13 ago 2014

Hillary Clinton: “Financiamos mal a rebeldes sirios y surgió Estado Islámico”

Clinton afirmó que el auge del movimiento extremista se debe a que Estados Unidos preparó mal a los grupos armados opositores al gobierno sirio. Foto: AP
WASHINGTON.— Hillary Clinton criticó a su exjefe, el presidente Barack Obama, por el su­puesto “fracaso” en la contención del grupo extremista Estado Islá­mico (EI).
En una de las muchas entrevistas que ha dado recientemente, la exsecretaria de Estado y posible aspirante a la candidatura demócrata para las elecciones generales del 2016, dijo que si Washington hubiera financiado y armado an­tes y mejor a los grupos que se oponían con las armas al gobierno de Bashar al-Assad, el EI no estaría avan­zando en Oriente Medio.
De acuerdo con Russia Today, las declaraciones de la política coin­ciden con lo escrito en su re­ciente libro de memorias, que cu­bre los años en los cuales estuvo al frente del Departamento de Es­tado, época en la cual fue considerada como una de las principales partidarias, dentro de la Ad­mi­nis­tración de Obama, de prestar más ayuda a los grupos armados sirios.
En este sentido, Clinton también dijo en la entrevista que la si­tuación en Siria podría estar desarrollándose de un modo muy distinto “si hubiéramos tardado me­nos en entrenar y equipar al grupo central del Ejército Libre de Siria”.
De haber sido así —comentó sin tapujos—, Estados Unidos habría tenido un “mejor conocimiento de lo que estaba pasando en el terreno” y “habría ayudado a poner en pie a una oposición política creíble”.
A su juicio,  el auge del movimiento extremista —que se extendió de Siria a Irak— fue posible porque Estados Unidos “fracasó”, en “ayudar a construir una fuerza de combate creíble”.
Si bien Clinton considera a Oba­­ma como “extremadamente in­­te­ligen­te” y “reflexivo”, cree que su política exterior adolece a veces de un exceso de prudencia.
En la entrevista, también ofreció un fuerte respaldo a Israel y al primer ministro Benjamin Netan­yahu, que ha sido condenado in­ternacionalmente por las muertes de civiles palestinos en Gaza.
“Creo que Israel hizo lo que te­nía que hacer para responder a los cohetes (de Hamas). Israel tie­ne el derecho de defenderse”, dijo Clin­ton.
Todo apunta a que Clinton lu­chará por la candidatura de su partido para los comicios del 2016, aunque aún no lo ha anunciado oficialmente. Así, estas declaraciones son, para algunos expertos, un intento por remarcar sus diferencias con el actual presidente.

¿Qué tienen en común las guerras de Ucrania, Gaza, Irak, Siria y Libia?

ALFREDO JALIFE RAHME / VOLTAIRENET.ORG  

 Los juegos de vidéo de la série «Call of Duty: Modern Warfare» (los más vendidos a nivel mundial) presentan la confrontación entre Estados Unidos y Rusia con la guerra por el petróleo como telón de fondo.

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Alfredo Jalife, especialista mexicano en geopolítica, estima que la simultaneidad de los acontecimientos explica el significado de estos: después de anunciar la creación de una institución alternativa al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial –y por ende al dólar– Rusia está teniendo que enfrentar simultáneamente la acusación de haber destruido en pleno vuelo el avión de pasajeros de la Malaysian Airlines, el ataque de Israel contra la franja de Gaza –perpetrado con la complicidad de los servicios de inteligencia militares de Estados Unidos y Gran Bretaña–, el caos en Libia y la ofensiva del Emirato Islámico en el Levante. Además, en cada uno de esos teatros de operaciones, los combates giran alrededor del control de los hidrocarburos, cuyo mercado funcionaba –hasta ahora– única y exclusivamente en dólares.
ALFREDO JALIFE RAHME / VOLTAIRENET.ORG  – Los juegos de vidéo de la série «Call of Duty: Modern Warfare» (los más vendidos a nivel mundial) presentan la confrontación entre Estados Unidos y Rusia con la guerra por el petróleo como telón de fondo.
Los cronogramas, organigramas, infogramas y genealogías son seminales para el análisis geopolítico. Dos días antes del misterioso y letal misil que derribó en el cielo tempestuoso ucraniano el avión de Malaysia Airlines –como todo lo recóndito que ha ocurrido con sus dos recientes vuelos–, fue clausurada la histórica VI cumbre del BRICS y su conexión con UNASUR, donde concurrieron notablemente Colombia y Perú [1].
Un día antes del misil letal, Obama elevó la puja de las sanciones contra Rusia y su binomio inextricable de la banca y los energéticos. “Coincidiendo” el mismo día con el letal misil misterioso en los cielos de Ucrania, «Netanyahu, jefe de un Estado nuclear, ordenaba a su ejército invadir la franja de Gaza»: apreciación sugerente de Fidel Castro, quien en su filípica acusa de «provocación insólita» al gobierno golpista de Ucrania bajo la férula de Estados Unidos [2].
¿Qué sabrá perturbadoramente el caribeño viejo zorro de mil batallas?
Mientras el misil misterioso derribaba el vuelo de Malaysia Airlines, el Estado racista/paria/apartheid de Israel invadía la franja de Gaza, lo cual le han puesto en desacato de las resoluciones de la ONU y de «aislarse con la opinión pública mundial», como señala el ex presidente Bill Clinton [3] y coincide marcadamente con mi opinión en la radio mexicana.
Al unísono de la «coincidencia» (Castro dixit) de las agendas geopolíticas de Ucrania y Gaza, arreciaban los enfrentamientos sectarios y energéticos en tres países árabes: Libia, Siria e Irak –tildados de «fallidos» por los estrategas de Estados Unidos–, sin contar las guerras de Yemen y Somalia.
En Libia –balcanizada y vulcanizada como consecuencia de la intervención “humanitaria” de Gran Bretaña y Francia, con Estados Unidos hipócritamente instalado en el asiento trasero–, 2 días antes del letal misil misterioso en Ucrania, las milicias rebeldes de las brigadas Zintan cerraron el aeropuerto internacional de Trípoli (la capital libia), mientras recrudecían los enfrentamientos entre clanes rivales en Bengazi, de donde salieron las armas para abastecer a los yihadistas de Siria e Irak, en medio del extraño asesinato del embajador de Estados Unidos en Libia.
Más allá de la interconectividad del torrencial flujo de armas entre Libia, Siria e Irak en la geografía de Al-Qaeda/Al Nusra y el nuevo califato Daesh [4], lo fundamental para las trasnacionales petroleras/gaseras/acuíferas de Estados Unidos/Gran Bretaña/Francia radica en el control de las materias primas (gas y agua dulce) de Libia [5], donde Rusia y China se dejaron embaucar inocentemente.
Resulta aburridamente tautológico abundar sobre la captura del petróleo de Irak, también balcanizado y vulcanizado, lo cual le ha valido «una guerra de 30 años» de parte de la dupla anglosajona Estados Unidos/Gran Bretaña.
En mi reciente estadía en Damasco, donde fui entrevistado por Thierry Meyssan, el director del portal galo Red Voltaire, este me confió que la súbita voltereta de «Occidente» (whatever that means) contra Bachar al-Assad se debió en gran medida –más allá del gas en su costa del mar Mediterráneo– a sus pletóricos yacimientos de hidrocarburos en tierra firme, que hoy se encuentran bajo control del «nuevo califato Daesh del siglo XXI».
La interconectividad petrolera/gasera vuelve a resaltar en Gaza 5 años después del operativo «Plomo Fundido», cuya estrategia es refrendada por la operación «Escudo Defensivo» (sic) en curso, sin una investigación concluyente sobre la culpabilidad del deleznable asesinato de 3 jóvenes israelíes –como había previsto premonitoriamente el “visionario” jefe del Mossad, Tamir Pardo [6] y que fue pretexto desproporcionado para la enésima invasión israelí en Gaza con sus atrocidades de infanticidio masivo.
Manlio Dinucci, del rotativo italiano Il Manifesto [7], aduce que una de las causas del irredentismo israelí se debe a los pletóricos yacimientos gaseros que Gaza posee en su zona marítima.
Asimismo, el pletórico gas de esquistos en la República Autónoma de Donetsk –que busca la separación de Ucrania y/o la federación– muy bien vale la feroz guerra sicológica de propaganda entre los multimedia pro-estadounidenses y pro-rusos para echarse la culpa del derribo del avión de Malaysia Airlines. ¿El derribo del avión de Malasia Airlines pudo haber sido un operativo de «falsa bandera» del gobierno ucraniano que con «grabaciones», que muy bien pueden ser editadas, acusa de «terrorismo» a los separatistas para aplastarlos higiénicamente?
Hace dos meses, el canal de TV Russia Today, cada vez más consultado en Latinoamérica para contrastar la intoxicación desinformativa de los multimedia israelí-anglosajones –lo cual le ha valido el exorcismo del secretario de Estado estadunidense, John Kerry– destaca la importancia del gas de esquistos en Donetsk (la parte oriental de Ucrania que busca su separación) y pregunta si «los intereses de las petroleras gigantes occidentales se encuentran detrás de la violencia» [8].
El oriente de Ucrania, hoy en plena guerra civil, posee «carbón y pletóricos yacimientos de gas shale en la cuenca Dnieper-Donets». En Donetsk la petrolera británica Shell firmó en febrero de 2013 un acuerdo de reparto de utilidades por 50 años con el gobierno de Ucrania (Nota: el anterior gobierno depuesto por los golpistas neonazis apuntalados por Estados Unidos) para explorar y extraer su gas de esquistos [9].
Russia Today argumenta que son tan elevadas «las ganancias que Kiev no desea perder», por lo que ha emprendido una desproporcionada «campaña militar contra su propia población».
Chevron firmó un acuerdo similar el año pasado (con el mismo gobierno depuesto) por 10 000 millones de dólares.
Hunter Biden, hijo del vicepresidente de Estados Unidos, acaba de ser nombrado en el consejo directivo de Burisma, el mayor productor privado (¡supersic!) de gas en Ucrania [10], lo cual «coloca la explotación del gas de esquistos ucraniano en una nueva perspectiva»”, porque «posee licencias que cubren la cuenca de Dnieper-Donets». Kerry no se queda atrás en el reparto de utilidades y Devon Archer, su anterior asesor y compañero de dormitorio de su hijastro, pertenece desde abril a la polémica Burisma.
¿Sirven las “licencias” de enajenación catastral para explotar el gas de esquistos ucraniano como “licencias para asesinar” inocentes?
¿El fracking del gas de esquistos fractura a Ucrania? Tal ha sido la tónica de la trágica historia de los hidrocarburos en el siglo XX y su explotación por las petroleras «occidentales».
Que conste que en todos los frentes bélicos enunciados –Ucrania, Gaza, Irak, Siria y Libia– el común denominador son los hidrocarburos.

12 ago 2014

Guerreros de los dioses



El sagrado derramamiento de la sangre ajena

Editorial La República


Cuando en los años ´90, el mediocre politólogo y asesor gubernamental estadounidense Francis Fukuyama presagiaba un futuro gris y aburrido a partir del ingreso a la poshistoria, celebraba en verdad desde el revoltijo de escombros del muro de Berlín el carácter capitalista universal de la existencia humana, como si éste fuera pacífico. Como mínimo la tesis atrasaba casi dos siglos entonces. Aunque ya anémica, ahora más. Hegel, en quién se fundaba, consideraba al Estado (el constitucionalismo liberal-fiduciario, tal como hoy lo conocemos en occidente) como la mejor encarnación del espíritu objetivo, opuesto al individual que se nutre de pasiones, prejuicios e irracionalidad y vive preso de la necesidad, concebida como antónimo de la libertad. Tal libertad sólo podía residir en el ciudadano, sujeto de derecho que encuentra límite en idéntico derecho ajeno. Para el filósofo cristiano -que no conoció el capitalismo moderno- el Estado era algo así como Dios, la encarnación plena y absoluta de la idea. La historia de este modo va dando pasos racionales, incluyendo entre ellos a las guerras, en el curso de la razón hacia la formación de los estados entre los cuales regiría una ley internacional. De tal modo que no sólo fue admirador de la revolución francesa sino del propio emperador Napoleón a quién contempló embelesado durante su ingreso a Jena a lomo de caballo, o al menos eso dice la leyenda filosófica que suele ataviarse con galas biográficas. En su ensoñación, era su propia filosofía de la historia la que derrotaba al Estado prusiano, aunque con la inestimable ayuda del militar francés. Obviamente no puede acusarse de ingenuidad a Hegel sino admirar su monumental sistema filosófico y contextualizarlo en su época. Pero como sugería líneas arriba, Fukuyama exalta tras la desaparición de la URSS al capitalismo actual omitiendo su naturaleza fratricida. No sólo la que consuma la explotación de los hombres y mujeres mediante la apropiación privada de trabajo impago (exacción de plusvalía) sino la igualmente fratricida de algunos Estados-nación sobre otros “pares” o inclusive sobre territorios y poblaciones desprovistos de estatus formal. La llamada división internacional del trabajo, no es un pacto voluntario y racional de intercambios de riquezas, sino una monstruosa imposición violenta y sangrienta de apropiación desigual de patrimonios colectivos.
El futuro de racionalidad que avizoraba Hegel se vio desmentido fácticamente durante los siglos XIX y XX por una innumerable sucesión de guerras, genocidios, etnocidios, conquistas y resistencias coloniales, que sin ser novedosas en la historia, adquirieron una magnitud inigualada, además de fundar aberraciones políticas varias, desde el nazismo al estalinismo pasando por los estados terroristas. Otro tanto le sucedió a Fukuyama en sólo dos décadas. Algo muy poco aburrido aunque suficientemente trágico. Sin ir más lejos que esta misma semana, EEUU, esgrimiendo la habitual excusa de la “agresión defensiva” y a pesar de haberse retirado de Irak después de 8 años de invasión, no sin dejar un páramo de libertad, democracia y derechos (más algunas empresas petroleras), bombardeó a islamistas radicales a los que le suponía intenciones de perpetrar un genocidio contra minorías religiosas de la región norte. No se trata sin embargo de una nueva invasión sino que, según el vocero del Pentágono, las fuerzas armadas norteamericanas “llegan para ayudar”. Sin duda entiende que sus bombas han sido y son de gran ayuda para la humanidad. Lo cierto es que después de tanto imponer la razón, una parte importante del territorio iraquí y algunas ciudades, están bajo control de islamistas desenfrenados como el grupo “El” que hasta ha declarado allí un nuevo califato. Es el mismo que además combate en Siria contra el gobierno y también tiene bajo su control varias ciudades. Efectivamente están motivando la huida de cristianos porque en esas ciudades el “EL” obliga a la población no musulmana a convertirse o abandonar sus viviendas, aunque siempre dando la piadosa opción de la muerte en caso de no aceptar alguna de dos opciones anteriores. El Papa Francisco mostró su preocupación por estos acontecimientos y enviará a uno de sus cardenales. Pero sobre todo llamó a la comunidad internacional a prestar asistencia a los desplazados. Tuvo éxito en sus súplicas ya que la ONU está preparando un “corredor humanitario” para facilitar la evacuación de los que “necesiten escapar de las áreas bajo amenaza”, suerte que no corre la población palestina en Gaza que sigue encerrada en su ratonera a la espera de nuevas masacres por parte de Israel. Pero no son las únicas matanzas con las que convivimos cotidianamente. La secesión de la península de Crimea nos trae diariamente noticias de enfrentamientos bélicos y hasta asistimos horrorizados al derribamiento de un avión comercial que asesinó cerca de 300 inocentes. En Libia, el asesinato de Kadhafy no llevó paz alguna. Milicias islámicas combaten cotidianamente al gobierno. Algo similar sucede en Somalia donde el grupo islamista “Al-Shabbab” que se unió a Al-Qaeda combate al gobierno y controla más de la mitad del territorio. En Sudán del sur los combates continúan luego del fallido golpe de estado y no debe olvidarse que EEUU continúa perpetrando masacres en el Afganistán invadido. No casualmente en todas las carnicerías, se invoca alguna deidad fetichizada que a su vez sacraliza la misión.
La tesis de la secularización o desencantamiento de Weber (en dos palabras el declive de la religión organizada sobre las creencias y prácticas de la sociedad) parece correr en estos –y posiblemente futuros- casos suerte similar a la filosofía del Estado de Hegel. Creo que estas sociedades y sus agresores necesitan urgentemente encontrar los mecanismos de implementación de un proceso políticamente más profundo aún, aunque no menos moderno: el de laicización, algo diferente aunque complentario a la secularización. No se trata de desalojar a los dioses y sus megarelatos de las conciencias sino fundamentalmente de los propios Estados o sus proyectos de tales.
Para continuar con cuestiones coyunturales, a pesar de la declarada tregua, Israel dio comienzo anteayer a una nueva carnicería en la Franja de Gaza con la pueril excusa de aniquilar a los terroristas que los mismos carniceros fabricaron y que cada nueva masacre -que no repara en niños, mujeres, ancianos y toda clase de inocentes- incrementa exponencialmente. Aunque no resulte la causa última, la motivación no es ajena a la ausencia de secularización y laicización. En este caso la excusa es la defensa de una tierra entregada por Dios a Abraham y la feliz reunión del “pueblo elegido”. Y la consecuencia el reforzamiento de la cárcel a cielo abierto en la que se ha encerrado a los palestinos, la que otra vez carece no sólo hasta de agua, sino inclusive de los más elementales derechos que se le concede a los peores reclusos. Hasta la Convención de Ginebra y las resoluciones de las Naciones Unidas son en este caso el felpudo de bienvenida en el que los genocidas restregan sus ensangrentadas botas al volver victoriosos al remanso de sus refugios antimisilísticos.
Pero la tierra prometida además carece de fronteras. Tan sólo define una capital (en sagrada disputa). La violencia no se concentra sólo en Gaza sino que entretanto los límites continúan difuminándose con cada instalación de colonos, celosamente protegidos por su ejército y sus infaltables armas propias, tanto como la comunicación, el tránsito y el propio contacto entre familiares y seres queridos va quedando cada vez más a merced de los puestos militares de control, de la inteligencia panóptica y de la humillante discrecionalidad de los ocupantes. Lo que va quedando de Palestina es hoy un delta desértico y desamparado, un cementerio con restos de bombas y cuerpos humanos, por la expropiación tanto de tierras como de derechos, de riquezas fruto del trabajo cuanto de libertades. Israel, a fuerza de tanques, misiles y la más sofisticada tecnología de la muerte se ha arrogado el derecho de denegar todos los derechos, incluyendo el de la existencia. Parecen creer que la Biblia les ha otorgado un salvoconducto de eterna impunidad y bendice sus bombas. ¿Es el monstruoso padecimiento por dos milenos del pueblo judío una razón para convertir a unos pocos organizados en un Estado a practicar un genocidio? Del otro lado, la respuesta casera, improvisada en la desesperación suicida de los milicianos de Hamás, no logra sino acrecentar el sadismo y la brutalidad de cada nueva intervención criminal organizada en un Estado en nombre de algún Dios y no dejo de suponer que si la relación de fuerzas fuera la inversa, se consumaría también una masacre, siempre en nombre de algún otro Dios aunque nada nos disuade de estar del lado del más débil, quienquiera sea.
No es éste el tiempo que Hegel idealizó como encarnación histórica de la razón. No es el de la violencia como partera de la historia. Por el contrario, los ejemplos mencionados de indisimulable magnitud y extensión, remiten a ideales prehegelianos. Nada nuevo ni superador anuncian estas bombas. Por el contrario, un simple estado “hegeliano” laico, ya sería un avance de varios siglos frente al atraso y degradación de lo instalado en la región.
Es el tiempo turbulento del terror desmadrado de viejas teologías repelentes de toda otredad, sólo que ahora formateado por novedosas y sofisticadas tecnologías. El tiempo que amenaza, más tarde o temprano, acabarnos a todos.
Emilio Cafassi. Profesor titular e investigador de la Universidad de Buenos Aires, escritor, ex decano.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

UE quiere evitar que América Latina acapare su lugar en el mercado de alimentos de Rusia

La Unión Europea se propone presionar a Brasil, Chile y otros países de América Latina para que no exporten a Rusia productos alimenticios que puedan sustituir los suministros europeos que fueron restringidos, informó este lunes el periódico inglés The Financial Times citando fuentes de la UE.

El pasado 7 de agosto Rusia prohibió la importación de productos cárnicos, lácteos, avícolas, mariscos, pescado, frutas y verduras de EEUU, la UE, Canadá, Australia y Noruega, los que le impusieron sanciones anteriormente. El Ministerio de Agricultura ruso propuso sustituir esos suministros por productos de otros países, en particular de América Latina.
Según The Financial Times, Brasil ya autorizó a otros 90 productores de cárnicos a comenzar inmediatamente las exportaciones de pollo, carne de res y de cerdo a Rusia.
El presidente de la Asociación Brasileña de Proteína Animal, Francisco Turra, declaró que su organización está dispuesta a sustituir las ventas de pollo provenientes de EEUU en el mercado ruso.
Además, el diario precisa que también “Chile saldrá beneficiado de las medidas restrictivas rusas contra la importación de pescado”.
Al mismo tiempo un alto funcionario de la UE dijo que “se llevarán a cabo conversaciones con los países que pueden sustituir nuestras exportaciones a Rusia, para sugerirles que no utilicen esta situación para obtener beneficio de manera injusta”.
Según otra fuente en la UE, las negociaciones serán “políticas”, pues no se abordarán las reclamaciones jurídicas de los exportadores de alimentos a Rusia, sino servirán para determinar “una visión única internacional sobre la situación en Ucrania".

Hacia una crisis energetica en Europa

Kiev, 12 ago (Nóvosti).


La Rada Suprema (Parlamento) de Ucrania aprobó este martes en primera lectura una ley que permite imponer 29 tipos de sanciones a Rusia, incluida la suspensión del tránsito de hidrocarburos rusos por el territorio ucraniano.

La aprobación del proyecto de Ley de sanciones no significa que se impongan automáticamente las medidas restrictivas, pero establece una base legal para su aplicación.
“Para garantizar los intereses, la seguridad y la soberanía nacional y la integridad territorial así como la independencia económica de Ucrania (…) se pueden aplicar medidas económicas especiales y otras restricciones. Las sanciones pueden ser impuestas por Ucrania contra un Estado, un individuo o una entidad extranjera así como contra ciudadanos de Ucrania”, dice la ley que prevé congelación de activos, restricción de transacciones, así como bloqueo parcial o total de transporte, aéreo y/o terrestre, por el territorio ucraniano, entre otras medidas.
El documento propone bloquear los activos, restringir las operaciones comerciales, así como limitar o anular los vuelos y otras comunicaciones de transporte en el territorio de Ucrania. Las autoridades también tendrán el derecho a anular o suspender las licencias para realizar ciertas actividades, por ejemplo, la explotación de recursos minerales. La ley prevé también el cierre de proyectos y programas industriales conjuntos, en particular, en el sector militar y de seguridad de estado.
Además, las empresas sancionadas no recibirán permisos del Banco Nacional de Ucrania para introducir o sacar del país divisas, se prohíbe la participación de esas entidades en el sistema internacional de pagos dentro de Ucrania. El paquete de sanciones prevé igualmente la anulación de acuerdos comerciales, cancelación de visitas oficiales y la prohibición de la actividad de partidos políticos.