7 jun 2015

De Lugo a Cartes: el Paraguay sin tierra

El 22 de junio se cumple el tercer aniversario del golpe de Estado parlamentario contra Fernando Lugo en el Paraguay. Al echar un vistazo hacia atrás, y ver qué fue lo que cambió desde aquél gobierno que se presentaba como la esperanza de los humildes, encontramos muchas diferencias. En primer lugar cambió América Latina.


Publicado el 6/05/15


FEDERICO LARSEN / Resumen Latinoamericano.

La elección de Lugo en 2008 fue la enésima victoria de un frente progresista en todo el continente que hoy está en franco deterioro. Era el momento dorado de los proyectos continentales que se oponían al poder histórico de conservadores y potencias extranjeras, y el gobierno del Frente Guazú, partido que llevó al ex obispo al gobierno, fue uno de los primeros eslabones, quizás el más débil, en caer. Cambió la economía, cada vez más basada en la exportación de soja transgénica en un país en vertiginoso crecimiento. Cambió la política, con un Paraguay en la actualidad muy lejos de confiar el poder en otra propuesta que provenga de la izquierda. Lo que no parece haber cambiado son la desigualdad y la pobreza en el país guaraní, donde el campesinado y los trabajadores urbanos siguen siendo los sectores más vulnerables y expuestos a la ya histórica represión del Estado.

El “golpe blando”

La destitución de Lugo en 2012 fue el ensayo mejor realizado de lo que se conoce como golpe blando, o golpe de guante blanco. Se trata de un método para desbaratar un gobierno sin la intervención directa de las Fuerzas Armadas o el empleo clásico de la violencia. Simplemente alcanza con generar un clima político inestable, presentar al gobierno de turno como culpable de la crisis y encontrar las formas de doblegar la ley para tumbarlo. Eso es lo que sucedió hace tres años en Paraguay.

Para comprenderlo, sin embargo, es necesario reconstruir la historia que llevó a ese golpe. Paraguay es la nación más desigual del mundo en cuanto a la concentración de la tierra. Según datos oficiales, el 2,6% de los propietarios detienen el 85% de la tierra cultivable, la base del poder político y económico en el país. Muchos de estos campos constituyen lo que se llaman tierras malhabidas, es decir que debían destinarse a la reforma agraria, prevista en la Constitución , y terminaron en manos de simpatizantes de la dictadura Alfredo Stroessner (1954-1989) o amigos de altas autoridades del Estado. Entre 1954 y 2003 fueron adjudicadas de manera fraudulenta 7.800.000 hectáreas de tierra, que equivale al 32% del territorio cultivable del país. De esta manera, millones de paraguayos quedaron históricamente alejados de la posibilidad de obtener tierras propias, lo cual generó un conflicto social profundo que aún sigue vigente.

Desde 1885, cuando se aprobó la primera ley de venta de tierras fiscales, luego de que la guerra de la Triple Alianza acabara con el proyecto del Paraguay Independiente del doctor Gaspar Rodríguez de Francia y sus sucesores, la propiedad de la tierra ha sido la principal causa de persecución y muerte contra el campesinado. En 2014, la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (CODEHUPY), publicó un informe acerca de los asesinatos de campesinos cometidos en ese país desde la restauración de la democracia en 1991 hasta agosto de 2013. Allí se revela que 115 campesinos fueron ultimados por fuerzas de seguridad o sicarios al mando de grandes terratenientes con el fin de amedrentar las ocupaciones y la lucha por la tierra. A estos hay que agregar dos casos más en el último año. Gobierno, terratenientes e industriales fueron quienes mantuvieron el poder durante 61 años seguidos, representados por el Partido Colorado.

Esta norma se rompió con la llegada de Lugo a la presidencia. En 2008, el Frente Guazú decidió armar una alianza con una de las agrupaciones tradicionales del poder en Paraguay, el Partido Radical Liberal Auténtico (PRLA), al no contar con la estructura necesaria para enfrentar los comicios. Resistido por los sectores del poder más concentrado y por los movimientos sociales más radicales, Lugo actuó con una política de doble vía. Si por un lado mantenía invariada la estructura económica del país, con una fuerte impronta regresiva y extractivista, por el otro, gracias a los precios favorables en el ámbito internacional, benefició a millones de paraguayos. Universalizó el sistema de salud que por primera vez en la historia se volvió público y gratuito. Entregó netbooks a todos los estudiantes de primaria y sus maestros. Logró que el entonces presidente de Brasil, Lula Ignacio Da Silva, aceptara triplicar el monto que pagaba al Paraguay por la venta de energía eléctrica de la central de Itaipú, y engordar así aún más las arcas del Estado. En 2010, Paraguay llegó a su record histórico de crecimiento económico, que alcanzó el 15% de su PBI. En total, entre 2008 y 2012 hubo 24 pedidos de juicio político contra el presidente por su simpatía hacia los movimientos de izquierda y sus reivindicaciones.

Para el año 2011, el gobierno de Lugo empezó a enfrentar el problema de las tierras malhabidas. Comenzó una extensa investigación, que se traduciría luego en un nuevo impulso a la reforma agraria, ampliamente prometida pero nunca concretada. Las grandes corporaciones nacionales y extranjeras, nucleadas en la Unión de Gremios de la Producción (UGP), comenzaron entonces la campaña de desprestigio que terminó con el juicio político que destituyó al presidente. En octubre de 2011 se inició un importante conflicto mediático en torno a la negativa del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE) a autorizar el cultivo de la semilla de algodón transgénico Bollgard BT, de la compañía norteamericana de biotecnología Monsanto. El titular del SENAVE, Miguel Lovera, fue acusado de incompetencia y hasta de corrupción, y varios medios nacionales pidieron explícitamente su renuncia. Por otro lado, las organizaciones campesinas ya habían expresado su inconformidad con la lentitud con la cual el gobierno estaba llevando adelante la prometida reforma agraria. En junio de 2012 ambos frentes entraron en acción. La UGP llamó a un tractorazo en Asunción para el 25 de ese mes, una acción que tenía más un tinte destituyente que de protesta. En Marina Kue, en el departamento de Curuguaty, unos 1000 campesinos tomaron una finca que reivindicaban como terreno fiscal, y por lo tanto parte de la redistribución de tierras prometida. Pero la propiedad era reclamada por el empresario Blas Riquelme, ex presidente del Partido Colorado, que la había obtenido en los años de repartición de tierras malhabidas. El 15 de junio de 2012 unos 300 efectivos de la policía comenzaron el desalojo de los campesinos, en lo que se conoció como la Masacre de Curuguaty. Si bien aún no hay una definición judicial sobre lo que sucedió allí, varias investigaciones de organizaciones de derechos humanos, nacionales y extranjeras, apuntan a que se trató de una emboscada organizada por los grandes propietarios de la tierra para culpar luego al gobierno de la masacre. Y así sucedió. En ese desalojo murieron 11 campesinos y 6 policías. De inmediato, Lugo fue acusado de “traer el caos y la lucha de clases entre compatriotas”, como figura en las acusaciones del juicio político que lo destituyó el 22 de junio. Su vicepresidente, el liberal Federico Franco, tomó el poder hasta el 15 de agosto de 2013, cuando asumió nuevamente un presidente colorado, Horacio Cartes.

La vuelta del “orden”

Las primeras medidas de Franco en el gobierno apuntaron a restablecer el orden tradicional. Reemplazó y persiguió a todos los funcionarios puestos por Lugo, y abrió paso a la “modernización” agrícola reclamada por los terratenientes a través de la prensa. En agosto de 2012, se liberó para la siembra la semilla transgénica de algodón MON531 y, en noviembre, las de 4 maíces, todas pertenecientes a las empresas extranjeras Monsanto, Dow, Syngenta y Pioneer. Hasta ese momento, sólo una semilla genéticamente modificada de soja, aprobada en 2004, podía ser comercializada y sembrada. Antes del final del mandato de Franco, Monsanto logró obtener inclusive dos patentes exclusivas para Paraguay, algo a lo que los funcionarios depuestos se habían opuesto enérgicamente. Diferente fue la fuerza con la que se opusieron a la destitución. Luego del juicio político, Lugo pronunció un débil discurso de abandono de la presidencia, y la resistencia se trasladó a la Televisión Pública del Paraguay ante los intentos de desmantelamiento desde las primeras horas del gobierno de Franco.

La comunidad internacional condenó la deposición de Lugo y suspendió a Paraguay de la Unasur y el Mercosur, hasta que no regresara un mandatario democráticamente elegido. Además, varios países en el mundo desconocieron al nuevo gobierno y provocaron un aislamiento internacional que perjudicó gravemente la situación del país. Con un presidente liberal desacreditado dentro y fuera del país, envuelto en continuos escándalos de corrupción, y una resistencia social anti-golpista en franca disminución, el Partido Colorado comenzó a preparar su retorno al poder. Para las elecciones de 2013 presentó a un candidato joven, ajeno a las estructuras políticas tradicionales, una cara nueva que renovara la imagen venida a menos del histórico partido. Cartes, un empresario exitoso, presidente del tetracampeón del fútbol paraguayo, el Club Libertad, ex director de selecciones de la Asociación Paraguaya de Fútbol fue el elegido. Él mismo admitió que el 15 de agosto de 2013, día en que ganó las elecciones presidenciales, fue la primera vez que iba a votar.

Sus primeras medidas se basaron en otorgar poderes especiales al Ejecutivo, especialmente en materia de seguridad. Emanó la Ley de Seguridad Interna, que permite al gobierno, sin aprobación del Parlamento, la militarización y declaración de Estado de Sitio en enteras regiones del país con la excusa de la lucha contra la insurgencia del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Los movimientos campesinos denuncian que con esta ley, los militares efectúan desalojos, racias, y violaciones a los derechos humanos favoreciendo aún más la concentración de la tierra. Logró la aprobación de la ley de Alianza Público Privada (APP), que permite la intervención de empresas en los servicios que provee el Estado, como infraestructura, salud o educación. Pero especialmente dio un estrepitoso impulso a la producción transgénica en el sector agrícola.

Actualmente el 92% de la tierra cultivable en Paraguay se usa para producir alimentos destinados sólo a la exportación. De estos, el 20% están controladas por extranjeros, sobre todo brasileños (4,8 millones). Aquí el producto estrella es indudablemente la soja del cual Paraguay es hoy el cuarto productor y el sexto exportador mundial. Bajo el gobierno de Cartes se liberaron otras seis variedades de semillas transgénicas, resistentes a los pesticidas. Gran conmoción causó el año pasado la muerte de Adela y Adelaida Álvarez, de seis meses y tres años de edad respectivamente, a causa de las fumigaciones en Huber Duré, departamento de Canindeyú, y las denuncias por la contaminación debida al agronegocio se multiplicaron en el último año. Los movimientos campesinos llevan adelante desde hace tres años movilizaciones multitudinarias en defensa de la semilla nativa y las formas de producción tradicional. Pero, como sucedió durante casi toda la historia paraguaya, la alianza entre terratenientes, poderes públicos y fuerzas de seguridad impiden que estos proyectos logren tener más fuerza. Al amparo de un evidente crecimiento económico, el nuevo gobierno llama a acabar con la “cultura de la pobreza”, a “modernizar” gracias a los grandes proyectos agroindustriales y a abrazar el libre comercio como política de Estado. Un cuarto de la población sigue aún por debajo de la línea de pobreza, mientras que la seguridad social está cada vez más imbricada con los intereses privados.

Los cambios que se produjeron en los últimos tres años sólo aceleraron un proceso de concentración de la riqueza que funciona desde hace ya 140 años. Hubo, sin dudas, algunos frenos puestos al crecimiento de la desigualdad, que sin embargo pudieron ser desbaratados sin demasiado esfuerzo. Y el futuro, en ese sentido, no parece ser demasiado promisorio.

Pérez Esquivel: “La paz no se regala, se construye”

“Nadie sale de su tierra si no es por algún motivo. Por guerras, conflictos, falta de ­recursos, por hambre”, dice Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980, poco antes de disertar en el Pabellón Argentina de la Universidad Nacional de Córdoba.

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MARCELO TABORDA / LA VOZ – 
Un par de días después de reunirse en Roma con el Papa, horas antes de viajar a una ­Colombia en instancias cru­ciales de diálogo y en el marco de un encuentro organizado 
por la Unión de Colectividades de Inmigrantes de Córdoba, ­Pérez Esquivel dialogó días atrás con La Voz del Interior .
–La tan men­­­tada “aldea global” no era ni tan pacífica ni despojada de fronteras…
–Hoy el éxodo es enorme en el mundo. Ese éxodo tiene sus tragedias, como es el caso de los que huyen de África u otras regiones. Son las guerras, los conflictos internos o agentes externos los que los fuerzan, como el caso de las invasiones a Irak, a Afganistán, Siria o Libia. Lo que en un momento Occidente denominó la Primavera Árabe, para Medio Oriente terminó siendo un infierno árabe, en el cual la gente busca un lugar adónde huir y el más cer­cano es la isla de Lampedusa. Pero hay una tragedia porque muchos no llegan, mueren en el mar. Otros son expulsados, 
no son repatriados; son como 
la historia de El holandés errante , quedan flotando en 
la nada y ahí termina la vida 
de esta gente.
–¿Hay soluciones políticas para esto?
–No hay políticas claras sobre qué hacer con los refugiados. Son millones en el mundo y el Acnur (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) no encuentra una solución. Esto tiene mucho que ver con la crisis de los países centrales, que tenían un Estado de Bienestar que hoy están perdiendo y en donde hay una xenofobia muy grande contra los migrantes. Habrá que ver dónde puede radicarse esta gente o solucionar problemas en sus países.
–¿Cuánto contribuye en esta xenofobia el miedo generado por atentados como el de “Charlie Hebdo”?
–Desde la Psicología Social se ven conductas que se provocan y a esto se le llama “suspensión de las conciencias”; el grupo comienza a tener miedo o reacciones colectivas contra algo que siente como amenaza. Es difícil superar esto cuando existen medios de comunicación que lo incentivan. Basta ver lo que pasó en la Argentina, cuando a un joven lo patean hasta que lo matan y a los dos días comienza a pasar lo mismo en otro lado.
El papel de Francisco
–El Papa hizo diversas ges­tiones por la paz o el diálogo, ¿cree que tuvieron eco?
–Hay cosas positivas, como el acercamiento de Cuba con Estados Unidos, o los acuerdos de paz que están avanzando en Colombia.
–Frente a las iniciativas de paz hay una próspera industria armamentista…
–El eje central de este problema es el complejo industrial militar y las drogas. Siempre van juntas. Las guerras se financian con las drogas. En la situación latinoamericana, sin embargo, hay instancias en las que se ha avanzado y que antes no existían. Es el caso de Unasur, la Celac, acuerdos regionales. Esto amplía un horizonte de luces propias en el continente. Hay que profundizar un cambio cultural.
–Hace poco, en Córdoba, José Mujica también priorizó el cambio cultural…
–Me alegra que “Pepe” lo plantee también porque coincidimos en muchas cosas. Hay que trabajar para que no nos sometan al pensamiento dominante. La gran riqueza de los pueblos no es la uniformidad, sino la diversidad.
–¿Qué tan lejos está el fin del conflicto colombiano?
–En toda resolución de conflictos nadie obtiene el 100 por ciento. Para poder avanzar hay que ceder en algunas posiciones. Tengo confianza porque al caso colombiano lo sigo hace 40 años. En este momento el desafío en América latina es tratar de generar espacios que permitan consolidar los procesos democráticos. Hay un conflicto que esperamos se pueda superar que es Venezuela, con fuerte injerencia de Estados Unidos, y hay un golpe de Estado del que nadie ya habla que fue el de Honduras. También hubo intentos de golpe que se logró frenar, como en Ecuador, y hubo un golpe en Paraguay. Además hubo hechos recientes relevantes, como la beatificación de monseñor (Arnulfo) Romero en El Salvador, un paso muy importante en la Iglesia latinoamericana. Después de estar con Francisco, en mayo, fui a las Catacumbas de Domitilia y me asombró encontrar en la basílica un gran póster de monseñor (Enrique) Angelelli. Mi emoción fue grande al ver allí la imagen de este mártir.
Conflictos actuales
–Mencionó a Venezuela, ¿cómo ve la situación de los opositores presos y los reclamos al gobierno?
–Tras la muerte de Chávez, asumió (Nicolás) Maduro y le hicieron la vida imposible hasta el día de hoy. Hay un desabastecimiento que no es propio de Venezuela sino provocado para desestabilizar al gobierno. Una cosa es la oposición política, que debe respetarse y resguardar, y otra los intentos de golpes de Estado y Venezuela tuvo muchos de esos intentos.
–¿Cómo se construye la paz cuando quienes la intentan quedan a merced de fanáticos, como le ocurrió a Yitzhak Rabin en Israel?
–Israel y Palestina tienen que llegar a acuerdos para dos estados independientes. Mientras no se logre esto, es muy difícil la paz en Medio Oriente. Es importante entender primero que la paz no es ausencia de conflicto y no se regala, se construye. La paz llega cuando se logra ese equilibrio. En la guerra, el vencedor no consigue la paz sino el sometimiento del vencido. Un problema es que en el mundo hoy hay mucha gente excluida. Para el sistema de dominación, sobran dos terceras partes de la humanidad.
–¿Esto propicia fanatismos que captan a esos excluidos como el Estado Islámico?
–Claro. Estuve en Irak después de los bombardeos de Estados Unidos y Gran Bretaña sobre Bagdad. Mataron a 600 niños con sus padres. Esa gente, ¿en quién va a creer? Los han masacrado y saqueado quienes se arrogaban defender la democracia. Hay fenómenos en los cuales uno se queda con los efectos, pero hay que ir a sus causas. En la guerra no hay buenos y malos; se cometen todas las atrocidades, de un lado y del otro. Hay que repensar las sociedades y tratar de construir una paz valedera, real, y no simplemente la ausencia del conflicto.

La crisis griega separa a Merkel de su poderoso ministro de Finanzas

Wolfgang Schäuble quiere más mano dura con Grecia sin que le preocupe que eso pueda forzar su salida de la eurozona.El Gobierno alemán ha negado que existan diferencias entre ambos, asegurando que trabajan juntos de forma “fantástica”.

Salvador Martínez Mas – Berlín⎮El Diario⎮06/06/2015

Markel y Schäuble. Foto de archivo


Angela Merkel ejerce de maestra de ceremonias en la cumbre del G-7 en el hotel-castillo de Elmau. En ese apartado y lujoso rincón bávaro, la canciller estará cómodamente reunida con los hombres más poderosos del planeta. Probablemente allí tenga la oportunidad de dejar de pensar en su segundo de a bordo en el Gobierno alemán, el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, con quien mantiene de un tiempo a esta parte notables diferencias respecto al futuro de Grecia y de la zona euro.

Puede que oficialmente no figure así, pero en la cadena de mando del Gobierno alemán, después de la canciller Angela Merkel, quien goza de más autoridad es Schäuble. Este veterano político conservador de 72 años, con escaño en el Bundestag desde hace cuatro décadas y con un par de lustros de experiencia dirigiendo ministerios, puede permitirse el lujo de ser lo más parecido a un “verso libre” en el equipo que dirige Merkel.

En diciembre de 2013, pasadas unas semanas de la última victoria de la Unión Cristiano Demócrata (CDU) en unas elecciones generales, el titular de Finanzas decía “tener una edad y una posición política” que le conferían “mucha libertad”. “Ya no necesito hacer algo para ser alguien, no tengo nada que probar”, aseguraba.

Ahora parece estar dando muestras de lo contrario. Ante los interminables problemas económicos de Grecia y la falta de acuerdos entre los acreedores y el Gobierno de Alexis Tsipras, Schäuble lleva tiempo haciendo todo lo posible por restar dramatismo al “Grexit”. Ésa es la denominación que se ha dado a la eventual salida de Grecia de la zona euro.


Schäuble, a quien se ha llamado en ocasiones “el otro canciller” del Ejecutivo alemán, ha sido hasta ahora brazo derecho de la canciller elaborando la política alemana –y en buena medida europea– frente a la crisis económica en Europa. Ni su estatus ni su relevancia política han cambiado por lo pronto, pero actualmente puede estar marcando demasiadas distancias con la canciller. Habituado como está a ir un poco por su cuenta, ya está incluso preparado ante la posibilidad de que Grecia acabe dejando el euro.

“ Existe un plan de acción en el Ministerio de Finanzas ante esa eventualidad”, dice a eldiario.es Olaf Boehnke, director de la oficina en Berlín del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR, por sus siglas en inglés). Según Boehnke, iniciativas como esa no son algo que se vean con buenos ojos en el Gobierno. Así, por ejemplo, en el Ministerio de Economía, que dirige el vicecanciller y socialdemócrata Sigmar Gabriel, “no se está a favor de plantear como solución el Grexit”, sostiene este experto, que mantiene contactos habituales con los responsables de ambos ministerios.

A Merkel se le ve más cerca de los socialdemócratas que de su responsable de Finanzas en este tema. De ahí que la prensa alemana venga describiendo estos días a Merkel y a Schäuble “en desacuerdo” sobre Grecia, según los términos del diario conservador Die Welt.

Merkel, que sí contemplaría un tercer rescate a la economía griega, está en una posición que dista mucho de la línea dura de Schäuble. Tanto es así que el diario sensacionalista Bild se ha llegado a preguntar por las diferencias entre ambos: “¿Pierde Merkel a su ministro más importante?”.

Las suspicacias generadas por las posiciones divergentes de ambos exigieron que Steffen Seibert, el portavoz del Gobierno, saliera a la palestra el viernes para indicar que la jefa del Ejecutivo y su ministro “no tienen diferencias” y que trabajan juntos de forma “fantástica”.

Que Merkel y Schäuble piensan de forma distinta en materia económica europea es un asunto recurrente en los medios alemanes. En 2010, cuando comenzaron los programas de rescate a Grecia y al resto de países más afectados por la crisis, el semanario Der Spiegel ya señalaba que había “pocas evidencias de que hubiera armonía en la relación de los dos miembros más importantes del Gobierno alemán”.

Sea como fuere, Merkel “tiene miedo a la desintegración de la zona euro, y a que se pueda sentar un precedente negativo con la salida de Europa de uno de sus miembros, porque el proyecto europeo es un proyecto en el que se puede entrar pero donde no se contempla que se pueda salir”, recuerda Boehnke.

Otro miedo que se le puede presentar a la canciller estos días es que, hoy por hoy, según el responsable en Berlín del ECFR, “no existe en la CDU una clara mayoría que pueda votar en el Bundestag a favor de un tercer rescate o una quita de la deuda a Grecia”. Otras fuentes del Gobierno citadas por la prensa han señalado que de los 311 diputados de la CDU, un centenar estaría dispuesto a seguir las opiniones de Schäuble.



Fuente: http://www.eldiario.es/economia/Crisis-Shauble-canciller-Merkel-Grecia_0_395810740.html

Los últimos coletazos de la crisis se llevan por delante empresas emblemáticas y 30.000 trabajadores


En el año de la "recuperación" ya se han anunciado ERES que afectan al menos a 30.000 personas y la cifra sigue en aumento.Blanco, Adolfo Domínguez, las grapadoras Petrus, Vinçon, firmas míticas españolas dedicadas al gran consumo, echan el cierre o se quedan en mínimos.Los bancos siguen protagonizando grandes recortes de personal. Los dos más cuantiosos, en Indra y Vodafone, aún están por anunciarse.

Belén Carreño⎮El Diario⎮06/06/2015

Los trabajadores de Radio Euskadi protestan por el ERE inminente.

“¿Quién habla ya del paro?”, se preguntaba Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, en una de las frases posiblemente menos afortunadas de la precampaña electoral. En el que parece que puede ser definitivamente el año en el que se inicie la recuperación (la economía se expande ya a un ritmo interanual cercano al 3%), de la herida del empleo aún brota sangre aunque no sea a borbotones.

En lo que va de año, al menos 30.000 trabajadores se han visto afectados por un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) y otros miles esperan de forma inminente que se cumpla esta amenaza. Muchos de estos despidos colectivos son procesos de liquidación de empresas, o de reestructuración hasta niveles mínimos de marcas emblemáticas en el tejido industrial español. La industria y el textil han sido los dos sectores más afectados en lo que va de año, pero también los bancos siguen reduciendo sus plantillas y marcas emblemáticas en España están abocadas a desaparecer.

Los despidos colectivos marcan el termómetro de la pérdida de empleo (o de cambio de condiciones laborales) de calidad. Afectan en general a trabajadores indefinidos en empresas lo bastante grandes como para acometer estos procesos reglados. En los años de más crudeza de la crisis se podía llegar a despedir por este método a casi 50.000 trabajadores al mes, pero el coleo de estos procesos con una economía en crecimiento señala las brechas que aún quedan por cerrar en el sistema.

Con todo, los ERE más numerosos que se avecinan aún no se han materializado formalmente. Vendrían de la mano de Indra (participada por el Estado en un 20%), que se especula que podría hacer un ERE que afectaría a entre 2.000 y 3.000 trabajadores o de Vodafone, cuya reestructuración cambiaría las condiciones de al menos 1.200 empleados.

Los ERE que se han presentado estos meses han afectado con dureza a empleados del sector industrial y también bancos y empresas de gran consumo. Las entidades financieras son las que, por el momento, han aunciado ERE de mayor tamaño, frutos en su mayoría de los procesos de fusión. No se puede olvidar, sin embargo, que el músculo financiero de la banca sigue permitiendo realizar ERE en muchas mejores condiciones que otros sectores, con prejubilaciones a los 55 años.

En cualquier caso, la factura en el sector es alta: la retirada de Barclays de España se ha llevado por delante a 1.120 trabajadores, o laCaixa, que ha anunciado un ERE (con recolocaciones y despidos) que afectará a 750 trabajadores. También la liquidación del polémico Banco Madrid ha forzado un ERE total a la plantilla (270 trabajadores). Por su parte EVO banco también ha anunciado un ERE en este año para 132 personas.

El sector del consumo es otro de los que sigue desangrándose con grandes expedientes de regulación de empleo. Destaca el ERE de la cadena de perfumerías Bodybell -que anunció un ERE para 1.000 empleados en los que el despido afectará al menos a 445- o la marca de ropa Blanco, que echará a 189 empleados tras haber sido comprada por los magnates saudíes. Pero tampoco se puede obviar como marcas emblemáticas españolas, como Adolfo Domínguez que sigue sin remontar el vuelo y ha anunciado un nuevo expediente para 144 empleados.

A caballo entre el consumo y la industria se encuentra una de las firmas más míticas que durante décadas han galonado las mesas de escritorio españolas: las grapadoras Petrus, un auténtico icono de papelería vintage que ha anunciado el cierre de su planta de Santa Perpetua y deja en la calle a 68 personas. La marca propietaria, Esseste, se lleva la producción a Polonia.

También ligada al consumo y al diseño estaba la cadena de tiendas Vinçon que puede cerrar definitivamente tras mantenerse abierta al público desde 1941. Muy ligado al gran público está la firma LetsBonus, dedicada a la promoción de descuentos por internet, que despedirá a al menos 100 trabajadores.

Algo menos conocida, pero también arraigadas en el tejido textil e industrial de España son firmas como Los Telares(100 tiendas de las que plantea cerrar 24) que anunciaba hace pocas semanas un ERE aún no concretado en despidos en una plantilla de 600 personas. En el sector de los medios, Rakio Euskadi también negocia un ERE que podría afectar a 30 trabajadores.
Agujeros en el tejido industrial

Alejadas del gran público están las pequeñas firmas industriales que abundan en los polígonos españoles y que son la base de un tejido productivo de calidad. La Fábrica Ibérica de Altavoces, la azulejera Tau Cerámica (que otrora llegó a patrocinar al equipo de baloncesto Baskonia), la farmacéutica Rottapharm, la fabricante de componentes de maquinaria Inteva, la productora de embalajes Mondi, la gestora de residuos Ros Roca… así decenas de empresas siguen anunciado cuantiosos despidos este año de supuesta recuperación y muchas de ellas echan la persiana o trasladan su producción a otro país.

Con todo, algunos de los ERE anunciados en los últimos meses tienen su origen en el convulso momento político que vive España. Cofely, la empresa protagonista de la trama de corrupción de Púnica, ha anunciado que hace un ERE de 345 personas tras la aparición en los medios del papel de su empresa en Madrid. Teconsa, una de las constructoras más favorecidas por la trama Gürtel, tuvo que despedir a 460 trabajadores al destaparse la trama.

Unesa, la patronal de las grandes eléctricas, prepara un recorte para un tercio de la plantilla tras perder competencias como asociación del sector. UPyD también ha dicho que hará un ERE en el partido tras la debacle electoral pero no ha determinado a cuántos de sus 51 trabajadores afectará.

Fuente: http://www.eldiario.es/economia/recuperacion-goteo-ERE-afecta-trabajadores_0_393011089.html

“Lo que dice Huidobro es indignante”


En 2013, cuando fue trasladada de la justicia penal a la civil, investigaba 50 casos de desaparición, asesinato y tortura. La experiencia la llevó a crear un método para investigar a partir de indicios mínimos. En esta entrevista, la jueza Mariana Mota desmiente abiertamente las últimas afirmaciones de Fernández Huidobro sobre la forma en que Defensa maneja la información militar.


Foto: A. Arigón

—¿Cómo fue su experiencia investigando causas de violaciones a los derechos humanos?

—Al entrar al juzgado en 2009 encontré casos de muchos años atrás, sin información y sin gente formada. Había que arremangarse y ponerse a estudiar, no sólo normativa y jurisprudencia, sino historia. Buscar información significa revisar archivos y, obviamente, incorporar la que brindan los testigos y los denunciantes. El aporte y la ayuda que han dado las víctimas han sido siempre fundamentales. Pero hay lugares a los que ellos no acceden. En definitiva, necesitás una forma para buscar elementos que no te los da nadie.

—¿Cuál fue su método para investigar?

—Había causas en las que lo único que tenías era un muerto, que había sido entregado a la familia con una causa de muerte que usualmente era falsa. Eso fue lo que ocurrió en el caso de Aldo Perrini. Yo tenía 20 causas de muertos. De algunos había una reseña histórica en los libros de investigación de Álvaro Rico. Era como tener un índice con elementos sobre los que profundizar. Buscábamos el expediente anterior (del período entre la democracia y la ley de caducidad). O si había documentos en los archivos de las causas penales militares. Eso está en el Poder Judicial, microfilmado. Si encontrabas que la víctima había sido interrogada, más allá de la veracidad de las actas, y encontrabas que había estado detenida con otro individuo, buscábamos a ese otro. Era paso a paso. De donde iba saliendo información, buscábamos más. Así vas armando una causa.

—¿Y cuando había que pedirla al Ministerio de Defensa? Esta semana el ministro publicó una carta en la que sostiene que “siempre han brindado información” y que se han respondido 211 de los 237 oficios cursados a esa cartera desde 2011.

—Lo que dice Huidobro es muy indignante. Es tomarle el pelo a la gente. Decir esas barbaridades es no saber nada de cómo funciona un proceso. Las veces que le pedimos información demoraba muchísimo en contestarla, cuando no contestaba que “no se tenía información”.

—¿Esa era una respuesta usual?

—Sí. Él sostiene que desde la justicia se le piden datos sobre el “Conejo” o el “Negro”. Jamás le pedí y me parece absurdo pedirle a cualquier persona: “dame el domicilio del Negro”. A veces, como bien dice, lo único que los detenidos tenían era el apodo, pero entonces nosotros buscábamos. Cruzábamos esa información con la de otros testigos hasta que lográbamos tener el apellido del Negro. Si el apellido era López, teníamos un problema, porque no podíamos pedir información de “un tal López”. Pero si teníamos apellidos que no eran comunes, los pedíamos por ese apellido. Agregábamos el batallón en el que revistaba y un margen de fechas para guiar la búsqueda. Así eran los pedidos. Recuerdo un caso en el que estaba pidiéndole información de Ferro, un militar implicado en muchas causas, pero principalmente en el secuestro de Lilián Celiberti. Teníamos nombre, apellido no común, la unidad en que había estado y el año. Contestaron que no sabían. Lo que respondían era que precisaban más datos: el nombre completo, la cédula de identidad, a veces incluso ponían un “etcétera”. Hasta ahora no sé qué significaba ese “etcétera”. El dato que pedíamos era la dirección del militar para citarlo al juzgado.

—¿Cómo lo resolvían?

—Si era un apellido no muy común, pedíamos el número de cédula a Identificación Civil. Si nos daban tres o cuatro respuestas para el mismo nombre las íbamos descartando por el número de cédula y la edad. Con eso, pedíamos la dirección al Bps. Teníamos que dar toda la vuelta, porque el Ministerio de Defensa no nos decía dónde vivían.

—La carta del ministerio alega la falta de recursos humanos y económicos como excusa para las demoras en responder a los pedidos.

—Frente a eso yo me pregunto: el Frente Amplio está en el gobierno desde el año 2005, ¿no era un imperativo investigar en las causas de derechos humanos? No digo que se dedicara todo el gobierno a esto, pero ¿no sabía el Ministerio de Defensa que asumía que lo primero que tenía que hacer era ponerse a buscar dónde estaban estas personas y cuál era la información que le tenían que brindar a la justicia? Nadie iba a pedir cosas absurdas, simplemente lo que se está pidiendo son direcciones, legajos, responsables de las unidades militares.

—También excusan las demoras en el tamaño de los legajos.

—Es mentira que cada legajo tenga 200 fojas. Tuve muchos legajos en las manos. Recuerdo alguno particularmente alto, como el de Calcagno, que ya murió, pero al que procesé por desaparición forzada. El de Calcagno tendría 200 fojas porque tenía un sumario enorme, se había mandado una macana de aquellas. El resto no las tenía. Los que tenían legajos grandes eran los militares más importantes, y tampoco eran tantos. Nosotros no pedíamos los legajos de los cabos, sino de los que entendíamos que tenían responsabilidades. Vi que la carta también menciona que no se han encontrado registros del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (Ocoa). ¿Cómo no van a saber nada? Si está en los legajos de los militares que revistaban en el Ocoa…

—La carta refiere también a un decreto de 2013 en el que se ofreció a los jueces que revisaran los archivos en las unidades militares.

—A mí ya me habían sacado del juzgado penal en ese momento. Pero es, otra vez, desconocer la forma en que funciona la justicia. Yo no hago lo que se me da la gana. Traigo la información al juzgado, porque tiene que verla la defensa y el fiscal. No puedo hacer una investigación secreta, no puedo ir a un archivo y ponerme a buscar. Si sé o sospecho de algo que haya en un archivo, lo tengo que pedir oficialmente.

—Para que tenga validez de prueba.

—Claro. Lo que dice es un disparate. Es también acertado lo que le dice Pablo Chargoñia: precisás conocimientos para entender lo que estás leyendo. Hay jerga y estructuras militares que, para entenderlas, tenés que conocer. Lo vas manejando en la medida en que vas trabajando en las causas, pero hay que aprenderlo. No es cuestión de entrar a un archivo y mirar una serie de páginas como quien mira una guía de los clasificados.

—Con esa experiencia, ¿cuáles serían las claves para la investigación a tener en cuenta por el Grupo de Trabajo por Verdad y Justicia recién creado?

—Hay determinados cometidos que le fueron dados que requieren facultades especiales para poder llevarlos adelante. Para investigar dónde están los archivos de la represión que no han aparecido no alcanza con golpear y preguntar. Hay indicios de dónde podrían estar, que, de confirmarse, se necesitan facultades para ir, entrar y sacarlos. No sé si el grupo cuenta con ellas o se lo pasarán a un juez. Para tomar declaración a testigos hay que estar empapado en el caso. A la par, y eso lo descuento porque el grupo tiene muy buena gente, deben tener la sensibilidad necesaria para tomar testimonio. Es enorme el campo que tienen para trabajar, eso es bueno, pero puede paralizar. En Uruguay siempre estamos empezando. En este tema que lleva tanto tiempo obstaculizado, sería buenísimo que coordinara con otros grupos que investiguen y que esas actuaciones fueran tan válidas como si las hiciera el grupo mismo. Hacer alianzas con quien sea necesario según cada finalidad.

El episodio del 300 Carlos

“Estábamos con los testigos en el Batallón 13 intentando ubicar el 300 Carlos. Testigos que eran víctimas. Tenían en la retina un galpón en el que los habían torturado, pero no sabían dónde estaba. Era la cuarta inspección ocular que hacía en batallones. Habíamos hecho todas las solicitudes, oficios y avisos necesarios. Iba con la Policía Técnica, que sacaba fotos: para eso se hace la inspección ocular, los testigos constatan o no el lugar y se sacan fotos de lo que ellos reconocen como parte de la prueba del expediente. A la vez tenía un efecto reparatorio para las víctimas, que también era importante. Volvían al lugar como denunciantes. Recorrimos todo el predio del 13 y nada. Cuando llegamos al fondo, que se comunica con el del Servicio de Material y Armamento (Sma), reconocieron el galpón en el predio de al lado. Cuando entramos, el director del Sma, de apellido Lozano, no recuerdo su grado militar, nos dice que no podemos sacar fotos.

Expliqué que ese era el motivo de la visita. No hubo caso. Le pedí que consultara. Lozano habló por teléfono y me informó que ‘el ministro dice que no se puede sacar fotos’. Pedí a la actuaria que consignara lo dicho y que dejara constancia de mi respuesta en el acta: ‘Dígale al ministro que tiene 48 horas para enviar la información escrita de su negativa al juzgado’. Nunca apareció la negativa. Jamás.

Entramos y lo reconocieron. El galpón del Sma en donde funcionó el 300 Carlos estaba arrumbado, cerrado, con cachivaches. Nos negaban la entrada porque decían que ahí había material sensible. Cuando otro día volví con la Técnica a sacar fotos ya éramos cerca de 20 personas, porque se habían sumado denunciantes de otras causas que también habían sido torturados ahí. El ministro nunca dio la orden escrita, fue el subsecretario Menéndez el que nos habilitó para volver a entrar.”