Por Raúl Kollmann
21 de abril de 2024

Hace exactamente una semana, el presidente Javier Milei anunció la interrupción de su viaje a Dinamarca por el conflicto Irán-Israel y porque regresaría al país “para coordinar acciones con los presidentes del mundo occidental”. Como era previsible, ningún presidente del mundo occidental le prestó atención, Milei no coordinó nada porque juega el papel de sucursal de Estados Unidos y hasta se produjo una crisis con dos de los mandatarios de la región --Gabriel Boric de Chile y Luis Arce de Bolivia-- por repetir un libreto norteamericano que es el actual furor en Washington: la triple frontera entre Chile, Bolivia y Perú es el foco de todos los males.



