2 may 2015

Desde el TIAR hasta Nisman

Posiciones geopolíticas

Neutralidad nacional. La neutralidad argentina y la tercera posición de Perón no son lo mismo, pero ambas resultaron mala praxis para la política norteamericana, que sólo aceptaba amigos o enemigos.

Eduardo Anguita


¡Cóndor! una de las víctimas fatales de las relaciones carnales con Estados Unidos.

La neutralidad argentina en las dos guerras mundiales, con todos los matices diferenciales de cada momento, estuvo ligada a la provisión de alimentos para el Viejo Mundo. Durante la Gran Guerra, Bunge & Born y Weil Hermanos se ocuparon de llevar granos a distintos puertos para que no faltaran provisiones al Imperio Prusiano. Los poderosos intereses británicos socavaron esas relaciones pero admitían la neutralidad de Victorino de la Plaza primero y de Hipólito Yrigoyen después. El afianzamiento de Gran Bretaña en el Río de la Plata durante la crisis del 30 tuvo el punto más alto de alineamiento con ese imperio con la firma del tratado Roca-Runciman. La provisión de carnes baratas a Inglaterra mostró la incapacidad de tener una política nacional soberana de los sectores dirigenciales. Sin embargo, al emerger Estados Unidos como el gran líder de Occidente y desplazar a Gran Bretaña del liderazgo colonialista en Argentina, se encontró con la aparición de Juan Domingo Perón y el intento más serio de tener una política autónoma en el nuevo orden mundial creado a partir del fin del nazismo en un mundo signado por la Guerra Fría y los alineamientos a Moscú o a Washington. Dicho sucintamente, Perón logró vencer a una oposición deslumbrada por la idea de sumarse a las políticas del Departamento de Estado. Pero no sólo eso: Perón tuvo gestos claros de tomar distancia de la política militar de Estados Unidos. Cuando todos los países firmaron el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca en 1947, Perón se tomó su tiempo para agregar la firma argentina. En efecto, Argentina firmó recién tres años después, cuando se produjo la Guerra de Corea. Pero el país se negó a mandar tropas, como sí lo hizo Brasil, que con un presidente popular como Getulio Vargas no logró mantener la neutralidad en la segunda guerra y hasta mandó un contingente a combatir bajo el mando de los aliados.
La neutralidad argentina y la tercera posición de Perón no son lo mismo, pero ambas resultaron mala praxis para la política norteamericana que sólo aceptaba amigos o enemigos. El golpe de Estado de 1955 mostró a una dirigencia local, civil y militar, dispuesta a alinearse sin ninguna pretensión de soberanía. Pero el propio proceso político y la resistencia popular llevaron al pacto Perón-Frondizi y a que, durante la presidencia de éste, se ensayaran algunas políticas que podían estar en sintonía con John Kennedy pero que chocaban con los intereses del Pentágono y el Departamento de Estado. Frondizi fue eyectado por los sectores más gorilas y pronorteamericanos. Pero tiempo después, quedó más patente que la voluntad de someterse de la dirigencia no era suficiente: los golpes de Estado en Brasil (1965) y en Argentina (1966) pusieron en evidencia que Washington quería industrializar un país que podía convertirse en un subimperio mientras que prefería desarticular la Argentina aunque al frente de la dictadura estuvieran generales estrechamente ligados a los monopolios, como dejara en evidencia el gran investigador Rogelio García Lupo.
Ni la ferocidad del proceso abierto en 1976 resultó confiable para Washington. Quizá a Estados Unidos no les preocuparan demasiado los convenios para proveer de granos a la URSS. Pero la aventura de Malvinas, encabezada por Galtieri, alguien que soñaba con ser Patton o Westmoreland, condenó a la Argentina a quedar bajo la celosa lupa de Occidente. Aunque resulte demasiado compacta la narración de los hechos, es imprescindible tener la perspectiva del tiempo para tomar dimensión de que las relaciones carnales de Guido Di Tella, la destrucción del Cóndor II y la adhesión a la invasión norteamericana a Irak en la primera guerra del golfo (1990-91) fueron algunas de las decisiones de Carlos Menem, no sólo para ponerse a tono con el Consenso de Washington sino que pretendían tirar por tierra cualquier memoria de políticas autónomas de la hegemonía norteamericana. En definitiva, la memoria de aquel peronismo tercerista, era barrida por ese peronismo arrodillado que pregonaba pizza con champagne.
Hay una buena parte de la intelectualidad argentina, que pretende ser liberal y sensible, que no puede rescatar ninguna idea ni lección de la historia que se aleje del alineamiento con Estados Unidos. De cara a las elecciones de octubre, ninguno de los precandidatos bien posicionados se exhibe con posibles cancilleres dispuestos a aprovechar las experiencias de estos años a las que, con desprecio, llaman populistas. Juan Manuel Santos, un liberal consumado, buscó al ex tupamaro José Mujica para mediar entre su gobierno y las FARC, la última guerrilla del continente. Brasil, pese a tener a Joaquim Levy como ministro de Economía, un neoliberal formado en la Escuela de Chicago, mantiene al ex canciller Celso Amorim al frente de la cartera de Defensa con una doctrina que se diferencia mucho de aquel alineamiento automático con Estados Unidos. Es más, Brasil hoy fabrica aviones de uso militar en Embraer cuyos componentes más sofisticados llegan de Suecia o de otras naciones y no del complejo militar tecnológico norteamericano. Cuando la derecha vernácula se espanta de la relación entre Venezuela e Irán parece desconocer que el país de esta región más integrado con el gobierno de Teherán es precisamente Brasil, que tiene sus propios programas de uranio enriquecido y tiene un tratado nuclear con Irán firmado por Lula y Ajmadineyad en 2010. La foto de ambos presidentes producía escozor en los ambientes pronorteamericanos que ahora deben ver en Barack Obama a un peligroso afroamericano capaz de promover un acuerdo con la República Islámica de Irán y juntarles la cabeza para ese fin a las principales potencias del mundo.
En la Argentina son muy pocos los ámbitos académicos y formadores de opinión que escapan a la estrecha visión de alinearse con Estados Unidos y hasta temen que la Casa Blanca se haya teñido de rojo.
La investigación sobre la muerte de Alberto Nisman merecería el mayor celo investigativo. Son demasiadas las intrigas alrededor de ello y no debe mezclarse con la historia de calamidades sobre la no investigación del atentado a la AMIA. Si la denuncia preparada por el fiscal muerto es inconsistente mucho más preocupante es la cantidad de aspirantes a recrear las relaciones carnales..

http://www.miradasalsur.com.ar/nota/11100/desde-el-tiar-hasta-nisman

La vía islandesa ante la crisis financiera


«No escuchar a los mercados financieros sino al pueblo»

por Werner Wüthrich

Ha declarado el presidente de Islandia, Olaf Ragnar Grimsson, refiriéndose a la opción aplicada en su país ante la grave crisis financiera de 2008. Ante la crisis similar que hoy enfrenta la Unión Europea y el rápido restablecimiento de la economía islandesa, ¿no sería lógico preguntarse si las soluciones que necesitan los pueblos europeos también pueden ser similares a las que impuso la ciudadanía en la «Tierra del Hielo».

RED VOLTAIRE | ZÚRICH (SUIZA) | 1RO DE MAYO DE 2015





 

Manifestación popular ante la sede del Parlamento islandés en 2008. En Islandia, la movilización popular impidió la aplicación de las medidas neoliberales que la Unión Europea y el FMI están imponiendo a los pueblos europeos víctimas de la crisis financiera.

El gobierno de Islandia anunció recientemente a la Comisión Europea y al Consejo Europeo el retiro de su pedido de adhesión à la Unión Europea [1].

El gobierno de los socialdemócratas y los verdes había solicitado dicha adhesión en abril de 2009, después de que la crisis financiera de Estados Unidos afectara catastróficamente a los bancos islandeses. Pero las negociaciones fueron congeladas luego del restablecimiento –sorprendentemente rápido– de Islandia de esa crisis y a raíz de la elección de un nuevo gobierno.

El ministro de Relaciones Exteriores, Gunnar Bragi Sveinsson, señaló en su sitio web que: «Los intereses de Islandia están mejor fuera de la Unión Europea.» Y la población islandesa no aprobaría la incorporación del país a la Unión Europea ya que los últimos años le han permitido darse cuenta de lo que ha sido capaz de lograr por sus propios medios.

Islandia es una isla con 350 000 habitantes situada en el Océano Atlántico. Dispone de abundantes zonas de pesca. Su población practica algo de agricultura con mucha cría de ovejas y el país está recibiendo cada vez más turistas, que llegan al país atraídos por sus bellezas naturales y sus fuentes de aguas termales. Una vida agradable.

En muchos sentidos, Islandia ocupó un lugar importante en los titulares durante la última crisis. La crisis golpeó a ese país con mucha más fuerza que a otros. En 2008, la acumulación de deudas –en el apogeo de la crisis– era mucho más grande que en los países del sur de la Unión Europea. Mientras que en Grecia la deudas se elevaban al 175% del Producto Interno Bruto (PIB), las deudas de Islandia –principalmente las de los bancos– eran 10 veces superiores al PIB, o sea 1000%, conformando un escenario realmente catastrófico. Sin embargo, 7 años después, Islandia presenta nuevamente una economía relativamente saludable. ¿Cómo se explica eso?

Durante los años finales del anterior milenio, Islandia se caracterizaba por sus muy altas tasas de crecimiento. Aquello no tenía nada que ver con los resultados de la pesca sino con los tres grandes bancos de Islandia, que se habían implicado en un arriesgado juego y habían convertido la isla en una plaza financiera global. Estos tres grandes bancos islandeses atraían, por ejemplo, diversos fondos de ahorros extranjeros proponiéndoles tasas de interés elevadísimas y con aquel dinero emprendían inversiones de alto riesgo en el mundo entero. Al principio, lo hicieron con éxito. Los responsables de aquellos bancos asumieron una imagen de «modernos» y «abiertos» y rompieron con las tradiciones de sus propios bancos y de la profesión bancaria, hasta que se cumplió el proverbio que dice que «tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe».

La ruptura y la caída se produjeron hace 7 años, desembocando rápidamente en la quiebra de los tres grandes bancos de Islandia.
El pueblo mostró el camino a seguir frente al problema de la deuda

Existía una controversia en cuanto a la manera de enfrentar las deudas exteriores de los tres bancos islandeses. Según la doctrina occidental, el Estado y los contribuyentes tenían que asumir la responsabilidad, al menos en parte. Se trataba principalmente de los fondos llamados Icesave. Como filial online de la nacionalizada Landsbanki, durante años Icesave había atraído con elevadas tasas de interés a numerosos pequeños ahorristas extranjeros cuyo dinero no estaba cubierto por el seguro de depósitos islandés.

Principalmente Gran Bretaña y los Países Bajos, de donde venían la mayor parte de los fondos extranjeros, exigieron que el Estado islandés reembolsara esos fondos. Eran unos 4 000 millones de euros: alrededor de 12 000 euros por cada habitante de Islandia. El gobierno islandés negoció con ambos países y estos concedieron tasas bajas y alargaron los plazos para el reembolso. El Parlamento islandés aceptó el resultado de las negociaciones y adoptó, el 30 de diciembre de 2009, una ley que regulaba las modalidades de reembolso.

Pero entonces el pueblo islandés salió a las calles con sus cacerolas y expresó su inconformidad por tener que echarse a cuestas una responsabilidad que no era suya. Los especuladores extranjeros tenían que enfrentar las consecuencias de sus propios actos. En definitiva, esos especuladores habían obtenido como mínimo un 10% de su dinero.

Las pancartas y pasquines de los manifestantes planteaban la siguiente interrogante: «¿Es moral y jurídicamente justificable atribuir simplemente el riesgo al Estado y los contribuyentes?». La inicitiava ciudadana Defence organizó manifestaciones oponiéndose a la medida. Recogió más de 60 000 firmas –entre 350 habitantes– y exigió un referéndum popular. La ciudadanía asedió la residencia presidencial encendiendo bengalas rojas, para dar de la manera más visible posible una señal de «Alto» a aquella 
política.

 
El presidente de la República de Islandia, Olaf Ragnar Grimsson.
El presidente de la República, Olaf Ragnar Grimsson, oyó la voz del pueblo y ordenó la organización del referéndum. «La base de nuestro Estado islandés consiste en que el Pueblo es el juez supremo de la validez de las leyes. Por tanto he decidido, de conformidad con la Constitución, transferir la decisión sobre la ley en cuestión al pueblo», anunció el presidente de la República. En marzo de 2010, el 93% de los votantes dijeron «No» al pago de las deudas bancarias por el Estado islandés.

Gran Bretaña y los Países Bajos aceptaron entonces, a falta de algo mejor, la renegociación del pago de las deudas de los bancos. En un nuevo acuerdo, Islandia obtuvo concesiones suplementarias y mejores condiciones de pago. El pago se alargó hasta 2046, lo cual implicaba que la próxima generación también tendría que asumirlo. El Parlamento islandés aceptó, el presidente de la República convocó un nuevo referéndum popular. En abril de 2011, el pueblo rechazó también la nueva proposición. ¿Qué hacer?

Los islandeses resolvieron el problema de los bancos de la siguiente manera:
los 3 grandes bancos tuvieron que anunciar su quiebra;

Landsbanki y su banco online fueron nacionalizados;

los dos otros bancos fueron divididos en un «Nuevo Banco» y un «Viejo Banco»;

el «Nuevo Banco» –dotado de nuevos capitales– asumió actividades necesarias dentro del país, como las operaciones de pago, el funcionamiento de los cajeros automáticos (ATM), un servicio de otorgamiento de créditos, etc.;

el «Viejo Banco» heredó montones de deudas y todos los negocios extranjeros con una gran cantidad de activos tóxicos, cuya liquidación se concretó mediante un procedimiento de quiebra.


De esa manera, se mantuvo el acceso de la población a sus ahorros y los cajeros automáticos siguieron funcionando en todo momento. Los bancos fueron rebautizados. El banco Kaupthing hoy se llama Arion y el banco Glitinir ahora se llama Islandsbanki. Los tres bancos, hoy parcialmente en manos extranjeras, ahora se limitan a la realización de operaciones bancarias tradicionales dentro del país.

Este proceso de bancarrota nos recuerda el desastre de Swissair, que dio lugar a la rápida fundación de una nueva pequeña empresa –Swiss–, hoy bajo control de Lufthansa, mediante la cual los activos que quedaban de la primera compañía y la importante acumulación de deudas fueron objeto de una liquidación total durante el proceso de quiebra.

Garantizar la normalidad y el proceso de recuperación

La vida se había hecho difícil en Islandia desde el inicio de la crisis. La corona islandesa perdió su valor. Aumentaron los precios y disminuyó el salario real. Se disparó el costo de la vida. Aumentó el desempleo. Los resultados económicos ya habían disminuido en un 7% en 2009. El gobierno necesitó un préstamo del FMI, ascendente a 10 000 millones de dólares, para sobrevivir en aquellos tiempos difíciles. Y, como de costumbre, el FMI puso condiciones. Pero el gobierno de los socialistas y verdes rechazó una política de liquidación en el sector social. A pesar de ello logró cumplir el programa del FMI.

Países amigos, como Noruega y Suecia, ayudaron aportando dinero. Hubo aumentos de los impuestos para la población, se acentuó la progresión del impuesto sobre los ingresos y se aplicó una serie de medidas poco ortodoxas para reducir las deudas. Por ejemplo, todos los créditos vinculados a monedas extranjeras fueron declarados ilegales. El gobierno ofreció a las empresas programas especiales de restructuración de sus deudas. Hubo reducciones de deudas para los créditos inmobiliarios. Los pequeños propietarios obtuvieron reducciones de los pagos que debían realizar. Para proteger la moneda e impedir la fuga de capitales, el gobierno introdujo controles de la circulación de los capitales, controles que aún se mantienen en vigor. Las personas que salen del país sólo pueden cambiar una cantidad limitada de euros.

El FMI respetó las medidas que el gobierno islandés adoptó. Incluso propuso al ministro islandés de Finanzas, Steingrimur Sigfusson, convertirse en principal responsable del FMI para la cuestión griega, proposición que Sigfusson rechazó [2].

La crisis no duró mucho en Islandia. La política enérgica, respaldada por el pueblo, arrojó resultados rápidamente. El turismo y la industria pesquera se beneficiaron grandemente con la reducción de la moneda islandesa. Islandia se volvió barata. Importó menos bienes de consumo caros pero aumentó la producción nacional. Tres años después de la caída en un 7% que se había registrado en 2009, se produjo un aumento de 3% –más que la media de la Unión Europea. Desapareció la inflación y la tasa de desempleo es hoy de un 4% –como en Suiza. Ya no hay desempleo entre los jóvenes, contrariamente a lo que sucede en otros países. La agencia Fitch aumentó de nuevo la nota de solvencia de Islandia, lo cual justificó resaltando «el éxito alcanzado mediante respuestas poco ortodoxas a la crisis».

Por otro lado, la decisión tomada en 2013 por el Tribunal de la Asociación Europea de Libre Comercio –que por una vez se pronunció a favor del pueblo– fue de gran utilidad ya que fue rechazada la responsabilidad del Estado en las deudas bancarias extranjeras.
Un éxito de la soberanía y de la democracia directa

¿Por qué Islandia se recuperó con tanta rapidez? La voz del pueblo fue un factor decisivo. Los islandeses no sólo tomaron las decisiones correctas en los dos referendos. La población también participó activamente en los acontecimientos y siempre lo hizo de forma no violenta. Creando sitios web originales, la ciudadanía se defendió de los intentos de Gran Bretaña tendientes a presentar a los islandeses como terroristas para poder congelar sus cuentas bancarias en territorio británico. Además, los islandeses pusieron manos a la obra y lograron meter en cintura su economía nacional.

Los tres «nuevos» bancos, drásticamente reducidos, ahora cumplen en el país su tarea tradicional.

La población también impidió que los responsables de los malos manejos de los bancos recibiesen, como en otros países, enormes sumas de dinero al dejar sus cargos. Muchos de ellos hoy enfrentan graves acusaciones ante los tribunales. Una comisión investigadora del Parlamento publicó un informe de 2 000 páginas que señala a una treintena de dirigentes de bancos, miembros del gobierno y del Banco Central como principales responsables de la debacle financiera. La Corte Suprema juzgó recientemente a 4 de ellos condenándolos a penas de entre 5 y 6 años de cárcel por haber realizado manipulaciones fraudulentas del mercado y por abuso de confianza, siendo estos los castigos más duros que se hayan pronunciado nunca antes en Islandia en materia de criminalidad económica.

La propia moneda fue decisiva en el salvamento del país. El drástico descenso de la corona islandesa no condujo al naufragio que auguraban algunos profetas financieros sino que fue la condición previa decisiva para el rápido restablecimiento. Actualmente, la corona islandesa se ha estabilizado en alrededor de un 30% por debajo de su valor anterior a la crisis. ¡Otros países podrían inspirarse en ese resultado! Para un miembro de la eurozona, abandonar la moneda común europea abriría un camino similar.

El éxito de la vía islandesa para salir de la crisis bancaria se diferencia radicalmente de la vía centralista de la Unión Europea, dirigida desde arriba, que consiste en salvar los bancos y «administrar las deudas» y que mantiene artificialmente vivos los bancos quebrados y hace caer la responsabilidad sobre los hombros de los contribuyentes.

Islandia contradice claramente la idea de que no existe otra alternativa que el salvamento de los grandes bancos, considerados como «Too big to fail» [Demasiado grandes para quebrar]. Pero si otros países no pueden copiar exactamente la vía de Islandia, esta los inspira a buscar valientemente nuevos caminos. Y también muestra cómo un pequeño país puede, con su propia moneda, conservar con orgullo su lugar en el mundo globalizado de la finanza.

Los problemas financieros no pueden ser resueltos por una pequeña élite y a puertas cerradas. La población y los contribuyentes pueden ayudar de manera constructiva a encontrar el camino del éxito. El hecho que el FMI haya pedido al ministro islandés de Finanzas que ayude a controlar la crisis de la deuda en Grecia habla por sí mismo.

Werner Wüthrich

Fuente

Horizons et débats (Suiza)

[1] Cf. Horizons et débats, 23 de marzo de 2015.

[2] Frankfurter Allgemeine Zeitung, 21 de febrero de 15.

Los escándalos que no conocerías si se prohibieran las filtraciones a la prensa

ESPAÑA
El ministro de Justicia ha reabierto la polémica sobre si los medios están legitimados para publicar documentos que están bajo secreto o custodia judicial. Rafael Catalá sugirió este miércoles que no hay que descartar que  se estudien sanciones a los periódicos, radios o televisiones que publiquen informacionessobre investigaciones en curso.
01 May 2015 
  • Las palabras del ministro de Justicia en las que insinuaba multas a medios que publicasen informaciones sobre causas bajo investigación judicial provoca una catarata de reacciones de rechazo.
  • Detalles importantes del caso Gürtel o la trama Púnica se conocieron gracias a las filtraciones a las que tuvo acceso la prensa.
  • Otros escándalos destapados por los medios han servido para que la justicia actúe, como con las tarjetas ‘black’ o el caso Cooperación.
Jesús Travieso⎮El Diario⎮
Catalá asegura que no hay ninguna propuesta para sancionar a los medios que publiquen filtraciones
El ministro de Justicia ha reabierto la polémica sobre si los medios están legitimados para publicar documentos que están bajo secreto o custodia judicial. Rafael Catalá sugirió este miércoles que no hay que descartar que  se estudien sanciones a los periódicos, radios o televisiones que publiquen informacionessobre investigaciones en curso. Unas palabras que coinciden con la celebración el próximo domingo del Día Internacional de la Libertad de Prensa y que han escandalizado al sector de los medios de comunicación, al calificarlas de “censura”. La  Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI) ha calificado la medida de “barbaridad”. Y que han sido rechazadas hasta por el PP, el Consejo General del Poder Judicial y la Fiscalía General del Estado. De nada le ha servido al ministro rectificar diciendo que su propuesta solo era una “reflexión” que “nada tiene que ver con sancionar a los medios de comunicación”.
De aplicarse esta “reflexión” de Catalá, los medios tendrían que responder ante las administraciones e incluso los jueces por publicar información que en la mayoría de ocasiones ha servido para destapar los entresijos de casos muy graves. Y que incluso han servido a los partidos para descubrir cuáles de sus miembros se encontraban implicados en ciertas causas. Una paradoja de cara a las consecuencias que tienen estas filtraciones en la esfera pública, ya que no son pocos los políticos que aseguran que se enteran de casos que afectan a sus ámbitos próximos por la prensa.
Las manifestaciones del titular de Justicia no fueron concretas. La ambigüedad de Catalá no permite aclarar si el ministro propone abrir el debate de las sanciones a los que publiquen filtraciones sobre causas que están judicializadas y bajo secreto de sumario o si se refería a cualquier tipo de revelación. La Ley ya contempla que miembros de la administración respondan ante la justicia si revelan información de la que disponen, por medio del delito de revelación de secretos contemplado en el Artículo 197 del Código Penal.
¿Cuáles serían los casos destapados por la prensa que, según la postura de Catalá, deberían contemplar una sanción solo por publicarse?
Caso Gürtel
La investigación de la trama corrupta liderada por  Francisco Correa fue iniciada por la Fiscalía Anticorrupción y acabó en manos del juez Garzón cuando aún era titular del juzgado nº 5 de la Audiencia Nacional. Las filtraciones del sumario a la prensa comenzaron en febrero de 2009 y permitieron saber quiénes eran los principales implicados en el caso. Las informaciones publicadas por El País o El Mundo desvelaron, por ejemplo, la implicación del entonces presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps. El también dirigente del PP acabó dimitiendo por las acusaciones de haber recibido dádivas de la trama, de las que finalmente fue absuelto en la conocida ‘causa de los trajes’. El caso tuvo su otro foco principal en la Comunidad de Madrid, salpicando a alcaldes y diputados autonómicos de los ‘populares’.
Caso ERE
El diario ABC  publicó unas grabaciones en las que se escuchaba a dos directivos de Mercasevilla extorsionar a unos empresarios para que les diesen 450.000 euros a cambio de una subvención de 900.000 euros otorgada por la Junta de Andalucía para así poder abrir una escuela de Hostelería. Fue en 2009, y esto dio origen al caso de los ERE fraudulentos en la comunidad andaluza y al caso Mercasevilla. Estas grabaciones llegaron al gobierno andaluz que presidía Manuel Chaves, que las entregó a la Fiscalía. Otra de las revelaciones conocidas gracias a la prensa fue que el exdirector de Trabajo de la Junta Francisco Javier Guerrero gastó 25.000 euros de fondos de los ERE en cocaína. La causa sigue en instrucción en los juzgados de Sevilla y ha llegado hasta el Tribunal Supremo, tras la imputación, entre otros, de los expresidentes Chaves y José Antonio Griñán por su supuesta implicación.
Caso Cooperación
La  desviación de fondos públicos destinados al tercer mundo por la consejería de Solidaridad de la Generalitat Valenciana fue otro de los casos destapados gracias a una filtración a la prensa. Rafael Blasco, consejero de Francisco Camps entre 2008 y 2010, autorizó adjudicaciones por 1,66 millones a la Fundación Cyes para hacer trabajos de cooperación en Nicaragua. Solo 43.000 euros de todo el dinero llegaron a América Latina y el resto fue utilizado para adquirir suelo y garajes en Valencia. Dos diputadas de PSOE y Compromís lo denunciaron ante la Fiscalía, iniciándose el también conocido como ‘caso Blasco’. El Tribunal Superior de Justicia valenciano condenó al exconseller en 2014 a ocho años de cárcel y veinte años de inhabilitación absoluta por delitos de malversación, tráfico de influencias, prevaricación administrativa y delito continuado de falsedad en documento oficial.
Los papeles de Bárcenas
IU pide 15 años para Acebes y 19 para Bárcenas y Lapuerta por la caja B
Los apuntes del extesorero del PP Luis Bárcenas revelaron que el partido del Gobierno dispuso de una contabilidad paralela alimentada por donaciones de empresarios y que servía para pagar sobresueldos a los dirigentes de la formación. Los papeles de Bárcenas fueron destapados por el diario El País y dispararon las sospechas sobre la cúpula del PP. Finalmente, el caso Bárcenas acabó siendo una pieza separada de la causa de Gürtel, donde el exsenador también estaba imputado. Durante la instrucción del juez Pablo Ruz, la prensa difundió los informes policiales de la causa, que confirmaban la caja B de Génova, 13. Esa financiación irregular durante dos décadas ha sido acreditada finalmente por el juez de instrucción.
Los correos de Blesa
eldiario.es publicó  la correspondencia a través de email que el expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa mantuvo con directivos de la entidad o empresarios durante su gestión al frente de la caja. La filtración de estos correos permitió conocer que Blesa avaló la comercialización de las preferentes, el dispendio en viajes con dinero de la entidad o que los consejeros y directivos de Caja Madrid disponían de una tarjeta en negro a efectos fiscales. Esto último dio pie a una pieza separada del caso Bankia en octubre de 2014.
Las tarjetas ‘black’
La existencia de una  tarjeta ‘black’ a efectos fiscales fue conocida gracias al contenido de uno de esos correos de Blesa publicado en exclusiva por eldiario.es. Los extractos de las tarjetas no declaradas a Hacienda de políticos y sindicalistas que cobraban de la caja desvelaron la vida de lujo que llevaban muchos de ellos. Entre los gastos había joyas, hoteles, viajes, alcohol, fiestas o ropa. Todo a espaldas de la Agencia Tributaria. Otro de los usos que le dieron a la ‘black’ los implicados fue el de sacar dinero de los cajeros automáticos. El más ‘destacado’ en este aspecto fue José Antonio Moral Santín, que en sus últimos meses en la entidad sacaba 600 euros a la semana. El otro que más gastó fue el director financiero de la caja,Ildefonso Sánchez-Barcoj. Rodrigo Rato, que afronta actualmente investigaciones por su patrimonio no declarado,  pagó una cena con su ‘black’ el mismo día que se anunció el rescate de Bankia.
La trama Púnica
El mismo día que Rafael Catalá expuso su “reflexión” se difundieron datos relevantes de la investigación sobre la trama de corrupción Púnica. Estas informaciones se conocieron a las pocas horas de que las decenas de imputados tuvieran acceso a la causa. Esta causa, en la que el juez Eloy Velasco investiga las adjudicaciones de contratos públicos a cambio de comisiones ilegales, supuso la entrada en prisión preventiva del ex número 2 de Aguirre en la Comunidad de Madrid, Francisco Granados, por “pertenencia a una organización criminal”. También están implicados varios alcaldes de distintos municipios madrileños, como Parla o Collado Villalba, además de empresarios y cargos municipales.
Entre las dimisiones o renuncias por el caso está la del consejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid, Salvador Victoria, que no va en la listas del PP a las municipales después de que un imputado le vinculase al caso cuando el sumario aún era secreto. Las ramificaciones de la trama también llegaron a Castilla y León y Murcia, donde se produjeron detenciones. Los interrogatorios a los imputados y testigos, publicados por varios medios, permitieron conocer el contenido de la declaración del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, o el control que el empresario David Marjaliza tenía sobre varios pueblos de Madrid. O incluso cómo los pliegos de los contratos municipales venían redactados por las propias compañías de Marjaliza.

LA PERIPECIA LATINOAMERICANA


Constanza Moreira

29.04.2015

Hace pocas semanas, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) anunció que la tasa de crecimiento promedio para la región no superaría el 1% este año. Uruguay estaba por encima del mismo (3%)


Hace pocas semanas, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) anunció que la tasa de crecimiento promedio para la región no superaría el 1% este año. Uruguay estaba por encima del mismo (3%), y muchos países (como Brasil) por debajo. Tendremos un escenario económico que preanuncia el fin del ciclo de la "década ganada", esa década donde América Latina creció a buen ritmo, y los gobiernos progresistas realizaron importantes reformas laborales, fiscales y sociales mejorando la calidad de vida de millones de personas. 
Brasil es el principal país afectado por esta proyección económica, aunque no el único. La perspectiva de estancamiento de la economía es lo que está de telón de fondo en la crisis política brasileña, y la crisis política sólo la profundiza. Dilma Rousseff acaba de ganar las elecciones, este pasado octubre, poco antes de que el Frente Amplio (FA) confirmara su victoria en Uruguay. Sin embargo, ese triunfo parece no haber sido suficiente para legitimarla políticamente, ya que la prensa y las manifestaciones en Brasil, parecen ser más fuertes que la voluntad de las decenas de millones de electores que se pronunciaron por ella en las urnas.
Petrobras, la joya de la corona, era aplaudida, hace un par de años, por la descubierta del petróleo en la plataforma continental, y el proyecto de explotación petrolera le daba a Brasil una perspectiva de sustentabilidad energética que lo transformaban en un gigante. ¡Qué suerte tienen los brasileños! decíamos, cuando el proyecto del "Pre-sal" (la exploración petrolera en el mar) comenzaba a dibujarse. Hoy, este mismo Petrobras es el que está en jaque con las denuncias de corrupción. Esto nos retrotrae a lo que sucedió en México, donde las denuncias por corrupción en Pemex (Petróleos Mexicanos) fueron el telón de fondo de la privatización del petróleo, a manos del Presidente Enrique Peña Nieto, y votada por casi todos los partidos políticos de ese país. Sí, México vendió la quizá última joya de su corona, y en Brasil van a por Petrobras.
Hace unas semanas, la revista "Exame", mostraba en su portada a una Dilma sombría bajo el titular: "El riesgo del caos". Un titular tremendista que, más que preanunciar algo, tenía la clara intención de provocarlo.
Las fuerzas conservadoras en Brasil han tomado el Congreso. El Partido de los Trabajadores (PT) perdió pie y fracasó en el intento de controlar al Congreso con una presidencia de su mismo partido. Eduardo Cunha, actual Presidente de la Cámara de Diputados e integrante del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), parece dispuesto a disputar con el PT el control del gobierno, y se comporta como la punta de lanza de la bancada opositora aunque él mismo pertenezca a la bancada aliada del PT.
Frente al proyecto de despenalización del aborto (una iniciativa de Jean Wyllys, del Partido Socialismo y Libertad - PSOL), Eduardo Cunha sostuvo que antes de aprobarlo "pasarían sobre su cadáver", extrapolando abiertamente las funciones que un Presidente de Congreso (apenas una encargatura temporal de coordinación que sólo dura dos años) tiene. Al mismo tiempo, Cunha estimuló el ingreso del proyecto del "Estatuto del Nascituro" (concebir al embrión como sujeto de derecho), y se dispone a su tratamiento parlamentario con varios apoyos de las bancadas partidarias más conservadoras. También bajo su iniciativa y respaldo, avanza a paso firme la propuesta de baja de edad de imputabilidad de 18 a 16 años. Esto revela para el propio Uruguay, una faz que pasó desapercibida en su momento: la baja de edad de imputabilidad es parte de un plan mayor que trasciende Uruguay (que afortunadamente logró resistir), extendiéndose por América Latina, y formando parte de la agenda de seguridad conservadora, disciplinadora y autoritaria, con que la derecha avanza "socialmente" en nuestros países.
También bajo la regencia del Presidente de la Cámara de Diputados brasileña, se aprobó la "ley de las tercerizaciones" que profundiza y consolida las tercerizaciones como mecanismo de provisión de servicios públicos, contra la posición del PT y aliados (PSOL, Partido Comunista). Cabe a Dilma decidir ahora si veta o no ese proyecto, so pena de quedar expuesta a un Congreso que va a funcionar con su propia agenda, contra el propio gobierno.
Eduardo Cunha y sus aliados juegan a dividir gobierno. Contraponer el Parlamento al gobierno es un juego complicado que las derechas han jugado siempre. Lo hicieron con Allende, lo hicieron con Joao Goulart. Y llegaron a propiciar golpes de Estado.
Las manifestaciones contra el gobierno empezaron por izquierda y terminaron por derecha. El pedido de vuelta de la dictadura militar se hizo sentir en esta última, y las izquierdas más radicalizadas, con protestas legítimas en las manifestaciones multitudinarias del año pasado, se apartan hoy de la intentona desestabilizadora que cuenta entre sus principales agentes a los propios medios de comunicación.
El Congreso brasileño es calificado, por los mismos brasileños, como el más conservador que ha tenido la actual democracia del vecino país. Con bancadas definidas más por "intereses" que por partidos, como la bancada evangélica, la bancada "ruralista" o, en algunos estados, la "bancada da bala" (los defensores de las armas), Brasil enfrenta hoy el freno más duro al poderoso impulso que representó el triunfo del PT en 2002, contra el conservadurismo oligárquico y reactivo a cualquier democratización del poder o los bienes, en uno de los países más desiguales del mundo.

Mientras tanto, asistimos al ataque sistemático de la derecha contra Venezuela, que parece haberse olvidado por un segundo de Cuba (quizá inspirada por la misma actitud "revisionista" que ostenta Obama hoy en relación al país caribeño), y centra su batería contra el gobierno de Nicolás Maduro, que enfrenta una situación económica muy compleja, la falta de Chávez, el deterioro de sus términos de intercambio con el mundo, una Colombia vecina con un proceso de paz siempre jaqueado y un Estados Unidos beligerante.
La Presidenta argentina Cristina Fernández ha construido un liderazgo sólido, potente, con base propia, y muestra una impresionante capacidad de jugar en la arena del poder real y simbólico, en una Argentina siempre crispada. Su liderazgo no está en duda. Los logros de la "década ganada" que en la vecina orilla se escribieron con "K", tampoco. Pero observamos atentos la evolución electoral de este país, y sobre todo, la evolución dentro del mismo Frente para la Victoria, que será el que tenga la llave de la configuración política futura.

Uruguay, en este contexto, luce estable. Recién instala gobierno, y todavía no cierra su ciclo electoral. Las perspectivas económicas no son tan buenas como lo fueron en el primer gobierno (crecimos al 6%) ni en el segundo (crecimos al 4%), pero todavía hay resto: habrá que adecuar los objetivos, los programas, las políticas, y el presupuesto nacional.
La política exterior uruguaya aún está por dibujarse, pero todo indica que cualquier intento de recolocarla en un territorio "neutral", está destinada al fracaso. El legado de una política exterior por izquierda es demasiado fuerte todavía, y cualquier intento de Uruguay por desmarcarse de sus pares ideológicos en el continente, será resistido por el Frente Amplio. La propia aventura del TISA (Trade in Services Agreement), ya está siendo controvertida por el movimiento sindical y por el propio FA, porque el recuerdo del TLC con Estados Unidos generó sus aprendizajes: hay que reaccionar a tiempo en estas cosas, y la información es poder.

Hoy más que nunca, Uruguay debe apostar a una región unida, y colaborar a que América Latina desarrolle su propia estrategia, lo más unificada posible en relación a Europa, China y Estados Unidos. América Latina jugará en el tablero mundial, si lo hace, como alguna vez lo hizo la Comunidad Económica Europea, como una región unificada. Uruguay debe colaborar, con su acervo diplomático y político, a la construcción de esta estrategia regional. Para ello, una reflexión en profundidad sobre las circunstancias que atraviesan nuestros países vecinos, y el jaqueado Brasil, es indispensable. Y una política exterior "de izquierda", también.

Constanza Moreira - Senadora del Frente Amplio, doctora en Ciencia Política
http://www.uypress.net/uc_59845_1.html

Desperdiciar alimentos: una canallada con soluciones

Un encuentro propone remedios para evitar tirar comida a la basura en un planeta donde más de 800 millones de personas pasan hambre

 Oviedo 30 ABR 2015 
Un grupo de personas busca alimentos en la basura a las puertas de un centro comercial en Madrid. / LUIS MAGÁN
En un mundo que tira comida (hasta un tercio de la que produce,según el Banco Mundial) el hambre de hoy es, como dice el escritor Martín Caparrós, “la más canalla de la historia”. Porque, al contrario de lo que ha sucedido en otras épocas, se puede evitar. Mientras que más de 800 millones de personas en el mundo sufren esta canallada, los cubos de basura, tanto de países pobres como ricos, siguen alimentándose con toneladas de alimentos: recién recogidos de los campos, envasados, cocinados y crudos, por problemas de precios, de estética, de ineficiencias del sistema o de falta de concienciación. Por causas que son solucionables, porque hoy no existe un problema de producción, como se temían los investigadores unas décadas atrás, sino de reparto.
Una treintena de expertos en la materia —de ámbitos académicos, de consumidores, institucionales, de la industria…— se reunieron en Oviedo la semana pasada para encontrar e implementar algunas de estas soluciones. El II Encuentro de la Alianza contra el Hambre y la Malnutrición de España presentará sus conclusiones definitivas en junio. Pero en su clausura, el pasado 22 de abril, ya esbozaron algunas de las líneas en las que se basarán.


Para buscar soluciones, comenzaron identificando las causas del desperdicio de los alimentos. Son múltiples y están en toda la cadena, desde el campo hasta la nevera del consumidor. Niki Charalampopoulou, miembro de la ONG Feedback Global, puso algunos ejemplos que muestran el absurdo en el que la industria de la alimentación cae a menudo. El primero: una empresa de pan de molde en el Reino Unido comercializaba su producto sin la impopular última rebanada, que es en su mayor parte corteza. Pero es inevitable producirla, así que cada día tiraba a la basura 14.000 de estas últimas (o primeras) rebanadas. Su organización le propuso que la reciclase en comida para los cerdos. A partir de ese momento comenzaron a ahorrar 100.000 libras (unos 140.000 euros) al año. Segundo ejemplo: una cadena de supermercados comercializaba las judías verdes en unos envases algo más pequeños que el promedio del producto. Esto hacía necesario cortarla por arriba y por abajo para que quedasen perfectamente emparejadas. El resultado era tirar a la basura casi un 10% del alimento, lo que se pudo paliar, en parte, ajustando el envase. Tercero: los agricultores tienen que tirar de media entre un 20% y un 30% de sus cosechas por motivos estéticos (manchas, imperfecciones, no tener el tamaño adecuado) o ajustes de precios (mucha mercancía en el mercado puede abaratarlos demasiado y la industria decide desecharlos).
Charalampopoulou asegura que con pequeñas decisiones pueden producirse grandes ahorros de alimentos en estos procesos. Su organización propone lo que llaman The pig idea (la idea del cerdo), que se resume en destinar a estos animales la comida sobrante. Pero aquí hay un problema legislativo. En Europa está prohibido alimentar a los marranos con excedentes o con cualquier producto hecho con proteína animal, como consecuencia de la crisis de las vacas locas. “Como resultado, importamos 40.000 toneladas de soja que se produce en Sudamérica y que deforesta la Amazonia”, lamenta la activista.
Las exigencias en Europa sobre seguridad alimentaria también se sometieron a debate en el encuentro. Aunque la conclusión fue que se deben minimizar los riesgos para los consumidores, hubo consenso en que son demasiado estrictas y en que es necesario estudiar flexibilizarlas cuando esto haga posible grandes ahorros de alimento.
Siguiendo por el final de la cadena, “existe una falta de concienciación por parte de los ciudadanos, que no perciben el desperdicio como algo negativo, sino incluso como un símbolo de estatus”, explicó Gimena Llamedo, directora de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo y coordinadora de una de las cuatro mesas de trabajo que simultanearon tareas en el encuentro. Fue una conclusión compartida por las otras tres, que coincidieron al señalar que la mayoría de los ciudadanos no tiene conciencia del impacto social y ambiental que supone tirar tanta comida. “Hay una confusión entre valor y precio”, señaló Juan Luis Núñez, presidente del Banco de Alimentos de Asturias. Porque en una sociedad donde los alimentos son baratos, tirarlos se considera una pequeña pérdida de dinero, pero no se tienen en cuenta otros factores. "Tenemos que dar un paso más y pensar en problemas de cambio climático, energéticos, en la huella energética de los productos que consumimos. No es bueno para el mundo crear productos que viajan tontamente por el mundo y desperdiciando energía", denunció Santiago Menéndez de Luarca, representante permanente de España ante la FAO. En su opinión, "el hambre junto a la estupidez humana" son los dos grandes generadores de conflictos de la humanidad. El lado positivo es que la solución a la primera está al alcance de nuestra mano.
También existen problemas técnicos que se refieren a los envases. Por un lado, está su tamaño, adaptado normalmente a estándares familiares en una sociedad (en este caso, la española), donde un hogar medio está compuesto por 2,5 miembros y donde una cuarta parte de ellos están formados por una sola persona, según los últimos datos del INE. Roberto Ortuño. director de Asistencia Tecnológica y Servicios Analíticos del Centro Tecnológico AINIA, aboga por los envases "proporcionables" [sic], que se puedan adaptar a las necesidades de cada consumidor: “Las unidades de venta muy pequeñas son ineficientes. Con las muy grandes sucede que suele sobrar gran cantidad de alimento que se desperdicia. Si permiten la porcionabilidad, le damos al consumidor la posibilidad de consumir solo partes y que el resto se mantenga cerrado. Por otro lado, en los productos tipo salsas, alrededor de 10% de se queda en el envase. Estamos trabajando con plásticos de poca adherencia o sistemas más complicados con alguna válvula que permite el vaciado. Así se puede conseguir que la mitad del producto que se tiraba no se desperdicie”.
Pequeños gestos como renunciar a ciertos criterios estéticos, pueden servir para aprovechar miles de toneladas de comida
Muchas soluciones están en mano de la industria. Otras en la política. Pero para los ciudadanos empieza por ellos mismos. Como explica Ortuño, hay una percepción distorsionada del problema del derroche de alimentos: "En las encuestas, los consumidores dicen que no tiran comida, pero los cubos de basura están llenos de ella".

13 propuestas para tirar menos comida

P. L.
Las cuatro mesas de trabajo del II Encuentro de la Alianza contra el Hambre y la Malnutrición de España acordaron una una treintena de propuestas para reducir el desperdicio de alimentos que se irán puliendo hasta alcanzar un documento final. Cada una de ellas aportó una mirada al problema, algunas con soluciones más concretas, otras que se quedan en el limbo de las buenas intenciones. Estos 13 puntos son un resumen de las recomendaciones:
  • Necesidad de un papel más activo de las administraciones públicas, coordinación entre ellas y con la industria, así como Incorporar criterios ambientales en las políticas públicas.
  • Revisión, actualización y mejora de marcos normativos, desde las directivas europeas hasta las ordenanzas municipales.
  • Incorporar la reducción de los desperdicios en los pliegos de condiciones de los procesos de compras públicas.
  • Desarrollo de políticas de incentivos a aquellos actores de la cadena alimentaria que asuman mayores compromisos en la reducción de los desperdicios. Por ejemplo, reconfigurar o exigir unos criterios éticos, sanos y sostenibles en los servicios de restauración y alimentación que externalizan en los espacios públicos (escuelas y hospitales).
  • Apoyar programas de sensibilización en torno a una compra racional y formación de los consumidores, así como buscar la complicidad de los medios de comunicación. 
  • Recopilar y difundir las buenas prácticas, especialmente en los municipios que son un buen laboratorio de experiencias.
  • Dedicar esfuerzos al análisis del problema, al diagnóstico, a la identificación de información relevante y de las causas.
  • Mejor regulación de las prácticas de publicidad de alimentos y prohibir la publicidad engañosa que fomente el desperdicio.
  • Favorecer las donaciones de alimentos a entidades sociales. Para ello, conseguir la exención del IVA a los productos que sean donados.
  • Promover los grupos de consumo y su contacto directo con productores locales y cooperativas.
  • Mejorar la innovación en transportes, logística, envasado, vida útil de los alimentos y software.
  • Mejora en el etiquetado; por ejemplo, que se pueda incluir y entender otras informaciones como el coste ecológico y coste energético (además del precio del producto).
  • Elaboración de un marco teórico o borrador de un Tratado de Seguridad y Soberanía alimentaria, y la obligatoriedad de su cumplimiento. De forma ambiciosa, incluir el derecho a la alimentación en la Constitución Española.