13 dic 2014

Abu Ein, ministro palestino muerto en protestas en Cisjordania.


Funerales de Estado para el ministro palestino

Mandatarios, familiares y ciudadanos despidieron ayer con honores de Estado en el Palacio de la Mukata de Ramala al ministro palestino de las Colonias y el Muro del Apartheid, Ziad Abu Ein, fallecido ayer en una carga del Ejército israelí en la zona de Cisjordania.





Restos mortales del ministro Ziad Abu Ein. Foto: AFP.

RAMALAEFE
vie dic 12 2014


Miles de personas se congregaron durante la mañana en la sede del liderazgo palestino para recibir el cadáver del ministro sin cartera, que llegó en un ataúd envuelto en una bandera palestina precedido de una comitiva encabezada por el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas y su primer ministro, Rami Hamdala.

Una banda de gaiteros acompañó el féretro por el gran patio, a la sombra del monolito bajo el que está enterrado el líder palestino, Yaser Arafat, con el que Abu Ein paso largas horas y vicisitudes en su lucha contra Israel.

Acabada la ceremonia oficial, los asistentes recorrieron las calles de Ramala, plagadas de imágenes del fallecido, hasta la vecina Al Bireh, donde el cuerpo de Abu Ein fue enterrado en el cementerio que acoge a otros históricos "mártires" de la resistencia palestina

Allí reposa también, entre otros, el líder del Frente para la Liberación de Palestina, Abu Ali Mutafá.

"Consideramos al Gobierno israelí totalmente responsable de la muerte de nuestro mártir", señaló a los medios el veterano miembro de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, momentos después de la ceremonia oficial.

Abu Ein participaba el martes en una marcha pacífica cuyo objetivo era plantar olivos en las proximidades del pueblo de Turmusaia, al norte de Ramala, para "reclamar" y "proteger" las tierras confiscadas por colonos judíos residentes en un asentamiento ilegal colindante.


El Ejército israelí y la policía de Fronteras impidieron el avance de los participantes, situación ante la que Abu Ein intervino y en la que resultó agredido por varios uniformados israelíes, uno de los cuales le agarró con fuerza por el cuello y le empujó de forma violenta.

Horas antes de la celebración de las exequias, los resultados de la autopsia practicada por una comisión mixta de un forense palestino y jordano reveló que su muerte se produjo tras recibir un fuerte golpe en el cuello e inhalar gases, heridas que se agravaron al no recibir asistencia médica rápida.

En el examen también participó un patólogo israelí, quien apuntó a la delicada salud de Abu Ein, de 55 años, y a una parada de corazón causada por una situación de estrés como motivos de la muerte, aunque admitió que el cadáver también presentaba hematomas en el cuello y hemorragias en la garganta.

"Estaba plantando árboles en una marcha pacífica y me parece que los palestinos no merecemos ser asesinados mientras hacemos esto", alegó Erekat, quien reveló las decisiones "sobre la mesa" que el liderazgo palestino resolvió ayer durante una reunión de emergencia convocada tras el suceso.


Palestina denuncia ante la ONU el asesinato de ministro a manos de Israel




Abu Ein, ministro palestino muerto en protestas en Cisjordania.


Palestina envió este miércoles una carta a Naciones Unidas para denunciar el asesinato de un ministro palestino poco después de que un policía fronterizo israelí lo empujara y lo agarrara por el cuello durante una protesta en Cisjordania.


“El Gobierno palestino condena en los términos más firmes el asesinato de Ziad Abu Ein por las fuerzas de ocupación israelíes. Hacemos totalmente responsables al Gobierno de Israel de este atroz crimen“, indicó el embajador palestino ante el organismo, Riyad Mansur.


En su carta, cita las declaraciones de varios testigos que apuntan a que un agente dio un cabezazo portando su casco en el pecho de Abu Ein y que posteriormente fue golpeado con la culata de un rifle, tras lo que cayó al suelo “sin moverse y jadeante” antes de ser trasladado en ambulancia.


“La situación en los Territorios Palestinos Ocupados continúa deteriorándose gravemente debido a las prácticas opresivas y violentas que Israel continúa infligiendo al pueblo palestino, violando el Derecho Internacional”, lamentó Mansur.


Por ello, solicita al Consejo de Seguridad que pida al Gobierno israelí que “cese de forma inmediata todas sus violaciones de la Cuarta Convención de Ginebra, que continúan cometiéndose sin descanso contra el pueblo palestino”.


En este sentido, recordó la responsabilidad del organismo internacional de “contribuir a rebajar las tensiones, incluida su demostración de un compromiso con los Derechos Humanos condenando públicamente este último crimen de la potencia ocupante y pidiendo que se respete el Derecho Internacional”.


Abu Ein, un ministro sin cartera, estaba entre las decenas de activistas palestinos y extranjeros a los que se ha contenido en un puesto de control israelí en Cisjordania cuando se dirigían a una protesta contra los asentamientos judíos.


Unos 30 soldados israelíes y policías fronterizos dispararon gases lacrimógenos y granadas de sonido contra el grupo y a continuación se produjo un altercado durante el que un policía de fronteras empujó a Abu Ein y lo agarró por el cuello con una mano. Las imágenes del incidente y las fotos tomadas por Reuters muestran que Abu Ein no respondió de forma violenta.


Minutos después, el ministro comenzó a desvanecerse y cayó al suelo agarrándose el pecho. Falleció camino al hospital. No está claro qué provocó su muerte y se le está practicando una autopsia en presencia de forenses palestino, israelí y jordano.


El incidente se produce en un momento de alta tensión entre Israel y Palestina, tras meses de violentos altercados en Jerusalén, Tel Aviv y Cisjordania.


El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, ha descrito el incidente como “un acto bárbaro que no podemos silenciar o aceptar“. El presidente anunció tres días de luto nacional y prometió que se darán “los pasos necesarios” tras una investigación sobre lo ocurrido.
La figura de Abu Ein


Abu Ein fue un firme detractor de la construcción de asentamientos judíos en Cisjordania. Uno de los líderes de los grupos de sociedad civil palestino durante décadas, Ein era un asiduo asistente a las protestas no violentas y fue designado este año al frente de un grupo de protesta respaldado por el gobierno, el Comité para la Resistencia de los Asentamientos y el Muro.


Poco antes de su muerte, habló con los periodistas con voz afónica y con aparentes problemas para respirar. “Este es el terrorismo de la ocupación, este es un ejército terrorista, practicando su terrorismo sobre el pueblo palestino”, declaró a la televisión oficial palestina.


“Hemos venido a plantar árboles en terrenos palestinos y ellos se lanzan al ataque contra nosotros desde el primer momento. Nadie ha lanzado una sola piedra“, denunció entonces.


(Con información de El Huffington Post)

“No hubo más remedio; la tortura era útil”


Testimonio uruguayo de 2011“Con algunos se nos fue la mano”, admitió el coronel retirado Gilberto Vázquez en entrevista con Últimas Noticias. Afirmó que no está arrepentido y que la tortura fue útil y necesaria: “se hacía lo que hiciera falta para tener la información porque del otro lado estaba la vida de nuestros soldados y la paz de la República”. Sobre los desaparecidos, dijo que fueron “casos mínimos”, que obedecieron a “razones económicas” y remarcó que “no se mataba a nadie”.

Publicado el: 31 de enero de 2011 
adhoc©Victoria Rodríguez.
adhoc©Victoria Rodríguez.
Consultado sobre si arrepiente de lo sucedido, Gilberto Vázquez respondió: “No, al contrario”. Dijo estar orgulloso de haber participado “en la salvación del país”. “¿Se imagina lo que hubiera sido un Uruguay comunista en medio de la guerra fría? ¿Vio lo que pasó en Vietnam? Acá hubiera sido espantoso. Era una cuestión práctica”, señaló el coronel retirado.
Ante la pregunta de si tampoco se arrepiente de haber torturado y desaparecido gente, contestó que “no había más remedio”. La otra opción, dijo, era permitir que siguieran matando soldados. “Yo no iba a dejar que los siguieran matando aunque me tuviera que embarrar las manos hasta la manija. Me dolía en el alma y me sigue doliendo, pero no había otra”, agregó. “Cuando a uno le toca, tiene que elegir el mal menor. O los reventaba a palos o dejaba que siguieran matando a mis camaradas”.
“Hicimos las cosas lo mejor que pudimos. Algunas cosas lamentables tuvimos que hacer”, dijo. “Fue como cuando un cirujano tiene que amputar una pierna porque con la gangrena, la persona se muere. No corta la pierna porque le guste. Había que hacerlo. Nosotros salvamos al país y estamos orgullosos”.
“La tortura era útil”
Gilberto Vázquez recordó que cuando los 106 tupamaros se escaparon de la cárcel de Punta Carretas, el 5 de setiembre de 1971, la sensación en las Fuerzas “fue de derrota total”. “No se podía con aquella gente, no había forma”, agregó: por eso los torturaban, para detenerlos, justificó.
“Cuando los empezamos a cascar y los tipos entraron a hablar, ellos nos enseñaron cómo funcionaba el MLN y dónde estaba cada uno”, contó. “En un año se vinieron abajo. Pasamos de estar achicados a achicarlos a ellos. Andaban a los saltos. Agarrábamos a uno y el tipo ya llegaba al cuartel pensando: 'Acá me van a hacer pelota'. Entonces muchos llegaban y decían: 'Vamos a hablar bien' y no precisaba mucha tortura”.
De todas formas, reconoció que los torturaban porque “se hacía lo que hiciera falta para tener la información, porque del otro lado estaba la vida de nuestros soldados y la paz de la República”.
Vázquez señaló que antes de aplicar la tortura entera, se daban choques eléctricos entre sí “para ver lo que era”. “No es tanta cosa”, opinó. “Lo que pasa es que era entre nosotros. Uno sabe que no lo van a matar pero cuando es el enemigo, la cosa cambia radicalmente. Uno no va a traicionar las ideas y los compañeros por un dolorcito, pero cuando la cosa viene de que lo van a matar, cambia”.
Por otra parte, sostuvo que se creó “una historia negra” con que los militares violaban y robaban, “pero no era así”. “Nosotros no permitíamos que esas cosas pasaran. Si pasaba, iba preso. No se permitía ni reírse. Era algo doloroso, triste y lamentable. A uno torturar le pesa en la conciencia toda la vida pero no había más remedio”.
Pocas desapariciones, por motivos económicos
El coronel retirado dijo que “al principio”, se entregaban los cuerpos de los fallecidos. Luego, por un pedido de los altos mandos, comenzaron a desaparecerlos. “Nos explicaron que el país tenía un drama económico. El petróleo había subido, la carne había bajado a la mitad, lo mismo pasaba con la lana”, contextualizó. “El problema económico era tremendo y el país se salvaba por el turismo y se necesitaba dar una sensación de tranquilidad para favorecer la inversión. ¿Quién va a invertir en el Congo? Entonces, la orden fue que cuando muriera alguno, no apareciera. Eso vino de arriba. Fue por razones económicas y parecía razonable”.
Luego, “fueron casos mínimos”, indicó, al tiempo que sostuvo que no se mataba a nadie. “En Chile los mataban, en Argentina el sistema era hacer desaparecer. Acá está (José) Mujica presidente, el Ñato (Eleuterio Fernández Huidobro) senador, (Eduardo) Bonomi de ministro. Acá fueron veinte. Con algunos se nos fue la mano y otros eran tipos enfermos, que de repente llegaban y sin tocarlos, les daba un infarto. El tema fue que entre miles de tipos, alguno se quedaba. Ese desaparecía”.
Respecto al segundo vuelo, señaló que se trata “de un invento”. “Yo nunca supe nada. En el primero los trajimos porque allá los iban a matar. Los salvamos, no por cuestiones humanitarias sino porque para nosotros eran fuente de información importante. Nos servían, pero nos trajo terribles problemas con Argentina porque el sistema de ellos era otro”, argumentó.
Por otro lado, afirmó que no robaron niños. Sobre el caso de Macarena Gelman, dijo que “eso fue una cosa rara”. “Cuando nosotros teníamos a un argentino, se lo dábamos a ellos porque les podía servir como fuente de información y nos traíamos a los uruguayos; pero traerse a una argentina para acá, no tiene la menor lógica”, explicó, al tiempo que calificó el caso como un daño colateral. “Es como cuando tiramos para matar en un lado y uno se tara o le erra, y encaja un bombazo en una escuela. Son cosas que salen del objetivo militar. Nunca pude entender para qué la trajeron”.
Dijo no tener “ni idea” dónde está María Claudia. “Yo no estaba. No lo hubiera permitido porque esas cosas no se hacían”.
Cuando la periodista de Últimas Noticias preguntó dónde están enterrados los desaparecidos, Vázquez respondió: “no están” porque “vino la Operación Zanahoria”. Contó que a fines de 1984 “se desenterraron a los que había, se quemaron y se tiraron las cenizas a un arroyo”, cree que al Manga. Ahora, “no hay nada: lo saben en las Fuerzas Armadas, en el MLN y en el Partido Comunista”.
“En la limpieza, alguno quedó”, dijo, en referencia a los cuerpos de Miranda y de Cháves Sosa.
La Operación Zanahoria la ordenó el general Washington Varela, ahora fallecido. “Éramos amigos y, en aquel momento, me dijo que era una decisión política porque había gente que ya estaba muy cerca y entre los militares algunos querían seguir y volver a la democracia”, contó el coronel retirado, en este momento preso en la cárcel de Domingo Arena (a la que definió como un geriátrico).
Presos a pesar de los acuerdos


Según Gilberto Vázquez, los militares fueron presos por “una venganza del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), que fueron los que tuvieron más desaparecidos en Argentina”.
“Los tipos fueron a la guerra con la mujer y niños chicos. Encima la embarazaban y la metían en el baile, una cosa que a un militar no se le pasa por la cabeza”, comentó. “Mi mujer no sabe nada de nada, y mis hijos menos”.
A diferencia de la relación con el PVP, con los tupamaros -dijo Vázquez- tuvieron contacto hasta que los militares fueron presos. “Siempre quedó claro que ellos no guardan rencor. Los tupa no hicieron denuncias, las denuncias son las del PVP y parte del Partido Comunista”.
Para el gobierno, “esto no es un tema de Justicia: es un negocio”, afirmó el coronel retirado. “Al principio nos dijeron: 'Si aparece algo de la Gelman (María Claudia García), el fiscal tranca las cosas, desactiva el caso y el presidente (Tabaré Vázquez) hace un discurso para decir que se da vuelta la página y esto se terminó'. El tema fue que en el lugar que marcaron no estaba la Gelman y ahí volvió a empezar la cosa”.
El comandante en jefe del Ejército -primero Ángel Bertolotti y después Carlos Díaz- habló directamente con Gilberto Vázquez. “Me dijo: 'Lo quieren preso sí o sí. Son ocho años y hay que hacerse cargo del caso Soba'. Uno de los camaradas que estaba ahí, dijo: 'Yo estuve en miles de operativos, ¿me tengo que hacer cargo de alguien que no se quién es?'. Y además ocho años a nuestra edad, es como perpetua”.
Fueron presos igual, “pero con comodidades y en la Fuerza Aérea, por ejemplo, no fue nadie”, remarcó. “Lo que pasa es que cambiaron los que hicieron el negocio. No está (el comandante Enrique) Bonelli y no está Tabaré (Vázquez) y la cosa cambió”

Líder carapintada rompe el silencio y revela enterramientos clandestinos


EL EX REPRESOR ARGENTINO QUEBRÓ EL PACTO DE MILITARES


Un militar retirado y represor, señalado como el fundador del movimiento de los "carapintada", rompió el silencio y marcó los lugares donde están los restos de algunos desaparecidos. Una declaración que marca un hito en la historia argentina.
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Exmayor Barreiro, integrante de los "carapintadas" en una foto de archivo.


BUENOS AIRES LA NACIÓN / GDA

vie dic 12 2014


El exmayor y represor Ernesto Guillermo Barreiro, que al negarse a declarar en 1987 dio origen al levantamiento carapintada, reveló el martes en el juicio que se le sigue en Córdoba por delitos de lesa humanidad el lugar donde fueron enterrados 25 desaparecidos en un centro clandestino de detención conocido como La Perla.

Las fosas, declaró, se encuentran en el predio donde funcionaba el III Cuerpo de Ejército, y mencionó la identidad de las víctimas.

El testimonio de Barreiro, que declaró junto con los represores Luis Manzanelli, José Hugo Herrera y Héctor Romero, significa un giro histórico en la estrategia judicial de los militares acusados de violaciones a los derechos humanos, que optaron siempre por mantener un "pacto de silencio".
Un quiebre.

"Es un quiebre de la línea que se mantuvo constante en los últimos 30 años. Hasta ahora los restos encontrados nunca fueron por aportes de la propia tropa", dijo a La Nación un general retirado, al evaluar el impacto del testimonio del militar.

Barreiro, que se especializó en inteligencia militar, pero cobró notoriedad durante la Semana Santa de 1987, cuando se negó a presentarse ante la Justicia y se refugió en una unidad en Córdoba, lo que fue el inicio del movimiento carapintada liderado por el teniente coronel Aldo Rico.



Beneficiado con la ley de obediencia debida dictada durante el gobierno de Raúl Alfonsín, evitó el juicio, pero fue dado da baja de las filas del Ejército. En 2004 se radicó en The Plains (Virginia, EE.UU.) con su esposa y cinco hijos, y hace seis años fue extraditado, al reabrirse las causas de derechos humanos tras la anulación de indultos y las leyes de punto final y obediencia debida.

Conducido al penal de Marcos Paz, Barreiro fue trasladado en 2012 a Córdoba para ser sometido a juicio por los delitos de lesa humanidad cometidos en La Perla, uno de los centros clandestinos emblemáticos de la dictadura militar, junto con la ESMA y Campo de Mayo.

En la audiencia del martes, Barreiro dio los nombres de 20 detenidos sepultados en los Hornos de La Ochoa, en el centro clandestino La Perla. Otros cuatro detenidos fueron ejecutados y llevados a una fosa en otro sector del predio y uno más se encontraría en Villa Ciudad América, en las inmediaciones del dique Los Molinos.
Inspección.

El tribunal, presidido por el juez Jaime Díaz Gavier, dispuso constituirse inmediatamente en el lugar señalado por el represor para una inspección ocular, junto con el Equipo Argentino de Antropología Forense, para determinar posibles hallazgos de restos humanos.

El propio juez Díaz Gavier dijo que el testimonio de Barreiro "es un hecho de mucha significación", dado que "nunca ha ocurrido que imputados en esta causa expresen su voluntad de colaborar".

La megacausa de La Perla reúne 27 causas por delitos de lesa humanidad, y los imputados suman unos 50, entre los que se encuentra el ex represor Luciano Benjamín Menéndez, que comandó el III Cuerpo del Ejército, con asiento en Córdoba. Se estima que el juicio se prolongará hasta promediar el año próximo. Las audiencias se extenderán hasta el miércoles próximo y se reanudarán el 4 de febrero. La revelación del militar, apodado "el Nabo", se conoció en vísperas de la celebración del Día Internacional de los Derechos Humanos. El doctor Osvaldo Viola, su abogado, declaró que más allá de las eventuales imputaciones los militares que declararon ayer "están dispuestos a paliar el dolor de sus deudos, indicar guías para que el tribunal pueda encontrar a las personas".

En fuentes castrenses se interpretó la revelación del ex carapintada como "una estrategia para negociar algún beneficio en su situación procesal". Nadie se atrevió a pronosticar si el testimonio de ayer producirá un efecto contagio en otros militares retirados que enfrentan juicios por violaciones de los derechos humanos. No se descarta, en ese sentido, que puedan surgir otros casos aislados.

En los últimos meses comenzó a circular en sectores del Ejército la idea de promover un pedido de perdón y reconocimiento de responsabilidades, como un aporte a la reconciliación. Comenzó a redactarse, incluso, un texto pensado para publicar en una solicitada en los diarios, que no llegó a reunir un consenso amplio.

"La palabra perdón sigue siendo un tema tabú. Hoy no es posible por las consecuencias que tendría autoincriminarse. Sería distinto en un contexto de reconciliación amplia y sin efectos penales", reflexionó una fuente castrense consultada por La Nación.

12 dic 2014

Almanaque de ex preso uruguayo declarado patrimonio por Unesco


EX TUPAMARO JORGE TISCORNIA ESTUVO 4.646 DÍAS PRESO


"El almanaque", una forma inusual de diario personal que Jorge Tiscornia llevó durante los 4.646 días que estuvo preso en el Penal de Libertad (desde 1973 a 1985) será incorporado por la Unesco al Registro Regional Memoria del Mundo.

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Tiscornia registró día a día sus 12 años de prisión. Foto: Marcelo Bonjour.

EDUARDO DELGADO
jue dic 11 2014


Tiscornia (70 años) era integrante del MLN-Tupamaros cuando en junio 1972 fue detenido. Estuvo preso en dependencias policiales y militares, hasta que el 22 de enero de 1973 ingresó al Penal de Libertad, de donde salió el 10 de marzo de 1985.

Ya en otros establecimientos había hecho apuntes, en especial para intentar saber el día que transcurría, pero se los quitaron cuando lo trasladaron.

La primera anotación que hizo cuando llegó al Penal de Libertad fue desde donde venía detenido, el año, el número de preso, de celda, piso y el ala de la cárcel. En 1985, hizo la última anotación en este registro personal y clandestino de su vida en cautiverio que llamó "El Almanaque" —y que llevó durante los 4.646 que estuvo en cautiverio—; escribió sobre la última carta que envió a sus padres y la última visita de estos y sus dos hermanos.

Fue la visita 303 que recibió.

El viernes próximo, se le entregará a Tiscornia la certificación oficial de que "El almanaque" será oficialmente incorporado al Registro Regional del Programa memoria del Mundo de la Organización de las Naciones Unidas para La Educación, la Ciencia y La Cultura (Unesco).

"Comencé a anotar distintos sucesos que pasaban en los almanaques, como el primer día que tuve visita o que recibí una carta. Todo lo que sucedía alrededor mío y de a poco se fue enriqueciendo", comentó Tiscornia a El País.


Dijo que con el Golpe de Estado de junio de 1973, se hicieron más duras las condiciones de reclusión en el Penal de Libertad y pensó que esos almanaques no iban a durar. Entonces, se le ocurrió hacer un par de zuecos de madera, ahuecarlos y guardar los papeles adentro de esa concavidad, primero en uno y luego en otro de esos calzados.

Comenzó guardando los escritos cada año y luego cada seis meses. "Al final de todo, cuando salí, ya casi no daban más los zuecos", dijo. A finales de 1984, se encontró con un recluso con el que había estado en la misma celda diez años atrás, le dijo sonriendo: "Están preñados esos zuecos".

Para Tiscornia, una característica "muy peculiar" de la dictadura uruguaya fue "apostar a la prisión prolongada" y eso "en una repetida sucesión de días todos iguales generan un vacío". Por eso, con "El Almanaque", su intención era "que cada día tuviera un valor en sí mismo, que fuera capaz de vivirlo y aprovecharlo para estudiar, hacer artesanías. El almanaque y colocar acontecimientos en cada día era darle significación a ellos que eran todos iguales".

Escribía en hojas de carta que cortaba en pequeños trozos que algunos confunden con hojillas de tabaco.
Sorpresa.

Tiscornia dijo que todavía está "sorprendido" de la decisión de la Unesco y que intenta "separar las dos cosas: Una es lo que yo hice hace unos 40 años y otra soy yo ahora. Porque lo que hice fue lo que en ese momento mi subjetividad y condiciones me permitían hacer y eso quedó estampado. De ahí evolucioné mucho, me enriquecí, tengo familia, hijos".

"Creo que es como un hijo que ha crecido y tiene que seguir solo, puedo apoyarlo en las circunstancias que me sea posible, pero tiene una independencia que no debo contaminar", agregó.
La reinserción.

Tras salir de la cárcel, Tiscornia guardó y dejó por 15 años casi en el olvido los zuecos con las anotaciones.

"Salí con esos almanaques y tenía bien claro que el pueblo uruguayo había luchado tanto para que nos liberaran que debía reintegrarme rápido al pueblo. Me di un tiempo para que me creciera el pelo y dejara de ser un ´peladito´, comencé a trabajar, formar una familia y tener hijos", dijo.

Recién en 2000, en una reunión con ex presos se generó una discrepancia sobre algo que ocurrió en la cárcel y entonces él comentó que en unos zuecos tenía sus almanaques con apuntes de lo ocurrido en el Penal.

"Casi nadie sabía, los partimos, salieron los almanaques y dirimimos lo que pasó en esa época, en ese momento". Eran cuatro los reunidos y acordaron escribir un libro que editaron en 2003 con el nombre Vivir en libertad y que incluyó referencias a los almanaques.

Más adelante, José Pedro Charlo hizo una película sobre los almanaques, Tiscornia sintió que con ese material "El Almanaque" había comenzado a "tomar cierto vuelo hacia la memoria" y decidió dedicarle "un tiempo especial" para descifrar algunos escritos y dibujos en clave que tenían ya años.

"Empezar a recorrer esos almanaques y asociar las cosas contenidas ahí a uno lo lleva de nuevo a esa situación. Es algo que pasa por momentos dolorosos y necesariamente me encuentro en la situación de tener que hacerlo puesto que se han transformado en memoria que ya no es solo mía", afirmó.

"Los almanaques han cobrado independencia de lo que es mi propia vida y lo único que puedo hacer es decir: Yo me acuerdo de esto", añadió.

Está haciendo un audio con lo anotado mes a mes en los almanaques e intentando explicarlo a alguien que pueda escuchar y no tenga datos de lo que fue y es el Penal de Libertad.
Archivo.

El Almanaque" fue reconocido como "Patrimonio Documental de América Latina y el Caribe, por el Comité Regional del Programa Memoria del Mundo. Dicho programa es una iniciativa de la Unesco destinada a preservar el patrimonio documental del mundo como símbolo de la memoria colectiva de la humanidad.

Guilherme Canela, Consejero Regional de Comunicación e Información de la Unesco, dijo que esto es "un mensaje claro de la Unesco hacia la preservación y divulgación de archivos que documentan la violación de los derechos humanos".
Páginas de un diario insólito

Los meses y los días están anotados en cada pequeña parte de las tarjetas que Tiscornia utilizó durante los más de 12 años que estuvo recluido en el Penal de Libertad. Un pancho (dibujado arriba) refiere a un preso de Florida con ese apodo, a dos celdas de la de Tiscornia, y también a que un regimiento de Florida estaba de guardia en la cárcel.

En una de los apuntes se menciona "guitarrita", una pequeña artesanía que Tiscornia hizo para un cónsul italiano que iba a visitar a los presos políticos con esa ciudadanía. La pieza acompañó al diplomático en sus otros destinos. Dos años atrás estuvo en Uruguay y le dijo a Tiscornia que "es un recuerdo de lo que se puede hacer aun en prisión".

Con el paso de los años, Tiscornia olvidó lo que significaban algunos apuntes y dibujos que hizo en clave en los almanaques. Uno de ellos es el de una regadera. Ex presos fueron los que le recordaron a qué se refería: Era el apodo de un recluso al que en una ocasión un soldado siguió mojándolo con una regadera por el patio del Penal de Libertad.

En una de las tarjetas se aprecian los "símbolos" que utilizaba Tiscornia en sus apuntes y lo que significaban. El aprete era cuando las condiciones en la cárcel se complicaban, con menos visitas y más reclusos sancionados. "Kaput noticiero" hacía referencia a los cortes que los reclusos sufrían cuando se emitían noticias por televisión.

http://www.elpais.com.uy/

Estrellas para un Condor

Paraguay: legisladores cuestionan a Cartes por distinguir a un torturador de la dictadura


Richer lamentó que Cartes no dijo nada en el Día Internacional de los Derechos Humanos (el 10 de diciembre pasado) y en contrapartida su Gobierno distinguió el 3 de diciembre a toda una remesa de policías, entre quienes se encuentra el excomisario Eusebio Torres, denunciado por torturas cometidas durante la dictadura del Gral. Alfredo Stroessner.
El senador del Frente Guasu vinculó a Torres con la detención de los hermanos Benjamín y Rodolfo Ramírez Villalba en 1974, ambos desaparecidos.
Seguidamente, López Perito pidió la palabra y reforzó la postura de Richer. Sentenció aún más al excomisario Torres al identificarlo como “su interrogador” cuando fue llevado a una dependencia policial detenido por oponerse al régimen dictatorial imperante.
“No hablo por terceros sino por experiencia directa. Fue mi interrogador. Me tomaba declaraciones policiales, que constituyeron el encabezamiento (de un juicio) por la Ley 209, con teju ruguái (látigo) y ayudantes de tortura”, añadió.
Explicó que este método utilizaban los personeros del régimen para obtener declaraciones, con el objetivo de someterlos posteriormente a un arbitrario juicio sin la más mínima posibilidad de defenderse.
“Creo que el presidente Cartes está muy mal asesorado en muchos ámbitos. No creo que la delegación paraguaya ante el Consejo de los Derechos Humanos pueda explicar un evento como este (refiriéndose a la condecoración a un acusado de torturador)”, manifestó.
Piden “rodar cabezas”
Tanto Richer como López Perito sugirieron al presidente Cartes hacer “rodar cabezas” y tomar cartas en el asunto “para demostrar que no está encubriendo a torturadores actualmente”.
César Velázquez, víctima de la dictadura stronista y coordinador del Comité Cívico de DD.HH., manifestó su indignación por el homenaje que le rindió el Ministerio del Interior a Torres, procesado y encarcelado por torturador. “Estamos indignados, ofendidos y humillados por este homenaje que le brindó el ministro del Interior, Francisco de Vargas, precisamente el hijo de Pancho de Vargas, quien fue el que querelló a Eusebio Torres en el caso de Miguel Ángel Soler”, manifestó.