9 may 2015

Derrota del fascismo en Europa: 70 años después

Atilio Boron




Resumen Latinoamericano, 9 de mayo 2015.-

El 70ª aniversario de la caída de Berlín a manos del Ejército Rojo es una ocasión propicia para someter a revisión algunos lugares comunes acerca de la Segunda Guerra Mundial y su desenlace. Especialmente uno, ampliamente difundido por el mundo académico y las usinas mediáticas del pensamiento dominante según el cual la derrota del Tercer Reich comenzó a consumarse cuando Londres y Washington abrieron el frente occidental con el desembarco de Normandía, arrojando un pesado manto de olvido sobre la decisiva e irreemplazable contribución hecha por la Unión Soviética para destruir al régimen nazi y poner punto final a la guerra en Europa. Geoffrey Roberts, un profesor británico especialista en el tema de la Segunda Guerra Mundial, ha ido más lejos al sostener que la Unión Soviética podría haber derrotado por sí sola al fascismo alemán -claro que a un costo aún mayor y en un enfrentamiento más prolongado- y que para tal empresa la colaboración anglo-americana no era imprescindible, como sí lo fue para los aliados la heroica lucha de la Unión Soviética.

Pero la opinión de Roberts está lejos de encuadrarse en la categoría de las “creencias aceptables” para los perros guardianes del sistema, y por eso sus análisis son ninguneados por el saber convencional. Es obvio que para la ideología dominante fue el “mundo libre” quien derrotó al nazismo y que la colaboración soviética fue algo accesorio. La realidad, en cambio, fue exactamente al revés: lo esencial fue la heroica resistencia soviética primero y su arrolladora contraofensiva después, sin la cual ni británicos ni estadounidenses, jamás podrían haberse acercado a Berlín.[1] Por algo fue el Ejército Rojo el primero en hacerlo, inmortalizado en aquella conmovedora fotografía en la cual dos sargentos del Ejército Rojo izan la bandera de la Unión Soviética sobre un Reichstag en ruinas, uno de los símbolos del régimen nazi. Fue también el primero en liberar a los prisioneros que estaban en los campos de concentración de Auschwitz (el mayor y más importante de la Alemania Nazi) y muchos otros, entre los cuales sobresalen los de Majdanek y Treblinka, todos ellos situados en Polonia. Pese a ello, como bien observa Telma Luzzani, en las celebraciones organizadas el pasado 25 de Enero en Auschwitz el gobierno polaco no sólo se abstuvo de invitar al presidente ruso Vladimir Putin sino que lo declaró persona non grata por ser el líder de un país que no liberó sino que agredió a Polonia. El gobierno de Varsovia, actuando como un rústico palafrenero de Barack Obama, argumentó por medio de su canciller que no había sido aquel país sino Ucrania quien había liberado el campo de exterminio de Auschwitz razón por la cual el invitado de honor fue el títere de Washington, Petro Poroshenko, presidente de Ucrania. Este desaire del gobierno polaco no sólo ofendió a las actuales autoridades del Kremlin sino que fue una repugnante muestra de ingratitud para con el pueblo ruso y sus inmensos sacrificios realizados en la guerra y, por otro lado, de los alcances de la política norteamericana dirigida a apropiarse de la victoria en la Segunda Guerra Mundial, velando el papel de la Unión Soviética, estigmatizando no sólo a este país como en el pasado sino también a la Rusia actual en el contexto de las amenazantes tensiones que caracterizan al sistema internacional.[2]

La “historia oficial” prohijada por Occidente también oculta, como acertadamente lo señalara Angel Guerra, “el decisivo papel de los comunistas, que en la Europa ocupada llevaron el peso mayor de la resistencia y organizaron vigorosos movimientos guerrilleros en Yugoslavia, Grecia y Albania”, a lo cual deberíamos agregar también la lucha de los partisanos italianos, la resistencia francesa y la de los judíos que combatieron, como en el Gueto de Varsovia, contra el holocausto.[3] La ideología dominante oculta que fueron estas fuerzas de izquierda, y no el Plan Marshall, las que hicieron posible la reconstrucción democrática de Europa con la derrota del fascismo.

La sobrevivencia de la URSS ante la agresión nazi y el triunfo del Ejército Rojo abrieron las puertas de una nueva etapa histórica signada por el auge de las luchas anticolonialistas y por la liberación nacional en Asia, África y América latina y por el avance democrático en muchos países. Las burguesías europeas, temerosas del “contagio” del virus revolucionario soviético, tuvieron que aceptar, a regañadientes, el avance en la legislación social y laboral, la expansión de la ciudadanía y un cauteloso proceso democrático. El “estado de bienestar” europeo así como los populismos latinoamericanos de aquella época hubieran sido imposibles de haber sido derrotada la URSS. La negación de tan progresivo papel fue facilitada por la aviesa asimilación hecha por la propaganda del “mundo libre” entre la heroica epopeya soviética y la figura de Iósif Stalin a partir del estallido de la Guerra Fría. Por supuesto que los crímenes del líder soviético son inocultables e imperdonables, y constituyen una imperecedera mácula en la historia del socialismo. Pero ofende a la verdad histórica menospreciar su actuación en la Segunda Guerra Mundial -o desmerecerla por los tenebrosos procesos de Moscú o los horrores de los Gulags- con lo cual no se mejora un ápice nuestra comprensión de lo ocurrido en aquella contienda. Un estudioso para nada afecto a este personaje y en cambio profundo admirador de su archienemigo León Trotsky escribió en su célebre biografía política de Stalin que “estadistas y generales extranjeros fueron conquistados por el excepcional dominio con el que se ocupaba de todos los detalles técnicos de su maquinaria de guerra”. ¿Un juicio desafortunado de Isaac Deutscher? Nada de eso. Tal como lo anota un gran estudioso del tema, el filósofo e historiador italiano Domenico Losurdo, la aseveración de Deutscher coincide con la de Averell Harriman, embajador de Estados Unidos en Rusia entre 1943 y 1946 y uno de los más inteligentes diplomáticos norteamericanos del siglo veinte. En sus memorias dejó una elocuente pincelada del líder soviético al decir que “me parecía mejor informado que Roosevelt y más realista que Churchill, en cierto modo el más eficiente de los líderes de la contienda”.[4] Ciertamente, no es esta la opinión preponderante sobre Stalin pero tanto Deutscher como Harriman son observadores muy calificados y sus juicios no pueden ser tomados a la ligera.

A 70 años de la caída del fascismo alemán y ante la debacle de la Unión Europea y el curso descendente del imperio norteamericano parecería haber condiciones de iniciar una discusión seria sobre la Segunda Guerra Mundial, sacando a la luz el aporte decisivo de la URSS y proponiendo una aproximación rigurosa a la figura de Stalin, cuyos crímenes son harto conocidos pero que no alcanzan a eclipsar por completo los aciertos que habría tenido en la conducción de lo que los rusos llaman “La Gran Guerra Patria”. Entre los cuales, y no precisamente uno de menor importancia, se cuenta el haber reclutado una joven generación de brillantes oficiales luego de la demencial purga que ordenara hacer en vísperas de la guerra y que, a la postre, fueron quienes condujeron al Ejército Rojo a su más gloriosa victoria y lograron que el mundo se desembarace de la peste fascista. Hacer cuentas con la experiencia soviética y con el papel que en ella desempeñara Stalin es una asignatura pendiente de la izquierda en sus distintas variantes, tarea que no puede seguir siendo postergada o despachada apelando a las visiones estereotipadas cultivadas con esmero por los propagandistas de la burguesía. Sobre todo cuando la evidencia indica que la derrota del fascismo en Alemania no fue suficiente para erradicar una excrecencia política y social propia de la sociedad burguesa y que, lamentablemente, ha reaparecido bajo nuevos ropajes en la Europa actual.

[1] Un dato terminante que cierra toda discusión: los soviéticos sufrieron casi 27 millones de bajas civiles y militares, la gran mayoría en Rusia, Ucrania y Bielorrusia. Los británicos 450.000 y los estadounidenses, incluyendo la guerra en el Pacífico, 420.000. Quienes “pusieron el cuerpo” y pagaron el costo fundamental de la guerra fueron los soviéticos. Se estima que los alemanes perdieron entre 7 y 9 millones de vidas.

[2] Ver Telma Luzzani, “La batalla por la historia” (Página/12: Buenos Aires, 8.5.2015). Luzzani recuerda asimismo en su nota que “el Ejército Rojo fue el primero en llegar a Berlín, el 30 de abril de 1945, luego de liberar él solo 16 países, unos 120 millones de personas (sin contar la parte europea de la URSS), mientras que EE.UU. y Reino Unido liberaron conjuntamente seis países.”

[3] Angel Guerra Cabrera, “A 70 años de la victoria soviética sobre el fascismo” (La Jornada: México, 7.5.2015)

[4] Cf. su Stalin. Historia y crítica de una leyenda negra (Barcelona: El viejo topo, 2008), p. 15. Un libro excepcional por su calidad filosófica y precisión historiográfica, que ojalá inaugure una discusión largamente postergada.


http://www.resumenlatinoamericano.org/2015/05/09/atilio-boronderrota-del-fascismo-en-europa-70-anos-despues/

EEUU: el peligro de la derecha

El ex presentador de Fox News y ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee se sumó ayer a los políticos que habrán de disputarse la candidatura presidencial por el Partido Republicano para los comicios del año entrante; entre otros, el neurocirujano Ben Carson, de origen afroestadunidense; la empresaria Carly Fiorina, Marco Rubio, de ascendencia cubana; el hispano Ted Cruz, el oftalmólogo Rand Paul y Jeb Bush, hijo y hermano de ex presidentes.

LA JORNADA
 9/07/15




Huckabee se estrenó ratificando sus posiciones conservadoras: rechazo a los programas sociales, el aborto y los matrimonios entre personas del mismo sexo; críticas a la reforma sanitaria lograda por el actual presidente, Barack Obama; repudio a la regularización de indocumentados extranjeros, defensa del derecho de los ciudadanos a portar armas de fuego, entre otros puntos. En asuntos de política internacional –que no suelen recibir mucha atención de los aspirantes republicanos–, llamó a destruir al Estado Islámico como se hace con las serpientes venenosas y emitió amenazas bélicas contra Irán.

Con la excepción de Jeb Bush, quien pretende presentarse como el menos derechista de los aspirantes republicanos, el resto se apega fielmente a las posturas más cavernarias de sectores como los votantes evangélicos de derecha, el llamado Tea Party, e incluso los denominados libertarios, suerte de anarquistas de ultraderecha no muy lejanos del supremacismo blanco y de teorías de la conspiración. Algunos, como Ben Carson, han adoptado tonos vitriólicos: la presidencia de Obama, dijo recientemente, es lo peor que le ha pasado a este país desde la esclavitud.

Puede parecer paradójico y hasta suicida que los republicanos insistan en anclarse a las posturas más reaccionarias en lo económico, lo social y lo moral, cuando el Partido Demócrata se encuentra centrado en consolidarse como fuerza dominante en el centro del espectro político, habida cuenta de que tiene casi garantizado el voto de los sectores progresistas, quienes, en la elección próxima, no estarán representados, a menos que se concrete la muy remota posibilidad de que el socialista Bernie Sanders logre arrebatar la nominación demócrata a la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, la cual parece estar muy sólidamente posicionada. En tales circunstancias, podría parecer que el Partido Republicano, atrincherado en actitudes anacrónicas, se enfilaría a una derrota significativa en noviembre de 2016.

Sin embargo, no deben subestimarse el peso de la reacción en la sociedad estadunidense ni los efectos que pudieran tener en el ánimo social hechos como el reciente atentado fundamentalista contra una galería de Garland, Texas, en las que se exhibía un conjunto de caricaturas de Mahoma. Debe tenerse en mente, además, que el aparente escenario político actual resulta inversamente parecido al que imperaba en 1991, cuando George Bush parecía encaminarse a una segura relección y a una victoria ante seis precandidatos demócratas sin gran presencia política.

Pero así como en aquella ocasión la coyuntura política dio un vuelco y el demócrata Bill Clinton le arrebató la Casa Blanca a Bush, en el momento actual podría ocurrirle otro tanto a la esposa del primero ante alguno de los aspirantes republicanos.

Roxana Baldetti renuncia a la vicepresidencia de Guatemala

El Congreso elegirá a su sucesor de una terna propuesta por el presidente Pérez Molina
Miles de guatemaltecos festejan ruidosamente en las calles de la ciudad

JOSÉ ELÍAS Ciudad de Guatemala 9 MAY 2015 -




Guatemaltecos celebran la renuncia de la vicepresidenta. / CASTILLO (AP)

En medio del mayor escándalo político vivido en Guatemala desde el retorno a la democracia en 1985, la vicepresidenta Roxana Baldetti, señalada por múltiples casos de corrupción, ha renunciado este viernes a la segunda magistratura del país. El anuncio lo ha hecho el presidente Otto Pérez Molina.

El mandatario recibió la carta de renuncia de Baldetti al filo del mediodía, según informó en una breve rueda de prensa. La ahora exvicepresidenta ha precisado que ha desocupado su despacho para abandonar la casa de Gobierno.

La decisión de Baldetti se da al final de una semana negra para la exdignataria. En las últimas horas, tanto el Congreso (unicameral) como la Corte Suprema de Justicia y el Constitucional dieron luz verde para que se iniciara el proceso legal para quitar la inmunidad de su cargo y poder juzgarla por señalamientos en su contra que van desde enriquecimiento ilícito hasta facilitar la fuga de su exsecretario privado, Juan Carlos Monzón, señalado por la Fiscalía y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) de liderar una banda dedicada a expoliar los recursos del Estado desde las aduanas.

Si bien la legislación guatemalteca no contempla mecanismos revocatorios para el mandato de los cargos de elección popular, la Constitución sí prevé el caso de renuncia. El Congreso deberá reunirse para aceptar o rechazarla. El segundo paso será elegir al sustituto entre una terna que el presidente deberá enviar al legislativo. El designado terminará el periodo constitucional el 14 de enero de 2016.

Al conocerse la noticia, centenares de guatemaltecos han corrido hacia la Plaza Mayor de la capital guatemalteca, sede de las protestas contra los gobernantes, para celebrar ruidosamente esa renuncia. Quienes iban a sus domicilios han hecho sonar las bocinas de sus vehículos, mientras en diferentes barrios capitalinos se han oído el tronar de petardos, la manera tradicional del guatemalteco de celebrar algún acontecimiento.

Eduardo Stein, vicepresidente de Guatemala durante la legislatura 2004-2008, ha señalado a Emisoras Unidas que la gran asignatura pendiente es asegurarse de que Baldetti rinda cuentas y, en su caso, sea despojada de los bienes mal habidos. “Para eso tenemos la Ley de Extinción de Dominio”, ha recalcado.

En la historia de Guatemala solo hay un antecedente de la renuncia de un vicemandatario. Ocurrió en septiembre de 1980, cuando Francisco Villagrán Kramer renunció, desde Estados Unidos, a la vicepresidencia del régimen de Romeo Lucas García (1978-1982). Villagrán comentaría después que el brutal asalto a la embajada de España, el 31 de enero de aquel año, y las violaciones masivas a los derechos humanos fueron la razón de su renuncia.

En las redes sociales se ha convocado a una masiva demostración de júbilo este sábado en la Plaza Mayor, frente al Palacio Nacional, antigua sede del Gobierno para festejar lo que se considera un triunfo del pueblo que clama por la decencia y para insistir que Pérez Molina siga la estela de Roxana Baldetti.

Gobierno estaría presionando al SII para no investigar a Martelli, Novoa, Luksic y familiares de Don Francisco

Según reportaje de Ciper

Las maniobras no sólo tratarían de afectar al equipo especial que indaga las boletas y facturas asociadas a campañas políticas, sino que lo mismo ocurriría con las pesquisas a las cuentas de chilenos en el banco HSBC, institución que está en la mira de varios países por lavar dinero de bandas criminales.

MATÍAS ROJAS·



La decisión de postergar una querella por delitos tributarios en contra del recaudador de la campaña presidencial de Bachelet, Giorgio Martelli, así como una condonación de impuestos al ex senador de la UDI Jovino Novoa, quien será prontamente formalizado en el caso Penta, estaría provocando una fuerte pugna al interior del SII.

De acuerdo a un reportaje de Ciper, cuatro altos funcionarios del servicio dirigido porMichel Jorratt – quien emitió boletas a Martelli, y éste a su vez a una filial de SQM por informes copiados de Wikipedia, según The Clinic, facturando alrededor de $250 millones al ex yerno de Pinochet – habrían detectado una operación digitada desde el Ministerio del Interior y Hacienda para frenar las investigaciones que se desarrollan en el organismo relacionadas con el financiamiento ilegal de la política.
En primer lugar, se indica, la sociedad Inversiones y Negocios de Novoa, que está siendo cuestionada por emitir facturas a diversas empresas del holding Penta por un monto de $25 millones, recibió un perdonazo del SII condonando el 55% de sus “impuestos comprometidos”, justamente aquellos que están bajo investigación por la Fiscalía.

Este beneficio sólo pudo materializarse con la anuencia del subdirector de Fiscalización del SII, Víctor Villalón, afirma el medio periodístico de Copesa.
La segunda maniobra que propició este quiebre se produjo cuando desde Interior ordenaron paralizar la acción legal emprendida contra el geógrafo Giorgio Martelli, luego de que el ministro Rodrigo Peñailillo – quien a todas luces no formará parte del nuevo gabinete de Bachelet – evidenciara su obsesión por que la investigación del Ministerio Público “no llegara hasta SQM”.

Ciper afirma que el retraso estaría siendo coordinado por un grupo enquistado en el Ministerio de Hacienda que involucra a la jefa de gabinete del ministro Alberto Arenas,Andrea Palma, al responsable de política tributaria de la cartera, Alberto Cuevas, al director del SII, y al propio abogado del formalizado ex gerente general de SQM, Samuel Donoso, cercano al PPD.

El medio agrega que las presiones no sólo han llegado al equipo especial que indaga las boletas y facturas asociadas a campañas políticas, sino que lo mismo ocurre con las pesquisas a las cuentas de chilenos en el banco HSBC, las que alcanzan a Andrónico Luksic, Álvaro Saieh, familiares del animador Mario Kreutzberger y David Feuerstein – sobreviviente del Holocausto partidario de Pinochet – entre otras figuras de alta connotación pública y empresarial.

Cabe señalar que el HSBC ha estado en la mira de varios países por lavar dinero proveniente del narcotráfico y el contrabando de armas.

Matías Rojas
El Ciudadano

La mayoría absoluta de Cameron augura una nueva oleada de recortes sociales

El Partido Conservador británico obtuvo un triunfo inesperadamente arrasador en los comicios, embolsando una mayoría absoluta que mantiene a David Cameron en el poder y en una posición aún más fuerte que antes, presagiando una nueva relación del país con Europa y una continuidad de las medidas neoliberales.


Escrutada la casi totalidad de los votos, los conservadores obtenían ya 330 de las 650 bancas de la Cámara de los Comunes, un resultado que permitirá a esa fuerza gobernar sin necesidad de recurrir a alianzas con agrupaciones menores y que marca una conclusión de las elecciones mucho más rápida que la anticipada.
Los sondeos de intención de voto anteriores a los comicios mostraban a los conservadores empatados con el opositor Partido Laborista, una paridad que presagiaba largas negociaciones post electorales para formar gobierno.
Luego de reunirse con la reina Isabel II en el Palacio de Buckingham, como marca el protocolo, Cameron regresó a su residencia oficial del número 10 de Downing Street, en el centro de Londres, donde dio su discurso de victoria y confirmó que formará un gobierno de mayoría conservadora.
En un mensaje de tono conciliador, el jefe de gobierno, de 48 años, felicitó a los líderes de los Liberales Demócratas, Nick Clegg -socio menor de la coalición en el gobierno saliente- y del Partido Laborista, Ed Miliband, luego de que ambos presentaran sus renuncias tras un muy decepcionante desempeño en los comicios.
“Gobernaremos como el partido de una sola nación”, dijo Cameron frente a su residencia, donde ratificó sus planes de celebrar un referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) y prometió completar el programa económico de su anterior gobierno, marcado por los recortes sociales.
“Podemos hacer de Gran Bretaña un lugar donde una buena vida está al alcance de la mano para cualquier persona que desee trabajar y hacer lo correcto”, declaró, citado por la cadena BBC.
Los laboristas, en tanto, buscaban recuperarse de su peor derrota en décadas, sufrida sobre todo a manos de los independentistas del Partido Nacional Escocés (SNP), quienes se quedaron con casi todas las bancas de Escocia y prácticamente borraron al laborismo de esa región que los socialdemócratas controlaban históricamente.
“Lamento verdaderamente no haber tenido éxito. Ya nos hemos recuperado antes, y este partido se recuperará otra vez”, dijo Miliband, de 45 años, al anunciar su renuncia en Londres tras hacerse “absoluta y totalmente responsable” de la debacle.
Pese a que el líder laborista retuvo su banca por Doncaster, en el norte de Londres, lamentó que muchos de sus compañeros de filas perdieran sus escaños, entre ellos el portavoz de Economía, Ed Balls, y el líder laborista en Escocia, Jim Murphy.
Horas antes de su discurso de victoria, por la madrugada, un sonriente Cameron mostró toda su felicidad al anunciarse su triunfo en su circunscripción de Witney, en el sur de Inglaterra.
“Esta es claramente una muy sólida noche para el Partido Conservador”, señaló.
Cameron, el primer jefe de gobierno conservador en ser reelecto desde Margaret Thatcher, prometió contrarrestar el crecimiento de los nacionalistas escoceses del SNP con mayores poderes de autonomía para Escocia y Gales.
“Quiero que mi partido, y espero que el gobierno que me gustaría encabezar, recupere el rol que nunca deberíamos haber perdido, el rol de una sola nación, un solo Reino Unido”, declaró.
El colapso laborista se explicó en gran medida por su derrota en Escocia ante el SNP, quien se quedó con 56 de los 59 bancas reservadas para esa región en el Parlamento de Londres.
En la cámara saliente, los laboristas controlaban 47 de esos escaños.
La líder del SNP, Nicola Sturgeon, de 44 años, dijo a la cadena BBC que los resultados de la elección representaban “una clara voz a favor del fin de la austeridad, mejores servicios públicos y políticas más progresistas” que las adoptadas por el anterior gobierno de coalición entre conservadores y Liberales Demócratas.
El partido de Clegg también padeció un desastre electoral, perdiendo 48 bancas, quedando apenas con ocho.
Relegado su partido a tercera fuerza política del país, Clegg, de 48 añpos, logró mantener su banca, pero asumió la exclusiva responsabilidad por los “catastróficos” resultados y anunció su renuncia como líder de la agrupación.
Otro de los grandes perdedores fue el líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage, quien renunció luego de no haber podido ganar la banca que disputó.
El UKIP, un partido anti inmigración que pide la salida inmediata del Reino Unido de la UE, quedó tercero en porcentaje nacional de de votos, pero apenas sumaba hoy una banca debido a la gran dispersión geográfica de su apoyo.
La recuperación económica del Reino Unido luego de años de problemas que siguieron a la crisis financiera iniciada en 2008 era una de las mayores preocupaciones de los votantes.
Los resultados indican que el electorado respondió a las súplicas de Cameron de apoyar a los conservadores como el partido de la estabilidad financiera, pese a los recortes en los beneficios sociales aplicados en su anterior gobierno y sus promesas de realizar otro ajuste por hasta 12.000 millones de libras.
En general, aunque con matices diferentes, todos los candidatos habían prometido reducir el déficit fiscal de 90.000 millones de libras -120.000 millones de euros, o el 5% del PBI británico-, proteger el preciado sistema de salud pública NHS de fuertes recortes y controlar la inmigración desde Europa del Este.
La libra, que había caído varias jornadas consecutivas esta semana, repuntó hasta un 2% luego de que las encuestas a boca de urna difundidas ayer anticiparan que el país no iba a tener que atravesar por días o semanas de inciertas negociaciones para formar gobierno.
Casi 50 millones de personas estuvieron habilitadas para votar en las elecciones. La participación fue del 66%, un poco más que en las últimas elecciones de 2010 y la mayor desde 1997.
Telam