Cuenta regresiva. El cambio de humor social se potencia por la crisis del transporte público y el fraude del discurso anticasta y honestista
Por Luis Bruschtein
11 de abril de 2026

(Leandro Teysseire)
La imagen de Milei cayó en picada, aunque no aparece un proyecto alternativo. Sin el vocero, el gobierno quedó mudo ante las denuncias de corrupción. Tic-Tac, comenzó la cuenta regresiva para el gobierno de Javier Milei con el paro de los colectivos, el regreso de los cortes de ruta, la inflación que no cede y la catarata de casos de corrupción.
La imagen de Milei cayó en picada, aunque no aparece un proyecto alternativo. Sin el vocero, el gobierno quedó mudo ante las denuncias de corrupción. Tic-Tac, comenzó la cuenta regresiva para el gobierno de Javier Milei con el paro de los colectivos, el regreso de los cortes de ruta, la inflación que no cede y la catarata de casos de corrupción.
El fenómeno libertario sólo se apoya en el Presidente y en este momento sería imposible su reelección. El intento de inflar la imagen de Patricia Bullrich choca con una sociedad harta de cualquier oficialismo del ajuste.
En los momentos de cambio de humor siempre hay un punto de inflexión, a partir del cual se hace muy difícil retomar el rumbo. Fue posible visualizar el comienzo de ese cambio en la masividad que tuvo la convocatoria del 24 de marzo. El conflicto con los propietarios y los choferes de colectivos permitió que aflorara y se expresara en forma de bronca el malestar acumulado por los maltratos y sacrificios provocados por el gobierno.
Es objetivo que el principal opositor ha sido el peronismo enrolado en Unión por la Patria, pero no ha sido esa fuerza la que generó el cambio de humor en la sociedad. Por el contrario, tendrá que esforzarse si quiere capitalizarlo. El motor del descontento ha sido el ajuste permanente y la percepción de que los principales perjudicados son los trabajadores en todos los niveles.
Este país fragmentado con la proliferación de actividades que promueven el individualismo y la desconfianza mutua, rompió esa tendencia a la dispersión y coaguló en el sentimiento colectivo de haber sido estafado por el relato del denuncismo, el ajuste y el egoísmo.
El conflicto con los colectivos tocó un nervio sensible para millones de trabajadores que debieron pagar fortunas para viajar como vacas, cuando el tercer o cuarto colectivo, después de dos horas de espera, tenía lugar y paraba. Javier Milei debe entre 120 y 150 mil millones de pesos en subsidios impagos a los colectiveros.
Muchos prestadores de salud del PAMI cortaron sus servicios a los jubilados por la deuda millonaria del gobierno. Con los prestadores del PAMI la deuda es de 500 mil millones de pesos, lo que afecta los servicios de las farmacias y de cinco mil sanatorios, cl̀inicas y laboratorios en todo el país, que atienden a seis millones de jubilados.
El déficit cero libertario se consiguió sobre la base de una enorme deuda social, a la que se suma el cierre del Plan Remediar, y de los planes Potenciar Trabajo que beneficiaban a 900 mil personas.
La gran ilusión del relato libertario se sostuvo sobre tres columnas: la Gestapo tuitera, la pauta publicitaria de entes autárquicos y otras dependencias del Estado, y la vocería que estaba a cargo de Manuel Adorni. Mal o bien, el vocero daba respuesta y se quedaba con la última palabra. Al revés que las otras dos herramientas que buscan atemorizar una y crear la impresión de opinión objetiva, la otra, con la vocería, el gobierno intervenía de manera oficial. Aunque dijera una barbaridad, intervenía en el diálogo, confrontaba críticas y era apuntalado por las otras dos.
Las denuncias contra Manuel Adorni afectaron en un doble sentido. Por un lado terminaron de destrozar el discurso anticasta y honestista con el que hicieron campaña. Y por el otro, dejaron fuera de carrera al vocero y a la vocería porque no tienen respuesta a todas las denuncias que comenzaron a aparecer en los medios.
Al perder la vocería, el gobierno desordenó su discurso. Cada ministro con su cuentito y algunos tratando de evitar la ola de denuncias. Pero para un gobierno que se sostiene sobre un relato que vende sólo ilusión y expectativa, la pérdida de la vocería en plena crisis de credibilidad lo dejó mudo, indefenso y con el relato haciendo agua.
La catarata de denuncias de corrupción, robo a los discapacitados, intervención presidencial a cara limpia en una estafa, uso de jubiladas para evadir el fisco o los créditos de cientos de miles de dólares del Banco Nación a funcionarios libertarios, que triplican las cantidades promedio de los créditos normales, ofrecieron una imagen de rapiñeros que el gobierno no ha podido contrarrestar.
En ese tiempo blanco explotó la pompa de jabón de la expectativa. La sociedad advirtió por primera vez en forma extendida que el sacrificio que le pidieron no era para salir del pozo sino que el pozo era el destino que el modelo libertario le reserva a la gran mayoría de los argentinos.
Cuando se rompe la ilusión el carisma que tenía la transgresión se revela como un insulto. Al tener obturada la salida por la vocería, Milei ha bajado a la seudorealidad de sus mediadores incondicionales. Ha sido su as en la manga cuando quiso reforzar un mensaje.
En una entrevista en Televisión Pública quiso justificar los créditos vergonzosos del Nación: “¿Por qué está mal, mataron a alguien con esos créditos? Y además los créditos son el motor de la economía.” Hablaba con los ojos desorbitados y moviendo las manitas. Agregó que no cederían en sus medidas de ajuste.
La imagen de Milei en las encuestas cayó alrededor de veinte puntos desde las elecciones de octubre. Esa vez lo salvó el presidente norteamericano, pero ahora Donald Trump sufre la misma caída que su amigo y se anuncia un resultado adverso al gobierno en las elecciones de medio término de los Estados Unidos.
La caída de Milei en las encuestas no tuvo correlato en la visualización de una alternativa opositora. Desde una parcialidad del oficialismo se intentó instalar la figura de Patricia Bullrich. Y en el centro-centroderecha se asoma un Mauricio Macri muy limitado y alguna alianza de gobernadores encabezados por el cordobesismo con poca proyección nacional.
En el espacio ampliado de Unión por la Patria hay una interna intensa, aunque contenida, donde el que aparece a la cabeza es el gobernador bonaerense Axel Kicillof. También se mostró el sanjuanino Sergio Uñac. Y algunos plantean la candidatura de Cristina Kirchner. Difícilmente ella sea la candidata, pero es indudable que tendrá una participación importante en su elección.
La velocidad de la caída del oficialismo y la lentitud del armado opositor crea un vacío que puede ser llenado por otro aventurero. El, o la, candidata que surja tiene que ser creíble y transparente porque el escepticismo se mantiene en un nivel alto. El desafío para el movimiento popular será recuperar al votante que se alejó y a los nuevos. Durante la crisis del transporte colectivo el enojo fue tan fuerte que superó al “todos son iguales”.
En ese clima es bueno cualquiera que desplace a los libertarios. Pero ese es un respaldo pasivo y para gobernar en este escenario se requiere el respaldo activo a un proyecto de país, porque habrá que salir del infierno, como decía con acierto el expresidente Néstor Kirchner.
En los momentos de cambio de humor siempre hay un punto de inflexión, a partir del cual se hace muy difícil retomar el rumbo. Fue posible visualizar el comienzo de ese cambio en la masividad que tuvo la convocatoria del 24 de marzo. El conflicto con los propietarios y los choferes de colectivos permitió que aflorara y se expresara en forma de bronca el malestar acumulado por los maltratos y sacrificios provocados por el gobierno.
Es objetivo que el principal opositor ha sido el peronismo enrolado en Unión por la Patria, pero no ha sido esa fuerza la que generó el cambio de humor en la sociedad. Por el contrario, tendrá que esforzarse si quiere capitalizarlo. El motor del descontento ha sido el ajuste permanente y la percepción de que los principales perjudicados son los trabajadores en todos los niveles.
Este país fragmentado con la proliferación de actividades que promueven el individualismo y la desconfianza mutua, rompió esa tendencia a la dispersión y coaguló en el sentimiento colectivo de haber sido estafado por el relato del denuncismo, el ajuste y el egoísmo.
El conflicto con los colectivos tocó un nervio sensible para millones de trabajadores que debieron pagar fortunas para viajar como vacas, cuando el tercer o cuarto colectivo, después de dos horas de espera, tenía lugar y paraba. Javier Milei debe entre 120 y 150 mil millones de pesos en subsidios impagos a los colectiveros.
Muchos prestadores de salud del PAMI cortaron sus servicios a los jubilados por la deuda millonaria del gobierno. Con los prestadores del PAMI la deuda es de 500 mil millones de pesos, lo que afecta los servicios de las farmacias y de cinco mil sanatorios, cl̀inicas y laboratorios en todo el país, que atienden a seis millones de jubilados.
El déficit cero libertario se consiguió sobre la base de una enorme deuda social, a la que se suma el cierre del Plan Remediar, y de los planes Potenciar Trabajo que beneficiaban a 900 mil personas.
La gran ilusión del relato libertario se sostuvo sobre tres columnas: la Gestapo tuitera, la pauta publicitaria de entes autárquicos y otras dependencias del Estado, y la vocería que estaba a cargo de Manuel Adorni. Mal o bien, el vocero daba respuesta y se quedaba con la última palabra. Al revés que las otras dos herramientas que buscan atemorizar una y crear la impresión de opinión objetiva, la otra, con la vocería, el gobierno intervenía de manera oficial. Aunque dijera una barbaridad, intervenía en el diálogo, confrontaba críticas y era apuntalado por las otras dos.
Las denuncias contra Manuel Adorni afectaron en un doble sentido. Por un lado terminaron de destrozar el discurso anticasta y honestista con el que hicieron campaña. Y por el otro, dejaron fuera de carrera al vocero y a la vocería porque no tienen respuesta a todas las denuncias que comenzaron a aparecer en los medios.
Al perder la vocería, el gobierno desordenó su discurso. Cada ministro con su cuentito y algunos tratando de evitar la ola de denuncias. Pero para un gobierno que se sostiene sobre un relato que vende sólo ilusión y expectativa, la pérdida de la vocería en plena crisis de credibilidad lo dejó mudo, indefenso y con el relato haciendo agua.
La catarata de denuncias de corrupción, robo a los discapacitados, intervención presidencial a cara limpia en una estafa, uso de jubiladas para evadir el fisco o los créditos de cientos de miles de dólares del Banco Nación a funcionarios libertarios, que triplican las cantidades promedio de los créditos normales, ofrecieron una imagen de rapiñeros que el gobierno no ha podido contrarrestar.
En ese tiempo blanco explotó la pompa de jabón de la expectativa. La sociedad advirtió por primera vez en forma extendida que el sacrificio que le pidieron no era para salir del pozo sino que el pozo era el destino que el modelo libertario le reserva a la gran mayoría de los argentinos.
Cuando se rompe la ilusión el carisma que tenía la transgresión se revela como un insulto. Al tener obturada la salida por la vocería, Milei ha bajado a la seudorealidad de sus mediadores incondicionales. Ha sido su as en la manga cuando quiso reforzar un mensaje.
En una entrevista en Televisión Pública quiso justificar los créditos vergonzosos del Nación: “¿Por qué está mal, mataron a alguien con esos créditos? Y además los créditos son el motor de la economía.” Hablaba con los ojos desorbitados y moviendo las manitas. Agregó que no cederían en sus medidas de ajuste.
La imagen de Milei en las encuestas cayó alrededor de veinte puntos desde las elecciones de octubre. Esa vez lo salvó el presidente norteamericano, pero ahora Donald Trump sufre la misma caída que su amigo y se anuncia un resultado adverso al gobierno en las elecciones de medio término de los Estados Unidos.
La caída de Milei en las encuestas no tuvo correlato en la visualización de una alternativa opositora. Desde una parcialidad del oficialismo se intentó instalar la figura de Patricia Bullrich. Y en el centro-centroderecha se asoma un Mauricio Macri muy limitado y alguna alianza de gobernadores encabezados por el cordobesismo con poca proyección nacional.
En el espacio ampliado de Unión por la Patria hay una interna intensa, aunque contenida, donde el que aparece a la cabeza es el gobernador bonaerense Axel Kicillof. También se mostró el sanjuanino Sergio Uñac. Y algunos plantean la candidatura de Cristina Kirchner. Difícilmente ella sea la candidata, pero es indudable que tendrá una participación importante en su elección.
La velocidad de la caída del oficialismo y la lentitud del armado opositor crea un vacío que puede ser llenado por otro aventurero. El, o la, candidata que surja tiene que ser creíble y transparente porque el escepticismo se mantiene en un nivel alto. El desafío para el movimiento popular será recuperar al votante que se alejó y a los nuevos. Durante la crisis del transporte colectivo el enojo fue tan fuerte que superó al “todos son iguales”.
En ese clima es bueno cualquiera que desplace a los libertarios. Pero ese es un respaldo pasivo y para gobernar en este escenario se requiere el respaldo activo a un proyecto de país, porque habrá que salir del infierno, como decía con acierto el expresidente Néstor Kirchner.