27 feb 2015

Podemos y el ocaso de la monarquía española

Una marea popular avanza imparable llenando las plazas de emoción contenida. Es un movimiento de hombres y mujeres libres que ejercen su derecho a reivindicar un futuro digno. Un futuro garantizado por un poder democrático que nos ampare de forma efectiva ante la adversidad y abra un horizonte de esperanza a los pueblos y naciones históricas de nuestra Patria.

EFE
MANUEL RUIZ ROBLES / REBELION – 
Una de las componentes más vigorosas de estos “vientos del pueblo” son las llamadas marchas de la dignidad o 22M, que constituyen un embrión de poder popular. Es sin duda un movimiento de gran trascendencia para apoyar un proceso constituyente en libertad. (i)
Las marchas de la dignidad están contribuyendo decisivamente a una confluencia de fuerzas populares que posibilitan a corto plazo la recuperación de la soberanía nacional secuestrada en 1939. Soberanía deficientemente recuperada en 1978 tras largos años de lucha clandestina, a menudo heroica, de las fuerzas opuestas a la dictadura.
Muchos hombres y mujeres pagaron con su vida o con largos años de cárcel su actitud democrática. La tortura fue una de las divisas del franquismo para infundir el terror mediante sus “hábiles” interrogatorios en las mazmorras del régimen.
Los reflejos de Pavlov inscritos en el ADN franquista del Régimen del 78 no se han hecho esperar. El gobierno del PP está promoviendo una batería de leyes injustas de carácter totalitario, algunas con el apoyo explícito del PSOE, que han encendido las alarmas de todos los demócratas de este país.
El estallido del 15M, que presagiaba el cambio, se ha materializado en un nuevo partido político: Podemos. Los poderes de la casta se aprestan a fagocitarlo mediante el viejo truco de la estaca y la zanahoria.(ii)
Un análisis sucinto de lo que está sucediendo –la realidad siempre es mucho más compleja- podría ser el siguiente:
La toma de control
La primera fase de intento de control del movimiento por parte del Régimen ha consistido en potenciar la imagen pública de un nuevo líder de masas. Este movimiento, inicialmente asambleario, está siendo impulsado por un talentoso grupo de jóvenes intelectuales, la mayoría profesores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM, incluido un brillante científico del CSIC.
Todo esto está ocurriendo a la vez que esos mismos medios censuran las noticias referentes a las marchas de la dignidad. Por si esto no bastase manipulan descaradamente los informativos con la manifiesta finalidad de confundir a la opinión pública proyectando una imagen trucada de la realidad.
La segunda fase –mucho más agresiva- ha consistido en poner en acción la estaca de forma bien visible y torticera. Para ello han elegido cuidadosamente los blancos a abatir designándolos mediante filtraciones del aparato del Estado. A continuación sus poderosas baterías mediáticas han abierto fuego contra la flotilla capitana. Resultado: los números 2 y 3 del movimiento “tocados” aunque no hundidos. De esta forma se intenta aislar al número 1 de sus colaboradores más directos.(iii)
Esta operación de acoso y derribo tiene dos objetivos. El primero debilitar una de las componentes esenciales del movimiento popular con el fin de conseguir el desistimiento del impulso republicano que encarna. El segundo presionar al líder indiscutible del partido, Pablo Iglesias, para que se vea obligado a buscar amparo en los aledaños de Zarzuela.
La monarquía es uno de los recursos más temibles del sistema por su experiencia histórica en la instrumentalización de la corrupción como arma de dominio político. La Corona siempre actúa selectivamente. Pronto asistiremos indignados a nuevas intrigas palaciegas cuyo fin no sería otro que pactar la continuidad en la Jefatura del Estado de Felipe VI, desnaturalizando el carácter democrático del movimiento. Llueve sobre mojado.
Vientos de guerra
Se perfila en el horizonte un referéndum-trampa sobre la “forma de Estado”. Referéndum sin duda sesgado a favor de la monarquía mediante la utilización de los poderosos medios de la casta a su servicio, un “déjà vu” del referéndum pro OTAN.
El resultado de aquel “referéndum otánico”, junto a la reciente implicación de España en el llamado “escudo antimisiles” con base en Rota, ponen en grave riesgo nuestra soberanía y seguridad nacionales. Situación agravada por las aventuras guerreras a las que nos adhiere con criminal entusiasmo este régimen borbónico,
Se cierne sobre nuestra población europea un peligro de guerra generalizada. El excelente artículo “Vientos de guerra” escrito por el Capitán de Navío de la Armada Manuel Pardo de Donlebún Montesino -un excepcional militar español- nos advierte con extraordinaria lucidez de riesgos que hacen totalmente inaceptable nuestra permanencia en la OTAN. (iv)
La República
Una salida a la situación de crisis irreversible provocada por la restauración franquista del Régimen de los Borbones –reaccionaria saga que nos arrastra de nuevo a un futuro incierto- es la proclamación de la III República.
Sugiero a continuación un esquema de actuación forzosamente simple pues no soy experto en estos temas. Otros con más conocimiento y talento que yo sabrán desarrollarlo cumplidamente.
Los partidos que se decanten por la III República deberían de incluir dicho compromiso en sus programas electorales. De este modo es muy probable que tras las próximas elecciones se alcanzase una mayoría republicana. A continuación se constituiría un Gobierno de salvación nacional con participación de todas las fuerzas republicanas con representación parlamentaria. El Gobierno presentaría al Congreso de los Diputados un proyecto de Ley electoral justa. La actual no lo es.
Una vez aprobada dicha Ley se convocarían elecciones a Cortes Constituyentes proclamándose la III República. Las nuevas Cortes redactarían una Constitución que debería ser debatida (sin interferencias militares espurias) y sometida a Referéndum.
Sin república no hay esperanza ni tampoco un futuro aceptable por nuestros pueblos. Por lo tanto –ante esta decisiva encrucijada histórica- sugiero a los electores que apoyen únicamente aquellas candidaturas que incluyan en sus programas, de forma fehaciente, su compromiso republicano.
Acabemos de una vez con el franquismo y su monarquía enquistados en las instituciones. Si todos empujamos en la misma dirección haremos caer la estaca.