Por Laura Arroyo Gárate
En 02/12/2022
La palabra “lawfare” está entrando en nuestro léxico cotidiano. Se trata de un anglicismo que se ha abierto paso pero que no necesariamente cuenta con un conocimiento masivo sobre aquello a lo que alude. No se trata de una palabra en disputa, sino de una incorporación en gerundio durante este periodo histórico. El sólo hecho que una palabra se esté incorporando y consolidando es ya elocuente debido a que supone que la práctica a la que hace alusión se está normalizando o, cuando menos, sistematizando y, por tanto, construyendo, como hacen las palabras, una comunidad de sentido alrededor de ella. Y, en este caso particular, tenemos una alerta.
En 02/12/2022
La palabra “lawfare” está entrando en nuestro léxico cotidiano. Se trata de un anglicismo que se ha abierto paso pero que no necesariamente cuenta con un conocimiento masivo sobre aquello a lo que alude. No se trata de una palabra en disputa, sino de una incorporación en gerundio durante este periodo histórico. El sólo hecho que una palabra se esté incorporando y consolidando es ya elocuente debido a que supone que la práctica a la que hace alusión se está normalizando o, cuando menos, sistematizando y, por tanto, construyendo, como hacen las palabras, una comunidad de sentido alrededor de ella. Y, en este caso particular, tenemos una alerta.


