributación, por los cuales las transnacionales no pagan impuestos sobre las ganancias que obtienen en Venezuela.
·        Eliminar la inmoral exención de dichos Tratados por la cual los usureros beneficiarios de la Deuda Pública no tributan un céntimo como impuesto por las ganancias que les aportamos.
·        Denunciar los Infames Tratados de Promoción y Protección de Inversiones, que permiten inmunizar mediante contrato a los contribuyentes ricos contra las reformas tributarias, y someten sus controversias a tribunales extranjeros.
·        La culpa no la tiene el buitre, sino quien se le somete.

García Márquez, el último encuentro

IGNACIO RAMONET / 

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IGNACIO RAMONET – Me habían dicho que estaba residiendo en La Habana pero que, como estaba enfermo, no quería ver a nadie. Yo sabía dónde solía alojarse: en una magnífica casa de campo, lejos del centro. Llamé por teléfono y Mercedes, su esposa, disipó mis escrúpulos. Con calidez me dijo: “En absoluto, es para alejar a los pesados. Ven, ‘Gabo’ se alegrará de verte”.
A la mañana siguiente, bajo un calor húmedo, remonté una alameda de palmeras y me presenté ante la puerta de la quinta tropical. No ignoraba que sufría de un cáncer linfático y que se sometía a una agotadora quimioterapia. Decían que su estado era delicado. Incluso le atribuían una desgarradora ‘carta de adiós’ a sus amigos y a la vida… Temía encontrarme con un moribundo. Mercedes vino a abrirme y, para mi sorpresa, me dijo con una sonrisa: “Pasa. Gabo ya viene… Está terminando su partido de tenis”.
Poco después, bajo la tibia luz del salón, sentado en un sofá blanco, lo vi acercarse, en plena forma efectivamente, con el pelo rizado todavía húmedo de la ducha y el bigote desgreñado. Vestía una guayabera amarilla, un pantalón blanco muy ancho y zapatos de lona. Un verdadero personaje de Visconti. Mientras bebía un café helado, me explicó que se sentía “como un ave silvestre que se escapó de la jaula. En todo caso, mucho más joven de lo que aparento”. Y agregó, “con la edad, compruebo que el cuerpo no está hecho para durar tantos años como nos gustaría vivir”. Acto seguido, me propuso “hacer como los ingleses, que nunca hablan de problemas de salud. Es de mala educación”.
La brisa levantaba muy alto las cortinas de las inmensas ventanas y la sala empezó a parecerse a un barco volador. Le comenté cuánto me gustó el primer tomo de su autobiografía, Vivir para contarla (1): “Es tu mejor novela”. Sonrió y se ajustó las gafas de gruesa montura: “Sin un poco de imaginación es imposible reconstruir la increíble historia de amor de mis padres. O mis recuerdos de bebé… No olvides que sólo la imaginación es clarividente. A veces es más verdadera que la verdad. Basta con pensar en Kafka o Faulkner, o simplemente en Cervantes”, afirmó. Cual trasfondo sonoro, las notas de la Sinfonía del Nuevo Mundo, de Antonin Dvorak, inundaban el salón con una atmósfera a la vez alegre y dramática.
Había conocido a García Márquez unos cuarenta años atrás, hacia 1979, en París, con mi amigo Ramón Chao. Gabo había sido invitado por la Unesco y, junto con Hubert Beuve-Méry, el fundador de Le Monde diplomatique, formaba parte de una comisión, presidida por el Premio Nobel Sean McBride, encargada de elaborar un informe sobre el desequilibrio Norte-Sur en materia de comunicación de masas. En aquella época, había dejado de escribir novelas, por una prohibición autoimpuesta que debía durar mientras Augusto Pinochet estuviera en el poder en Chile. Todavía no había recibido el Premio Nobel de literatura, pero ya era inmensa su celebridad. El éxito de Cien años de soledad (1967) lo había convertido en el escritor de lengua española más universal desde Cervantes. Recuerdo haber quedado sorprendido por su baja estatura e impresionado por su gravedad y seriedad. Vivía como un anacoreta y sólo abandonaba su habitación, transformada en celda de trabajo, para dirigirse a la Unesco.
En cuanto al periodismo, su otra gran pasión, acababa de publicar una crónica donde describía el asalto de un comando sandinista al Palacio Nacional de Managua, en Nicaragua, que había precipitado la caída del dictador Anastasio Somoza (2). Aportaba detalles prodigiosos, dando la impresión de haber participado él mismo en el hecho. Quise saber cómo lo había logrado. Me contó: “Estaba en Bogotá en el momento del asalto. Llamé al general Omar Torrijos, presidente de Panamá. El comando acababa de encontrar refugio en su país y todavía no había hablado con los medios de comunicación. Le pedí que avisara a los muchachos que desconfiaran de la prensa, porque podían deformar sus palabras. Me respondió: ‘Ven. Sólo hablarán contigo’. Fui y junto con los jefes del comando, Edén Pastora, Dora María y Hugo Torres, nos encerramos en un cuartel. Reconstruimos el acontecimiento minuto a minuto, desde su preparación hasta el desenlace. Pasamos la noche allí. Agotados, Pastora y Torres se quedaron dormidos. Yo seguí con Dora María hasta el amanecer. Volví al hotel para escribir el reportaje. Luego, regresé para leérselo. Corrigieron algunos términos técnicos, el nombre de las armas, la estructura de los grupos, etc. El reportaje se publicó menos de una semana después del asalto. Dio a conocer la causa sandinista en el mundo entero”.
Volví a ver a Gabo muchas veces, en París, La Habana o México. Teníamos un desacuerdo permanente acerca de Hugo Chávez. Él no creía en el comandante venezolano. Yo, en cambio, consideraba que era el hombre que iba a hacer entrar América Latina en un nuevo ciclo histórico. Aparte de eso, nuestras conversaciones siempre eran muy (¿demasiado?) serias: el destino del mundo, el futuro de América Latina, Cuba…
Sin embargo, recuerdo que una vez me reí hasta las lágrimas. Yo volvía de Cartagena de Indias, suntuosa ciudad colonial colombiana; había divisado su casona tras las murallas y había hablado con él al respecto. Me preguntó: “¿Sabes cómo adquirí esa casa?”. Ni idea. “Desde muy joven quise vivir en Cartagena –me contó–. Y cuando tuve el dinero, me puse a buscar una casa allí. Pero siempre era demasiado caro. Un amigo abogado me explicó: ‘Creen que eres millonario y te aumentan el precio. Déjame buscar por ti’. Unas semanas después, encuentra la casa, que en ese entonces era una vieja imprenta casi en ruinas. Habla con el propietario, un ciego, y entre ambos acuerdan un precio. Pero el anciano pone una exigencia: quiere conocer al comprador. Viene mi amigo y me dice: ‘Tenemos que ir a verlo, pero no debes hablar. Si no, en cuanto reconozca tu voz, triplicará el precio… Él es ciego, tu serás mudo’. Llega el día del encuentro. El ciego empieza a hacerme preguntas. Le respondo con una pronunciación indescifrable… Pero, en un momento, cometo la imprudencia de responder con un sonoro: ‘Sí’. ‘¡Ah! –salta el anciano–, conozco esa voz. ¡Usted es Gabriel García Márquez!’. Me había desenmascarado… Enseguida agrega: ‘Vamos a tener que revisar el precio. Ahora, la cosa es diferente’. Mi amigo intenta negociar. Pero el ciego repite: ‘No. No puede ser el mismo precio. De ninguna manera’. ‘Bueno, ¿cuánto, entonces?’ –le preguntamos, resignados–. El anciano reflexiona un instante y dice: ‘La mitad’. No entendíamos nada… Entonces, nos explica: ‘Ustedes saben que tengo una imprenta. ¿De qué creen que viví hasta ahora? ¡Imprimiendo ediciones piratas de las novelas de García Márquez!’”.
Aquel ataque de risa todavía resonaba en mi memoria cuando, en la casa de La Habana, proseguía mi conversación con un Gabo envejecido, aunque intelectualmente tan vivo como siempre. Me hablaba de mi libro de entrevistas con Fidel Castro (3). “Estoy muy celoso –me decía, riendo–, tuviste la suerte de pasar más de cien horas con él.”. “Soy yo el que está impaciente por leer la segunda parte de tus memorias –le respondí–. Por fin vas a hablar de tus encuentros con Fidel, a quien conoces desde hace mucho más tiempo. Tú y él sois como dos gigantes del mundo hispano. Si se compara con Francia, sería algo así como si Victor Hugo hubiera conocido a Napoleón..”. Lanzó una carcajada, al tiempo que alisaba sus espesas cejas. “Tienes demasiada imaginación… Pero te voy a decepcionar: no habrá segunda parte… Sé que mucha gente, amigos y adversarios, de alguna manera esperan mi ‘veredicto histórico’ sobre Fidel. Es absurdo.Ya escribí lo que tenía que escribir sobre él (4). Fidel es mi amigo y lo será siempre. Hasta la tumba”.
El cielo se había oscurecido y la sala, en pleno mediodía, estaba ahora sumida en la penumbra. La conversación se había vuelto más lenta, más apagada. Gabo meditaba con la mirada perdida y yo me preguntaba: “¿Es posible que no deje ningún testimonio escrito de tantas confidencias compartidas en amistosa complicidad con Fidel? ¿Lo habrá dejado para una publicación póstuma cuando ya ninguno de los dos esté en este mundo?”.
Afuera, una lluvia torrencial se precipitaba desde el cielo con la fuerza de las borrascas tropicales. La música había enmudecido. Un fuerte perfume a orquídeas invadía el salón. Miré para Gabo. Tenía el aspecto agotado de un viejo gatopardo colombiano. Permanecía allí, silencioso y meditativo, mirando fijamente la lluvia inagotable, compañera permanente de todas sus soledades. Me escabullí en silencio. Sin saber que lo veía por última vez.
Referencias
(1) Gabriel García Márquez, Vivir para contarla, Barcelona, Mondadori, 2003.
(2) Gabriel García Márquez, “Asalto al Palacio”, Alternativa, Bogotá, 1978.
(3) Ignacio Ramonet, Fidel Castro. Biografía a dos voces, Madrid, Debate, 2006.
(4) Gabriel García Márquez, “El Fidel que creo conocer”, prefacio al libro de Gianni Minà, Habla Fidel, México, Edivisión, 1988, y “El Fidel que yo conozco”, Cubadebate, La Habana, 13 de agosto de 2009.
MTI/ Le Monde Diplomatique

Renovación, relevos y juventud


Por: Martín Nessi
“Ustedes serán auténticamente juventud y representación de lo más avanzado de la juventud. No tengan nunca miedo, los que son jóvenes, jóvenes de espíritu sobre todo, de preocuparse de qué es lo que hay que hacer para agradar. Simplemente hacer lo que sea necesario, lo que luzca lógico en un momento dado. Allí la juventud será dirigente.
 
Porque el socialismo ahora, en esta etapa de construcción del socialismo y el comunismo, no se ha hecho simplemente para tener nuestras fábricas brillantes, se están haciendo para el hombre integral, el hombre debe transformarse conjuntamente con la producción que avance, y no haríamos una tarea adecuada si solamente fuéramos productores de artículos, de materias primas, y no fuéramos a la vez productores de hombres.
 
Aquí está una de las tareas de la Juventud, impulsar, dirigir con el ejemplo la producción del hombre del mañana, y en esa producción y en esa dirección está incluida la producción propia, porque nadie es perfecto ni mucho menos, y todo el mundo debe ir mejorando sus cualidades mediante el trabajo, las relaciones humanas, el estudio profundo, las discusiones críticas, todo eso es lo que va transformando a la gente. [...]
 
Esas son las tareas, y lo fundamental es que la juventud comprenda dónde está situada, y cuál va a ser su tarea fundamental. Que no la jerarquice más allá de lo que deba, que no se considere el centro de todo el universo socialista, pero sí se analice un eslabón importante, muy importante, que es el eslabón que apunta al porvenir.” 1
 
Por estos días se ha puesto en el centro de la discusión política a nivel nacional el tema de la renovación (atado en algunos casos de forma falaz al concepto de juventud). En nuestro caso sentimos la necesidad de ajustar de alguna forma estos conceptos  ya que creemos es una discusión que debe darse desde el punto de vista estratégico, teniendo en cuenta la necesidad de generación de relevos, siendo relevos y renovación algo tal vez parecido pero no lo mismo.
 
Respecto a los relevos, es esto estratégico  para organizaciones revolucionarias cuyos objetivos establecen forzosamente una lucha a largo plazo ya que el socialismo y la construcción del hombre nuevo no se construyen de la noche a la mañana. Dicha afirmación no nace de un capricho o una subjetividad (ya sea esta personal o colectiva), sino que existen elementos de carácter científico que nos permiten realizar dicha afirmación. Por tanto para una organización revolucionaria la cuestión de los relevos debe  estar siempre presente como parte de una estrategia de lucha. Sin embargo “atar” la cuestión de relevos solamente a una cuestión generacional y estas a la renovación, es de por si tan grave como no reconocer la necesidad de generar relevos. Adjudicar la renovación solamente a una cuestión etarea implica en ocasiones no solamente no generar relevos y renovación reales (que deben incluir a las juventudes) sino también conlleva al error de entender la renovación como una simple transpolación de las conductas, actitudes, valores e ideas de las “viejas” generaciones a las “nuevas”, no haciendo más que reproducir un esquema de pensamiento que lejos de avanzar se detiene y corre, tal vez, el peligro de retroceder. Es así que en la medida que entendemos la renovación y la generación de relevos no solo como un traslado de ideas, valores y conductas revolucionarias sino también como un  proceso de acumulación, avance, construcción y perfeccionamiento de las mismas, no concebimos la renovación y  la generación de relevos simplemente como un cambio de fichas donde los jóvenes pasan a ocupar el lugar de los viejos sino que es algo de por si mucho más complejo en el marco de las transformaciones políticas- económicas- sociales.
 
 Sin embargo compartimos aquello de que “Llevar programas adelante significa dar la oportunidad a que nuevas camadas de gente se procesen. No puedo entender la palabra renovación si no cambian hombres”.1 Así como también compartimos aquello de que “Muchas veces hemos dicho que el mejor dirigente no necesariamente es el que hace más sino aquel que cuando se va deja un conjunto que lo supera con creces. Si lo fundamental son las causas que se llevan adelante por los hombres, no son los hombres los que deban sustituir a las causas”. 2 Entonces en este asunto ni “muy muy” ni “tan tan” retomando las palabras del Che a la juventud cubana: “Que no la jerarquice más allá de lo que deba, que no se considere el centro de todo el universo socialista, pero sí se analice un eslabón importante, muy importante, que es el eslabón que apunta al porvenir.”.3
 
Y por casa como andamos...
 
El Uruguay sigue siendo en esencia, según lo entendemos nosotros, un país conservador. Si bien ha logrado inmensos avances de carácter político económico y por ende social en estos últimos años sigue siendo en esencia un país netamente conservador. La gerontocracia, existente no solamente en su sistema político sino también en gran parte de las estructuras de las organizaciones de la sociedad civil, demuestra en parte ese “conservadurismo uruguayo” expresado también en expresiones tan populares como “más vale malo conocido que bueno por conocer” u otras como “más vale pájaro en mano que cien volando” que reflejan una concepción clara de nuestra sociedad respecto a estos temas. En definitiva nos cuesta mucho arriesgar.
 
La gran paradoja en todo este asunto ha sido el gobierno del Frente Amplio que ha sido (aunque con limitantes propias y ajenas) renovador en un aparato estatal que junto con el sistema político gozan, a pesar de los cambios, de un conservadurismo feroz que algunos pueden llegar a entender como uno de sus garantes de “salud institucional”.
 
Pepe Mujica ha sido sin duda otra gran “contradicción” en ese sentido y es la clara muestra de que no solo la juventud hace a la renovación. Como buen revolucionario Pepe ha sido un gran propulsor en el Uruguay, la región y el mundo, de nuevas ideas, económicas, sociales, así como también en las formas de hacer política. Creo fervientemente que más allá de su carácter larga a veces alguna “puteada”que no es ni  más ni menos que una “jugada” en un sentido revolucionario de ejercer la acción política. Sus dichos no son solamente las calenturas de un veterano que es como es, sino también son esas “puteadas” junto a otras frases y reflexiones que otros intentan esconder, son un puñal certero a una cierta “moralidad barata” (frase de moda) que existe en la sociedad y particularmente en la forma de hacer, ver y sentir el mundo en el que vivimos y más en concreto el rol y papel de la acción política. Ha sido un buen presidente (a nuestro entender el mejor que hemos visto) no solo por lo antes dicho sino también por su gran compromiso a la hora de dar la batalla en la lucha contra una serie de valores y conductas “conservadoras” en la sociedad uruguaya. Por fuera de estas “temáticas” y unidas siempre a estas, el Compañero Presidente ha hecho muchas cosas más a resaltar, pero no queremos salir de la temática en la que estamos por eso elegimos destacar esta conducta y actitud revolucionaria y no irnos por la tangente con otros temas.
 
Pero una golondrina no hace verano y como anteriormente decíamos la sociedad uruguaya sigue siendo aún hoy esencialmente conservadora . Con lo cual se demuestra que esto cambia solamente si todos nos hacemos cargo. “Jóvenes” de 50 años y gerontocracia  en diferentes lugares de conducción y  relevancia pública revelan claramente ese “sentir” uruguayo.
 
Si bien entendemos que renovación y relevos no es solamente juventud es indiscutible que las mismas deben tener a los jóvenes como ingrediente no único y central pero si como una levadura indispensable para lograr estos cambios... Lejos estamos de esto y los jóvenes aquí siguen teniendo 40 o 50 años, sin ser ese el problema central. Lo más preocupante de esto es que muchas veces estos reproducen los conceptos, ideas y sistema de valores que llevan ya un tiempo siendo predominantes en estas tierras, lo cual no hace más que recrudecer el problema si no que fortalece de por si valores y esquemas fundamentalmente reaccionarios.
 
En medio de todo esto la coyuntura política del Uruguay y en gran parte de América Latina se encuentra hoy con una derecha que “quiere lavarse la cara” y que pone al frente de sus partidos figuras “nuevas” que no son más que una cabeza reaccionaria y conservadora en un envoltorio físico “joven” de 40 años. A su vez estos “jóvenes” envoltorios físicos están acompañados por otros elementos que ya conocemos y que fueron parte de los gobiernos de sus padres y sus partidos años atrás. Lo que los diferencia realmente a unos de otros es nada más que ese envoltorio ya que sus ideas son las mismas, los valores son los mismos y en consecuencia su visión clasista (que grandes esfuerzos hacen por esconder) no los pueden llevar a más que seguir el camino del conservadurismo anti-humano y anti-revolucionario, y por ende a una concepción de sociedad y una forma de gobernar que ampare a las minorías que no han hecho otra cosa que acumular poder para si mismas. Lisa y llanamente ese poder en manos de las minorías y su clase, pues para ellos no existen formas ni seres distintos más que sus iguales y el resto son solo herramientas necesarias para generar riquezas que luego vayan a parar en beneficio propio.
 
Corremos entonces, aquí en el Uruguay, el peligro de que estos envoltorios “jóvenes” terminen en definitiva recuperando las posiciones que los viejos de su clase han perdido en estos últimos tiempos.
 
Recapitulando...
 
Claro está que en general son los “viejos” quienes educan a los “jóvenes”. Pero lejos de esto está el problema central, asi como lejos del problema central están también los chisporroteos naturales que se producen en relaciones de este tipo. Una de las situaciones preocupantes está en tomar como “elementos sagrados” lo que puedan trasladar aquellos que han ido acumulando experiencia  a lo largo del camino recorrido. La otra situación preocupante es hacer prevalecer de antemano la idea de que ahora la posta la tenemos nosotros y a aquellos ya se les pasó su tiempo. En teoría todos deberíamos tener la capacidad de aprender de todos, pero lejos estamos de esto. Los sistemas de dominación imperantes nos han educado justamente para que esto no suceda... La historia parece en parte romper con ese nudo que a todos de alguna forma nos han impuesto. Es allí y debido a estas imposiciones que de alguna forma “adoptamos”, donde parece difícil poder congeniar las ideas de unos con los otros y eso es a nuestro entender parte central de la acumulación real en el saber de los pueblos, yendo esto más allá de las situaciones y debates puntuales en las organizaciones político partidarias siendo estas en gran parte responsables de estos cambios y debates en el seno de la sociedad, aunque claro está no son estas las únicas con responsabilidades de tal tenor....
 
Lo cierto es que los  procesos, más aun los revolucionarios, no pueden detenerse, aun sufriendo retrocesos coyunturales siempre deben avanzar ya que la revolución sea difícilmente alguna vez una tarea con puntos finales. Como contrapartida esto debe reforzarse en las experiencias vividas, no solo para no cometer antiguos errores sino también para perfeccionar nuestra tarea y accionar con elementos que aporten en ese sentido.
 
Difícilmente esto se logre sin partir de la base de un ser humano de avanzada fortificado en sabiduría y todo lo que ello implica, por tanto esta es una tarea, que tiene vaivenes, ideas vueltas avances y retrocesos, para eso es fundamental estar dispuestos a hacernos y rehacernos las veces que sea necesario entonces volveremos al principio para volver al final para volver al principio y repetir el esquema seguramente una infinidad de veces....
 
1-Discurso en la clausura del seminario "La juventud y la Revolución ", organizado por la UJC del Ministerio de Industrias, 9 de mayo de 1964.
 
2- http://www.lr21.com.uy/politica/1041873-mujica-no-puede-haber-inamovibles-sectoriales-en-los-cargos-publicos
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Solo botones de muestra

Quizás sea hora ya de que un tribunal internacional juzgue y condene al menos a los mandatarios y otros máximos responsables en los gobiernos de Estados Unidos de la última década y media, por las guerras de agresión, invasiones y ocupaciones de países; la muerte de más de un millón de personas en Irak, Afganistán, Libia y Siria, así como por el apoyo en armas, dinero y político a estados como Israel que realizan un genocidio contra la población palestina.
¿En qué mundo estamos viviendo? Podría ser esta la interrogante que sintetice la situación actual, donde las heridas abiertas por las guerras impuestas y desarrolladas por potencias hegemónicas, siguen sin cicatrizar y sin la seguridad de que otras nuevas no puedan abrirse en esos u otros países.
¿A qué nos referimos?
Algunos ejemplos. Como botones de muestra, parecen ser suficientes. Y en todos los casos la responsabilidad total recae sobre los gobiernos de Estados Unidos, que a sangre y fuego se han encaprichado en que el mundo sea unipolar y que sean ellos quienes decidan su destino.
Durante los últimos 13 años desde Washington se ha dictado la orden, aportado las armas y los militares, encargados de atacar, masacrar y destruir a países. Son tropas que llevaban como bandera la lucha contra el terrorismo, esa letal y célebre frase acuñada por George W. Bush y que a Obama le ha resultado familiar como para mantenerla y hasta ampliarla.
El recuento que se pueda hacer al respecto, lógicamente será inconcluso. Las cifras cambian cada día y generalmente para sumar más muertos, heridos y mutilados a causa de la metralla de las tropas de Estados Unidos, la OTAN, o de grupos armados por Washington o formados por sus oficiales de la CIA.
En este recorrido podemos hacer una breve parada en Irak. Allí, bajo un pretexto irreal, se enviaron verdaderas hordas que rápidamente y sin resistencia local, se apoderaron del país, principalmente de sus enormes reservas de petróleo y gas.
Decepcionó el presidente que en vez de movilizar a sus fuerzas armadas y a su pueblo y ponerse al frente de ellas, optó por meterse en un hueco, donde fue apresado y ejecutado como si se tratase de un animal y no de un ser humano.
De todas formas, ni el hecho mismo de que Bush tuvo que reconocer la no existencia de las armas de destrucción masiva y que el presidente iraquí no tuviera ninguna relación con Al Qaeda, pararon la masacre, que se extendió por una década  y ?—según reportes de instituciones internacionales— ha dejado más de un millón de muertos, heridos y mutilados.
Luego vino aquella decisión de Obama —más mediática que real— de retirarse de Irak. Allí dejó una cifra superior a los 25 000 militares, para cuidar la embajada (la mayor del mundo), proteger sus intereses económicos —léase pozos petroleros— y  preparar a las fuerzas locales para enfrentar cualquier contingencia.
Como resultado de la ocupación norteamericana, Al Qaeda entró en Irak; los enfrentamientos interétnicos y religiosos se han incrementado; la inestabilidad es total; y las fuerzas militares locales, preparadas por los asesores norteamericanos, son incapaces de enfrentarse a los grupos radicales armados que se han apoderado de una buena parte del país.
Lo que es igual: Irak está mucho peor hoy que antes de la invasión y ocupación norteamericanas.
Afganistán, refugio, según Bush, de Osama bin Laden y el grupo terrorista que lanzó sus aviones contra las Torres Gemelas en septiembre del 2001, ha vivido una pesadilla letal de gran envergadura, la que se suma a la histórica pobreza que ha caracterizado a uno de los países más afectados por ese flagelo.
¿Cuántos afganos han muerto o han sido heridos en estos años de ocupación norteamericana? Cientos de miles según algunas fuentes locales, aunque se carece del reporte de los que a diario son abatidos por las fuerzas foráneas o en medio del terror de los coches bomba y otras acciones de grupos armados.
Las imágenes que hoy muestran las grandes televisoras que de vez en vez envían a alguno de sus reporteros a Kabul o a otras provincias afganas, no se diferencian en nada de las que podía exhibir ese mismo país en tan lejana fecha como la del feudalismo.
Ahora, cuando Obama ha decidido retirar las tropas acantonadas allí, Afganistán se presenta al mundo como una nación más marchita que hace 10 años; la ingobernabilidad e inestabilidad parecen copia al papel carbón a lo dejado por Washington en Irak; y pocos se atreverían a vaticinar un futuro menos violento y más reconciliador entre los grupos humanos que se disputan un lugar o un pedazo de vida en un país agobiado por la guerra y la muerte.
Una tercera nación ejemplo de los males dejados por la agresión norteamericana es Libia. Era, antes del 2011, uno de los estados africanos con mayor nivel de vida, educación y salud. Existían problemas como en todos; había diferencias entre una y otra tribu, pero la paz predominaba.
Estados Unidos se empeñó en bombardear Libia y matar a Kadaffi y así lo hizo, sin justificación alguna y acompañado de aviones de la OTAN, fuerza esta última ansiosa de guerras aunque cuesten miles de vidas de seres humanos inocentes.
¿Qué es Libia hoy?
El paraíso de la inestabilidad; un país sin gobierno; donde tribus y clanes han visto exacerbadas sus diferencias y se disputan el poder, sea de una ciudad, un pueblo, un pozo petrolero o un aeropuerto.
Este último fin de semana el gobierno libio alertó a la comunidad internacional, especialmente a Estados Unidos, que “el Estado podía hundirse”, lo que hizo que Washington cerrara su misión diplomática y trasladara de inmediato a su personal hacia Túnez.
El Departamento de Estado recomendó, asimismo, que sus ciudadanos no viajen a Libia y urgió a todos aquellos que estén en el país a salir “de inmediato”, según reportes de AFP.
Igualmente se informó la muerte de 47 personas y heridas otras 120, durante combates entre milicias rivales que tratan de controlar el aeropuerto de Trípoli, cerrado desde el 13 de julio cuando fue atacado por grupos armados.
A estos tres botones de muestra —Irak, Afganistán y Libia— podrían agregarse otros muchos donde la injerencia de Estados Unidos es la responsable de que la sangre de miles de civiles sea derramada en Siria o en Gaza, y persista en el ambiente la incertidumbre de cuál puede ser la próxima víctima

Epidemia de ébola en África puede propagarse sin control, según OMS

El brote de ébola es de lejos el mayor de las cuatro décadas de historia de esta enfermedad. Foto: EFE
GINEBRA.— La epidemia de ébola que afecta a países de África occidental se incrementa y puede propagarse sin control, causando pérdidas de vida de alcance insospechado, señaló este viernes Margaret Chan, directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El virus se mueve más rápido que nuestros esfuerzos para controlarlo, razón por la cual los gobiernos de las naciones afectadas po­drían verse obligados a restringir la circulación de personas, indicó Chan, quien se en­cuentra en Guinea Conakry, donde presentó un plan de respuesta internacional para detener la propagación de la enfermedad.
El brote de ébola “es de lejos el mayor de las cuatro décadas de historia de esta enfermedad. Está ocurriendo en áreas rurales de difícil acceso, pero también en ciudades densamente pobladas”, advirtió.
La funcionaria de la ONU explicó que se requiere una mayor sensibilización del público con respecto a la dolencia y que tanto los políticos como los líderes comunitarios y religiosos deben participar en ese esfuerzo. También dijo que se necesita un mapa exacto y detallado del actual brote de ébola, que ha causado ya más de 700 fallecidos en cuatro meses, en Guinea Conakry, Sierra Leona, Liberia y Nigeria.
Chan aclaró que el virus no se transmite por el aire, solo se transmite por contacto cercano con los fluidos de una persona infectada o después de su muerte. “Aparte de esta situación específica, el público en general no está en alto riesgo de infección”, aseveró, se­gún PL.
Mientras,  la Unión Africana (UA) se pronunció este viernes por una acción continental y mundial para enfrentar la expansión del ébola.
La presidenta de la Comisión de la UA, Nkosazana Dlamini Zuma, alertó que se mantiene la posibilidad de que el brote se extienda a otros países de la subregión occidental del continente y más allá si no se toman medidas efectivas ni se implica a la comunidad en la lucha contra la enfermedad.
También reconoció la necesidad de más recursos para dar respuesta a los requerimientos de los países afectados, incluyendo el despliegue de centenares de profesionales de la salud para apoyar los centros habilitados para la atención a los pacientes, los cuales no dan abasto.