Por Emir Sader

En su surgimiento, el modelo neoliberal traía promesas atrayentes. Ante todo, contener el gasto excesivo del Estado, diagnosticado como la fuente de la inflación. Por otra parte, imponer a la economía el dinamismo centrado en las empresas privadas y en el mercado. Por el discurso liberal que lo acompañaba, fortalecería a la sociedad civil y a la ciudadanía, y las liberaría de las trabas y de la opresión del Estado.
