10 jun 2015

EL PRI SIGUE COMO PRIMERA FUERZA, PERO PIERDE APOYO

MEXICO

Un alto en la caída

La factura por la falta de credibilidad presidencial la pagaron los principales partidos mexicanos (PRI, PAN y PRD) en las elecciones intermedias. La novedad, los candidatos independientes.
 Por Gerardo Albarrán de Alba

Página/12 En México
Desde México, D. F.
El resultado de las elecciones intermedias en México significan un leve respiro para el devaluado presidente Enrique Peña Nieto, cuyo capital político –de por sí magro– va en picada. La factura por la falta de credibilidad presidencial la pagaron los tres principales partidos políticos (PRI, PAN y PRD), que retrocedieron en las preferencias ciudadanas que se volcaron sobre la aparición de nuevos actores, aunque la actual administración federal podrá gobernar otros tres años con una magra mayoría en el Congreso.
El PRI resintió los escándalos de corrupción protagonizados por la familia presidencial y los más cercanos colaboradores de Peña Nieto (todos dueños de mansiones cedidas por la empresa constructora favorita del hoy presidente desde sus tiempos como gobernador del Estado de México); por la violencia inocultable que desangra al país (desde los más de 220.000 desaparecidos que se han acumulado desde 2006, incluyendo los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, hasta los casi 21.000 asesinatos relacionados con el crimen organizado solamente en 26 meses de gobierno peñista); por el desastre económico de los últimos dos años que mantiene al país al borde de la recesión y en el penúltimo lugar en desigualdad entre los 34 países de la OCDE, y por una política social de ocurrencias que propicia que aquellos que viven en la pobreza extrema sean cada vez más personas y cada vez más pobres. Pero sobre todo el PRI resintió la impunidad que alimenta la descomposición política y social de una nación que cada día parece menos viable.
Aun así, Peña Nieto podrá capotear los tres años de administración que le quedan con la mayoría simple apenas arañada por el PRI, que sólo recogió 29,08 por ciento de los votos, pero que levanta su alianza con el Partido Verde, cuyo relativo éxito es resultado de la violación sistemática de las leyes electorales. Algún respaldo adicional le significará la permanencia del PRI como primera fuerza política en 22 estados y como segunda en otros nueve. Sólo en la capital del país el PRI fue casi borrado del mapa, donde el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) se constituyó en la primera fuerza política en su primera participación electoral (y la cuarta nacional, con 8,38 por ciento de los votos), como festejó Andrés Manuel López Obrador, fundador de ese partido con el que pretende construir su tercera candidatura a la Presidencia de la República en 2018.
El derechista PAN, con poco menos de 21 por ciento de la votación, será primera fuerza opositora, por así decirlo, pues en realidad lleva más de un cuarto de siglo gobernando de la mano del PRI, mediante la construcción de mayorías calificadas en el Congreso cada vez que quieren meter mano a la Constitución para imponer reformas de fondo que obedecen a los intereses de los grandes capitales extranjeros y, a veces, hasta nacionales.
El otrora izquierdista PRD primero vio partir a todos sus dirigentes históricos (no queda ni uno de sus principales fundadores y líderes) y ahora obtuvo apenas 10.83 por ciento de los sufragios, su votación más baja después de su primera participación electoral en 1991 (7,9 por ciento entonces). Hace tres años disputó seriamente la presidencia de la República, hoy vive un gran fracaso, propiciado por los pactos acríticos con la administración de Peña Nieto.
En la Cámara de diputados, el PRI perdería hasta 10 curules (se quedará con 203, de 213 que tiene ahora), pero lo compensa con los votos de su aliado, el Partido Verde (pasaría de 28 a 48). El PRD se desploma y podría quedar con sólo 51 diputados, de los 101 que actualmente tiene. Morena inicia su historia legislativa con hasta 40 diputados.
De las nueve gubernaciones en juego, el PRI obtuvo cuatro: Campeche, Guerrero, San Luis Potosí y Sonora. El PAN ganó dos: Baja California Sur y Querétaro. El PRD sólo ganó una: Michoacán, mientras se despedía de la gubernatura de Guerrero, donde desestimó la crisis provocada por la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa.
En el estado de Colima, la diferencia entre PRI y PAN era de menos de 3 décimas de punto porcentual.
Nuevo León constituyó la sorpresa al convertirse en la primera entidad que será gobernada por un candidato independiente, Jaime Rodríguez, mejor conocido como El Bronco. Este que es el estado industrial del país, siempre disputado por PRI y PAN, que ya se han alternado en el poder, ahora quedó en manos de un ex priísta sin partido. El Bronco fue alcalde de García, Nuevo León y ha sufrido dos intentos de asesinato. En mayo del 2013 dio una conferencia en Buenos Aires durante la IV Cumbre Mundial de Comunicación Política, sobre el uso de las redes sociales en la administración pública para fomentar la participación ciudadana. Ese mismo año protagonizó el documental Un Bronco sin miedo, una apología de su administración como alcalde de García, un municipio conurbado con Monterrey, la capital del Nuevo León.
Las candidaturas independientes –la gran “novedad” de este proceso– no pasaron de ser fenómenos anecdóticos, pues juntas todas apenas rebasaron el 1 por ciento de la votación total nacional. Como sea, alcanzó para que otros candidatos sin partido ganaran, como Pedro Kumamoto, un joven de 25 años que acudió a votar junto con su mamá y que ahora será diputado local por el X Distrito de Zapopan, un municipio conurbado con Guadalajara, la capital de Jalisco, luego de una campaña que le costó menos de 1200 dólares. En Culiacán, la capital de Sinaloa, será diputado federal Manuel Clouthier Carrillo, constructor, socio del periódico local Noroeste e hijo de quien fuera candidato del PAN a la presidencia de la República en 1988, el ya fallecido Manuel J. Clouthier del Rincón.
Y en Cuernavaca, la capital del estado de Morelos y una ciudad vacacional a sólo 85 kilómetros de la Ciudad de México, el nuevo alcalde será el ex futbolista Cuauhtémoc Blanco, uno de los jugadores más creativos que ha dado el fútbol nacional, pero que es igual de famoso por golpear a sus mujeres y a sus rivales, así como por la vulgaridad de su trato personal. Al conocer las encuestas que lo daban ganador, Blanco dejó salir al estadista que lleva dentro: “¡Ahora sí me los chingué!”. Luego, sintió el susto de darse cuenta de lo que se le viene encima como responsabilidad y terminó en el hospital con una diarrea monumental.
Los resultados oficiales no se conocerán sino hasta después de hoy, cuando se haga el cómputo oficial de votos en todo el país, y se haga el recuento de aquellas elecciones que sean impugnadas. Después quedará la posibilidad de apelar en los tribunales electorales.

HACE DOS AÑOS, SNOWDEN DESTAPABA EL MAYOR CASO DE VIGILANCIA MUNDIAL POR PARTE DE LA AGENCIA NORTEAMERICANA NSA


Lo que cambió después del megaespionaje

El mundo tomó conciencia de los usos de Internet, pero avanzó tímidamente. Tribunales y el Congreso norteamericanos declararon “intrusivo” el programa de la NSA y la ONU sostuvo que la vigilancia masiva constituía una violación de los DD.HH.
 Por Eduardo Febbro

Página/12 En Francia
Desde París
Ni los filósofos ni los sociólogos, ni el más progresista de los analistas o pensadores patentados de izquierda o de derecha habían visto o admitido el abisal agujero que se estaba tragando nuestra intimidad y nuestros derechos. Cuando alguien osaba advertir que el enemigo dormía en casa, que Internet se había convertido en un planetario terreno de expoliación de datos, lo que recibía como respuesta eran calificativos poco amables o descalificaciones semejantes a “usted no entiende la época”. Había, incluso entre los más incendiarios antagonistas de los imperios de Occidente, una suerte de pacto silencioso: el juguete de la red bien valía la libertad, los secretos y los datos que le entregábamos. Julian Assange supo entrar con sumo coraje en el cuadrilátero de la denuncia sobre la obscena cruzada contra nuestras vidas que ciertos Estados y los operadores de Internet venían llevando a cabo, pero nadie lo escuchó. La propaganda se puso en marcha y el fundador de Wikileaks pasó a ser un errante que perdía su legitimidad. Hasta ese día milagroso de principios de junio de 2013 cuando, a través del periodista norteamericano Glenn Greenwald y del diario británico The Guardian, la voz del ex analista de la CIA y de la NSA Edward Snowden destapó la sordera globalizada y dejó al descubierto la vigilancia mundial más gigantesca de la historia de la humanidad. Por medio del programa Prism, la NSA norteamericana y sus aliados agrupados en el grupo Five Eyes (Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia, Nueva Zelanda) mantenían a las sociedades humanas bajo un masivo y exhaustivo control.
Y no estaban solos. Google, Apple, Yahoo, Facebook, los operadores de telefonía móvil, las multinacionales especializadas en cables submarinos también contribuían con el suministro de información. Las empresas privadas en quienes depositamos nuestra confianza nos estaban cobrando por la espalda una factura secreta. Transcurrieron exactamente dos años y muchas cosas han cambiado, aunque sea tímidamente. En un texto publicado el 6 de junio por varios diarios de Occidente (Libération, The New York Times, Der Spiegel y El País), Edward Snowden recordaba lo que sintió cuando la aplanadora de sus revelaciones se puso en marcha: “En privado, hubo momentos en los que temí que hubiésemos puesto nuestras confortables existencias en peligro por nada, temí que la opinión pública reaccionara con indiferencia y se mostrara cínica ante las revelaciones. Nunca estuve tan feliz de haberme equivocado”. Como se puede saborear, Snowden, a quien Estados Unidos retrató como un “traidor” y las izquierdas mundiales casi como una escoria porque era norteamericano y ex miembro de una agencia de Inteligencia, conserva un sano optimismo. Desde su exilio en Rusia, Snowden piensa que las cosas han realmente cambiado. En su enumeración positiva, este ilustre exiliado moderno destaca el hecho de que el programa de la Agencia de Seguridad Norteamericana (NSA) para rastrear las llamadas telefónicas haya sido declarado “intrusivo” por los tribunales y refutado por el Congreso. Para Snowden, “el fin de la vigilancia de masa de las llamadas telefónicas en virtud del US Patriot AC (legislación ultrapermisiva adoptada en Estados Unidos luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001) es una victoria histórica para los derechos de cada ciudadano y la última consecuencia de una toma de conciencia mundial”. Se pueden agregar otros pasos más: la ONU declaró que la vigilancia masiva constituía una violación de los derechos humanos; Brasil irrumpió en la escena organizando una cumbre sobre la gobernabilidad digital al cabo de la cual se adoptó la primera declaración sobre los derechos de Internet (Marco Civil); las compañías como Google, Face- book o Yahoo introdujeron dispositivos de seguridad en sus sistemas para proteger mejor a sus clientes y, un poco en todas partes del mundo, se crearon grupos de acción y de reflexión. Edward Snowden nos forzó a ver lo que nos negábamos a mirar de frente.
Pese al afán de Snowden, se avanzó poco. Las opiniones públicas parecen no haber integrado la profundidad del mal y los autoproclamados progres del mundo siguieron navegando con Google como si nada, intercambiando fotos y secretos por Facebook, en suma, regalándoles a las empresas del imperio que manejan como nadie las tecnologías de la información el mapa completo de sus vidas, la compleja trama de sus amores y relaciones. Todo gratis. Faltan más acción, más ruido, más conciencia y participación. Falta que esos eternos privilegiados que son los intelectuales muevan sus neuronas morales y amplíen las bases de sus principios para incluir Internet en sus reflexiones y sus luchas. Falta que desbloqueen los inamovibles y admitan que la era digital y la relación asidua que mantenemos con ella han creado una suerte de democracia digital que también es preciso defender tanto como el derecho a la expresión, el sindicalismo, la libertad, la justicia, el matrimonio igualitario o la militancia contra la miseria, la violencia y la explotación. Porque en esa democracia digital se violan a cada momento esos principios.
Hoy, la prerrogativa de entender lo que está ocurriendo realmente en el corazón de la red está en manos de muy pocos. Seis o siete autores –todos jóvenes– en el mundo detentan la capacidad de pensar ese mundo virtual y las innumerables formas con que, desde la capitalización de nuestros innumerables clics hasta el uso de algoritmos para controlar nuestras vidas, un volumen consecuente de los derechos adquiridos en el mundo real desaparece en el virtual. El Muro de Berlín se vino abajo hace un cuarto de siglo; Marx es indispensable, pero no existía Internet en su época. Es preciso volver a pensarlo todo porque, para empezar, las empresas que nos ofrecen lazos sociales tienen un contrato exclusivo con los servicios secretos. El terrorismo de corte islamista les dio a las agencias de seguridad un cheque en blanco. En su nombre, nos siguen espiando vergonzosamente. Francia, por ejemplo, acaba de votar una de las leyes más intrusivas y violadoras de la historia moderna (ver recuadro). Nunca como ahora los Estados se habían interpuesto con tantos medios entre nosotros y el mundo. Es pura y moralmente desastroso, un acto de barbarie contra las libertades y la intimidad humana. Internet es una creación fabulosa, una llave genial para explorar los laberintos de la vida, del conocimiento, de los otros. Pero la están corrompiendo. La usan como un arma contra nosotros.
Snowden piensa no obstante que no todo está perdido. Según escribe en su texto, “asistimos al nacimiento de una generación posterror (atentados del 11 de septiembre) que rechaza una visión del mundo definida por una tragedia particular”. Los Estados de Occidente, sin embargo, definen sus políticas en relación con esa tragedia. Esto equivale a controlar el planeta porque son esos Estados quienes detentan las claves de la tecnología. No hay ninguna duda de que, en este preciso momento en que usted, lector, llega a estas líneas a través de una página de Internet, alguien, en algún lado, sabe que usted las está leyendo.

SS del Imperio: las fuerzas especiales SEAL del Pentagono

El equipo 6 de las fuerzas especiales SEAL, conocido por matar a Osama Bin Laden, lleva varias décadas capturando y matando a enemigos de EE.UU. en focos de tensión en distintas partes el mundo, siendo una de las organizaciones más herméticas y menos reguladas del planeta.

marines
YVKE MUNDIAL –
El equipo 6 de las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses SEAL (Mar, Aire y Tierra de la Armada de EE.UU.), mejor conocido por haber liderado la redada que mató a Osama Bin Laden, es “una de las organizaciones militares más mitificadas, más herméticas y menos supervisadas”, según el último informe de ‘The New York Times‘, basado en entrevistas con miembros del grupo, otros militares y la revisión de documentos gubernamentales. 
Han planificado misiones mortíferas desde bases secretas en Somalia, y “en Afganistán se han involucrado en combates tan íntimos que han salido empapados de sangre que no era suya”, escribe el artículo. Además de operar en Afganistán e Irak, el equipo 6 también ha realizado misiones en otros lugares “que desdibujaron las líneas tradicionales entre un soldado y un espía”.
En diferentes partes del mundo, gestionaron puestos de espionaje en aparentes buques comerciales, se hicieron pasar por empleados civiles de compañías ficticias y operaron como agentes secretos en embajadas, siguiendo a los que EE.UU. quiere matar o capturar.
En sus inicios, era un pequeño grupo reservado para misiones especiales pero raras, sin embargo, con el tiempo se ha convertido en una “máquina de cacería global”, afirma el periódico. Desde 2001, gracias al aumento de la financiación, el equipo 6 ahora cuenta con unos 300 soldados y 1.500 miembros de personal de apoyo.  
Las actividades del grupo han provocado numerosas preocupaciones sobre su excesiva violencia y la muerte de civiles. No obstante, la supervisión externa de este grupo ha sido limitada. “Casi todo lo relacionado con el equipo 6 de los SEAL permanece cubierto de secretos”, escribe ‘The New York Times’. Esto “hace imposible una evaluación completa de su historia y las consecuencias de sus acciones”.
Mientras tanto, hay quienes advierten de otro posible resultado de una campaña infinita de misiones secretas. “Si no estás reconocido en el campo de batalla, no eres responsable”, ha comentado William C. Banks, un experto en Ley de Seguridad Nacional en la Universidad de Siracusa.

¿Cuánto se pagará en realidad con la nueva ley de redistribución de la riqueza?







Nadie te quita lo heredado



ECUADOR

Recibir una herencia es como ganarse la lotería: es más cuestión de suerte –por nacer en un hogar rico– que de esfuerzo del heredero. Y si hablamos en términos de meritocracia, tiene sentido que exista un impuesto progresivo a la herencia. Incluso desde el punto de vista del desarrollo económico de las naciones, es un hecho que gran parte de los países hoy desarrollados, ejemplares economías de mercado, tuvieron y tienen aún impuestos a las herencias

Juan Pablo Jaramillo

• JUNIO 8, 2015 •

El tema ha generado mucha atención en Ecuador, pero también desinformación y, sobre todo, mala interpretación económica sobre este impuesto, que inicialmente se anunció con una tasa del 77.50% pero que luego fue moderado al 47,50% para los herederos directos.

El economista francés Thomas Piketty, especializado en desigualdad económica y distribución de la renta, propone impuestos altamente progresivos –incluyendo por supuesto los que gravan las herencias– para salvar al capitalismo de su propia destrucción. Eso lo escribió Piketty en el Quarterly Journal of Economics, la revista científica más reconocida del mundo en economía; es decir, no se trata de cualquier trasnochado comunista.

Es cierto que el deseo humano siempre será ver a los hijos en una buena posición económica. Además, está claro que los padres son una importante fuente de subsidio para sus hijos, pero ese subsidio es bastante desigual, y por lo tanto, la competencia es desigual, lo que genera deficiencia asignativa y disparidad. Y para eso, hasta las economías de mercado necesitan cierta regulación.

Es absurdo creer que el hijo de alguno de los magnates del mundo o incluso de los de Ecuador tiene las mismas oportunidades para competir que el hijo de un individuo de clase media. Por ejemplo, cabe preguntar: ¿Álvaro Noboa será alguna vez pobre? Lo más probable es que no: le bastaría con colocar su herencia en el sector financiero y recibir una renta a perpetuidad para tener la vida solucionada. Eso sí: sin haber creado riqueza adicional para él o la sociedad. Lo anterior sería generar una economía rentista, lo que va totalmente en contra de una sociedad meritocratica, e incluso es contrario a la visión neoclásica de la economía.

Cuando se trata de riquezas forjadas a costa de sacrificio y talento humano, como las de Bill Gates, Steve Jobs, Warren Buffet o Mark Zuckerberg, surge el dilema: ¿son sus hijos los más indicados para continuar con su legado? Suena mejor encontrar mecanismos para que la riqueza que forjaron se emplee de una manera eficiente. Hay un viejo refrán que dice: "abuelo trabajador, hijo rico, nieto pobre", corroborado por la consultora Price Waterhouse Cooper, que realizó un estudio que dice que de cada diez empresas familiares, apenas una llega a la tercera generación. En la actualidad, las empresas familiares han perdido protagonismo porque vivimos en un mundo gobernado por empresas administradas por gobiernos corporativos. Esas son las que logran competitividad internacional.

Un impuesto a las herencias altamente progresivo puede solucionar la disyuntiva entre subsidios familiares dispares y falta de corporativización en las empresas si para pagarlo las familias dueñas de empresas grandes deben emitir acciones a través de la bolsa de valores. Esto, sin anular el derecho al que tienen los herederos de usufructuar de una parte de la riqueza de sus padres. En un impuesto progresivo, los más pobres y la clase media pagan poco o nada, mientras que los ricos pagan mucho, al mismo tiempo que el remanente (la herencia bruta) que queda para los herederos siempre es creciente. Es decir que no se vulnera el derecho a la propiedad privada, pese a que las tasas marginales puedan verse como muy altas.

Las herencias, según explicó el presidente de la república, Rafael Correa, ahora se regirán por medio de un impuesto progresivo que llega a un tope de 47.5% para herederos directos. Pero esto hay que entenderlo bien: porque ha habido mucha desinformación: la tasa marginal (la más alta) del impuesto no es la tasa efectiva, ni siquiera para herencias superiores a 564,600 dólares, el equivalente a 1,600 salarios mínimos, o –para ponerlo en perspectiva– 133 años de trabajo de un obrero dedicados exclusivamente al ahorro.

En la práctica, el impuesto a las herencias es sumamente progresivo, como muestran los dos gráficos a continuación. Es decir, todas las herencias de menos de trescientos mil dólares tendrían una tasa impositiva efectiva menor al 12.1%, que es el valor del IVA, que es el impuesto que más se paga en Ecuador, porque grava el consumo.



En términos relativos a la economía del Ecuador, 300 mil dólares equivale al salario aproximado de un obrero por cerca de 70 años dedicado exclusivamente al ahorro. No es un patrimonio despreciable, y lo que hay que notar es que el remanente o herencia bruta sería del 87.9% o 263,563 dólares. Es decir, quien recibe una herencia de dicha magnitud aún sería muy afortunado. Por otra parte, una herencia de 100 mil dólares pagaría apenas 3,075 dólares, lo que demuestra la alta progresividad del impuesto. En términos prácticos, el heredero aún sería como el ganador de una especie de lotería, lo que mantiene su superioridad de condiciones para competir frente a la mayoría de ecuatorianos. Pero aquella brecha ya sería mucho menor, como señala la diferencia entre la línea azul y la naranja en el siguiente gráfico.



Además de la desinformación que ha corrido sobre el monto de estos impuestos, también se han emitido conceptos cuestionables desde una mirada empírica. Por ejemplo, mencionar que este impuesto disminuye el ahorro. Corea del Sur (con un 30% del PIB) y Japón (con un 28% del PIB) son naciones que históricamente han tenido tasas de ahorro que aparecen entre las más altas del mundo, y el impuesto a la herencia en esos dos países es del 50% y 55%, respectivamente. Eso, antes de aplicar deducciones, que es otra forma de hacerlo progresivo; es decir, que su pago sea similar al comportamiento de las gráficas 1 y 2.

Incluso en Estados Unidos el impuesto marginal a las herencias ha sido históricamente muy alto. En los setentas, era levemente inferior al 80%, y empezó a bajar con fuerza con la llegada de Ronald Reagan a la presidencia en 1980. Para entonces, EEUU ya era un país desarrollado y tenía más igualdad que hoy; es decir que su tasa actual del 40% no es necesariamente un buen parámetro de comparación.

La siguiente tabla muestra el impuesto a la herencia en una serie de países del primer mundo que en algún momento tuvieron tasas superiores al 60%. Algunas llegan incluso al 90%.



Si los padres tratan de maximizar la herencia neta a sus hijos –y no la herencia bruta–, entonces un impuesto progresivo a las herencias motiva el ahorro, ya que para dejar un mayor remanente tocaría ahorrar más –esforzarse más–, asumiendo, por supuesto, que no existe evasión, que en la práctica es el principal problema de este impuesto. Es decir que el resultado de este impuesto sobre la inversión es ambiguo. Las conclusiones apresuradas están fuera de contexto, sobre todo mientras no haya un estudio riguroso sobre el tema.

Y en el supuesto de que el impuesto a la herencia sí provocara una disminución en el ahorro, este no es el principal motor del crecimiento económico, como detalla el Nobel de Economía de 1987 Robert Solow. En 1956, Solow estableció que el crecimiento depende en cierta medida del ahorro (que es algo finito) pero en mayor medida del capital tecnológico (infinito), un tipo de insumo que corresponde al aumento en stock y calidad de la ciencia y la innovación. Y la educación es un pilar fundamental para el desarrollo del capital tecnológico.

En 1992, Gregory Mankiw, David Romer y David Weil explicaron que el nivel de educación es la principal causa las diferencias entre países en términos de desarrollo relativo. Por eso, en Corea del Sur (ver documento adjunto) –que tiene un impuesto marginal del 50% para las herencias– la educación es más importante que la herencia. O dicho de otra forma, en una cultura donde cada año 640 mil estudiantes compiten por un cupo en 1.200 universidades, la herencia que los padres dejan a sus hijos es la educación.

De hecho, tal vez la regularidad empírica en economía más consistente en el mundo entero es la que se obtiene de la ecuación de Jacob Mincer, que establece que la escolaridad tiene impacto directo en los salarios. Esa ecuación fue replicada por dos funcionarios del Banco Mundial, Claudio Montenegro y Harry Patrinos, que en 2014 concluyeron que por cada año adicional de educación, los ingresos de las personas se incrementan en alrededor de un 10% en todo el mundo. Invertir en educación es la clave para el desarrollo, y mecanismos impositivos como el de las herencias fortalecen esta inversión.

En el caso de Ecuador, los datos indican que el impuesto a la herencia no afecta en lo absoluto a los pobres y/o la clase media. Además, la evidencia empírica no señala que el impuesto perjudique al ahorro o al desarrollo de las naciones, pues una gran cantidad de países exitosos lo tienen o tuvieron a lo largo de su historia. Hay mucha desinformación sobre las tasas efectivas y la progresividad: las críticas vertidas hasta ahora se alejan de la realidad. Hace falta un análisis mucho más profundo en un tema que necesita debatirse con más responsabilidad y siempre con una visión histórica de los hechos.

*Una primera versión de este texto fue publicada en el blog Ecuanómica.

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Texas allana el camino para su separación de EE.UU.

¿Washington permitirá un Kosovo en casa?: 


 8 jun 2015

Liliya Khusainova


La semana pasada Texas anunció el establecimiento de su propia versión de Fort Knox, el repositorio impenetrable para los lingotes de oro, lo que podría ser una señal de la creación de su propia moneda y, finalmente, el avance hacia la separación de EE.UU.

Bajo el proyecto de ley 483, aprobado por unanimidad por el Senado estatal, Glenn Hegar, contralor de Cuentas Públicas de Texas, estaría autorizado a establecer y administrar los primeros lingotes que depositaría el estado en un lugar no determinado todavía. Cabe destacar que ningún otro estado de EE.UU. tiene aún su propio depósito de lingotes.

El senador republicano Lois Kolkhorst indicó que el estado y sus organismos tienen más de 1.000 millones de dólares en oro que ahora se conservan en instalaciones en otros estados.

Un análisis oficial del proyecto de ley explica: "El establecimiento de un almacén de lingotes de Texas permitiría al estado, agencias estatales e individuos almacenar metales preciosos utilizando un depositario seguro con sede en Texas para reducir la dependencia de las instalaciones fuera del estado y aislar sus activos de las fuerzas del mercado inestables".

"Nueva York aborrecerá esto", dijo Kolkhorst. "Para mí, eso y el hecho de que va a ahorrar dinero a Texas lo transforma en una idea de oro".
Estados ya no confían en EE.UU.

No es el primer intento de Texas de mostrar su independencia y distanciarse de EE.UU. Si otros esfuerzos no se transforman en resultados concretos, esto supondrá que el estado devolverá su oro y ya nadie será capaz de determinar su destino. Además, es un paso decisivo de Texas hacia la creación de su propia moneda y su independencia como una república autosuficiente.

Y el estado tiene todos los prerrequisitos para hacerlo una realidad: Texas es un enorme territorio, se puede hasta decir que es un país independiente con su singular cultura y forma de vida. Tiene una visión completamente diferente del mundo y puntos de vista sobre la política de EE.UU. Por ejemplo, está totalmente en desacuerdo con la política del Gobierno federal de Estados Unidos en materia fiscal, debido a una balanza claramente desfavorable.

La economía de Texas es una de las más grandes y de mayor crecimiento de los Estados Unidos. En Texas se encuentran 50 empresas de la lista Fortune 500 (tercer puesto después de Nueva York y California).

Texas es el mayor exportador de bienes a EE.UU., el volumen de negocios del comercio del estado con otros países supera los 100.000 millones de dólares anuales. Si Texas fuera un país soberano, tendría la 14ª economía más grande del mundo por PIB (por delante de Corea del Sur y los Países Bajos).

Así, muy pronto EE.UU. puede perder no solo a uno de sus estados más ricos, sino sus reservas de oro -un colchón de seguridad- que desaparecen a velocidades récord a la luz de los intentos de numerosos países de repatriar sus lingotes.

A medida que avance este proceso se verá si Washington muestra el mismo entusiasmo que ha manifestado referente a otros procesos secesionistas unilaterales: léase Kosovo (Serbia).