3 feb 2015

Discuten gobierno colombiano y FARC-EP cese bilateral del fuego

Representantes de las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) y del gobierno de ese país retomarán hoy en La Habana los diálogos que mantienen desde noviembre de 2012 para poner fin a más de medio siglo de conflicto armado.

2 febrero 2015
 Foto: Ismael Francisco / Cubadebate.
Foto: Ismael Francisco / Cubadebate.

Este ciclo de conversaciones de paz -el primero de 2015- se iniciará en el contexto del cese el fuego unilateral indefinido decretado por la organización guerrillera el pasado 17 de diciembre con el objetivo de crear un ambiente propicio para el logro de consensos.
Se prevé que las partes continúen el análisis de los derechos de las víctimas, para lo cual recibirán, en fecha aún no determinada, la relatoría de la Comisión histórica del conflicto y sus víctimas, creada en agosto pasado para investigar el origen y las causas de la guerra.
También adelantarán el análisis del punto relacionado con el fin de la confrontación armada, para lo cual se apoyarán en el trabajo de una subcomisión técnica, integrada por altos mandos militares de ambas partes.
Este equipo examina lo relacionado con el cese definitivo de hostilidades, que implica la dejación de armas, y definir la situación de los combatientes presos, así como las garantías de seguridad de los guerrilleros desmovilizados.
Pese a la complejidad de los debates y del escenario político colombiano, los diálogos de paz ya posibilitaron acuerdos parciales en 2013 en los temas de reforma rural y participación política, y en mayo de 2014 en el relacionado con los cultivos ilícitos y el narcotráfico.
Además de los puntos sobre las víctimas y el fin del conflicto, quedan por definir los mecanismos de implementación, verificación y refrendación de un acuerdo final.

Una etapa compleja

Con el reinicio hoy de los diálogos entre el gobierno colombiano y las FARC-EP, comienza una de las etapas más complejas del proceso pacificador, con una agenda de temas precisa, pero sin certeza aún sobre su desenlace y duración.
Las pláticas en La Habana demorarán el tiempo necesario para analizar las causas que dieron origen al conflicto interno y perfilar las bases de un nuevo país, aseguró el comandante Pastor Alape, uno de los líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), en declaraciones al semanario local Voz.
A través de varios mensajes los dirigentes de ese movimiento manifestaron su rechazo a cualquier presión para disminuir a toda costa el tiempo de las negociaciones.
En tanto el presidente Juan Manuel Santos, quien confía en que 2015 será el año decisivo para el logro de la paz, reconoció también lo delicado de las discusiones enfocadas en la reparación a las víctimas de la guerra y el fin de la confrontación, que incluye la dejación de las armas, desmovilización y reintegración a la sociedad de los guerrilleros.
Lo que falta es lo más difícil, advirtió el mandatario al referirse a las reuniones que transcurrirán desde este lunes en la capital cubana, las cuales deberán hallar un punto de equilibrio en cada tópico, tras lograr acuerdos en cuestiones como reforma rural integral, participación política y drogas ilícitas.
Rodrigo Londoño, jefe máximo de las FARC-EP, advirtió que no aceptarían un doble rasero para tratar la justicia transicional, al denunciar intentos por conceder privilegios a los militares en detrimento de los insurgentes.
La opción del cese el fuego bilateral centrará también las conversaciones entre ambas partes beligerantes, según anuncios del jefe de Estado.
Desde el pasado 20 de diciembre las FARC-EP decretaron una suspensión unilateral y por tiempo indefinido de sus acciones bélicas, medida cumplida hasta el momento -según veedores nacionales- no obstante la negativa de la administración de Santos para detener las ofensivas del Ejército y silenciar todas las armas.
Se trata de uno de los debates decisorios dirigidos a minimizar la victimización de la población civil y avanzar hacia el fin de la conflagración, la única del continente prolongada durante más de medio siglo.
Tales ciclos de encuentros constituyen un paso crucial para terminar el período bélico, pero no el único.
Resta ahora establecer una mesa de concertación con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), cuyos diálogos con el Ejecutivo estuvieron limitados hasta el momento a aproximaciones exploratorias.
Para alcanzar una paz duradera y completa es necesaria la convergencia de todas las fuerzas beligerantes, afirman analistas.
Pese a los pronunciamientos del Gobierno y el ELN a favor de las pláticas, la fecha de comienzo de tales reuniones sigue siendo una incógnita, al igual que la manera en que transcurrirán.
Representantes del gobernante Partido Social de Unidad Nacional (U) abogan por aprovechar los temas discutidos y los pactos sellados con las FARC-EP en las venideras conversaciones con el ELN.
En este instante las expectativas giran alrededor de la nueva cita habanera, a la que asisten el equipo encabezado por el abogado Humberto de la Calle y los voceros de las FARC-EP.
Trabajamos con mucha dedicación en busca de un acuerdo final, el respaldo de las mayorías nacionales es trascendental para que el bloque de poder dominante reconozca que se trata de un proceso de solución política, no de sometimiento y judicialización, subrayó Alape.
El conflicto armado ha ocasionado la muerte a unos 230 mil colombianos, según cifras oficiales.
FARC (3)
Joaquín Gómez, de la delegación de las FARC-EP. Foto: Ismael Francisco / Cubadebate.
FARC (1)
Delegación de las FARC-EP. Foto: Ismael Francisco / Cubadebate.
(Con información de Prensa Latina)

DOCUMENTO DEL CELS SOBRE EL PROYECTO PARA CREAR LA AGENCIA FEDERAL DE INTELIGENCIA


Un aporte para el debate que se viene

El CELS considera un avance el traspaso de las escuchas a la Procuración, pero alerta sobre la necesidad de reducir el tamaño de la central de espías y de profesionalizar su actividad. Mañana comienza a tratarse en el Congreso.

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) entiende que la disolución de la Secretaría de Inteligencia (SI) y la creación de la nueva Agencia Federal de Inteligencia (AFI) son medidas de una “absoluta trascendencia política”. Considera como “un avance sustantivo” el traspaso de las escuchas a la Procuración, pero emitió un comunicado en el que también manifiesta algunos problemas del proyecto de ley y llama la atención sobre las relaciones “espurias” entre Justicia y espías. Pide un diálogo amplio y maduro en el Congreso entre gobierno y oposición para trabajar “en el mejoramiento del proyecto sin buscar ventajas coyunturales que desplacen el eje de uno de los temas centrales para el sistema democrático”.
“En un contexto en el que se ha puesto en debate el intolerable nivel de autonomización del aparato de Inteligencia nacional y sus relaciones espurias con el sistema político y judicial, la nueva regulación debería servir para promover la reducción de su tamaño, la profesionalización de la actividad y una clara subordinación a las instituciones democráticas y al gobierno político. En igual sentido, representa un avance sustantivo sacarle a esta Agencia la facultad de centralizar las intervenciones telefónicas vinculadas a causas criminales y su traspaso al Ministerio Público”, señala el CELS.
Bajo el título “Avances y retrocesos en la Ley de Inteligencia”, las siete páginas del comunicado subrayan aportes, pero sobre todo se detienen pormenorizadamente en los problemas que plantea el proyecto en miras a revisar estas líneas en un debate en el Congreso. “La conveniencia de avanzar sobre la estructura autonomizada del aparato de Inteligencia nacional se puede tornar ineficaz (...) si se aumentan las competencias de la AFI y se superponen tareas de investigación e Inteligencia criminal. En este sentido, el proyecto no reformula la relación promiscua que existe con la Justicia federal al otorgarle y reforzar funciones de investigación. Además, se queda a mitad de camino en las modificaciones relativas a la incorporación de nuevos controles políticos, parlamentarios y judiciales que se requieren para transparentar su actividad”, expresa el documento.

2 feb 2015

Joseph Stiglitz: Alemania es el problema, no Grecia

El economista y ganador del Premio Nobel Joseph Stiglitz ha dicho esta semana que la zona euro debería mantenerse unida, pero si se rompe, sería mejor para Alemania que fueran ellos quien abandonara la moneda única que Grecia. “A pesar de que la unión fue un experimento, nada ha dividido tanto a Europa como el euro”, dijo Stiglitz en una entrevista en la CNBC.

ene 30 2015 
Nerea Castro

por YTM⎮


Grecia no es la única economía en dificultades dentro del euro, y es por eso que se necesita un nuevo enfoque, dijo Stiglitz. “Las políticas que Europa ha endosado a Grecia simplemente no han funcionado y eso es cierto también para España y otros países”.

El profesor de la Universidad de Columbia es uno de los 18 economistas que firmaron una carta diciendo que Europa se beneficiaría dándole a Grecia un respiro y reduciendo su carga de deuda y una extensión condicional del período de gracia. Pero en la carta en el Financial Times la semana pasada, hizo hincapié en que Grecia también tendría que llevar a cabo reformas. “Grecia cometió algunos errores… pero Europa cometió errores aún más grandes”, dijo Stiglitz. “La medicina que recetaron fue en realidad veneno. Provocó un aumento de la deuda y un descenso del crecimiento”.

“Si Grecia abandona el euro, creo que Grecia lo hará realmente mejor… Habría un período de ajuste. Pero Grecia comenzaría a crecer”, dijo. “Si eso sucede, vamos a ver como España y Portugal, que también han tomado esta medicina tóxica, tomarán un camino alternativo.” Insistiendo en que lo mejor para Europa y el mundo es mantener intacto el euro, argumentó que mantener la moneda única en su conjunto requiere más integración. “Hay una agenda económica inacabada que la mayoría de los economistas están de acuerdo en acometer, con la excepción de Alemania.”

Stiglitz cree que el problema real es Alemania, que se ha beneficiado en gran medida del euro. “La mayoría de los economistas están diciendo que la mejor solución para Europa, si se va a romper, es que Alemania saliera de la eurozona. El marco se revalorizaría, la economía alemana descendería.”

Bajo ese escenario, Alemania se enteraría de lo mucho que necesita que el euro se mantenga intacto, y posiblemente esté más dispuesta a ayudar a los países que lo están pasando mal. “La esperanza era que, por tener una moneda común, todos los crecerían juntos”. Sin embargo, esto debería funcionar en ambos sentidos.

Fuente: http://www.yometiroalmonte.es/2015/01/29/joseph-stiglitz-alemania-problema-grecia/

Más secretos de la represión

Cada vez se hace más imperioso justificar la inacción respecto de los crímenes de la dictadura. La defensa presidencial del ministro Fernández Huidobro –“ha hecho lo imposible por saber más”–, y en general las actitudes gubernamentales, no soportan la evidencia de los hechos, entre ellos algunos episodios que recién ahora se conocen.

11 tema militar F Gutierrez
Militares. Foto: Federico Gutiérrez
Nunca imaginó el ministro Eleuterio Fernández Huidobro que una más de las ingeniosidades irreverentes de su vasto repertorio podía provocar tan inesperadas e indeseadas consecuencias. A los pocos días del anuncio de Tabaré Vázquez sobre su doblete (el del Ñato), el Frente Amplio debió montar a las apuradas un sainete para demostrar que aquel que pedía autorización para torturar estaba profundamente comprometido con la causa de los derechos humanos. El presidente electo, como corresponde, no opinó y menos aun rectificó su decisión (aunque las “filtraciones” facilongas dicen que “lo está esperando”). Pero como las repercusiones siguen, el presidente José Mujica se sintió en la obligación de multiplicar la defensa. Utilizó algunos argumentos, ¿cómo se pueden calificar?, extravagantes, imperfectos, vulnerables, que no parecen ayudar a la causa. El Pepe desechó de un plumazo el informe lapidario de la Comisión Internacional de Juristas: “Es gente que está allá, en Ginebra, cobrando bien”. Y justificó al Ñato diciendo: “Cuando lo calientan es feroz, es una cuestión de temperamento. Además, se dice cada pavada, como el síndrome de Estocolmo, en gente que no estuvo ni media hora adentro de un calabozo”.
Los argumentos (y éste en especial) se desflecan y no logran el objetivo de desviar el centro de la discusión: ¿por qué los gobiernos frenteamplistas eluden la responsabilidad de investigar los crímenes de la dictadura? Al respecto hay algunas afirmaciones del presidente que revelan hasta dónde el gobierno siente la presión social: “El ministro (Fernández Huidobro) ha hecho lo imposible por saber más”, una opinión que enfrenta a todas las organizaciones de derechos humanos y sociales que respaldaron al Serpaj. Y en términos más generales explicó: “Es un secreto a voces que quienes manejan información no la ponen arriba de la mesa, tal vez pensando en su seguridad o tal vez por acuerdo colectivo. El grueso de la información que hemos recabado viene por caminos de muy abajo, viene por corajeadas de gente que no tenía ninguna responsabilidad. Nosotros hacemos lo que humanamente podemos en las circunstancias en las que estamos, y no somos magos”.
Aunque resulte tedioso desbrozar la paja del trigo, se imponen algunas precisiones. Hay que decir que el grueso de la información que los jueces usaron como insumos para investigar los hechos fue aportado por los familiares de las víctimas y compañeros de militancia; el gobierno no hizo ningún aporte significativo; más aun, el gobierno (el Ministerio de Defensa en este caso) negó información a los juzgados.
Por otra parte, los soldados mencionados por el presidente ofrecieron sus conocimientos parciales a los jueces, a los familiares, a los abogados, a los antropólogos. Muchas veces fueron expuestos ante los militares que habían sido sus responsables en los tiempos en que se asesinaba en los cuarteles y se ordenaba enterrar los cuerpos en tumbas clandestinas; fueron obligados a un “manyamiento” con el consentimiento expreso del ministro Fernández Huidobro. El presidente Mujica, que alude a la condición humilde de esos informantes, nunca tomó medidas para impedir tales “manyamientos” ni tomó medidas con el ministro que los permitía.
El pacto de silencio –en la argumentación oficial– se erige como un muro infranqueable, por lo que, como sugiere el presidente, habrá que “recorrer otros caminos”, dice, seducido por la experiencia sudafricana, donde los criminales quedaban en libertad y absueltos de todo castigo en la medida en que confesaran públicamente sus crímenes, con lujo de detalles. En la versión charrúa fue lo que propuso el entonces secretario de la Presidencia Gonzalo Fernández, cuando sugirió –en una reunión secreta– a los oficiales directamente implicados en los crímenes que entregaran “algunos huesitos”, que el resto “se arregla”.
Sin embargo, prevalece la sensación de que el pacto de silencio sería menos espeso y menos infranqueable si el gobierno tuviera verdadera intención de investigar, si se involucrara efectivamente en la búsqueda de la información. No siempre hubo una actitud pasiva: la ministra de Defensa Nacional del primer gobierno de Tabaré Vázquez, Azucena Berrutti, con su estilo de abuelita dulce, fue inflexible en ciertos criterios básicos. Por ejemplo, en las instancias de promoción de nuevos generales, la ministra invariablemente solicitaba a la organización Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos sus antecedentes sobre eventuales implicancias en crímenes de lesa humanidad; por ejemplo, en la remoción del comandante en jefe Carlos Díaz, ni bien se enteró de que el general se había reunido con Julio María Sanguinetti, Yamandú Fau, y los generales Pedro Aguerre y Miguel Dalmao, sin su consentimiento; por ejemplo, en la celeridad con que incautó un archivo de inteligencia militar en el antiguo cuartel del Cgior, por otra parte el único, de origen militar, localizado hasta el momento. Sin embargo, el mayor aporte de la ministra Berrutti fue la decisión de incorporar personal civil a las estructuras más sensibles del ministerio y la promoción en tareas clave de oficiales que exhibían un auténtico sentido de profesionalidad.
Recientemente el actual ministro de Trabajo, José Bayardi, cuestionó, en una extensa y dura carta a los lectores, el contenido de una nota del periodista Sergio Israel sobre Fernández Huidobro, publicada en Búsqueda en la edición del 31 de diciembre. Israel sostuvo que “Bayardi primero, y Fernández Huidobro después, desmontaron los esfuerzos de la primera ministra de Defensa del Frente, Azucena Berrutti, destinados a dotar a la secretaría de Estado de una sólida estructura civil”. Bayardi, quien fue subsecretario de Defensa y después titular del ministerio, rechazó tajantemente que él hubiera desmontado lo hecho por Berrutti. Habrá que determinar, en forma detallada, la cuota de responsabilidad de Bayardi en el desarme de la estructura civil, cuyo último capítulo fue el decreto 156/012, firmado por Mujica y Fernández Huidobro, por el que la estructura de inteligencia pasa a funcionar dependiendo del mando militar.
En la concepción de Berru-tti la inteligencia militar era un objetivo prioritario en una especie de descentralización, que permitiera a militares y civiles realizar la tarea de inteligencia por fuera de la cadena de mando. El objetivo se alcanzó plenamente en el último tramo de 2007 cuando se puso en ejecución una delicada tarea de contrainteligencia para ubicar el archivo completo del Sid y del Ocoa, cuya versión parcial –y depurada– había incautado la ministra en 2006. Dos coroneles fueron responsables de la investigación que implicaba, naturalmente, investigar a colegas. Finalmente, cuando la búsqueda arrojó resultados, fue directamente informado el comandante del arma, el general Jorge Rosales.
El trabajo de contrainteligencia había detectado que un coronel de inteligencia en actividad había sustraído un archivo militar (decenas y decenas de miles de fojas, carpetas, fotografías y microfilmaciones) y que lo había ocultado en su domicilio particular. La contrainteligencia estaba, en enero de 2008, en condiciones de allanar la casa del coronel –ya en situación de retiro– cuando se produjo una situación política que obligó a la ministra Berru­tti a elevar su renuncia al presidente Vázquez. Explicada la renuncia por razones de salud, la misma demoró en concretarse por pedido de Vázquez. El subsecretario Bayardi quedó a cargo del ministerio y fue confirmado en el puesto el 3 de marzo de 2008. A la ministra Berrutti y a sus asesores les preocupaba el expediente de contrainteligencia, en tanto los oficiales a cargo aguardaban una orden para actuar, que el ministro interino demoraba. Como resultó imposible coordinar, la doctora Berrutti solicitó una entrevista con Vázquez. Concurrió con sus asesores, y ante el presidente y el secretario Fernández detalló la delicada y peligrosa situación. Vázquez se lamentó de la inacción de Bayardi, pero, que se sepa, el episodio no avanzó, ni con Bayardi ni con su sucesor Fernández Huidobro. El expediente seguramente permanece en algún lugar del despacho ministerial; y el archivo –que, se asegura, es el original, el completo– probablemente siga en el domicilio del coronel retirado, seguramente alimentando pequeños juegos de espías y operativos cercanos al chantaje.
No sólo las confesiones de los responsables podrán dilucidar los secretos de la represión; también los documentos, pero para ello hay que ubicarlos, y para ubicarlos debe haber voluntad política.
http://brecha.com.uy/

El odio, el miedo y la paciencia cívica

 Por Mempo Giardinelli

A lo largo de la semana, y mientras la desdichada muerte del fiscal Nisman se diluía en fuegos artificiales periodísticos y televisivos, más de una conversación argentina giró en torno del odio y del miedo. Por eso últimamente se ve, se siente y se padece cierta polución ambiental, sobre todo en Buenos Aires y en ese apéndice geográfico porteño que se llama “la costa”, donde se amplifica todo lo malo y negativo.
El malhumor parece patrimonio exclusivo de las clases medias porteñas y acaso bonaerenses, y aunque se siente mucho menos en el interior del país, donde las gentes trabajan y progresan arduamente con más afán y menos quejas, la verdad es que tiñe al país todo. Quizá por eso circula el chiste, en provincias, de que si en la capital estallara un movimiento separatista como el de Barcelona, la Argentina toda apoyaría alborozada la independencia porteña.
Bromas aparte, la vida cotidiana de millones de argentinos no es insatisfactoria como publicitan esas usinas, hay muchos indicadores de que el país crece y las mejoras son evidentes, sobre todo si se compara cualquier aspecto actual con los ‘90, 2001 o 2003. Y es un hecho que la gente que brinda servicios en el vasto territorio nacional –choferes, gastronómicos, mineros, bibliotecarios, porteros, domésticas, peones y de mil oficios más– no tiene el gesto amargo, de resentimiento, que se ve en vastos sectores de la clase media porteña. Que curiosamente suelen ser los más acomodados, los que viajan por el mundo y están acostumbrados a ser o sentirse ricos y poderosos.
A ellos no les va mal en la vida, y por eso su furia es desproporcionada. Más aún: les va mejor que nunca en los últimos 30 años, pero su odio y su miedo harían pensar al mundo que aquí se vive en el borde mismo del infierno. Que es quizá lo que buscan, conscientes o no.
Querían las libertades democráticas y votaron masivamente a Alfonsín, e incluso padres y madres de muchos de ellos lucharon por esas libertades. Hoy las tienen a pleno, vigentes y respetadas como nunca antes, y en especial la libertad de expresión, pero hablan de “régimen”, de “dictadura” y gritan que “esto es Cuba, Venezuela, Bolivia o Nigeria”. Gracioso, si no fuese inmoral.
El otro día, después de participar en 6, 7, 8 sentí, por primera vez, ácido y tangible, ese aire enrarecido. Había algo sórdido en el silencio del taxista y en un mozo, y al día siguiente en la mirada de transeúntes o pasajeros del tren y el subte. Pensé que a muchos les habían inoculado odio. No disenso, no discrepancia democrática, tan saludable y creativa. No, odio. Un odio puro que mezcla lo cholulo con la antipatía, que es como decir leche cuajada con acero oxidado. Un enojo cualquiercosista, digamos.
Después, en el Aeroparque, me encontré con un tipo luego de casi 30 años. Eramos jóvenes entonces y él colaboraba en Puro Cuento. Talentoso, un tipazo. Ahora le va muy bien, dijo, alcanzó una posición excelente y llegaba de vacacionar en Buzios. Celebré la alegría del encuentro, pero me cortó: “Lástima que vos sos kirchnerista; eso arruina todo. Hoy no podríamos ser amigos”. Lo miré azorado. “Yo los mataría a todos; me dan asco.” Y subrayó, provocativo: “Eso, asco me dan”. No se daba cuenta de nada; no veía más allá de su odio. Le dije que lo sentía, sincero, y tomé mi vuelo con la pregunta resonando: ¿qué les pasa, cómo llegaron a semejantes niveles de odio?
Tal resentimiento es inexplicable, porque la mayoría ahora tiene trabajo, sueldos al día, leyes sociales, vacaciones. Son empleados, artistas, intelectuales, académicos, profesionales, técnicos. Pero en cuanto pueden ofenden, gritan, insultan, acusan, adjetivan y amenazan. Hasta de muerte, deseo que parece fascinarlos. Quizá para huir del calvario de convivir con sus propias almas desesperadas quién sabe por qué. Porque ideología eso no es.
¿Es conjeturable que los odiadores ignoran cómo ha cambiado el país? ¿Que no les gustan los avances sociales? ¿O que millones de ciudadanos pueden hoy comprar una moto, construir viviendas modestas, estar bancarizados y documentados y recibir beneficios sociales de un Estado que no está distraído? ¿Será que odian que el servicio doméstico esté legislado y bajo control? ¿Los alarmará que “los negros” participen del progreso lento y hoy puedan, por ejemplo, vacacionar?
Como sea, no les interesa entender ni discutir. Sólo quieren tener razón. Se convencen velozmente de lo que vieron y escucharon y era fácil e impactante. No analizan, a lo sumo monologan. Y así impiden incluso el inocuo diálogo de sordos. Prefieren el monólogo de sordos, que ha de ser más duro de soportar.
Pero es peligroso. Sobre todo porque del odio al miedo hay sólo un paso. Y del miedo a la histeria otro, y así los usan. Por eso no tenemos que burlarnos ni enojarnos. Nosotros, llenos de dudas, incluso con vacilaciones, tenemos que esforzarnos por contenerlos con argumentos, hechos y razones, y calmarlos. Predicar la convivencia, el disenso educado y la discusión pasional respetuosa y tolerante. Toda otra actitud agranda el odio, y dispara miedo y violencia. Eso impone ejercitarnos en la paciencia cívica.
Y es claro que muchas cosas se pueden reprochar al kirchnerismo, nadie lo niega. Errores, muchos. Y corrupción –que es lo que más los indigna; ahora todos parecen Cruzados de la Transparencia– es claro que la hay, nadie lo niega después de doce años de gestión. No mayor que en tiempos de Menem y sus pandillas de economistas y empresarios, es obvio que la hay y ninguna persona decente la tolera ni justifica. Pero es ridículo enloquecer gritando apellidos amplificados sólo mediáticamente.
Toda la ciudadanía repudió la corrupción instalada por los militares y luego desatada como estilo político en los ’90. La Argentina sana siempre quiere que vayan en cana los condenados. Pero cuando lo son, si es que lo son. Y por la Justicia, no por medios, periodistas y charlatanes que a tantos argentinos les hacen creer que sus suposiciones son pruebas, y sus opiniones, veredictos. Eso es antidemocrático.
Hay que entender a los odiadores y apaciguarlos. Porque temen la sombra, lo desconocido, lo que ignoran, lo que se mueve y ocupa lugares que ellos consideraban propios e inalterables. Temen lo que les hacen creer que creen; lo que les parece que es mejor creer; lo que quieren creer. Bien decía el Gran Sarmiento: “El que solamente cree, no piensa”.
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