10 may 2015

Los tiempos de los cortesanos

La causa de los veteranos de Malvinas: un ejemplo de decisión lenta e infundada de la Corte. Más de dos años para escribir tres renglones. Poner sello en vez de sentenciar, una mala praxis habitual. Un tribunal abarrotado y reducido, floja combinación, riesgo institucional. Errores y actas falsas.



 Por Mario Wainfeld


Imagen: Joaquin Salguero.
Debieron transcurrir años para que conscriptos que participaron en la guerra de Malvinas se atrevieran a denunciar que habían sufrido torturas, vejámenes, delitos atroces cometidos por sus superiores. Los motivos de la tardanza son imaginables, lógicos, humanos. En algún momento se fueron animando: las víctimas se expresaron, contaron.
Fueron muchos, algunos padecieron los tormentos en las islas, otros en el territorio continental argentino. Un libro de la Subsecretaría de derechos humanos de Corrientes, compilado por Pablo Andrés Vassel, acumula dolorosos datos, declaraciones y reseñas sobre las causas judiciales que iniciaron, años después. El volumen es menos conocido que recomendable, se sugiere acá su lectura. Vassel fue subsecretario del área en la mencionada provincia.
Los expedientes iniciaron su lento transcurrir, atravesando la maleza de los procedimientos, la desidia de los tribunales, las articulaciones de las defensas de los presuntos represores.
El tiempo pasa, la prescripción puede ser la valla para muchos reclamos. Se llegó a un punto habitual en causas por violaciones de derechos humanos: decidir si los hechos investigados deben considerarse delitos de lesa humanidad, imprescriptibles, como condición necesaria para su juzgamiento.
Los expedientes tienen sus bemoles, que esta nota saltea porque no hacen a su objeto central, no porque carezcan de importancia. Pero vale subrayar que se trató de delitos feroces perpetrados por miembros de las Fuerzas Armadas contra ciudadanos argentinos, en el contexto del terrorismo de Estado. Convengamos en que es sensato considerarlos de lesa humanidad.
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Un tweet para Taranto: En uno de esos pleitos, caratulado “Taranto, Jorge” la Cámara de Casación rechazó ese planteo de los demandantes. Se recurrió ante la Corte. El procurador Luis Santiago Warcalde dictaminó a favor del pedido: la Corte debía tratar el reclamo y admitirlo. Se expidió el 10 de agosto de 2012. Correspondía que los jueces supremos adoptaran un criterio definitivo.
Lo hicieron en febrero de este año, o sea dos años y medio después. Es lo que se llama “una cuestión de puro derecho”: los magistrados no tienen que revisar la prueba frondosa, sino analizar un encuadre jurídico. El lapso que se tomó la Corte es descomunal para esa tarea.
El pronunciamiento se transcribe porque tiempos y dedicaciones son el núcleo de esta columna. Dice así: “El recurso extraordinario, cuya denegación origina esta queja, no se dirige contra una sentencia definitiva o equiparable (art. 14 de la ley 48). Por ello, se la desestima”. Son 146 caracteres, sin contabilizar espacios: apenas más que un tweet aunque menos atractivo que muchas manifestaciones de ese género.
Tienta decir que la Corte se tomó 30 meses para redactar 3 líneas y calcular un promedio de eficacia, cuántas letras por día... Sería injusto, en un sentido insólito: la “sentencia” ni siquiera se redactó porque es una vieja fórmula anquilosada. En jerga se la apoda “plancha”, como sinónimo de “sello”. Es preescrita, arcaica, colocada en centenares o miles de precedentes.
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A reclamar a otra parte: Los ciudadanos reclamantes argumentaron que el rechazo de Casación equivalía a una sentencia definitiva, el Fiscal de Corte coincidió. Esas posturas merecen o mejor exigen considerandos escritos que expliquen la divergencia.
Lo firmado por los cuatro actuales vocales de la Corte no es una sentencia, sino un simulacro. No está fundada, es pura discrecionalidad. Un acto estatal que limita derechos debe estar razonablemente fundado, una sentencia lo es por antonomasia.
La famosa plancha vulnera el derecho de defensa, es arbitraria. Esta postura no es invento del cronista, la sostienen muchos juristas y abogados. No es unánime.
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El futuro y la palabra vana: Los damnificados hicieron pública su frustración cuando se dio a conocer la pseudo sentencia y anunciaron que recurrirían a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, agotadas las instancias en los tribunales locales.
La Corte despreció el derecho de los litigantes, por el tiempo que se tomó para poner un sello berreta, sin darles siquiera una explicación digna.
En un reportaje realizado por la periodista Victoria Ginzberg, publicado en Página/12, Ricardo Lorenzetti arguyó que no es para tanto. El presidente de la Corte comentó que ésta no se expidió. “La Corte no tiene un caso –expresó, textual–. Si le llega un caso en el que se plantea si hay un delito de lesa humanidad con torturas probadas en el caso Malvinas, lo va a tratar. En ese expediente, de acuerdo al criterio de la Corte, no se podía tratar ese tema. Es un expediente muy complejo en el que había muchas cuestiones procesales. Y tampoco se cerró, se puso falta de sentencia definitiva. Eso no significó que la Corte dijera sí o no respecto de la existencia de delitos de lesa humanidad en el caso de torturas en Malvinas.”
El razonamiento es falaz, vueltero, impreciso pero especialmente superfluo. La Corte, Lorenzetti lo sabe bien, no tiene otros casos semejantes en su generosa lista de espera.
Pero, además, sus palabras carecen de todo valor legal: no están en el expediente, para el Foro “no están en el mundo”. No equivalen siquiera a un voto de Lorenzetti, aunque la decisión hubiera sido mínimamente mejor si el hombre la dejaba en negro sobre blanco, donde correspondía. Su análisis personal no tiene peso jurídico, los perjudicados no podrían hacerlo valer presentando un recorte o un link en tribunal alguno.
Involuntariamente, Lorenzetti sinceró la carencia conceptual de la decisión, que cerró el camino de las víctimas, aunque él porfíe lo contrario hablando de otros expedientes, virtuales por el momento.
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Hacer la plancha: Las planchas son muy habituales en la práctica cotidiana de la Corte. Desechan recursos que pueden ser infundados pero no dan cuenta de por qué. La práctica está bendecida por la tradición, que a veces es valiosa y otras no: la elusión impositiva o la connivencia con los golpes de estado son ejemplos conspicuos.
Hay un motivo, escrito en filigrana, que “explica” la costumbre de hacer la plancha. Es que el tribunal está atiborrado de demandas, no todas razonables, tiene que sacarse de encima una cantidad. Hasta ahí, es pura verdad. Lo que falla no es el diagnóstico sino la monárquica solución adoptada. Los supremos se alivian de expedientes con el mentado, desdeñoso, rebusque. Ellos alegan que antes de poner el sello, los han leído. Es imposible, republicanamente, corroborarlo porque no queda constancia escrita.
La Corte está atosigada desde hace muchos años, lo padecía cuando contaba con siete integrantes, lo que se agrava cuando quedan cuatro, tres de los cuales concurren asiduamente a los Acuerdos semanales.
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Matemática ¿estás ahí?: Vamos llegando de la historia trágica a la paródica crónica de estas semanas. Repasemos datos duros. La Corte remozada e higienizada por el presidente Néstor Kirchner, estaba compuesta por siete vocales, tres de ellos ya no están por motivos diferentes. Un cuerpo colegiado que se reduce casi a la mitad en un término no sufre un cambio apenas cuantitativo, es cualitativo. Las deliberaciones son menos ricas y plurales, los aportes subjetivos más escasos. El Tribunal contaba con dos penalistas, ahora no hay ninguno. Lo componían dos mujeres, por primera vez en su historia: hoy queda una.
Son libres, subjetivas, las opiniones acerca de las condiciones de los lamentablemente fallecidos Carmen Argibay y Enrique Petracchi o del renunciante Eugenio Raúl Zaffaroni. El piso compartido es que eran jueces calificados con criterios propios, no fungibles con los de sus pares. Este escriba cree que los doctores Petracchi y Zaffaroni eran los mejores jueces del tribunal, en todo caso todos eran de primera línea y ya no están.
La Corte Suprema, contra lo que aducen los medios dominantes, no es “la que designó Kirchner”. Ese cuerpo cumplió su ciclo: no se reunirá más, no discutirá colectivamente. Cuando esté correctamente integrado, según la nueva normativa, tendrá cinco integrantes, en vez de siete. Hasta entonces pesará sobre los actuales una sobrecarga indebida de trabajo, que resentirá su desempeño.
Con licencia, hagamos una comparación con otras autoridades públicas que son cuerpos colegiados. El Senado nacional tiene 72 bancas: si aconteciera la misma proporción de bajas que en la Corte quedaría achicado a 41, suprimiendo decimales. Si eso pasara en Diputados, se extrañaría la presencia de alrededor de 120 representantes del pueblo. No es bicoca, ni carece de consecuencias prácticas.
En el caso de un tribunal “corto” (como se dice ahora de los planteles de fútbol) el impacto real es evidente. El más burdo es que la mayoría de un cuerpo que debe tener cinco porque así lo manda ley casi equivale a la unanimidad: tres sobre cuatro.
Se subestima ese demérito pensando en acudir a conjueces. Más allá de otras polémicas atractivas de la coyuntura, es un mal reemplazo un conjuez convocado ad hoc para un caso no dirimido por el cuerpo estable. Funge como paracaidista que no comparte la cotidianidad del equipo, que la Corte lo es. Entra y sale, no ha compartido la dinámica de años de labor común.
La Corte no puede cumplir su rol con eficiencia y calidad en esas condiciones. Y, acaso, no pueda desempeñarlo en modo alguno.
A eso se ha llegado por circunstancias inmanejables, ajenas a la voluntad de todos los protagonistas. Pero también por la necedad de la oposición parlamentaria que abusó de su derecho cuando planteó que no aceptaría ningún postulante nuevo propuesto según mandan las normas vigentes. Claro que no está compelida a consentir a libro cerrado las iniciativas del Ejecutivo, que la mayoría calificada exige el consenso de oficialismo y oposición, en general. Pero esa prerrogativa no es absoluta, porque ningún derecho lo es. La negativa cerrada, apriorística, deja mocha a la Corte por un período de más de un año y resiente su accionar. Cualquiera está facultado a hacer gravitar su número pero también le cabe hacerse responsable de las consecuencias.
Esas serán, desde ya, un funcionamiento menos rico, menos plural. La parálisis absoluta es un escenario inquietante: no deseable ni automático pero para nada imposible. Tal vez ya esté ocurriendo, aunque por ahora sea invisible a los ojos.
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Cuotas de poder: Vamos de los números redondos a los quebrados y a “eso de lo que no se habla... en ciertos círculos: el poder. Participar en un cuerpo de cuatro miembros otorga el cuarto del poder disponible, que es más que un séptimo. La diferencia aumenta si uno es presidente. Lorenzetti, muy perspicaz en esas lides lo sabe y, quién sabe, lo disfruta. La merma no es su responsabilidad aunque vendría bien que sincerara las dificultades que acechan a un tribunal incompleto.
En pocos meses, el titular de la Corte ha pronunciado o escrito información errada o falsa. Es una mala nueva, sobre todo si se torna rutinaria. En su discurso de apertura del año judicial macaneó sobre la investigación del atentado a la embajada de Israel. Pontificó que había “cosa juzgada” granjeándose alabanzas de los medios dominantes. Se concluyó que le había dado una lección de derecho a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner quien había denunciado molicie del tribunal. Dudoso que se pueda ser didáctico con base de datos falaces. Lorenzetti debió desdecirse al día siguiente. Lo hizo de modo sinuoso, mediante un comunicado elíptico, sin la bonhomía de reconocer su error en materia de proceso penal.
Más seria es toda la parodia de su anticipada recontra reelección. Nada explica la necesidad o urgencia como no sea la necesidad de convalidarla con cuatro firmas. Esa cifra permite que Lorenzetti y la jueza Elena Highton de Nolasco declinen sus designaciones, aliviándose de la inmodestia de votar por sí mismos. Para lograr ese resultado, se inventó el contenido del acta. Una reunión no realizada, conforme reveló el periodista Horacio Verbitsky en este diario. Fayt no participó, lo que desmiente no sólo el lugar en que se adujo que firmó sino también el vivaz diálogo en que, pretendidamente, intervino. La falsedad es ostensible.
Si alcanza el rango de delito es otro debate, connotado por la exigencia de perjuicio para que lo haya y la presunción de inocencia.
El acta de reelección de Lorenzetti es un mito urbano, bastante más extenso que la decisión tomada en la causa “Taranto, Jorge”.
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Repaso y transición ordenada: La “justicia” lenta no es justicia, he ahí un factor de consenso extendido. Las decisiones no fundadas por escrito también la niegan. “Taranto” es una combinación (sobresaliente pero no excepcional) de ambas carencias. La Corte incurre en ellas en innumerables cuestiones, muchas se desconocen pero se suceden.
Un tribunal incompleto es un problema institucional de primera magnitud que exige que las distintas fuerzas políticas se hagan cargo, en la proporción de sus responsabilidades y sin renunciar derechos. Es difícil pero imprescindible.
Queda para otro día discutir si la condición vitalicia del cargo de juez supremo es compatible con la idea republicana de que los cargos son renovables. Era justo que Fayt no fuera jubilado de oficio por la Constitución de 1994. Es mucho más controvertible que eso le permita desafiar la regla sensata que ahí se establece por veinte años más. De nuevo: la ley no ampara el ejercicio abusivo de los derechos.
Entre tanto, Lorenzetti ha sido reelegido con la premura que no siempre urge a las sentencias de la Corte. La transición, todo lo indica, será ordenada y pacífica.
mwainfeld@pagina12.com.ar

Chile: 72 horas de especulación

Por Mauricio Morales

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Aunque los cambios de gabinete se hacen y no se anuncian, la Presidenta Bachelet removió el escenario político. Serán las 72 horas donde todo estará sujeto a la especulación y las negociaciones. Es seguro que saldrá el ministro de Interior, lo que también implicará reequilibrios en el equipo político. Acá se notará la fuerza de los partidos frente a una mandataria que sólo marca un 31% de aprobación, y con atributos que poco a poco se van deteriorando. En menos de diez días, la Presidenta ha dado tres importantes noticias: recepción, análisis y propuestas legislativas para probidad y transparencia, inicio del proceso constituyente, y cambio de gabinete. En diez días ha hecho más anuncios que en diez meses.
Todos los presidentes han ajustado sus equipos. Aylwin lo hizo a finales de septiembre de 1992, sacando- entre otros- a Ricardo Lagos, quien competiría en la primaria presidencial. Frei hizo su primer gran cambio a seis meses de iniciado su mandato, modificando casi la totalidad de su equipo político. Lagos, en tanto, enfrentó el primer gran ajuste en enero de 2002, instancia en que Bachelet pasó de Salud a Defensa, a lo que se sumaron cambios en Segpres, Segegob, Transporte y Mideplan. La propia Bachelet se decidió por un cambio de gabinete el 15 de julio de 2006 y en medio de las protestas estudiantiles, destacando la salida de Andrés Zaldívar en Interior. Finalmente, Piñera optó por hacer cirugía mayor en su gabinete en enero de 2011 y en el contexto de protestas sociales en Magallanes, sacando a los ministros de Energía, Transporte, Trabajo y Defensa.
El cambio más significativo para Bachelet será el de Interior. La salida de Peñailillo- el ministro que fue capaz de sepultar el binominal- implicará un profundo dolor para la Presidenta, pero descomprimirá el ambiente en el gobierno. No cabe duda que Peñailillo pasará a la historia como el “galán rural” que hizo frente a una elite tradicional que no le dio respiro desde que estallara el escándalo de las boletas. Esa elite fue muy dura con él, aplicando una vara totalmente distinta en comparación con otros casos. Esta elite se protege de tal forma que resulta imposible ser parte del juego. Peñailillo fue su nueva víctima, aunque colaboró harto debido a la carencia de un argumento sólido para explicar la situación. Lo particular del caso- eso sí- es que los espolonazos vinieron desde el PS, el partido ideológicamente más cercano al PPD, y su socio natural si se piensa en una alianza de izquierda. Bachelet saldrá con la cabeza de Peñailillo en la mano. Como en todo rito político, habrá un sacrificio público.
Naturalmente, la decisión de Bachelet respecto a los nuevos nombres que integrarán su equipo dará para especular sobre el rumbo refundacional o gradualista del gobierno. Dependiendo de quién tome las banderas de Interior, será más o menos fácil deducir hacia dónde camina su administración. Cuesta encontrar figuras más leales y comprometidas con el programa que Peñailillo, por lo que la Presidenta deberá jugársela por un nuevo rostro, o simplemente ir a la segura y recurrir a la vieja guardia concertacionista. De ser así, el sacrificado no sólo será el ministro, sino que también el programa.
En otras palabras, Bachelet deberá optar entre la retroexcavadora más furibunda y fanática, y la gradualidad, orden y moderación que le ofertan los más añosos, y que supuestamente saben gobernar.
Como era de esperarse, mayo no será un mes tranquilo para el gobierno. La Presidenta pensó que el anuncio del proceso constituyente torcería la agenda desde el acoso ciudadano y periodístico hacia la clase política por el uso de malas prácticas, a un debate de mayor envergadura. No obstante, la realidad le dio un nuevo portazo. Sólo queda esperar que este cambio de gabinete contribuya a tres cuestiones básicas. Primero, terminar con el goteo de información sobre boletas o trabajos no realizados. Segundo, que la agenda del gobierno se concentre en la administración y gestión de los problemas ciudadanos, más que insistir en el espíritu refundacional. Tercero, que ordene a los partidos de la Nueva Mayoría. El tiempo del fuego amigo ya terminó. Las municipales están a la vuelta de la esquina, y por tanto, Bachelet debe retornar a su reducto natural: la gente y la calle.

Perú militariza zona de Arequipa ante protestas antimineras

El ministro de Justicia peruano, Gustavo Adrianzén, aseguró que las Fuerzas Armadas de ese país apoyará a la Policía Nacional.

Resumen Latinoamericano / Agencias, 9 de mayo 2015.



El ministro de Justicia peruano, Gustavo Adrianzén, confirmó la muerte de un suboficial de la policía quien resultó gravemente herido en la jornada de protestas del pasado miércoles. El Gobierno de Perú ha confirmado este sábado la militarización de la provincia de Islay, en Arequipa (sur de Perú), tras las protestas contra el proyecto minero Tía María que hasta ahora ha dejado tres personas fallecidas, varios heridos y numerosos daños materiales.

El ministro de Justicia peruano, Gustavo Adrianzén informó este sábado que “la Policía seguirá bajo el control del orden interno pero las Fuerzas Armadas colaborarán con ellos, vigilarán el libre tránsito de ciudadanos, la integridad de las instalaciones estratégicas, los puertos, carreteras, puentes, túneles, en tanto la Policía se dedicará a las labores que viene desarrollando”, citado por la Agencia Peruana de Noticias (Andina).

Por su parte, el suboficial de la Policía Nacional, Alberto Vásquez Durand, falleció este sábado luego de permanecer varios días hospitalizado tras recibir un golpe en la cabeza el pasado miércoles durante los disturbios.

El corresponsal de teleSUR en Perú, Jaime Herrera, confirmó la información en su cuenta de la red social de Twitter. El 23 de marzo se inició un paro indefinido en la provincia de Islay (sur de Perú), donde cientos de personas se movilizaron por el centro histórico de Arequipa en rechazo al proyecto minero Tía María, de la empresa Southern Copper.

En contexto
Las protestas contra el proyecto para la explotación de cobre en Islay son encabezadas por los agricultores locales quienes afirman que Tía María contaminará y destruirá los campos de cultivo. A la muerte del suboficial de la policía, se le suman dos más. El 22 de abril, Victoriano Huayna, un hombre de 61 años, fue abatido por el disparo de un fusil de la policía. El otro hecho ocurrió el pasado martes, en medio de confrontaciones entre la policía y los manifestantes, donde Henry Checlla de 35 años perdió la vida. Las autoridades también señalaron que alrededor de 100 policías han resultado heridos en las jornadas de protestas. Hasta ahora la mesa de diálogo entre los campesinos y el Gobierno no han concretado acuerdos para poner fin al conflicto.

Dos mil policías se suman al control de manifestaciones por proyecto minero de Grupo México en Perú

Lima, 8 may (dpa) – Unos 2 mil policías fueron enviados a la provincia peruana de Islay, departamento sureño de Arequipa, para controlar las manifestaciones contra el proyecto minero Tía María, informaron hoy autoridades.

El Jefe de Estado Mayor de la Policía en Arequipa, Coronel Manuel Echegaray, indicó que con la cifra se suman más de 5 mil policías en la zona. La medida permitirá relevar a 500 oficiales, quienes permanecen más de tres semanas en el conflicto.

A pesar de que los refuerzos policiales facilitan los trabajos de limpieza de las vías, un grupo de protestantes aún controlan puntos estratégicos con lo que impiden el ingreso y salida de vehículos a la provincia.

Los manifestantes, en su mayoría agrícolas, protestan desde el mes pasado contra el proyecto de la minera Southern Perú Cooper Corporation, propiedad del Grupo México S.A.B, porque consideran que causará daños ambientales en el agua y los cultivos.

La violencia aumentó a partir de los excesos de la policía en la represión, reconocidos por el Ministro del Interior, José Pérez Guadalupe.

Los protestantes tomaron el miércoles como rehenes a cuatros policías. Dos de ellos se encuentran en el hospital por lesiones graves en el cráneo.

Las protestas dejaron dos muertos y más de 100 heridos. El presidente Ollanta Humala afirmó que aún “no se pierden las esperanzas del diálogo” y que no descarta declarar la provincia en estado de emergencia.

Islay está poblada por unas 60 mil personas, de las cuales, según la gobernadora de Arequipa, Yadira Osorio, varias están a favor de que se explote la mina Tía María, pero son amedrentados por los opositores.

Dos policías más se encuentran graves en Arequipa tras enfrentamiento con opositores a Tía María.

El suboficial PNP Alberto Vásquez Durand, quien resultó herido en un enfrentamiento contra opositores al proyecto Tía María, falleció esta madrugada en el hospital Essalud de Arequipa.

El agente policial de 51 años permanecía hospitalizado desde el último miércoles 6 de mayo, luego que quedara en estado de coma por las graves lesiones que le provocaron múltiples golpes en la cabeza.

El ministro Justicia, Gustavo Adrianzén, lamentó el fallecimiento del suboficial Alberto Vásquez y aseguró que se agotarán todos los esfuerzos para identificar a los responsables.

“No se puede tolerar que esta situación continúe, su muerte no pasará desapercibida”, dijo dirigiéndose a los familiares del policía fallecido.

Adrianzén también llamó delincuente al dirigente Pepe Julio Gutiérrez y consideró que debe estar en la cárcel por su responsabilidad en la muerte del agente policial.
“Por lo menos debe ser considerado autor mediato”, refirió.

http://www.resumenlatinoamericano.org/2015/05/09/peru-militariza-zona-de-arequipa-ante-protestas-antimineras/

El Estado Islámico vende niñas iraquíes y sirias desnudas en bazares de esclavos


Las niñas en Siria e Irak son "desnudadas" y puestas a la venta en "bazares de esclavos" por militantes del Estado Islámico, según denunció Zainab Bangura, Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas.
 9 may 2015


REUTERS/Ako Rasheed

Desde la captura de vastos territorios en Siria e Irak por parte de los yihadistas del autoproclamado Estado Islámico (EI), esa agrupación terrorista ha sido acusada de cometer graves violaciones de los derechos humanos, así como crímenes de guerra. Las últimas revelaciones fueron hechas por Zainab Bangura, Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas, que visitó varios países de Oriente Medio en abril de 2015 para dialogar con las víctimas que sobrevivieron a violaciones

Las niñas, literalmente están siendo desnudadas y expuestas en los bazares de esclavos
Según Bangura, las mujeres están permanentemente bajo riesgo. Lo peor es que ese tipo de maltrato hacia ellas es justificado con la yihad: "El EI ha convertido la violencia sexual y el maltrato a las mujeres en el aspecto central de su ideología, utilizándola como táctica de terrorismo para avanzar en sus objetivos estratégicos", señaló.

"Las niñas, literalmente están siendo desnudadas y expuestas en los bazares de esclavos", señaló Bangura, agregando que allí "se clasifican y son enviadas a Dohuk o Mosul, o a otros lugares para ser distribuidas entre los líderes y combatientes del EI", subrayó.

Una de las chicas entrevistadas estuvo casada 20 veces y fue obligada a someterse a una cirugía para "reparar" su virginidad después de cada matrimonio. Historias como estas, destacó Bangura, ilustran cómo la violencia sexual está siendo utilizada por el EI sistemáticamente como arma de guerra.

Bangura pidió a la ONU que tome medidas para contrarrestar la violencia, señalando preocupaciones también acerca de los niños nacidos producto de una violación. Estos niños, advirtió, crean una "generación de niños apátridas", que a su vez podría servir para exacerbar el extremismo en la región.

ARRANCO LA CAMPAÑA PARA LAS ELECCIONES REGIONALES EN ESPAÑA


Prueba para el bipartidismo

Dentro de dos semanas, los comicios decidirán si el partido de Rajoy continúa o no con su mayoría absoluta y si el Partido Socialista sigue siendo la segunda fuerza, tras la irrupción de nuevos partidos como Podemos y Ciudadanos.
 Por Flor Ragucci

Desde Barcelona
Pistoletazo de largada para la vertiginosa carrera electoral que este año se juega en España. El viernes arrancaron los quince días de campaña previos a las votaciones regionales y municipales del 24 de mayo, unos comicios que podrían cambiar completamente el color político del país y de los que, en buena medida, dependen los resultados de las presidenciales que se celebran en noviembre.
La tradicional pegada de carteles nocturna que los candidatos llevaron a cabo el jueves a la medianoche dio comienzo a una campaña que se sigue con mucha más expectación de lo habitual. La irrupción de nuevos partidos que amenazan con romper el bipartidismo instaurado desde la llegada de la democracia y el constante goteo de casos de corrupción que salpica, principalmente, al Partido Popular (PP) hacen de estas elecciones un terreno de juego movedizo, en el que nadie sabe lo que puede pasar. Justo un día antes del arranque de campaña, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sorprendía con la publicación de una encuesta que vaticinaba, por un lado, el triunfo del partido de Mariano Rajoy con una ajustada ventaja sobre los socialistas en los comicios generales y, por otro, la pérdida de la mayoría absoluta de los populares en las urnas regionales de mayo.
Los resultados del estudio dispararon los análisis y las elucubraciones acerca del futuro político de España y toda clase de lecturas inundó los medios, desde el festejo por la supuesta victoria del PP hasta el festejo por su supuesta caída. Pero si hay algo en lo que todos los analistas coinciden es en que estas elecciones autonómicas pueden significar el fin del gobierno de mayorías absolutas de la agrupación de Rajoy. Según el CIS, los populares perderían la mayoría absoluta en siete de las ocho comunidades autónomas donde la tienen –sólo la conservarían, y por uno o dos escaños, en Castilla y León–, a la vez que dejarían de ser la primera fuerza política en favor del Partido Socialista (PSOE) en Extremadura y Castilla-La Mancha. Tampoco obtendrían la mayoría absoluta en
sus tradicionales feudos, Madrid o Valencia, donde los últimos escándalos de corrupción que envolvieron a sus autoridades parecen pasarles factura.
La encuesta dibuja un mapa político en el que todos los gobiernos regionales van a necesitar pactos entre dos o más partidos para conformar mayorías estables y el PP, que hasta ahora se bastaba a sí mismo para ejercer el poder, empieza a depender de una formación emergente que está arrasando en los últimos sondeos: Ciudadanos. El partido que lidera el catalán Albert Rivera, dada su cercanía ideológica con el grupo de Rajoy, pasó a convertirse en indispensable para que los populares puedan seguir desarrollando sus políticas neoliberales y es, desde hace aproximadamente tres meses, la agrupación que, con Podemos, se disputa el tercer puesto en la política española. La apuesta por el “cambio sensato”, frente a los planteamientos rupturistas del partido de Pablo Iglesias, es el lema principal de Rivera y sus candidatos, además de un fuerte hincapié en la bajada de impuestos y la lucha contra la corrupción.
Mariano Rajoy, en el último acto de precampaña que dio en Málaga, hizo acuse de recibo de las innumerables especulaciones sobre sus futuros pactos con Ciudadanos y alertó: “No nos presentamos para hacer coaliciones de cuatro o cinco fuerzas”. El presidente del gobierno confía en que su discurso de recuperación económica cale en el electorado y evita toda referencia a la corrupción que sacude a su partido desde las bases hasta la cúpula. Rajoy centrará la campaña de estos quince días en la férrea defensa de su agrupación como “garantía de estabilidad” y como “primera fuerza política” en los comicios generales, de acuerdo a lo publicado por el CIS.
Mientras el PP enarbola la estabilidad como bandera, el resto de partidos sabe que en el cambio está la clave. Ciudadanos aboga por “el cambio sensato”, el Partido Socialista dice representar “el cambio seguro” y Podemos sigue persiguiendo un cambio “ahora”. Pedro Sánchez, líder del PSOE, pidió en Madrid –donde arrancó la campaña– el voto a los colectivos que juzga más castigados por los recortes del PP y afirmó que sale “a ganar”, alentado por los buenos augurios de la última encuesta que lo recolocan en la segunda posición, luego de que Podemos amenazara con sacarle ese puesto. Los datos arrojados por el CIS este jueves indican que el PSOE se mantendría como primera fuerza de la izquierda en doce de las trece autonomías donde habrá elecciones el 24 de mayo y, sólo en Navarra, Podemos obtendría ese lugar hegemónico.
El grupo encabezado por Pablo Iglesias, al que los anteriores sondeos le pronosticaban un ascenso imparable, atraviesa ahora momentos difíciles, tanto por los números poco alentadores de las últimas encuestas como por la dimisión –la semana pasada– del que fuera cofundador del partido y coordinador del programa, Juan Carlos Monedero. En algunas comunidades, como Castilla-La Mancha por ejemplo, Podemos fue alcanzado o superado por Ciudadanos, mientras que en muchas otras mantienen porcentajes de voto similares. En los quince días de intensa campaña que quedan hasta las elecciones, el partido izquierdista procurará recuperar el alto seguimiento que obtuvo en los comicios europeos aunque el propio Iglesias asegura que su meta consiste en ganar las generales del próximo noviembre. “Nos parece muy meritorio las medallas de plata y las de bronce, y si así lo quieren los ciudadanos, lo asumiremos, pero salimos a intentar ganar al PP”, recalcó el secretario general de Podemos durante la pegada de carteles con la que emprendió su campaña en la ciudad de Madrid.
Por su parte, Izquierda Unida, aunque a la baja por haber sido desplazada como tercera fuerza por Podemos y Ciudadanos, mantendría –según los datos del CIS– escaños en Madrid, Aragón, Navarra y Asturias y su secretario de Organización, Adolfo Barrena, asegura que la coalición no se rinde: “No nos desanimamos, esto es un clásico en IU: luchar y perseverar”.
A nivel municipal –las elecciones de este 24 de mayo decidirán también el gobierno en las ciudades–, el escenario es muy parecido al que se plantea a nivel regional. Los sondeos revelan que el PP perdería la mayoría absoluta en casi todos los municipios en los que la logró en 2011 y necesitaría a Ciudadanos para continuar con el mando. En Madrid y Zaragoza, en cambio, las plataformas ciudadanas agrupadas en torno de las ideas de Podemos –aunque sin llevar su marca– superan en intención de voto a los socialistas, que dejarían de ser la primera fuerza de la izquierda, y en Barcelona, la coalición que lidera Ada Colau (impulsora del movimiento antidesahucios), y a la que apoya abiertamente Pablo Iglesias, le arrebataría, según la encuesta, la intendencia a los conservadores.