26 ene 2014

Uruguay :Fin de la restricción fiscal y monetaria

JUAN SÁNCHEZ
Fin de la restricción fiscal y monetaria
Cuando a Friedrich Hayek se le preguntó sobre el Premio Nobel que obtuvo en 1974, disparó que ningún hombre debería ser una referencia en un tema tan complejo como la Economía, atribuyéndole a ésta un estatus de otro orden, algo superior pero sobre todo respecto de los propios protagonistas. En las antípodas de su pensamiento económico y filosófico Gunnar Myrdal, tampoco conforme con el premio por razones casi contrarias a las de Hayek, le atribuía a su colega el calificativo de "reaccionario" y no merecedor del premio. Yendo un paso más allá decía que el mismo premio debía ser abolido en virtud del indeseable antecedente de habérselo concedido al propio Hayek.

Los economistas nunca estuvimos, en realidad, tan de acuerdo como algunos se esfuerzan por sostener. La verdad es que siempre hay algo de impronta y corazón para cada opción. Basta poner el foco en áreas distintas del quehacer económico para observar estas diferencias. En el análisis transaccional, en la versión de Eric Berne, aparece una figura que muestra la radicalidad o rigidez intelectual del sujeto como carácter esencial del énfasis puesto en uno u otro enfoque para la solución de un problema dado.

Estos extremos se acentúan y se retroalimentan cuando aparecen los posicionamientos de tipo político; estos nos distancian más allá de lo que pueda resultar de miradas distintas de la realidad. Por esa razón, durante el año 2014 será más difícil ver posturas concordantes en temas prioritarios y aunque está lejos de lo que nos conviene y deseamos, así será.

¿VALE LA PENA?
El fin del año 2013 y comienzos del 2014 es tiempo de balance, ajustes y propuestas y poco propicio para convergencias. No obstante ello, quizás sirva de algo reflexionar desde una perspectiva diferente.

Por el lado del gobierno, se intentará pasar raya y concretar los objetivos prioritarios aún pendientes y corregir rumbos para ajustar algunos aspectos de la gestión que no terminaron por conformar. Desde otros sectores es tiempo de propuestas, ideas y proyectos. En uno y otro caso se requiere disposición para entender las razones del contendiente y también es un tiempo que da oportunidad para analizar experiencias ajenas para tomar ejemplo.

En particular, en el ámbito de la macroeconomía se da un entorno complejo de inestabilidad e incertidumbre así como de vulnerabilidades propias, todo lo que requiere de capacidad y flexibilidad para reconocer que no existen modelos teóricos linealmente transferibles ya que hay que adaptarse a una realidad diferente a todo lo visto hasta ahora.


Más allá de los avances de la última década, la economía y sociedad uruguaya tienen aspectos muy mejorables de los cuales hay experiencias exitosas en otras regiones, quizás por madurez de esas sociedades u otros factores. Para aprovecharlas, la sociedad en su conjunto (más allá de sectores) tiene que desarrollar cierta habilidad colectiva, cosa que no es habitual entre los uruguayos.

SUBESTIMADO.
Hay varios ejemplos donde aplican las pautas generales referidas y a las que no escapan en particular ni la política fiscal ni la política monetaria, a las que haremos referencia.

Por ejemplo, se ha ido generalizando e imponiendo con el tiempo, cierta prudencia en el manejo fiscal lo que ha llevado a que primara un criterio restrictivo en el ámbito de la política fiscal aplicado a la inversión en infraestructura, subestimando el impacto que tiene ésta en el desarrollo. La inversión en infraestructura se mantuvo en niveles modestos y por debajo de los umbrales a los que tanto la sociedad como el gobierno aspiran.

En el último tiempo se observa una tendencia creciente entre los expertos, las agencias y también el gobierno a señalar la importancia de la infraestructura y se observan posturas más proclives a aumentar el gasto asociado a la inversión, aun dejando de lado una premisa básica que ha permeado en este ámbito y es que se prefiere que "gaste el privado", dicho de otro modo "el que rompe paga".

Este criterio "minimalista" donde prima la restricción presupuestal, tiene poco que ver con todo lo que se ha aprendido sobre infraestructura en los últimos años y, por otro lado, el sector está "sobrado" de instrumentos, léase concesiones en formato de participación público-privada, fideicomisos, fórmulas para equilibrio de partes y distribución de riesgos con subsidios más o menos explícitos, cobro de impuestos a los combustibles con aplicación obligatoria para el mantenimiento de rutas y otros.

Un estudio de la Corporación Andina de Fomento (2012) resaltaba que a pesar del aporte del sector privado, el mayor peso del esfuerzo inversor recaerá necesariamente sobre las finanzas públicas. Señalaba, a su vez, que la participación privada es baja en los países desarrollados (0-12% en Europa Occidental) y resaltaba que en la década pasada en América Latina hubo un crecimiento muy importante de la inversión en infraestructura (alcanzando el 3% del PIB) (*) pero se señalaba la importancia de que la región alcanzara un guarismo del 5%.

Según el estudio de la CAF, Uruguay es uno de los países con menor inversión en infraestructura en relación al producto, ubicándose por debajo del 2 y 3% según el caso, mientras otros países como Perú, Colombia y Brasil superan esos niveles en más de un 50 o 75%.

SOBREVALORADO.
En otro extremo quizás hayamos sobreestimado las bondades de la política monetaria como recurso para abatir la inflación, sobre todo teniendo en cuenta el impacto negativo que puede traer aparejada en los costos internos en moneda de intercambio.

No es cuestión de cargar las tintas contra los expertos banco centralistas, menos contra la Academia, sino valorar que las crisis ocurridas en cantidad e intensidad aquí y afuera son de tal significado, que no hay teoría que las contemple y todo termina en prueba y error. Lo cierto es que Uruguay no ha encontrado aún un punto de equilibrio en ese trade-off entre el objetivo de inflación o monetario y la competitividad.

Las cosas han cambiado en todas partes. A vía de ejemplo, estudios del FMI muestran que las variaciones en el desempleo tienen una correlación menos robusta con la inflación que lo que se observaba en el pasado. En particular, para más de 20 países desarrollados desde los años sesenta, a través del análisis de la curva de Phillips, se muestra que salvo para períodos de excepción en los que se observa la evolución inversa, la baja de la inflación está asociada con aumentos adicionales de la tasa de desempleo.

Cuando los bancos centrales lograron abatir la inflación a principios de 1980, adoptaron umbrales demasiado bajos, anclados en la creencia de un gran impacto hacia el futuro en precios y salarios pero, en la década de 2000, los bancos centrales de todo el mundo respondieron agresivamente a la caída de la inflación, reduciendo a casi cero las tasas de referencia, con la implantación de una flexibilización cuantitativa así como con el uso de nuevas estrategias de comunicación para reencauzar las expectativas de inflación. En este sentido, se hace hincapié en que los bancos centrales deberían aumentan el umbral de tasas de inflación para reducir los impactos en la demanda nominal y, por ende, en las variables reales.

El tiempo que viene debería ser menos propicio a las posturas más dogmáticas y más favorable a posturas más pragmáticas, en virtud de la experiencia acumulada y a que las opciones tomadas en el pasado no han estado exentas de costos. Sin embargo, las dificultades de convergencia de los distintos sectores, que referíamos antes, no da margen para ser muy optimistas. Ojalá nos equivoquemos.

Uruguay :"Las porciones de la torta"

ESCRITO POR: SAMUEL BLIXEN
"Las porciones de la torta"

Renuncias fiscales y distribución del ingreso

Informes sobre “renuncias fiscales” dan pistas sobre la concentración de la riqueza y la injusta distribución del ingreso.

A comienzos de enero el vicepresidente Danilo Astori formuló una contundente condena al proceso mundial que, mediante la acumulación “obscena” de riqueza, profundiza la brecha entre ricos y pobres –naciones, poblaciones, individuos– e incrementa la injusticia y la desigualdad a nivel planetario. “Nosotros podemos exhibir buenos resultados en la economía uruguaya. Podemos, incluso, ser optimistas. Pero nadie tiene derecho a evadirse de este mundo tan injusto, donde la riqueza, las oportunidades, la libertad, en el sentido más elemental y profundo del término, están tan mal distribuidas. Por todo esto es que hay que cambiar, y desde lo más profundo de nuestro fuero interno, sentir esta necesidad como un formidable aliciente para seguir luchando.”

Los conceptos del vicepresidente, contenidos en un artículo difundido por la agencia UyPress, son enteramente compartibles si no fuera porque se percibe algo que no encaja, una nota disonante, una ausencia incómoda: no hay, en su reflexión, ninguna referencia al estado de la distribución de la riqueza en Uruguay, como si el país fuera una simple víctima de la obscenidad mundial y no reprodujera, a escala doméstica, aquellos elementos que describen la injusticia universal.
Podría Uruguay ser una excepción en el esquema dominante del capitalismo, una isla que combate la dependencia sosteniendo un esquema de equidad. Hay que sospechar que no es así, por más que en ocho años los salarios y pasividades aumentaron, la pobreza extrema disminuyó y se incrementó la transferencia a los más pobres. Hay que sospechar que Uruguay, a pesar de esos logros, reproduce voluntariamente en el interior de su sociedad aquellos elementos del capitalismo que convergen en la injusticia y la desigualdad.

Y se subraya el carácter de sospecha, porque, en verdad, no hay estadísticas, ni indicadores, ni informaciones concretas sobre la verdadera distribución del ingreso y la concentración de la riqueza. En un estudio realizado para el Frente Amplio, el economista Jorge Notaro revelaba que el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad en la distribución del ingreso, no es totalmente confiable porque, al menos en Uruguay, no toma en cuenta los ingresos del capital. Así, el índice Gini señalaba un avance en la equidad, pero el entonces ministro de Economía, Fernando Lorenzo, admitía que los registros del Banco Central sobre ingresos totales no estaban contemplados. De hecho, el bcu computa como “excedente de explotación” los intereses, las rentas, los beneficios y utilidades. Del total de ingresos generados en 2011, un 40 por ciento correspondió a los sectores populares, y un 30 por ciento correspondió a ingresos del capital, aproximadamente 14.000 millones de dólares.
Se sabe que unos 850 mil uruguayos tuvieron ingresos por más de 32.000 millones de dólares, donde la gran mayoría tuvo salarios inferiores a los 12 mil pesos. Pero, ¿cuántos son los uruguayos o extranjeros que se repartieron los 14.000 millones de dólares de ingresos de capital? No se sabe. Tanto sindicalistas como académicos presumen (porque no se puede expresar certezas) que se ha incrementado notablemente la concentración de la riqueza en Uruguay y que su redistribución se ha vuelto aun más injusta en un período de bonanza caracterizado por aumento de la actividad económica, de los precios de la producción agropecuaria y de la tierra en particular, y por el sostenido incremento de la inversión extranjera directa.
No existen indicadores ni estadísticas, y ni siquiera existe un comienzo de debate público sobre el problema de la concentración de la riqueza, sobre la distribución del ingreso y sobre la justicia tributaria. De modo que, para tener una idea aproximada de la dimensión de la injusticia y sobre los mecanismos más o menos encubiertos que facilitan el privilegio de unos pocos, hay que apelar a datos que de alguna manera cortan tangencialmente el misterio.

Una forma de establecer algún elemento de juicio es interpretar los números de la recaudación del Estado a través de los distintos impuestos. Según Notaro, del total de la recaudación impositiva en 2010, el 63 por ciento correspondió a impuestos al consumo, 17,7 por ciento a impuestos a la renta, y 6,6 por ciento a gravámenes a la propiedad. Los bajos ingresos del Estado uruguayo por impuestos a la propiedad explican que, en porcentajes del pbi, la recaudación uruguaya sea 10 por ciento inferior a la brasileña y 7 por ciento por debajo de la argentina.
El esquema impositivo implantado en 2007 evitó gravar de manera sustancial a la renta del capital y al capital en sí, lo que de hecho constituyó una atenuación del principio: “que pague más el que tiene más”. Pero a lo largo de los años otros mecanismos “indirectos” han acentuado la discriminación. Según dio a conocer la dgi, el Estado dejó de recaudar 3.194 millones de dólares en 2012 por exoneraciones, deducciones y tasas reducidas de impuestos. Esa renuncia, que se califica como “gasto tributario”, alcanzó a un 6,4 por ciento del pbi, y representó el equivalente al 35 por ciento del total aportado por los principales impuestos, 3,5 pesos por cada diez recaudados, según el diario El País. Si las cifras de deducciones y exoneraciones son significativas, más lo es el hecho de que la renuncia a cobrar aumenta cada año: en 2011 fue el 34 por ciento del total recaudado, 6,3 por ciento del pbi.
De los 3.200 millones de dólares “perdidos”, 1.247 millones correspondieron al iva, fundamentalmente por la aplicación de la tasa mínima del 10 por ciento a determinados bienes y servicios, o a exoneraciones, lo que en principio puede interpretarse como un beneficio extendido. En cambio, una renuncia de 828 millones de dólares favoreció a quienes perciben rentas de actividades económicas. De acuerdo al informe de la dgi, la renuncia impositiva del irae ascendió al 69 por ciento de lo recaudado. Particularmente, las exoneraciones de irae beneficiaron a las rentas generadas en zonas francas y a los proyectos de inversión promovidos por el gobierno. Las rentas de zonas francas representaron 25 por ciento de la renuncia fiscal del irae; y los proyectos de inversión, un 20 por ciento.
En el caso del impuesto al patrimonio, la renuncia fiscal fue extrema: 537 millones de dólares, que representaron el 102 por ciento de lo recaudado; por cada 100 pesos cobrados se dejaron de cobrar 102. Las exoneraciones comprendieron especialmente a los “activos exentos”, es decir, títulos de deuda pública (bonos del Tesoro, letras de tesorería, obligaciones hipotecarias), áreas forestadas amparadas en la ley forestal, montes citrícolas, inmuebles destinados a la explotación agropecuaria, obligaciones negociables que coticen en Bolsa.

Otras exoneraciones particularmente irritantes correspondieron al impuesto a las retribuciones de las personas físicas (irpf), que afecta a todos los salarios por encima del mínimo no imponible. Pues bien: la renuncia implicó 314 millones de dólares, equivalente al 24 por ciento de su recaudación de 2012, pero con una peculiaridad: la categoría 1 (rentas del capital) representó el 129 por ciento del total recaudado por la categoría, mientras que las rentas del trabajo sólo resignaron el 6,6 por ciento del total recaudado por la categoría 2.

LA CUESTIÓN DEL MODELO. Existe consenso en que las políticas impositivas son un mecanismo para combatir la de­sigualdad y la concentración y para impulsar una redistribución de la riqueza. No parece evidente que la izquierda en el gobierno haya utilizado ese mecanismo como elemento de justicia social. Una presión impositiva sobre las grandes ganancias y sobre el capital permitiría aplicar políticas de redistribución; pero el criterio dominante excluye esa posibilidad. Un ejemplo surgió a raíz de la aplicación de los aumentos en el precio de los combustibles. Consultado sobre por qué las naftas uruguayas eran las más caras de la región, un jerarca de ancap explicó que en Argentina, por ejemplo, los combustibles están fuertemente subsidiados. “¿Quién paga los subsidios? –se preguntó–: La gente. En Argentina el subsidio a las naftas sale de las detracciones a las exportaciones de soja”, explicó, sin advertir que en este caso “la gente” son los empresarios que a caballo de los precios internacionales acumularon incalculables ganancias.

La necesidad de utilizar la presión impositiva para operar sobre la injusta distribución de la riqueza se abre camino a distintos niveles del gobierno: el subdirector de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Jerónimo Roca, admitió que “se están estudiando propuestas sobre cómo generar espacio fiscal para avanzar más con las políticas en educación, salud y vivienda”. Las opciones son reducir las exoneraciones para achicar el gasto tributario, o aumentar la recaudación de ciertos impuestos.
El ministro de Desarrollo Social, economista Daniel Olesker, adelantó la necesidad de aplicar una batería de medidas, en un documento que entregó a la dirección del Partido Socialista. En las 13 carillas de “Una mirada a la coyuntura política actual y al programa del tercer gobierno del Frente Amplio” Olesker propone:

● un nuevo impuesto específico interno (imesi) para bienes de “consumo suntuario”;

● unificar las tasas en el impuesto a la renta de las personas físicas (irpf) sobre el capital;

● aumentar el mínimo no imponible del irpf y crear una nueva franja para los ingresos más altos;

● un plus de irae para los sectores que ganan más;

● crear un tributo para frenar el ingreso de capitales especulativos al país, en la línea de una tasa Tobin (impuesto a las transacciones financieras);

● redefinir los criterios de los estímulos a exoneraciones fiscales comprendidos en la reglamentación de la ley de inversiones.

Las afirmaciones del ministro Olesker de que el modelo económico aplicado por el equipo económico “está agotado” generó la reacción del vicepresidente Astori, quien machacó en que “el modelo no está agotado, entre otras cosas porque no existe un modelo”, pero no incursionó en un debate sobre las medidas propuestas. Ese debate pospuesto quizás está eludiendo la confrontación con argumentos cada vez más reiterados respecto de que los dos gobiernos frenteamplistas encontraron una fórmula al aplicar políticas sociales compensatorias y una mayor intervención del Estado en el mercado de trabajo, al tiempo que se favorece la acumulación de capital. Un trabajo de Carlos Santos, Ignacio Narbondo, Gabriel Oyhantçabal y Ramón Gutiérrez define esa política como la instalación de un “neodesarrollismo (que) se constituyó como un nuevo modo de regulación del capitalismo en Uruguay”, que sustituyó al neoliberalismo agonizante.

“Las políticas económicas implementadas por el fa no modificaron, sino más bien continuaron y profundizaron el régimen de acumulación forjado durante el período neoliberal, orientado a dinamizar el crecimiento económico en base a la inversión extranjera directa (ied). En particular no modificó la orientación general de las políticas macroeconómicas ni sustituyó el andamiaje legislativo (ley de zonas francas, ley forestal, ley de inversiones, ley de puertos, ley de participación público privada) que montó el neoliberalismo”, sostienen los autores de “Seis tesis sobre el neodesarrollismo en Uruguay”.

Desmontar esas afirmaciones que ubican a los dos gobiernos progresistas como estimuladores de la extranjerización y la primarización de la economía sería un comienzo saludable para saber dónde estamos parados en materia de concentración de la riqueza y en la distribución del ingreso.

ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN EN 24 ENERO 2014 ESCRITO POR: SAMUEL BLIXEN

Bayer e India enfrentados: “Medicamentos son para quienes pueden pagárselos”, dijo la multinacional

GENÉRICOS

Bayer e India enfrentados: “Medicamentos son para quienes pueden pagárselos”, dijo la multinacional
El gobierno de India y la farmacéutica Bayer, ahondaron su enfrentamiento en torno a las licencias de propiedad y las medicinas genéricas tras demoledoras declaraciones de un delegado de la compañía.
31Sábado 25 de enero de 2014 |

Las farmacéuticas están claramente enfocadas en multiplicar las ganancias y para ello presionan de una manera agresiva con el objetivo de lograr patentes y elevar los precios.
“No producimos medicamentos para los indios; los producimos para los pacientes occidentales que pueden permitírselos”, dijo Marijn Dekkers, consejero delegado de Bayer, en declaraciones a la revista Bloomberg Business Week.

Sus manifestaciones se producen en medio de la crisis entre la empresa y el gobierno indio, que apunta a conceder la propiedad de las patentes farmacéuticas a fabricantes locales para que los medicamentos genéricos permitan un fuerte abaratamiento de lo que deben comprar los pacientes de ese país. Las licencias, permitirán a cualquier empresa hindú, reproducir fórmulas sin aprobación del titular de la patente, y tampoco deberán pagar por usarlas. El gobierno señala que es imprescindibles que los precios bajen, para que los más pobres de la India puedan también tener medicinas.

Los tratamientos contra el cáncer, el HIV y la diabetes, están ahora siendo amparados por la nueva normativa, y se anuncia que el gobierno ampliará el beneficio a otra veintena de específicos.

A modo de ejemplo, una empresa local fabrica ya un anticancerígeno genérico, a un precio 97% menor al que cobra Bayer, por una fórmula para similar tratamiento. Bayer recurrió ante la justicia india, por lo que considera “un robo”.

Repercusión mundial y marcha atrás del ejecutivo
Las palabras del director de Bayer, fueron reproducidas en el mundo entero, generando repulsa generalizada. El doctor Dekkers, volvió a la palestra pública y argumentó que sus palabras fueron mal interpretadas. “Siento que lo que fue una respuesta rápida en el marco de una discusión en la reciente conferencia FT Pharma haya trascendido de una manera diferente a la que yo pretendía. No podría ser más contrario a lo que quiero y lo que hacemos en Bayer”, aseguró.

Sin embargo la organización Médicos sin Fronteras, entendió que más allá de un error de discurso, la declaración muestra “la manera perversa en la que se desarrollan hoy en día los medicamentos. Las farmacéuticas están claramente enfocadas en multiplicar las ganancias y para ello presionan de una manera agresiva con el objetivo de lograr patentes y elevar los precios”.

Las elites “consideran” la desigualdad en Davos

ANÁLISIS-IPS
Las elites “consideran” la desigualdad en Davos
23.01.2014
DAVOS (Uypress/IPS-Ray Smith)

Sin ninguna crisis financiera severa en el radar a la que tratar de dar respuestas, el Foro Económico Mundial 2014, que se inició este miércoles 22, “buscará soluciones para los problemas realmente fundamentales”, dijo su fundador, Klaus Schwab.
"No podemos darnos el lujo de permitir que la próxima era de globalización cree tantos riesgos e inequidades como oportunidades", dijo Schwab antes de la inauguración del foro que se celebra en esta ciudad suiza hasta el sábado 25.

"Hoy enfrentamos una situación donde la cantidad de potenciales puntos álgidos son muchos y es probable que aumenten", planteó el fundador del foro donde se congregan anualmente las elites mundiales.

Prácticamente ninguno de los talleres previstos durante el encuentro abordan específicamente a los países en desarrollo.

Pero incluso Schwab y su organización se dieron cuenta finalmente de que la globalización incrementó la desigualdad mundial, y que sus consecuencias no se han manejado ni mitigado bien en el plano mundial.

Según Schwab, el Foro Económico Mundial es "la mayor asamblea de líderes políticos, empresariales y de la sociedad civil en el mundo". Desde hace 44 años congrega cada año a las personalidades y empresas más ricas y poderosas en el centro turístico de Davos, en los Alpes suizos, bajo el lema de "mejorar el estado del mundo".

Schwab comenzó a dar este miércoles la bienvenida a unos 2.500 participantes, entre ellos más de la mitad de los presidentes de las 1.000 empresas más grandes del mundo, unos 30 jefes de Estado y numerosos líderes de instituciones internacionales.

Un informe publicado por el Foro reconoce una ampliación en la brecha de ingresos. El reporte señala que el aumento de la desigualdad impacta en la estabilidad social interna de los países y amenaza la seguridad a escala mundial.

"Es esencial que orquestemos soluciones innovadoras a las causas y consecuencias de un mundo que se está volviendo cada vez más desigual", plantearon los autores.

La organización humanitaria y de desarrollo Oxfam Internacional recogió el tema en un informe divulgado en las vísperas de abrirse el Foro, según el cual las 85 personas más ricas del mundo poseen una riqueza igual a la de la mitad de la población del mundo. La directora ejecutiva de la entidad, Winnie Byanyima, calificó el hecho de asombroso.

"No podemos esperar ganar la lucha contra la pobreza sin abordar la desigualdad", dijo. Oxfam sitúa las raíces de la brecha en la desregulación fiscal, los paraísos fiscales y el secretismo que los envuelve, en la práctica empresarial anticompetitiva, en impuestos más bajos a los ingresos altos y en inversiones y recortes o subinversiones en los servicios públicos para la mayoría.

Según Oxfam, los individuos y las empresas más ricas ocultan billones de dólares en paraísos fiscales de todo el mundo. "En África, corporaciones mundiales -particularmente las de las industrias extractivas- explotan su influencia para evitar impuestos y regalías, reduciendo los recursos disponibles para que los gobiernos combatan la pobreza", señala el informe.

En los últimos años, la evasión fiscal se volvió un foco importante de las organizaciones no gubernamentales, especialmente en países como Suiza, donde tienen sus sedes algunas de las empresas más grandes del mundo involucradas en la extracción y el comercio de materias primas.

"La evasión fiscal y los incentivos tributarios perjudiciales están fuertemente ligados a la desigualdad", dijo a IPS el activista Martin Hojsik, director de la campaña impositiva de ActionAid International, una coalición que lucha contra la pobreza en todo el mundo.

"Con la falta de ganancias causada por la evasión fiscal, los países en desarrollo en particular tienen muy pocos recursos para financiar servicios esenciales como la educación y la atención a la salud", agregó.

ActionAid no participa en el Foro Económico Mundial, al que Hojsik considera una charlatanería para elites en un centro turístico de lujo.

"El progreso real requiere el compromiso de parte de los gobiernos y procesos que son inclusivos de todos los actores, entre ellos las personas que viven en la pobreza", señaló.

Hojsik no se ilusiona sobre los resultados de Davos. "Este año, Deloitte, una empresa que entre otras cosas asesora a compañías sobre cómo evadir impuestos cuando invierten en África, publica tuits sobre desigualdad de ingresos en su evento #DeloitteDavosLife, lo que muestra claramente parte del absurdo".

A diferencia de ActionAid, Oxfam sí participa en el Foro de Davos y pide a los asistentes que se comprometan a apoyar gravámenes progresistas y a hacer públicas todas las inversiones en empresas y fundaciones.

También pide que asuman el reclamar un salario digno en sus compañías y desafiar a los gobiernos a que usen los ingresos derivados de los impuestos para brindar atención universal a la salud, educación y protección social a los ciudadanos.

Sin embargo, el esfuerzo de Oxfam está destinado al fracaso. Una mirada a las más de 260 sesiones del Foro que en él no se abordan papas calientes como la evasión fiscal.

En el encuentro hay un taller sobre la industria extractiva, pero este solo aspira a debatir cómo puede pautar la industria el crecimiento en el futuro, a la luz de las cada vez más preocupaciones en torno a la escasez y la degradación ambiental.

Prácticamente ninguno de los talleres aborda temas vinculados a los países del Sur en desarrollo. No obstante, hay una sesión sobre los objetivos de desarrollo posteriores a 2015, que se pregunta cómo un nuevo espíritu de solidaridad, cooperación y responsabilidad mutua puede hacer que estas metas pasen de la visión a la acción.

Peter Niggli, director de Alliance Sud, que agrupa a las seis mayores organizaciones suizas para el desarrollo, no se siente atraído por estos debates. Su coalición no asiste a Davos.

"Nosotros presionamos al gobierno suizo, lo que tiene más sentido", dijo a IPS. Niggli cree que, como foro de debate, Davos no tiene ninguna influencia en la definición de la agenda de desarrollo posterior a 2015.

En cualquier caso, según él, no es el programa oficial del Foro con todos los debates y talleres lo que atrae a empresarios y políticos, sino la oportunidad que tienen de reunirse informalmente con otros o de generar nuevos proyectos tras puertas cerradas.

Tampoco congrega a la elite mundial en Davos el falso campamento de refugiados que montaron los organizadores. "Estamos simulando la experiencia de un refugiado sirio en un campamento jordano de refugiados", dijo Schwab. "Es muy importante que la gente pueda imaginar realmente lo que significa ser un refugiado", añadió.

La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ha reclamado 6.500 millones de dólares para los refugiados sirios. Hasta ahora, donantes internacionales han comprometido 2.400 millones.

Si el Foro Económico Mundial se tomara en serio el "mejorar el estado del mundo", sus adinerados miembros podrían aportar la suma que falta para el sábado 25.


Las perspectivas de Brasil para 2014

paulo levy desde río de janeiro
Las perspectivas de Brasil para 2014
Con la publicación de los datos del PIB del tercer trimestre se consolidó la percepción de que el crecimiento económico brasileño en 2014 apunta a mantenerse relativamente bajo e inferior al potencial.

El desempeño del tercer trimestre fue inferior a las expectativas ya negativas, revelando una contracción del 0,5% en la comparación desestacionalizada con el segundo trimestre y un crecimiento de apenas un 2,2% con respecto al tercer trimestre de 2012. Entre las causas de ese desempeño negativo se observa, del lado de la demanda, la fuerte desaceleración de la inversión (2,2% en el trimestre, luego de haber crecido 3,9% en los dos trimestres anteriores), y del lado de la oferta, la paralización de la producción industrial, luego de una expansión del 2,2% en el segundo trimestre.

Más que un fenómeno coyuntural, el flojo resultado del tercer trimestre refleja la desaceleración del crecimiento potencial, debido a los desequilibrios de la política económica, a las debilidades institucionales y a los cuellos de botella en la infraestructura que hoy traban el crecimiento.

Cabe hacer notar que aun en un contexto de bajo crecimiento, el mercado de trabajo continúa presentando un desempeño favorable: la tasa de desempleo se mantiene a un nivel récord de baja (5,3% en octubre, con ajuste estacional) y lo ingresos reales promedio en el acumulado del año hasta septiembre crecieron 3% con respecto a igual período de 2012. No obstante, algunas señales ya apuntan hacia un cuadro menos favorable para el futuro: la creación de nuevas vacantes se redujo a la mitad con respecto a años anteriores, cayendo de un crecimiento promedio del 2,2% al año en 2011 y 2012 a un 1% en el acumulado hasta octubre de 2013. El efecto de esa desaceleración sobre el desempleo no ha sido mayor porque al mismo tiempo declinaron fuertemente las tasas de actividad: en octubre fue un punto porcentual menor que en igual mes de 2012.

Vale hacer notar también que el desempeño del consumo de las familias en el tercer trimestre fue razonablemente positivo, con un crecimiento del 1% ante el segundo, y del 2,3% con respecto al tercer trimestre del año pasado. Cuando se observan los datos de ventas del comercio minorista, se constata que en el tercer trimestre hubo un crecimiento razonable en el llamado "core", o minorista restringido, que presentó una expansión del 3,2% en comparación al trimestre anterior. El comercio ampliado, que incluye ventas de vehículos y piezas y de material de construcción, por otro lado, permaneció virtualmente estancado en el período. En el acumulado del año, las variaciones son del 3,9% y del 3,6%, respectivamente; ahí sí hay una fuerte desaceleración con respecto a las tasas de crecimiento observadas un año atrás, del orden del 8,9% y del 7,8%, respectivamente.

De ese cuadro resulta que la demanda, aunque creciendo más lentamente, lo hace a un ritmo superior al del PIB. En el tercer trimestre, esa diferencia fue de 1,5 punto porcentual: un 3,7% de crecimiento para la demanda interna contra un 2,2% de crecimiento para el PIB, comparando con igual trimestre del año anterior. La contrapartida ha sido un deterioro del saldo de transacciones de bienes y servicios. Como también empeoraron las cuentas externas relativas a rentas de factores (remesas de lucros, dividendos y pagos de intereses), el déficit en cuenta corriente pasó del 2,1% del PIB en el período enero-octubre de 2012 al 3,6% del PIB en igual período de este año. Recordemos que en un pasado no muy distante, el crecimiento de la demanda a una tasa superior a la del PIB no generaba desequilibrios externos porque los términos de intercambio -la relación entre los precios de exportaciones e importaciones- mejoraban continuamente. Desde 2011, sin embargo, dejaron de mejorar, habiendo incluso empeorado levemente desde el año 2012.

Este empeoramiento del déficit en transacciones corrientes ocurre en un momento en que la perspectiva de cambio en la política monetaria norteamericana ha generado fuerte inestabilidad y retracción de los flujos de recursos para países emergentes. Hasta hace poco, Brasil contaba con financiación externa en un volumen muy superior a sus necesidades, lo que le permitió acumular reservas e, incluso, imponer restricciones al ingreso de capitales para ser aplicados a inversiones de renta fija. Este año, hasta octubre, los flujos de financiación por medio de la cuenta capital y financiera son menores que el déficit en cuenta corriente, no obstante la reversión de la mayoría de las medidas de control de ingreso de capitales que permitió que los recursos para aplicación en portfolio se multiplicaran por cuatro en comparación con igual período del año pasado.


El tipo de cambio ha reflejado esas inseguridades y el empeoramiento de las cuentas externas brasileñas, así como la percepción de que la política económica no va a cambiar significativamente en el corto plazo, principalmente por ser 2014, un año electoral. La presión cambiaria volvió a acentuarse en las últimas semanas, a pesar de las intervenciones diarias del Banco Central en el mercado y vuelve a representar una fuente de preocupaciones para la evolución futura de la inflación. Ésta, finalmente, retrocedió, alcanzando el 5,8% anual en noviembre, el menor valor de los últimos doce meses, pero continúa muy por encima de la meta y, principalmente, ha sido contenida por medio del control de importantes precios administrados; la variación de estos últimos fue del 0,9% en doce meses, mientras para los precios libres determinados por el mercado, esa variación fue del 6,7%. Entre estos últimos se destacan los precios de servicios, cuya variación anual se mantiene en torno al 8,5%.

El control de la inflación por medio de los precios administrados aumenta la precaución de los inversores con respecto a la política económica. La pequeña variación acumulada refleja el fuerte impacto negativo de la reducción de las tarifas de energía eléctrica que hubo en febrero y que se refleja en subsidios al consumo por parte del gobierno. Más recientemente, la presión por aumentos de los precios de la nafta y del diesel aumentó significativamente ante el perjuicio que el desfasaje de los precios internos con respecto a los internacionales viene causando a Petrobras. Entre otros factores, esos perjuicios han impactado las disponibilidades de la empresa justo en el momento en que se encuentra en medio de un gigantesco programa de inversiones en explotación y producción de petróleo y en la construcción de dos nuevas refinerías. El precio de sus acciones cayó fuertemente la semana pasada como consecuencia de la insatisfacción de los inversores con respecto a la política de precios del gobierno hacia la empresa.

Como contrapunto a esas perspectivas negativas, se destaca el éxito de los recientes remates en el área de infraestructura, comprendiendo los aeropuertos de Rio (Galeão) y Belo Horizonte (Confins) y varias carreteras federales, además de la definición de las concesiones para nuevas terminales portuarias. Por ese lado, es posible mantener cierto optimismo de que puede estar empezando a destrabarse el nudo de la infraestructura, lo que tendría efectos directos e indirectos (por medio de la reducción de costos y aumento de la productividad) sobre la inversión.

Sin embargo, para acelerar la inversión (18,3% del PIB como promedio de los últimos cuatro trimestres), será necesario enfrentar el problema de la baja tasa de ahorro interno (promedio del 13,9% del PIB). Eso, a su vez, lleva a enfrentar el tema fiscal, tal vez el elemento más urticante de la política económica dado el recurrente empeoramiento del superávit primario, modificación de metas, utilización de artificios contables y ruptura de principios contenidos en la Ley de Responsabilidad Fiscal. Sin ajustes, la tendencia será ampliar los déficits externos y la presión sobre la inflación, factores que tienden a neutralizar el impulso derivado del programa de concesiones.