15 sept 2015

LA UNION EUROPEA DISCUTE EL REPARTO DE LOS REFUGIADOS EN EL SENO DEL BLOQUE


Europa tiene en sus manos el destino de miles

En 2015, los sirios que huyeron de la guerra representan el 30 por ciento de los migrantes que alcanzaron el Viejo Continente, delante de los afganos, los kosovares y los eritreos. Son víctimas traumatizadas por un drama mayor.
 Por Eduardo Febbro

Página/12 En Francia
Desde París
La luz y la sombra de la solidaridad atraviesan la capital francesa. Sirios, sudaneses o eritreos empiezan a sentir los primeros arrebatos del invierno bajo los puentes de París o en la frontera de los suburbios donde, por ahora, viven aún con la ilusión de una nueva vida. Europa todavía no sabe cómo llamarlos: ¿migrantes, refugiados? Algunos medios y políticos han introducido una distinción malintencionada entre “buenos refugiados” –los que huyen de la guerra– y “malos migrantes” –los que parten por motivos económicos.
Han llegado por decenas de miles en los últimos meses, pero no todas las travesías y las llegadas a los territorios soñados son lo que los índices del PIB europeo les hicieron creer. Aquí no hay guerra, es cierto. La miseria, sin embargo, cubre la vida cotidiana de las varias familias sirias que, entre carpas, autos y prefabricadas, se instalaron en la Puerta de Saint-Ouen, en el límite exacto entre el norte de París y las afueras de la capital. Desde que Alemania decidió recibir a los refugiados (ver aparte), los sirios que sobreviven en la calle, sin trabajo, ni ayuda, han cambiado la geografía de su sueño. Su próximo destino será Berlín, u otra ciudad alemana. En 2015, los sirios que huyen de la guerra representan el 30 por ciento de los migrantes (87.000 personas) que alcanzaron el Viejo Continente, delante de los afganos, 13,8 por ciento (39.000), los kosovares y los eritreos (12.000 personas por cada país). A pesar de la fractura que el tema migratorio provocó en Europa, los países de la UE, con menor o mayor voluntad, los recibieron. A título comparativo, Europa albergó menos del 10 por ciento (300.000) de los cuatro millones de sirios que dejaron su país. Turquía, el Líbano y Jordania se hicieron cargo del resto.
En cuando a los estados del Golfo Pérsico, nada los ha conmovido. Las petromonarquías de Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Arabes Unidos, Bahréin o Kuwait levantaron muros de indiferencia y rehusaron abrir sus territorios a los refugiados.
La solidaridad o los acuerdos que la dividida Europa buscará de nuevo hoy en Bruselas no borra del mapa el motivo principal del éxodo: los sirios huyen de un país en guerra total desde 2011. El conflicto entre el régimen de Bashar al Assad y una oposición fracturada y multiforme ha dejado un saldo de 240.000 muertos, al tiempo que provocó uno de los desplazamientos más grandes de la historia moderna con 12.000.0000 de personas que abanderaron sus regiones; los eritreos escapan de un régimen sanguinario dirigido por uno de los héroes de la guerra de independencia obtenida en 1991, Issayas Afeworki; los afganos se van por culpa de una guerra civil que permanece latente desde que la OTAN se fue de Afganistán entre 2013 y 2014; los iraquíes parten de un país que las bombas de la coalición que desalojó al difunto presidente Saddam Hussein dejó en mil pedazos. Atentados, guerra entre chiítas y sunnitas, expansión del Estado Islámico, en total 15.000 personas perdieron la vida en 2014, lo que equivale a poco más del doble que el año precedente: los libios abandonan un país que quedó reducido al estado de metáfora desde que, en 2011, con mandato de las Naciones Unidas, una coalición occidental derribó al régimen del difunto coronel Muammar Khadafi. Libia cuenta hoy con dos gobiernos, el Congreso general Nacional (CGN), de mayoría islamista, y la llamada Cámara de Representantes. Esta Cámara debió reemplazar al CGN en 2014, pero los islamistas no reconocieron ni su autoridad, ni las elecciones legislativas. El conflicto armado que derivó de esta disputa ha dejado a Libia sumida en un enfrentamiento sangriento que cortó al país por la mitad: los islamistas controlan la capital, Trípoli, mientras que la Cámara intenta gobernar desde el norte, en Tobruk. La inexistencia de un Estado hizo de Libia la rampa de lanzamiento de muchos de los refugiados que huyen hacia Europa a través del Mediterráneo: los kosovares dejan una región que consiguió su independencia de Serbia en 2008 pero cuya economía está en bancarrota y su clase política funciona como una dependencia de la mafia. Los organismos europeos calculan que, de un total 1,7 millones de habitantes, 8 por ciento de la población se refugió en otros países. La ola de refugiados que se volcó hacia Europa tiene características excepcionales, y no sólo por su volumen. Los cientos de miles de personas que llegan no son lo que se conocen propiamente como “inmigrantes”. No han viajado o emigrado con un proyecto laboral, una meta profesional o de estudios. Son víctimas traumatizadas por un drama mayor y, en ello coinciden todos los expertos, su integración será más complicada debido a las condiciones extremas en las que llegaron. Sin embargo, contrariamente a los argumentos de la derecha y la ultraderecha, en ningún caso serán responsables de un quiebre del sistema social o del aumento del desempleo. Christophe Dupont, jefe de la división Migraciones Internacionales en la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), explicó al diario Le Monde que “la contribución de los inmigrantes a la economía es superior a lo que éstos perciben como subsidios sociales o gastos públicos”. En Francia, la derecha y la extrema derecha juegan en la línea de sombra y les atribuyen a los migrantes el peso de todos los males. Es el caso de Marine Le Pen, la líder del ultraderechista Frente Nacional, y del ex presidente Nicolas Sarkozy, líder del partido Los Republicanos y en plena campaña para obtener la nominación como candidato de cara a las elecciones presidenciales de 2017. Ambos se han destacado por un bombardeo de improperios, mentiras, datos falsos y consideraciones de un absurdo inenarrable. El refugiado, su supuesta amenaza o su toxicidad, ha irrumpido ahora como tema político reactualizado por el volumen impresionante de personas que tocó suelo europeo: únicamente a través del Mediterráneo, 214.000 personas llegaron en 2014 contra más de 350.000 en 2015. A ellas se les suman las que viajaron por tierra, unas 130.000 más. Según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, Acnur, a finales de 2015 habrá más de 900.000 personas sólo en Europa para un total de 60 millones de desplazados en el mundo.
Entre reticencias y actos de solidaridad, Europa debe gestionar el destino de una nueva población numerosa. Hoy, los ministros de Interior vuelven a reunirse en Bruselas con el fin de pactar un enésimo consenso en torno a los temas que suscitan hondos antagonismos: la batalla por el reparto de los refugiados en el seno de la Unión Europea. Este es el tema más urgente debajo del cual aparece otro que ha cobrado fuerza desde que estalló la crisis de los refugiados y la derecha, con falacias y manipulaciones, aprovechó la ocasión para hacer tambalear uno de los cimientos de la construcción europea: la libre de circulaciones de personas tal y como se desprende de los acuerdos de Schengen. Nicolas Sarkozy es, por ejemplo, uno de los más reiterativos partidarios de suspender esa libre circulación en nombre de la protección de cada Estado amenazado, según él, por el oportunismo de los migrantes que se instalan a su antojo en el país donde los subsidios sociales son más importantes. El argumento es humanamente falso y administrativamente imposible, pero entra en la conciencia de electorados temerosos de perder más derechos y ver a sus países “absorbidos” o “contaminados” por el otro. Los dirigentes europeos tratan de equilibrar el reparto de los refugiados. Alemania, Francia, Italia, Suecia y Reino Unido administran el 75 por ciento de las solicitudes de asilo. Pero el nuevo capítulo de la crisis de los refugiados tensó las relaciones entre estos países y los de Europa Central y Oriental que se aliaron en el grupo de Visegrado (Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia). Estas cinco naciones rehúsan aplicar la política de cuotas obligatorias de refugiados defendida por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. El volumen mayor de refugiados le corresponde hoy a Alemania. Berlín anunció de forma unilateral que recibirá a 800.000 personas. En Francia, se calcula que alrededor de 120.000 migrantes ingresarán al territorio de aquí al año que viene. Hasta que la canciller alemana Angela Merkel no impuso su autoridad, Europa estaba mucho más desunida que hoy: Merkel convenció a Italia, Francia, España y los países escandinavos de que la lógica de las cuotas era la mejor. Alemania dirige y ha dado un ejemplo sorprendente cuando abrió sus fronteras y, sin miedo a los problemas de integración, se ofreció como nuevo territorio de ensayo para una de las aventuras humanas más difíciles de estos últimos 50 años.

14 sept 2015

Países como Uruguay pueden ser muy competitivos en la producción petrolera.


SOBREOFERTA IMPIDE PENSAR EN UNA COTIZACIÓN DEL PETRÓLEO A NIVELES DEL AÑO 2008

Acostumbrarse a convivir con un barril de crudo a 40 dólares
Los planes que trazan las grandes compañías petroleras para dentro de tres o cinco años se basan en un precio del barril de petróleo en el entorno de los 75 dólares.


Jorge Piñón

14 sep 2015


LUIS CUSTODIO - lcustodio@elpais.com.uy

Hoy podemos esperar que baje de 40 dólares, señala el experto Jorge Piñón, al mismo tiempo que asegura que "hay que olvidarse" de una cotización por encima de los 100 dólares. A continuación, un resumen de la entrevista con el director del Centro Internacional de Energía y Medio Ambiente de la Universidad de Texas y exdirector del Centro para Latinoamérica y el Caribe de la Universidad de Miami.

—¿Cuáles son los fundamentos que mueven hoy al mercado petrolero mundial?

—El gran problema que tiene la industria hoy es la sobreoferta. Si bien la baja en la demanda de países como India o China ha tenido un gran impacto en la reducción del precio del crudo, verdaderamente el catalizador de este fenómeno es la oferta, no solamente de los Estados Unidos debido a la nueva producción de petróleo y gas de esquisto, sino también de la política de países como Arabia Saudí, que no parecen dispuestos a reducir sus niveles de producción bajo ninguna circunstancia. Es claro que la sobreoferta que tenemos ahora no justifica el precio del barril en el entorno de los 50 dólares y no me sorprendería que en las próximas semanas se estabilice por debajo de los 40 dólares.

—¿Cuáles son las consecuencias de este escenario?

—A corto plazo, si se observa el mundo de las multinacionales petroleras, lo que se ve es un importante recorte en los empleos y la revaluación de muchos proyectos para decidir si se van a llevar a cabo o no, es decir hay un total reajuste de las operaciones de las compañía por el impacto que genera el precio del barril por debajo de los 50 dólares.

La segunda pregunta que todos se están haciendo es dónde estará la cotización para un período de tres a cinco años, que es el horizonte para la concreción por ejemplo, de un gran proyecto de aguas profundas, Si se comienza a desarrollar un pozo de esas características en el Golfo de México, Angola o Brasil, y descubrimos petróleo, nos llevaría entre tres y cinco años construir el todo el sistema logístico y la infraestructura necesaria para monetizar ese yacimiento.

—Las multinacionales no pueden esperar hasta que el precio del petróleo suba para comenzar a perforar…

—Exacto. Por eso vemos algunas firmas que todavía están interesadas en Brasil, en México o en Guyana, a los precios actuales. Lo que ocurre es que están viendo un horizonte futuro donde esperan que para el período antes mencionado el precio del barril este alrededor de los 75 dólares.

Y ese es un nivel mínimo que le asegura rentabilidad a proyectos de esta naturaleza, ya que estamos hablando de un crudo que en la mayoría de los casos es difícil de extraer, con lo que los costos suben. Por ejemplo, en aguas del Ártico, o el esquisto en Argentina o los crudos ultrapesados de la cuenca del Orinoco en Venezuela. No debemos tomar como meta los 100 dólares el barril que llegamos a tener no hace mucho tiempo, pero por lo menos, una previsión creíble es la de 75 dólares el barril.

—¿Hay fundamentos para pensar en eso?

—Los fundamentos que tienen las multinacionales son los mismos que podemos tener nosotros. Podemos justificar que en los últimos 20-25 años hemos visto la alta volatilidad de los precios del petróleo. Recordemos julio de 2008 con 144 dólares el barril y el 26 de diciembre de ese mismo año, se vio el desplome del precio que llegó a 38 dólares. Y luego necesitó de un año o un año y medio para llegar al rango de los 80 dólares, que fue la cotización en la que nos movimos entre 2011 y 2013. La pregunta es: ¿creemos que los bajos precios actuales son sostenibles a mediano plazo? Considero más factible un rango de precios de entre 65 a 80 dólares para 2018-2020.

—¿Por qué?

—Por dos cosas, porque eventualmente países como Arabia Saudí, que tienen una buena cuenta bancaria para mantener los precios, van a terminar recortando su producción y eso será una buena noticia para la industria. También espero que China pueda poner la casa en orden y si eso ocurre, la demanda sería mayor. Pero a corto plazo, no veo grandes cambios. Para que un incremento en la demanda china tenga impacto en el precio del petróleo va a tomar tiempo. La economía china no es un grifo que podemos abrir o cerrar. En la producción es diferente, Arabia puede tomar mañana mismo la decisión de cortar su producción en un millón de barriles diarios y eso tiene efecto en un mes. Por ahora, ha demostrado que no le interesa.

—¿Por qué Arabia Saudí esta sobreproduciendo?

—Las posibilidades son varias. Porque quiere dañar la producción americana, porque tiene algún tema geopolítico con Rusia que también está sufriendo. Estratégicamente, está dañando a países como Nigeria o Venezuela, está lastimando a todos los países de la OPEP, con excepción de Qatar o Kuwait porque tienen una fuerte posición financiera.

Yo creo que hay un poco de todo eso, están intentado ser nuevamente el jugador de gran peso en el mercado, también quizás estás mandando mensajes a Irán o Irak, países de la región que necesariamente no están en la misma situación financiera y estos precios del petróleo les impactan directamente.

—¿Y qué impacto tiene ello en Estados Unidos?

—No olvidemos que el precio bajo de la gasolina representa un ahorro de entre 750 y 1000 dólares al año para el consumidor americano. Es dinero que vuelve a impulsar el motor de la economía estadounidense. Y si hablamos de un recorte en la producción, hay que recordar que los pozos de esquisto, responsables del boom de Estados Unidos, no pierden productividad una vez reabiertos, como sucede con las perforaciones convencionales, con lo cual es más fácil frenar la producción. Es verdad que en algunos condados del oeste de Texas las consecuencias van a ser muy duras, pero en general, puedo decir que estos niveles de precios benefician a Estados Unidos más que le perjudican. Cabe recordar que si bien Estados Unidos incrementó su producción de 5 millones de barriles en 2008 hasta los 8 millones de barriles de hoy, todavía es un importador neto del producto, que hoy compra más barato.

—No existen dificultades de oferta en ningún mercado…

—Así es. Tenemos que tomar nota que el descubrimiento de Exxon en la Guyana es gigantesco. También, que Venezuela es el país del mundo con mayores reservas petroleras, más que Arabia Saudí. Allí el problema no es la geología, sino falta de gestión de la compañía estatal (Pdvsa) para traer el capital y la tecnología necesaria para aprovechar esas reservas. Argentina necesita capital y tecnología para Vaca Muerta, lo mismo le pasa a Venezuela, Guyana, México, Colombia. Todos están compitiendo por el billete de cien dólares que tienen las multinacionales en el bolsillo. Y estas empresas están optando por ir a los destinos con mejores reservas y con mejor modelo de gestión.

—Las empresas tienen que retomar sus niveles de inversión, más allá de la retracción…

—Yo creo que sí, paulatinamente, aunque hoy tengan problemas de flujo de caja con la cotización del presente. Pero vale la pena recordar cuál es la forma en que las empresas actúan. Sus principales ejecutivos se reúnen, ponen sobre la mesa todas las oportunidades que tienen y las ubican en diferentes categorías de riesgo: económico, geológico y político, y allí comparan las distintas opciones. Quizá en un contexto de 100 dólares el barril se pueden tomar riesgos mayores, pero en situaciones como la actual, solo van a invertir en aquellos primeros dos o tres proyectos en sus listas y los demás quedarán fuera, esperando una mejor oportunidad.
Uruguay está ubicado en una cuenca de gran potencial.

—¿Qué piensa de Uruguay como productor petrolero?

—Las compañías buscan zonas nuevas que necesitan inversión; yo pondría a Uruguay en el mismo modelo que la Guyana: países pequeños, pero ubicados en excelentes cuencas, con un buen potencial. Pero además, Uruguay no es un país complicado. El tamaño y la oportunidad son buenos, y el modelo contractual debe ser atractivo, por algo están empresas como Total o BP.

Un riesgo que las empresas evalúan es la falta de continuidad política. Las reglas de juego son algo considerado clave para estas empresas. Y eso se toma mucho en cuenta a la hora de armar sus estrategias. Países como Uruguay pueden ser muy competitivos en la producción petrolera.

AL MENOS 34 REFUGIADOS, QUE VIAJABAN CON OTROS CIEN, MURIERON AHOGADOS


Relato de un nuevo naufragio

La Guardia Costera griega informó que respondieron a un alerta de auxilio y que lograron rescatar a 68 personas, mientras que otras 29 lograron llegar a la playa de Farmakonisi nadando. Entre las víctimas había niños y bebés.

Al menos 34 refugiados murieron ahogados ayer luego de que la barcaza en la que viajaban con otras 100 personas naufragara al este de la isla griega de Farmakonisi, en el mar Egeo, cuando intentaban llegar a Europa, pese a la conmoción que provocó la muerte de un niño sirio en las costas turcas hace dos semanas. Entre las víctimas hubo niños y bebés. La Guardia Costera griega informó que respondieron a un alerta de auxilio y que lograron rescatar a 68 personas, mientras que otras 29 lograron llegar a la playa de Farmakonisi nadando, escena dramática que ya se volvió habitual en estas costas paradisíacas. Hasta ahora los rescatistas griegos recuperaron del mar los cuerpos de seis mujeres, ocho hombres, cuatro bebés y 11 chicos. “Mis compañeros están encontrando cada vez más cadáveres”, dijo un funcionario de la guardia costera griega. Siete de los cuerpos fueron descubiertos en el interior del barco pesquero, informó la radio estatal.
Pese a que el número de refugiados e migrantes muertos en el Mediterráneo disminuyó -en parte porque la mayoría de los que escapan de Medio Oriente eligen ahora cruzar por tierra a través de Turquía- los naufragios siguen repitiéndose todas las semanas, ahora en el Egeo. Anteayer, cuatro menores desaparecieron en esas aguas luego de que la embarcación de plástico en la que viajaban se diera vuelta a unos kilómetros de la costa de la isla griega de Samos. Los rescatistas griegos lograron salvar a 24 personas, pero no pudieron encontrar a cuatro jóvenes, que según los sobrevivientes viajaban con ellos desde Turquía.
Ese mismo día, un barco de Frontex, la fuerza de rescate y vigilancia regional creada por la Unión Europea (UE), rescató a 32 personas al este de la isla griega de Lesbos, uno de los principales puertos de llegadas de refugiados actuales. Los sobrevivientes contaron que un joven murió ahogado. Según Atenas, sólo en la paradisíaca isla de Lesbos hay entre 15.000 y 18.000 refugiados que se renuevan todos los días entre aquellos que parten en buques alquilados por el gobierno para el puerto ateniense de El Pireo y quienes logran llegar a las costas procedentes de Turquía.
La primera ministra interina de Grecia, Vasiliki Thanou, visitó ayer la isla de Lesbos para ver con sus propios ojos la situación de los miles de recién llegados y verificó las condiciones en un centro de recepción de refugiados y otro de registro. Durante su visita a la isla, Thanou anunció la apertura de dos nuevos centros de recepción para refugiados e inmigrantes, uno que tendrá lugar en la región capitalina de Atica y otro ubicado en la periferia de Salónica, la segunda mayor ciudad helena.
Las principales potencias económicas de la UE y los países nórdicos, que son los destinos finales buscados por la mayoría de los refugiados, reclaman que los dos puertos de entrada del sur europeo, Grecia e Italia, se hagan responsables de la recepción y el registro de todos los recién llegados. Según las leyes europeas actuales, esto significa que Grecia e Italia, dos países que atraviesan una profunda crisis económica, deberían dar asilo político a cientos de miles de refugiados en vez de permitirles seguir camino para que lleguen a los países del norte y los más ricos del continente.
Ya son miles los refugiados que intentan llegar cada día a una isla griega en el Egeo, provenientes desde Turquía. Casi todos quieren llegar a Europa occidental. El sábado dos ferries llevaron a más de 4.000 personas de las islas al puerto del Pireo, cerca de la capital Atenas, informó la radio estatal. En la mañana de ayer llegaron otros 1.700 migrantes a ese puerto. Tres ferries hacen el trayecto entre Lesbos, Cos, Kalimnos y Leros y llevan a miles de refugiados a tierra firme.

WIKIPEDIA EXPULSA A CIENTOS DE EDITORES POR COBRAR A EMPRESAS


Elogios o escraches tarifados

La enciclopedia desmanteló una red de 381 perfiles que escribían artículos de personas y compañías a cambio de dinero y luego las extorsionaban. La trama, descubierta por otros editores de Wikipedia, era coordinada para burlar los mecanismos de corrección.
 Por José Manuel Abad Liñan *

Jimmy Wales, el fundador de la enciclopedia digital más grande del mundo, manifestó hace unos meses que no planteaba la posibilidad de que los editores de la Wikipedia recibieran ningún tipo de retribución por su trabajo. “No es algo que nos haya pedido nuestra comunidad”, señaló. Ahora, 381 perfiles de editores fueron expulsados de la enciclopedia en su versión en inglés por fraude y extorsión, al venderse a empresas y particulares para crear artículos sobre ellos.
Wikipedia permite que un editor mantenga un vínculo con las entidades y personas sobre las que escribe, pero debe declararlo expresamente al publicar un artículo. No es el caso de los expulsados, que violentaron el espíritu altruista y colaborador de la web, y de manera organizada. Es habitual que los editores detecten y eliminen artículos que incumplen las normas de la enciclopedia y que sirven para dar relevancia a entidades y personas que –en comparación con la mayoría de los demás textos– no las merecen, pero resulta extraordinario que el portal dé la orden de un despido masivo de perfiles por considerarlos títeres o sockpuppets (cuentas creadas específicamente para publicar artículos saltándose las normas). No obstante, este año ya se desmanteló otra red, Wiki-PR, compuesta por 323 cuentas títere, según informó la revista estadounidense The Atlantic.
Hasta la fecha, en la actuación contra Orangemuddy –el nombre con el que Wikipedia bautizó a la red–, se eliminaron 254 artículos creados por estos títeres. La enciclopedia publicó su lista completa y aclaró que en su mayoría se trata de contribuciones relacionadas con pequeñas empresas o con artistas poco conocidos. Una vez revisados, tan sólo dos de los protagonistas de los artículos merecieron un nuevo texto en la enciclopedia, creado ya observando sus reglas.
La trama, descubierta por otros editores de Wikipedia, actuaba de manera coordinada para burlar los mecanismos de corrección de la enciclopedia: unos editores daban el visto bueno a los artículos de otros escritos por miembros de la misma red, y a la vez daban entrada y validaban con buenas opiniones el trabajo de edición de los nuevos miembros. Una vez publicados los artículos sesgados, algunos editores reclamaban una cuota de 30 dólares (27 euros) mensuales a los protagonistas para mantenerlos en línea, según indica uno de los wikipedistas que ayudó a desenmascarar la red.
Wikipedia se financia a partir de donaciones que gestiona una fundación en Estados Unidos, sede central del proyecto. Diversas organizaciones y asociaciones civiles en otros países actúan como sus capítulos nacionales.
Un estudio del Instituto Smithsonian calcula que el portal, de estar en venta, tendría un valor de “decenas de miles de millones de dólares” y un costo de reemplazo de 6600 millones de dólares.
* De El País, de Madrid. Especial para Página/12.

QUE ES LA ECONOMIA POPULAR Y COMO SE DEBE INTERVENIR EN ESE SECTOR


Estrategias de los más postergados

Constituye un subsistema socioeconómico, cultural, de producción y de distribución de bienes y servicios. Por lo general, abarca un amplio abanico de actividades donde los trabajadores no se encuentran bajo una relación laboral asalariada formal.

Producción: Javier Lewkowicz

Motor de la inclusión

Por Daniel Arroyo *
Si bien son muchos los avances que se han realizado en estos últimos años, distintos son los desafíos a los cuales se enfrenta la Argentina del Bicentenario. Podemos mencionar la pobreza estructural, la inflación, la dificultad para acceder al crédito y a la vivienda, el aumento de la venta de droga en los barrios o la inclusión de los jóvenes que están fuera del sistema escolar y laboral. Si lo pensamos en términos de políticas asistenciales, es claro que tenemos que avanzar hacia un piso mínimo con lo que deba contar cualquier ciudadano que habite nuestro territorio. Esa es la función prioritaria que las políticas sociales deben cumplir, pero también es necesario pensar que, además, éstas deben ser una buena herramienta para promover plena integración a través de la generación de empleo genuino. Por ello, es vital que la conformación de estrategias de microcrédito sean prioritarias en la agenda del Estado y en las acciones de las organizaciones de la sociedad civil, de las cooperativas y del sector privado en general.
Son innumerables los antecedentes internacionales donde el microcrédito se utiliza como herramienta de fortalecimiento de la economía. Al realizar un análisis integral, se puede reconocer a la Economía Social como un subsistema socioeconómico, cultural, de producción y distribución de bienes y servicios, que desde el Estado junto con las organizaciones de la sociedad y el sector privado, mejoran los ingresos de las familias.
En este sentido, la Economía Social debería seguir los siguientes objetivos fundamentales:
- luchar contra la pobreza y la indigencia;
- luchar por la justicia social, a favor de un desarrollo integral y una ciudadanía plena;
- involucrarse dentro de un proyecto de país inclusivo, a través de la realización del desarrollo productivo.
Es claro que el sistema financiero en los últimos años no tuvo la capacidad, ni la vocación para llegar a miles de ciudadanos que pueden tener pocos recursos económicos, pero son el sostén del país en términos del trabajo y la producción. Si uno recorre cualquier punto del país que elija al azar, puede encontrarse con un nuevo fenómeno que amenaza a los sectores más vulnerables y que está relacionado con el sobreendeudamiento a tasas usuarias de muchas familias que acceden a créditos con bajos requisitos y que solo tienen fines lucrativos. Este tipo de economía funciona con financiamiento a tasas bajas y no con financiamiento para vivir pagando lo que se pidió como crédito.
La Economía Social debe derribar los muros que separan las políticas sociales de las políticas económicas.
En un estudio que elaboramos recientemente, en el cual indagamos sobre el perfil de los ciudadanos de 18 a 30 años que perciben planes sociales en municipios del conurbano bonaerense, el 51 por ciento indicó que la falta de dinero o acceso al crédito es el principal problema para crear un emprendimiento propio.
El desarrollo productivo y el microcrédito son también esenciales para ver cómo se puede dar un salto de las experiencias a una escala que cubra a los casi cuatro millones de cuentapropistas que trabajan con tecnología retrasada en el país y que son pobres porque no alcanzan los ingresos mínimos.
Existen otras cuestiones pendientes vinculadas a esto y que tienen que ver con el pensar mecanismos tributarios y de reconocimiento de las actividades de la Economía Social, así como también el lograr escala en la productividad y mejorar la rapidez en la transferencia de recursos desde el Estado.
La pobreza en la Argentina también está muy vinculada a la tecnología inadecuada: un carpintero que no accede a una sierra circular y que, por lo tanto, no hace muebles a medida y pierde oportunidades de mercado, o un mecánico de autos que, como nadie le da crédito para una computadora, no atiende los autos con motores a inyección. Lo mismo sucede con una mujer que quiere instalar una panadería en su casa y que, por falta de una amasadora, horno o heladeras, no logra romper el círculo de la pobreza.
En este sentido, acompañadas a otras políticas de tipo sociales, debemos avanzar hacia un sistema de masificación del microcrédito, que contengan a aquellos emprendedores que no acceden al crédito bancario por falta de garantías. La masificación de los sistemas de créditos con montos pequeños no solo favorecería la vocación emprendedora y el desarrollo de innovaciones productivas, sino que también pone en funcionamiento un circuito que vincula el desarrollo local de las economías regionales. El desafío es llegar con tasas de interés subsidiadas para personas que tengan buenos proyectos e ideas. En nosotros está la oportunidad para hacer realidad el sueño de muchos emprendedores.
* Ex viceministro de Desarrollo Social. Candidato a vicegobernador de la provincia de Buenos Aires UNA.

La economía del pueblo

Por Andrés Asiain *
Una de las promesas de campaña del candidato a presidente del FpV, Daniel Scioli, fue la creación de un Ministerio de la Economía Popular. La propuesta generó un intenso debate sobre qué se entiende por economía popular y cuáles serían las funciones de este ministerio. Al respecto, intentaremos aportar algunas reflexiones sobre el tema.
La economía popular abarca un amplio abanico de actividades económicas donde los trabajadores no se encuentran bajo una relación laboral asalariada formal. Recicladores urbanos, agricultores familiares, vendedores ambulantes, talleres textiles no registrados y otras cooperativas de trabajadores son algunos ejemplos de esa economía que, en gran parte de los casos, se caracteriza por ser informal y de subsistencia.
Desde la visión liberal, la economía popular debe regirse por las reglas del libre mercado, siendo la informalidad y baja productividad que la caracteriza una manifestación del fracaso competitivo de quienes participan en este segmento, ya sea por su escasa iniciativa, poco esfuerzo o capacidad. Bajo esa caracterización, los sectores más conservadores proponen que el Estado debe cumplir las funciones de policía forzando una formalización compulsiva de la economía popular, debiendo ser perseguidos aquellos emprendimientos que no logren cumplir con los requisitos legales para su continuidad.
Desde posiciones liberales más moderadas, la economía popular es consecuencia de ciertas “fallas” del mercado relacionadas con el acceso a financiamiento o capacitaciones. En consecuencia, el Estado debe remediar esas fallas brindando dicho financiamiento y capacitaciones a quienes integran la economía popular, de manera que puedan avanzar con éxito en el mercado y lograr, de esa manera, las condiciones económicas para su formalización.
El inconveniente de esas miradas es que pasan por alto el elevado grado de concentración que caracteriza a la economía moderna en Argentina y el mundo. Si se toma nota que, incluso empresas nacionales de gran porte no han podido competir con el gran capital trasnacional, qué le espera a la economía popular por más capacitaciones o asistencia financiera que reciba. La mayoría de las veces la informalidad y la degradación de las condiciones laborales entre los trabajadores de la economía popular constituyen la herramienta para sobrevivir a la competencia en el mercado, de ahí que el intento de formalización compulsiva puede derivar en la destrucción de la actividad y la pérdida de una fuente de ingreso para quienes la integran.
Desde posiciones más desarrollistas se observa a la economía popular como algo circunstancial, que irá desapareciendo a medida que la economía argentina logre romper las limitaciones al crecimiento. El desarrollo es concebido, justamente, como la absorción de los trabajadores de la economía popular por el mercado de trabajo formal en actividades de mayor productividad. De ahí que la política para el sector deba ser de asistencia social, hasta tanto se generen las condiciones económicas de expansión del empleo en las actividades de mayor productividad relativa.
El problema de esta visión es tanto la dificultad de remover las restricciones estructurales para el crecimiento, como las condiciones para el desarrollo en la actual etapa del capitalismo. Si se tiene en cuenta que sistema global se desenvuelve bajo un paradigma donde la corporación trasnacional organiza la producción a escala global, combinando el uso de las más modernas tecnología con condiciones milenarias de explotación laboral, es muy complejo imaginar que aún de lograrse la expansión de sectores con elevada productividad, éstos puedan generar el nivel de empleo formal necesario para absorber a quienes se desempeñan hoy en la economía popular.
Dejando de lado tanto la visión utópica que propicia el éxito en el libre mercado de la economía popular como aquella que considera a la economía popular como un fenómeno circunstancial, las políticas públicas orientadas al sector deben buscar generar las condiciones para que quienes se desempeñan en el mismo puedan alcanzar derechos y protecciones sociales que garanticen una vida digna y anclada al trabajo que desempeñen. En este sentido, resulta auspicioso imaginar una trayectoria de políticas que promuevan la transformación gradual de los subsidios en salarios.
Un Ministerio de la Economía Popular resultaría una importante base institucional para diseñar e implementar políticas integrales que combinen la promoción de la organización, en algunos casos y, la asociatividad, en otros, o ambos para generar mayor poder de negociación; facilitar el acceso a financiamiento, capacitación y tecnologías que permitan a los trabajadores de este sector ampliar sus capacidades productivas. Al tiempo que se genere y/o sostenga la demanda de su producción; con las transferencias y apoyos necesarios para dignificar las condiciones laborales y de reproducción de la vida de los trabajadores de la economía popular.
* Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz.