Por Jorge Alemán
10 de julio de 2022

Ya se sabe que el futuro no constituye enigma alguno. La prueba es que cualquier serie distópica acierta en sus pronósticos. Desde que la imaginación política ya no puede concebir una sociedad poscapitalista y de un modo veraz, dar cuenta de la salida de ese orden de dominación, el mundo solo parece dividirse entre los que aceleran la destrucción y los que intentan prevenirla.









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