Fernando Ayala
El presidente Donald Trump, desde sus inicios en este segundo mandato, dejó claro que deseaba reordenar el decaído Orden Internacional, fortalecer el poder duro de Estados Unidos y cambiar las prioridades para proteger el interés nacional que siente amenazado por el crecimiento de la República Popular China, que en las últimas dos décadas ha expandido su presencia, comercio, inversiones e influencia en prácticamente todo el planeta, es percibido como una amenaza a la hegemonía estadounidense.



