16 jul 2013

Mercosur, Unasur y la indecisión del Brasil

Mercosur, Unasur y la indecisión del Brasil



Las últimas semanas fueron pródigas en acontecimientos reveladores de los alcances de la contraofensiva desplegada por Washington a los efectos de dinamitar los diversos procesos integracionistas en marcha en Latinoamérica. Hoy por hoy el Mercosur y la Unasur son los blancos más obvios, pero la CELAC está también en la mira y en cuanto demuestre una mayor gravitación en los asuntos del hemisferio será también ella objeto de los más encarnizados ataques. Una de las armas más recientemente pergeñadas por la Casa Blanca ha sido la Alianza del Pacífico, engendro típico de la superpotencia para movilizar a sus peones al sur del Río Bravo y utilizarlos como eficaces “caballos de Troya” para cumplir con los designios del imperio. Otra alianza, la “mal nacida” según el insigne historiador y periodista argentino Gregorio Selser, la inventó a comienzos de los sesentas del siglo pasado John F. Kennedy para destruir a la Revolución Cubana. Aquella, la Alianza para el Progreso, que en su momento dio pábulo a algunos pesimistas pronósticos entre las fuerzas anti-imperialistas, fracasó estrepitosamente. La actual no parece destinada a correr mejor suerte. Pero derrotarla exigirá, al igual que ocurriera con su predecesora, de toda la firmeza e inteligencia de los movimientos sociales, las fuerzas políticas y los gobiernos opuestos –en diversos grados, como es evidente al observar el panorama regional- al imperialismo. Flaquezas y debilidades políticas y organizativas unidas a la credulidad ante las promesas de la Casa Blanca, o las absurdas ilusiones provocadas por los cantos de sirena de Washington, señalarían el camino de una fenomenal derrota para los pueblos de Nuestra América.
En este sentido resulta más que preocupante la crónica indecisión de Brasilia en relación al papel que debe jugar en los proyectos integracionistas en curso en Nuestra América. Y esto por una razón bien fácil de comprender. Henry Kissinger, que a su condición de connotado criminal de guerra une la de ser un fino analista de la escena internacional, lo puso de manifiesto cuando satisfecho con el realineamiento de la dictadura militar brasileña luego del derrocamiento de Joao Goulart acuñó una frase que hizo historia. Sentenció que “ hacia donde se incline Brasil se inclinará América Latina”. Esto ya no es tan cierto hoy, porque la marejada bolivariana ha cambiado el mapa sociopolítico regional para bien, pero aun así la gravitación de Brasil en el plano hemisférico sigue siendo muy importante. Si su gobierno impulsara con resolución los diversos procesos integracionistas (Mercosur, Unasur, CELAC) otra sería su historia. Pero Washington ha venido trabajando desde hace tiempo sobre la dirigencia política, diplomática y militar del Brasil para que modere su intervención en esos procesos, y se ha anotado algunos éxitos considerables. Por ejemplo, explotando la ingenua credulidad de Itamaraty cuando desde Estados Unidos se les dice que va a garantizar para Brasil un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, mientras la India y Pakistán, (dos potencias atómicas) o Indonesia (la mayor nación musulmana del mundo) y Egipto, Nigeria (el país más poblado de África) y Japón y Alemania, sin ir más lejos, tendrían que conformarse con mantener su status actual de transitorios miembros de ese organismo. Pero otra hipótesis dice que tal vez no se trate sólo de ingenuidad, porque la opción de asociarse íntimamente a Washington seduce a muchos en Brasilia. Prueba de ello es que pocos días después de asumir su cargo el actual canciller de Dilma Rousseff, Antonio Patriota, otorgó un extenso reportaje a Paulo Cesar Pereira, de la revista Veja. 
La primera pregunta que le formulara el periodista fue la siguiente: “En todos sus años como diplomático profesional, ¿qué imagen se formó de Estados Unidos?” La respuesta fue asombrosa, sobre todo por provenir de un hombre que se supone debe defender el interés nacional brasileño y, a través de las instituciones como el Mercosur, la Unasur y la CELAC, participar activamente en promover la autodeterminación de los países de los países del área: “Es difícil hablar de manera objetiva porque tengo una involucración emocional (¡sic!) con los Estados Unidos a través de mi familia, de mi mujer y de su familia. Existen aspectos de la sociedad americana que admiro mucho.” 1 
Lo razonable hubiera sido que se le pidiera de inmediato la renuncia por “incompatibilidad emocional” para el ejercicio de su cargo, para decirlo con delicadeza, cosa que no ocurrió. ¿Por qué? Porque es obvio que coexisten en el gobierno brasileño dos tendencias: una, moderadamente latinoamericanista, que prosperó como nunca antes bajo el gobierno de Lula; y otra que cree que el esplendor futuro del Brasil pasa por una íntima asociación con Estados Unidos y, en parte, con Europa, y que recomienda olvidarse de sus revoltosos vecinos. Esta corriente todavía no llega a ser hegemónica al interior del Palacio del Planalto pero sin duda que hoy día encuentra oídos mucho más receptivos que antes. 
Este cambio en la relación de fuerzas entre ambas tendencias salió a luz en numerosas ocasiones en los últimos días. Pese a ser uno de los países espiados por Estados Unidos, y a que Brasilia dijera que el hecho era “extremadamente grave” tras cartón se hizo público que no se le asignaría asilo político a Edward Snowden, quien denunció la gravísima ofensa inferida al gigante sudamericano. Otro: la muy lenta reacción de la presidenta brasileña ante el secuestro del que fuera víctima Evo Morales la semana pasada: si los presidentes de Cuba, Ecuador, Venezuela y Argentina (amén del Secretario General de la Unasur, Alí Rodríguez) se tardaron apenas unos pocos minutos luego de conocida la noticia para expresar su repudio a lo ocurrido y su solidaridad con el presidente boliviano, Rousseff necesitó casi quince horas para hacerlo. Después, inclusive, de las duras declaraciones del mismísimo Secretario General de la OEA, cuya condena se conoció casi en coincidencia con la de los primeros. Conflictos y tironeos al interior del gobierno que aduciendo un inverosímil pretexto (las masivas protestas populares de los días anteriores, ya por entonces apagadas) impidieron que la mandataria brasileña no asistiera al encuentro de presidentes que tuvo lugar en Cochabamba, una ciudad localizada a escasas dos horas y media de vuelo desde Brasilia, debilitando el impacto global de esa reunión y, en el plano objetivo, coordinándose con la estrategia de los gobiernos de la Alianza del Pacífico que, como lo sugiriera el presidente Rafael Correa, bloquearon lo que debió haber sido una cumbre extraordinaria de presidentes de la Unasur. 
Para una América Latina emancipada de los grilletes neocoloniales es decisivo contar con Brasil. Pero ello no será posible sino a cuentagotas mientras no se resuelva a favor de América Latina el conflicto entre aquellos dos proyectos en pugna. Esto no sólo convierte a Brasil en un actor vacilante en iniciativas como el Mercosur o la Unasur, lo que incide negativamente sobre su gravitación internacional, sino que lo conduce a una peligrosa parálisis en cruciales cuestiones de orden doméstico. Por ejemplo, a no poder resolver desde el 2009 dónde adquirir los 36 aviones caza que necesita para controlar su inmenso territorio, y muy especialmente la gran cuenca amazónica y sub-amazónica, a pesar del riesgo que implica dilatar la adquisición de las aeronaves aptas para tan delicada tarea. Una parte del alto mando y la burocracia política y diplomática se inclina por un re-equipamiento con aviones estadounidenses, mientras que otra propone adquirirlos en Suecia, Francia o Rusia. Ni siquiera Lula pudo zanjar la discusión. 
Esta absurda parálisis se destrabaría fácilmente si los involucrados en la toma de decisión se formularan una simple pregunta: ¿cuántas bases militares tienen en la región cada uno de los países que nos ofertan sus aviones para vigilar nuestro territorio? Si lo hicieran la respuesta sería la siguiente: Rusia y Suecia no tienen ni una; Francia tiene una base aeroespacial en la Guayana francesa, administrada conjuntamente con la OTAN y con presencia de personal militar estadounidense; y Estados Unidos tiene, en cambio, 76 bases militares en la región, un puñado de ellas alquiladas a -o co-administradas con- terceros países como el Reino Unido, Francia y Holanda. Algún burócrata de Itamaraty o algún militar brasileño entrenado en West Point podría aducir que esas se encuentran en países lejanos, que están en el Caribe y que tienen como misión vigilar a la Venezuela bolivariana. Pero se equivocan: la dura realidad es que mientras ésta es acechada por 13 bases militares norteamericanas instaladas en sus países limítrofes, Brasil se encuentra literalmente rodeado por 23, que se convierten en 25 si sumamos las dos bases británicas de ultramar con que cuenta Estados Unidos –vía la OTAN- en el Atlántico ecuatorial y meridional, en las Islas Ascensión y Malvinas respectivamente. De pura casualidad los grandes yacimientos submarinos de petróleo de Brasil en encuentran aproximadamente a mitad camino entre ambas instalaciones militares. 2 
Ante esta inapelable evidencia, ¿cómo es posible que aún se esté dudando a quién no comprarle los aviones que el Brasil necesita? La única hipótesis realista de conflicto que tiene ese país (y toda América Latina, digámoslo de paso) es con Estados Unidos. En esta parte del mundo hay algunos que pronostican que el enfrentamiento será con China, ávida por acceder a los inmensos recursos naturales de la región. Pero mientras China invade la región con un sinnúmero de supermercados Washington, lo hace con toda la fuerza de su fenomenal músculo militar, pero rodeando principalmente a Brasil. Y, por si hiciera falta George W. Bush reactivó también la Cuarta Flota (¡en otras de esas grandes “casualidades” de la historia!) justo pocas semanas después que el presidente Lula anunciara el descubrimiento del gran yacimiento de petróleo en el litoral paulista. Pese a ello persiste la lamentable indefinición de Brasilia. ¿O es que ignoran sus dirigentes las enseñanzas de la historia? ¿No sabían que John Quincy Adams, el sexto presidente del país del Norte, dijo que “Estados Unidos no tiene amistades permanentes, sino intereses permanentes”? ¿Desconocen los funcionarios a cargo de estos temas que ni bien el presidente Hugo Chávez comenzó a tener sus primeros diferendos con Washington la Casa Blanca dispuso el embargo a todo envío de partes, repuestos y renovados sistemas de aeronavegación y combate para la flota de los F-16 que tenía Venezuela, misma que por eso mismo quedó inutilizada y tuvo que ser reemplazada? No hace falta demasiada inteligencia para imaginar lo que podría ocurrir en el para nada improbable caso de que se produjera un serio diferendo entre Brasil y Estados Unidos por la disputa del acceso a, por ejemplo, algunos minerales estratégicos que se encuentran en la Amazonía; o al petróleo del “pre-sal”; o, el escenario del “caso peor”, si Brasilia decidiera no acompañar a Washington en una aventura militar encaminada producir un “cambio de régimen” en algún país de América Latina y el Caribe, replicando el modelo utilizado en Libia o el que se está empleando a sangre y fuego en Siria. 
En ese caso, la represalia que merecería el “aliado desleal”, en ese hipotético caso el Brasil, que renuncia a cumplir con sus compromisos sería la misma que se le aplicara a Chávez, y Brasil quedaría indefenso. Ojalá que estas duras realidades pudieran comenzar a discutirse públicamente y que esa gran nación sudamericana pueda comenzar a discernir con claridad donde están sus amigos y quiénes son sus enemigos, por más que hoy se disfracen con una piel de oveja. Esto podría poner término a sus crónicas vacilaciones. Ojalá que la reunión de hoy del Mercosur en Montevideo y la próxima de la Unasur puedan convertirse en las ocasiones propicias para esta reorientación de la política exterior del Brasil.
* Una versión reducida de esta nota se publica en Página/12 de Buenos Aires  
Notas:
2 Sobre este tema ver el imprescindible estudio de Telma Luzzani, Territorios Vigilados. Como opera la red de bases militares norteamericanas en Sudamérica (Buenos Aires: Debate, 2012). El tema también se examina en nuestro América Latina en la Geopolítica del Imperialismo (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2012)


14 jul 2013

TESTIMONIO IV NO POR MUCHO MADRUGAR...


No Por Mucho Madrugar, Se Amanece Más Temprano


…” los hechos del pasado reciente me pudrenGabriel Pereyra, el Observador, edición digital 11 de julio de 2013.
El viaje a Madrid, el simulacro de “seguridad” de los años 60 (en la época de los chips electrónicos que permiten seguimientos por pantalla digital), los varios días de vivencia que se condensan en 6 horas de entrevistas, y en  la emisión  televisiva de la entrevista en un programa especial  de más de dos horas y pico de “En la mira” ,el resumen de los mismos en el Suplemento anunciado con bombos y platillos, todo, terminó en un fiasco de proporciones.
Como señalamos en una larga serie de artículos, Amodio Pérez no aportó los elementos necesarios para una comprensión cabal de los sucesos que inician -el 14 de abril de 1972- una derrota fulminante del viejo MLN-Tupamaros, que ya está al alcance de la mano el 18 de mayo de 1972 (el día del “hostigamiento” al general comandante del Ejército, Florencio Gravina y que terminó con los cuatro soldados ajusticiados).
Es decir un mes después de iniciadas las operaciones bélicas conducidas por el ejército.
Una fecha más es necesario que los lectores tengan en la memoria: a partir del 16 de marzo de 1972 la dirección de la organización la integran Candan Grajales, Mauricio Rosencof, EFH y Julio Marenales (1)
La mayoría de ellos habían recuperado su libertad en Septiembre de 1971, a través de una operación combinada desde la cárcel y con el apoyo desde el exterior del resto de la organización, más la logística para el traslado de todos ellos luego de evadidos y la movilización desencadenada en la zona del Cerro-Teja a efectos de distraer el aparato represivo y dividirlo.
Toda esta fase final tiene –con mucha probabilidad- un antecedente: la caída de toda la dirección en la calle Almería, acontecimiento de agosto de 1970.
Esa caída desencadenó una crisis interna de proporciones.
Quedaron rotos los vínculos orgánicos entre los núcleos de la capital y los núcleos del interior. Y el asunto se complicó aún más por la caída de una dirección alternativa casi inmediatamente y luego la búsqueda de los acuerdos para componer una nueva dirección que no fueron aceptados y reconocidos por todos los organismos.
Lo que en cierta manera salvó la situación fue la combatividad de masas desarrollada en la calle, que permitió el respiro necesario por las diversiones militantes que protagonizaban para la reestructuración y el crecimiento continuado de la organización.
La crisis de la caída de Almería repercutió no solamente entre el interior del país y la capital, repercutió también entre los presos del Penal de Punta Carretas y las direcciones que afuera intentaban superar el mal momento.
Los éxitos de la represión, el creciente número de dirigentes presos, mostraban carencias, discontinuidades, nuevos estilos de dirección y de accionar que no siempre eran aceptados plenamente por los dirigentes presos.
El deseo de obtener la libertad de los que estaban presos, sus discrepancias de forma y de fondo con los que los sustituían, las presiones ejercidas desde afuera por los núcleos que respondían a los antiguos jefes y que se sentían abandonados en todas sus iniciativas ponían en relieve una serie de diferencias que abarcaban desde la línea política, al accionar táctico, el centro geográfico de los esfuerzos (interior o capital) y las mismas alianzas que se realizaban entre grupos de dirigentes enfrentados a otros grupos.
La formación de una columna “guacha” en Chile con los presos que logran salir por “la opción” aumentará estos problemas, luego, en el futuro (2)
El estado corrompido pero liberal, no lograba deshacerse de las trabas constitucionales y de toda la legalidad liberal vigente. La presidencia de Pacheco había significado un formidable impulso de derechización (largos periodos de gobierno bajo “medidas de Seguridad” que se reiteraban apenas la combatividad social aumentaba), se sumaba a esto un Parlamento cómplice de mayorías de ambos partidos burgueses tradicionales, donde sus núcleos más reaccionarios pujaban firmemente por el abandono de toda la legalidad que al final llevó al golpe de estado.
La crisis de la “gobernabilidad” en Uruguay no escapaba a la mirada vigilante de los estados vecinos (Brasil y Argentina) ni los planes del gendarme mayor del continente los EE.UU. de América que cuidaban celosamente su “patio trasero” sacudido por crisis convulsivas y procesos de movilización y cambio que era necesario frenar antes de que llegaran a un grado de desarrollo superior.
Todos estos desarrollos simultáneos es lo que dan a la época (o el período) sus características únicas e irrepetibles.
Por eso mismo son muy difíciles de abarcar para las nuevas generaciones que no estén empapadas con un conocimiento cabal de todos sus principales aspectos.
Y es lo que se refleja en la entrevista mostrada en la pantalla de VTV, de Amodio Pérez, realizada en algún barrio de la periferia de Madrid. Solo que Amodio –conocedor a fondo de esos pormenores- elige usar la entrevista para desarrollar sus viejas fobias y concentrarse en presentarse de la mejor manera posible. Esfuerzo en el que fracasa estrepitosamente.
Amodio eligió la opción de colaborar y atrapado en la misma fue el Capitán Mandrake, que viajaba de uniforme con los milicos en sus “camellos” y los testimonios de los que fueron capturados durante esos recorridos montevideanos son ciertos.
La expresión del libro de Álvaro Alfonso en su libro “Jugando a las escondidas” de que “Te la hago cortita y al pie. Les entregó la cárcel del pueblo y todo el MLN” es una triste realidad.
También es totalmente cierto el testimonio del recientemente fallecido Ricardo Perdomo, cuando señaló:
“Lo repetiremos para que no haya dudas: no fue solo Amodio el que entregó infraestructura, armas y hombres. (Había quienes) eran llevados por los milicos a las calles para apuntalar compañeros que se resistían y dentro de cuarteles para convencer a los díscolos. Uno de los casos más emblemáticos lo viví personalmente y fue el interrogatorio que me hizo el compañero de dirección (Adolfo) Wassen Alaniz”
Son todos estos testimonios los que chocan con la versión oficial de las “historias” mentirosas de EFH, la biografía del Sr. Marenales, y los recientes esfuerzos realizados desde “Brecha” para fortalecerlos con intervenciones como las de Samuel Blixen y otros (entre ellos Clara Aldrighi) la versión oficial de que Amodio no puede ser testigo (3) y es además “el causante” de la derrota del año 72. A esos esfuerzos se suma -y es lamentable- Jorge Zabalza.
Un verdadero “frente único” donde se suman la derecha tradicional, con sus órganos mediáticos (radio, diarios y televisión), con el “oficialismo” tupamaro gobernante y los restos (aún dispersos y en putrefacción) de algunos “aparatistas”.
Todos ellos hacen causa común, en lo que intentan imponer,“la verdad acordada”, “de ellos”, que está totalmente reñida con la verdad histórica, con los hechos reales.
Y en ese intento entran también, son parte de la patraña, la falta de autocrítica de los oficialistas gobernantes (aunque curren en todas las oportunidades públicas con un pasado que no es de ellos sino colectivo), los olvidos con respecto a las “violaciones a los Derechos Humanos”, el perdón “de los viejitos” que son los criminales de uniforme y todos sus aliados retirados y refugiados en los círculos y clubes de la interna militar.
Sobre esas derivaciones reflexionan poco, los que forman “cadena” en el “frente común”. Cuando la juez Motta en un reciente programa de televisión señaló que todos ellos (se refería a EFH y a Mujica) no pueden ser testigos creíbles porque padecen “del síndrome de Estocolmo”, aunque causó escándalo, dijo una gran verdad.
No es de extrañar entonces, que Gabriel Pereyra, señale repetidamente a lo largo de su artículo que todo esto “lo pudre”. Se siente alienado. Hay una realidad extraña que se le impone y esa realidad se teje con hilos de verdad, de media verdad y de mentiras flagrantes.
Todos los actores buscan “su salvación”, disminuir sus responsabilidades y/o culpas. Contemplamos la cobardía humana y la irresponsabilidad en toda su extensión. Miente EFH, miente Marenales, miente Amodio Pérez.
Pero entre tantas mentiras interesadas surgen datos, fechas, elementos, que permiten leer entrelíneas y hacer el esfuerzo de reconstruir lo que se quiere negar.
Digamos también que ningún hombre político (o con pretensiones de tal) escribe desde que el mundo es mundo sino para justificarse.
¿Qué son las obras de Churchill, sino un gigantesco esfuerzo de justificarse como el imperialista británico de viejo cuño que era?
¿Qué son las obras de ciertos actores uruguayos de aquel periodo –desde Bordaberry a Sanguinetti- sino intentos pueriles de lo mismo?
Y sin embargo también son fuente histórica testimonial y no hay historiador que pueda apartarse después de leerlas de la sensación de suciedad, mentiras, medias verdades y justificaciones interesadas que los acompañan.
El pasado reciente uruguayo, está envenenado por todas esas mentiras interesadas. Son el reflejo de los intereses en juego.
Y esos intereses son de clase, a pesar que tome la forma personal de memorias o justificaciones de ciertas acciones políticas.
Y a todas esas mentiras y medias verdades, a todas esas falsificaciones deben sumarse las de todos los epígonos, los secretarios, escuderos, corre-ve-y-dile, mandaderos, periodistas, intelectuales que se benefician con las prebendas y migajas, los cargos y canonjías que se derraman de la mesa del poder, para el beneficio personal.
En tiempos del neo-liberalismo rampante, en tiempos del “hacé la tuya” la verdad histórica está cubierta –en nuestro tiempo- de demasiado velos interesados. No debemos olvidarlo.
Pero ese pasado reciente, que lo hicieron hombres y mujeres que murieron y lo padecieron por los valores que les eran caros: la lealtad, la devoción a una causa, el respeto personal a sí mismos, a sus mujeres y a sus hijos, sus convicciones políticas, no fue un esfuerzo vano y no puede ponerse en la misma balanza de ciertos corifeos que escriben para justificarse.
El viejo MLN-Tupamaros seguirá siendo en las mentes de los orientales, lo más alto que produjo la izquierda nacional en la crisis estructural de los años 60.
Toda esa multitud de hombres y mujeres jóvenes que se lanzaron “a tomar el cielo por asalto”, a cambiar la sociedad toda, a sacrificarse en el intento de que “los más infelices sean los más privilegiados” era lo mejor de nuestro pueblo, porque estaban dispuestos a dar la vida por los ideales en los que creían.
Mostraron que el camino de la revolución social, puede encontrarse, inclusive con formas originales, como nunca se habían visto.
Rompieron con la generación de sus padres y el “no te metás”, rompieron con la izquierda miope que estaba encerrada en la lucha parlamentaria y las quimeras de transiciones pacíficas que pregonaban algunos de esa misma izquierda.
Rompieron con el egoísmo tradicional de las clases dominantes, con el pacifismo que inculcaban desde la escuela, con todos los dioses falsos que levantaba la burguesía dependiente uruguaya.
Desafiaron, consientes, más allá de nuestra miserable burguesía, al mismo imperialismo yanqui.
Le marcaron que los orientales saben marcar a los torturadores enviados y ajusticiarlos.
Sabían y resistieron el dogma de que la democracia política mentirosa que padecíamos no puede combatirse con métodos radicales y enérgicos.
Crearon y metieron en la “cárcel del pueblo” a tanto pillo, delincuente prevaricador y despojador y les vieron llenarse los ojos de pánico y el espíritu de zozobra.
Pero no supieron imponerse a sus falsos jefes. No supieron sacárselos de arriba. No lograron pegarles el puntapié en el trasero que todos ellos se merecen.
Esa es la tarea que queda pendiente y que no realizará nuestra generación.
Lo realizaran las nuevas generaciones. Los que hoy mismo salen a la calle para hacer sentir sus protestas, defender la tierra, salvar el agua, impedir los proyectos de la mega-minería y la venta del patrimonio nacional.
La están haciendo los jóvenes y futuros educadores cuando enfrentan a este gobierno incapaz y a sus burocracias sindicales vendidas e incompetentes.
Y harán y romperán los caminos y vías, reconstruirán todo desde el comienzo, riéndose de los fracasos pasados y sirviéndoles los mismos para tomar nuevos impulsos.
Se verá entonces lo que señalaba Zitarrosa:
“No hay cosa más sin apuro, que un pueblo haciendo su historia”.


Notas
(1)   Como todo conocedor del calendario sabe, marzo, viene antes que abril (el 14) y antes también que mayo (el 18). De esa manera ciertas “responsabilidades” quedan perfectamente claras, por más que algunos hagan el esfuerzo de sacarse el lazo de la pata. En el caso de EFH, Marenales y Rosencof la cuestión es demasiado clara. Pero hay más: El Sr. Rosencof con la liviandad que lo caracteriza, se permitió glosar la decisión con el comentario “de las posibles consecuencias” (y vaya que las hubieron!!!), después que la reunión había terminado y acotó, citando a Candan Grajales la respuesta de éste: “Se asimila, se asimila”.
O sea Rosencof no se animó a plantear firmemente lo que formula veladamente, en forma de aprensiones. Lo mismo, es decir con la misma irresponsabilidad actuaron los Srs. EFH y Marenales. Jugaban a la guerra total, desencadenando el “Plan Hipólito” sin discutir seriamente las consecuencias de sus iniciativas. De esa manera liviana actuaban estos “jefes”, decidiendo sobre vidas y muertes ajenas de sus militantes sin mayores preocupaciones. Más que jefes responsables, eran aventureros, preocupados solamente por sus jerarquías.
(2)   Al tema de estas diferencias, se refiere extensamente Amodio en su entrevista. Y mucho más detallada es su carta número 4 (también conocida como carta de renuncia, ver la colección de estas cartas publicada por El Observador).
Se trata del reconocimiento franco que no existía un mecanismo de sucesión de responsabilidades establecido, mecanismo que garantiza la continuidad de una línea, inclusive la solución de problemas concretos que se plantea entre los grupos de una manera racional. El Plan Tatu, que fue desarrollado en el Penal, en sus líneas generales, era una mera formulación de deseos, que no contemplaba la evaluación y la implantación del plan de una manera gradual, midiendo los fracasos y modificando el plan inicial de acuerdo a esos mismos fracasos.
Cuando se aplicó luego de la fuga, con el traslado de militantes fugados (y urbanos) al interior, todas las carencias, faltas de planificación y defectos fundamentales se pusieron en evidencia. Zabalza que fue uno de sus propulsores, jamás menciona un balance que haya hecho de aquel gran desaguisado (y era uno de los jefes del Estado Mayor del Interior) y luego pasó, en sus opúsculos, a desarrollar otras teorías peregrinas de insurrección ciudadana, sin mayores preocupaciones.
Son ejemplos bien claros de malas jefaturas, de deseos convertidos en realidad sin mayor evaluación de pros y contras, lo que no debe hacer ningún jefe guerrillero que se respete.
Por eso fuimos derrotados y tantos perdieron la vida en el cumplimiento del deber.
(3)   Toda la prensa que recibió la primicia de las cartas (Brecha, El País, La República, Búsqueda y La Diaria) desde diferentes vertientes que hemos analizado se sumaron a la conjura oficial. La República en el colmo de la estupidez llegó a estampar estos conceptos miserables:
“Aunque sea el mismísimo Amodio, ¿Quién puede creerle a un traidor? ¿Tiene derecho a opinar y criticar a los demás alguien que no ha pedido disculpas por haber traicionado? Por todo esto hoy tampoco publicaremos las cartas de Amodio”.
Habría que responderles a estos Torquemadas chiquitos y criollos que hasta los criminales nazis tuvieron derecho a decir sus descargos en Núremberg y que esos testimonios son fuente de referencia histórica aún hoy día.

Para que se vea que la estupidez humana no tiene límites, particularmente entre el “medio pelo” del prejuicio criollo.

c.e.r.
- postaporteñ@ 991 - 2013-07-12

 

13 jul 2013

TESTIMONIO III EL DIECIOCHAZO. A 40 AÑOS...

EL DIECIOCHAZO



William Puente*


“A las cinco de la tarde.
Eran las cinco en punto de la tarde.
Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde…”

 
   Era el lunes 9 de julio de 1973 y, desde los micrófonos de la Radio Sarandí, Ruben Castillo recitaba y volvía a recitar el “Llanto por Ignacio Sánchez Mejias” de García Lorca.
Todos los uruguayos veteranos lo recuerdan, porque si no lo escucharon se lo contaron. Era una convocatoria. Una consigna.
Doce días antes, en la madrugada del 27 de junio, Bordaberry había firmado aquel decreto de disolución de las Cámaras legislativas, iniciando una política funcional a los mandos militares.
Esa misma madrugada, la conducción de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) se reunió clandestinamente en la sede de la Federación de Obreros de la Industria del Vidrio y lanzó la huelga general y la ocupación de los lugares de trabajo para resistir al golpe de Estado.
Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.
Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.
   En la mañana del 27 de junio de aquel frío invierno, Montevideo quedó en silencio como si todo se hubiera apagado.
El transporte público no circulaba, las calles sólo eran cruzadas por vehículos militares, las fábricas y los talleres ya habían sido ocupados por los obreros del primer turno y también las oficinas públicas.
Se habían paralizado las curtiembres de Nuevo París, los frigoríficos del Cerro, la destilería de ANCAP en La Teja, los hospitales, la cervecería del Reducto, las instalaciones de Paycueros y Paylana en Paysandú, las textiles de Juan Lacaze y de Colonia, las facas en los cañaverales de Bella Unión. La FEUU ocupó las facultades. Los trenes no se movieron.
El paisito entero se detuvo. Las empresas difundieron comunicados por las radios advirtiendo que los trabajadores que se negaran a cumplir tareas serían despedidos sin indemnización
. El ejército desalojó numerosas fábricas, pero los asalariados volvían a ocuparlas, empecinadamente. Las familias respaldaban a los huelguistas desde la calle, llevando alimentos y mensajes o cumpliendo otras tareas.
Carteles y pintadas con la leyenda “abajo la dictadura” aparecieron en las paredes de la ciudad y se leían en las fachadas de las fábricas.
En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.
¡Y el toro solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.
   También todos recordamos que la huelga general duró casi dos semanas.
Aunque los sindicatos se habían organizado para una eventualidad tan grave, con los días la represión logró apresar a numerosos dirigentes, algunos circuitos clandestinos de comunicación empezaron a quedar interrumpidos y se hizo difícil mantener la información y saber que estaba ocurriendo globalmente.
Algunos gremios tenían aliento como para seguir la pelea por largo tiempo pero a otros se les hacía ya insostenible mantener las ocupaciones.
La conducción de la CNT analizó, debatió y resolvió levantar la huelga y realizar una gigantesca manifestación, una demostración de fuerza en la céntrica Avenida 18 de Julio de Montevideo, desafiando la prohibición de hacer reuniones.
El día elegido para lo que se conocería como El Dieciochazo fue el lunes 9 de julio y la central obrera citó a la protesta “a las cinco de la tarde en punto". La convocatoria se transmitió a través del boca a boca y recorrió en voz baja toda la ciudad.
La consigna era ir al Centro y caminar tranquilamente por las veredas de la avenida y esperar para lanzarse a la calle al instante en que los relojes marcaran las cinco en punto, ni antes ni después.
El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.
Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.

 
   Ruben Castillo era un director de teatro, escritor, crítico teatral nacido en Rivera, que había logrado popularidad como conductor en radio y televisión.
En 1960 lanzó Discodromo por Radio Sarandí, un programa célebre en el que los oyentes votaban por los temas musicales escribiendo o llamando por teléfono.
Castillo era un tipo pintón, y cuenta Sergio Israel en su libro “Yenia Dumnova: un amor en la guerra fría” que su éxito con las mujeres era tal que un día todas sus pretendientes realizaron una asamblea en el Café Sorocabana, que entonces estaba frente a la Plaza Independencia, para discutir quien de ellas sería su esposa.
En medio de un debate por momentos agitado, todas las asistentes a la reunión acabaron renunciando al galán quien, finalmente, se casó con la actriz Marisa Montana.
A Ruben Castillo se le ocurrió la idea de esquivar la censura y convocar al Dieciochazo aquel lunes 9 recitando el poema de García Lorca. Entre uno y otro tema musical repetía los versos del “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías“, llamando a la manifestación desde uno de los programas radiales más escuchado, recordando la consigna secreta, encendiendo corazones.

Comenzaron los sones de bordón
a las cinco de la tarde.
Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.
   En aquella tarde de la protesta caminábamos por una acera de la avenida 18 de Julio, atestada de paseantes aparentemente distraídos, junto con el Flaco Guillermo Chifflet, muchos años después diputado frenteamplista que en 2005 renunció a su banca en la Cámara baja en desacuerdo con la decisión del gobierno de Tabaré de enviar tropas uruguayas a Haití para reforzar el contingente de la ONU y liberar así de esa obligación a las fuerzas de Estados Unidos, muy ocupadas tirando tiros en Afganistán, Irak y Pakistán.
“Esta es mi última intervención. Yo no soy partidario de votar en contra de lo que pienso.
Si mi partido me exige disciplina partidaria, entonces renuncio a mi banca; renuncio”, dijo Chifflet en el recinto parlamentario. Se levantó de su asiento y se fue para no volver.
Pero en aquella tarde de 1973 la intención del Flaco era otra, aunque la tarea militante era la de toda su vida. Delante nuestro caminaban dos señoras mayores, ajenas a todo, ignorantes de lo que estaba por ocurrir.
Escuchamos cuando unal e comentaba a su amiga: “¡Cuánta gente que se ha juntado en 18! Se ve que con la tarde linda la gente se vino para el Centro a mirar vidrieras”.
Efectivamente, era una soleada tarde de invierno, pero no era el buen clima lo que había convocado a aquella multitud.
¿Qué habrá sido de las dos viejecitas unos instantes después cuando antes de las cinco en punto, y sin poder ya sofrenar la ansiedad, el gentío se lanzó a la calle gritando “abajo la dictadura”?
En medio de los manifestantes aparecieron los “tiras” infiltrados que sacaron a relucir los garrotes que llevaban ocultos. La milicada de a caballo que esperaba en las calles laterales surgió al galope y a sablazo limpio, mientras los carros hidrantes empapaban a todo el mundo.
En la Plaza del Entrevero (o quizás frente a la Plaza Cagancha, ahora las imágenes se confunden en nuestro recuerdo), unos milicos del ejército disparaban al aire, sobre las cabezas, con una ametralladora punto 30 montada en un jeep. Los gases lacrimógenos hacían toser y llorar, pero la gente peleaba con rabia.
Un hombre tomó una granada lacrimógena (que ya había explotado y largaba humo) y la devolvió al interior de una “chanchita” (vehículo de la represión policial), provocando el desparramo de la milicada. Varios manifestantes volcaron un carro hidrante a puro brazo.
La lucha se extendió desde la Plaza Independencia hasta la Universidad, y hubo corridas hasta más allá, hasta el Obelisco. Y la represión llegó a las calles laterales, casi hasta la rambla.
Fue el último gran acto heroico de resistencia popular contra la dictadura antes de que cayerauna larga noche sobre el paisito.
Desde entonces, para cumplir los planes de sus mandantes civiles, los milicos cerraron los sindicatos, prohibieron la actividad de los partidos políticos, intervinieron la Universidad estatal, censuraron la prensa, encarcelaron a millares de hombres y mujeres, torturaron, violaron, asesinaron, desaparecieron, robaron con pasión y sin controles, en diez años hicieron crecer la deuda externa de 700 millones a 5.100 millones de dólaresy 300 mil uruguayos se vieron obligados a emigrar.

El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.
El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.

 
   En 1985 regresó la democracia, pero enseguida llegó la Ley de Caducidad que transmutó a los uniformados en ciudadanos intocables.
Transcurrieron veinte años de esa democracia para que fueran procesados y encarcelados los primeros criminales. Unos poquitos, tras el triunfo del Frente Amplio.
La antigua sede de la Federación de Obreros del Vidrio, desde donde la CNT lanzó la huelga general, fue declarada Monumento Histórico.
Pero la ley de impunidad siguió vigente. Tuvo que llegar el año 2011 para que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenara al Estado uruguayo por el caso Gelman, por desconocer “la obligación de adecuar su derecho interno a la Convención Americana sobre Derechos Humanos".
Al otro año, en cumplimiento de ese fallo Mujica leyó un mensaje en el Palacio Legislativo, admitió la responsabilidad del Estado y dijo que hubo prácticas sistemáticas de terrorismo estatal.
Y el Parlamento sancionó una ley para evitar la prescripción de los delitos de lesa humanidad.
Pero la ley de impunidad siguió vigente.
Y la Suprema Corte de Justicia expulsó del fuero penal a la jueza Mariana Mota, quien tenía a su cargo medio centenar de causas por delitos cometidos por la dictadura, y después la Corte declaró inconstitucional la decisión de los diputados y senadores, de modo que ya no hay crímenes de lesa humanidad en Uruguay sino delitos comunes que ya prescribieron.
Y otra vez en abril último la CIDH recriminó al Estado uruguayo y le recordó que las investigaciones por casos de terrorismo de Estado deben proseguirse por el lapso que sea necesario, sin fechas de prescripción, y que debe emplearse la figura de desaparición forzada.
Uruguay tiene tiempo hasta el próximo sábado 20 de julio para informar del cumplimiento de este nuevo fallo. Otro plazo más… y ya han pasado 40 años.
   El querido Hugo Cores mencionó en una charla poco antes de morir en 2006 que muchas familias uruguayas almuerzan sin saber que tienen sentados a la mesa a un héroe
. Se refería a los héroes que participaron de la huelga general de resistencia del ’73 y que suelen comer entre las criaturas de su carne, como el Pedro Rojas del poema de César Vallejo.
Hugo no hablaba de los dirigentes, que cumplieron una tarea imprescindible, ni de los militantes fogueados de entonces, sino de los simples laburantes, de aquellos cuya única militancia consistía en concurrir a las asambleas o en cumplir las resoluciones gremiales.
Consistía en tener dignidad. Los héroes anónimos, los que ocuparon las fábricas en aquel lejano invierno de miedo, los que en muchos casos fueron amenazados y despedidos y quedaron largo tiempo desempleados, los que fueron garroteados en 18 de Julio. Muchos ya murieron.
Ellos, que tenían todo para perder, pelearon aquella vez para no perder la libertad, para no tolerar una dictadura que decidiera que hay ciudadanos de clases A, B y C, y para impedir que la infamante diferencia entre punibles e intocables se mantuviera en el tiempo aún hasta después de que nacieran sus nietos, aún hasta después de que esos nietos se hicieran mujeres y hombres, aún hasta después del día de hoy, cuando se recuerda un aniversario de aquel Dieciochazo.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

* El periodista uruguayo William Puente escribió una conmovedora recordación del acto de resistencia en Montevideo, a fines de junio de 1973, contra la naciente dictadura.
Una multitud se congregó en la avenida 18 de Julio, de Montevideo, convocada por un conductor radial que, para eludir la censura, apeló a los versos de Federico García Lorca en "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías".


FUENTE  http://www.lapoesiaalcanza.com.ar


12 jul 2013

INTEGRACION REGIONAL

Avanzamos, a pesar de los intentos de colocar palos en la rueda

Artículo publicado por: Carlos Heller
La afrenta a Evo Morales y a toda América Latina es un tema que no se puede dejar de tratar, por las importantes implicaciones que tiene. La decisión de negar el tránsito aéreo al presidente de otro país no es una determinación tomada a la ligera. Sin embargo, cuatro países europeos decidieron tomar esa medida al canto, actitud que parece el reflejo hacia una “mano invisible” decidida a violar incluso las normas básicas del derecho internacional. Semejante capacidad de respuesta, aplicada a un gobernante”que se parece a su pueblo” explicita la existencia de un poder que va más allá del Estado Nación.
En una lúcida definición, la Unasur expresó en Cochabamba que la “inaceptable restricción a la libertad del presidente en materia de derecho internacional convirtiéndolo en un rehén constituye una violación de derechos no sólo al pueblo boliviano sino a todos los de Latinoamérica y sienta un precedente peligroso”.
Lo ocurrido constituye un precedente esencial para evaluar el Acuerdo de Asociación Birregional Mercosur-Unión Europea, sobre el cual el bloque del norte viene presionando para lograr una especie de ALCA transatlántico. Pero también tiene que llevar a revalorizar la importancia de los acuerdos de integración desarrollados durante estos años en nuestra región: la Unasur, la CELAC, único organismo americano sin miembros del G7, el Banco del Sur, o la iniciativa sobre el Gasoducto del Sur sobre la que hay que avanzar, todos pasos para consolidar estructuras propias de la región, que reduzcan la relación de dependencia económica y política con los países desarrollados.
También lleva a prestar atención sobre cómo la política europea y las agencias de calificación, que siguen el mismo discurso neoliberal, presionan a los países latinoamericanos para que sigan esas recetas.
Un ejemplo de esta actitud, entre muchísimas otras, es la “advertencia” de Standard & Poors (S&P), en un contexto de fuerte protesta social en  Brasil, de bajar su nota si el gobierno acepta aumentar el gasto social para dar respuesta a las demandas populares. El comunicado es posterior a una reciente decisión de S&P de pasar la calificación de perspectiva estable a negativa porque “hemos visto señales de una potencial utilización de la política fiscal en una forma que no es consistente con la actual calificación”. Esa inconsistencia la justifican en la mayor intervención del sector público, y en una mayor actividad de crédito por parte de los bancos públicos. La advertencia formal de S&P toma cariz de “amenaza” pues Brasil es muy dependiente de los flujos de capitales externos de corto plazo, que ya están comenzando a huir e intensificarían esa conducta de darse una baja de la calificación, que dejaría al vecino país fuera de la categoría de Investment Grade, es decir, elegible para las inversiones externas.
Nuestro país también sufre el embate de estos centros de presión; la agencia de noticias de información económica Bloomberg tituló: “Argentina: cambien sus dólares auténticos por nuestros dólares falsos”. La agencia comenta que Cristina Fernández está tratando de conseguir una parte de los dólares en poder de los argentinos que están debajo del colchón o en cuentas bancarias en el extranjero, pero en ningún momento menciona que gran parte de esa cuentas en el extranjero están en paraísos fiscales, verdaderas células cancerígenas para el sistema financiero internacional, que Cristina ha denunciado en varias oportunidades, y que los líderes de las naciones centrales, que poseen en sus territorios varios de estos paraísos, no terminan de decidirse a regular y mucho menos a erradicar.
Esta es una más de las acciones que he denominado de “sabotaje” a la ley de exteriorización de divisas no declaradas, a la que se suman las palabras del alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, quien señaló que la Ciudad “estudia” hacer un seguimiento fiscal de los contribuyentes porteños que se sumen a esa operatoria del gobierno nacional. También consideró que los Cedin son una “moneda paralela sin sustento”, coincidiendo, lógicamente, con la opinión de Bloomberg, y sin tener en cuenta que el dólar que avala cada Cedin estará depositado en el BCRA. Al alcalde los tecnicismos no le interesan, pero sí es muy seguro en cuanto a sus convicciones: poner la mayor cantidad de palos en la rueda al gobierno nacional, sea en temas importantes como el Cedin o en cuestiones accesorias como la ubicación del monumento a Colón. Los gobernadores de Córdoba y Santa Fe siguen los pasos de Macri, prometiendo similar control fiscal y cobro de impuestos a quienes exterioricen.
Estas acciones hablan de un exiguo compromiso por las mismas normas de calidad institucional que le reclaman al gobierno nacional, puesto que están trabando la aplicación de una ley votada legítimamente en el Parlamento Nacional. Este desprecio a la calidad institucional es aun más grave en el caso de los legisladores Ricardo Gil Lavedra (UCR), Alfonso Prat-Gay (Coalición Cívica) y Federico Pinedo (PRO), entre otros, quienes recordaron el compromiso de sus fuerzas políticas, explicitado en una declaración conjunta, de “dejar sin efecto el blanqueo inmediatamente en cuanto obtengan las mayorías parlamentarias necesarias para ello” (La Prensa 02/07/13). Es una actitud grave pretender penalizar a quienes exteriorizan, intentando aplicar una futura ley con carácter retroactivo respecto a una norma votada por un Parlamento que ellos integran.
Los grandes actores del mercado del trigo han puesto obstáculos que, mediante conductas oligopólicas, terminaron en un fuerte aumento del precio de la harina y sus derivados, principalmente los productos panificados y las pastas, lo que diluye el poder de compra de los sectores de menores recursos. La oferta de trigo es menor, puesto que en la pasada campaña se obtuvo una menor producción y están obligados a abastecer al mercado interno, lo cual reduce los saldos exportables. No obstante, la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) informó que “la molienda destinada al mercado interno no ha tenido variaciones respecto a igual período del año anterior con lo cual el consumo interno está abastecido” (Tiempo Argentino 01/07/13), aunque aclararon que se registró una caída del 9% en la molienda total de las empresas debido a la merma en las exportaciones de harina. Cabe preguntarse entonces por qué suben los precios internos y si esta acción no resulta una especulación abusiva hecha sobre seguro con perjuicio de tercero, conducta definida en el diccionario como agio o agiotaje. Pero detrás de esta suba de precio está la presión de aquellos que no desean regulaciones de ningún tipo, y responsabilizan interesadamente a la existencia de cupos para exportación, cuando la razón de los injustos descuentos practicados a los productores se encuentra en las maniobras de los sectores molineros oligopólicos. Hay un volumen de más de 3 millones de toneladas que las exportadoras compraron y no exportaron, aunque las empresas dicen que sólo tienen 100 mil toneladas (Página/12, 06.07.13). Ante esta situación, y enmarcada en la Ley 20.680 de Abastecimiento y Represión del Agio de 1974, el 5 de julio la Secretaría de Comercio Interior emitió la Resolución 67/2013, por la cual se obliga a quienes tengan en inventario trigo pan o harina para panificación, “a ejecutar las acciones comerciales tendientes a proveer adecuadamente al mercado interno”. El efecto fue rápido, “luego de la aplicación de la ley de abastecimiento, apareció más trigo” y los molinos compraron más barato (La Nación, 06/07/13).
La resolución 67/2013 es una medida interesante, aunque cada vez queda más clara la necesidad de avanzar aun más y establecer Juntas de Granos y precios de referencia para mejorar los ingresos del productor, reducir las excesivas ganancias de los oligopolios y obtener un menor precio para el consumidor.
Ante el indudable crecimiento de la economía, la perversa franqueza del senador Ernesto Sanz al reconocer “a veces pienso que si la economía mejorara un poco, ¿qué pasaría con las elecciones?”, lleva a muchos a intentar poner palos en la rueda al proceso económico y a la gobernabilidad, impulsos que siempre parten de una arraigada ideología conservadora y del deseo de continuar manteniendo privilegios económicos a costa de las mayorías populares.

Artículo publicado en el diario Tiempo Argentino el domingo 7 de julio de 2013.

10 jul 2013

NOTICIAS DEL GRAN HERMANO

Tomado de www.postaportenia.com.ar

RECORDEMOS Alcántara, explosión hasta hoy poco clara 

La sumisión y servilismo a los espías no!
Vicente João Goulart *
Es una inmensa falta de soberanía la  NO aclaración inmediata a nuestra población,  de lo que es una base de estadounidense NSA (National Security Agency) en la capital de nuestro país,( El centro de lanzamiento de Alcántara (Centro de Lançamento de Alcântara ), situado en el municipio homónimo del estado de Maranhão, es una base espacial brasileña administrada por la fuerza aérea de Brasil junto con la Agencia Espacial Brasileña. Es, junto con el Puerto espacial de Kourou (perteneciente a Francia), el único cosmódromo de América Latina.
En nuestras barbas, en nuestra casa,  para vigilar nuestro gobierno, nuestros planes militares, nuestras estrategias y, peor aún, tomar  de tonto del pueblo brasileño para querer convencernos de que esto es normal en un país democrático?
Esta es la prioridad  el "objetivo"  de nuestra embajada en Washington?
Ahora sabemos que el monitoreo se realiza a través de satélites que alquilamos a nuestros imperialistas soberanos que  nos quieren convencer que la vigilancia al  representante  de EEUU en nuestro país:  Embajador Shannon es solo una  cosa común y normal esa es la explicación el ministro Paulo Bernardo.
Ridículo si no fuera grave
Para entender esto hay que remontarse a agosto de 2003, cuando ocurrió la explosión hasta hoy poco clara durante el  gobierno  de Lula , que tomó por sorpresa cuando explotó misteriosamente una  de  las bases militares en  Alcántara tres días antes del lanzamiento de nuestro cohete portador del satélite de un brasileño?
Se sabe que más de 20 días antes de la presencia de  "turistas estadounidenses" hospedándose en pequeñas posadas Alcántara; de  repente se  despertó un interés turístico tan grande para atraer a  turistas norteamericanos?
Cuanto  se  hizo la  por investigación ese hecho, y en qué  punto se encuentra ?
Es bien conocida la aversión a los estadounidenses que quieran desarrollar la tecnología necesaria para poner en marcha y construir sus propios satélites, pero  que es lo que dice nuestro gobierno?
Vamos a hacer una protesta a través de nuestra cancillería y pedir explicaciones al embajador de Estados Unidos pensando que debemos tener una aclaración clara como lo merecen nuestra soberanía?
O  solo quieren tener una excusa descarada y salirse con la suya?
Nuestra tecnología espacial entró en el espacio con el costo de la pérdida de 21 de los mejores ingenieros aeroespaciales y técnicos que teníamos , retrasando en décadas  el desarrollo de nuestro propio satélite de comunicaciones e incluso hasta hoy , sin determinar lo que ocurrió, si fue un intento de sabotaje, para que el resultado  sea el uso de  ahora el alquiler  de satélites estadounidenses para nuestras comunicaciones y dejado allí, la cosa , para quien las investigaciones  solo fueron saboteadores?
Vale la pena recordar que el gobierno de FHC- Fernando Henrique Cardoso- transfiere esta base de Alcántara a los estadounidenses y, gracias a un informe del Diputado, Waldir Pires al Congreso soberanamente después de ver lo absurdo de la operación en la que Brasil no podría incluso entrar en las instalaciones de la misma, optó por rechazar el mismo, denunciando el delito de "lesa patria " que  se estaba cometiendo.
Y hoy en día?  Que Respondemos al Tío Sam? Vamos a romper el contrato que tenemos con ellos y sus satélites, o le pediremos el mexicano SLIM nos preste  para lo necesario para nuestros planes estratégicos, ya sean militares,  de la comunicación o la seguridad de nuestras fronteras?
Y luego después claro están las personas que defienden la privatización de todo, incluyendo nuestra soberanía ...
* João Goulart Vicente
Director Presidente IPG-Instituto Joao Goulart


Brasil quiere llevar ante la ONU el espionaje de la NSA



El gobierno brasilero exigió explicaciones a USA por el espionaje de ciudadanos y empresas brasileras realizado por la Agencia de Seguridad Nacional (National Security Agency) durante la reciente década, hecho comprobable en los documentos proporcionados por el ex informático de la CIA y la NSA, Edward Snowden, difundidos por el diario O Globo.
El Ministerio de Relaciones Exteriores exigió explicaciones al embajador estadounidense Thomas Shannon, y ordenó a la embajada en Washington DC presentar la protesta ante el Departamento de Estado.
Brasil impulsará una moción ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) pidiendo un sistema de seguridad cibernética que impida esos abusos de parte de USA.
La Policía Federal y la Agência Nacional de Telecomunicações (Anatel) investigarán si la NSA tuvo acceso a las redes de comunicaciones

Sorprende la sofisticación de la agencia ilegal de la NSA en Brasilia



Muy importante eran las operaciones de la NSA en Brasilia, realizadas sin el conocimiento ni la autorización de las autoridades de ese país. Evidentemente las oficinas diplomáticas estadounidenses tenían objetivos no diplomáticos, al menos hasta 2002, desafiando la buena fe del gobierno brasilero. Más revelaciones del diario O Globo, de Río de Janeiro.
por ROBERTO KAZ y JOSÉ CASADO

RIO (O Globo). —
En Brasilia funcionó, por lo menos hasta 2002, una de las estaciones de espionaje en las cuales agentes de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, de acuerdo a sus siglas en inglés) trabajaron junto a los de la CIA en USA. No se puede afirmar que continuó después de ese por ausencia de pruebas que lo confirmen.
Documentos de la NSA a los que accedió O Globo revelan que Brasilia fue parte de la red de 16 bases de la NSA dedicadas a un programa de recolección de informaciones a través de satélites de otros países.
Uno de ellos fue bautizado “Primary Fornsat Collection Operations” e identifica las bases de la agencia.
Los satélites son vitales para los sistemas nacionales de comunicaciones, así como las redes de fibras ópticas en los cables submarinos. Brasil no tiene ninguno pero alquila 8, todos de tipo geoestacionarios, o sea que permanecen estacionados sobre una región específica de la Tierra, en general en la línea del Ecuador.
Hay también un conjunto de documentos de la NSA, de septiembre de 2010, cuya lectura puede llevar a concluir que oficinas de la Embajada de Brasil en Washington y de la misión brasilera en Naciones Unidas, en New York, en algún momento fueron objetivos de la agencia.
No fue posible confirmar la información. Tampoco si ese tipo de prácticas continúa.
Esa misma documentación expone los patrones de la NSA para el monitoreo de informaciones de oficinas extranjeras, en USA. Son softwares de espionaje operados a partir de implantes físicos en las redes digitales privadas y en computadoras: 'Highlands' es el nombre en código de un programa de reunión cotidiana de señales digitales; Vagrant funciona a través de copias de las pantallas de las computadoras; y Lifesaver ha copia a través de los discos duros que se almacenan los recuerdos de las máquinas.
Los 3 programas habrían sido utilizados para el espionaje de datos brasileros.
Los documentos de la NSA se filtraron gracias a Edward Snowden, técnico en redes informáticas.
El ex empleado de la CIA trabajó en la agencia durante los últimos 4 años como especialista subcontratado a empresas privadas.
Hace un mes, el diario británico "The Guardian" publicó las primeras revelaciones de Snowden en las operaciones de vigilancia de las comunicaciones realizadas dentro y fuera de las fronteras de USA.
El domingo 07/07, O Globo mostró que en la última década, la NSA espió las llamadas telefónicas y la correspondencia electrónica de personas en tránsito o residentes en Brasil, así como de las empresas que operan en el país.
No hay cifras exactas, pero en enero pasado, por ejemplo, Brasil quedó sólo por detrás de similares interferencias realizadas por la NSA en Estados Unidos, que sumaron 2,3 millones de llamadas telefónicas y mensajes electrónicos espiados.
Para lograrlo, la agencia consiguió socios corporativos para el uso de al menos 3 programas de computadoras. Uno de ellos es el software Prism, que permite acceder a los correos electrónicos, chat y llamadas de voz de los clientes de empresas tales como Facebook, Google, Microsoft y YouTube, entre otros.
Otro programa es Boundless Informant para rastrear registros tales como la hora local, la ubicación, etc., de los correos electrónicos enviados o recibidos.
También está el X-Keyscore, capaz de reconocer un mensaje escrito en diferentes idiomas de la correspondencia hacia y desde Brasil.
Y todavía queda el Fairview, que permite controlar una gran cantidad de información intercambiada por las personas y empresas en diferentes lugares.
Brasilia se destacó como la única estación en América del Sur en el mapa que describe las operaciones de satélites de espionaje exterior de Estados Unidos.
También fue 1 de las 2 ciudades-base del Fornsat, que hospedaron a espías de NSA y la CIA asignados a trabajar juntos en este programa.
En el lenguaje característico utilizado en los documentos copiados por Snowden, ellos integraron un grupo de trabajo, denominado SCS (Special Collection Service). además de Brasilia, habría otro grupo en Nueva Delhi, India.
La NSA describe, en la presentación interna con fecha de 2002, cómo funciona como ese consorcio de agencias de espionaje estadounidenses.
El objetivo, según la documentación oficial, es "convertir señales la inteligencia obtenidas en el extranjero a partir de los establecimientos oficiales de USA, tales como embajadas y consulados."
Y añade: "La NSA trabaja en estrecha colaboración con la CIA (...) los agentes de la NSA, disfrazado de diplomáticos, conducen la recolección.".
El documento se hizo hace una década y no fue posible confirmar si la práctica continúa.
Estos 2 organismos mantienen los equipos de SCS en 75 ciudades, de acuerdo con el documento 2002. No fue posible saber si lo siguen haciendo. De ellos, 65 eran capitales nacionales.
Pero los documentos dejan claro que solamente en las estaciones de la NSA en Brasilia y Nueva Delhi, existían grupos de trabajo SCS para trabajar directamente en el programa de espionaje a través de satélites de otros países, el Fornsat.
La acción conjunta proporciona "inteligencia considerable sobre la comunicación de líderes", dice el documento NSA 2002. Ella es facilitada, dice, por "la ubicación dentro de una capital nacional."
Estructura para reunir informaciones
La cantidad de "objetivos" es grande: "Los sistemas de comunicación de los satélites comerciales extranjeros son utilizados en todo el mundo por los gobiernos extranjeros, organizaciones militares, corporaciones, bancos e industrias."

La estructura de ese sistema de reunión de información, de acuerdo con la NSA, se basa en las alianzas de la agencia con empresas privadas, propietarias u operadoras:
"La NSA, en conjunto con sus socios extranjeros, accede a las señales de comunicación de los satélites extranjeros."