9 jul 2015

Las Farc y otra chance para la paz

Por Agustín Lewit

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Los diálogos de paz entre el gobierno colombiano y las Farc no han podido desprenderse de la contingencia: los avances logrados desde el inicio del proceso en 2012 –numerosos y contundentes- conviven con el riesgo siempre presente de que las conversaciones, por acción u omisión de uno u otro lado, se interrumpan de manera momentánea o definitiva.
Son varios los factores que contribuyen a ese estado de incertidumbre estructural. El más importante: la extraterritorialidad de las negociaciones. En efecto, la decisión inicial de que las conversaciones sucedan fuera del territorio colombiano –primero en Noruega y luego en Cuba- provocó la paradojal situación de negociar en el exterior como si no existiera ningún conflicto, mientras -fronteras adentro- continuaron sucediéndose los enfrentamientos como si no hubiese diálogo alguno. Ese factor, que en principio buscaba blindar el proceso, terminó afectándolo en tanto operó como una condición de posibilidad para que los enfrentamientos armados no cesaran ni hubiera incentivos fuertes para que ello ocurra.
El otro aspecto problemático que aporta su cuota de fragilidad es la cláusula general de las negociaciones que reza que “nada está acordado hasta que todo esté acordado”. De allí, que los importantes pre-acuerdos alcanzados en estos casi tres años –respecto a la suplantación de cultivos ilícitos, a la participación política de la insurgencia y al desarrollo de una política agraria- no logren adquirir su plena relevancia por cuanto se encuentran atados a una resolución exitosa y definitiva de todos los puntos de la agenda.
En paralelo a lo dicho, ciertas acciones de los propios actores en cuestión también han aportado lo suyo para que el proceso tuviera un dificultoso avanzar. Algunas acciones de las Farc, por ejemplo, como el secuestro del general Álzate en noviembre de 2014, o el sorpresivo ataque a un pelotón del ejército en la caliente zona del Cauca, que dejó como saldo a una decena de soldados muertos y un recrudecimiento de los bombardeos. Por parte del gobierno, la actitud ambigua hacia una solución definitiva del conflicto es mucho más evidente y se constata en esa invariable posición de “garrote y zanahoria” hacia la insurgencia: en algunos momentos asume una posición dialoguista y, en otros -o incluso en paralelo- aplica toda la fuerza de las armas. Por caso, Humberto de la Calle, el representante de la delegación negociadora del gobierno, declaró por estos días que “los diálogos, para bien o para mal, pueden acabarse en cualquier momento”, como si una u otra opción fueran lo mismo.
Ahora bien, tras varias semanas de incertidumbre, son las Farc -otra vez- quienes oyendo el pedido de los países garantes de los diálogos, Cuba y Noruega, y de los países acompañantes, Venezuela y Chile, vuelven a decretar unilateralmente un nuevo cese al fuego, el cual, más allá de la respuesta que despertará por parte del gobierno, resta motivos para seguir fomentando los enfrentamientos y, en ese sentido, constituye un significativo avance.
La medida adquiere relevancia, además, si se contempla que los meses venideros no serán en absoluto sencillos para el proceso de negociación. En primer lugar, porque el mismo se encuentra discutiendo los puntos más sensibles de la agenda y -por ende- los que más discrepancias despiertan: la justicia transicional (que determinará, entre otras cosas, si habrá o no penas para los guerrilleros y los miembros del ejército, el tipo de reparación a las víctimas, etc.) y el punto sobre la dejación definitiva de las armas. En segundo lugar, porque en octubre hay elecciones regionales en Colombia y –se sabe- todo proceso eleccionario allí repercute en un aumento de la politización de los diálogos, lo que vuelve aún más espinoso el proceso.
En ese complejo escenario, el nuevo anuncio de la guerrilla no puede sino ser celebrado por todos aquellos que aspiran a una resolución definitiva, pacífica y justa del conflicto armado más extenso del Continente.
Dos puntos antes de cerrar: 1) La paz en Colombia debe ser la paz de la región y, en ese sentido, es preciso un involucramiento mayor tanto de los países vecinos como de los distintos organismos regionales. 2) El conflicto armado es uno de los tantos pesares de la sociedad colombiana. Su resolución, antes que alcanzar el paraíso, significaría apenas –y tanto como eso- dar lugar a otras tantas deudas sociales que aguardan ser resueltas.

En 20 días, más de 36 mil migrantes debieron abandonar el país

Un total de 36,593 indocumentados han abandonado voluntariamente el país desde el pasado 18 de junio, un día después de que venciera el plazo de inscripción en el Plan Nacional de Regularización de Extranjeros, informó hoy la Dirección General de Migración (DGM).

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De este total, 8,261 son menores de edad, precisó la DGM en un comunicado, en el que indicó que hará una evaluación del Plan de Retorno Voluntario Asistido que realiza el Gobierno a través de este organismo para facilitar el regreso a su país de los extranjeros que se encuentran en territorio dominicano en situación irregular.
Durante el proceso de evaluación, afirmó, “continuará ofreciendo las facilidades necesarias a quienes soliciten asistencia para retornar a su país de forma voluntaria”.
“Continuaremos asistiendo con transporte terrestre y de carga a los extranjeros en situación irregular en el país que decidan regresar a su patria, es el interés del Gobierno continuar ofreciendo este servicio desde la DGM, mientras evaluamos los resultados del Plan”, agregó el organismo en su comunicado.
Mediante la aplicación del Programa de Regreso Voluntario, Migración ofrece camiones de carga para el traslado de las mudanzas y ajuares de quienes deciden regresar a su patria de manera voluntaria.
Asimismo, ofrece facilidades para que puedan establecer los contactos necesarios con las autoridades consulares y diplomáticas de sus naciones.
El director de Migración, Rubén Darío Paulino Sem, advirtió el pasado 2 de julio que el país podría empezar a deportar a partir de mañana a los indocumentados que no se acogieron al Plan Nacional de Regularización de Extranjeros.
En declaraciones a los periodistas, el funcionario recordó que ese día vence el plazo de 15 días dado por el Gobierno a los inmigrantes, mayoritariamente haitianos, que quedaron fuera del Plan para que se acojan al retorno voluntario aprovechando las facilidades otorgadas por el Ejecutivo en ese sentido.
A partir del 6 de julio, dijo, empezarían las deportaciones, aunque subrayó que quedará a “discreción” del presidente del país, Danilo Medina, finalizar o prorrogar la gracia dada a los ilegales

Túnez construirá un muro para frenar embestida del Estado Islámico

Otra crisis, otro muro, como el que acaba de anunciar Hungría para frenar a los inmigrantes, esta vez lo anunció el gobierno de Túnez y tiene por finalidad contener la embestida de los yihadistas de Estado Islámico.













Las autoridades tunecinas anunciaron ya han iniciado la construcción de una cerca en la frontera con Libia para tratar de controlar el contrabando y la infiltración en ambas direcciones de yihadistas. Lo dijo el primer ministro tunecino, Habib Essid, entrevistado por la televisión local.

El muro tendrá unos 170 kilómetros de extensión y se espera esté finalizado para finales de este mismo año. En muchos tramos, la valla, que es levantada por el Ejército, "estará flanqueada por trincheras" e incluirá "cámaras de vigilancia", comentó el ministro.

La prensa local ha indicado que la valla parte desde el puesto fronterizo de Ras Jedir, junto a la costa, y finalizará en el de Dehiba, lo que supone una tercera parte de los 460 kilómetros de frontera, en su mayoría desértica, que separa a ambos estados.

La decisión de construir el muro ocurre poco después de que Túnez haya sufrido en apenas tres meses dos atentados yihadistas que han costado la vida a 60 turistas extranjeros han golpeado su difícil transición política y económica.

Túnez es, junto a Francia, el país que más voluntarios aporta al Estado Islámico (EI), con cerca de tres mil yihadistas según cálculos oficiales y más de cinco mil según diversos expertos en Islam radical afincados en el país.

Preocupa "superdólar" en el mundo financiero (la Argentina incluida)


ES PORQUE DEBILITA EL PRECIO DE LAS MATERIAS PRIMAS



Por: Pablo Wende

 Una de las consecuencias más inmediatas de la crisis que atraviesa Grecia es la renovada debilidad de la moneda única. La contracara de esta situación es un dólar que escala posiciones, tal como viene sucediendo desde el último trimestre del año pasado. Este "superdólar" impacta negativamente en el precio de las materias primas, en particular el petróleo.


El índice DXY, que refleja la evolución del dólar contra una canasta de monedas, finalizó ayer a 96,70 puntos, una suba del 0,45% respecto de la jornada anterior y muy cerca de los 99 que llegó a tocar hace un par de meses, el máximo nivel desde antes de la crisis de 2008. En el último año, la suba del dólar contra las principales monedas del mundo ya llega al 20%.

Este fortalecimiento era esperado dada la buena performance de la economía estadounidense y la posibilidad de una suba de tasas. No sólo el euro y el yen se han debilitado, sino también la mayoría de las monedas emergentes, que en los últimos 12 meses cayeron entre un 30% y un 40% (como sucedió, por ejemplo, en el caso de Brasil).

Este "superdólar" ha tenido efectos favorables en los últimos meses, al permitir que las empresas europeas mostraran mejores balances por sus actividades fuera del Viejo Continente. Se espera que los balances del segundo trimestre muestren esta situación aún con mayor nitidez. 

Esta misma situación, por el contrario, golpeó los resultados de las compañías norteamericanas que tienen fuerte presencia global, ya que las ganancias en monedas distintas del dólar se redujo significativamente.

Pero lo más alarmante de la situación es que un dólar fortalecido impacta negativamente sobre el precio de las principales materias, ya que los valores de éstas se expresan en dólares. Esta situación representa un desafío sobre los mercados emergentes, que en general son fuertes exportadores de productos primarios. En América Latina es probablemente donde más se siente esta cuestión.

La abrupta caída del petróleo, que pasó de niveles de u$s 60 a casi u$s 50 en pocas semanas, también genera alarma y es parte del mismo fenómeno. No es casualidad que el índice EEM, que sigue a las principales acciones de mercados emergentes, haya caído ayer un 1,5% y terminó en su nivel más bajo desde principios de enero.

El mercado local no está al margen, afectado por la "doble Nelson". Por un lado, el hecho de mantener el tipo de cambio oficial apreciado artificialmente hace que la mejora internacional del dólar tenga un impacto mayor. Y, al mismo tiempo, una caída de las materias primas afecta, sobre todo si le toca a la soja, ya que en caso del petróleo abarata las importaciones de crudo que precisa la economía.

8 jul 2015

Grecia no es Argentina

Lo sucedido en Argentina no admite comparaciones con el caso griego, por lo que convendría separar el default (ya sucedido) de la salida del euro (harto improbable).

Publicado en jul 7 2015
 Nerea Castro

Raúl Zibechi, periodista uruguayo, escribe en Brecha y La Jornada⎮Diagonal⎮

Dos destacados economistas y premios Nobel, Paul Krugman y Joseph Stiglitz, coinciden en que los griegos deben decir No a la propuesta de la troika de continuar con la política de austeridad. El ejemplo del default argentino en 2001 es una de las razones esgrimidas.

Krugman sostiene que “Grecia debe votar “no”, y su gobierno debe estar listo para, si es necesario, abandonar el euro”, entre otras razones porque todo el caos imaginable con una salida del euro ya está hecho y la desvalorización de la moneda puede ser el primer paso comenzar la recuperación de una economía que se achicó un 27 por ciento desde que comenzó la austeridad, cinco años atrás. Además, es la única forma de que Grecia recupere su independencia como nación (El País, 29 de junio de 2015).

Una eventual alianza entre Atenas y Moscú sería un dolor de cabeza para el Pentágono y una grieta en bloqueo occidental a Rusia

Stiglitz se enfoca en la experiencia argentina, que conoce de cerca. “Después del default, Argentina empezó a crecer a una tasa del 8% anual, la segunda más alta en el mundo después de China. La experiencia argentina prueba que hay vida después de una restructuración de deuda, y después de dejar un sistema cambiario”. Por el contrario, considera que el euro fue exitoso sólo ocho años y ha fracasado (BBC Mundo, 30 de junio de 2015).

Aunque el análisis de fondo es plenamente compartible, ya que urge salir de la austeridad impuesta por el FMI y el Banco Mundial, lo sucedido en Argentina no admite comparaciones con el caso griego, por lo que convendría separar el default (ya sucedido) de la salida del euro (harto improbable).
Tres son las diferencias que separan Grecia de Argentina

La primera es la calidad de los gobiernos. El default argentino se produjo bajo el gobierno neoliberal de Fernando de la Rúa, luego de una década de neoliberalismo salvaje, bajo los dos gobiernos de Carlos Menem (1989-1999), que llevaron a la privatización de las empresas estatales, la destrucción de la industria y altos niveles de pobreza y desocupación. El default fue un doble y simultáneo quiebre: de las políticas económicas privatizadoras y de los gobiernos que las sustentaron. En Grecia no existe la descomposición política que se produjo a fines de 2001 en Argentina.

La segunda es el fuerte protagonismo popular. Aunque el default fue declarado formalmente por el presidente interino Adolfo Rodríguez Saa, que estuvo apenas siete días en el cargo, en realidad fue la calle la que impuso la suspensión de pagos. En medio de una amplia insurrección nacional, en la que confluyeron los sectores populares y las clases medias (piquete y cacerola), y una dura represión que se cobró la vida de 39 personas en dos días, el presidente debió abandonar precipitadamente la Casa Rosada en helicóptero.

En los días de las insurrecciones se produjeron miles de cortes de rutas y calles, cientos de manifestaciones espontáneas, cientos de escraches y cacerolazos, se crearon infinidad de asambleas barriales (unas 300 sólo en Capital Federal) y las calles y plazas fueron ocupadas por la población. El Estado y las fuerzas policiales fueron completamente desbordadas y neutralizadas por la masividad de las protestas.

En este punto, debe recordarse que los trabajadores argentinos tienen una larga experiencia de desborde de los cuerpos represivos. Sin remontarse a las memorables jornadas de principios del siglo XX, y circunscribiéndose sólo a las cinco décadas anteriores, encontramos: la insurrección del 17 de octubre de 1945, los dos Cordobazos (1969 y 1971), el Rosariazo (1969), una decena de puebladas en Mendoza, Cipolletti, Corrientes, Tucumán y Casilda, entre las más conocidas. A esa tradición deben sumarse los levantamientos de la década de 1990: las 76 acciones de protesta con ataques a edificios públicos o viviendas de dirigentes políticos, registradas desde el motín popular de Santiago del Estero en diciembre de 1993 hasta el fin del gobierno de Menem.

En tercer lugar, la realidad geopolítica global es bien diferente de la que se vivía en 2001. Eran los años finales del mundo unipolar centrado en los Estados Unidos, cuyo declive se aceleró en los años posteriores con las fracasadas invasiones a Iraq y Afganistán; declive precipitado con la crisis de 2008 cuyo epicentro estuvo en Wall Street. En 2001 aún no se había formado la alianza BRICS que reúne a los principales países emergentes; Rusia y China no significaban un desafío para la hegemonía de Washington y el dólar no contaba con la competencia que hoy le oponen divisas como el yuan. Argentina no tenía alternativas a la financiación del FMI y del Banco Mundial.

La situación de Grecia es completamente diferente. El primer ministro Alexis Tsipras ha viajado en varias ocasiones a Rusia donde ha estrechado lazos diplomáticos y económicos. En el reciente Foro Económico de San Petersburgo, fue firmado un memorándum para la construcción del gasoducto Turkish Stream que unirá Rusia y Grecia a través de Turquía. China, por su parte, tiene grandes inversiones en Grecia, en particular en el puerto de El Pireo y en metales raros.

Grecia es una pieza geopolítica clave para la OTAN. Una eventual alianza entre Atenas y Moscú sería un dolor de cabeza para el Pentágono y una grieta en bloqueo occidental a Rusia. En síntesis, Grecia tiene a la mano opciones con las que Argentina no podía soñar en 2001. Eso mismo hace que una salida de Grecia del euro sea muchísimo más grave para Occidente que el default argentino, en un escenario global cargado de tensiones y de amenazas para la paz.

Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/global/27264-grecia-no-es-argentina.html