23 feb 2014

La OTAN a la conquista de Ucrania, Venezuela, Siria, Irán…

La OTAN a la conquista de Ucrania, Venezuela, Siria, Irán…
Publicado el 2/22/14

ROMULO PARDO SILVA

Se trata de apoderarse de los recursos de la Tierra en proceso de agotamiento. De tener el poder para beneficiarse contra otros.

“Lo que ocurre en Ucrania es una “guerra de continentes” y en la que, en cierto sentido, ese país no tiene nada que ver, solo es una ficha de EE.UU. en un intento de seguir controlando el mundo, opinan expertos en geopolítica.” [RT]

En consecuencia todo país que defienda de manera independiente sus intereses es acosado política, económica, mediática y militarmente.

Un excandidato a la presidencia de Estados Unidos sostiene con franqueza:

“El senador republicano por Arizona, John McCain, declaró que EEUU debe enviar tropas de inmediato a Venezuela movilizando una flota de buques a la región, y cree que debe convencerse a un grupo de países aliados en Latinoamérica como Colombia, Perú y Chile para que una fuerza militar esté preparada en términos operativos para impedir que Maduro destruya los derechos e intereses de EEUU en juego en la región hemisférica.

“Hay que estar preparados con una fuerza militar para entrar y otorgar la paz en Venezuela y sobre todo garantizar y proteger el flujo petrolero hacia EEUU, cuidando esos recursos estratégicos , y velando por nuestros intereses globales” , señaló McCain en una entrevista con la cadena NBC”. [Agencias-Rebelión]

En Venezuela ya hicieron el golpe de estado en 2002, no es una interpretación el plan de Washington y la derecha interna.

En Ucrania el objetivo es ganar para Occidente un estado para cercar a Rusia.

Paul Craig Roberts, antiguo adjunto al Secretario del Tesoro en el gobierno de Ronald Reagan, en su artículo Rusia bajo ataque (*) escribe:

“Muchos rusos se han quedado dormidos con el dedo en el interruptor, pero el Club Izborsk está tratando de despertarlos. En un artículo publicado en la revista Zavtra del 12 de febrero, expertos en geoestrategia militar advierten de que el uso que Occidente hace de las manifestaciones de protesta para revocar la decisión del gobierno de Ucrania de no entrar en la Unión Europea, han producido una situación favorable a un golpe de estado por parte de elementos fascistas. Tal golpe daría lugar a una guerra fratricida en Ucrania que constituiría una grave amenaza estratégica para la Federación Rusa.”

Los expertos llegaron a la conclusión de que si triunfa el golpe de estado, las consecuencias para Rusia serían:

- Pérdida de Sebastopol como base de la Flota del Mar Negro de la Federación Rusa;

- Purgas de rusos en el este y el sur de Ucrania, que producirían una avalancha de refugiados;

- Pérdida de la capacidad de fabricación en Kiev, Dnepropetrovsk y Kharkov, donde se trabaja para cumplir encargos del ejército ruso;

- Supresión de la población rusoparlante y “ucranización” forzosa de los rusos;

- Instalación de bases norteamericanas y de la OTAN en Ucrania, incluida la península de Crimea, así como apertura de centros de entrenamiento de terroristas en el Cáucaso, la cuenca del Volga y quizás en Siberia.

- Propagación de las protestas orquestadas en Kiev a las etnias de las ciudades de la Federación Rusa.

Los estrategas rusos concluyen que ‘consideran catastrófica para el futuro de Rusia la situación que se está conformando en Ucrania’.”

Los poderes occidentales saben que el capitalismo es insostenible y preparan una posición menos desfavorable en la nueva civilización eliminando obstáculos con tiempo. Los mayores son Rusia y China.

Concluye Craig Roberts: “Los inconscientes norteamericanos no están prestando atención y no tienen ni idea de que un puñado de peligrosos ideólogos conservadores está empujando el mundo hacia la destrucción.”

En Latinoamérica muchos tampoco entienden qué hay detrás de la intentona en Venezuela.

REBELION

21 feb 2014

La amenaza fascista

La amenaza fascista
Publicado el 2/19/14 •

ATILIO A. BORON
La escalada desestabilizadora que actualmente sufre la Venezuela bolivariana tiene un objetivo no negociable: el derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro. No hay un ápice de interpretación en esta afirmación. Fue expresada en reiteradas ocasiones no sólo por los manifestantes de la derecha sino por sus principales líderes e inspiradores locales: Leopoldo López y María Corina Machado.

En algunas ocasiones se refirieron a sus planes utilizando la expresión que usa el Departamento de Estado: “Cambio de régimen”, forma amable de referirse al “golpe de Estado”. Esta feroz campaña en contra del gobierno bolivariano tiene raíces internas y externas, íntimamente imbricadas y solidarias en un objetivo común: poner fin a la pesadilla instaurada por el comandante Hugo Chávez desde que asumiera la presidencia, en 1999.

Para Estados Unidos, la autodeterminación venezolana –afirmada sobre las mayores reservas comprobadas de petróleo del mundo– y sus extraordinarios esfuerzos a favor de la unidad de Nuestra América equivalen a un intolerable e inadmisible desafío. Para la oposición interna, el chavismo significó el fin de su coparticipación en el saqueo y el pillaje organizado por Estados Unidos y que tuvo a los líderes y organizaciones políticas de la Cuarta República como sus socios menores y operadores locales. Esperaban unos y otros la derrota del chavismo una vez muerto el comandante, pero con las presidenciales del 14 de abril del 2013 sus esperanzas se esfumaron, si bien por un porcentaje muy pequeño de votos. La respuesta de estos falsos demócratas fue organizar una serie de disturbios que cobraron la vida de más de una decena de jóvenes bolivarianos, amén de la destrucción de numerosos edificios y propiedades públicas. Se aplacaron porque la respuesta del gobierno fue muy clara y con la ley en la mano y además porque confiaban en que las elecciones municipales del 8 de diciembre, que concibieron como un plebiscito, les permitirían derrotar al chavismo para exigir de inmediato la destitución de Maduro o un referendo revocatorio anticipado. La jugarreta les salió mal porque perdieron por casi un millón de votos y nueve puntos porcentuales de diferencia.

Atónitos ante lo inesperado del resultado –que por primera vez le ofrecía al gobierno bolivariano la posibilidad de gobernar dos años y administrar la economía sin tener que involucrarse en virulentas campañas electorales– peregrinaron a Washington para recibir consejos, dineros y ayudas de todo tipo para seguir llevando adelante el plan. Ahora la prioridad era, como lo exigiera Nixon para el Chile de Allende en 1970, “hacer chirriar la economía”.

De ahí las campañas de desabastecimientos programados, según recomienda el experto de la CIA Eugene Sharp, la especulación cambiaria, los ataques en la prensa en donde las mentiras y el terrorismo mediático no conocían límites y, luego, “calentar la calle” buscando crear una situación similar a la de Benghazi en Libia que desbaratase por completo la economía y generase una gravísima crisis de gobernabilidad que tornase inevitable la intervención de alguna potencia amiga, que ya sabemos quién es, que acudiese en auxilio para restaurar el orden. Nada de eso ha sucedido, pero no cejarán en sus propósitos sediciosos.

López se entregó a la Justicia y es de esperar que ésta le haga caer, a él y a Machado, todo el peso de la ley. Llevan varias muertes sobre sus mochilas y lo peor que le podría pasar a Venezuela sería que el gobierno o la Justicia no advirtieran lo que se oculta dentro del huevo de la serpiente. Un castigo ejemplar, siempre dentro del marco de la legalidad vigente, y la activa movilización de las masas chavistas para sostener a la Revolución Bolivariana es lo único que permitirá aventar el peligro de un asalto fascista al poder que pondría sangriento fin a la gesta bolivariana. Y lo que está en juego es no sólo el futuro de Venezuela sino, indirectamente, el de toda América latina.

Atilio A. Boron. Director del PLED, Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.

PAGINA 12

El problema militar

El problema militar
Publicado el 16/2/2014 -
La polémica sobre cuestiones de defensa en Uruguay a la que dediqué el artículo del pasado domingo, tiene las particularidades y el carácter tan propio y específico de los debates, interrogantes, búsquedas y alternativas que se despliegan habitualmente en este país, o más específicamente en su izquierda.

Pero no es la única. En buena parte del mundo la cuestión militar y de defensa, que con mayor rigor debería denominarse “problema militar”, ocupa algún lugar en el escenario polémico y en las agendas de gestión. Y no es un asunto menor, ni exclusivamente centrado en aspectos presupuestarios o de evaluación de la utilidad o inutilidad de las FFAA donde se analizan crítica o laudatoriamente estructuras burocráticas, sino además prácticas que en su misma esencia tienen un carácter monstruoso. Con solo repasar la historia humana es fácil reconocer que las guerras, ocupaciones y matanzas han sido una constante, pero hoy basta con observar simplemente titulares de la prensa. Una parte del mundo, nada despreciable en magnitud sin ser exhaustivos, está siendo masacrada, invadida, o sitiada. Casi todo el resto sufre amenazas y resulta espiada con fines esencialmente económicos y políticos. Estas lindezas actuales y pretéritas no son resultado de meteoros imprevisibles sino precisamente del “problema militar” que involucra desigualmente a agresores y agredidos, amenazados y amenazantes. En suma a la humanidad entera, expectante atemorizada de alguna posibilidad horrenda o víctima fáctica y directa del terror. Es la dialéctica del amo y el esclavo que ilustró Hegel, por otros bestiales medios.

Si los brochazos descriptivos del párrafo inicial tuvieran siquiera un mínimo de verosimilitud, es obvio que la estrategia de defensa de un país o región no puede desconocerse. Tampoco considerarse estancos o independientes de la política exterior en general. Cierto es que existen países sin FFAA pero esta aseveración merece mediatizaciones importantes. Buena parte de ellos no son estados nacionales en sentido estricto sino pequeños reinos y principados y la gran mayoría son islas de dimensiones geográficas y demográficas reducidas. Inclusive alguna, como Islandia, aún sin FFAA, participa de la OTAN. Los dos ejemplos más significativos se encuentran precisamente más cerca nuestro, en América Latina: Costa Rica y Panamá. En el primer caso, su política diplomática no ha acompañado el espíritu de su normativa constitucional vigente que abolió el ejército en el inicio de la posguerra, ya que es políticamente corresponsable de ocupaciones e invasiones como las de República Dominicana e Irak, algo bastante similar a Islandia. Resultará muy deseable no solo el triunfo del Frente Amplio costarricense en el próximo balotaje, sino que esto lleve a modificar drásticamente los actuales alineamientos en materia de política exterior. El caso de Panamá es más formal que real e inclusive riesgoso. Cuenta con una fuerza armada terrestre y una aeronaval que cumplen simultáneamente tareas de cuidado de fronteras, pero también de intervención interna de tipo policial, cosa que los países que han sufrido el terrorismo de Estado han ido impidiendo. En verdad, la desmilitarización y neutralidad se remite al canal que sufrió la ocupación e intervención permanente del los Estados Unidos hasta el tratado Torrijos-Carter, aunque el control reapareció con el affaire Noriega y dudo que, al menos en alguna proporción, haya desaparecido realmente.

Justamente en esta semana, la ministra de Defensa de Ecuador, en un reportaje concedido a este diario, subrayó dos aspectos que he intentado desarrollar en algunos artículos ya viejos. El primero es la necesidad de integración. El segundo, que la prioridad es el combate contra la pobreza y la desigualdad. Este último no requiere de armas convencionales sino políticas y económicas, llamadas habitualmente “medidas” o “leyes” para cuya ejecución se requieren recursos, precisamente los que el “problema militar” sustrae. En el primer caso, de ser ciertos, los avances de coordinación de esfuerzos en el Consejo de Defensa de la Unasur resultan encomiables, aunque imprecisos. Cuando ella entra más específicamente en aspectos de la cooperación bilateral, a diferencia del plano regional, no pasa de más de lo mismo (formación, comercio armamentístico, apoyo en caso de desastres naturales, misiones –eufemísticamente llamadas- de paz, etc.). Cuando concibe el rol específico de las FFAA en la actual etapa latinoamericana lo centra en la atención de “cuestiones de ciencia y tecnología, al cambio de matriz productiva, de soberanía de conocimiento, y ese es el nuevo rol de las FFAA en la región”. Algo equivalente a afirmar que el nuevo rol de los abogados debería ser la construcción de edificios o el asesoramiento en materia agrícola.

A excepción de Europa, producto de la crisis, el gasto militar aumentó en el mundo entero. Sin contar a sus aliados, la principal amenaza y agresor mundial, los EEUU, gastaron en 2013 US$ 633.000 millones, aunque un artículo del investigador catalán Pere Ortega “La crisis y la inevitable reducción del gasto militar” menciona fuentes que lo estiman, encubriéndolo con otros rubros, en US$ 839.000. Una potencia que además de ser invasora, saqueadora y avasallante de toda legalidad internacional, produce precisamente tecnología (que una vez que pierde su vanguardismo original, es transmitida a la industria nacional propia para la producción capitalista de bienes de capital y consumo) y armamento. Las razones fundamentales por las que está hoy concentrada en someter al oriente próximo medio y algo más lejano se relacionan con sus prioridades y con aspectos de construcción de hegemonía en el sentido de intervención cultural y comunicacional, lo que hace muy importante la estrategia contrahegemónica. Ningún país latinoamericano puede defenderse frente a semejante poderío. Solo si integrara plenamente a sus FFAA, erradicara por completo las bases militares extranjeras (como la de la OTAN en Malvinas, entre varias otras, en especial en Colombia) podría adquirir algún nivel apenas disuasorio. Pero además esta es un arma de doble filo porque la magnitud de las fuerzas militares (en términos humanos o de armamento y tecnología) expone a los países o regiones a ser considerados amenazas y por tanto sometidos a la construcción mediática de su “peligrosidad”, por más pacíficos que resulten en verdad.

No infiero de lo antedicho que la táctica deba ser de desarme, ni mucho menos que el ejército industrial de reserva (como Marx denominaba a los desocupados) deba ampliarse precisamente con miembros del ejército. Retomando el ejemplo de la custodia de las aguas que enuncié el domingo pasado, no solo se requiere poder detectar por ejemplo a un pesquero ilegal, sino contar con navíos rápidos y armados para interceptarlo y obligarlo a recalar en puerto para decomisar su captura ilícita, sino también para procesar a la empresa propietaria y encarar las acciones diplomáticas sobre el país de bandera o responsable. También deberán poder interceptarse vuelos no autorizados sobre el espacio aéreo con idénticos fines de obligarlos a aterrizar y someterse a las leyes. Para ello, será indispensable comprar, o desarrollar si se pudiera, la tecnología y los medios adecuados para lograr estos fines. Tecnología que tendrán que producir científicos, militares o civiles, que necesariamente forman las universidades. Muchísimos militares norteamericanos son además científicos. No tengo constancia de que existan ejemplos equivalentes latinoamericanos. Pero si los hubiera, bienvenidos, en tanto científicos. El resto de las potenciales amenazas contra las que suele invocarse la utilidad de la intervención militar, como las catástrofes naturales, los ciberataques, el terrorismo (individual), requieren mucho más de protección civil organizada que de respuesta militarizada.

Además de los balances político-económicos que sintetizaría como de “costo-beneficio”, que mayoritariamente concentran la polémica en torno al “problema militar”, no debería soslayarse que en él reside, además, la cuestión genérica de toda burocracia y la especificidad subjetiva de esta en particular. La naturaleza endogámica de la formación militar, de exaltación de la violencia, de consecuente deshumanización, el verticalismo estamental incuestionable, de la práctica de la humillación al subalterno, el patriarcalismo, el secretismo y espíritu de cuerpo (aún ante el crimen) entre tantas otras excrecencias en la configuración de la subjetividad burocratizada, lejos de contribuir a una sociedad superadora, más libre y diversificada, la rodean con un cinturón de plomo. Le agregan peso y temeroso conservadurismo, además de segregación. Al grado en que las castas militares se autoatribuyen particular “honor” en sustitución de humildad, igualdad y pudor. Un artículo de Samuel Blixen en Brecha, cita la página de la caja militar uruguaya en la que se lee que “el militar tiene otros deberes y otros derechos; obedece a otras leyes, tiene otros jueces; viste de otra manera, hasta habla y camina en otra forma”. ¿No es esta la expresión ideológica más violenta y abyecta de concebirse no solo diferente, sino simultáneamente superior y hasta impune?

Tal vez en el caso uruguayo, la necesaria crítica y revisión institucional de este problema se encuentre en parte mitigada por las grandes figuras militares que produjo en el siglo pasado y que resultan la excepción a las generalizaciones expuestas. Como Seregni, Licandro o Lebel, entre otros dignos ciudadanos que por alguna razón fueron militares y así fueron luego maltratados por la institución. O tal vez en otros países por otros militares de ese siglo como Perón o Velazco Alvarado, aunque digamos de paso que ni llegaban a los talones de los orientales, a pesar de que no es tan fácilmente comparable aquellos que detentaron el poder, como los últimos, de quienes lo resistieron, como los primeros.

Estimar costos y beneficios, excluyendo las consecuencias sociales que la burocracia en general produce y la construcción de la subjetividad que cada segmento genera, tal vez produzca cálculos erróneos. En cualquier modo de producción.

La emancipación social no es solo cuestión de dinero.

20 feb 2014

Leopoldo López y los vaivenes estratégicos del antichavismo

Leopoldo López y los vaivenes estratégicos del antichavismo
Artículo escrito por Rogelio Núñez y publicado en el sitio Infolatam. El autor realiza un recorrido por la trayectoria política de Leopoldo López, el dirigente de la derecha venezolana acusado de promover los actos de violencia que protagonizan sectores de oposición en ese país
17 febrero, 2014
(Especial para Infolatam por Rogelio Núñez)-.
El antichavismo, un amplio y muy heterogéneo conglomerado político, lleva tres lustros combatiendo al régimen creado por Hugo Chávez y sus herederos (Nicolás Maduro) pero sin tener capacidad para encontrar el camino para acabar con el chavismo.

Leopoldo López (nacido en 1971), convertido en estos momentos en adalid de la lucha contra el chavismo, ha recorrido los mismos caminos y ha llevado a cabo los mismos vaivenes que el resto de la oposición.

Una oposición venezolana que lo ha intentado todo, ha ensayado todos los caminos y hasta ahora todos le han conducido a la derrota. El triunfo de 1998 que llevó a Hugo Chávez al poder supuso el colapso del viejo sistema (la IV República) y los partidos que lo sostenían (Copei y Acción Democrática).

Sobre las cenizas del “régimen puntofijista” (1959-1999), Chávez construyó su propio régimen (1999-2000) casi sin encontrar obstáculos, tal era el grado de depresión en la que se encontraban todas las fuerzas ajenas al oficialismo.

De la estrategia golpista a la electoral (2002-2013)

Es con la radicalización del chavismo en 2001 cuando la oposición toma la decisión de combatir al régimen fuera de los mecanismos legales y constitucionales: mediante un golpe de Estado en 2002 y mediante el boicot petrolero de 2002-2003.

En esa coyuntura, Leopoldo López, alcalde del rico distrito de Chacao, como la mayoría de la oposición vio en el golpe de Estado la única forma de acabar con el chavismo.De hecho, participó en la detención del Ministro del Interior de la época Ramón Rodríguez Chacín.

Fracasado el golpe y después el paro petrolero, la oposición trató de usar las armas del propio régimen para acabar con el chavismo promoviendo el referendum revocatorio de 2004 que se saldó con una nueva derrota.

Debido a las irregularidades del mismo , la oposición optó en 2005 por no presentarse a las elecciones legislativas lo cual dejó al chavismo el control total de la nueva cámara.

Mientras, el propio López atravesaba su propio calvario político. Fue acusado de obtener una donación de manera irregular por parte de Petróleos de Venezuela (PDVSA), por lo que fue inhabilitado para ejercer cargos públicos por un período de tres años.

“En las calles (…) podemos enviar un mensaje de que estamos aquí, que estamos vivos, que existimos, que el Gobierno no puede seguir ignorando a más de la mitad del país”, ha dicho Leopoldo López
El 1 de setiembre del 2011, la Corte Interamericana de Derechos Humanos falló a favor de López, pero el Tribunal Supremo venezolano mantuvo la inhabilitación.

En toda esa coyuntura se van formando las nuevas fuerzas y partidos opositoras que vayan llenando el hueco dejado por las viejas formaciones, AD y Copei, López es protagonista de todos estos sucesos creando en 2000 Primero Justicia, en 2006 Un Nuevo Tiempo que apoya a Manuel Rosales como presidenciable contra Chávez. No es sino hasta 2009 cuando nace Voluntad Popular, la actual agrupación de López.

Desde 2006 el alcalde de Chacao apoya la vía legalista primero con Rosales y luego participa junto a Henrique Capriles en las internas de 2012 para elegir un candidato único a la presidencia. Al final renunció y pasó a apoyar y colaborar en las campañas de Capriles de 2012 y 2013.

El regreso a la estrategia de la confrontación

A partir de la derrota de abril de 2013, los caminos de Capriles y López empiezan a separarse. Capriles opta por la vía legal y no llevar la protestas a las calles (suspende una marcha previamente convocada) mientras que López se inclinaba claramente por ganar la calle al chavismo.

“En las calles (…) podemos enviar un mensaje de que estamos aquí, que estamos vivos, que existimos, que el Gobierno no puede seguir ignorando a más de la mitad del país”, dijo López a Reuters en una entrevista.

Su estrategia es tratar de mantener vivo el espíritu opositor, en un año como 2014 sin elecciones, y poner a prueba constantemente al régimen.

Es junto con María Corina Machado y Antonio Ledezma el líder de la protesta ciudadana que acabó con 3 muertos y 66 heridos el miércoles y se ha convertido en perseguido por el régimen.

Ya existe una orden de captura por asociación para delinquir, instigación a delinquir, intimidación pública, incendio a edificio público, daños a la propiedad pública, lesiones graves, homicidio y terrorismo.

Nicolás Maduro: “El prófugo de la justicia (Leopoldo López) está temblando de miedo. Cobarde fascista, entrégate que te estamos buscando“.
Esto refuerza al propio López como líder opositor el cual no duda en retar de forma directa: “Gracias por todas sus muestras de solidaridad. Estoy bien. Sigo en Venezuela y seguiré en las calles. Fuerza!!!… no tienes las agallas para meterme preso? O esperas ordenes de La Habana? Te lo digo: La verdad esta de nuestro lado”, refiriéndose al presidente Nicolás Maduro.

Maduro sostiene que López junto a la diputada María Corina Machado convocaron a grupos radicales para generar los hechos de violencia en búsqueda de una desestabilización nacional: “Convocaron a grupos violentos y luego se fueron a llorar en sus miedos y cobardías. El prófugo de la justicia (Leopoldo López) está temblando de miedo. Cobarde fascista, entrégate que te estamos buscando“.

Se abre, por lo tanto, una nueva etapa para Venezuela y la oposición antichavista. La duda es si este será o no el último vaivén y si es sostenible mantener la estrategia de la confrontación que conduce al país hacie el despeñadero.

El enfrentamiento civil no es un factor a dedeñar. Maduro lo contempla: “¡Vamos a darles calle a los que quieren calle! ¡Calle y más calle para que haya paz y más paz, patria y más patria! Llamo a todo el pueblo a la calle para garantizar la paz”.

Y algunos analistas, como Luis V. León, lo temen: “En el caso de la oposición, es necesario entender si el lado racional y moderado logrará controlar sus monstruos internos o si será avasallado por el simplismo de la radicalización (no de la protesta pacífica, que siempre es bienvenida).

“En pocas palabras, concluye León, mucho dependerá de si la oposición decide tomar la calle para provocar cambios en el gobierno (un acto totalmente racional y necesario) o si se lanza a la calle a buscar un cambio de gobierno (que no hay forma de deslindar de un golpe de Estado), donde se encontrará con un tren desbocado, lleno de plata, poder y militares que lo espera en la bajadita. Sólo queda desear que prive la racionalidad en ambos lados, porque lo contrario es inimaginable”.

http://www.infolatam.com/2014/02/16/leopoldo-lopez-y-los-vaivenes-estrategicos-del-antichavismo/

19 feb 2014

Europa ni siquiera para los europeos

Europa ni siquiera para los europeos
18.02.2014

SANTIAGO (Uypress/Other News, Por Marisol Águila* — El Mostrador, Chile)

En las últimas semanas, tres países europeos han vivido situaciones de gran complejidad en sus fronteras en que el común denominador ha sido la restricción de entrada a sus territorios a migrantes que huyen del hambre, el conflicto armado y la miseria de sus países de origen para perseguir el “sueño comunitario”.
Paradójicamente, es este mismo anhelo comunitario el fundante y el que ha hecho posible la integración de los Estados a la Unión Europea, la que se mantiene a pesar de la profunda crisis económica que ha azotado a este bloque político y económico, y de los intentos de algunos países por desligarse de la rígidas y exigentes normas y estándares del Pacto Europeo de Estabilidad, y que hoy está en cuestionamiento por los llamados "euroescépticos", que medirán fuerzas en las elecciones europeas en mayo próximo.

Suiza, España e Italia enfrentan la contradicción de haber crecido económicamente gracias al aporte de los extranjeros al mercado del trabajo en ciclos económicos expansivos, pero durante la crisis han sido justamente a ellos a quienes se les está negando el principio que sustenta a la Unión Europea: la libre circulación de personas.

Será que los capitales pueden fluir libremente en un sistema económico que privilegia los flujos financieros, pero no así las personas, para las cuales los Estados están imponiendo cada vez más restricciones de la mano de iniciativas de las derechas más conservadoras, racistas y xenófobas, que en varios países están encontrando un peligroso apoyo popular.

La crisis económica europea no sólo ha impuesto un modelo de austeridad liderado por la troika conformada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional -cuyas recetas en casos como el de Grecia, lejos de estimular el crecimiento, han profundizado la recesión-, también ha impulsado una política restrictiva de derechos de las personas migrantes -que en caso de aplicarse retroactivamente o a extranjeros ya regularizados, estaría vulnerando el principio de no regresión en materia de derechos fundamentales- y que podría redundar en expulsiones arbitrarias.

No alcanzó a pasar ni una semana desde que el referéndum en que el pueblo suizo aprobó, con un reñido 50,3% (por 20 mil votos de diferencia), la aplicación de cuotas para trabajadores migrantes y restablecer el principio de la preferencia por el trabajador nacional frente al extranjero, para que se produjera su primera consecuencia restrictiva de derechos: Suiza no concederá la libertad de residencia a los nacionales de Croacia, que son el país de más reciente integración a la Unión Europea. O sea, los primeros coletazos de esta medida están afectando a los propios europeos.

El plebiscito fue convocado por el populista y derechista Partido del Pueblo Suizo, que lideró una campaña "Contra la migración masiva", culpando a la afluencia de extranjeros de delitos mayores, aumento de alquileres y calles congestionadas.

Esta iniciativa fue mirada con buenos ojos por Marine Le Pen, lideresa del derechista Frente Nacional francés, como una forma de dar preferencia a los franceses para ocupar los puestos de trabajo; por el líder del Partido por la Libertad (PVV), de extrema derecha, Geert Wilders, en Holanda; o por el conservador inglés David Cameron, que través de su vocero sostuvo que el resultado del referéndum suizo refleja "una creciente inquietud sobre el impacto que puede tener la libertad de circulación" y cuyo gobierno no otorgará más ayudas a la vivienda para los inmigrantes desempleados provenientes de otros países de la UE. Partidos de corte nazi como el Amanecer Dorado en Grecia o el Vox, a la derecha del Partido Popular en España, van en esa misma senda. En definitiva, los movimientos nacionalistas y antiinmigración en Europa encuentran un gran referente en el resultado del referéndum helvético, cuando restan apenas tres meses para las elecciones del Parlamento Europeo.

Si bien Suiza no forma parte de la comunidad, en 2002 firmó un acuerdo bilateral con la Unión Europea que permitía la circulación de ciudadanos hacia y desde el bloque, el que deberá ser renegociado a la luz del cambio de la ley postreferéndum que obligará a los cantones a imponer cuotas anuales para trabajadores migrantes en los próximos tres años.

Con dicho acuerdo, el principio de preferencia por el trabajador nacional frente al extranjero quedaba abolido para todos los trabajadores procedentes de alguno de los países de la Unión Europea, pero será restablecido tras el plebiscito y la renegociación que deberá hacer Suiza con la UE. Con ello, se echa por tierra el fundamento de un mercado único donde los ciudadanos podían moverse libremente si contaban con un contrato de trabajo.

En definitiva, desde ahora en Suiza el valor de la "libertad de circulación" queda referido a la protección de los activos e información de los clientes internacionales de los bancos suizos, líderes en la protección del secreto bancario. Los flujos financieros pueden circular libremente por ese país, pero las personas, desde ahora, no.

En la frontera de Ceuta (España) con Marruecos, los migrantes que sufrieron la represión de la Guardia Civil no fueron europeos, sino subsaharianos. Camerunenses, congoleños, nigerianos, senegaleses son algunas de las nacionalidades de los cientos de migrantes que trataron de dejar atrás una vida de privaciones en África. Catorce de ellos murieron al enfrentarse con la policía española en confusos incidentes en la frontera acuática, los que han llevado al delegado del Gobierno en Ceuta y al director general de la Guardia Civil a cambiar su versión, no una, sino varias veces, y obligaron al Ministro del Interior a dar explicaciones sobre los hechos ante el Congreso español y a la Comisión Europea.

El uso de materiales antidisturbios, lanzamiento de bolas de goma, cartuchos de fogueo, gases lacrimógenos, disparos a los neumáticos que les permitían flotar en el mar, son parte de las acciones policiales denunciadas por sobrevivientes subsaharianos que vieron el pánico y las crisis de nervios sufridas por sus compañeros en el mar, que terminaron con la muerte de muchos de ellos, cuyos cuerpos ni siquiera han sido identificados. Si esta vez fue en Ceuta, Melilla -la otra frontera terrestre con África- también ha estado en la palestra en otras ocasiones por las rejas con "cuchillas" instaladas para reforzar las fronteras, generando profundas heridas entre migrantes que han osado tratar de superar los militarizados límites.

Durante el boom de la economía española, los inmigrantes aportaron el 30% de la riqueza producida en el país (así como en Suiza constituyen parte importante de la mano de obra calificada y casi una cuarta parte de la población ya es titular de un pasaporte extranjero) y usaban menos la sanidad que los españoles. Pero, en momentos de contracción económica, sufren en mayor medida el paro (cesantía), reciben menos ayudas estatales para enfrentarlo y, además, 700.000 personas indocumentadas quedarán sin tarjeta sanitaria y "sin el derecho a la salud pública universal", lo que se ha dado en llamar el "apartheid sanitario". Todo ello, aunque un informe OCDE confirme que el saldo fiscal de la migración sea positivo: los y las migrantes aportan más al crecimiento económico de lo que le cuestan al Estado español.

Aunque esta vez hizo noticia porque la policía rescató a más de mil migrantes (seguramente producto de la presión internacional y de la opinión pública italiana) -entre ellos 47 mujeres, de las cuales cuatro estaban embarazadas-, Lampedusa es la isla italiana donde en 2013 murieron 368 personas, provenientes de Eritrea y Somalía, que se ahogaron intentando llegar a Europa, recibiendo un tardío auxilio frente al naufragio porque la fatídica ley Bossi-Fini penaliza a quienes intenten ayudar a los indocumentados. Anteriormente, habían fallecido 13 personas tras haber sido obligadas a saltar al mar por los traficantes de personas, muchos sin saber nadar, y otros 10, al intentar alcanzar a nado la costa de Sicilia luego de haber encallado.

Durante la tragedia, dos lanchas de la aeronáutica militar al parecer se mantuvieron encalladas en la costa mientras los y las migrantes morían en el agua, y lejos de ayudar, porque debían "respetar el protocolo", sacaban fotos y videos. Fueron los pescadores quienes participaron en el rescate, aún temiendo sanciones penales por "complicidad con el delito de clandestinidad" de los indocumentados. A pesar de lo cuestionada de la ley contra la migración adoptada por el Parlamento italiano en 2002, bajo el segundo gobierno de Berlusconni, y que lleva el nombre de un xenófobo dirigente de la Liga Norte y reformador del partido fascista Movimiento Social Italiano (MSI), ésta sigue vigente en Italia.

En estos tres casos, los países han estado lejos de establecer una política de migración que facilite los canales de entrada legal de las personas a Europa, basados en el Principio de Solidaridad y de reparto equitativo de la responsabilidad de los Estados miembros de la UE (promovido por el artículo 80 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea).

Paradójicamente, y aunque necesiten de los y las migrantes para sacar adelante sus economías, la política migratoria de muchos países europeos refuerza el concepto de "fronteras", no obstante que parte del éxito de la Unión Europea desde su tratado de 1993, se basó, justamente, en tratar de borrarlo en pos de la integración en un solo cuerpo político de derecho. Es hora de que los países integrantes de la Unión Europea recuerden que el bloque se hizo acreedor del Premio Nobel de la Paz de 2012 justamente por su contribución, por más de seis décadas, al avance de la paz y la reconciliación, la democracia y los derechos humanos en Europa. La globalización de los derechos fundamentales no puede encontrar una barrera en los límites a la libre circulación de personas dentro de la propia Unión Europea.

*Periodista. Magíster(c) en Ciencia Política y Magister(c) en Gobierno y Gerencia Pública.