6 jun 2015

La globalización como delito

 ARGENTINA

La comisión bicameral del Congreso que investiga la fuga de divisas, a partir de las revelaciones del caso HSBC, busca encontrar las claves sistémicas del mecanismo de evasión, para poder legislar en favor de una regulación más eficiente.

 Por Raúl Dellatorre
En paralelo a ese trabajo parlamentario a nivel local, saltó a escala mundial el escándalo de los sobornos en la Federación Internacional de Fútbol (FIFA). Hay un vínculo estrecho entre ambos hechos, aunque a simple vista no aparezca, porque en la prensa argentina tuvo gran trascendencia el listado de nombres de dirigentes acusados, investigados y hasta de los sospechados. Pero poco o nada se ha dicho de los bancos involucrados, que posibilitaron las millonarias transferencias de divisas que constituyen el cuerpo del delito. En el texto de la acusación presentada por la fiscalía de Estados Unidos, a cargo de Loretta Lynch, aparecen mencionados más de una docena de bancos que intervinieron facilitando las maniobras de soborno. Entre ellos, los primeros rankeados en el sistema bancario estadounidense: JP Morgan Chase, Citigroup, Bank of America, Barclays y, una vez más, HSBC.
El dato no fue pasado por alto por la AFIP, que solicitó a la Justicia norteamericana información sobre los movimientos de dinero en ese banco de los empresarios argentinos involucrados (Alejandro Burzaco, Hugo y Mariano Jinkis). Pero el nexo entre el megaescándalo FIFA y lo que se investiga en Argentina a nivel parlamentario tiene otro aspecto mucho más relevante. Y es que abre el interrogante sobre si estas conductas delictivas por parte de los bancos son desvíos de su actividad normal o, en cambio, han pasado a ser parte constitutiva de su actividad normal y, particularmente, una de las más rentables.
Estados Unidos, con una tradición bancaria mucho más afiatada que Argentina, cuenta con una legislación que los más críticos califican de absolutamente permisiva con los bancos, y los más moderados tildarían de laxa. De hecho, la ruidosa acusación y pedido de captura para 12 dirigentes y empresarios del fútbol que agitó el Departamento de Justicia de Estados Unidos no le imputa delito alguno a los bancos que transfirieron más de 150 millones de dólares en coimas, sin siquiera informar a los organismos reguladores sobre “operaciones sospechosas”. Kelly T. Curie, fiscal del Distrito Este de Nueva York, actuante en el caso, manifestó ante la consulta: “Parte de nuestra investigación se dirige a la conducta de las instituciones financieras, y a analizar si acaso éstas conocían el hecho de que estaban ayudando a lavar el pago de estos sobornos”, según publicaron medios estadounidenses. Demasiada candidez como para creerle.
Otros medios se preguntaban sobre si la fiscal Loretta Lynch, que conmovió al mundo económico y deportivo cuando hizo pública la acusación y pedidos de captura, mantendría la misma firmeza frente a banqueros que aparecieran involucrados. Quien respondió a la pregunta fue el economista y periodista estadounidense James Henry, coordinador regional además de la Red por la Justicia Fiscal (Tax Justice Network, TJN), quien recordó que Lynch estuvo involucrada en el acuerdo alcanzado entre las autoridades de Estados Unidos y el HSBC en 2012, cuando el banco reconoció su culpa y canceló con una millonaria multa el pecado de haber lavado durante años, a través de su filial en México, las fortunas de los carteles de la droga de ese país. En opinión de Henry, aquello fue “una cachetada” a las aspiraciones de justicia, ante lo cual descree que la actual fiscal estrella vaya a tener una actitud que no sea “acomodaticia” frente a los bancos.
Una investigación citada por el propio Henry, que fuera realizada para TJN, reseña los delitos corporativos cometidos por los 22 principales bancos del mundo entre 1998 y 2015 que merecieran alguna sanción. Computa en ese estudio 255 hechos sancionados por 14 tipos distintos de delito. Algunos, resonantes, como los recientes acuerdos de manipulación de la Libor (tasa interbancaria de Londres, tomada como referencia para ajustes de contratos), o de cotización de monedas en los mercados de cambios. Otros, vinculados a lavado de dinero, sobornos, fraudes hipotecarios, etc. Por esos 255 hechos, los 22 grandes bancos recibieron 650 multas, un promedio de casi 30 por cada institución en 17 años. Y debieron pagar un monto global de 246 mil millones de dólares (una media de más de 11 mil millones de dólares por entidad). Las cifras parecen fabulosas y, sin embargo, los bancos no cambiaron su conducta.
La legislación norteamericana permite que quien comete un delito económico, si reconoce su culpa, puede acceder a acordar el monto de una multa a pagar y extingue la causa penal. Es decir, nadie va preso. pero tampoco pierde otros derechos. Los mayores bancos del país, ya mencionados, han admitido su culpa en múltiples delitos económicos, inclusive la cartelización en el mercado de cambios o financieros con millonarios perjuicios para el resto de la economía. Por la manipulación de la Libor aceptaron pagar 5890 millones de dólares. De ese total, al JP Morgan le correspondieron 900 millones. ¿Qué impacto tuvo sobre su situación económica? Puede medirse considerando que esa penalidad representó poco más del 3 por ciento de sus ingresos netos en el último año. En ese mismo período, el valor de mercado de su acción se incrementó en 20 por ciento. El CEO de la compañía no sólo no debió enfrentar ninguna causa penal, sino que seguramente vio incrementados sus honorarios por el bonus ligado a los resultados y a la valorización bursátil.
En opinión de James Henry, las conductas delictivas de estos bancos pueden practicarse durante un período de 5 o 6 años antes de salir a la luz y concluir en el reconocimiento de una multa. Para entonces, la ganancia acumulada será más que suficiente para cubrir el pago de la penalidad. “Es un tipo de delito muy rentable, no hay razón para que dejen de hacerlo”, respondió el experto en una reciente entrevista.
Justamente, JP Morgan es otro de los bancos que tiene una causa pendiente en la Justicia argentina por fuga de divisas y presunta evasión, en la que facilitó la salida de activos a más de 480 clientes. El caso se conoció porque quien tenía a su cargo la operación, se autoinculpó ante los tribunales locales en 2008. Hernán Arbizu, por entonces vicepresidente de la filial local, todavía está esperando ser citado a una declaración ampliatoria. En cambio, al comisión bicameral ya lo pudo escuchar y seguramente obtuvo información esclarecedora sobre los mecanismos de fuga de divisas a través de la banca privada.
Alguna vez, alguien mencionó que los bancos son instituciones demasiado grandes e importantes como para condenarlos, quitarles la licencia o enviar a prisión a sus principales directivos. La historia argentina no registra muchas multas millonarias a los bancos, pero la nueva legislación que se busca generar a partir del trabajo de la comisión bicameral pretende más de lo que lograron las multas en Estados Unidos: cambiar el comportamiento de los bancos. Argentina sufrió las consecuencias de la fuga durante los últimos siete años, al menos, promovida, facilitada y organizada por los propios bancos. Esa fuga provocó una escasez de divisas que obligó a retacear dólares para importación, afectando el nivel de actividad interno; atravesar un prolongado período de inestabilidad financiera que aumentó el costo de los créditos internos y se tradujo en aumentos “preventivos” de precios. Y hasta pesó como una amenaza sobre el propio sistema político. Daños demasiado grandes e importantes como para no condenarlos, para así evitar su repetición.

Comisión de la Verdad

El primer paso en la justicia con las víctimas del conflicto armado colombiano

Comisión de la Verdad, el primer paso en la justicia con las víctimas del conflicto armado colombiano

Un acuerdo de verdad

Un año después de que el Gobierno y las Farc se pusieran de acuerdo en los principios que regirían la discusión del quinto punto de la agenda, referente a la satisfacción de los derechos de las víctimas, se vio humo blanco en la mesa de diálogos de paz de Cuba. Las partes concretaron la creación de “la comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición”, estrategia que constituye el primer gran acuerdo en esta materia, clave para el fin de la guerra.
El documento, de nueve páginas, se dio a conocer en uno de los salones de protocolo del Palacio de Convenciones de La Habana. La lectura la hicieron los delegados de los países garantes: Rodolfo Benítez (Cuba) y Dag Nylander (Noruega). El texto pone en claro la naturaleza, el mandato, los objetivos y los mecanismos de conformación, entre otros asuntos, de dicha comisión. El primer aspecto que debe ser resaltado es que ésta sólo empezará a ejercer una vez se firme el acuerdo final para el fin del conflicto.
“El Gobierno Nacional y las Farc hemos alcanzado un acuerdo para que se ponga en marcha, una vez firmado el Acuerdo Final, la comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición, que será un mecanismo independiente e imparcial de carácter extrajudicial. La comisión hará parte del sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición que se ha de acordar en la mesa para satisfacer los derechos de las víctimas, terminar el conflicto y alcanzar la paz”, detalla el texto.
De igual forma, las partes advierten que este acuerdo por la comisión de la verdad no puede darse completamente por cerrado, pues está sujeto al resto de mecanismos que la mesa de diálogos acuerde para el fin del conflicto armado, y además, porque aún quedan algunos asuntos por precisar sobre su funcionamiento. Sin embargo, para las partes es claro que tendrá tres objetivos fundamentales.
El primero es contribuir al esclarecimiento de lo ocurrido con motivo de la existencia del conflicto armado, ofreciendo una explicación amplia sobre su complejidad; el segundo es el reconocimiento, tanto de las víctimas como de las responsabilidades colectivas e individuales, de quienes tuvieron participación directa e indirecta en la confrontación; y el tercero, promover la convivencia en los territorios.
“El éxito de la comisión dependerá del compromiso de todos los sectores de la sociedad con el proceso de construcción de la verdad y del reconocimiento de responsabilidades por parte de quienes de manera directa e indirecta participaron en el conflicto. Por eso, tanto el Gobierno como las Farc se comprometen a contribuir de manera decidida al esclarecimiento de la verdad sobre todo lo ocurrido en el conflicto, incluyendo las graves violaciones a los derechos humanos e infracciones al DIH”, dice el acuerdo.
De igual manera, las partes pactaron trece criterios orientadores del trabajo de la comisión, entre los que se destacan la centralidad en las víctimas, la imparcialidad, el carácter transitorio, la participación activa de la sociedad, el enfoque territorial, diferencial y de género, las garantías para los comisionados, el potencial reconciliador de la comisión, la metodología de equilibrio y contraste de información y la naturaleza extrajudicial de dicha medida.
El mandato trazado por los negociadores está discriminado en diez subpuntos que buscan que de este ejercicio se desprenda un reconocimiento cabal de lo sucedido, de los responsables y de los afectados. Por ejemplo, pretende el esclarecimiento de graves violaciones a los derechos humanos y al DIH cometidas por los distintos actores del conflicto, poniendo especial énfasis en aquellas que han tenido un carácter masivo o sistemático.
El marco temporal que ocupará la comisión se ajustará a la duración del conflicto y podrá buscar sus orígenes y marcos en los trabajos elaborados por la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, que entregó sus textos en diciembre pasado. Entre sus funciones estará investigar lo ocurrido en la larga confrontación, crear audiencias públicas con víctimas y distintos sectores sociales, concebir actos públicos de reconocimiento de la responsabilidad y ofrecimiento de perdón, elaborar un informe final que contenga conclusiones y recomendaciones y buscar mecanismos de difusión.
Las Farc y el Gobierno acordaron que la comisión estará integrada por once miembros, seleccionados por un comité tras postulación de la ciudadanía. Dicho comité estará integrado por nueve personas, seis escogidas por las partes y tres que representarán autoridades u organizaciones acordadas por la mesa de conversaciones. El comité tendrá tres meses, a partir del cierre de las postulaciones, para elegir los integrantes, que para ello necesitarán el apoyo de las dos terceras partes.
Finalmente, se pactó que la comisión tendrá una duración de tres años, con el compromiso del Estado y las Farc de aportar a la construcción de la verdad y al reconocimiento de sus responsabilidades. Igualmente, el acuerdo incluyó la preocupación por multiplicar esfuerzos en la búsqueda de personas desaparecidas y concluyó con la insistente frase de que el centro de la mesa de diálogos es la satisfacción de los derechos de las víctimas.

Farc celebran Comisión de la Verdad pero rechazan normas penales unilaterales

Los negociadores de la guerrilla de las Farc celebraron este jueves la creación de la Comisión de la Verdad como mecanismo de “justicia y reparación”, pero reiteraron su rechazo a normas penales “diseñadas para un solo destinatario” y presentadas “unilateralmente” por el Gobierno.
El Gobierno de Colombia y la guerrilla anunciaron en el cierre del ciclo 37 de los diálogos de paz en La Habana su decisión de poner en marcha una Comisión de la Verdad, una vez firmado un acuerdo definitivo de paz, que será un mecanismo “independiente e imparcial de carácter extrajudicial”.
“Nos congratulamos de haber alcanzado un acuerdo de creación de una comisión de esclarecimiento de la verdad, que es parte de un sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición que está por cerrarse”, señaló la guerrilla en un comunicado leído por el jefe negociador Luciano Marín Arango, alias “Iván Márquez”.
Para el buen funcionamiento de esa comisión, la guerrilla reiteró su reclamo para que se abran los archivos para “conocer la verdad pura y limpia, las causas y la identidad con nombres y apellidos, de los máximos responsables” del conflicto armado.
“Necesitamos como el aire para respirar, la paz, y para construir nuestra reconciliación sobre la roca de la no repetición y del nunca más”, subrayó.
El grupo insurgente señaló que, llegado el momento de enjuiciar los delitos cometidos durante más de cinco décadas de conflicto armado, “jamás se podrá equiparar el derecho a la rebelión con el terrorismo de Estado”.
También insistieron en que la guerrilla rechaza “normas penales diseñadas para un solo destinatario -derecho penal del enemigo- presentadas unilateralmente por el Gobierno ante el Congreso y la Corte Constitucional sin tener en cuenta en absoluto la opinión de sus interlocutores de paz en la Mesa” de negociación.
Defendieron que la guerrilla, cuando se alzó en armas “motivada por el altruismo y la solidaridad humana”, ejerció un derecho “natural y universal: el de la rebelión contra un régimen injusto”.
“Porque la transición debe ser hacia la justicia social y la democracia, proponemos mecanismos de verdad, justicia y reparación derivados de un acuerdo político entre las partes y que tenga en cuenta la historia del conflicto y sus responsabilidades”, añadieron sobre la misión de esa comisión.

La Comisión de la Verdad no es para justificar los crímenes: Humberto de la Calle

Desde La Habana, Cuba, el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, indicó que la Comisión de la Verdad servirá para abrir espacios en las regiones con el fin de que las víctimas sean reconocidas a través del esclarecimiento de las violaciones a los Derechos Humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario.
El acuerdo fue divulgado al cierre del ciclo 37 de los diálogos de paz este jueves.
Sin embargo, aclaró que la Comisión “no es para justificar los crímenes” ni para abonar un camino hacia la impunidad, puesto que la verdad que allí se esclarezca “no mata a la justicia”.
Además, su puesta en marcha será realidad una vez firmado el acuerdo final y con las Farc sin armas. 
“El esclarecimiento de la verdad es una pieza fundamental de un sistema más amplio que incluirá también medidas judiciales. Cosa distinta es que como ha insistido el Presidente de la República, cualquier tratamiento penal especial deberá estar condicionado a la contribución al esclarecimiento de la verdad”, advirtió De la Calle.
Además, explicó que el organismo surge como respuesta a solicitudes hechas por víctimas, y manifestadas en las visitas de las cinco delegaciones que participaron en la mesa de conversaciones, por lo que promoverá la convivencia en los territorios y sectores sociales.
“El componente territorial de la Comisión es fundamental. La idea es que la Comisión pueda crear espacios a nivel regional, a nivel local, con el fin de que se oigan todas las voces, sin importar que tan disímiles sean”, detalló el Gobierno.
En materia de participación, dijo que priorizarán a quienes han sufrido el conflicto de manera directa, aunque también podrán participar quienes cometieron crímenes durante el conflicto para reconocer su responsabilidad, pedir perdón y ofrecer explicaciones sobre los actos realizados.
“Esta Comisión que hoy creamos no es una Comisión del Gobierno ni una de las Farc. No es una Comisión pactada para que cada parte se apropie de un pedazo de la verdad. No es para canjear impunidades. Es una Comisión para los colombianos. Es independiente. Es transparente”, concluyó De la Calle. 
Como lo enuncia el acuerdo conjunto, el mecanismo de selección de los miembros de la Comisión “será imparcial, con el fin de asegurarles a los colombianos que esta tarea quedará en manos de personas con las más altas condiciones y que la misma sólo funcionará por un tiempo limitado de tres años”.
“También queremos, y esto es de fondo, superar la idea de que la mejor manera de vivir es ser víctima. Una sociedad victimizada permanentemente, es una sociedad enferma”, reiteró De la Calle.

La Universidad de la República trabajará junto al Grupo de Trabajo de Verdad y Justicia


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Grupo de Trabajo de Verdad y Justicia

DESAPARECIDOS


03.06.2015

MONTEVIDEO (Uypress) - La Presidencia de la República y UdelaR renovaron el convenio por el cual el grupo de investigadores recoge y analiza los datos necesarios para el esclarecimiento del destino final de los ciudadanos uruguayos detenidos desaparecidos.

La Universidad pondrá a disposición especialistas en la materia a los efectos de contribuir con este plan de trabajo, en el marco de la creación del Grupo de Trabajo de Verdad y Justicia.
Este equipo colaborará con las políticas oficiales orientadas a impulsar todas aquellas investigaciones que permitan conocer las circunstancias de violación a los derechos humanos en el pasado reciente, según comunicado de la Universidad de la República.
La Universidad de la República comenzó a trabajar en convenio con la Presidencia en el año 2005. Ese año el Grupo de Antropología inició las excavaciones en la chacra de Pando y el Batallón de Infantería N°13, dónde se encontraron los restos de Ubagesner Chaves Sosa y Fernando Miranda (noviembre y diciembre de 2005 respectivamente).
En octubre de 2011 las excavaciones en el Batallón N° 14 tuvieron como resultado el hallazgo de los restos del maestro Julio Castro y cinco meses después, los de Ricardo Alfonso Blanco. Los informes del equipo de antropología son de acceso público ,
Por su parte el equipo de Historiadores inició en 2005 un trabajo de investigación sobre detenidos desaparecidos que se plasmó en la publicación "Investigación Histórica sobre Detenidos Desaparecidos" bajo la edición de José Pedro Barrán, Gerardo Caetano y Álvaro Rico.
Esta edición del año 2007 está compuesta por 5 volúmenes. El primer tomo está dedicado a Operativos Represivos y Cronologías Documentadas, el segundo a asesinados políticos, el tercero a detenidos desaparecidos, el cuarto a Secuestro y Desaparición de Niños/as y Adolescentes y el último a N.N. aparecidos en las costas Uruguayas.
Recientemente, este equipo editó una actualización de esta investigación, también pública.

UE, solo un primer paso para afrontar el drama de los naufragios


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E. Bonino/ Foto: IPS

IPS


ROMA (IPS/Emma Bonino*) - Aunque ha sido promocionada como una estrategia para “salvar vidas”, la nueva política de la Unión Europea en relación a las multitudes que desde el norte de África atraviesan el Mediterráneo para buscar refugio o supervivencia económica en Europa, no prevé una misión explícita de búsqueda y salvamento de los inmigrantes en peligro de naufragio, que en cambio tenía la precedente operación italiana Mare Nostrum, concluida el 31 de octubre de 2014.

La protección a los inmigrantes puede ser mejorada, ya que mientras la política adaptada por la Comisión Europea consiste en distribuir entre 20.000 y 40.000 personas en el curso de este año entre los países europeos, la demanda efectiva es muchas veces superior.
Este sistema de cuotas, aunque tardío, es sin duda un notable avance. Sin embargo, esperemos a ver si esta decisión sobrevivirá a los recortes del Consejo de Ministros del Interior de la UE, en el que están representados los gobiernos y donde las decisiones requieren una mayoría calificada.
Ya se ha manifestado la oposición de grandes países como Gran Bretaña, que al igual que Dinamarca e Irlanda tienen la llamada cláusula de renuncia (opt-out), de Francia, que tiene un peso muy importante, y de España. Es probable que otros países sigan el mismo camino, en particular Hungría y Polonia.
El mayor temor es que pueda quedar en pie el elemento más cuestionable de toda la estrategia, la llamada “lucha contra los traficantes”, es decir los que transportan ilegalmente a los inmigrantes, y que se limite a atacar a las barcazas.
Estoy convencida de que, reducir la intervención a una ofensiva contra las barcazas sin afrontar toda la cadena del tráfico de seres humanos, puede ser contraproducente.
Tengo muchas perplejidades debido al cuadro que presenta Libia, de donde parte la mayoría de los inmigrantes. Hoy en día en Libia hay dos gobiernos, dos parlamentos y el Estado ha desaparecido.
El tráfico de seres humanos se lo disputan muchas milicias a sangre y fuego. Es un negocio sumamente lucrativo y las represalias de los traficantes para conservarlo serán de extrema violencia.
Por la tanto, no existe una única solución milagrosa y será indispensable actuar en los distintos frentes.  Pero es urgente intervenir porque la situación en el Mediterráneo ha empeorado y es sumamente grave.
La nueva política de la UE fue encomendada, con un criterio erróneo, a Frontex, que es la agencia de control de las fronteras exteriores de la UE, que improvisó la misión Tritón.
Tritón ha sido un completo fracaso, como lo demuestra el aumento de víctimas.
Actualmente, una misión amplia en el Mediterráneo debería ocuparse sobre todo de búsqueda activa y de salvamento de vidas, como lo hacía Mare Nostrum.
No se trata solo de una cuestión de financiamiento, aunque conviene recordar que Mare Nostrum costaba casi10 millones de dólares por mes, mientras Tritón cuesta 3,2  millones de dólares por mes.
Lo que más cuenta es el mandato y no hay hoy un mandato claro para intervenir en la búsqueda y el socorro de náufragos, aunque la decisión final del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa dice explícitamente que Frontex debe respetar la ley del mar y los tratados internacionales, lo que implica el rescate e, indirectamente, la búsqueda.
De hecho, la guardia costera italiana continúa la misión Mare Nostrum, porque no puede permanecer indiferente ante la pérdida de vidas humanas.
Durante las últimas semanas se han salvado decenas de miles de personas gracias a la guardia costera, las asociaciones de pescadores y las organizaciones no gubernamentales.
El punto central es calmar una histeria difusa, que sirve a la política de muchos, pero no considera los hechos reales.
Ante todo, es necesario distinguir entre emigrantes económicos y refugiados de guerra. Hoy en día millones de personas están huyendo de guerras, dictaduras, torturas y amenazas de muerte, no solo en el Mediterráneo. Es un problema estructural de dimensión mundial.
La respuesta debe ser política y establecer como prioridad la salvación de vidas humanas.
Veamos ahora los hechos. Túnez, con 11 millones de habitantes, ha acogido un millón de prófugos libios, Jordania, con cuatro millones de habitantes, ha acogido más de 700.000 prófugos sirios y Líbano, con cuatro millones de habitantes, ha acogido un millón de prófugos sirios.
Es vergonzoso que Europa no sea capaz de dar este tipo de amparo a quienes huyen del horror. Lamentablemente, estos ejemplos son ignorados,al parecer por conveniencia política.

Editado por Pablo Piacentini

5 jun 2015

Sin el conocimiento de la "agencia”

Documento desclasificado señala a Posada Carriles como probable autor de acto terrorista contra avión cubano 

4 junio 2015 |
Posada Carriles. Foto: Reuters.
Posada Carriles. Foto: Reuters.
Descargue el documento del Departamento de Estado en PDF (4,4 Mb)
Un documento del año 1976, desclasificado este miércoles por el Departamento de Estado norteamericano, considera a Luis Posada Carriles como el autor más probable del acto terroristacontra un avión de Cubana de Aviación, en el cual murieron 73 personas ese año.
El informe muestra además las preocupaciones de esa instancia sobre los vínculos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) con grupos extremistas de emigrados cubanos en el sur del estado de Florida.
El memorando enviado al entonces secretario de Estado, Henry Kissinger, por dos altos funcionarios de esa agencia, analiza las acusaciones del líder cubano, Fidel Castro, sobre el eventual involucramiento de Washington en el derribo de la aeronave que salió de Barbados el 6 de octubre de 1976.
Según el memorando, la CIA tuvo vínculos con tres de las personas “supuestamente” implicadas en el derribo del avión de Cubana, “pero cualquier participación que esas personas pudieran haber tenido con el derribo ocurrió sin el conocimiento de la agencia”.
El texto aborda en detalle los vínculos de la CIA con individuos señalados con el sabotaje, y cita directamente a Hernán Ricardo Lozano, Freddy Lugo, Luis Posada Carriles, Orlando Bosch, Frank Castro, Orlando García, Ricardo Morales Navarrete y Félix Martínez Suárez.
Especifica que la entidad solo había establecido contacto en el pasado con Posada Carriles, Bosch y Martínez Suárez, en distintas circunstancias y roles.
Suárez no estuvo involucrado en el hecho, según los autores del reporte.
El documento está firmado por Harold H. Saunders, director del Buró de Inteligencia e Investigaciones del Departamento de Estado y el subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, Harry W. Shlaudeman.
El documento, que ya formaba parte de la colección del Archivo Nacional de Seguridad, pero en una versión censurada, fue desclasificado por la Oficina del Historiador del Departamento de Estado dentro de un volumen de documentos referidos a América Central y México, entre 1973 y 1976.
Cuba ha denunciado en múltiples escenarios internacionales que la voladura del avión fue ejecutada por agentes de la CIA, los venezolanos Hernán Ricardo y Freddy Lugo, quienes pusieron los explosivos dentro del avión por orden de los terroristas de origen cubano Luis Posada Carriles y Orlando Bosch.
Informes señalan que Posada fue entrenado por el Ejército estadounidense en las instalaciones de Fort Benning, Georgia, en los años 60 para efectuar acciones militares en Cuba mediante la llamada Operación Mangosta.
Posada Carriles, que reside en Miami desde hace varios años, es autor confeso de la voladura del avión de Barbados y también es señalado organizador de una serie de atentados con bombas contra hoteles de La Habana en 1997.
documentos del dpto de estado sobre posada y barbados
(Tomado de Prensa Latina)