La República de los Cínicos
Por Rodrigo Martin Iglesias
03 de mayo de 2026

(Archivo -)
Imaginen por un momento que Robert Oppenheimer, padre de la bomba atómica, hubiera decidido ejercer de profeta. Que en lugar de evocar el verso del Bhagavad Gita —“me he convertido en la muerte, el destructor de mundos”—, hubiera escrito un manual de autoayuda geopolítica de trescientas páginas. El físico no lo hizo, pero alguien ha ocupado ese espacio ochenta años después.
Imaginen por un momento que Robert Oppenheimer, padre de la bomba atómica, hubiera decidido ejercer de profeta. Que en lugar de evocar el verso del Bhagavad Gita —“me he convertido en la muerte, el destructor de mundos”—, hubiera escrito un manual de autoayuda geopolítica de trescientas páginas. El físico no lo hizo, pero alguien ha ocupado ese espacio ochenta años después.


