6 junio, 2017
Creer que las detenciones y allanamientos de la madrugada del 2 de junio, son fruto de poco más de una semana de trabajo -con feriado incluido-, es ingenuidad extrema o abierta mala fe. La verdad es que mientras unos hacían charlatanería y demagogia con algo tan serio y sensible como la lucha contra la corrupción, desde hacía varios meses nos reuníamos cada semana con el Servicio de Rentas Internas (SRI); la Unidad de Análisis Financiero (UAF); la Secretaría Nacional de Inteligencia (Senain) -todas ellas instituciones dependientes del Ejecutivo-; y con la propia Fiscalía, para seguir todas las pistas posibles, fruto de viajes de altos funcionarios a Estados Unidos, Brasil y Perú, cooperación penal con España y Suiza, así como de información de ejecutivos de Odebrecht, exfuncionarios de gobierno, y varias “listas” que circulaban por doquier. Mientras tanto, con fines políticos, teníamos un bombardeo mediático tratando de hacer creer a la ciudadanía que se estaba ocultado la supuesta lista, la cual, sin pruebas, no representaba absolutamente nada, y que en realidad nunca existió.

