2 feb 2015

Rousseff sufre su primer golpe en el nuevo Congreso brasileño

Eduardo Cunha, un diputado que se opuso a distintas propuestas de ley del Gobierno de la presidenta durante su primer periodo, es el nuevo presidente de la Cámara de Diputados


Eduardo Cunha celebra la victoria este domingo. / RODOLFO STUCKERT (CÂMARA DOS DEPUTADOS)

El Gobierno de Dilma Rousseff sufrió su primera gran derrota de la nueva legislatura en la apertura del Congreso brasileño, celebrada este domingo. El diputado Eduardo Cunha, del opositor PMDB, resultó elegido como presidente de la Cámara de Diputados en la primera vuelta. Cunha, un viejo dolor de cabeza para el Gobierno de Dilma, recibió 267 votos, diez más que los necesarios, tras efectuar una campaña que recalcaba la separación entre los legisladores y el Ejecutivo. El consuelo que recibió la mandataria en la jornada es que su candidato para el Senado, Renan Calheiros, también del PMDB, fue reelecto sin sobresaltos. 


Tras el anuncio de su victoria, Cunha proclamó que será el "presidente de todos" y que, pese a la "intención del Ejecutivo de intervenir" en las elecciones de la Cámara de Diputados, no guardaba rencores. "No hay por nuestra parte deseo alguno de tomar represalias. Fue una campaña muy disputada, pero la gente dejó muy claro que buscaba la independencia del Parlamento [frente al Ejecutivo]. Este [el Congreso] es el escenario donde se deben ejercer los debates que se necesitan y que se harán, con total certeza. Nunca dijimos que seríamos oposición, pero dijimos que no seríamos sumisos, y no lo seremos".
El nuevo presidente de la Cámara de Diputados, que se enfrentó al Gobierno de Rousseff particularmente durante el desgastante proceso de votación de la Ley de Puertos, en 2013, tendrá el poder de definir lo que irá a votación en la Casa. Sin estar alineado con el Palacio de Planalto, pese a formar parte de la base del Gobierno, Cunha puede traer problemas a la mandataria si pauta proyectos que podrían obligar al Ejecutivo a hacer más gastos de los que tenía planeados, sobre todo en un año en que había planeado un ajuste económico.
Cunha se enfrentó a Rousseff durante el desgastante proceso de votación de la Ley de Puertos
Otro punto de choque entre Rousseff y Cunha es que este ya se ha manifestado a favor de la creación de una nueva Control para la Industria de Petrobras, y que se ha declarado totalmente en contra de la reglamentación de los medios, una propuesta que el PT ha intentado aprobar desde hace años. Un riesgo más remoto es que apoyase un proceso de impeachment (destitución) a consecuencia del escándalo de Petrobras, pero el propio Cunha ha dicho que no está en sus objetivos. En cualquier escenario, la mandataria necesitará el apoyo del nuevo presidente de la Cámara para llevar adelante sus proyectos.
Este domingo, Cunha, que hizo una campaña intensa en búsqueda de apoyos e incluso alquiló el bar de un hotel para convencer a sus compañeros para que apoyasen su candidatura, derrotó al petista que apoyaba el Gobierno, Arlindo Chinaglia, que recibió 136 votos. En tercer lugar quedó el candidato de oposición, Júlio Delgado, del PSB, con 100 votos, al frente del socialista Chico Alencar, que recibió ocho.

La disputa en el Senado

En el Senado ocurrió el resultado esperado: Renan Calheiros fue reelecto presidente con 49 votos, sobre 31 recibidos por su único adversario, su compañero del PMDB Luiz Henrique, y solo una abstención. El senador, que se mantuvo fiel al Gobierno durante el primer mandato de Rousseff, intentará contener, en la medida de las posibilidades legislativas, las posibles rebeldias de Cunha en la Cámara baja.
Una vez electo, Calheiros, sorprendido por la aparición de una candidatura alternativa a la suya una semana antes de la votación, afirmó que su partido, el PMDB, "también trabajará por la estabilidad económica" y mencionó a su compañero de partido, el vicepresidente Michel Temer.
El presidente del Senado afirmó que "las decisiones se tomarán de forma colectiva y nunca serán, como nunca han sido, monocráticas. Hemos buscado el consenso hasta el límite". Insistió en que "hay mucho por hacer" y se refirió a la reforma política, por la cual prometió empeñarse “personalmente”. Calheiros anunció que se reunirá con Cunha este lunes para “afinar” una agenda común que acelere el proceso legislativo y "contribuya para mejorar el ambiente de negocios" en el país.