Directivo de la SIP
Enviado por Andrés Reliche en Mar, 10/08/2013 - 16:43
Claudio Paolillo, director del semanario 'Búsqueda', de Uruguay, y presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP. (Foto: 'Búsqueda'). / Foto: El Comercio Perú
Quito, 08 oct (Andes).- Claudio Paolillo, presidente de la Comisión de la Libertad de Prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), ha manifestado este martes que la situación para los medios de comunicación en la época de las dictaduras de derecha era “más clara” que en la actualidad.
En una entrevista con diario El Comercio de Lima (publicada este martes), Paolillo comparó a los gobiernos progresistas de América Latina con 'un cáncer bolivariano que se expande como metástasis’.
Consultado respecto a las propuestas de algunos gobiernos de izquierda para regular a la prensa a través de leyes, el directivo opinó que es posible alcanzar los valores en la prensa sin la necesidad de normativas y expuso que, a diferencia de la época de las dictaduras de derecha, en la actualidad es difícil combatir ese tipo de iniciativas.
“Lo que pasa es que la dificultad para combatir estas iniciativas es mucho mayor que con las antiguas dictaduras militares de derecha. Esas simplemente cerraban el diario, mataban al dueño, proscribían o mandaban al exilio al periodista, era todo mucho más claro”, comentó Paolillo a diario El Comercio.
A criterio del directivo de la SIP, antes, las dictaduras militares trataban de restringir la libertad de expresión o simplemente la suprimían, ahora, esto lo están haciendo los gobiernos electos democráticamente.
Paolillo considera que los gobiernos de izquierda, entre los que citó a Ecuador, proponen leyes con la etiqueta de valores como salvaguardar el honor de las personas, promover la igualdad, proteger la salud mental de los niños, promover la verdad, equilibrio informativo, etcétera.
Pero cree que el problema es que en nombre de esas palabras se limita la libertad de expresión. Y cuestiona que la protección de todos esos valores está a cargo de “burócratas que responden directamente al líder y que nos dicen qué podemos leer y qué no, qué podemos ver y escuchar y qué cosas no”.
“Ellos piensan por nosotros, en definitiva, nos censuran. El caso más explosivo, más tremendo, es Ecuador, donde todos los días hay noticias muy negativas para la libertad de expresión. Allí, estas cosas se están aplicando de una manera peor incluso que en Venezuela”, manifestó.
La SIP es la asociación de propietarios, editores y directores de periódicos y agencias informativas de América. La organización, que representa a más de 1.300 periódicos, fue fundada en 1943 en La Habana.
Juan Alberto Bozza, profesor de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina), sostiene que la SIP fue una trinchera anticomunista en la década del setenta y que estuvo aliada a gobiernos norteamericanos. Agustín Edwards, dueño del diario El Mercurio al que se lo vincula como cómplice de los abusos de la dictadura de Augusto Pinochet, integra actualmente el Consejo Consultivo de la SIP.
En 2009, la SIP fue objeto de críticas por hacerse de la vista gorda ante el asesinato de 23 periodistas en el régimen de facto de Roberto Micheletti en Honduras.
La información y el contenido multimedia, publicados por la Agencia de Noticias Andes, son de carácter público, libre y gratuito. Pueden ser reproducidos con la obligatoriedad de citar la fuente. http://www.andes.info.ec/node/23536
9 oct 2013
La toma de Pando: opinión de Jorge Zabalza
La toma de Pando: opinión de Jorge Zabalza
Su recuerdo sobre lo que pasó ese día
09.10.2013, 05:00 hs - © EL OBSERVADOR
Jorge Zabalza
La aparición de Ernesto Che Guevara en la política de América Latina, hizo que la revolución social dejara de ser cuestión de futuras generaciones, que cobrara actualidad el hacerla ya, ahora, aún cuando el imperialismo estuviera en su plenitud. “Revolución Socialista o caricatura de revolución” propuso Guevara a toda nuestra generación y para hacerla en Uruguay, surgió el Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros)
A principios de los años ’60, bastante antes del deterioro de la democracia burguesa, dado el estancamiento de la producción y la caída de la tasa de ganancias, se podía preveer que el arriba necesitaría emplear la violencia contra un abajo que todavía no se movía como en el ‘69, pero no se mostraba dispuesto a pagar el costo de la crisis. El MLN (T) rechazó de plano a la posibilidad de acumular las fuerzas del cambio por la vía electoral y parlamentaria y elegió el camino de la lucha guerrillera como método de acumulación política.Tremenda responsabilidad histórica la asumida por los primeros tupamaros en 1963, pues su convocatoria a tomar las armas para derrocar el régimen, significó que las mujeres y hombres convocados, en su enorme mayoría muy jóvenes, fueran diezmados por la tortura, las violaciones, los asesinatos y las desapariciones forzosas. A mediados de 1967, Jorge Pacheco Areco dio comienzo al uso ilegítimo de la violencia organizada por el Estado, con la consecuencia inmediata de tres estudiantes muertos por la policía y centenares de trabajadores sindicalizados detenidos por medidas prontas de seguridad. La desmesura pachequista radicalizó las luchas populares que, al influjo de la tendencia clasista y combativa, se lanzó a las calles a enfrentar la represión. El 8 de octubre de 1969, la toma de la ciudad de Pando por el MLN(T) fue una consecuencia de la radicalización de las luchas populares, una respuesta a la violencia de arriba.
La guerrilla sufrió una importante derrota militar, dieciseis militantes detenidos y tres asesinados por la policía militarizada: Jorge Salerno, Alfredo Cultelli y Ricardo Zabalza. Sin embargo, como consecuencia del arraigo popular de la acción militar se inició el proceso de crecimiento masivo del movimiento guerrillero. En lugar de desalentarse por la salvaje represión, la militancia obrera y estudiantil se sintió convocada a tomar las armas y la guerrilla se hizo un fenómeno masivo.
Paradójicamente, el crecimiento del aparato guerrillero y el desarrollo en complejidad de sus operaciones fueron claves en la derrota del MLN (T). La hipertrofia del aparato relegó el movimiento popular al rol de simple espectador, el pueblo sentado en la tribuna sin involucrarse en la lucha armada contra el brazo represivo de los dueños del Uruguay. El MLN(T) fracasó porque fue incapaz de abrir las puertas al pueblo armado y organizado, conductor de la lucha por su propio destino.
A cuarenta años de la toma de Pando, algunos de sus principales protagonistas llegaron al gobierno montados en esa historia preñada de muertes y desapariciones, de torturas y violaciones. “Andan sobre rastrojos de difuntos” al decir de Miguel Hernández. Andamos, más bien, y por eso siento este nudo en las tripas. Los votaron porque fueron guerrilleros y encabezaron un movimiento que quiso hacer la revolución. Es completamente inmoral olvidar, tergiversar y ocultar esa historia de sacrificios y entrega revolucionaria.
Los ex-guerrilleros ya dejaron de cuestionar la naturaleza criminal del capitalismo y el despotismo que se esconde bajo la formalidad de la democracia burguesa. Argumentando que las circunstancias del 2013 son muy diferentes a las del 1969, decretaron la abolición de las luchas revolucionarias. Su estrategia no se sale de los marcos de la legalidad burguesa y se desarrolla en el parlamento o en los medios masivos de comunicación. Nada tienen que ver con el movimiento tupamaro liderado por Raúl Sendic (padre). De la gesta guerrillera de los ’60 sólo recuerdan aquello que sirve a la campaña electoral, lo demás sobra y se arroja a la papelera. Alfredo Cultelli, Jorge Salerno y Ricardo Zabalza nunca pensaron que sus muertes serían usadas para elogiar divisas ya desmerecidas y juntar votos a lo bobo.
Su recuerdo sobre lo que pasó ese día
09.10.2013, 05:00 hs - © EL OBSERVADOR
Jorge Zabalza
La aparición de Ernesto Che Guevara en la política de América Latina, hizo que la revolución social dejara de ser cuestión de futuras generaciones, que cobrara actualidad el hacerla ya, ahora, aún cuando el imperialismo estuviera en su plenitud. “Revolución Socialista o caricatura de revolución” propuso Guevara a toda nuestra generación y para hacerla en Uruguay, surgió el Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros)
A principios de los años ’60, bastante antes del deterioro de la democracia burguesa, dado el estancamiento de la producción y la caída de la tasa de ganancias, se podía preveer que el arriba necesitaría emplear la violencia contra un abajo que todavía no se movía como en el ‘69, pero no se mostraba dispuesto a pagar el costo de la crisis. El MLN (T) rechazó de plano a la posibilidad de acumular las fuerzas del cambio por la vía electoral y parlamentaria y elegió el camino de la lucha guerrillera como método de acumulación política.Tremenda responsabilidad histórica la asumida por los primeros tupamaros en 1963, pues su convocatoria a tomar las armas para derrocar el régimen, significó que las mujeres y hombres convocados, en su enorme mayoría muy jóvenes, fueran diezmados por la tortura, las violaciones, los asesinatos y las desapariciones forzosas. A mediados de 1967, Jorge Pacheco Areco dio comienzo al uso ilegítimo de la violencia organizada por el Estado, con la consecuencia inmediata de tres estudiantes muertos por la policía y centenares de trabajadores sindicalizados detenidos por medidas prontas de seguridad. La desmesura pachequista radicalizó las luchas populares que, al influjo de la tendencia clasista y combativa, se lanzó a las calles a enfrentar la represión. El 8 de octubre de 1969, la toma de la ciudad de Pando por el MLN(T) fue una consecuencia de la radicalización de las luchas populares, una respuesta a la violencia de arriba.
La guerrilla sufrió una importante derrota militar, dieciseis militantes detenidos y tres asesinados por la policía militarizada: Jorge Salerno, Alfredo Cultelli y Ricardo Zabalza. Sin embargo, como consecuencia del arraigo popular de la acción militar se inició el proceso de crecimiento masivo del movimiento guerrillero. En lugar de desalentarse por la salvaje represión, la militancia obrera y estudiantil se sintió convocada a tomar las armas y la guerrilla se hizo un fenómeno masivo.
Paradójicamente, el crecimiento del aparato guerrillero y el desarrollo en complejidad de sus operaciones fueron claves en la derrota del MLN (T). La hipertrofia del aparato relegó el movimiento popular al rol de simple espectador, el pueblo sentado en la tribuna sin involucrarse en la lucha armada contra el brazo represivo de los dueños del Uruguay. El MLN(T) fracasó porque fue incapaz de abrir las puertas al pueblo armado y organizado, conductor de la lucha por su propio destino.
A cuarenta años de la toma de Pando, algunos de sus principales protagonistas llegaron al gobierno montados en esa historia preñada de muertes y desapariciones, de torturas y violaciones. “Andan sobre rastrojos de difuntos” al decir de Miguel Hernández. Andamos, más bien, y por eso siento este nudo en las tripas. Los votaron porque fueron guerrilleros y encabezaron un movimiento que quiso hacer la revolución. Es completamente inmoral olvidar, tergiversar y ocultar esa historia de sacrificios y entrega revolucionaria.
Los ex-guerrilleros ya dejaron de cuestionar la naturaleza criminal del capitalismo y el despotismo que se esconde bajo la formalidad de la democracia burguesa. Argumentando que las circunstancias del 2013 son muy diferentes a las del 1969, decretaron la abolición de las luchas revolucionarias. Su estrategia no se sale de los marcos de la legalidad burguesa y se desarrolla en el parlamento o en los medios masivos de comunicación. Nada tienen que ver con el movimiento tupamaro liderado por Raúl Sendic (padre). De la gesta guerrillera de los ’60 sólo recuerdan aquello que sirve a la campaña electoral, lo demás sobra y se arroja a la papelera. Alfredo Cultelli, Jorge Salerno y Ricardo Zabalza nunca pensaron que sus muertes serían usadas para elogiar divisas ya desmerecidas y juntar votos a lo bobo.
La toma de Pando: opinión de Amodio Pérez
La toma de Pando: opinión de Amodio Pérez
El exdirigente tupamaro relata lo sucedido aquella tarde
Hace 44 años el MLN emprendió la que sería su acción más espectacular. Para procesarla invirtió meses de planificación, estudio pormenorizado de cada uno de los objetivos y puso en juego la casi totalidad de sus integrantes. Las detenciones de militantes que iban a participar en la acción obligó a suspenderla en el mes de setiembre y la casualidad la hizo coincidir con el aniversario del Che.Era una acción de finanzas y de propaganda. Después la historia dirá que era también un homenaje al Che, pero no es verdad.
Apenas pudo cumplir sus objetivos. Una serie de imprevistos que se sucedieron uno tras otro retrasó el repliegue y con ello facilitó la acción policial que se ensañó con varios de los detenidos a los que ejecutó ya rendidos y desarmados.Se pagó un precio demasiado alto para logros tan escasos.
Sin embargo, el fracaso de Pando fue el inicio de una nueva etapa de crecimiento. El MLN cerró sus heridas, reorganizó su estructura y siguió adelante. El crecimiento cuantitativo hizo creer que no era necesario analizar lo sucedido.
De haberlo hecho habría visto que los grupos de acción no estaban preparados para acciones de tamaña envergadura y que la formación militar más elemental era escasa o inexistente.
También habría visto que las repercusiones políticas le fueron favorables más por la acción policial y gubernamental que por sus méritos propios.El MLN no creyó nunca en la autocrítica, pese a contar en sus filas con connotados estudiosos del método, lo que lo llevará a repetirlos cíclicamente: la caída de la Dirección en la calle Almería, los errores del Plan Cacao, el desbordamiento provocado por El Abuso para finalmente, en el clímax del delirio político, la creación del Segundo Frente y el nefasto Plan Tatú, para culminar con las acciones del 14 de abril.
Errores políticos, porque políticas fueron las fundamentaciones de todas las acciones. El escasísimo aparato militar del MLN estaba subordinado a las sucesivas Direcciones, no actuaba por su cuenta y riesgo.De la misma forma que políticas fueron las decisiones que ya en plena debacle lo llevarán a intentar el camino de la peruanización de un sector de las fuerzas armadas, ensayando una cabriola que solo podía caber en la cabeza de algunos dirigentes que se creyeron elegidos por la Historia sin darse cuenta que hacía meses habían perdido el rumbo.
Pasados los años de la dictadura con su secuela de muertes y miserias, ensayarán una nueva cabriola, esta vez con éxito: falsificarán los hechos, se reinventarán ellos como políticos y negarán su propia historia, ayudados por una serie de escribas y falsos historiadores que medran a su sombra.
¿Hasta cuándo?
LAVADO DE DINERO : Países de Unasur acordaron coordinar controles
Países de Unasur acordaron coordinar controles frente al lavado de dinero
7 octubre, 2013 Integración
Ministros de la Unasur acordaron ayer establecer un esquema de coordinación entre los organismos de control financiero de cada país miembro con el objetivo de combatir el lavado de activos, informó el titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), José Sbatella.
Tras el encuentro que se desarrolló en el Palacio San Martín, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino, los participantes fueron recibidos en Casa de Gobierno por la presidenta, Cristina Fernández.
En contacto con Tiempo Argentino, Sbatella consignó que los asistentes suscribieron el denominado “Compromiso de Buenos Aires” con el fin de concretar “un esquema de coordinación para afinar el intercambio de información” contra los delitos financieros. El representante argentino destacó que la iniciativa servirá para “avanzar hacia la capacidad operativa” entre los organismos específicos de América Latina.
Sbatella puso el eje en casos de evasión por los que se investiga al BNP Paribas y al JP Morgan como mediadores de casos puntuales de lavado de activos. Con esa referencia, el titular de la UIF consideró que “la banca extranjera emplea mecanismos para encubrir el lavado de dinero” y propuso “avanzar en la combinación operativa con los países que tuvieran la misma problemática”.
Un eje central del acuerdo está dado en el intercambio con los países limítrofes. A propósito de este punto, Sbatella aseguró que “hay datos de una estructura delictiva establecida” que demanda de agilidad en el intercambio de información. La idea “es que se rinda información a los ministros de la Unasur cada tres meses por medio de un informe”. Las expectativas de funcionamiento “depende de la dinámica de la estructura” del organismo regional, señaló el funcionario.
Entre otras actividades sospechadas, los especialistas alertaron por casos de lavado vinculado al mercado de la moda, al narcotráfico y a la tala de árboles en Bolivia. En esa línea, también discutieron la minería ilegal de oro “que genera fondos ilícitos en varios países”, indicó Sbatella, quien abogó por “una solución operativa”.
Además, la Unasur reclamará “ante los foros mundiales más importantes” que los países centrales se sometan a los mismos controles que reclaman para sus pares de la región, donde “la mayoría de los países hicimos adecuaciones y alcanzamos estándares de transparencia”. Ayer en la mesa del ente regional “se planteó que los países centrales que tienen guaridas protegidas hagan lo mismo que nosotros y lo vamos a exigir como posición regional en los foros internacionales”, afirmó Sbatella.
En esa línea se pronunció el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, quien criticó “el doble discurso de los países centrales, que mientras exigen endurecer las normas en las naciones periféricas en la lucha contra el lavado de dinero, muchas veces amparan y avalan la existencia de paraísos fiscales”.
Alak diferenció que “los países de la Unión Suramericana no apadrinamos paraísos fiscales, tal como las potencias señalan en los foros mundiales”, y explicó que “el lavado de activos provoca fuga de capitales y contribuye a debilitar nuestras economías”. Finalmente, en esa línea, destacó que “para combatirlo, toda la región ha hecho notables esfuerzos para fortalecer sus agencias de control y prevención, y se han dado avances sustanciales en pos de lograr el compromiso de los sectores de la sociedad civil como los bancos, los profesionales y las compañías de seguros, entre otros, y adecuando el sistema de justicia para que el esfuerzo se convierta en condenas concretas”.
Por su parte, el ministro de Seguridad, Arturo Puricelli, señaló que la Unasur “tiene el objetivo de coordinar acciones para conjurar los delitos de guante blanco” y defendió los avances de “la Comisión Nacional de Valores y el Banco Central de la República Argentina” en el control de los delitos informáticos.
Puricelli apuntó en ese sentido contra “la presencia de una verdadera estructura que se dedica a llevarse recursos de la región en forma ilegal”. El acuerdo logrado ayer, agregó el ministro de Seguridad, “contempla el intercambio de experiencias, información y medidas para hacer avanzar las investigaciones por lavado de dinero existentes en los distintos países”.
7 octubre, 2013 Integración
Ministros de la Unasur acordaron ayer establecer un esquema de coordinación entre los organismos de control financiero de cada país miembro con el objetivo de combatir el lavado de activos, informó el titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), José Sbatella.
Tras el encuentro que se desarrolló en el Palacio San Martín, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino, los participantes fueron recibidos en Casa de Gobierno por la presidenta, Cristina Fernández.
En contacto con Tiempo Argentino, Sbatella consignó que los asistentes suscribieron el denominado “Compromiso de Buenos Aires” con el fin de concretar “un esquema de coordinación para afinar el intercambio de información” contra los delitos financieros. El representante argentino destacó que la iniciativa servirá para “avanzar hacia la capacidad operativa” entre los organismos específicos de América Latina.
Sbatella puso el eje en casos de evasión por los que se investiga al BNP Paribas y al JP Morgan como mediadores de casos puntuales de lavado de activos. Con esa referencia, el titular de la UIF consideró que “la banca extranjera emplea mecanismos para encubrir el lavado de dinero” y propuso “avanzar en la combinación operativa con los países que tuvieran la misma problemática”.
Un eje central del acuerdo está dado en el intercambio con los países limítrofes. A propósito de este punto, Sbatella aseguró que “hay datos de una estructura delictiva establecida” que demanda de agilidad en el intercambio de información. La idea “es que se rinda información a los ministros de la Unasur cada tres meses por medio de un informe”. Las expectativas de funcionamiento “depende de la dinámica de la estructura” del organismo regional, señaló el funcionario.
Entre otras actividades sospechadas, los especialistas alertaron por casos de lavado vinculado al mercado de la moda, al narcotráfico y a la tala de árboles en Bolivia. En esa línea, también discutieron la minería ilegal de oro “que genera fondos ilícitos en varios países”, indicó Sbatella, quien abogó por “una solución operativa”.
Además, la Unasur reclamará “ante los foros mundiales más importantes” que los países centrales se sometan a los mismos controles que reclaman para sus pares de la región, donde “la mayoría de los países hicimos adecuaciones y alcanzamos estándares de transparencia”. Ayer en la mesa del ente regional “se planteó que los países centrales que tienen guaridas protegidas hagan lo mismo que nosotros y lo vamos a exigir como posición regional en los foros internacionales”, afirmó Sbatella.
En esa línea se pronunció el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, quien criticó “el doble discurso de los países centrales, que mientras exigen endurecer las normas en las naciones periféricas en la lucha contra el lavado de dinero, muchas veces amparan y avalan la existencia de paraísos fiscales”.
Alak diferenció que “los países de la Unión Suramericana no apadrinamos paraísos fiscales, tal como las potencias señalan en los foros mundiales”, y explicó que “el lavado de activos provoca fuga de capitales y contribuye a debilitar nuestras economías”. Finalmente, en esa línea, destacó que “para combatirlo, toda la región ha hecho notables esfuerzos para fortalecer sus agencias de control y prevención, y se han dado avances sustanciales en pos de lograr el compromiso de los sectores de la sociedad civil como los bancos, los profesionales y las compañías de seguros, entre otros, y adecuando el sistema de justicia para que el esfuerzo se convierta en condenas concretas”.
Por su parte, el ministro de Seguridad, Arturo Puricelli, señaló que la Unasur “tiene el objetivo de coordinar acciones para conjurar los delitos de guante blanco” y defendió los avances de “la Comisión Nacional de Valores y el Banco Central de la República Argentina” en el control de los delitos informáticos.
Puricelli apuntó en ese sentido contra “la presencia de una verdadera estructura que se dedica a llevarse recursos de la región en forma ilegal”. El acuerdo logrado ayer, agregó el ministro de Seguridad, “contempla el intercambio de experiencias, información y medidas para hacer avanzar las investigaciones por lavado de dinero existentes en los distintos países”.
8 oct 2013
“Todos contra Dilma” – Por Emir Sader
“Todos contra Dilma” – Por Emir Sader
7 octubre, 2013 Opinión
El fenómeno se repite –en Bolivia, en Argentina, en Ecuador o en Brasil–. Sectores que salen de gobiernos –o que siempre se habían opuesto a ellos–, supuestamente por la izquierda, recurren una trayectoria que los conduce a ubicarse en oposiciones de derecha.
Evo Morales, Rafael Correa, los Kirchner, Lula y Dilma habrían “traicionado”. Y se habrían vuelto peores que otros, porque siguen haciendo como si defendieran las mismas posiciones que los han proyectado como grandes líderes nacionales. Por ello tienen que ser frontalmente combatidos, derrotados, destruidos, sin lo cual los procesos políticos seguirían retrocediendo, no podrían avanzar.
Fue así con sectores que eran parte integrante del gobierno y del proceso liderado por Evo Morales, que han declarado que se ha vuelto el enemigo fundamental a ser combatido, porque habría “traicionado” al movimiento indígena. De ahí la propuesta de un frente nacional en contra de Evo, que debiera incorporar a todos los opositores, no importa cuán de derecha sean ellos. Importa combatir juntos a Evo y a su gobierno.
Lo mismo con Rafael Correa. El habría “traicionado” la defensa de la naturaleza y se habría pasado a un modelo extractivista, volviéndose el enemigo fundamental a combatir. De ahí que sectores que se reivindican como los intereses de los movimientos indígenas y ecologistas (aunque han tenido solamente el 3 por ciento de votos en las elecciones en que Correa ha logrado tener el 2/3 del apoyo popular) se alían expresamente con la derecha para combatir a Correa.
En Argentina los Kirchner habrían “traicionado” al peronismo, de ahí la existencia de múltiples peronismos disidentes, entre ellos incluso gente que fue de izquierda y ahora se alía con la derecha, todos contra Cristina.
Se podría seguir con otros ejemplos, Venezuela, Uruguay. Para operar esa transición de una oposición de izquierda a una de derecha, es necesario demonizar a los líderes de esos procesos, que serían peores que la derecha, para que se sientan libres para aliarse con la derecha en contra de esos gobiernos.
En Brasil ese fenómeno se dio, inicialmente, con el partido PSOL y la candidatura de Heloisa Helena a la presidencia, en 2006, que abiertamente hicieron alianza con toda la oposición en contra de Lula. Alianza con la Red Globo y todos los medios oligárquicos, con todos los candidatos opositores, en una acción desenfrenada y desesperada para intentar impedir la reelección de Lula. Abandonaron las críticas de izquierda –sobre la política económica y otros aspectos del gobierno– para adherir a la campaña de denuncias sobre el “mensalao”, sin diferenciarse para nada del tono de la campaña de la derecha tradicional.
El fenómeno tuvo continuidad con Marina da Silva, que repitió, de forma mecánica, la trayectoria de Heloisa Helena, en su giro en contra de los gobiernos de Lula y Dilma. La alianza supone la ausencia de cualquier crítica a la derecha –a los medios monopolistas, al sistema bancario, a los partidos de la derecha tradicional, a Estados Unidos.
La relación de esos sectores con la derecha tradicional es explícita: a esa ausencia de críticas a la derecha se corresponde una promoción explícita de los candidatos que se disponen a ese rol: Heloisa Helena, Marina, Eduardo Campos.
Marina había confiado en los casi 20 millones de votos –por lo menos la mitad de ellos votos conservadores, por su posición en contra del aborto y sus creencias evangélicas– y en sus “redes”, para conseguir las 500 mil firmas necesarias para registrar su partido. No las logró y terminó adhiriendo al Partido Socialista, del cual el principal dirigente, Eduardo Campos, gobernador de Pernambuco, en el nordeste de Brasil, se había apartado del gobierno para lanzar su candidatura, con poco apoyo hasta aquí, según las encuestas.
Marina renuncia a ser candidata y apoya a Campos, del cual puede llegar a ser vicepresidente, en un gesto típico de la más rancia política tradicional, después de haber criticado duramente a todos los otros candidatos, proponiéndose como “una nueva forma de hacer política”.
En su acto de adhesión a ese partido, nada de ecología, sino el centro en la necesidad de derrotar al PT, como expresión del “chavismo” en Brasil. Confirmando que el antichavismo se ha vuelto el anticomunismo de hoy.
Todos contra Evo, todos contra Rafael Correa, todos contra Cristina, etc., etc. En Brasil, hoy, todos contra Dilma.
Ninguna palabra sobre el tipo de política económica que desarrollarían en caso de que ganaran. Ninguna palabra sobre el tipo de inserción internacional de Brasil. Nada sobre el rol del Estado. Silencio sobre todo lo que son los contenidos esenciales de una plataforma de gobierno. Sólo se trata de derrotar a Dilma o, por lo menos, dado que eso es muy difícil, impedir que Dilma triunfe en la primera vuelta. Porque hoy los sectores empresariales y mediáticos de la derecha ya dan por sentado que Dilma se va a reelegir.
En todos esos países esos sectores han sido derrotados fragorosamente. Sus operaciones políticas no han dado resultados, por falta de plataforma de gobierno, por falta de liderazgos y de apoyo popular.
El Todos contra Dilma reproduce el mismo fenómeno, con dos listas opositoras –la de los tucanos, con Aecio Neves a la cabeza, y la de Eduardo Campos–, desesperadamente intentando derrotar a Dilma. Un escenario similar al que enfrentan Evo, Rafael Correa y Cristina.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-230703-2013-10-07.html
7 octubre, 2013 Opinión
El fenómeno se repite –en Bolivia, en Argentina, en Ecuador o en Brasil–. Sectores que salen de gobiernos –o que siempre se habían opuesto a ellos–, supuestamente por la izquierda, recurren una trayectoria que los conduce a ubicarse en oposiciones de derecha.
Evo Morales, Rafael Correa, los Kirchner, Lula y Dilma habrían “traicionado”. Y se habrían vuelto peores que otros, porque siguen haciendo como si defendieran las mismas posiciones que los han proyectado como grandes líderes nacionales. Por ello tienen que ser frontalmente combatidos, derrotados, destruidos, sin lo cual los procesos políticos seguirían retrocediendo, no podrían avanzar.
Fue así con sectores que eran parte integrante del gobierno y del proceso liderado por Evo Morales, que han declarado que se ha vuelto el enemigo fundamental a ser combatido, porque habría “traicionado” al movimiento indígena. De ahí la propuesta de un frente nacional en contra de Evo, que debiera incorporar a todos los opositores, no importa cuán de derecha sean ellos. Importa combatir juntos a Evo y a su gobierno.
Lo mismo con Rafael Correa. El habría “traicionado” la defensa de la naturaleza y se habría pasado a un modelo extractivista, volviéndose el enemigo fundamental a combatir. De ahí que sectores que se reivindican como los intereses de los movimientos indígenas y ecologistas (aunque han tenido solamente el 3 por ciento de votos en las elecciones en que Correa ha logrado tener el 2/3 del apoyo popular) se alían expresamente con la derecha para combatir a Correa.
En Argentina los Kirchner habrían “traicionado” al peronismo, de ahí la existencia de múltiples peronismos disidentes, entre ellos incluso gente que fue de izquierda y ahora se alía con la derecha, todos contra Cristina.
Se podría seguir con otros ejemplos, Venezuela, Uruguay. Para operar esa transición de una oposición de izquierda a una de derecha, es necesario demonizar a los líderes de esos procesos, que serían peores que la derecha, para que se sientan libres para aliarse con la derecha en contra de esos gobiernos.
En Brasil ese fenómeno se dio, inicialmente, con el partido PSOL y la candidatura de Heloisa Helena a la presidencia, en 2006, que abiertamente hicieron alianza con toda la oposición en contra de Lula. Alianza con la Red Globo y todos los medios oligárquicos, con todos los candidatos opositores, en una acción desenfrenada y desesperada para intentar impedir la reelección de Lula. Abandonaron las críticas de izquierda –sobre la política económica y otros aspectos del gobierno– para adherir a la campaña de denuncias sobre el “mensalao”, sin diferenciarse para nada del tono de la campaña de la derecha tradicional.
El fenómeno tuvo continuidad con Marina da Silva, que repitió, de forma mecánica, la trayectoria de Heloisa Helena, en su giro en contra de los gobiernos de Lula y Dilma. La alianza supone la ausencia de cualquier crítica a la derecha –a los medios monopolistas, al sistema bancario, a los partidos de la derecha tradicional, a Estados Unidos.
La relación de esos sectores con la derecha tradicional es explícita: a esa ausencia de críticas a la derecha se corresponde una promoción explícita de los candidatos que se disponen a ese rol: Heloisa Helena, Marina, Eduardo Campos.
Marina había confiado en los casi 20 millones de votos –por lo menos la mitad de ellos votos conservadores, por su posición en contra del aborto y sus creencias evangélicas– y en sus “redes”, para conseguir las 500 mil firmas necesarias para registrar su partido. No las logró y terminó adhiriendo al Partido Socialista, del cual el principal dirigente, Eduardo Campos, gobernador de Pernambuco, en el nordeste de Brasil, se había apartado del gobierno para lanzar su candidatura, con poco apoyo hasta aquí, según las encuestas.
Marina renuncia a ser candidata y apoya a Campos, del cual puede llegar a ser vicepresidente, en un gesto típico de la más rancia política tradicional, después de haber criticado duramente a todos los otros candidatos, proponiéndose como “una nueva forma de hacer política”.
En su acto de adhesión a ese partido, nada de ecología, sino el centro en la necesidad de derrotar al PT, como expresión del “chavismo” en Brasil. Confirmando que el antichavismo se ha vuelto el anticomunismo de hoy.
Todos contra Evo, todos contra Rafael Correa, todos contra Cristina, etc., etc. En Brasil, hoy, todos contra Dilma.
Ninguna palabra sobre el tipo de política económica que desarrollarían en caso de que ganaran. Ninguna palabra sobre el tipo de inserción internacional de Brasil. Nada sobre el rol del Estado. Silencio sobre todo lo que son los contenidos esenciales de una plataforma de gobierno. Sólo se trata de derrotar a Dilma o, por lo menos, dado que eso es muy difícil, impedir que Dilma triunfe en la primera vuelta. Porque hoy los sectores empresariales y mediáticos de la derecha ya dan por sentado que Dilma se va a reelegir.
En todos esos países esos sectores han sido derrotados fragorosamente. Sus operaciones políticas no han dado resultados, por falta de plataforma de gobierno, por falta de liderazgos y de apoyo popular.
El Todos contra Dilma reproduce el mismo fenómeno, con dos listas opositoras –la de los tucanos, con Aecio Neves a la cabeza, y la de Eduardo Campos–, desesperadamente intentando derrotar a Dilma. Un escenario similar al que enfrentan Evo, Rafael Correa y Cristina.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-230703-2013-10-07.html
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