11 abr 2026

SISTEMA, EMPRESAS, MEDIOS...

Periodismo, ética y dignidad, una lucha centenaria.Entrevista con Anthony Bellanger, secretario general de la FIP

Sergio Ferrari
On Abr 11, 2026



A pocas semanas del Congreso Mundial de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) en París entre el 4 y el 7 de mayo, esta entrevista con Anthony Bellanger, su secretario general, recorre la historia de la Federación, presenta una radiografía de la situación actual del periodismo y avanza hipótesis de futuro para defender la profesión y su contribución a la democracia.

Sus reflexiones, en vísperas de la celebración del centenario de dicha organización, también aparecen en “Una voz para informar al mundo – Un siglo de combates y solidaridad”. Coordinada por el propio Bellanger y Florence Le Cam, profesora de la Universidad Libre de Bruselas (ULB), esta obra retrata un siglo de luchas por la libertad de prensa y los derechos de los periodistas.

-La Federación Internacional de Periodistas, recorrió ya una historia centenaria…

Anthony Bellanger (AB): En efecto. El 13 de junio de 1926, cuando sindicatos de periodistas de todo el mundo se reunieron en París a invitación del Sindicato de Periodistas Franceses para crear nuestra Federación, la idea pudo parecer audaz: organizar a escala mundial una profesión que ya desde entonces se definía por su independencia. Esta apuesta se impuso rápidamente como una necesidad. Frente a los poderes políticos, militares y económicos, los periodistas comprendieron que solo pueden defender su oficio si lo hacen juntos. Un siglo después, esa visión sigue vigente. La historia de la FIP es la de una lucha permanente en defensa de una profesión esencial para la democracia, pero constantemente expuesta a presiones, violencias e intentos de control.

Periodismo en tiempos de guerra

-La FIP nace en el período de entreguerras… Hoy vivimos otra explosión bélica en muchas regiones del mundo. ¿Los desafíos siguen siendo los mismos para los trabajadores y las trabajadoras de los medios?


AB: Sí. De hecho, la FIP nació en un momento en que Europa descubría tanto el poder de la prensa como su fragilidad. Los periodistas querían proteger su autonomía profesional, pero también afirmar que la información no es una simple mercancía. Ella constituye un bien público. Desde sus primeros años, la Federación actuó en varios frentes. Apoyando el reconocimiento del estatus profesional de los periodistas, defendiendo la idea de una Carta Internacional de prensa y sentando las bases de una deontología común.

El objetivo ha sido claro: distinguir la información profesional de la propaganda y las manipulaciones políticas. Cuando los regímenes autoritarios se establecieron en Europa en la década de 1930, la FIP se confrontó a sus primeras grandes pruebas. Por ejemplo, excluyó la organización de prensa alemana cuando ésta adoptó reglas antisemitas impuestas por el régimen nazi. Este gesto simbólico recuerda una línea que nunca cambiará: un sindicato de periodistas no puede aceptar la discriminación o la censura como norma.


-La guerra como un elemento que desnaturaliza el ejercicio del periodismo, como recientemente lo ha ilustrado, por ejemplo, en Gaza y Palestina. La guerra como principal factor de “censura” en el trabajo diario de una prensa equilibrada y objetiva. La guerra que, al asesinar a cientos de colegas, intenta silenciar la voz de un periodismo libre e independiente…




AB: La situación en Palestina, y particularmente en Gaza, desde octubre de 2023, ha sido una de las pruebas más graves para nuestra organización. El número de periodistas asesinados allí ha alcanzado un nivel sin precedentes y las condiciones de trabajo son extremas. Pero, lamentablemente, este no es el único frente. Los periodistas también son asesinados en Ucrania, México, Sudán, Yemen, Irán o Filipinas. Lo que revela Gaza, de manera brutal, es una tendencia global: en los conflictos modernos, controlar la información se convierte en un objetivo estratégico, y los periodistas pagan el precio. Es por eso que la FIP aboga por una Convención Internacional vinculante que garantice la protección de los hombres y las mujeres de prensa.

-Regresemos a la historia de la Federación, en ese momento entre las grandes guerras del siglo 20.

AB: Después de la Segunda Guerra Mundial, el movimiento internacional de los periodistas se fracturó como producto de la Guerra Fría. Dos organizaciones rivales se disputaban la representación mundial de la profesión. A pesar de estas divisiones ideológicas, la FIP continuó con su trabajo de fondo: defender la libertad de prensa, mejorar las condiciones laborales y fortalecer la solidaridad entre periodistas. Con la ola de descolonización, se abrió progresivamente a África, Asia y América Latina.

Este movimiento transformó profundamente la organización, que dejó de ser una federación mayoritariamente europea para convertirse en una verdadera red mundial. En estas regiones, a menudo marcadas por dictaduras o conflictos, la Federación desempeña un papel discreto pero determinante: apoya la creación de sindicatos de periodistas, forma reporteros, defiende a los periodistas encarcelados y documenta las violaciones de la libertad de prensa.

Organización verdaderamente mundial



-Esta transformación de la FIP es un cambio esencial en su historia institucional.

AB: Es cierto que se ha transformado profundamente. Originalmente muy europea, hoy es una organización realmente mundial, con una presencia particularmente fuerte en América Latina, África y Asia, donde los sindicatos de periodistas a menudo desempeñan un papel esencial en la defensa de la profesión y de la libertad de prensa. Y, por lo tanto, de la democracia misma.

-¿La fuerza de la FIP proviene hoy de su universalidad?



Bellanger en su visita al Sindicato Palestinjo de Periodistas

AB: En efecto. Y quiero subrayarlo: el futuro de nuestra Federación no admite tensiones entre miembros de una región contra otra. Los desafíos con los que se enfrentan los periodistas –precarización, concentración de los medios, violencia, presiones políticas o incluso el impacto de la inteligencia artificial– actualmente son globales. Nuestra fuerza radica, precisamente, en conectar estas realidades, crear solidaridad entre los continentes y defender estándares comunes para la profesión.

– Otro momento esencial de la historia de la profesión se sitúa a fines del siglo pasado…


AB: Sí. A partir de los años 90 se impone una realidad brutal: el periodismo se convierte en uno de los oficios más peligrosos del mundo. La FIP comienza entonces a recopilar sistemáticamente en su “Killed List” los nombres de los periodistas asesinados en el ejercicio de su profesión. El balance es vertiginoso: más de tres mil periodistas y trabajadores de los medios fueron asesinados en treinta y cinco años. Contradiciendo una creencia extendida, la mayoría de ellos no murieron en los campos de batalla.

Fueron asesinados por haber investigado la corrupción, el crimen organizado o los abusos de poder. Frente a esta violencia, la Federación desarrolla herramientas concretas. Creó un Fondo Internacional de seguridad destinado a apoyar a los periodistas amenazados y a sus familias. Organiza formaciones sobre la protección y la seguridad en las zonas de conflicto y lleva a cabo un constante cabildeo ante las instituciones internacionales para poner fin a la impunidad.




Además, en 2006 y luego en 2015, su acción contribuyó a la adopción por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de dos resoluciones (1738 y 2222). Ambas condenan los ataques contra los periodistas en los conflictos armados.

Presente complejo, desafíos futuros

–Una cuestión esencial para el periodismo sigue siendo la ética profesional. ¿Cómo ejercer la profesión en circunstancias difíciles, a veces extremas, manteniendo al mismo tiempo los principios éticos del periodismo?


AB: Nuestra Federación no se limita a defender a los periodistas, sino que también defiende el periodismo en sí mismo. En 1954 adoptó la Declaración de Burdeos, el primer código internacional deontológico del periodismo. Este texto afirma principios simples pero esenciales: búsqueda de la verdad, respeto por los hechos, protección de las fuentes, rechazo de la manipulación. Estos principios se fueron actualizando con el tiempo, hasta la adopción de la Carta Mundial de Ética de los Periodistas en Túnez en 2019. La misma tiene en cuenta los nuevos desafíos del entorno digital, las redes sociales y las presiones económicas (https://www.ifj.org/es/quien/reglas-y-politica/carta-mundial-de-etica-para-periodistas). En un mundo saturado de información y desinformación, esta cuestión de la ética se ha vuelto central. Sin credibilidad, el periodismo pierde su función social.

-¿Cómo definiría la situación del periodismo hoy?



AB: En la actualidad, el periodismo atraviesa una crisis profunda. Los modelos económicos de los medios se están desmoronando, las redacciones se precarizan y las grandes plataformas digitales, así como los gigantes tecnológicos, captan la mayor parte de los ingresos publicitarios. Al mismo tiempo, los regímenes autoritarios ya no dudan en atacar abiertamente a los periodistas.

Los juicios abusivos, las campañas de acoso en línea y la vigilancia digital se han convertido en herramientas comunes para intimidar a las y los reporteros. Las revelaciones sobre los programas espía utilizados contra periodistas, o las demandas contra los denunciantes, muestran que la batalla por la libertad de prensa ya no se libra solo en las oficinas de redacción. También se juega en los tribunales, en los parlamentos y en el espacio digital.

-Se percibe, en los últimos meses, una ruptura profunda del orden mundial -basado en las instituciones de la ONU- y del multilateralismo. ¿Esto exige repensar el papel del periodismo desde nuevas perspectivas?

AB: Sí, muy claramente. El cuestionamiento del multilateralismo y el debilitamiento de las instituciones 
internacionales cambian profundamente el entorno en el que trabajan los periodistas. 


internacionales cambian profundamente el entorno en el que trabajan los periodistas. Desde hace varias décadas, existía al menos un marco de referencia –Naciones Unidas, el derecho internacional, ciertas normas compartidas– que servía de punto de apoyo para defender la libertad de prensa y la protección de los periodistas. En el presente, este marco es cada vez más cuestionado o ignorado por algunos Estados.

En este contexto, el papel del periodismo se vuelve aún más central: documentar los hechos, verificar los discursos de poder y recordar las normas internacionales que algunos buscan debilitar. Esto también obliga a la profesión a repensar ciertas prácticas: reforzar las colaboraciones transnacionales, proteger mejor a los periodistas frente a las amenazas digitales y físicas y defender más activamente la independencia económica y editorial de los medios. En un mundo donde las relaciones de poder vuelven a ocupar el primer plano, el periodismo sigue siendo uno de los pocos contrapesos capaces de hacer visibles y, por lo tanto, cuestionables, las acciones de los Estados.

-La solidaridad internacional siempre ha sido una de las principales preocupaciones y actividades de la FIP. ¿Sigue siéndolo hoy?


AB: Nuestra misión es más actual que nunca. No solo defender una profesión, sino recordarles a todos que la libertad de prensa es inseparable de las condiciones de trabajo de los periodistas.

Un periodista precario, amenazado o aislado, no puede cumplir correctamente su tarea. La calidad de la información también depende, por lo tanto, de la protección social, la independencia profesional y la solidaridad entre periodistas. Es, sin duda, la principal lección de este siglo de historia: el ejercicio del periodismo nunca está totalmente garantizado. Debe ser defendido, organizado y protegido. En un momento en que la desinformación se propaga y los periodistas son blanco de ataques en muchos países, esta lucha sigue siendo más necesaria que nunca. Porque informar no es solo un oficio. También es una condición de la democracia.

-En la situación mundial actual tan compleja, ¿cuál es la importancia del del evento que la FIP convoca en París en mayo? ¿Hay decisiones estratégicas que tomar?




AB: El congreso se realizará en un momento particularmente crítico para la profesión. Los periodistas se enfrentan a una acumulación de crisis: guerras, desviaciones autoritarias, presiones económicas sobre los medios y transformaciones tecnológicas rápidas. En este contexto, el congreso será ante todo un momento esencial para reunir a los sindicatos de periodistas del mundo entero y reafirmar una visión común del papel de nuestra profesión.

Tendrá también una dimensión estratégica. Los delegados deberán definir las prioridades de la Federación para los próximos años: reforzar la protección de los periodistas en las zonas de conflicto, continuar el cabildeo por un convenio internacional vinculante en Naciones Unidas, defender los derechos sociales frente a la precarización de la profesión y responder a los desafíos planteados por la inteligencia artificial. En el fondo, el reto del congreso es simple: adaptar la acción colectiva de los periodistas a un mundo que se vuelve más inestable, manteniendo al mismo tiempo los principios fundamentales de la profesión: independencia, solidaridad internacional y derecho del público a una información fiable.

*Periodista, investigador y analista argentino, radicado en Suiza. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)