5 jul 2015

Puerto Rico ha declarado “impagable” su deuda de 72.00 millones de dólares

La Casa Blanca niega el rescate financiero a la ‘Grecia del Caribe’


Residentes de Puerto Rico escuchan el pasado lunes el mensaje del gobernador delarando la deuda impagable / JOE RAEDLE (GETTY IMAGES)
Mientras el mundo mira preocupado hacia Grecia, otro drama muy similar estallaba en el Caribe. La deuda pública de Puerto Rico es “impagable”, reconocía su gobernador, Alejandro García Padilla.La isla de 3,6 millones de habitantes debe 72.000 millones de dólares a sus acreedores. Y no tiene dinero para pagar. Su estatus jurídico le impide acogerse a la ley de quiebras y Washington no parece dispuesto a ceder. La misma Casa Blanca que lleva insistiéndole a Europa que ayude a Grecia ha descartado un rescate financiero para la isla.
Como en Atenas, el endeudamiento de Puerto Rico no paró de crecer durante años para financiar un gasto público muy superior a sus ingresos y tiene el dudoso honor de ostentar la mayor deuda per cápita de todo Estados Unidos. Una elevada evasión fiscal, problemas de corrupción y falta de transparencia son otros de los problemas que comparten Grecia y Puerto Rico.
Al igual que los europeos, Puerto Rico tiene una moneda, el dólar, pero sin capacidad para aplicar una política monetaria propia. Su estatus jurídico de estado asociado a Estados Unidos, tampoco le permite declararse en bancarrota, una opción a la que se han acogido ciudades como Detroit recientemente.
En palabras que podría haber tomado prestadas del primer ministro Alexis Tsipras, García Padilla advertía de una “espiral mortal” si la isla no logra estimular el crecimiento. “El tamaño de esa deuda nos impide salir del ciclo de recesión y contracción. No se trata de política, se trata de matemáticas”, sostuvo el gobernador puertorriqueño que pide una reestructuración de la deuda.
Si las consecuencias de una quiebra griega se podrían llegar a sentir en toda Europa, las de una suspensión de pagos puertorriqueña podrían afectar a todo EE UU, porque la gran mayoría de sus bonos se negocian en el mercado estadounidense de deuda municipal.
Pero los paralelismos acaban ahí. Para empezar porque mientras Grecia tiene claro a quiénes debe dinero, en el caso de Puerto rico la deuda se distribuye entre una miríada de bonistas —desde individuos a aseguradoras, cooperativas, bancos, instituciones eclesiásticas o planes de pensiones— que hacen más difícil la negociación, advierten los expertos.
Pese a ello, García Padilla acaba de crear un “grupo de trabajo para la recuperación económica de Puerto Rico” cuya misión es intentar lograr, explicó, “una moratoria negociada con los bonistas para posponer, por un número de años, los pagos de la deuda, de forma tal que ese dinero se invierta en Puerto Rico”.
A pesar de las dificultades, la isla pagó el 1 de julio los casi 1.900 millones de dólares que le tocaba ante el vencimiento de algunos bonos, consciente de las implicaciones que tiene un impago de deuda.
Un informe elaborado por antiguos expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial trazó esta semana un duro panorama para una isla que, afirman, no podrá eludir “tiempos difíciles”.
“Problemas estructurales, shocks económicos y finanzas públicas débiles han llevado a una década de estancamiento, emigración y deuda. Los mercados financieros solían hacer la vista gorda ante estas realidades, pero desde entonces han cortado a la isla el acceso normal a mercados. Una crisis se cierne” sobre Puerto Rico, advirtieron.
El informe traza una hoja de ruta que pasa por reformas estructurales para recuperar la competitividad, una reforma fiscal y acciones para recuperar la “credibilidad institucional”. García Padilla admitió la necesidad de hacer ajustes —aunque rechazó algunas de las propuestas de los expertos, como pedir que se exima a la isla de pagar el salario mínimo federal— y llamó a todos los sectores a “asumir nuestra responsabilidad” y aceptar “sacrificios compartidos”.
Quien por ahora parece hacer oídos sordos a su petición de ayuda es Washington. La misma Casa Blanca que lleva insistiéndole a Europa que ayude a Grecia ha descartado un rescate para la isla. Esta semana, las llamadas entre Washington y las capitales europeas se han sucedido sin parar, urgiendo un acuerdo que permita a Grecia seguir en el euro y preservar la estabilidad de los Balcanes.
Las miradas se dirigen ahora al Congreso, con capacidad de modificar la Ley de Quiebras para que Puerto Rico se pueda acoger a ella. Esto le permitiría a las empresas públicas de la isla reestructurar su deuda en los tribunales de bancarrota como hizo en su momento Detroit. En el caso de Puerto Rico, esa deuda asciende a 25.000 millones de dólares, es decir, un nada desdeñable tercio del total. Pero una propuesta en este sentido sigue sin avanzar en la Cámara de Representantes.

El escrutinio del 20% de los votos arroja una clara victoria del ‘no’

Jornada clave para el país heleno y la Unión Europea

Un centro electoral, este domingo en Atenas. / LOUISA GOULIAMAKI (AFP)
El escrutinio del 20% de los votos da una clara ventaja al no sobre el sí en el referéndum que se ha celebrado este domingo en Grecia sobre las condiciones que han puesto los acreedores al país heleno. El país vive una jornada histórica que marcará su futuro dentro del euro y su relación con el resto de países de la UE. La mayoría de los sondeos pronosticaban un resultado muy reñido en el referéndum. Cuatro sondeos realizados por sendos institutos para televisiones privadas dan una ligera ventaja al no.
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Chile campeon de la copa America

El mejor del mundo no garantiza el triunfo

 Por Gustavo Veiga

Si la historia la escriben los que hablan, eso quiere decir que hay otra historia. Vivimos en la era del fútbol dialéctico, que ensalza o deplora aspectos del juego basado en el exitismo. Ya no se trata de una polémica bifronte, de líricos contra resultadistas. Se trata de hablar menos y de jugar más. De dejar que las exigencias no nos paralicen y dar paso a que una propuesta levante vuelo, vuele y no la bajen de un plumazo por un resultado adverso. Dicho sea de paso, un resultado que se definió en los penales. Y si agregamos la final del Mundial de Brasil, en el tiempo suplementario.
Que el sayo le quepa a quien quiera ponérselo. La Selección no era ni es una máquina excelsa, sobresaliente, que gana, gusta y golea por un partido de Copa América o una serie de muy buenos rendimientos en amistosos previos, más recientes o más viejos. Una suma de jugadores de elite no hace a un equipo, ni ensancha las distancias ante rivales con menor capacidad. El fútbol no es el básquetbol, donde un grupo de talentos NBA se junta un par de días antes y arrasa al que se le pare enfrente. El fútbol es la dinámica de lo impensado, diría Dante Panzeri. Mucho más que una táctica o un rapto de inspiración individual, que sirven para ganar partidos, pero no un título.
Si fuera así, hubieran sido campeones del mundo selecciones de un caudal enorme: Holanda ’74, Brasil ’82, Francia’ 86, Argentina ’94 y 2006, entre otras de tiempos más pretéritos. En el fútbol de hoy, se puede tener incluso al mejor jugador del mundo, pero no ganar finales. Porque ganar un título mundial o americano es eso: ganar la última instancia de un recorrido corto, de siete o seis partidos en el Maracaná o en el Estadio Nacional de Chile.
Y para lograrlo, se necesita más que tradición, individualidades o incluso un equipo homogéneo. En todo caso, hace falta todo eso junto y bastante más: se puede ganar una final por los detalles, por un mal arbitraje, por un plus de agresividad bien entendida, por el amor propio y la multiplicación de Mascherano o una gambeta en filigrana de Messi. Pero nunca, nunca, se puede ganar una final antes de jugarla, en los discursos a corto plazo, embelesados por una goleada que, se ha visto, no hizo historia.
El 6 a 1 a la voluntariosa selección de Paraguay fue como el árbol que nos tapó el bosque. Chile también tenía sus armas para lastimar al equipo de Martino, con un agregado: sus jugadores y Sampaoli llevan más tiempo de conocimiento mutuo. Desde diciembre de 2012. Y algo resulta curioso. El nuevo campeón de América es tributario de las ideas que sembró Marcelo Bielsa, un técnico que no ganó títulos con los seleccionados de acá y más allá de la cordillera.
gveiga12@gmail.com

Economistas de la embajada

ARGENTINA

 ADELANTO DEL NUEVO LIBRO DE ALFREDO ZAIAT

La misión diplomática de Estados Unidos en el país convoca a economistas argentinos para conocer la situación local. La mayoría de las opiniones son negativas. Aquí se revela quiénes son y qué dicen. El lobby buitre.


 Por Alfredo Zaiat

Es interesante conocer los nombres de los economistas argentinos que han visitado la embajada de Estados Unidos en el país para rendir examen y cuestionar el rumbo económico. Es ilustrativo para revelar cómo se va construyendo el circuito de reproducción del sentido de interpretación de los acontecimientos económicos. Conocer el elenco de economistas que ha interactuado con la embajada de Estados Unidos es revelador de cómo se van construyendo las amenazas económicas y su amplificación sobre los amenazados. Muestra la relación circular que existe entre medios de comunicación, economistas y la cuestión económica. Los cables de Wikileaks son un aporte muy importante para descubrir ese circuito. Investigamos los cables de la embajada de Estados Unidos que tienen como protagonistas a economistas argentinos. Nos ocupamos de conocer cuál fue el mensaje entregado por cada uno de ellos.
- Domingo Cavallo
El embajador Anthony Wayne recibió en febrero de 2009 a Cavallo por primera vez desde el regreso del economista al país en 2006, luego de “un autoexilio” en Harvard tras el colapso de la convertibilidad. En el encuentro en la sede de la embajada, Cavallo mostró intención de recomponer su reputación e imagen pública, con el objetivo de volver a jugar un rol relevante en las decisiones de política económica nacional. El ex ministro de Economía mostró ante el embajador Wayne una preocupación creciente por la administración económica de Cristina Fernández de Kirchner, afirmando que lo único que le generaba optimismo era la proximidad de un recambio de gobierno. A pesar de la advertencia, en 2010 el país creció 9,1 por ciento, mientras que en 2011 avanzó 8,6 por ciento, cuando Cristina Fernández de Kirchner consiguió la reelección con el 54 por ciento de los votos.
En la charla de Cavallo con el embajador Wayne aseguró que Argentina estaba en peores condiciones que el resto de los países de la región para enfrentar los efectos de la crisis internacional. Criticó la política de desendeudamiento. Aseguró que la alternativa del gobierno de no recurrir al financiamiento del Fondo Monetario Internacional y de aplicar keynesianismo implicaba el camino directo a la “venezualización” de la economía, al tiempo que mencionó que la recomposición de relaciones con el FMI era la salvación ante las distorsiones del mercado interno.
- Nicolás Dujovne
Personal de la embajada habló con una docena de analistas políticos, economistas, hombres de negocios y políticos acerca de cómo pensaban que iba a ser el curso de acción del Gobierno frente a los efectos de la crisis internacional y a la mala performance en las elecciones legislativas. Uno de los especialistas convocados fue Nicolás Dujovne, en ese momento economista jefe del Banco Galicia y vinculado al radicalismo. El consultor volvió a ofrecer su opinión a la embajada en octubre del mismo año (2009), cuando se discutía la posibilidad de reabrir el canje de deuda. Los registros de estas charlas fueron en ambos casos clasificados a partir de la instrucción de Tom Kelly, encargado de negocios de Estados Unidos en el país. El escenario que planteó Dujovne a mitad de 2009 refería que el Gobierno no encararía grandes correcciones ni tomaría la decisión de “radicalizar” las medidas, sino que optaría por la tercera opción de cambiar el rumbo lo menos posible.
- Rogelio Frigerio y Miguel Kiguel
El embajador Anthony Wayne reunió a principios de junio de 2008 a otros embajadores y hombres de negocios en un almuerzo para recibir la visita al país del senador demócrata Christopher Dodd. En el encuentro se discutieron temas de integración regional, desafíos para reducir la pobreza y el esfuerzo para incrementar la justicia social. Los participantes mostraron preocupación respecto de la Argentina, criticando la falta de habilidad del Gobierno para administrar el proceso inflacionario y controlar las tensiones con el sector agropecuario. Rogelio Frigerio, economista del PRO, realizó las principales críticas respecto del rumbo de la región y el país. Miguel Kiguel, ex subsecretario de Finanzas y uno de los responsables del proceso de endeudamiento de los noventa, también mostró su disconformidad en relación con la performance de la economía local.
- Carlos Melconian
En los registros de Wikileaks hasta 2010 consta que el economista fue consultado en dos oportunidades. La primera fue el 24 de julio de 2008, cuando el equipo económico de la embajada (Econoff) le pidió su opinión respecto del reemplazo de Alberto Fernández por Sergio Massa al frente de la Jefatura de Gabinete. Un año después, a fines de julio de 2009, lo volvieron a consultar acerca de la posibilidad de que Cristina Fernández de Kirchner no finalizara su mandato. Melconian aseguró que “siempre que los gobiernos argentinos salieron debilitados de las elecciones de mitad de período y se enfrentaron a una situación de deterioro económico, la estrategia fue avanzar en medidas de resguardo contra un colapso. Pero la estrategia puede fallar y la economía puede colapsar antes de las elecciones presidenciales. Eso es lo que ocurrió en la transición de Alfonsín-Menem entre 1987 y 1989”. Advirtió entonces que Cristina Fernández de Kirchner podría correr la misma suerte sombría que la de los gobiernos de Alfonsín y De la Rúa.
- Daniel Artana
Uno de los economistas con más registros en los cables filtrados de Wikileaks es Daniel Artana, director de la Fundación FIEL. Entre enero de 2005 y abril de 2009, fue invitado a comer con el embajador tres veces, y el equipo económico de la embajada (Econoff) solicitó su opinión en una cuarta oportunidad. Los temas que motivaron las conversaciones avanzaron desde el pesimismo sobre las perspectivas de la economía argentina hasta las políticas habitacionales del Gobierno. El embajador Wayne realizó el 2 de septiembre de 2008 un almuerzo con cinco economistas para hablar de coyuntura, aprovechando la visita al país de Randall Kroszner, directivo de la Reserva Federal. Artana fue uno de los más escépticos respecto de las perspectivas de la economía local.
Además de Artana, participaron Javier González Fraga, Ricardo Arriazu, Federico Sturzenegger y Javier Kulesz. La embajada los describió como “un grupo de selectos y prominentes economistas de la Argentina”.
- Miguel Angel Broda
A mitad del 2007, la visita al país del directivo de la Reserva Federal, Randall Kroszner, llevó al embajador Wayne a organizar una comida con especialistas entre los que subrayó la presencia de Miguel Angel Broda. Uno de los temas centrales de la discusión fue la globalización y el mercado de capitales. El punto para medir el verdadero riesgo de los emergentes, según Broda, pasaba por medir otros elementos centrales como la falta de “reglas de juego” y de “seguridad jurídica”.
- Roberto Lavagna
El 11 de diciembre de 2008, Roberto Lavagna se encontró con el embajador Wayne para conversar de política y economía. La perspectiva del ex ministro de Economía fue que el país avanzaba a un proceso de estanflación, pronóstico que repitió en la prensa en cada uno de los siguientes años. Se mostró crítico de la gestión del kirchnerismo tras su despido al frente del Palacio de Hacienda. El embajador convocó a Lavagna para conocer su lectura acerca de la performance económica de la Argentina, el impacto esperado de la crisis financiera internacional para el país, las perspectivas políticas rumbo a las elecciones de medio término de 2009, el efecto de la nacionalización de las AFJP, el lanzamiento de un plan de estímulos del Gobierno y el plan para la repatriación de capitales del equipo económico (blanqueo).
- Martín Redrado
Es el economista de cabecera de la embajada estadounidense en la Argentina y uno de sus más valiosos informantes. Los 98 cables que lo mencionan entre principios de 2006 y comienzos de 2010 así lo atestiguan. Varios de los cables informan que las confidencias de Redrado deben mantenerse bajo reserva de identidad, y se desprende que mantenía un contacto muy fluido con sus interlocutores de la embajada. Aquí analizamos los diálogos directos que Redrado mantuvo con la embajada estando al frente del Banco Central. Uno fue a comienzos de abril de 2009, cuando envió una carta al embajador Wayne, con el objetivo de defender su gestión en la autoridad monetaria y culpar de la inflación a los excesos de la política fiscal y de la política de ingresos a través de la negociación de paritarias. El otro contacto había sido a principios de 2009, cuando se reunió personalmente con Wayne para defender la independencia del Banco Central y criticar a funcionarios kirchneristas por ser “espantapájaros” del mercado. En conversación con Wayne, le adelantó que se anunciaría un swap de monedas con China.
- Javier González Fraga y Federico Sturzenegger
A principios de septiembre de 2008, González Fraga y Sturzenegger asistieron a un almuerzo en la embajada, en el cual se agasajó por su visita al país al directivo de la Reserva Federal, Randall Kroszner. El encuentro coincidió con el anuncio de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sobre un desembolso de 6700 millones de dólares para saldar la deuda con el Club de París. El dinero, según informó la mandataria, iba a salir de las reservas de la autoridad monetaria. Los economistas ofrecieron su punto de vista respecto de ese anuncio.
- Ricardo López Murphy
Es uno de los consultores que registra la mayor cantidad de visitas a la embajada. Entre 2008 y 2009 fue a reunirse con el embajador en tres oportunidades, en las que ofreció visiones sombrías sobre el rumbo de la economía. Los principales planteos del economista fueron que el kirchnerismo iba a perder la mayoría en el Congreso y agregó: “Los Kirchner no están acostumbrados a gobernar sin mayoría. Argentina puede volverse ingobernable, contexto en el que Cristina Fernández de Kirchner debería dar un paso al costado”. Le dijo al embajador que en Argentina, tenemos “el tipo incorrecto de líderes”. Mencionó que no entendía qué hay en la cabeza de la población para votarlos, tras preguntarse: “¿Por qué los Kirchner son populares cuando cometen tantos errores?”.
- Mario Blejer
A fines de julio de 2009, tras la derrota electoral del oficialismo en las elecciones de medio término, la embajada indagó con distintos especialistas del establishment local acerca de las dificultades que tendría la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para terminar en forma equilibrada su mandato. Mario Blejer, un hombre del sistema financiero, ex funcionario del Fondo Monetario Internacional, aseguró que los principales problemas podían llegar a través del control de Néstor Kirchner sobre la política económica del Gobierno. “Néstor no sabe nada de economía y, para colmo, piensa que conoce mucho y no escucha los consejos de nadie”, sentenció Blejer. Agregó que la situación conducía a un estado de autismo respecto de cuáles eran las tensiones centrales de la economía.
- Daniel Marx
El embajador Wayne se reunió con Daniel Marx el 2 de octubre de 2008, en un encuentro del que también participó Eduardo Curia (la frase destacada de Curia en este encuentro fue: “Sólo soy feliz cuando el dólar esta caro”, postulando que es necesario mantener un tipo de cambio muy devaluado para crecer) y Gabriel Sánchez, de la Fundación Mediterránea. Marx se encargó de ofrecer la visión más pesimista en relación con la performance económica del Gobierno. Los registros de Wikileaks computaron que el economista también fue consultado por el equipo técnico de la embajada (Econoff) en 2010, cuando ofreció su opinión acerca de la salida del ex presidente del Central, Martín Redrado.
Las opiniones, diagnósticos y pronósticos sobre la economía argentina pueden ser correctos o fallidos. No es lo relevante. Lo revelador es que los expusieron –y lo deben seguir haciendo– ante el embajador y funcionarios de la misión diplomática de Estados Unidos en el país.
Visitar la embajada de Estados Unidos para brindar un informe individual o junto a otros colegas (siendo la mayoría de las opiniones críticas sobre la realidad económica argentina) es uno de los eslabones de la cadena de construcción de las amenazas que aprisionan a la sociedad en el miedo en la economía. Son las mismas amenazas que después circulan por el mundo empresario y los grandes medios. Conocer esa circularidad es un primer paso para dejar de temblar con sus pronósticos negativos, que expresan deseos que casi siempre colisionan con la realidad.
http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-276412-2015-07-05.html

¿Qué son hoy la derecha y la izquierda?

Opinion

 Por Edgardo Mocca

Durante lo que Hobsbawm llamó siglo XX corto, el período histórico que va desde 1914 con el estallido de la Primera Guerra Mundial a la caída del Muro de Berlín en 1989, derechas e izquierdas fueron el nombre de la lucha entre dos sistemas sociales: el capitalismo y el socialismo. Ciertamente, en el cuadrante izquierdo no tardaron en surgir profundas divergencias ideológicas sobre lo que había que entender por socialismo; la ruptura ente socialdemócratas y comunistas, que se produce al comienzo del siglo corto, tendrá el signo de la discusión sobre la Revolución Rusa, particularmente sobre la relación entre socialismo y democracia. Unas décadas después, la consolidación del Estado de Bienestar europeo como una forma de “capitalismo social”, relativamente satisfactorio para las demandas de grandes masas de trabajadores, constituiría la matriz práctica de la socialdemocracia. Habría desde entonces una derecha liberal pro-capitalista, una izquierda revolucionaria anticapitalista y, en el medio, una izquierda reformista y gradualista que llegaría al socialismo a través del perfeccionamiento de las instituciones de la democracia en el capitalismo. Esta última corriente llegó a fundirse en la práctica con sectores liberales que comprendían la necesidad de construir un capitalismo más sensible.
La cartografía tuvo en ese período una extraordinaria potencia explicativa. Servía como mapa cognitivo para pensar todos los acontecimientos mundiales, aun cuando algunos de los más importantes y más trágicos, como la Segunda Guerra, encontrara derechas e izquierdas unidas contra el eje nazifascista. La experiencia de los “amplios frentes antifascistas” podría ser considerada como un antecedente doctrinario de cierta coalición actual entre republicanos de derecha y de izquierda contra el populismo sudamericano, a no ser porque no hay en la nueva unidad nada que se parezca a una crítica y mucho menos a una praxis que cuestione al capitalismo. Izquierda y derecha fueron en esos años un dispositivo para la interpretación del mundo y una materialidad política expresada en las dos grandes potencias mundiales de la época, Estados Unidos y la Unión Soviética. Sin embargo, la diversidad político-cultural del mundo no podía ser reducida a lo que sin duda era la disputa central. Uno de los grandes temas no resueltos por ese paradigma interpretativo, entonces ni ahora, es la cuestión nacional. El capitalismo, el más internacionalista de los sistemas que conoce la historia es, al mismo tiempo, un régimen creador y multiplicador de las desigualdades entre las naciones. Las más importantes resistencias anticapitalistas del siglo corto tuvieron un signo nacional-popular que solamente en algunos casos históricos (China, Vietnam, Cuba, entre otros) fue captado políticamente por las izquierdas. En muchos casos, las formaciones clásicas de la izquierda (tanto las reformistas como las revolucionarias) miraron con ojos de desconfianza a los nacionalismos, hasta el punto de confluir con las fuerzas “democráticas” de las oligarquías que los combatían. Es en gran parte por eso que en muchos países de América latina la díada derecha-izquierda no representa fielmente los conflictos históricos reales de la nación; Argentina es claramente un ejemplo de eso.
Ahora bien, en 1989 el mapa cognitivo sufrió un duro golpe. En un lapso de pocos meses lo que había sido, aun cuando criticado y hasta execrado por muchos, el soporte material de la interpretación de izquierda del mundo, desaparecía de la historia sin dejar huellas. Con él desaparecía también la idea de la alternativa entre sistemas. Ciertamente la socialdemocracia europea no sufrió exactamente el mismo cimbronazo, pero con el panorama que da el cuarto de siglo transcurrido desde entonces, estamos en condiciones de decir que los viejos nombres no son más que referencias honrosas para prácticas políticas en declive: ¿qué queda hoy de la vieja socialdemocracia europea aparte de los nombres que designan a las burocracias que actúan en su nombre? Nadie puede negar el tremendo efecto destructivo que la reconfiguración del mundo en los años noventa trajo a las izquierdas. El principal de esos efectos fue el de escindir el universo de las izquierdas entre un ala que aceptaba “hacer política” aceptando todas las nuevas reglas del canon neoliberal, y otra ala que se refugiaba en las viejas y sacrosantas verdades y se resignaba a una vida políticamente marginal. Fue la época de oro de los “progresismos” y las “centroizquierdas” que pugnaban vanamente por establecer una línea de sentido entre los sueños libertarios del socialismo y las novedosas “terceras vías” con su carga de aceptación de la reconfiguración neoliberal de sus sociedades bajo la exigencia de pulcritud republicana y sensibilidad social en su aplicación. La tradición de izquierda pasó a ser una de las múltiples vías de acceso al mundo ideológico del neoliberalismo.
Triunfante en el mundo académico y hegemónico en el mundo intelectual el canon del progresismo neoliberal entró en crisis en el terreno político. Lo conmovieron las crisis. La de nuestro país primero, por más que quisiera ser interpretada como una anomalía con raíces en nuestro “atraso institucional”. Y hoy la de Europa. ¿Qué piensa el neoliberalismo de izquierda argentino sobre la situación en Grecia? De lo poco que se sabe se desprende que defienden el “orden europeo” y desconfían de las “aventuras populistas”; apoyan a Capriles en Venezuela, al PSOE en España y consideran la defensa de las instituciones (el FMI y la troika entre ellas) como la madre de todas las batallas. ¿No existe más entonces la izquierda? ¿No hay una huella de sentido entre las viejas luchas obreras y populares que se libraron en su nombre y los conflictos políticos actuales?
Hay, tal vez, una agonía de la izquierda. Agonía en el sentido de la lucha entre lo que muere y lo que renace de nuevas formas. Por lo pronto vivimos una aguda crisis civilizatoria que no es ajena a los viejos y gloriosos dogmas que justificaron a la izquierda del siglo pasado. Es una crisis del capitalismo. No la definen así solamente las capillas sobrevivientes de la ortodoxia comunista. Desde economistas académicamente prestigiosos hasta el papa Francisco nos están hablando de una aceleración del tiempo histórico, de una acentuación de los procesos críticos del capitalismo. De un proceso de destrucción del planeta en el doble sentido de su sustentabilidad ambiental y de las condiciones sociales de la existencia humana. El colonialismo, la financiarización de la economía, la mercantilización del mundo, el consumismo desaforado, la persecución racial y nacional, la extorsión sistemática de la democracia por parte de los poderes fácticos del capital son, entre muchos otros, signos de un tiempo de profunda crisis y de grandes mutaciones. No es extraño que en este tiempo haya renacido y crecido una vieja y a la vez siempre nueva tradición política. Llamarla simplemente “izquierda” tiene el peligro de convocar fantasmas añejos de división y encono. Pero negar la influencia de una memoria popular e intelectual construida con ese nombre sería una injusticia.
La derecha también se renueva, también crece, también se desprende de viejas verdades doctrinarias y aprende a convivir con el nuevo universo de demandas populares. En la Argentina ha formado –por primera vez desde que el radicalismo derrotara al conservadurismo en 1916– un partido político electoralmente competitivo. Han contribuido a sincerar el sistema de alternativas políticas. Su interpretación de la realidad argentina en términos de “república o populismo”, que tiene ilustres antecedentes en la historia reciente y no tan reciente del país, ha terminado por hegemonizar el discurso de quienes quieren cambiar drásticamente el curso político. Una hegemonía que se ha plasmado a la perfección –ironía de la historia– en la incorporación del radicalismo como proveedor de sustento territorial al proyecto político del macrismo. Como lo demuestra el agudo trabajo recientemente publicado de Gabriel Vommaro sobre el PRO, se trata de una derecha pragmática dispuesta a renunciar o relativizar sus dogmas, con tal de establecer un nuevo diálogo con la sociedad argentina. Una derecha que cree que la política tiene que asumir los valores y la metodología de la empresa privada y combinarla con una política social inteligente. Una fuerza que convoca a la utopía de una sociedad justa construida sobre la base de la competencia meritocrática: una utopía, hay que decirlo, con un marcado sesgo de clase, hostil a toda lucha por la igualdad social.
Podría decirse que las izquierdas y las derechas existen en la Argentina aunque hayan mutado con los cambios del país y del mundo. Hay quien cree que el rumbo nacional tiene que ser el regreso a la normalidad: a la supervisión del FMI y las relaciones carnales con el militarismo intervencionista de los Estados Unidos, a la fórmula mágica de la acumulación del dinero en el polo del privilegio para esperar el goteo de esa prosperidad hacia los sectores populares . Hay, por otro lado quienes apuestan a un mundo en proceso de transformación, a un cambio de época. Y los que hacen esta apuesta están construyendo una nueva familia. Una familia plural, contradictoria y conflictiva que tiene en su interior muchas memorias diferentes, la de las diferentes formas de socialismo, las del nacionalismo, el indigenismo y el cristianismo popular, entre ellas. Es una familia que empieza a tomar forma en el país y en el plano regiona y mundial. No tiene centros rectores ni etiquetas ideológicas, crece con las experiencias de lucha y de cambios. Y tiene, en el día de hoy, un desafío central, nada menos que en la cuna de la civilización moderna, en Grecia.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-276421-2015-07-05.html