4 mar 2014

Comando Sur yanqui instala centro de operaciones en Paraguay

Comando Sur yanqui instala centro de operaciones en Paraguay

En Santa Rosa del Aguaray, departamento de San Pedro, el Comando Sur ha inaugurado, el sábado 22 de febrero, un Centro de Operaciones para "Emergencias".

El anuncio fue realizado dos días antes por el director de planificación del Comando Sur, George Ballance, después de una reunión mantenida con el ministro de Defensa Nacional de Paraguay, Bernardino Soto Estigarribia. Al acto de inauguración asistieron el embajador estadounidense James Thessin, dos diputados del Partido Colorado y autoridades locales de los departamentos de San Pedro y Concepción.

El departamento de San Pedro es una zona en la que desde hace décadas se lleva una importante disputa por el territorio. Por un lado, organizaciones campesinas, pequeños productores y sintierras que han alcanzado un importante grado de desarrollo en la lucha social y política.

A esto se contrapone el modelo de agricultura mecanizada, que intenta seguir desplazando a los/as campesinos/as de sus tierras, y que ha ubicado a Paraguay como cuarto exportador mundial de soja.

Esta expansión apresurada de las empresas trasnacionales, que están dedicadas a la explotación de la tierra y biodiversidad, intenta manejar el rico territorio de los departamentos de la zona norte del Paraguay, aumentar hectáreas de plantación de soja y mayor control sobre la riquísima variedad natural que aún posee San Pedro y otros departamentos limítrofes.

Para el periodista Julio Benegas, el Centro de Respuesta a Situaciones de Emergencias representa un “envoltorio” más que legitima una decisión antigua del Estado paraguayo de ser aliado de los Estados Unidos para los planes de cooperación que los mismos impulsen.

Le resulta preocupante que esto se haya mantenido por décadas sin posibilidad alguna de abrir una discusión sobre el tema con la ciudadanía o con los mismos sectores políticos.

“Esta es una decisión no consultada, no puesta en discusión ni en el Parlamento, ni en la sociedad, ni en los grandes medios. Nos plantean como una naturalidad el hecho de la presencia de los norteamericanos, y esto es absolutamente abrumador, controlan todo, a nuestros oficiales, a los grupos operativos, en las capacitaciones sobre las nuevas amenazas, y en esa caracterización de las amenazas están ‘los otros’, los que ponen en peligro el orden, la paz y la estabilidad, desde el punto de vistas de ellos. Y esos ‘otros’ pueden ser los que ocupan plazas, territorios, los indígenas que resisten, una cantidad de actores que aparecen y que son los pobres. Ese es el marco ideológico bajo el cual se implementa eso y lamentablemente no lo tenemos discutido”, expresó.

Prácticamente desde la asunción de Horacio Cartes al poder, el departamento se encuentra militarizado, se han registrado varias situaciones irregulares por parte de los militares contra la población civil, sin mayor explicación por parte de las autoridades nacionales, ni muestras de interés por aclarar las diversas denuncias que se publicaron en contra del uso de la fuerza de los efectivos militares.

Santa Rosa del Aguaray es una de las ciudades más importantes de San Pedro. En todo este tiempo de transición democrática ha sido escenario de importantes movilizaciones campesinas, de luchas históricas para el movimiento popular, se han concentrado varias medidas de fuerza, se han resistido a represiones y persecuciones contra el campesinado, se han dado fuertes fricciones e importantes victorias de los asentamientos campesinos que rodean la ciudad, asentamientos que se constituyeron a pura lucha y movilización por medio de las ocupaciones de tierras improductivas hasta la llegada de los campesinos y campesinas.

Pero ¿cuál sería el objetivo político de Estados Unidos en edificar y equipar un Centro de Respuesta a Emergencias en el departamento de San Pedro y por qué justamente ahí? Según Benegas, “el norte es un centro de disputa territorial. Por un lado, una resistencia de las familias campesinas que se dan sobre todo en los asentamientos conquistados después del 89 y esos territorios están en litigio por las corporaciones multinacionales […] en un modelo donde están involucradas un montón de empresas norteamericanas y obviamente que las familias campesinas que se basan en el modelo de agricultura familiar son sus enemigos, porque cuestionan el latifundio, resisten, protestan. Desde esa perspectiva es claro el objetivo de la cooperación de Estados Unidos. Lo que hay aquí no es una cooperación, sino una intervención política directa para mantener un modelo de acumulación que otorga migajas a la oligarquía nacional”.

Radio del Sur

RAMONET : ¡Peligro! Acuerdo Transatlántico

¡Peligro! Acuerdo Transatlántico

Publicado el 3/03/14


IGNACIO RAMONET / LE MONDE DIPLOMATIQUE
Dentro de dos meses, el 25 de mayo, los electores españoles elegirán a sus 54 diputados europeos. Es importante que, esta vez, a la hora de votar se sepa con claridad lo que está en juego. Hasta ahora, por razones históricas y psicológicas, la mayoría de los españoles –jubilosos de ser, por fin, “europeos”– no se molestaban en leer los programas y votaban a ciegas en las elecciones al Parlamento Europeo. La brutalidad de la crisis y las despiadadas políticas de austeridad exigidas por la Unión Europea (UE) les han obligado a abrir los ojos. Ahora saben que es principalmente en Bruselas donde se decide su destino.

Entre los temas que, en esta ocasión, habrá que seguir con mayor atención está el Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión (ATCI) (1). Este convenio se está negociando con la mayor discreción y sin ninguna transparencia democrática entre la Unión Europea y Estados Unidos (EEUU). Su objetivo es crear la mayor zona de libre comercio del planeta, con cerca de 800 millones de consumidores, y que representará casi la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) mundial y un tercio del comercio global.

La UE es la principal economía del mundo: sus quinientos millones de habitantes disponen, en promedio, de unos ingresos anuales per cápita de 25.000 euros. Eso significa que la UE es el mayor mercado mundial y el principal importador de bienes manufacturados y de servicios, dispone del mayor volumen de inversión en el extranjero, y es el principal receptor planetario de inversiones extranjeras. La UE es también el primer inversor en EEUU, el segundo destino de las exportaciones de bienes estadounidenses y el mayor mercado para las exportaciones estadounidenses de servicios. La balanza comercial de bienes arroja, para la UE, un superávit de 76.300 millones de euros; y la de servicios, un déficit de 3.400 millones. La inversión directa de la UE en EEUU, y viceversa, ronda los 1,2 billones de euros.

Washington y Bruselas quisieran cerrar el tratado ATCI en menos de dos años, antes de que finalice el mandato del presidente Barack Obama. ¿Por qué tanta prisa? Porque, para Washington, este acuerdo tiene un carácter geoestratégico. Constituye un arma decisiva frente a la irresistible subida en poderío de China; y, más allá de China, de las demás potencias emergentes del grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, la India, Sudáfrica). Hay que precisar que, entre los años 2000 y 2008, el comercio internacional de China creció más de cuatro veces: sus exportaciones aumentaron un 474% y las importaciones un 403%. ¿Consecuencia? Estados Unidos perdió su liderato de primera potencia comercial del mundo que ostentaba desde hacía un siglo… Antes de la crisis financiera global de 2008, EEUU era el socio comercial más importante para 127 Estados del mundo; China sólo lo era para 70 países. Ese balance se ha invertido. Hoy, China es el socio comercial más importante para 124 Estados; mientras que EEUU sólo lo es para 76.

¿Qué significa eso? Que Pekín, en un plazo máximo de diez años, podría hacer de su moneda, el yuan (2), la otra gran divisa de intercambio internacional (3), y amenazar la supremacía del dólar. También está cada vez más claro que las exportaciones chinas ya no sólo son productos de baja calidad a precios asequibles por su mano de obra barata. El objetivo de Pekín es elevar el nivel tecnológico de su producción (y de sus servicios) para ser mañana líder también en sectores (informática, finanzas, aeronáutica, telefonía, ecología, etc.) que EEUU y otras potencias tecnológicas occidentales pensaban poder preservar. Por todas estas razones, y esencialmente para evitar que China se convierta en la primera potencia mundial, Washington desea blindar grandes zonas de libre cambio a las que los productos de Pekín tendrían difícil acceso. En este mismo momento, EEUU está negociando, con sus socios del Pacífico (4), un Acuerdo Transpacífico de Libre Cambio (Trans-Pacific Partnership, TPP, en inglés), gemelo asiático del Acuerdo Transatlántico (ATCI).

Aunque el ATCI empezó a gestarse en los años 1990, Washington ha presionado para acelerar las cosas. Y las negociaciones concretas se iniciaron inmediatamente después de que, en el Parlamento Europeo, la derecha y la socialdemocracia aprobaran un mandato para negociar (aceptado también, en España, en la proposición presentada conjuntamente, en el Congreso de los Diputados, por el PP y el PSOE…). Un informe, elaborado por el Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre Empleo y Crecimiento, creado en noviembre de 2011 por la UE y EEUU, recomendó el inicio inmediato de las negociaciones.

La primera reunión tuvo lugar en julio de 2013 en Washington, seguida de otras dos en octubre y diciembre (5). Y aunque las negociaciones están actualmente suspendidas debido a desacuerdos en el seno de la mayoría demócrata en el Senado de Estados Unidos (6), las dos partes están decididas a firmar lo antes posible el ATCI. De todo esto, los grandes medios de comunicación dominantes han hablado poco, con la esperanza de que la opinión pública no tome conciencia de lo que está en juego, y de que los burócratas de Bruselas puedan decidir sobre nuestras vidas con toda tranquilidad y en plena opacidad democrática.

Mediante ese acuerdo de marcado carácter neoliberal, EEUU y la UE desean eliminar aranceles y abrir sus respectivos mercados a la inversión, los servicios y la contratación pública, pero sobre todo intentan homogeneizar los estándares, las normas y los requisitos para comercializar bienes y servicios. Según los defensores de este proyecto librecambista, uno de sus objetivos será “acercarse lo más posible a una eliminación total de todos los aranceles del comercio transatlántico en bienes industriales y agrícolas”. En cuanto a los servicios, la idea es “abrir el sector servicios, como mínimo, tanto como se ha logrado en otros acuerdos comerciales hasta la fecha” y expandirlo a otras áreas, como el transporte. Sobre la inversión financiera, las dos partes aspiran a “alcanzar los niveles más altos de liberalización y protección de las inversiones”. Y sobre los contratos públicos, el acuerdo pretende que las empresas privadas tengan acceso a todos los sectores de la economía (incluso a las industrias de defensa), sin discriminación alguna.

Aunque los medios de comunicación dominantes apoyan sin restricción este acuerdo neoliberal, las críticas se han multiplicado sobre todo en el seno de algunos partidos políticos (7), de numerosas ONG y de organizaciones ecologistas o de defensa de los consumidores. Por ejemplo, Pia Eberhardt, miembro de la ONG Corporate Europe Observatory, denuncia que las negociaciones se han llevado a cabo sin transparencia democrática y sin que las organizaciones civiles hayan tenido conocimiento en detalle de lo que se ha acordado hasta ahora: “Hay documentos internos de la Comisión Europea –declara la activista– que indican que esta se reunió, en la fase más importante, exclusivamente con empresarios y sus lobbys. No hubo un solo encuentro con organizaciones ecologistas, con sindicatos, ni con organizaciones protectoras del consumidor” (8). Eberhardt observa con inquietud una posible disminución de las exigencias para la industria alimentaria. “El peligro –comenta– lo conforman los alimentos no seguros importados de EEUU que podrían contener más transgénicos, o los pollos desinfectados con cloro, procedimiento prohibido en Europa”. Añade que la industria agrícola-ganadera estadounidense exige la supresión de los obstáculos europeos a ese tipo de exportaciones.

Otros críticos temen las consecuencias del ATCI en materia de educación y de conocimiento científico, pues podría extenderse a los derechos intelectuales. En este sentido, Francia, para proteger su importante sector audiovisual, ya impuso una “excepción cultural”. El ATCI no abarcará las industrias culturales.

Varias organizaciones sindicales denuncian que, sin ninguna duda, el Acuerdo Transatlántico ahondará en los recortes sociales, en la reducción de los salarios, y destruirá empleo en varios sectores industriales (electrónica, comunicación, equipos de transporte, metalúrgica, papel, servicios a las empresas) y agrarios (ganadería, agrocombustibles, azúcar).

Los ecologistas europeos y los defensores del comercio justo explican además que el ATCI, al suprimir el principio de precaución, podría facilitar la supresión de regulaciones medioambientales o de seguridad alimentaria y sanitaria, a la vez que puede suponer una merma de las libertades digitales. Algunas ONG ambientalistas temen que se comience también a introducir en Europa el fracking, o sea el uso de sustancias químicas peligrosas para los acuíferos, con el fin de explotar el gas y el petróleo de esquisto (9).

Pero uno de los principales peligros del ATCI es que incorpora un capítulo sobre “protección de las inversiones”, lo que podría abrir las puertas a demandas multimillonarias de empresas privadas en tribunales internacionales de arbitraje (al servicio de las grandes corporaciones multinacionales) contra los Estados por querer estos proteger el interés público, lo cual puede suponer una “limitación de los beneficios de los inversores extranjeros”. Aquí lo que está en juego es sencillamente la soberanía de los Estados y el derecho de estos para llevar a cabo políticas públicas en favor de sus ciudadanos. Para el ATCI, los ciudadanos no existen; sólo hay consumidores, y estos pertenecen a las empresas privadas que controlan los mercados.

El desafío es inmenso. Y la voluntad cívica de parar el ATCI no debe ser menor.

Notas:

(1) En inglés, Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP).

(2) El valor del yuan está alineado sobre el del dólar estadounidense.

(3) En abril de 2011, en el marco de la Cumbre de los BRICS en Sanya (isla de Hainan, China), se firmó un acuerdo de cooperación financiera entre las cinco potencias emergentes que prevé la apertura de líneas de crédito en sus monedas nacionales respectivas, con el fin de reducir la dependencia respecto al dólar. En 2008, ya Pekín había firmado este tipo de acuerdo con Argentina.

(4) Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Corea del Sur, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

(5) Por parte europea, el jefe de los negociadores de la UE es el español Ignacio García Bercero.

(6) Léase Le Figaro, París, 4 de octubre de 2013.

(7) Léase, por ejemplo, la resolución sobre el ATCI adoptada por Izquierda Unida: http://www.izquierda-unida.es/sites/default/files/doc/RESOLUCION_TLC_UE_EEUU_ConferenciaEuropa_Junio2013.pdf; Y la posición de Jean-Luc Mélenchon, líder del ‘Parti de Gauche’ francés: http://europe.jean-luc-melenchon.fr/sujet/grand-marche-transatlantique/

(8) Léase Deutsche Welle en español, 17 de febrero de 2013, http://www.dw.de/tratado-ee-uu-ue-libertades-recortadas/a-17438697

(9) Léase “A Brave New Transatlantic Partnership”, 4 de octubre de 2013, http://corporateeurope.org/trade/2013/10/brave-new-transatlantic-partnership-social-environmental-consequences-proposed-eu-us

Fuente: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=e76996f0-2f05-4b75-a811-74bd48af6868

Yo me quedo con el chavismo

BERNARDO CORONEL / Yo me quedo con el chavismo

Critican la revolución los que se sientan en la mesa de evasores y persiguen a vendedores ambulantes. Los que imputan a mendigos y expían narcotraficantes

No obstante el caos (des) informativo y la manipulación mediática de la prensa sobre los acontecimientos en Venezuela, hay un hecho muy claro; los que hoy se indignan por lo que pasa en el país caribeño son los mismos que se callaron cuando en Honduras hubo un golpe de Estado y festejaron el golpe contra Lugo.

Son los mismos que le hacen el juego al fascismo. Los que se indignan porque en Cuba hay una “tiranía” y no se indignan por el medio siglo de bloqueo. Los que ocultan datos cuando la UNESCO reconoce a Venezuela como el quinto país con mayor matrícula universitaria del mundo. Son los mismos, los que se rasgan las vestiduras por los “crímenes” en Venezuela y no se acuerdan que en Curuguaty [Paraguay] hubo una matanza.

Los que defienden las semillas transgénicas. Los que compungidos oran a Dios por Venezuela y veneran el mercado. Son los mismos, para quienes los campesinos compatriotas son invasores y ni mencionan que Favero tiene más de un millón de hectáreas de tierras de origen sospechoso, ni publican que los apóstoles del libre mercado esconden toneladas de alimentos para crear el caos.

Son los mismos. Los que saben de las pistas clandestinas y de las ganancias clandestinas. Los que se sientan en la mesa de evasores y persiguen a venderos ambulantes. Los que imputan a mendigos y expían narcotraficantes. Los que saben de los negociados y los negociadores.

Los mismos que ignoran que Venezuela es uno de los cuatro países con menos hambre de América Latina según la FAO y la OMS. Los que hablan de dictadura y desconocen que Venezuela tiene la democracia más diáfana según la Fundación Carter y la Unión Europea.

Los afligidos por los detenidos, pero que no publican sobre los presos de conciencia en huelga de hambre hace dos semanas [ ver http://www.lahaine.org/index.php?p=44670 ].

Son los mismos, para quienes las víctimas son victimarios. Los que reverencian al poderoso y son implacables con los débiles. Los que se mortifican por el desabastecimiento en Caracas y no les mortifica el 25% de la población paraguaya que pasa hambre todos los días.

Los que reclaman libertad de prensa y persiguen modestas radios comunitarias. Los que hablan de libre expresión y desinforman manipulando fotos. Los que saben que todo es por el petróleo.

Son los mismos, y porque desconfío de ellos, y porque son dignos de sospecha, por eso, justamente por eso me quedo con el chavismo

La Haine / Insurgente.org

3 mar 2014

Moscú invierte los papeles en Kiev

THIERRY MEYSSAN / Moscú invierte los papeles en Kiev
Publicado el 3/03/14

THIERRY MEYSSAN / VOLTAIRENET.ORG – Mientras los dirigentes de la OTAN se regocijan por el golpe de Estado en Kiev, presentado a la opinión pública de Occidente como una nueva revolución, en el terreno se invierte la situación. Después de desplazar a un gobierno de delincuentes que buscaban el mejor postor entre Washington y Moscú, ahora son los agentes de Estados Unidos quienes se ven obligados –ya en el ejercicio del poder– a enfrentar los disturbios que anteriormente organizaron. El problema es que el país está arruinado y nadie, sea quien sea, podrá sacarlo rápidamente de la bancarrota. Y ahora Rusia puede defender sus intereses sin tener por ello que asumir las consecuencias de los 20 años de corrupción que antecedieron la nueva situación.

Durante los Juegos de Sochi, Rusia no reaccionó ante los acontecimientos ucranianos [1]. Mientras se producían los graves desórdenes registrados en Kiev y en otras capitales de provincias ucranianas, la prensa rusa siguió dedicando sus titulares a las hazañas de sus deportistas. El Kremlin consideraba, en efecto, que en cualquier momento los enemigos de Rusia podían tratar aún de convertir la fiesta deportiva en un baño de sangre.

Tal y como estaba previsto, para el momento de la clausura de los Juegos, el poder ya había cambiado de manos en Kiev. Ampliamente desinformada, la opinión pública occidental tuvo la impresión de que se había producido una revolución proeuropea.

Sin embargo, la divulgación de una conversación telefónica entre la secretaria de Estado adjunta, Victoria Nuland, y el embajador de Estados Unidos en Kiev, Geoffrey R. Pyatt, no deja lugar a dudas sobre la existencia del complot estadounidense [2]. A golpe de imágenes falsas, un gobierno de corruptos [3] fue presentado a la opinión como una banda de torturadores rusófilos [4]. Como en todas las demás «revoluciones de colores», misteriosos francotiradores posicionados en los techos dispararon contra la multitud y también contra la policía, y se responsabilizó al gobierno con esos hechos.

En medio de la confusión, la opinión pública occidental tuvo la impresión de que «el pueblo» se había apoderado de los palacios nacionales. La realidad es que, mientras los activistas –en su mayoría nazis– se batían en la plaza Maidan bajo los lentes de las cámaras de televisión, en otros lugares de la ciudad eran los politiqueros quienes penetraban discretamente en los palacios nacionales. Por ese lado, los europeos pueden dormir tranquilos: no fueron los nazis quienes se instalaron en el poder.

Los nazis ucranianos nada tienen que ver con la extrema derecha que se conoce en Europa occidental, por lo general abiertamente sionista (con excepción del Frente Nacional francés). Durante la guerra fría, los nazis ucranianos fueron incorporados a las redes stay-behind de la OTAN para sabotear la economía soviética. Posteriormente, Polonia [5] y Lituania se encargaron de arroparlos. Durante los pasados 3 meses de manifestaciones se les unieron islamistas tártaros especialmente traídos de regreso desde Siria, donde estaban en plena yihad [6]. Habitantes históricos de Crimea, a los que Stalin decidió dispersar por haberse unido a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, los tártaros viven hoy principalmente en Ucrania y Turquía. En la plaza Maidan demostraron la pericia adquirida en Siria: mutilando policías y sacándoles los ojos [7].

La revolución de la plaza Maidan sirve para enmascarar un golpe de Estado extremadamente clásico [8]. En presencia de «diplomáticos» estadounidenses, la Rada [parlamento ucraniano] violó la Constitución abrogándola sin referéndum. Destituyó, sin debate ni proceso, al presidente en ejercicio y puso los poderes legislativos y ejecutivos en manos del ex jefe de los servicios secretos, Alexander Turchinov.

Este nuevo dictador designó como primer ministro a Arseni Yatseniuk, lo cual coincide –¡Oh casualidad!– con los cálculos expresados desde mucho antes –en la conversación telefónica anteriormente mencionada– por la secretaria de Estado adjunta Victoria Nuland. El nuevo primer ministro conformó un gabinete que fue presentado a los manifestantes en la plaza Maidan. Estos últimos, ahora mucho más numerosos y en una proporción en la que los nazis ya vienen siendo sólo una tercera parte, abuchearon a varios de miembros del nuevo gabinete porque son judíos.

En Crimea, donde está basada la flota rusa del Mar Negro y la mayoría de la población es rusa, el parlamento regional, también presa de una «inspiración revolucionaria», derrocó el gobierno local (fiel a Kiev) y nombró uno nuevo (pro-ruso). Simultáneamente, hombres uniformados, pero sin bandera ni insignias, tomaron el control de los edificios oficiales y del aeropuerto, impidiendo así la posible llegada de fuerzas enviadas por el nuevo gobierno de Kiev.

En Kiev, la Rada denunciaba un acto de injerencia rusa y llamaba a que se respete el Memorándum de Budapest. En 1994, Estados Unidos, el Reino Unido y Rusia firmaron un acuerdo sobre el congelamiento de las fronteras de Ucrania a cambio de su renuncia al arma nuclear [9]. Para Moscú, sin embargo, ese acuerdo perdió toda vigencia desde que fue violado por Washington y Londres en el momento de la «revolución naranja» de 2004 [10] y, con más razón aún, con el golpe de Estado de la semana pasada.

¿Qué va a pasar ahora? El 25 de mayo tendrá lugar la elección del Parlamento Europeo y Kiev organiza una elección presidencial mientras que Crimea realizará un referéndum de autodeterminación. Cuando Crimea sea independiente podrá optar por reintegrarse a la Federación Rusa, de la que formó parte hasta 1954.

Por su parte, la Unión Europea tendrá que ver cómo se las arregla para responder a las esperanzas que tanto se esforzó por suscitar en Ucrania, y tendrá por lo tanto que pagar –no se sabe con qué fondos– al menos una parte de los 35 000 millones de deuda ucraniana. Por su parte, los nazis de la plaza Maidan no regresarán a la clandestinidad sino que van a exigir formar parte del gobierno.

Pero la historia no parará ahí porque todavía quedarán por resolver, para el Kremlin, los problemas de la parte oriental de Ucrania –con una numerosa población rusa y una importante industria de defensa– y también de Transnitria (la antigua Besarabia, que sirvió en el pasado de centro de investigación para la cohetería soviética). Este pequeño país, de población rusa, que no aparece en los mapas porque no es miembro de la ONU–, proclamó su independencia en el momento de la disolución de la URSS pero aún está considerado como parte de Moldavia. Resistió valientemente a la guerra que contra él desataron en 1992 Moldavia, la fuerza aérea rumana y los consejeros de la OTAN [11]. Logró conservar el modelo social soviético, adoptando a la vez instituciones democráticas, y hoy en día una «fuerza de paz» rusa garantiza su seguridad [12]. Como mínimo, una veintena de kilómetros cuadrados de territorio ucraniano podrían sublevarse y unirse a Transnitria, ofreciéndole así una salida al Mar Negro, pero Ucrania se vería entonces separada de su apéndice occidental. En el mejor de los casos, para unir territorialmente la península de Crimea con el territorio de Transnitria habría que tomar varios cientos de kilómetros de costa, incluyendo la ciudad de Odesa.

Por lo tanto, continuarán los desórdenes en Ucrania. Con la diferencia de que Estados Unidos y la Unión Europea se verán ahora en la situación del «cazador cazado» y será su turno de enfrentar el caos. Además de la pesada carga financiera, ¿cómo van a arreglárselas para controlar a sus victoriosos aliados nazis y yihadistas? La demostración de fuerza orquestada por Washington se halla ahora a punto de convertirse en un fiasco [13].

[1] «Después de Yugoslavia, ¿le ha llegado el turno a Ucrania?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 6 de febrero de 2014.

[2] «Conversación entre la secretaria de Estado adjunta y el embajador de Estados Unidos en Ucrania», Oriental Review/Red Voltaire, 8 de febrero de 2014.

[3] «L’Ukraine brade son secteur énergétique aux Occidentaux», por Ivan Lizan, Однако, Red Voltaire, 2 de marzo de 2013.

[4] «Imágenes falsas en Ucrania», Red Voltaire, 6 de febrero de 2014.

[5] «Polonia, nueva cabeza de playa en el plan desestabilizador de la OTAN», por Andrew Korybko, Oriental Review, Red Voltaire, 28 de febrero de 2014.

[6] «Yihadistas dan servicio de seguridad a los manifestantes de Kiev», Red Voltaire, 4 de diciembre de 2013.

[7] «Евротвари выкололи глаз и отрубили руку пленному бойцу», YouTube, 21 de febrero de 2014.

[8] «Golpe de Estado proestadounidense en Ucrania», Red Voltaire, 24 de febrero de 2014.

[9] “Memorandum on Security Assurances in connection with Ukraine’s accession to the Treaty on the Non-Proliferation of Nuclear Weapons”, Voltaire Network, 5 de diciembre de 1994.

[10] «Moscú y Washington se enfrentan en Ucrania», por Emilia Nazarenko; «Ucrania: la calle contra el pueblo», Red Voltaire, 24 y 29 de noviembre de 2004.

[11] «En 1992, Estados Unidos trató de aplastar militarmente la Transnistria», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 17 de abril de 2010.

[12] «Tiraspol, base avancée de l’armée russe?», por Arthur Lepic, Réseau Voltaire, 15 de agosto de 2007.

[13] «¿Puede Washington derrocar tres gobiernos a la vez?», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria), Red Voltaire, 23 de febrero de 2014.

http://www.contrainjerencia.com/?p=83785

GRECIA : Mas ortodoxia,mas pobreza...

El FMI chantajea a Grecia para imponer más despidos masivos


El Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha vuelto a enviar a Grecia a sus representantes para continuar con las negociaciones, presiona al Gobierno heleno para que adopte nuevos recortes sociales y amenaza con congelar la ayuda económica internacional si no lo hace.

Los expertos del FMI amenazan a Grecia con congelar la ayuda económica si no pone en práctica nuevas medidas neoliberales, con lo que no se recibiría el próximo tramo de la ayuda por un valor de 10.000 millones de euros que había de concederse en marzo.

Según ciertas informaciones publicadas en la prensa griega, el FMI pide que el Gobierno despida a más de los 11.000 funcionarios que habían acordado, que aumenten los impuestos y que se despenalicen los despidos masivos en el sector privado.

La imposición de estas políticas capitalistas están dinamitando los derechos de la clase trabajadora griega, que expresa su malestar con protestas y manifestaciones casi diarias. Debido a las altas tasas de desempleo y pobreza, el Gobierno del conservador Antonis Samaras podría perder las elecciones municipales y europeas que tendrán lugar en mayo.