6 sept 2015

Aylan: el dolor mundial y los responsables del drama humanitario

 Puede sonar simple (y hasta reduccionista), pero la muerte de Aylan, el niño nacido en Siria que inundó de dolor las redes sociales, no es consecuencia de una “crisis migratoria”. Esa tragedia (que sucede todos los días desde hace varias décadas) es consecuencia directa del sistema capitalista. Por más lamentos y florituras que le pongan a esta situación extrema (que se puede ver diariamente en Libia y en Palestina), la solución pasa por cambiar el sistema. La solidaridad hacia los desplazados y refugiados sirios que despierta la muerte de Aylan es sumamente necesaria; como es necesario detener la sangría en Medio Oriente provocada por Estados Unidos, Turquía, Arabia Saudita e Israel.

nkj
El trasfondo de la foto del niño que estremeció al mundo. La realidad en Medio Oriente y la política de exterminio imperial como principal explicación.
LEANDRO ALBANI – 
¿Por qué la tragedia de hoy sucede en Siria? Siria, el último país que levanta (con errores y aciertos) las banderas del nacionalismo árabe, que no tiene deuda externa con los organismos internacionales, rico en recursos naturales, que defiende la causa palestina y que, vaya casualidad, está compuesta por un pueblo formado, educado y con alto desarrollo. Razones más que suficientes para que Estados Unidos y sus aliados desde hace cuatro años busquen devastar el país. Los desplazados y refugiados son consecuencia directa de esa política de exterminio desarrollada por Washington. ¿O acaso Estados Unidos denuncia que Arabia Saudita o Qatar son dictaduras? No. La dictadura es Irán, el país que recibe la mayor cantidad de refugiados, sean sirios, iraquíes o afganos. Que los recibe y trata de asistir. Mientras tanto, los gobiernos europeos se apresuran en construir muros, vallas, cercar los países con alambres de púas y aterrorizar a quienes llegan, desesperados y hambrientos, con las fuerzas de seguridad.
¿Son claras las razones del Estado Islámico para masacrar a los pueblos que viven en el Kurdistán sirio, en el norte del país? En Rojava, esa histórica región kurda (de la cual es Aylan y sy familia), el pueblo se levantó en armas y, minuto a minuto, decide su destino. Y esta rebelión no se puede permitir. Por eso el Estado Islámico convirtió en ruinas a la ciudad de Kobane; por eso Turquía asiste y arma a los mercenarios del ISIS; por eso los kurdos, yezidíes, árabes y muchas otras nacionalidades de la zona escaparon.
Pero muchos otros resistieron en su tierra y expulsaron al Estado Islámico, lo derrotaron estrepitosamente y ahora, lentamente, los desplazados vuelven a reconstruir sus ciudades y poblados. Y, lo que es más importante: vuelven a construir una nueva vida, basada en la igualdad y la dignidad.
¿Y Libia? El país con el mayor desarrollo humano de África hoy es un cementerio luego de ocho meses de sostenidos bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Y sus pobladores huyen desesperados hacia Europa, el continente que financió la destrucción de esa nación. ¿Y la democracia y libertad que los miembros de la OTAN prometieron para el país del norte de África? Nadie, hasta ahora, contabilizó, uno por uno, cuerpo sobre cuerpo, los cadáveres que la alianza atlántica dejó desparramos en suelo libio. Nadie.
La muerte de Aylan tiene nombre y apellido: imperialismo. Y el dolor profundo que produce ver la imagen de ese pibe no tiene que confundir o cegar. La solidaridad con el pueblo sirio se debe redoblar, como también la denuncia de las masacres que comete el Estado Islámico (y sus promotores). Y habrá que estar atento si esta foto, que paraliza, se convierte en excusa de Estados Unidos y sus aliados para encabezar, otra vez, una invasión militar que como resultado seguramente va a tener muchas más muertes…
Duele mucho ver la imagen de Aylan, como duele y genera una profunda rabia ver a los pibes que la Bonaerense se carga, u observar cómo los soldados israelíes reprimen, encarcelan o asesinan a niños y niñas palestinos que nacieron bajo la ocupación más cruel que haya visto la humanidad.
Son tiempos de pensar profundo, de bajarse de la vorágine mediática y tratar, en lo posible, de indagar por qué sucede todo esto. Pero también son tiempos de acción y de poner un freno real y concreto a la voracidad del imperio. Porque Aylan no murió en una playa lejana de nuestras casas, sino que su muerte se produjo ante nuestros pies y las lágrimas que derramemos no nos van a liberar de esa muerte y, mucho menos, dignificar la vida de un pibe de apenas tres años al que le robaron su futuro.

La Resistencia de China

La República Popular China acaba de celebrar el 70º aniversario de la victoria china sobre la agresión japonesa con un desfile militar sin precedente, al que asistieron 32 jefes de Estado y/o de gobierno. Lo que Pekín quiere mostrar es que está preparándose para enfrentar una posible agresión de la OTAN. Por supuesto, los países miembros de la alianza atlántica boicotearon la celebración. Fieles a su costumbre de reescribir la Historia, los miembros de la OTAN afirman que, si la República Popular China no existía en aquella época, ese país no pudo obtener la victoria que acaba de celebrar. Además, según los medios de la prensa atlantista, la celebración no tendría nada que ver con la OTAN sino que apunta contra Japón, país que Pekín supuestamente seguiría viendo como una amenaza. Manlio Dinucci nos recuerda en este artículo la realidad histórica de aquella guerra.

CHINA - 50 - MAO ZEDONG - HORSE
MANLIO DINUCCI / VOLTAIRENET.ORG – El 70º aniversario de la victoria del pueblo chino en la guerra de Resistencia contra la agresión japonesa, celebrado en Pekín el 3 de septiembre, fue boicoteado no sólo por Tokio sino también por Washington y por casi todos los gobiernos de la Unión Europea –estos últimos enviaron a Pekín únicamente algunos representantes de segunda categoría. Esto fue un grotesco intento de borrar la Historia, muy similar al realizado en el momento del 70º aniversario de la Victoria sobre el fascismo, celebrado el 9 de mayo en Moscú [1].
Como trasfondo histórico, la China de los años 1930, que Gran Bretaña, Estados Unidos, Alemania y Francia, pero fundamentalmente Japón, habían reducido a una situación colonial y semicolonial. En 1931, Japón transforma el nordeste de China en un Estado títere designado como Manchukuo. Mientras que el ejército japonés ataca Shanghai, en 1932, y posteriormente otras ciudades, el Kuomintang de Chiang Kai-Shek [personaje también conocido como Jiang Jieshi], que había tomado el poder en 1927 mediante un sangriento golpe de Estado y gozaba del respaldo simultáneo de los anglo-estadounidenses, de Hitler y de Mussolini –estos últimos aliados de Tokio–, sigue concentrando sus ataques contra las bases rurales del Ejército Rojo, dirigido por el Partido Comunista. En 1934, el Ejército Rojo se ve obligado a emprender una desastrosa retirada que Mao Zedong, después de retomar el mando, transformará en una de las mayores epopeyas político-militares de la Historia: la Larga Marcha.
En 1937, Japón desencadena una guerra de agresión contra toda China. Las tropas japonesas ocupan Pekín y Tianjin en julio, Shanghai en noviembre y Nankín en diciembre. Es en esta última ciudad donde las tropas niponas perpetran la gran masacre, asesinando más de 30 000 civiles de las maneras más horribles [2]. Los japoneses utilizan también armas biológicas (Bacillus anthracis y Salmonella paratyphi) contra más de 10 ciudades chinas. Nace en ese momento, por iniciativa del Partido Comunista, el Frente Unido Antijaponés con el Kuomintang. Durante los siguientes 8 años de guerra, el ejército del Kuomintang, armado por Estados Unidos, combate por un lado contra los invasores japoneses –aunque sólo esporádicamente–, mientras que del otro impone un bloqueo económico y militar contra las zonas liberadas por el Ejército Rojo, atacando en varios casos a las fuerzas populares y haciendo que la ofensiva japonesa se concentre sobre ellas. Chiang Kai-Shek incluso mantiene un juego múltiple al ordenar a una parte de sus generales que colaboren con los japoneses.
JPEG - 30.5 KB
Haciendo gala de una visión parcializada de la Historia, The Economist afirma que fue sólo la acción del Kuomintang, y no la de los comunistas, lo que liberó a China de la ocupación japonesa.
De 1937 a 1945, el Partido Comunista, que de 40 000 militantes había pasado a 1,2 millones de miembros, encabeza en las zonas liberadas una guerra que debilita cada vez más al ejército nipón, extendiendo las zonas liberadas de 1,5 a casi 100 millones de habitantes.
Con su fiera Resistencia, en la que murieron 35 millones de personas, China aporta una contribución decisiva a la derrota de Japón, cuyo gobierno –derrotado en el Pacífico por Estados Unidos y en Manchuria por la Unión Soviética– se rinde en 1945, después del bombardeo atómico estadounidense contra las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. Inmediatamente después, siguiendo un plan trazado por Washington, Chiang Kai-Shek trata de repetir lo que ya había hecho en 1927. Pero sus fuerzas, armadas y respaldadas por Estados Unidos, encuentran entonces la oposición del Ejército Popular de Liberación, que ya cuenta en ese momento alrededor de un millón de combatientes, y una milicia de 2,5 millones, que además gozan de amplio apoyo popular.
Unos 8 millones de soldados del Kuomintang mueren en combate o son hechos prisioneros y Chiang Kai-Shek huye a Taiwán, bajo la protección de Estados Unidos. El 1º de octubre de 1949, Mao Zedong proclama el nacimiento de la República Popular China, desde la puerta de Tiananmen.
Ante esa misma puerta desfilaron ahora las fuerzas armadas de una China profundamente diferente pero que, al igual que Rusia y que los demás Estados miembros del grupo BRICS [3] y como las decenas de Estados cuyos más altos representantes asistieron a la celebración organizada en Pekín, deja constancia de su voluntad de defender su soberanía nacional frente a las nuevas pretensiones de dominación imperial.

La última estación del tren de oro nazi

CAZADORES DE TESOROS ANUNCIAN UN DESCUBRIMIENTO EN WALBRZYCH, POLONIA

El 20 de agosto se anunció que el tren había sido encontrado. Pero a pesar de intensas especulaciones desde entonces, y el mar de rumores, todavía no hay una evidencia sólida de que realmente exista el famoso tren cargado de oro de Walbrzych.


 Por Tony Paterson *

Desde Walbrzych, Polonia
Los funcionarios han estado haciendo su mejor esfuerzo por mantener la perspectiva mientras un filón del Tercer Reich eleva a la cima de la agenda nacional a la decadente ciudad de Walbrzych, desde que los cazadores de tesoros afirmaron haber descubierto en los últimos meses un perdido “tren del oro nazi” en un túnel secreto.
El castillo de Ksiaz del siglo XIII se convirtió en hotel en las afueras de la ciudad, donde los turistas ya pueden comprar llamativas remeras “Gold Train”. Tienen las imágenes de una locomotora de vapor tirando vagones a alta velocidad a través de un túnel lleno de una luz roja de fuego.
Edyta Nowakowska, personalidad de la TV polaca de 28 años de edad, incluso ha compuesto la canción el “Tren de oro”, con el estribillo: “El tren está llegando, está chorreando oro”.
El 20 de agosto se anunció que el tren había sido encontrado. Pero a pesar de intensas especulaciones desde entonces, y el mar de rumores, todavía no hay una evidencia sólida de que realmente existe el famoso tren de oro de Walbrzych.
Dos misteriosos y hasta ahora anónimos cazadores de tesoros nazis, un polaco y un alemán, afirmaron que mediante el uso de equipos de radar de penetración terrestre habían descubierto un tren nazi armado de 100 metros de largo, enterrado en un túnel a lo largo de un tramo de vía de ferrocarril en desuso a unas siete millas de la ciudad de Silesia. Alegaron que el tren casi seguro estaba lleno de toneladas de oro robado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial que habían sido enterrados en la primavera de 1945 para ocultarlo del Ejército Rojo invasor. Se dice que el tren acarreó parte de las millones de toneladas de oro nazi obtenido de los bancos y extraído de los dientes de las víctimas de los campos de la muerte.
“He visto las fotos georradar y son de alta calidad”, dijo Piotr Zuchowski del Ministerio de Cultura de Polonia en Varsovia la semana pasada, y agregó que estaba “99 por ciento seguro” de que el tren existió. Sin embargo, el alcalde de Walbrzych, Roman Szelemej, estaba mucho menos convencido. “Seguimos siendo escépticos”, dijo a la prensa. Su opinión fue compartida por varios lugareños. “La historia sobre el tren de oro nazi ha estado dando vueltas por más de 50 años. Lo escuché tantas veces que realmente no creo que haya sido encontrado en esta ocasión”, dijo Roman Wojcik, un jubilado.
En un intento por aclarar el misterio de una vez por todas, el Ministerio de Defensa de Polonia anunció que enviaría un equipo de expertos militares para el lugar en los próximos dos días. Tratarían de establecer si algo fue enterrado allí, dijo el ministerio.
Los cazadores de oro nazi, que mantienen sus identidades en secreto, dicen que es casi seguro que el tren blindado esté lleno de joyas y oro, y que el túnel habría sido minado para evitar que intrusos llegaran a él. Si el tren existe, y se encontró que no contenía ningún tesoro, se convertiría en la propiedad del estado polaco. Sin embargo, los buscadores de oro están exigiendo una cuota de diez por ciento de cualquier hallazgo como pago por revelar su existencia a las autoridades. Su abogado afirma que el hallazgo es de tanta importancia mundial como el descubrimiento del Titanic.
Ayer, entre los kilómetros 61 y 65 de un tramo de la línea ferroviaria entre Wroclaw y Walbrzych, grupos de turistas miraban un sector del terraplén cubierto de hierba, sobre el lugar donde el tren supuestamente está enterrado, a 75 metros debajo de sus pies. Los curiosos ignoraron las advertencias de la policía de mantenerse alejados del lugar.
Corre el rumor de que durante los últimos días de la guerra, el tren estaba lleno de oro y fue despachado a Berlín de la que entonces era la ciudad alemana de Breslau (hoy Wroclaw, en Polonia). Pero con las fuerzas soviéticas avanzando rápidamente, el tren se desvió repentinamente hacia Walbrzych donde los nazis habían utilizado mano de obra esclava para construir un complejo sistema de túneles y bunkers. También hubo afirmaciones de que un castillo cercano había sido acondicionado para convertirse en un el cuartel de Adolf Hitler.
En ese momento, el Tren de Oro desapareció sin dejar rastro. El polaco y el alemán que ahora afirman haberlo descubierto están convencidos de que los nazis lo enviaron a lo largo de un ramal hacia uno de los bunkers a través del sistema de túneles, y luego volaron la entrada del túnel para evitar que el tren fuera bombardeado o descubierto. Si tienen razón, permaneció allí, sin ser detectado, durante 70 años.
Esta semana, un misterioso incendio forestal estalló lo largo de una sección de la vía cerca del sitio del Tren de Oro. Se espera que los expertos militares del ejército polaco pronto podrán establecer si “Tren de Oro nazi” de Walbrzych existe o está destinado a seguir siendo una imagen llamativa de remeras.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12
Traducción: Celita Doyhambéhère.

Una respuesta militar a la crisis migratoria

 MIENTRAS MILES SE MOVILIZAN EN PARIS POR LOS REFUGIADOS, HOLLANDE PLANEA BOMBARDEAR SIRIA

Francia ya combatía al EI en Irak, pero ahora está dispuesta a hacerlo también en Siria, país adonde ya asesora y suministra armas a los rebeldes moderados. Una multitud reclamó que se “abran las fronteras para todos”.



Un niño sirio cruza un alambrado en el paso de Akcakale de la frontera con Turquía.

 Por Eduardo Febbro


Desde París
La impotencia europea para tratar con humanidad y responsabilidad la crisis migratoria así como la parsimonia a la hora de tomar decisiones y buscar consensos en el seno de los países de la Unión Europea sacaron a las calles de París a miles de personas en un momento crucial en el cual el presidente francés, François Hollande, vuelve a barajar seriamente la posibilidad de bombardear las posiciones del Estado Islámico en Siria. El avance constante del Estado Islámico es uno de los motivos por los cuales los sirios huyen de su país hacia Europa y, según revelaciones del vespertino Le Monde, París ya tendría decidido un esquema militar. El sábado, en la Place de la Republique, una manifestación en apoyo a los migrantes y los refugiados reclamó que se “abran las fronteras para todos”. El rostro de esta demostración de solidaridad por parte de la sociedad civil era asombrosamente joven. Sin embargo, es lícito reconocer que las reacciones y la bondad de la sociedad han sido también de una lentitud evidente. Recién cuando se publicó la foto del niño sirio de tres años, Aylan Kurdi, encontrado muerto en una playa de Turquía, se produjo una suerte de despertar civil más consecuente.
La canciller alemana, Angela Merkel, y François Hollande hicieron pública la carta que remitieron a los responsables europeos para que estos asuman una serie de posiciones comunes ante la crisis migratoria. Merkel y Hollande admiten que se trata de “un gran desafío para Europa” al tiempo que apuntan a la “responsabilidad de cada Estado miembro (de la Unión Europea) y la solidaridad de todos”. La demora de varios Estados para llevar a la práctica las decisiones tomadas en común figura también en esta carta. Ambos dirigentes piden a la Comisión Europea que recurra “a todos los medios de que dispone” a fin de forzar a los estados a respetar las reglas del derecho de asilo. París y Berlín proponen además en un corto plazo un “sistema de asilo europeo unificado”. Sin embargo, el eje central de esa carta consiste en la inclusión de las cuotas de reparto de los refugiados y migrantes, una idea a la cual Francia se había opuesto hasta el momento. El texto no habla de “cuotas de migrantes” sino de “reparto” de los refugiados. Este debe llevarse a cabo de una forma “equitativa y con un espíritu de solidaridad entre los estados miembros” mediante un “mecanismo permanente y obligatorio de relocalización”. La intervención conjunta de Francia y Alemania está dirigida concretamente a los países de Europa central y oriental que recurren a todas las artimañas imaginables para no obedecer a los tratados europeos.
Asimismo, la iniciativa pone en la mira el primer ministro británico, David Cameron, quien se escondió literalmente cuando fue convocado a participar en el esfuerzo general para ayudar a las poblaciones que huyen de la guerra. La Comisión Europea se consagrará ahora al rompecabezas de reubicar a los 160.000 refugiados que ya ingresaron a Europa en los últimos meses. La tarea es titánica debido a las trabas y argucias que utilizan muchos países, en especial los del Este y, entre ellos, Hungría.
Este fin de semana, Austria y Alemania dieron muestras de una extraordinaria solidaridad cuando, en contra de los convenios europeos, decidieron recibir en sus respectivos territorios los refugiados rechazados por la hostil e inhumana Hungría. “No vamos a abandonar a toda esa gente”, dijo el canciller austríaco Werner Faymann (social demócrata). El calvario que viven los migrantes que llegaron a Hungría es horrendo. Familias enteras con niños y mujeres caminan sin rumbo luego de haber atravesado a pie los Balcanes. Recién el sábado, Budapest aceptó llevar en buses a los migrantes desde su territorio hasta la frontera austríaca. En Hungría, el partido de extrema derecha Jobbik llamó el sábado a manifestar contra los migrantes.
Según revelaciones adelantadas este fin de semana por el vespertino Le Monde, el presidente francés, ante la doble evidencia del fracaso militar de la oposición siria y de los éxitos militares del Estado Islámico, estaría contemplando bombardear las posiciones del EI en Siria. El rotativo afirma que si bien París limitó hasta ahora su participación militar a Irak, está dispuesto en adelante a ampliarlas a Siria, país a donde ya asesora y suministra armas a los rebeldes moderados. El vespertino francés cita fuentes de alto nivel, las cuales aseguran que “la decisión ya ha sido tomada”. Francia es el país europeo más amenazado por el Estado Islámico y una intervención francesa en siria contra los radicales sunitas del IE “es un asunto de coherencia”, escribe Le Monde. El diario adelanta también que, al principio, podría tratarse de vuelos de “reconocimiento y de espionaje en las zonas sirias ocupadas por el IE”. Todas las alternativas políticas han fracaso en Siria. A finales de agosto, el presidente francés habló de “neutralizar” al presidente sirio Bashar al Assad y permitir así una negociación entre las partes tal y como quedó definida en la hoja de ruta elaborada durante las negociaciones que tuvieron lugar en Ginebra en 2012 y 2014.
La guerra en Siria, la situación de inestabilidad en Irak y un panorama similar en Afganistán has sido, junto al desmoronamiento del Estado libio consecutivo a la caída del ex presidente Muammar Khadafi, los principales ingredientes de la crisis migratoria que alcanzó a Europa. No hace falta extender amplios argumentos para ver que en cada uno de los mencionados países las potencias occidentales intervinieron militarmente con la descabellada idea de que la democracia y la paz podían exportarse con bombas. A los insensatos estrategas de Occidente se les escapó que esa guerra exportada se sumaba a las anteriores y que ello podría dar lugar a uno de los éxodos más dramáticos de la historia moderna.
Sin fuerzas de recambio confiables en cada país, los estados se vinieron abajo. 350.000 personas llegaron al Viejo Continente huyendo de la guerra en lo que va del año. En una tribuna publicada por el matutino Liberation y firmada por un colectivo de asociaciones humanitarias, éstas recuerdan que el problema no es nuevo, sino que fue ignorado por los políticos: “Hace varios años que alertamos a los responsables con correos privados, llamados a los medios, reuniones ministeriales y consultas internacionales”. Los firmantes manifiestan su “exasperación” ante “la inercia de los responsables políticos” y denuncian el hecho de que “la falta de voluntad política mata hombres, mujeres y niños”. Las sociedades europeas, con muestras de solidaridad muy variables, descubren no sólo los daños centrales de las intervenciones armadas de occidente sino, también, hasta dónde puede llegar el horror y la desesperación de cientos de miles de personas que cruzan a pie, a nado, en tren o en barcos suicidas miles de kilómetros en busca de otra vida. La respuesta política ha sido un desastre. Estados egoístas, una izquierda tan dormida, indolente como amorfa, una derecha que busca una posición mirando hacia las urnas y una extrema derecha en pleno auge que espera como un lobo sacar provecho de los nuevos extranjeros, han configurado una atmósfera política ciega y apática. Y como última lección, mientras la UE miraba haca el costado, fue la criticada Alemania y su canciller, Angela Merkel, quienes activaron las decisiones y los corazones. Alemania manda en Europa, sin dudas, en la economía y, ahora, en la humanidad.

5 sept 2015

Renace el temor a una guerra de monedas

LOS MINISTROS DE FINANZAS Y LOS BANQUEROS DEL G-20 ANALIZARON LA CRISIS INTERNACIONAL

La inestabilidad de China fue el tema central en la primera jornada de la Cumbre del G-20 que se está llevando adelante en Ankara. El secretario del Tesoro de EE.UU. instó al gigante asiático a “abstenerse de toda devaluación competitiva”.




El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el secretario de Finanzas, Pablo López, en la “foto de familia” del G-20.
La inestabilidad bursátil y económica de China fue el tema central en la primera jornada de la Cumbre del G-20 que se está llevando adelante en Ankara, a la que asisten los ministros de Finanzas y banqueros centrales. Tal y como lo había anunciado, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jack Lew, instó al gigante asiático a abstenerse de toda devaluación competitiva. “China debe permitir que su tipo de cambio refleje los fundamentos económicos, evitar las distorsiones cambiarias persistentes y abstenerse de toda devaluación competitiva”, dijo Lew, según un comunicado, a su homólogo chino, Lou Jiwei, durante una reunión bilateral. A su vez, la probable alza de la tasa de interés en Estados Unidos fue otro de los temas clave de la cumbre, que seguirá hoy.
Más allá de la advertencia de Estados Unidos a China, los participantes del G-20 buscaron tranquilizar los ánimos y transmitir confianza, sobre todo a los mercados. “El ambiente no es en absoluto poner a China en el banquillo de los acusados”, aseguró uno de los funcionarios asistente a las reuniones, quien dijo tener “confianza plena” en la capacidad del gobierno chino para gestionar la desaceleración. No obstante, China “debe comunicar de forma más clara”, estimó esta fuente, haciendo referencia a cierta confusión creada tras la devaluación del yuan en agosto. El objetivo es evitar que los países intenten superar la crisis sin una estrategia coordinada y apelen a la “guerra de monedas” para tratar de trasladarles los costos a los demás, ganando competitividad.
Por su parte, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, llamó a los países emergentes a ser “vigilantes” ante los efectos de la ralentización en China, que se refleja en reiterados brotes de pánico en las Bolsas y fuertes caídas de los precios del petróleo y otras materias primas.
Después de que Draghi dijera el jueves no tener ningún límite para apoyar a la economía de la Zona Euro, ahora los ojos se vuelven hacia su homóloga de la Fed, Janet Yellen. La publicación ayer de cifras sobre el empleo en Estados Unidos, menos buenas de lo previsto, no ayudó en nada para despejar la incertidumbre sobre un alza de las tasas de la Fed en septiembre. Semejante decisión podría estar justificada por la solidez de la economía norteamericana, pero enviaría una onda de choque a países emergentes, algunos de los cuales, como Brasil y Rusia, ya tienen serias dificultades.
Un endurecimiento monetario en Estados Unidos tendría un efecto de “aspirador” de capitales, atraídos por mejores rendimientos, en detrimento de la estabilidad financiera de las economías emergentes ya afectadas por la caída de las cotizaciones de las materias primas. También se fijarán estrategias en la lucha contra las prácticas de evasión fiscal de grandes multinacionales.
Saliendo de la esfera puramente económica, los responsables reunidos en Ankara abordaron la crisis migratoria en Europa. “Hablamos por primera vez del tema de las migraciones, en el marco de las migraciones laborales”, dijo a la prensa el ministro turco de Trabajo, Ahmet Erdem. “Si tomamos en cuenta el rápido envejecimiento de la población mundial y una posible escasez laboral en un futuro, creo que este tema será discutido aún más en las reuniones del G-20 en los próximos años”, auguró Erdem. El secretario general de la OCDE, Angel Gurria, llamó por su parte a apoyar una propuesta estructurada y ambiciosa del presidente francés, François Hollande, y la canciller Angela Merkel sobre cuotas obligatorias de acogida de migrantes en los países de la Unión Europea.
Los participantes también buscarán coordinar mejor la lucha contra la financiación del terrorismo, un tema candente y en particular en Turquía, país vecino de Siria, donde los jihadistas del grupo Estado Islámico controlan numerosos territorios. Francia tratará por su lado de movilizar fondos contra el calentamiento climático, en vísperas de la gran conferencia sobre el clima (COP 21) que se realizará en París a fin de año.