MUNDO (Sputnik) -
29.04.2026

Imagen: Sputnik Archivo
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió que las consecuencias de la agresión injustificada de EEUU e Israel contra Irán están sacudiendo a los mercados energéticos a nivel global debido al cierre 'de facto' del estrecho de Ormuz, algo que ha generado una incertidumbre "sin precedentes".
La cantidad de GNL de la que privó la agresión contra Irán
Según la AIE, la mejora en los fundamentos de las operaciones comerciales de gas a nivel internacional observada a comienzos de 2026 fue interrumpida de forma abrupta por el cierre 'de facto' del estrecho de Ormuz.
Así, el organismo destaca que el polvorín que provocó en Oriente Medio la agresión de EEUU e Israel contra Irán, ya ha causado la pérdida de alrededor de 120 kilómetros cúbicos (bcm) de suministro acumulado de gas natural licuado (GNL) para el período 2026-2030, mientras que se señala el efecto combinado de disrupciones inmediatas y las implicaciones a medio plazo.
Dichas pérdidas equivalen a alrededor del 15 % del suministro mundial esperado de GNL para el período 2026-2030.
La AIE subrayó que en última instancia este impacto se compensaría con la entrada en operación de nuevas plantas de licuefacción a mediano plazo, pero sostuvo que el golpe se concentra en 2026-2027 y retrasará los efectos positivos del auge del GNL en el mercado en "al menos dos años".
"Se anuncia un tiempo muy crítico", reflexiona al respecto el analista internacional Eduardo Luque.
"Lo que todo el mundo tiene claro es que esta crisis, aunque se solventara en el día de hoy, tardará muchos meses, sino años, en volver a recuperar el nivel de producción que había antes de la guerra. Así que podemos afirmar con bastante rotundidad que la época del petróleo barato ha acabado", sentencia Luque.
El jefe del Pentágono reveló ante el Congreso que EEUU lleva gastados USD 25.000 millones en la guerra contra Irán

Imagen: El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, comparece este miércoles 29 de abril de 2026 ante la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes en el Capitolio. (REUTERS/Elizabeth Frantz)
Pete Hegseth defendió ante la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes el gasto masivo en municiones críticas y el bloqueo naval. Calificó de “derrotistas” a los legisladores que cuestionan al conflicto
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, enfrentaba este miércoles un intenso escrutinio legislativo en su primera comparecencia ante el Congreso desde el inicio de la guerra con Irán, revelando que el conflicto ha costado ya 25.000 millones de dólares y defendiendo una solicitud de presupuesto militar histórico para el próximo año.
En una sesión tensa ante la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, el Pentágono ofreció por primera vez una cifra concreta sobre el impacto financiero de las hostilidades iniciadas el pasado 28 de febrero. Según Jules Hurst III, subsecretario de finanzas de guerra en funciones, la factura de 25.000 millones se ha concentrado mayoritariamente en la reposición de municiones críticas, el mantenimiento de operaciones navales y el reemplazo de equipo tras dos meses de combate.
Hegseth, flanqueado por el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, utilizó la audiencia para solicitar un presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares para 2027. El secretario argumentó que este incremento es imperativo para contrarrestar a adversarios como China, Rusia y la república islámica, priorizando la adquisición masiva de drones, buques de guerra y sistemas de defensa antimisiles.
Sin embargo, la comparecencia se desvió rápidamente hacia la legitimidad de un conflicto que la administración de Donald Trump ha librado sin la autorización formal del Congreso. Los demócratas cuestionaron la estrategia de "presión máxima" y el agotamiento de los arsenales estadounidenses.
"Se pueden ganar muchas pequeñas batallas y perder la guerra, que es la razón por la que uno no tropieza con un conflicto en primer lugar", declaró el representante Adam Smith, el demócrata de mayor rango en la comisión. "La estrategia parece ser el uso de tanta violencia, amenazas y coerción como sea posible para doblegar al mundo a nuestra voluntad. Creo que es una estrategia muy peligrosa".
Hegseth respondió con dureza, acusando a los legisladores de socavar el esfuerzo bélico en un momento en que tres portaaviones estadounidenses se encuentran desplegados en la región y las fuerzas enfrentan ataques de Hezbollah en el frente libanés.
"El mayor desafío, el mayor adversario que enfrentamos en este punto, son las palabras imprudentes, ineficaces y derrotistas de los demócratas del Congreso y de algunos republicanos", disparó el secretario de Defensa.
La críticas no solo provinieron de la oposición. Legisladores republicanos expresaron su alarma por la gestión interna del Pentágono tras la purga de altos mandos militares realizada por Hegseth. El senador republicano Thom Tillis admitió tener "segundas dudas" sobre su apoyo al secretario tras los despidos de líderes clave, incluido el jefe del Ejército, el general Randy George. Por su parte, el representante republicano Austin Scott calificó la destitución de George como "conducta temeraria" y un "perjuicio extremo" para la institución.
Mientras la audiencia avanzaba, el impacto de la guerra seguía sintiéndose en los mercados globales.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, enfrentaba este miércoles un intenso escrutinio legislativo en su primera comparecencia ante el Congreso desde el inicio de la guerra con Irán, revelando que el conflicto ha costado ya 25.000 millones de dólares y defendiendo una solicitud de presupuesto militar histórico para el próximo año.
En una sesión tensa ante la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, el Pentágono ofreció por primera vez una cifra concreta sobre el impacto financiero de las hostilidades iniciadas el pasado 28 de febrero. Según Jules Hurst III, subsecretario de finanzas de guerra en funciones, la factura de 25.000 millones se ha concentrado mayoritariamente en la reposición de municiones críticas, el mantenimiento de operaciones navales y el reemplazo de equipo tras dos meses de combate.
Hegseth, flanqueado por el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, utilizó la audiencia para solicitar un presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares para 2027. El secretario argumentó que este incremento es imperativo para contrarrestar a adversarios como China, Rusia y la república islámica, priorizando la adquisición masiva de drones, buques de guerra y sistemas de defensa antimisiles.
Sin embargo, la comparecencia se desvió rápidamente hacia la legitimidad de un conflicto que la administración de Donald Trump ha librado sin la autorización formal del Congreso. Los demócratas cuestionaron la estrategia de "presión máxima" y el agotamiento de los arsenales estadounidenses.
"Se pueden ganar muchas pequeñas batallas y perder la guerra, que es la razón por la que uno no tropieza con un conflicto en primer lugar", declaró el representante Adam Smith, el demócrata de mayor rango en la comisión. "La estrategia parece ser el uso de tanta violencia, amenazas y coerción como sea posible para doblegar al mundo a nuestra voluntad. Creo que es una estrategia muy peligrosa".
Hegseth respondió con dureza, acusando a los legisladores de socavar el esfuerzo bélico en un momento en que tres portaaviones estadounidenses se encuentran desplegados en la región y las fuerzas enfrentan ataques de Hezbollah en el frente libanés.
"El mayor desafío, el mayor adversario que enfrentamos en este punto, son las palabras imprudentes, ineficaces y derrotistas de los demócratas del Congreso y de algunos republicanos", disparó el secretario de Defensa.
La críticas no solo provinieron de la oposición. Legisladores republicanos expresaron su alarma por la gestión interna del Pentágono tras la purga de altos mandos militares realizada por Hegseth. El senador republicano Thom Tillis admitió tener "segundas dudas" sobre su apoyo al secretario tras los despidos de líderes clave, incluido el jefe del Ejército, el general Randy George. Por su parte, el representante republicano Austin Scott calificó la destitución de George como "conducta temeraria" y un "perjuicio extremo" para la institución.
Mientras la audiencia avanzaba, el impacto de la guerra seguía sintiéndose en los mercados globales.
El bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz ha mantenido el precio del petróleo por encima de los 100 dólares, una situación que, según los republicanos, representa una amenaza política de cara a las elecciones de mitad de periodo.
Hegseth insistió en que el conflicto "no es eterno", pero advirtió que es probable que se produzcan más bajas estadounidenses debido al estancamiento de las negociaciones diplomáticas. Ante las preguntas sobre el bombardeo de una escuela y la muerte de civiles, el secretario mantuvo su postura de que la fuerza militar es necesaria para evitar que Irán se lance hacia un arma nuclear, un objetivo que, según la administración, justifica el elevado costo humano y financiero de la contienda.
Sputnik
Hegseth insistió en que el conflicto "no es eterno", pero advirtió que es probable que se produzcan más bajas estadounidenses debido al estancamiento de las negociaciones diplomáticas. Ante las preguntas sobre el bombardeo de una escuela y la muerte de civiles, el secretario mantuvo su postura de que la fuerza militar es necesaria para evitar que Irán se lance hacia un arma nuclear, un objetivo que, según la administración, justifica el elevado costo humano y financiero de la contienda.
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