3 feb 2015

DOCUMENTO DEL CELS SOBRE EL PROYECTO PARA CREAR LA AGENCIA FEDERAL DE INTELIGENCIA


Un aporte para el debate que se viene

El CELS considera un avance el traspaso de las escuchas a la Procuración, pero alerta sobre la necesidad de reducir el tamaño de la central de espías y de profesionalizar su actividad. Mañana comienza a tratarse en el Congreso.

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) entiende que la disolución de la Secretaría de Inteligencia (SI) y la creación de la nueva Agencia Federal de Inteligencia (AFI) son medidas de una “absoluta trascendencia política”. Considera como “un avance sustantivo” el traspaso de las escuchas a la Procuración, pero emitió un comunicado en el que también manifiesta algunos problemas del proyecto de ley y llama la atención sobre las relaciones “espurias” entre Justicia y espías. Pide un diálogo amplio y maduro en el Congreso entre gobierno y oposición para trabajar “en el mejoramiento del proyecto sin buscar ventajas coyunturales que desplacen el eje de uno de los temas centrales para el sistema democrático”.
“En un contexto en el que se ha puesto en debate el intolerable nivel de autonomización del aparato de Inteligencia nacional y sus relaciones espurias con el sistema político y judicial, la nueva regulación debería servir para promover la reducción de su tamaño, la profesionalización de la actividad y una clara subordinación a las instituciones democráticas y al gobierno político. En igual sentido, representa un avance sustantivo sacarle a esta Agencia la facultad de centralizar las intervenciones telefónicas vinculadas a causas criminales y su traspaso al Ministerio Público”, señala el CELS.
Bajo el título “Avances y retrocesos en la Ley de Inteligencia”, las siete páginas del comunicado subrayan aportes, pero sobre todo se detienen pormenorizadamente en los problemas que plantea el proyecto en miras a revisar estas líneas en un debate en el Congreso. “La conveniencia de avanzar sobre la estructura autonomizada del aparato de Inteligencia nacional se puede tornar ineficaz (...) si se aumentan las competencias de la AFI y se superponen tareas de investigación e Inteligencia criminal. En este sentido, el proyecto no reformula la relación promiscua que existe con la Justicia federal al otorgarle y reforzar funciones de investigación. Además, se queda a mitad de camino en las modificaciones relativas a la incorporación de nuevos controles políticos, parlamentarios y judiciales que se requieren para transparentar su actividad”, expresa el documento.

2 feb 2015

Joseph Stiglitz: Alemania es el problema, no Grecia

El economista y ganador del Premio Nobel Joseph Stiglitz ha dicho esta semana que la zona euro debería mantenerse unida, pero si se rompe, sería mejor para Alemania que fueran ellos quien abandonara la moneda única que Grecia. “A pesar de que la unión fue un experimento, nada ha dividido tanto a Europa como el euro”, dijo Stiglitz en una entrevista en la CNBC.

ene 30 2015 
Nerea Castro

por YTM⎮


Grecia no es la única economía en dificultades dentro del euro, y es por eso que se necesita un nuevo enfoque, dijo Stiglitz. “Las políticas que Europa ha endosado a Grecia simplemente no han funcionado y eso es cierto también para España y otros países”.

El profesor de la Universidad de Columbia es uno de los 18 economistas que firmaron una carta diciendo que Europa se beneficiaría dándole a Grecia un respiro y reduciendo su carga de deuda y una extensión condicional del período de gracia. Pero en la carta en el Financial Times la semana pasada, hizo hincapié en que Grecia también tendría que llevar a cabo reformas. “Grecia cometió algunos errores… pero Europa cometió errores aún más grandes”, dijo Stiglitz. “La medicina que recetaron fue en realidad veneno. Provocó un aumento de la deuda y un descenso del crecimiento”.

“Si Grecia abandona el euro, creo que Grecia lo hará realmente mejor… Habría un período de ajuste. Pero Grecia comenzaría a crecer”, dijo. “Si eso sucede, vamos a ver como España y Portugal, que también han tomado esta medicina tóxica, tomarán un camino alternativo.” Insistiendo en que lo mejor para Europa y el mundo es mantener intacto el euro, argumentó que mantener la moneda única en su conjunto requiere más integración. “Hay una agenda económica inacabada que la mayoría de los economistas están de acuerdo en acometer, con la excepción de Alemania.”

Stiglitz cree que el problema real es Alemania, que se ha beneficiado en gran medida del euro. “La mayoría de los economistas están diciendo que la mejor solución para Europa, si se va a romper, es que Alemania saliera de la eurozona. El marco se revalorizaría, la economía alemana descendería.”

Bajo ese escenario, Alemania se enteraría de lo mucho que necesita que el euro se mantenga intacto, y posiblemente esté más dispuesta a ayudar a los países que lo están pasando mal. “La esperanza era que, por tener una moneda común, todos los crecerían juntos”. Sin embargo, esto debería funcionar en ambos sentidos.

Fuente: http://www.yometiroalmonte.es/2015/01/29/joseph-stiglitz-alemania-problema-grecia/

Más secretos de la represión

Cada vez se hace más imperioso justificar la inacción respecto de los crímenes de la dictadura. La defensa presidencial del ministro Fernández Huidobro –“ha hecho lo imposible por saber más”–, y en general las actitudes gubernamentales, no soportan la evidencia de los hechos, entre ellos algunos episodios que recién ahora se conocen.

11 tema militar F Gutierrez
Militares. Foto: Federico Gutiérrez
Nunca imaginó el ministro Eleuterio Fernández Huidobro que una más de las ingeniosidades irreverentes de su vasto repertorio podía provocar tan inesperadas e indeseadas consecuencias. A los pocos días del anuncio de Tabaré Vázquez sobre su doblete (el del Ñato), el Frente Amplio debió montar a las apuradas un sainete para demostrar que aquel que pedía autorización para torturar estaba profundamente comprometido con la causa de los derechos humanos. El presidente electo, como corresponde, no opinó y menos aun rectificó su decisión (aunque las “filtraciones” facilongas dicen que “lo está esperando”). Pero como las repercusiones siguen, el presidente José Mujica se sintió en la obligación de multiplicar la defensa. Utilizó algunos argumentos, ¿cómo se pueden calificar?, extravagantes, imperfectos, vulnerables, que no parecen ayudar a la causa. El Pepe desechó de un plumazo el informe lapidario de la Comisión Internacional de Juristas: “Es gente que está allá, en Ginebra, cobrando bien”. Y justificó al Ñato diciendo: “Cuando lo calientan es feroz, es una cuestión de temperamento. Además, se dice cada pavada, como el síndrome de Estocolmo, en gente que no estuvo ni media hora adentro de un calabozo”.
Los argumentos (y éste en especial) se desflecan y no logran el objetivo de desviar el centro de la discusión: ¿por qué los gobiernos frenteamplistas eluden la responsabilidad de investigar los crímenes de la dictadura? Al respecto hay algunas afirmaciones del presidente que revelan hasta dónde el gobierno siente la presión social: “El ministro (Fernández Huidobro) ha hecho lo imposible por saber más”, una opinión que enfrenta a todas las organizaciones de derechos humanos y sociales que respaldaron al Serpaj. Y en términos más generales explicó: “Es un secreto a voces que quienes manejan información no la ponen arriba de la mesa, tal vez pensando en su seguridad o tal vez por acuerdo colectivo. El grueso de la información que hemos recabado viene por caminos de muy abajo, viene por corajeadas de gente que no tenía ninguna responsabilidad. Nosotros hacemos lo que humanamente podemos en las circunstancias en las que estamos, y no somos magos”.
Aunque resulte tedioso desbrozar la paja del trigo, se imponen algunas precisiones. Hay que decir que el grueso de la información que los jueces usaron como insumos para investigar los hechos fue aportado por los familiares de las víctimas y compañeros de militancia; el gobierno no hizo ningún aporte significativo; más aun, el gobierno (el Ministerio de Defensa en este caso) negó información a los juzgados.
Por otra parte, los soldados mencionados por el presidente ofrecieron sus conocimientos parciales a los jueces, a los familiares, a los abogados, a los antropólogos. Muchas veces fueron expuestos ante los militares que habían sido sus responsables en los tiempos en que se asesinaba en los cuarteles y se ordenaba enterrar los cuerpos en tumbas clandestinas; fueron obligados a un “manyamiento” con el consentimiento expreso del ministro Fernández Huidobro. El presidente Mujica, que alude a la condición humilde de esos informantes, nunca tomó medidas para impedir tales “manyamientos” ni tomó medidas con el ministro que los permitía.
El pacto de silencio –en la argumentación oficial– se erige como un muro infranqueable, por lo que, como sugiere el presidente, habrá que “recorrer otros caminos”, dice, seducido por la experiencia sudafricana, donde los criminales quedaban en libertad y absueltos de todo castigo en la medida en que confesaran públicamente sus crímenes, con lujo de detalles. En la versión charrúa fue lo que propuso el entonces secretario de la Presidencia Gonzalo Fernández, cuando sugirió –en una reunión secreta– a los oficiales directamente implicados en los crímenes que entregaran “algunos huesitos”, que el resto “se arregla”.
Sin embargo, prevalece la sensación de que el pacto de silencio sería menos espeso y menos infranqueable si el gobierno tuviera verdadera intención de investigar, si se involucrara efectivamente en la búsqueda de la información. No siempre hubo una actitud pasiva: la ministra de Defensa Nacional del primer gobierno de Tabaré Vázquez, Azucena Berrutti, con su estilo de abuelita dulce, fue inflexible en ciertos criterios básicos. Por ejemplo, en las instancias de promoción de nuevos generales, la ministra invariablemente solicitaba a la organización Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos sus antecedentes sobre eventuales implicancias en crímenes de lesa humanidad; por ejemplo, en la remoción del comandante en jefe Carlos Díaz, ni bien se enteró de que el general se había reunido con Julio María Sanguinetti, Yamandú Fau, y los generales Pedro Aguerre y Miguel Dalmao, sin su consentimiento; por ejemplo, en la celeridad con que incautó un archivo de inteligencia militar en el antiguo cuartel del Cgior, por otra parte el único, de origen militar, localizado hasta el momento. Sin embargo, el mayor aporte de la ministra Berrutti fue la decisión de incorporar personal civil a las estructuras más sensibles del ministerio y la promoción en tareas clave de oficiales que exhibían un auténtico sentido de profesionalidad.
Recientemente el actual ministro de Trabajo, José Bayardi, cuestionó, en una extensa y dura carta a los lectores, el contenido de una nota del periodista Sergio Israel sobre Fernández Huidobro, publicada en Búsqueda en la edición del 31 de diciembre. Israel sostuvo que “Bayardi primero, y Fernández Huidobro después, desmontaron los esfuerzos de la primera ministra de Defensa del Frente, Azucena Berrutti, destinados a dotar a la secretaría de Estado de una sólida estructura civil”. Bayardi, quien fue subsecretario de Defensa y después titular del ministerio, rechazó tajantemente que él hubiera desmontado lo hecho por Berrutti. Habrá que determinar, en forma detallada, la cuota de responsabilidad de Bayardi en el desarme de la estructura civil, cuyo último capítulo fue el decreto 156/012, firmado por Mujica y Fernández Huidobro, por el que la estructura de inteligencia pasa a funcionar dependiendo del mando militar.
En la concepción de Berru-tti la inteligencia militar era un objetivo prioritario en una especie de descentralización, que permitiera a militares y civiles realizar la tarea de inteligencia por fuera de la cadena de mando. El objetivo se alcanzó plenamente en el último tramo de 2007 cuando se puso en ejecución una delicada tarea de contrainteligencia para ubicar el archivo completo del Sid y del Ocoa, cuya versión parcial –y depurada– había incautado la ministra en 2006. Dos coroneles fueron responsables de la investigación que implicaba, naturalmente, investigar a colegas. Finalmente, cuando la búsqueda arrojó resultados, fue directamente informado el comandante del arma, el general Jorge Rosales.
El trabajo de contrainteligencia había detectado que un coronel de inteligencia en actividad había sustraído un archivo militar (decenas y decenas de miles de fojas, carpetas, fotografías y microfilmaciones) y que lo había ocultado en su domicilio particular. La contrainteligencia estaba, en enero de 2008, en condiciones de allanar la casa del coronel –ya en situación de retiro– cuando se produjo una situación política que obligó a la ministra Berru­tti a elevar su renuncia al presidente Vázquez. Explicada la renuncia por razones de salud, la misma demoró en concretarse por pedido de Vázquez. El subsecretario Bayardi quedó a cargo del ministerio y fue confirmado en el puesto el 3 de marzo de 2008. A la ministra Berrutti y a sus asesores les preocupaba el expediente de contrainteligencia, en tanto los oficiales a cargo aguardaban una orden para actuar, que el ministro interino demoraba. Como resultó imposible coordinar, la doctora Berrutti solicitó una entrevista con Vázquez. Concurrió con sus asesores, y ante el presidente y el secretario Fernández detalló la delicada y peligrosa situación. Vázquez se lamentó de la inacción de Bayardi, pero, que se sepa, el episodio no avanzó, ni con Bayardi ni con su sucesor Fernández Huidobro. El expediente seguramente permanece en algún lugar del despacho ministerial; y el archivo –que, se asegura, es el original, el completo– probablemente siga en el domicilio del coronel retirado, seguramente alimentando pequeños juegos de espías y operativos cercanos al chantaje.
No sólo las confesiones de los responsables podrán dilucidar los secretos de la represión; también los documentos, pero para ello hay que ubicarlos, y para ubicarlos debe haber voluntad política.
http://brecha.com.uy/

El odio, el miedo y la paciencia cívica

 Por Mempo Giardinelli

A lo largo de la semana, y mientras la desdichada muerte del fiscal Nisman se diluía en fuegos artificiales periodísticos y televisivos, más de una conversación argentina giró en torno del odio y del miedo. Por eso últimamente se ve, se siente y se padece cierta polución ambiental, sobre todo en Buenos Aires y en ese apéndice geográfico porteño que se llama “la costa”, donde se amplifica todo lo malo y negativo.
El malhumor parece patrimonio exclusivo de las clases medias porteñas y acaso bonaerenses, y aunque se siente mucho menos en el interior del país, donde las gentes trabajan y progresan arduamente con más afán y menos quejas, la verdad es que tiñe al país todo. Quizá por eso circula el chiste, en provincias, de que si en la capital estallara un movimiento separatista como el de Barcelona, la Argentina toda apoyaría alborozada la independencia porteña.
Bromas aparte, la vida cotidiana de millones de argentinos no es insatisfactoria como publicitan esas usinas, hay muchos indicadores de que el país crece y las mejoras son evidentes, sobre todo si se compara cualquier aspecto actual con los ‘90, 2001 o 2003. Y es un hecho que la gente que brinda servicios en el vasto territorio nacional –choferes, gastronómicos, mineros, bibliotecarios, porteros, domésticas, peones y de mil oficios más– no tiene el gesto amargo, de resentimiento, que se ve en vastos sectores de la clase media porteña. Que curiosamente suelen ser los más acomodados, los que viajan por el mundo y están acostumbrados a ser o sentirse ricos y poderosos.
A ellos no les va mal en la vida, y por eso su furia es desproporcionada. Más aún: les va mejor que nunca en los últimos 30 años, pero su odio y su miedo harían pensar al mundo que aquí se vive en el borde mismo del infierno. Que es quizá lo que buscan, conscientes o no.
Querían las libertades democráticas y votaron masivamente a Alfonsín, e incluso padres y madres de muchos de ellos lucharon por esas libertades. Hoy las tienen a pleno, vigentes y respetadas como nunca antes, y en especial la libertad de expresión, pero hablan de “régimen”, de “dictadura” y gritan que “esto es Cuba, Venezuela, Bolivia o Nigeria”. Gracioso, si no fuese inmoral.
El otro día, después de participar en 6, 7, 8 sentí, por primera vez, ácido y tangible, ese aire enrarecido. Había algo sórdido en el silencio del taxista y en un mozo, y al día siguiente en la mirada de transeúntes o pasajeros del tren y el subte. Pensé que a muchos les habían inoculado odio. No disenso, no discrepancia democrática, tan saludable y creativa. No, odio. Un odio puro que mezcla lo cholulo con la antipatía, que es como decir leche cuajada con acero oxidado. Un enojo cualquiercosista, digamos.
Después, en el Aeroparque, me encontré con un tipo luego de casi 30 años. Eramos jóvenes entonces y él colaboraba en Puro Cuento. Talentoso, un tipazo. Ahora le va muy bien, dijo, alcanzó una posición excelente y llegaba de vacacionar en Buzios. Celebré la alegría del encuentro, pero me cortó: “Lástima que vos sos kirchnerista; eso arruina todo. Hoy no podríamos ser amigos”. Lo miré azorado. “Yo los mataría a todos; me dan asco.” Y subrayó, provocativo: “Eso, asco me dan”. No se daba cuenta de nada; no veía más allá de su odio. Le dije que lo sentía, sincero, y tomé mi vuelo con la pregunta resonando: ¿qué les pasa, cómo llegaron a semejantes niveles de odio?
Tal resentimiento es inexplicable, porque la mayoría ahora tiene trabajo, sueldos al día, leyes sociales, vacaciones. Son empleados, artistas, intelectuales, académicos, profesionales, técnicos. Pero en cuanto pueden ofenden, gritan, insultan, acusan, adjetivan y amenazan. Hasta de muerte, deseo que parece fascinarlos. Quizá para huir del calvario de convivir con sus propias almas desesperadas quién sabe por qué. Porque ideología eso no es.
¿Es conjeturable que los odiadores ignoran cómo ha cambiado el país? ¿Que no les gustan los avances sociales? ¿O que millones de ciudadanos pueden hoy comprar una moto, construir viviendas modestas, estar bancarizados y documentados y recibir beneficios sociales de un Estado que no está distraído? ¿Será que odian que el servicio doméstico esté legislado y bajo control? ¿Los alarmará que “los negros” participen del progreso lento y hoy puedan, por ejemplo, vacacionar?
Como sea, no les interesa entender ni discutir. Sólo quieren tener razón. Se convencen velozmente de lo que vieron y escucharon y era fácil e impactante. No analizan, a lo sumo monologan. Y así impiden incluso el inocuo diálogo de sordos. Prefieren el monólogo de sordos, que ha de ser más duro de soportar.
Pero es peligroso. Sobre todo porque del odio al miedo hay sólo un paso. Y del miedo a la histeria otro, y así los usan. Por eso no tenemos que burlarnos ni enojarnos. Nosotros, llenos de dudas, incluso con vacilaciones, tenemos que esforzarnos por contenerlos con argumentos, hechos y razones, y calmarlos. Predicar la convivencia, el disenso educado y la discusión pasional respetuosa y tolerante. Toda otra actitud agranda el odio, y dispara miedo y violencia. Eso impone ejercitarnos en la paciencia cívica.
Y es claro que muchas cosas se pueden reprochar al kirchnerismo, nadie lo niega. Errores, muchos. Y corrupción –que es lo que más los indigna; ahora todos parecen Cruzados de la Transparencia– es claro que la hay, nadie lo niega después de doce años de gestión. No mayor que en tiempos de Menem y sus pandillas de economistas y empresarios, es obvio que la hay y ninguna persona decente la tolera ni justifica. Pero es ridículo enloquecer gritando apellidos amplificados sólo mediáticamente.
Toda la ciudadanía repudió la corrupción instalada por los militares y luego desatada como estilo político en los ’90. La Argentina sana siempre quiere que vayan en cana los condenados. Pero cuando lo son, si es que lo son. Y por la Justicia, no por medios, periodistas y charlatanes que a tantos argentinos les hacen creer que sus suposiciones son pruebas, y sus opiniones, veredictos. Eso es antidemocrático.
Hay que entender a los odiadores y apaciguarlos. Porque temen la sombra, lo desconocido, lo que ignoran, lo que se mueve y ocupa lugares que ellos consideraban propios e inalterables. Temen lo que les hacen creer que creen; lo que les parece que es mejor creer; lo que quieren creer. Bien decía el Gran Sarmiento: “El que solamente cree, no piensa”.
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Rousseff sufre su primer golpe en el nuevo Congreso brasileño

Eduardo Cunha, un diputado que se opuso a distintas propuestas de ley del Gobierno de la presidenta durante su primer periodo, es el nuevo presidente de la Cámara de Diputados


Eduardo Cunha celebra la victoria este domingo. / RODOLFO STUCKERT (CÂMARA DOS DEPUTADOS)

El Gobierno de Dilma Rousseff sufrió su primera gran derrota de la nueva legislatura en la apertura del Congreso brasileño, celebrada este domingo. El diputado Eduardo Cunha, del opositor PMDB, resultó elegido como presidente de la Cámara de Diputados en la primera vuelta. Cunha, un viejo dolor de cabeza para el Gobierno de Dilma, recibió 267 votos, diez más que los necesarios, tras efectuar una campaña que recalcaba la separación entre los legisladores y el Ejecutivo. El consuelo que recibió la mandataria en la jornada es que su candidato para el Senado, Renan Calheiros, también del PMDB, fue reelecto sin sobresaltos. 


Tras el anuncio de su victoria, Cunha proclamó que será el "presidente de todos" y que, pese a la "intención del Ejecutivo de intervenir" en las elecciones de la Cámara de Diputados, no guardaba rencores. "No hay por nuestra parte deseo alguno de tomar represalias. Fue una campaña muy disputada, pero la gente dejó muy claro que buscaba la independencia del Parlamento [frente al Ejecutivo]. Este [el Congreso] es el escenario donde se deben ejercer los debates que se necesitan y que se harán, con total certeza. Nunca dijimos que seríamos oposición, pero dijimos que no seríamos sumisos, y no lo seremos".
El nuevo presidente de la Cámara de Diputados, que se enfrentó al Gobierno de Rousseff particularmente durante el desgastante proceso de votación de la Ley de Puertos, en 2013, tendrá el poder de definir lo que irá a votación en la Casa. Sin estar alineado con el Palacio de Planalto, pese a formar parte de la base del Gobierno, Cunha puede traer problemas a la mandataria si pauta proyectos que podrían obligar al Ejecutivo a hacer más gastos de los que tenía planeados, sobre todo en un año en que había planeado un ajuste económico.
Cunha se enfrentó a Rousseff durante el desgastante proceso de votación de la Ley de Puertos
Otro punto de choque entre Rousseff y Cunha es que este ya se ha manifestado a favor de la creación de una nueva Control para la Industria de Petrobras, y que se ha declarado totalmente en contra de la reglamentación de los medios, una propuesta que el PT ha intentado aprobar desde hace años. Un riesgo más remoto es que apoyase un proceso de impeachment (destitución) a consecuencia del escándalo de Petrobras, pero el propio Cunha ha dicho que no está en sus objetivos. En cualquier escenario, la mandataria necesitará el apoyo del nuevo presidente de la Cámara para llevar adelante sus proyectos.
Este domingo, Cunha, que hizo una campaña intensa en búsqueda de apoyos e incluso alquiló el bar de un hotel para convencer a sus compañeros para que apoyasen su candidatura, derrotó al petista que apoyaba el Gobierno, Arlindo Chinaglia, que recibió 136 votos. En tercer lugar quedó el candidato de oposición, Júlio Delgado, del PSB, con 100 votos, al frente del socialista Chico Alencar, que recibió ocho.

La disputa en el Senado

En el Senado ocurrió el resultado esperado: Renan Calheiros fue reelecto presidente con 49 votos, sobre 31 recibidos por su único adversario, su compañero del PMDB Luiz Henrique, y solo una abstención. El senador, que se mantuvo fiel al Gobierno durante el primer mandato de Rousseff, intentará contener, en la medida de las posibilidades legislativas, las posibles rebeldias de Cunha en la Cámara baja.
Una vez electo, Calheiros, sorprendido por la aparición de una candidatura alternativa a la suya una semana antes de la votación, afirmó que su partido, el PMDB, "también trabajará por la estabilidad económica" y mencionó a su compañero de partido, el vicepresidente Michel Temer.
El presidente del Senado afirmó que "las decisiones se tomarán de forma colectiva y nunca serán, como nunca han sido, monocráticas. Hemos buscado el consenso hasta el límite". Insistió en que "hay mucho por hacer" y se refirió a la reforma política, por la cual prometió empeñarse “personalmente”. Calheiros anunció que se reunirá con Cunha este lunes para “afinar” una agenda común que acelere el proceso legislativo y "contribuya para mejorar el ambiente de negocios" en el país.