2 jun 2015

Salir de la lista y seguir dentro del bloqueo


La exclusión de Cuba fuera del listado de países patrocinadores del terrorismo no tendrá ningún efecto directo sobre la aplicación del bloqueo. Jeff Rathke, portavoz del Departamento de Estado, explicó cómo cada una de sus restricciones y sanciones continuarán en vigor, debido a las leyes que sustentan esa política de castigo económico.
Por: Javier Ortiz
1 junio 2015




“Hay unas regulaciones de control a los activos cubanos. Y estas continuaran prohibiendo la mayoría de las transacciones con Cuba o ciudadanos cubanos” explicó el vocero ante una pregunta sobre por qué la mayor parte de los obstáculos relacionados con el status terrorista continuarán en vigor tras el pasado 29 de mayo.

Por esa razón, EE.UU. deberá seguir oponiéndose al posible otorgamiento de préstamos a Cuba por parte de instituciones financieras internacionales, al estar vigentes otras provisiones legislativas. Rathke tomó como ejemplo a la Ley Helms-Burton,que obstaculizala membresía de Cuba dentro de entes como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo.

Como único progreso, mencionó que el Departamento de Estado no requerirá notificar al Congreso con 30 días de antelación si se concede una licencia de exportación para ciertas “bienes de uso dual” o tecnología. Aún así, el bloqueo todavía prohíbe esas actividades comerciales, solo posibles si se expide un permiso del Departamento del Tesoro.

Rahtke precisó también que el diálogo bilateral para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de las embajadas no han terminado. “Estamos enfocados en concluir las negociaciones que son necesarias para reabrir las embajadas y tener una comprensión compartida de cómo nuestras misiones diplomáticas funcionarán en cada capital.”

“No pongamos la carreta delante del caballo” pidió Rathke al corresponsal de la AP, Matthew Buffington, quien insistía en sacarle una fecha de reinauguración de las embajadas.

Gloria eterna a Rodolfo Walsh

Palabras de Silvio Rodríguez al recibir el Premio de Periodismo Rodolfo Walsh, en la Plaza Martí de Villa Lugano, Buenos Aires, Argentina.

1 junio 2015 |

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Silvio lee de su puño y letra palabras de agradecimiento al recibir el Premio de Periodismo Rodolfo Walsh. Foto: Kaloian.
Rodolfo Walsh cayó el 26 de marzo de 1976 en desigual combate contra fuerzas represivas. Aquel mismo 26 de marzo hacía apenas un mes que un pequeño grupo de artistas cubanos nos encontrábamos recorriendo la recién proclamada República Popular de Angola, semiocupada todavía por tropas del régimen del apartheid sudafricano.
Un día antes de la muerte de Walsh, en la norteña provincia de Cabinda habíamos sufrido la pérdida de varios compañeros que habían caído en una mina, entre ellos el entrañable Ciro Berrio Medina. El 26 estábamos haciendo la travesía entre Cabinda y Luanda, para continuar visitando los frentes de combate en que se decidía la suerte del Cono Sur Africano.
Íbamos tristes por la pérdida de aquellos compañeros, aunque hay tristezas preñadas de esperanzas cuando los humanos creemos estar haciendo lo correcto, no para obtener riquezas, poder o gloria, sino para crear espacios de oportunidades y libertad, sobre todo para los eternos olvidados.
Aquel 26 de marzo había un arco simbólico, más poderoso que la geografía, porque aquel otro combate africano era pariente de Rodolfo, de Miguel Enríquez, de Raúl Sendic, de Carlos Fonseca Amador y de tantos otros que regaban el camino de la libertad con su entrega sin límites.
El coste sin dudas ha sido alto en sangre, en lágrimas y en ausencias, como también ha sido alta la coherencia con nuestra Historia, con quienes fundaron esta América Nuestra.
Hoy nuestro mundo no es aún todo lo justo que quisiéramos, aunque sin dudas lo vemos mejorar cuando somos solidarios y nos unimos. Por eso lo más honesto es decirle a los que cayeron que continuaremos trabajando, pensando y haciendo para que cada día podamos mejorar aunque sea un poco.
Gracias a la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata y a su decana Florencia Saintout por esta distinción, que trataremos de merecer no olvidando de dónde vinimos y hacia dónde es justo que vayamos.
Gloria eterna a Rodolfo Walsh.
Silvio Rodríguez
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Florencia Saintout, decana de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata entrega el premio a Silvio Rodríguez. Foto: Kaloian.
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Silvio honrado por la Universidad de La Plata con el Premio de Periodismo Rodolfo Walsh. Foto: Kaloian.

La nueva geopolítica del petróleo

¿En qué contexto general se está dibujando la nueva geopolítica del petróleo? El país hegemónico, Estados Unidos, considera a China como la única potencia contemporánea capaz, a medio plazo (en la segunda mitad del siglo XXI), de rivalizar con él y de amenazar su hegemonía solitaria a nivel mundial. Por ello, Washington instauró secretamente, desde principio de los años 2000, una “desconfianza estratégica” con respecto a Pekín.

IGNACIO RAMONET /  LE MONDE DIPLOMATIQUE 
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El presidente Barack Obama decidió reorientar la política exterior norteamericana considerando como criterio principal este parámetro. Estados Unidos no quiere encontrarse de nuevo en la humillante situación de la Guerra Fría (1948-1989), cuando tuvo que compartir su hegemonía mundial con otra “superpotencia”, la Unión Soviética. Los consejeros de Obama formulan esta teoría de la siguiente manera: “Un sólo planeta, una sola superpotencia”.
En consecuencia, Washington no deja de incrementar sus fuerzas y sus bases militares en Asia Oriental para intentar “contener” a China. Pekín constata ya el bloqueo de su capacidad de expansión marítima por los múltiples “conflictos de los islotes” con Corea del Sur, Taiwán, Japón, Vietnam, Filipinas… Y por la poderosa presencia de la VIIª flota de Estados Unidos. Paralelamente, la diplomacia norteamericana refuerza sus relaciones con todos los Estados que poseen fronteras terrestres con China (exceptuando a Rusia). Lo que explica el reciente y espectacular acercamiento de Washington con Vietnam y con Birmania.
Esta política prioritaria de atención hacia el Extremo Oriente y de contención de China sólo es posible si Estados Unidos logra poder alejarse de Oriente Próximo. En este escenario estratégico, Washington interviene tradicionalmente en tres ámbitos. En primer lugar, en el ámbito militar: Washington se encuentra inmerso en varios conflictos, especialmente en Afganistán contra los talibanes y en Irak-Siria contra la Organización del Estado Islámico. En segundo lugar, en el ámbito de la diplomacia, en particular con la República Islámica de Irán, con el objetivo de limitar su expansión ideológica e impedir el acceso de Teherán a la fuerza nuclear. Y, en tercer lugar, en el ámbito de la solidaridad, especialmente con respecto a Israel, para quien Estados Unidos sigue siendo una especie de “protector en última instancia”.
Esta “sobreimplicación” directa de Washington en la región (particularmente después de la Guerra del Golfo en 1991) ha mostrado los “límites de la potencia norteamericana”, que no ha podido ganar realmente ninguno de los conflictos en los cuales se ha implicado fuertemente (Irak, Afganistán). Conflictos que han tenido, para las arcas de Washington, un coste astronómico con consecuencias desastrosas incluso para el sistema financiero internacional.
Actualmente, Washington tiene claro que Estados Unidos no puede realizar simultáneamente dos grandes guerras de alcance mundial. Por lo tanto, la alternativa es la siguiente: o Estados Unidos continúa implicándose en el “pantanal” de Oriente Próximo en conflictos típicos del siglo XIX; o se concentra en la urgente contención de China, cuyo fulgurante impulso podría anunciar a medio plazo la decadencia de Estados Unidos.
La decisión de Barack Obama es obvia: debe hacer frente al segundo reto, pues éste será decisivo para el futuro de Estados Unidos en el siglo XXI. En consecuencia, este país debe retirarse progresivamente –pero imperativamente– de Oriente Próximo.
Aquí se plantea una pregunta: ¿por qué Estados Unidos se ha implicado tanto en Oriente Próximo, hasta el punto de descuidar al resto del mundo, desde el fin de la Guerra Fría? Para esta pregunta, la repuesta puede limitarse a una palabra: petróleo.
Desde que Estados Unidos dejó de ser autosuficiente en lo que al petróleo se refiere, a finales de los años 1940, el control de las principales zonas de producción de hidrocarburos se convirtió en una “obsesión estratégica” norteamericana. Lo cual explica parcialmente la “diplomacia de los golpes de Estado” de Washington, especialmente en Oriente Medio y en América Latina.
En Oriente Próximo, en los años 1950, a medida que el viejo Imperio Británico se retiraba y quedaba reducido a su archipiélago inicial, el Imperio estadounidense lo reemplazaba mientras colocaba a la cabeza de los países de esas regiones a sus “hombres”, sobre todo en Arabia Saudí y en Irán, principales productores de petróleo del mundo, junto con Venezuela, ya bajo control estadounidense en la época.
Hasta hace poco, la dependencia de Washington respecto al petróleo y al gas de Oriente Próximo le impidió considerar la posibilidad de retirarse de la región. ¿Qué ha cambiado entonces para que Estados Unidos piense ahora en retirarse de Oriente Próximo? El petróleo y el gas de esquisto, cuya producción por el método llamado “fracking” aumentó significativamente a comienzos de los años 2000. Eso modificó todos los parámetros. La explotación de ese tipo de hidrocarburos (cuyo coste es más elevado que el del petróleo “tradicional”) fue favorecida por el importante aumento del precio de los hidrocarburos que, en promedio, superaron los 100 dólares por barril entre 2010 y 2013.
Actualmente, Estados Unidos ha recuperado la autosuficiencia energética e incluso está convirtiéndose otra vez en un importante exportador de hidrocarburos. Por lo tanto, ya puede por fin considerar la posibilidad de retirarse de Oriente Próximo, con la condición de cauterizar rápidamente varias heridas que, en algunos casos, datan de más de un siglo.
Por esa razón, Obama retiró casi la totalidad de las tropas norteamericanas de Irak y de Afganistán. Estados Unidos participó muy discretamente en los bombardeos de Libia y se negó a intervenir contra las autoridades de Damasco, en Siria. Por otra parte, Washington busca a marchas forzadas un acuerdo con Teherán sobre el tema nuclear y presiona a Israel para que su gobierno progrese urgentemente hacia un acuerdo con los palestinos. En todos estos temas se percibe el deseo de Washington de cerrar los frentes en Oriente Próximo para pasar a otra cuestión (China) y olvidar así las pesadillas de Oriente Próximo.
Todo esto se desarrollaba perfectamente mientras los precios del petróleo seguían altos, cerca de 100 dólares el barril. El precio de explotación del barril de petróleo de esquisto es de aproximadamente 60 dólares, lo que deja a los productores un margen considerable (entre 30 y 40 dólares el barril).
Aquí es donde Arabia Saudí ha decidido intervenir. Riad se opone a que Estados Unidos se retire de Oriente Próximo. Sobre todo si Washington establece antes un acuerdo sobre el tema nuclear con Teherán, lo que los saudíes consideran demasiado favorable a Irán. Además, según la monarquía wahabita, expondría a los saudíes, y a los suníes en general, a convertirse en víctimas de lo que llaman “el expansionismo chií”. Hay que tener presente que los principales yacimientos de hidrocarburos saudíes se encuentran en zonas de población chií.
Considerando que dispone de las segundas reservas mundiales de petróleo, Arabia Saudí decidió usar el petróleo para sabotear la estrategia norteamericana. Oponiéndose a las consignas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Riad decidió, contra toda lógica comercial aparente, aumentar considerablemente su producción y hacer de ese modo bajar los precios del petróleo, inundando el mercado de petróleo barato. La estrategia dio rápidamente resultados. En poco tiempo, los precios del petróleo bajaron un 50%. El precio del barril descendió a 40 dólares (antes de subir ligeramente hasta aproximadamente 55-60 dólares actualmente).
Esta política asestó un duro golpe al “fracking”. La mayoría de los grandes productores estadounidenses de gas de esquisto están actualmente en crisis, endeudados y corren el riesgo de quebrar (lo que implica una amenaza para el sistema bancario norteamericano que, generosamente, había ofrecido abundantes créditos a los neopetroleros). A 40 dólares el barril, el esquisto ya no resulta rentable. Ni las excavaciones profundas “off shore”. Numerosas compañías petroleras importantes ya han anunciado que cesan sus explotaciones en alta mar porque no son rentables, provocando la pérdida de decenas de miles de empleos.
Una vez más, el petróleo es menos abundante. Y los precios suben ligeramente. Pero las reservas de Arabia Saudí son suficientemente importantes para que Riad regule el flujo y ajuste su producción de manera que permita un ligero aumento del precio (hasta 60 dólares aproximadamente) pero sin que se lleguen a superar los límites que permitirían reanudar la producción mediante el “fracking” y en los yacimientos marítimos a gran profundidad. De este modo, Riad se ha convertido en el árbitro absoluto en materia de precio del petróleo (parámetro decisivo para las economías de decenas de países entre los cuales figuran Argelia, Venezuela, Nigeria, México, Indonesia, etc.).
Estas nuevas circunstancias obligan a Barack Obama a reconsiderar sus planes. La crisis del “fracking” podría representar el fin de la autosuficiencia de energía fósil en Estados Unidos. Y, por lo tanto, la vuelta a la dependencia de Oriente Próximo (y también de Venezuela, por ejemplo). Por ahora, Riad parece haber ganado su apuesta. ¿Hasta cuándo?

FIFA-Gate: los informes que Blatter encargó y no escuchó

LLAMÓ EN 2011 A QUE UN COMITÉ INDEPENDIENTE INVESTIGARA LA CORRUPCIÓN EN EL ORGANISMO. NO LE HIZO CASO

Por: Carlos Burgueño



Alertado por las denuncias de corrupción en la quiebra de la compañía suiza ISL (manejo de imágenes del deporte) y en el otorgamiento de los mundiales de Rusia y Qatar, el presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), Joseph Blatter, llamó a comienzos de 2011 a formar un Comité Independiente de Gobernabilidad de la institución.Éste tendría el deber de analizar la estructura organizativa de la entidad, proponer mejoras generales y, fundamentalmente, analizar las grietas donde podrían aparecer serios casos de corrupción dentro de ella. Blatter personalmente llamó a profesores en administración, empresarios, juristas y personalidades vinculadas al fútbol de probadísima ética y nombre, para que integren el Comité y elaboren un informe final que se llamaría "Governing FIFA".

La persona elegida para comandar el trabajo sería Mark Pieth, un reconocidísimo profesor de leyes y criminología de la Universidad de Basel (Suiza), el instituto Max Plank (Alemania) y la Universidad de Cambridge (Inglaterra), quien antes había comandado el grupo de trabajo sobre sobornos de la OCDE. Otros integrantes eran James Klotz (Canadá), Alexandra Wrage (EE.UU.), José Luis Astiazarán (México), François Moriniere (Francia) y Carlos Heller (Argentina), entre otros.

El Comité trabajó durante varios meses y publicó un primer informe donde específicamente hablaba de mejoras en el manejo de la FIFA a partir de 2010 y de las fiscalizaciones correctas en los movimientos financieros del organismo. Sin embargo, enfáticamente alertaba por dos puntos fundamentales. El primero era la falta de "controles sistemáticos relacionados con el riesgo de corrupción", en especial en las "confederaciones y las asociaciones miembro". El segundo punto era el peligro que implicaban los millonarios montos de "comercialización" en particular "en los derechos de TV, sponsoreo, venta de entradas y licencias", las que estaban abiertas a posibles "manipulaciones". El informe fue entregado a Blatter el 19 de septiembre de 2011 y nada ocurrió desde ese momento. Años después, el 22 de abril de 2014, el mismo informe fue ratificado por el Comité Independiente de Gobernabilidad, donde además se mencionan casos notables de corrupción como el de Jack Warner, presidente de la Unión Caribeña de Fútbol, y el de Chock Blazer. Tampoco ocurrió nada con esta segunda entrega, también firmada por Mark Pieth.

Finalmente, el informe fue entregado al presidente del Comité de Ética de la FIFA, el norteamericano Michael García, quien insistiría ante Blatter para que les dé importancia a las recomendaciones. Al no obtener respuesta presentó en octubre de 2014 el informe a Joachim Eckert, un juez alemán de Múnich, que determinó la existencia de "infracciones en las designaciones de Rusia y Qatar", sin que tampoco hubiera respuesta del presidente de la FIFA.

García renunció a su cargo y pasó a ser fiscal en el distrito sur de Nueva York, trabajando para la Fiscalía General de los Estados Unidos dirigida por Eric Holder. Éste avala la investigación y da orden al titular del FBI, James Comey, de acelerar la publicación de un informe final. En abril de 2015 Loretta Lynch firma el trabajo final y llama a Comey para que la acompañe en la presentación oficial y pública. El resto es historia conocida.

http://www.ambito.com/diario/noticia.asp?id=793013

4.040 cuentas ocultas del HSBC en Suiza,


Sbatella lleva al Congreso pruebas que vinculan lavado en el HSBC con Iron Mountain














Horas antes de exponer ante la Comisión que investiga las 4.040 cuentas ocultas del HSBC en Suiza, el titular de la Unidad de Información Financiera, José Sbatella, anunció que llevará al Congreso contundentes pruebas que vinculan el incendio intencional en Iron Mountain con el presunto lavado de dinero de más de $ 61.915 millones.

"Vamos a llevar los antecedentes de los casos sistemáticos muy parecidos que tenemos en la UIF, que son tres causas distintas, pero con las misma metodología: la del HSBC, BNP Paribas y JP Morgan", detalló Sbatalla en diálogo con ámbito.com.

La reunión de la Comisión Bicameral que preside el diputado del Frente para la Victoria Roberto Felettiestá prevista para las 18 en la Sala 9 del Edificio Anexo de la Cámara. Al término de la exposición de Sbatella, la Presidencia de la comisión brindará un informe sobre el estado de la información recibida en la misma.

Además de la información remitida por la justicia y por los organismos consultados, como el Banco Central, se informará sobre el avance de la presentación judicial que se realizará desde el Congreso contra la empresa Cablevisión por su ausencia a las convocatorias realizadas por la bicameral.

"Como el objetivo de la Comisión es obtener un diagnóstico sobre el sistema de evasión y fuga de capitales, vamos a mostrar las tres causas importantes y tenemos experiencia de cómo se movían" los sospechados, remarcó el titular de la UIF.

Sbatella también advirtió que al caso HSBC lo rodea en la Argentina una situación trágica, con el incendio de la empresa archivera en Barracas. "Si bien todas las empresas tenían depósitos de documentación en Iron Mountain, el HBSC utilizó mucho eso para desaparezca documentación de las inspecciones y de las investigaciones, y para la UIF, que es querellante en la causa del incendio, está comprobado que hubo una licencia y premeditación en el hecho, de que fue producido intencionalmente", afirmó ante la consulta de este medio sobre la posibilidad de aportar novedosa documentación a los legisladores. "Vamos a mostrar la pericia que indica que con la desaparición de pruebas se estaban beneficiando los estaban ahí", anticipó. 

Aunque el daño fue irreparable, no fue determinante. En su visita al Parlamento, el CEO del HSBC Argentina, Gerardo Martino, se negó a dar información, pero dio una pista a seguir. "Se limitó a cubrir su propia responsabilidad penal y terminó admitiendo que tenía un backup de la información que se quemó en Iron Mountain", dijo Feletti.

Varios de los implicados que aparecían en el listado remitido por la justicia francesa en la causa por lavado pertenecen al Grupo Clarín. Sin embargo, en dos oportunidades se negaron a concurrir argumentando que la comisión no tenía fundamento para citarlos. En las listas figuran directivos del Grupo con cuentas vinculadas: Saturnino Herrero Mitjans (miembro del directorio del Grupo Clarín); Pablo César Casey(miembro del Grupo Clarín); Mariano Marcelo Ibañéz (Cablevisión); Luis Alberto González Buruki(Cablevisión).

En este marco, Sbatella reconoció que muchos sospechados por las cuentas en Suiza también son objeto de investigación en otras pesquisas, como las del JP Morgan. "Hay un lote (de personas) que son reincidentes en la aparición. Están acostumbrados a operar de esa manera. No solo con un banco, sino con varios. Como es sistemático, la idea es aportar cómo es el control que se hace a esta historia que tiene décadas en la Argentina", sostuvo.

El funcionario antilavado exhortó a los diputados y senadores a elaborar o modificar las leyes para impedir que estas maniobras fraudulentas se repritan. "El objetivo de la Comisión es encontrar una propuesta legal que limite más el esquema de posibilidad de hacer estos negocios, que pueden incluir modificaciones penales o otros cambio significativas en la penal cambiar, tributaria o de lavado. Ver qué figura hay que conseguir para poder frenar esto, que se hace casi legalmente como el contado con liqui. Hay que encontrar una legislación que acote este fenómeno", indicó.

Por último, instó al Poder Judicial a romper el cerco de protección a los empresarios e inversionistas acusado y reclamó un avance en los expedientes relacionados con lavado. "Queremos que haya sanciones en las causas que se están investigando. El gran problema es que hay causas que tiene más de cinco años y no pasada nada con el avance a indagatoria de la gente. Con esto esperamos se aceleren los procesos judiciales", concluyó.

El próximo 25 de junio se vence los tres meses que tiene la Comisión para emitir un dictamen sobre el tema, aunque existe la posibilidad de extender ese plazo por otros tres meses. Se extenderá si hasta ese momento no se logró que una delegación de seis legisladores nacionales se reúnan con Hervé Falciani en el Senado francés. Allí, el ex empleado del banco HSBC ofrecería detalles sobre los argentinos tenedores de cuentas en Suiza no declaradas y sobre las prácticas de evasión fiscal atribuidas a la entidad británica.