Un mal día para el villano
El poderoso político opositor es blanco de investigaciones del Ministerio Público y de la Corte Suprema, acusado de recibir coimas en el escándalo de corrupción en Petrobras, de lavado de dinero, evasión fiscal y otros delitos.
Por Eric Nepomuceno
Página/12 En Brasil
Desde Río de Janeiro
En Brasilia, poco antes de las seis de la mañana de ayer, un grupo de agentes de la Policía Federal (que en Brasil tiene la función de combatir crímenes contra el Estado) llegó al portón de la mansión oficial que, en su condición de presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha ocupa desde febrero. Uno de los encargados de la seguridad avisó al mayordomo que, a su vez, informó al noble diputado que, frente a la residencia, un comisario pedía permiso para ingresar. Una medida educada, pero dispensable: el comisario tenía una autorización de la Corte Suprema para entrar, revisar todo y requisar lo que fuera necesario. Cunha pidió cinco minutos para vestirse apropiadamente –al fin y al cabo, estar en pijamas delante de un comisario federal no es lo más apropiado– y los recibió.