7 jun 2015

Renuncia ministro secretario general de la presidencia de Chile

Santiago. 
El hasta ahora ministro Secretario General de la presidencia, Jorge Insunza, confirmó este domingo que presentó su renuncia al cargo a la presidenta Bachelet.

Por Enrique Gutiérrez, corresponsal
dom, 07 jun 2015

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, en imagen del 6 de junio de 2015.
Foto Xinhua

Sin embargo, denunció que la derecha intenta transformar la crisis de confianza que se respira en el país, aunque no en la forma tan exagerada como la presenta la prensa conservadora, en un acuerdo de impunidad para los casos de corrupción, especialmente la evasión tributaria para financiar las campañas electorales de los partido UDI y RN.

"Me toca vivir lo que he escrito: creo profundamente en el principio de la responsabilidad política", señaló Insunza, reiterando que “tengo mi conciencia tranquila”. El ex secretario de Estado habló esta tarde, pasadas las 18:00 horas, en el palacio de La Moneda.

Al fustigar a la UDI, la acusó de intentar "atacar a la presidenta a través mío", y aludió a su negativa a apoyar iniciativas en relación con los casos que involucran dinero y política. "Sé perfectamente que me atacan por mi dura objeción a esa petición de un proyecto de ley que derive en una especie de amnistía impropia", aseveró.

Previamente, Michelle Bachelet suspendió intempestivamente la asistencia a un concierto en París, enmarcado en las actividades ligadas a visita que lleva a cabo en Europa. Insunza recibió cuestionamientos por tener una empresa de asesorías, manteniendo entre sus clientes a dos empresas mineras, mientras ejercía como diputado y presidente de la comisión de Minería de la Cámara baja.

Insunza alcanzó a ejercer de ministro 28 días y se ha transformado en uno de los secretarios de Estado que menos tiempo han durado en el cargo. El vocero oficial, Marcelo Díaz anunció que la renuncia había sido aceptada-.

La próxima semana se reúne el club Bilderberg: esto es lo que sabemos

UNA SEMANA DESPUES DE LA REUNION DEL G-6

La reunión del hermético club Bilderberg se celebrará esta semana en un lujoso resort de los Alpes. La periodista Cristina Martín explica qué podemos esperar del encuentro

07.06.2015 

El lujoso Hotel Interalpen en el que se celebrará la reunión de este año.
MIGUEL AYUSO

Hace ya 61 años, en mayo de 1954, se celebró la primera reunión del club Bilderberg en el hotel holandés del mismo nombre. Todos los años desde entonces, y por las mismas fechas, 130 personalidades de la política, la economía y los ejércitos del mundo Occidental, se reúnen para hablar del futuro del mundo.

Poco más se sabe con certeza de estas reuniones, pero parece claro que las personas más poderosas de Occidente no se juntan sólo para tomar un café y charlar. También toman decisiones y llegan a acuerdos: a puerta cerrada y sin tener que dar explicaciones a la siempre molesta opinión pública.
Desde hace unos años, en una pretendida muestra de transparencia, el club indica la fecha y lugar de su reunión anual, que este año se celebrará entre el 10 y el 14 de junio en un lujoso resort de los Alpes, el Interalpen Hotel, cerca del municipio austriaco de Telfs.

Pero, como explica la periodista Cristina Martín Jiménez, que lleva más de una década investigando los entresijos de la institución, que se comparta el lugar de la reunión no significa que el club Bilderberg haya dejado de ser un encuentro secreto: “Hay que tener en cuenta que los periodistas no podemos informar de los temas que se van a tratar, ni de los asistentes. Posiblemente irá algún ministro de la democracia española, pero no podemos informar porque sigue siendo secreto. Y cada año, desde los 10 años que llevo investigando, es más secreto aún y hay más hermetismo”.

Dado que estamos en un momento con varios conflictos armados abiertos este año habrá una gran presencia de ministros de Defensa y militares

Sólo sabemos una cosa a ciencia cierta. Los miembros del club se autodefinen como los cerebros del mundo y, aunque no siempre se salen con la suya, reúnen más poder que ninguna otra institución. Para Martín está claro que en el club Bilderberg se deciden las estrategias que van a seguir otros organismos supranacionales como la ONU, la OTAN, el FMI, el BCE o la Comsión Europea, cuyos líderes (o sus subalternos) están siempre presentes en las reuniones.

La periodista reconoce que es complejo aventurar quiénes van a asistir este año a la reunión y qué temas se van a tratar, pero aun así podemos hacernos una idea de por dónde van a ir los tiros. Esto es todo lo que sabemos, por ahora, de la próxima reunión del club.

¿Quiénes van a asistir?

Martín cree que uno de los protagonistas del encuentro de este año va a ser el expresidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, que se incorpora este año al comité directivo del club. El político portugués es para la periodista un buen ejemplo del tipo de líderes que promueve el Bilderberg. Barroso fue invitado a varias reuniones del grupo antes de ser primer ministro de Portugal y de allí pasó a la Comisión Europea gracias a su apoyo.
Durao Barroso. (Efe)

Dado que estamos en un momento con varios conflictos armados abiertos (y varios más que podrían abrirse) Martín cree que este año habrá una gran presencia de ministros de Defensa y militares. Es probable que asista Pedro Morenés o alguien de su confianza, y casi seguro el teniente general Alfredo Ramírez Fernández, que desde hace unos días es comandante del Eurocuerpo.

Como en otras ocasiones, es probable que sea invitado algún gran empresario del IBEX 35 y algún catedrático de renombre. Martín también apuesta por la presencia de Alfonso Cortina de Alcocer, expresidente de Repsol.

Al igual que en pasadas ediciones, es de esperar la asistencia de representantes de la OTAN, las fuerzas armadas estadounidenses, la CIA, el MI6, ministros de Exteriores, Defensa e Interior y representantes de la UE, el BCE y el FMI, así como directivos de grandes empresas.

¿Qué temas se van a tratar?

Martín reconoce que es casi imposible acertar por completo con los nombres de los asistentes, pero es más sencillo saber qué temas se van a tratar. La periodista tiene claro que estas son las grandes preocupaciones del club.

1. La guerra


“Ya el año pasado se habló de la nueva arquitectura de Oriente Medio que es, obviamente, un circunloquio para hablar de la Tercera Guerra Mundial”, explica Martín. “Hace cinco años hubo gente que se rio de mí cuando dije esto en televisión y hoy los analistas más destacados están hablando de esta Tercera Guerra Mundial. Realmente pienso que ese va a ser el tema principal”.

En este sentido serán importantes las conversaciones sobre el futuro de la OTAN, que tiene un nuevo secretario general, y que va a reactivarse para plantar cara a los desafíos de Rusia. “Los enemigos de Bilderberg son todos aquellos a los que no pueden someter”, explica Martín. “Como Rusia no se somete con Putin –Gorbachov si lo hizo– es ahora el enemigo. Putin está intentando defender una soberanía nacional, un statu quo y no se dobla a los mandatos del Nuevo Orden Mundial que quiere imponer esta gente. Como no se se sometió le provocaron un golpe de Estado en Ucrania”.

2. Cambio climático


En opinión de Martín, la insistencia en acabar con el cambio climático es conveniente para Bilderberg, pues tiene grandes intereses económicos puestos en la lucha contra este, en torno a las energías renovables. “Pero por encima del dinero está ese interés psicópata que tiene el poder de controlar a las personas a través del miedo”, asegura la periodista, que no duda en asegurar que el cambio climático no es más que una “pseudociencia”.
Putin es uno de los pocos líderes mundiales que está plantando cara al club. (Reuters)

3. El futuro del euro

Grecia ha sido otra piedra en el zapato para los miembros del Bilderberg, y se discutirá qué hacer con ella (y, por ende, con la moneda común). “En un momento en que el Eurosur está ante las cuerdas en esta guerra financiera ¿qué opción tienen los países para defenderse?”, se pregunta Martín. “Te ponen al borde del abismo y no hay negociación. O se cumplen esos objetivos u ocurre como en Grecia o Italia donde pusieron un tecnócrata. Grecia se ha intentado rebelar, pero no puede, hay una deuda y no tienes mecanismos para salir de la tela de araña en la que caes”.

4. El Tratado Transatlántico de Libre Comercio (TTIP)

“El TTIP está completamente relacionado con China, su objetivo último es atacarle”, asegura Martín. “Esto surge en el año 2011, después de la catástrofe de Fukushima, cuando Japón y China deciden comerciar con su moneda, en yenes, y eso altera mucho a los poderes financieros del Bilderberg. Quieren contraatacar con un tratado transpacífico y sacan el TTIP, con el que intentan configurar de nuevo un bloque fuerte económicamente y monetariamente para volver a revalorizar el dólar en el mercado”. Los pocos asuntos que quedan por resolver para firmar el acuerdo se tratarán en la reunión.
Los planes de Bilderberg para España

Como explica Martín, que acaba de publicar un libro que lleva por título Los planes del club Bilderberg para España (Temas de hoy), tanto el gobierno de Rajoy como el de Zapatero han seguido al pie de la letra los designios del Bilderberg, por lo que nuestro país no preocupa en absoluto a los gerifaltes del club. La periodista no cree siquiera que les preocupe especialmente la aparición de nuevos partidos como Podemos o Ciudadanos. “El club Bilderberg lo que no quiere es una España fuerte”, asegura Martín. “Les da igual que gobierne Pablo Iglesias, siempre que puedan controlarlo. Tanto Podemos como Ciudadanos saben dónde está el poder y cómo funciona. Iglesias jamás ha elevado una crítica al club, que es la verdadera casta internacional, porque sabe con quién tiene que aliarse si quiere llegar a gobernar el país”.

La carrera armamentista de alta tecnología

Desde la Segunda Guerra Mundial –con excepción, quizás, del periodo que va de 1991 a 1995– Estados Unidos pretende mantener a toda costa su ventaja sobre los demás países en materia de armamento. Se trata, principalmente, de su capacidad de producción y de la concepción de armamento nuevo. Durante la guerra fría, Washington justificaba la carrera armamentista –provocada de hecho por Estados Unidos– invocando la necesidad de adelantarse al «peligro soviético». Pero hoy sigue favoreciendo la carrera armamentista, a pesar de la desaparición de la «amenaza roja».

por Manlio Dinucci
RED VOLTAIRE | ROMA (ITALIA) | 3 DE JUNIO DE 2015



El Minuteman III es un misil balístico intercontinental, capaz de alcanzar Moscú o Pekín desde el territorio continental estadounidense. Se compone de 3 etapas y está dotado de miniojivas nucleares y de sistemas de contramedidas para tratar de evitar ser abatido por la defensa enemiga. Su poder es 20 veces superior al de la bomba atómica utilizada por Estados Unidos contra la ciudad japonesa de Hiroshima.

El desfile militar organizado en Roma el 2 de junio para celebrar la República Italiana, cuya Constitución rechaza la guerra [1], esconde su fachada retórica una realidad cada vez más dramática: la aceleración de la carrera armamentista de alta tecnología, en la que Italia está implicada a través de la OTAN. Una carrera dirigida, en todos los aspectos, por Estados Unidos.

Hace una semana, el «Mando del Ataque Global» lanzó desde California un misil intercontinental Minuteman III, alcanzado con una ojiva experimental un atolón en el Océano Pacífico, a 8 000 kilómetros de distancia. Con ese tipo de ensayo, el Mando verifica «la fiabilidad» de los 450 Minuteman III, listos para ser lanzados con sus ojivas nucleares. El Congreso de Estados Unidos ha asignado más de 200 000 millones de dólares (parte de unos 1 000 millardos [1 millardo = 1 000 millones] previstos en 10 años) para reforzar las fuerzas nucleares con 12 nuevos submarinos de ataque (a razón de 7 000 millones cada uno, el primero ya está en construcción), equipados cada uno con 200 ojivas nucleares, y con más bombarderos estratégicos (550 millones cada uno), armados con 20 ojivas nucleares cada uno.

El US Army está experimentando con armas laser capaces de derribar objetivos en vuelo, de neutralizar los visores y de cegar a los soldados enemigos. La US Navy ya instaló un cañón laser en el navío USS Ponce, precisando que «todavía hay que utilizarlo en combate real». Y la US Air Force anuncia que a partir de 2022 instalará armas laser en sus cazabombarderos.

También existe un fuerte desarrollo en el sector de los drones [aviones teledirigidos] y los robots de guerra. Mientras se modernizan los drones (el Global Hawk ya acumula más de 150 000 horas de vuelo), también se experimenta con otros artefactos voladores completamente robotizados, como el X-47B que ya realizó su primer reaprovisionamiento automático de carburante en vuelo. El secretario estadounidense a cargo de la US Navy incluso anuncia que el avión de combateF-35C, concebido para su uso en portaviones, «será probablemente el último con un piloto a bordo». En 2016 también se harán ensayos con un robot submarino que, lanzado desde un submarino tripulado, sería capaz de detectar y seguir automáticamente los navíos enemigos.

De la guerra robotizada a la guerra espacial no hay mucho trecho. El 20 de mayo de 2015 despegó, en su cuarta misión secreta, el X-37B, un mini-transbordador robótico de la US Air Force ya puesto a prueba en el espacio durante 4 años. El general Greaves, nuevo jefe del Comando Espacial, ha declarado que Estados Unidos «recurrirá a todos los medios para mantener la supremacía en el espacio».

Tras las huellas de Estados Unidos también participan en esa carrera armamentista los principales países europeos de la OTAN. Hace 10 días, los ministros de Defensa de Francia, Alemania e Italia firmaron el memorándum de entendimiento para el desarrollo de un aparato volador robótico de guerra. Israel participa en la carrera con nuevos drones y armas nucleares, armamento que podrá seguir desarrollando ya que la proposición árabe de realizar en 2016 una conferencia con vista a la creación de una zona libre de armas nucleares fue bloqueada en la ONU por Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña.

Rusia, China y otros países que se hallan en el colimador estratégico de Estados Unidos y la OTAN están reaccionando ante esa escalada. Rusia está desarrollando el Sarmat, un nuevo tipo de misil balístico intercontinental cuyas ojivas nucleares maniobran en el momento del reingreso en la atmósfera para esquivar los misiles interceptores del «escudo» estadounidense, y el submarino clase Borey, extremadamente silencioso, armado con 200 artefactos nucleares. China también está construyendo misiles y submarinos similares y, según el mando estadounidense, incluso está experimentando con armas espaciales antisatélites para cegar los sistemas de ataque estadounidenses.

Pero los medios de prensa no mencionan absolutamente nada de todo eso, mientras que apuntan sus proyectores hacia los niños que, durante el desfile militar del 2 de junio, festejan con sombrillas tricolores, no por la paz, como les dijeron ese día, sino por la guerra que les espera.

Manlio Dinucci

Fuente
Il Manifesto (Italia)

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio

[1] Según el Artículo 11 de la Constitución de la República Italiana:

«Italia repudia la guerra como instrumento de ataque a la libertad de los demás pueblos y como medio de solución de las controversias internacionales; acepta, en condiciones de reciprocidad con los demás Estados, las limitaciones de soberanía necesarias para un ordenamiento que garantice la paz y la justicia entre las naciones; promueve y favorece las organizaciones internacionales que persigan ese objetivo […]»

De Lugo a Cartes: el Paraguay sin tierra

El 22 de junio se cumple el tercer aniversario del golpe de Estado parlamentario contra Fernando Lugo en el Paraguay. Al echar un vistazo hacia atrás, y ver qué fue lo que cambió desde aquél gobierno que se presentaba como la esperanza de los humildes, encontramos muchas diferencias. En primer lugar cambió América Latina.


Publicado el 6/05/15


FEDERICO LARSEN / Resumen Latinoamericano.

La elección de Lugo en 2008 fue la enésima victoria de un frente progresista en todo el continente que hoy está en franco deterioro. Era el momento dorado de los proyectos continentales que se oponían al poder histórico de conservadores y potencias extranjeras, y el gobierno del Frente Guazú, partido que llevó al ex obispo al gobierno, fue uno de los primeros eslabones, quizás el más débil, en caer. Cambió la economía, cada vez más basada en la exportación de soja transgénica en un país en vertiginoso crecimiento. Cambió la política, con un Paraguay en la actualidad muy lejos de confiar el poder en otra propuesta que provenga de la izquierda. Lo que no parece haber cambiado son la desigualdad y la pobreza en el país guaraní, donde el campesinado y los trabajadores urbanos siguen siendo los sectores más vulnerables y expuestos a la ya histórica represión del Estado.

El “golpe blando”

La destitución de Lugo en 2012 fue el ensayo mejor realizado de lo que se conoce como golpe blando, o golpe de guante blanco. Se trata de un método para desbaratar un gobierno sin la intervención directa de las Fuerzas Armadas o el empleo clásico de la violencia. Simplemente alcanza con generar un clima político inestable, presentar al gobierno de turno como culpable de la crisis y encontrar las formas de doblegar la ley para tumbarlo. Eso es lo que sucedió hace tres años en Paraguay.

Para comprenderlo, sin embargo, es necesario reconstruir la historia que llevó a ese golpe. Paraguay es la nación más desigual del mundo en cuanto a la concentración de la tierra. Según datos oficiales, el 2,6% de los propietarios detienen el 85% de la tierra cultivable, la base del poder político y económico en el país. Muchos de estos campos constituyen lo que se llaman tierras malhabidas, es decir que debían destinarse a la reforma agraria, prevista en la Constitución , y terminaron en manos de simpatizantes de la dictadura Alfredo Stroessner (1954-1989) o amigos de altas autoridades del Estado. Entre 1954 y 2003 fueron adjudicadas de manera fraudulenta 7.800.000 hectáreas de tierra, que equivale al 32% del territorio cultivable del país. De esta manera, millones de paraguayos quedaron históricamente alejados de la posibilidad de obtener tierras propias, lo cual generó un conflicto social profundo que aún sigue vigente.

Desde 1885, cuando se aprobó la primera ley de venta de tierras fiscales, luego de que la guerra de la Triple Alianza acabara con el proyecto del Paraguay Independiente del doctor Gaspar Rodríguez de Francia y sus sucesores, la propiedad de la tierra ha sido la principal causa de persecución y muerte contra el campesinado. En 2014, la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (CODEHUPY), publicó un informe acerca de los asesinatos de campesinos cometidos en ese país desde la restauración de la democracia en 1991 hasta agosto de 2013. Allí se revela que 115 campesinos fueron ultimados por fuerzas de seguridad o sicarios al mando de grandes terratenientes con el fin de amedrentar las ocupaciones y la lucha por la tierra. A estos hay que agregar dos casos más en el último año. Gobierno, terratenientes e industriales fueron quienes mantuvieron el poder durante 61 años seguidos, representados por el Partido Colorado.

Esta norma se rompió con la llegada de Lugo a la presidencia. En 2008, el Frente Guazú decidió armar una alianza con una de las agrupaciones tradicionales del poder en Paraguay, el Partido Radical Liberal Auténtico (PRLA), al no contar con la estructura necesaria para enfrentar los comicios. Resistido por los sectores del poder más concentrado y por los movimientos sociales más radicales, Lugo actuó con una política de doble vía. Si por un lado mantenía invariada la estructura económica del país, con una fuerte impronta regresiva y extractivista, por el otro, gracias a los precios favorables en el ámbito internacional, benefició a millones de paraguayos. Universalizó el sistema de salud que por primera vez en la historia se volvió público y gratuito. Entregó netbooks a todos los estudiantes de primaria y sus maestros. Logró que el entonces presidente de Brasil, Lula Ignacio Da Silva, aceptara triplicar el monto que pagaba al Paraguay por la venta de energía eléctrica de la central de Itaipú, y engordar así aún más las arcas del Estado. En 2010, Paraguay llegó a su record histórico de crecimiento económico, que alcanzó el 15% de su PBI. En total, entre 2008 y 2012 hubo 24 pedidos de juicio político contra el presidente por su simpatía hacia los movimientos de izquierda y sus reivindicaciones.

Para el año 2011, el gobierno de Lugo empezó a enfrentar el problema de las tierras malhabidas. Comenzó una extensa investigación, que se traduciría luego en un nuevo impulso a la reforma agraria, ampliamente prometida pero nunca concretada. Las grandes corporaciones nacionales y extranjeras, nucleadas en la Unión de Gremios de la Producción (UGP), comenzaron entonces la campaña de desprestigio que terminó con el juicio político que destituyó al presidente. En octubre de 2011 se inició un importante conflicto mediático en torno a la negativa del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE) a autorizar el cultivo de la semilla de algodón transgénico Bollgard BT, de la compañía norteamericana de biotecnología Monsanto. El titular del SENAVE, Miguel Lovera, fue acusado de incompetencia y hasta de corrupción, y varios medios nacionales pidieron explícitamente su renuncia. Por otro lado, las organizaciones campesinas ya habían expresado su inconformidad con la lentitud con la cual el gobierno estaba llevando adelante la prometida reforma agraria. En junio de 2012 ambos frentes entraron en acción. La UGP llamó a un tractorazo en Asunción para el 25 de ese mes, una acción que tenía más un tinte destituyente que de protesta. En Marina Kue, en el departamento de Curuguaty, unos 1000 campesinos tomaron una finca que reivindicaban como terreno fiscal, y por lo tanto parte de la redistribución de tierras prometida. Pero la propiedad era reclamada por el empresario Blas Riquelme, ex presidente del Partido Colorado, que la había obtenido en los años de repartición de tierras malhabidas. El 15 de junio de 2012 unos 300 efectivos de la policía comenzaron el desalojo de los campesinos, en lo que se conoció como la Masacre de Curuguaty. Si bien aún no hay una definición judicial sobre lo que sucedió allí, varias investigaciones de organizaciones de derechos humanos, nacionales y extranjeras, apuntan a que se trató de una emboscada organizada por los grandes propietarios de la tierra para culpar luego al gobierno de la masacre. Y así sucedió. En ese desalojo murieron 11 campesinos y 6 policías. De inmediato, Lugo fue acusado de “traer el caos y la lucha de clases entre compatriotas”, como figura en las acusaciones del juicio político que lo destituyó el 22 de junio. Su vicepresidente, el liberal Federico Franco, tomó el poder hasta el 15 de agosto de 2013, cuando asumió nuevamente un presidente colorado, Horacio Cartes.

La vuelta del “orden”

Las primeras medidas de Franco en el gobierno apuntaron a restablecer el orden tradicional. Reemplazó y persiguió a todos los funcionarios puestos por Lugo, y abrió paso a la “modernización” agrícola reclamada por los terratenientes a través de la prensa. En agosto de 2012, se liberó para la siembra la semilla transgénica de algodón MON531 y, en noviembre, las de 4 maíces, todas pertenecientes a las empresas extranjeras Monsanto, Dow, Syngenta y Pioneer. Hasta ese momento, sólo una semilla genéticamente modificada de soja, aprobada en 2004, podía ser comercializada y sembrada. Antes del final del mandato de Franco, Monsanto logró obtener inclusive dos patentes exclusivas para Paraguay, algo a lo que los funcionarios depuestos se habían opuesto enérgicamente. Diferente fue la fuerza con la que se opusieron a la destitución. Luego del juicio político, Lugo pronunció un débil discurso de abandono de la presidencia, y la resistencia se trasladó a la Televisión Pública del Paraguay ante los intentos de desmantelamiento desde las primeras horas del gobierno de Franco.

La comunidad internacional condenó la deposición de Lugo y suspendió a Paraguay de la Unasur y el Mercosur, hasta que no regresara un mandatario democráticamente elegido. Además, varios países en el mundo desconocieron al nuevo gobierno y provocaron un aislamiento internacional que perjudicó gravemente la situación del país. Con un presidente liberal desacreditado dentro y fuera del país, envuelto en continuos escándalos de corrupción, y una resistencia social anti-golpista en franca disminución, el Partido Colorado comenzó a preparar su retorno al poder. Para las elecciones de 2013 presentó a un candidato joven, ajeno a las estructuras políticas tradicionales, una cara nueva que renovara la imagen venida a menos del histórico partido. Cartes, un empresario exitoso, presidente del tetracampeón del fútbol paraguayo, el Club Libertad, ex director de selecciones de la Asociación Paraguaya de Fútbol fue el elegido. Él mismo admitió que el 15 de agosto de 2013, día en que ganó las elecciones presidenciales, fue la primera vez que iba a votar.

Sus primeras medidas se basaron en otorgar poderes especiales al Ejecutivo, especialmente en materia de seguridad. Emanó la Ley de Seguridad Interna, que permite al gobierno, sin aprobación del Parlamento, la militarización y declaración de Estado de Sitio en enteras regiones del país con la excusa de la lucha contra la insurgencia del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Los movimientos campesinos denuncian que con esta ley, los militares efectúan desalojos, racias, y violaciones a los derechos humanos favoreciendo aún más la concentración de la tierra. Logró la aprobación de la ley de Alianza Público Privada (APP), que permite la intervención de empresas en los servicios que provee el Estado, como infraestructura, salud o educación. Pero especialmente dio un estrepitoso impulso a la producción transgénica en el sector agrícola.

Actualmente el 92% de la tierra cultivable en Paraguay se usa para producir alimentos destinados sólo a la exportación. De estos, el 20% están controladas por extranjeros, sobre todo brasileños (4,8 millones). Aquí el producto estrella es indudablemente la soja del cual Paraguay es hoy el cuarto productor y el sexto exportador mundial. Bajo el gobierno de Cartes se liberaron otras seis variedades de semillas transgénicas, resistentes a los pesticidas. Gran conmoción causó el año pasado la muerte de Adela y Adelaida Álvarez, de seis meses y tres años de edad respectivamente, a causa de las fumigaciones en Huber Duré, departamento de Canindeyú, y las denuncias por la contaminación debida al agronegocio se multiplicaron en el último año. Los movimientos campesinos llevan adelante desde hace tres años movilizaciones multitudinarias en defensa de la semilla nativa y las formas de producción tradicional. Pero, como sucedió durante casi toda la historia paraguaya, la alianza entre terratenientes, poderes públicos y fuerzas de seguridad impiden que estos proyectos logren tener más fuerza. Al amparo de un evidente crecimiento económico, el nuevo gobierno llama a acabar con la “cultura de la pobreza”, a “modernizar” gracias a los grandes proyectos agroindustriales y a abrazar el libre comercio como política de Estado. Un cuarto de la población sigue aún por debajo de la línea de pobreza, mientras que la seguridad social está cada vez más imbricada con los intereses privados.

Los cambios que se produjeron en los últimos tres años sólo aceleraron un proceso de concentración de la riqueza que funciona desde hace ya 140 años. Hubo, sin dudas, algunos frenos puestos al crecimiento de la desigualdad, que sin embargo pudieron ser desbaratados sin demasiado esfuerzo. Y el futuro, en ese sentido, no parece ser demasiado promisorio.

Pérez Esquivel: “La paz no se regala, se construye”

“Nadie sale de su tierra si no es por algún motivo. Por guerras, conflictos, falta de ­recursos, por hambre”, dice Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980, poco antes de disertar en el Pabellón Argentina de la Universidad Nacional de Córdoba.

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MARCELO TABORDA / LA VOZ – 
Un par de días después de reunirse en Roma con el Papa, horas antes de viajar a una ­Colombia en instancias cru­ciales de diálogo y en el marco de un encuentro organizado 
por la Unión de Colectividades de Inmigrantes de Córdoba, ­Pérez Esquivel dialogó días atrás con La Voz del Interior .
–La tan men­­­tada “aldea global” no era ni tan pacífica ni despojada de fronteras…
–Hoy el éxodo es enorme en el mundo. Ese éxodo tiene sus tragedias, como es el caso de los que huyen de África u otras regiones. Son las guerras, los conflictos internos o agentes externos los que los fuerzan, como el caso de las invasiones a Irak, a Afganistán, Siria o Libia. Lo que en un momento Occidente denominó la Primavera Árabe, para Medio Oriente terminó siendo un infierno árabe, en el cual la gente busca un lugar adónde huir y el más cer­cano es la isla de Lampedusa. Pero hay una tragedia porque muchos no llegan, mueren en el mar. Otros son expulsados, 
no son repatriados; son como 
la historia de El holandés errante , quedan flotando en 
la nada y ahí termina la vida 
de esta gente.
–¿Hay soluciones políticas para esto?
–No hay políticas claras sobre qué hacer con los refugiados. Son millones en el mundo y el Acnur (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) no encuentra una solución. Esto tiene mucho que ver con la crisis de los países centrales, que tenían un Estado de Bienestar que hoy están perdiendo y en donde hay una xenofobia muy grande contra los migrantes. Habrá que ver dónde puede radicarse esta gente o solucionar problemas en sus países.
–¿Cuánto contribuye en esta xenofobia el miedo generado por atentados como el de “Charlie Hebdo”?
–Desde la Psicología Social se ven conductas que se provocan y a esto se le llama “suspensión de las conciencias”; el grupo comienza a tener miedo o reacciones colectivas contra algo que siente como amenaza. Es difícil superar esto cuando existen medios de comunicación que lo incentivan. Basta ver lo que pasó en la Argentina, cuando a un joven lo patean hasta que lo matan y a los dos días comienza a pasar lo mismo en otro lado.
El papel de Francisco
–El Papa hizo diversas ges­tiones por la paz o el diálogo, ¿cree que tuvieron eco?
–Hay cosas positivas, como el acercamiento de Cuba con Estados Unidos, o los acuerdos de paz que están avanzando en Colombia.
–Frente a las iniciativas de paz hay una próspera industria armamentista…
–El eje central de este problema es el complejo industrial militar y las drogas. Siempre van juntas. Las guerras se financian con las drogas. En la situación latinoamericana, sin embargo, hay instancias en las que se ha avanzado y que antes no existían. Es el caso de Unasur, la Celac, acuerdos regionales. Esto amplía un horizonte de luces propias en el continente. Hay que profundizar un cambio cultural.
–Hace poco, en Córdoba, José Mujica también priorizó el cambio cultural…
–Me alegra que “Pepe” lo plantee también porque coincidimos en muchas cosas. Hay que trabajar para que no nos sometan al pensamiento dominante. La gran riqueza de los pueblos no es la uniformidad, sino la diversidad.
–¿Qué tan lejos está el fin del conflicto colombiano?
–En toda resolución de conflictos nadie obtiene el 100 por ciento. Para poder avanzar hay que ceder en algunas posiciones. Tengo confianza porque al caso colombiano lo sigo hace 40 años. En este momento el desafío en América latina es tratar de generar espacios que permitan consolidar los procesos democráticos. Hay un conflicto que esperamos se pueda superar que es Venezuela, con fuerte injerencia de Estados Unidos, y hay un golpe de Estado del que nadie ya habla que fue el de Honduras. También hubo intentos de golpe que se logró frenar, como en Ecuador, y hubo un golpe en Paraguay. Además hubo hechos recientes relevantes, como la beatificación de monseñor (Arnulfo) Romero en El Salvador, un paso muy importante en la Iglesia latinoamericana. Después de estar con Francisco, en mayo, fui a las Catacumbas de Domitilia y me asombró encontrar en la basílica un gran póster de monseñor (Enrique) Angelelli. Mi emoción fue grande al ver allí la imagen de este mártir.
Conflictos actuales
–Mencionó a Venezuela, ¿cómo ve la situación de los opositores presos y los reclamos al gobierno?
–Tras la muerte de Chávez, asumió (Nicolás) Maduro y le hicieron la vida imposible hasta el día de hoy. Hay un desabastecimiento que no es propio de Venezuela sino provocado para desestabilizar al gobierno. Una cosa es la oposición política, que debe respetarse y resguardar, y otra los intentos de golpes de Estado y Venezuela tuvo muchos de esos intentos.
–¿Cómo se construye la paz cuando quienes la intentan quedan a merced de fanáticos, como le ocurrió a Yitzhak Rabin en Israel?
–Israel y Palestina tienen que llegar a acuerdos para dos estados independientes. Mientras no se logre esto, es muy difícil la paz en Medio Oriente. Es importante entender primero que la paz no es ausencia de conflicto y no se regala, se construye. La paz llega cuando se logra ese equilibrio. En la guerra, el vencedor no consigue la paz sino el sometimiento del vencido. Un problema es que en el mundo hoy hay mucha gente excluida. Para el sistema de dominación, sobran dos terceras partes de la humanidad.
–¿Esto propicia fanatismos que captan a esos excluidos como el Estado Islámico?
–Claro. Estuve en Irak después de los bombardeos de Estados Unidos y Gran Bretaña sobre Bagdad. Mataron a 600 niños con sus padres. Esa gente, ¿en quién va a creer? Los han masacrado y saqueado quienes se arrogaban defender la democracia. Hay fenómenos en los cuales uno se queda con los efectos, pero hay que ir a sus causas. En la guerra no hay buenos y malos; se cometen todas las atrocidades, de un lado y del otro. Hay que repensar las sociedades y tratar de construir una paz valedera, real, y no simplemente la ausencia del conflicto.