10 sept 2015

MÁS CONTRATOS BAJO SOSPECHA

Argentina

Niembro también le facturó a la Ciudad con su escuela de periodismo

Nicolás Eisler y Claudio Mardones 
09 de Septiembre de 2015 


El candidato a diputado de Cambiemos cobró cursos para el Instituto Superior de la Carrera Administrativa. Fue la tercera institución con mayor facturación. Sólo en el primer año de funcionamiento, recibió 400 mil pesos, y ascendió a 451.000 en 2013. 

La responsable del Instituto era Karina Spalla, pareja del ministro Grindetti.




Aunque asegura que su relación comercial con el gobierno porteño se limitó a los servicios facturados por La Usina Producciones, el vínculo económico con el macrismo del candidato bonaerense de Cambiemos, Fernando Niembro no empezó con la publicidad, sino con el negocio de la educación para los empleados públicos de la Ciudad. Esa es la tarea que asumió la Escuela de Ciencias Deportivas de Niembro, junto a Marcelo Araujo, cuando firmó una serie de convenios de capacitación con el Instituto Superior de la Carrera Administrativa (ISC), un ente público creado por ley en 2007, e implementado desde 2008 por el jefe de Gobierno Mauricio Macri apenas comenzó su primer mandato.
La Escuela Superior de Ciencias Deportivas SRL brindó a los empleados capitalinos cursos de “Cronista General para Informáticos”, “Redacción Periodística”, “Producción de Medios Audiovisuales” y “Ofimática”. Niembro legalmente cedió su participación de la empresa en 2011, pero cuando la escuela cerró sus puertas a principios de 2014, el comentarista deportivo se hizo cargo del cese de tareas: “No lo pudimos sostener más por problemas económicos. Fue un dolor muy grande pero preferimos terminar con todo en regla”, explicó al diario La Nación en ese momento. 
Pero el historial de pagos que tuvo la escuela pone en duda la existencia de números rojos, porque a pesar de su cierre continúa facturándole contratos al estado porteño. “Se reproduce la misma matriz que en La Usina Producciones: Niembro contrata a testaferros para seguir cobrando dinero sin tener que hacerse cargo”, explicó el ex legislador Facundo Di Filippo, quien aportó nuevos datos sobre los negocios del candidato de Cambiemos.
El acta de creación del ISC data de enero de 2008, y dice que el organismo tiene el objeto de “proponer y ejecutar por sí o por terceros, la capacitación necesaria para el desarrollo del personal del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, así como atender a los requerimientos para el desarrollo de la carrera administrativa”. La creación del instituto fue producto de una larga negociación entre el gremio cegetista de los municipales porteños y la comuna. El ente acompañó la implementación de un nuevo escalafón de la carrera administrativa para los más de 400.000 empleados de la Ciudad, y quienes quisieran ascender por concurso, deberían pasar por el instituto. Uno de los terceros que ofreció la "capacitación necesaria" para los funcionarios estatales fue la Escuela de Ciencias Deportivas de Niembro y Araujo. Sus primeros rastros surgen a partir de un minucioso informe de la Auditoria de la Ciudad de Buenos Aires, publicado en diciembre de 2010. El informe lleva el número 4.10.14, analiza los primeros años del ISC, releva los pocos cursos propios de la institución y estudia los convenios con otros organismos. "La selección de las Instituciones como los valores estipulados para el pago de estas contrataciones, son realizados de forma discrecional y sin ningún criterio", advierte el documento luego de ubicar a la Escuela de Niembro como una de las diez instituciones que firmaron convenios en el arranque del instituto, pero es la tercera en orden de facturación, luego de las universidades de La Matanza y de Buenos Aires. Los auditores advirtieron que la Dirección General de Contaduría nunca les entregó los pagos finales pero hicieron una estimación a partir "cursos dictados, los importes pagados según los Informes de las Entidades contra las Certificaciones del Instituto y los importes pagados contra el Listado de Transacciones – SIGAF". De ese entrecruzamiento, los autores del informe concluyen que la escuela deportiva facturó $400.000 en el primer año de funcionamiento del organismo de formación para empleados públicos. “Al principio fueron cursos de periodismo, pero después empezaron otros: de pausa activa (hacer gimnasia durante los horarios de trabajo) o computación. Por eso tuvieron que empezar a tomar más gente porque no había nadie especializado”, comentó a Tiempo un ex profesor del instituto.
La escuela de Niembro y Araujo fue creada en 1993, pero recién recibió aval oficial del ministerio de Educación porteño el 10 de marzo de 2011, mediante la resolución 1441/MEGC/11. Para entonces la escuela deportiva ya llevaba 3 años como proveedora del ISC, es decir que facturaba cursos para la carrera administrativa porteña, pero no tenía ningún reconocimiento oficial.
Luego de recibir el espaldarazo del ministro Esteban Bullrich, la escuela de Niembro registró un repunte de facturaciones de parte del ISC. El informe de la auditoria solo abarca el año 2009 del Instituto de la Carrera, pero el Sistema Integrado de Gestion Administrativa y Financiera (SIGAF) del gobierno porteño, revela que la escuela de Niembro facturó 50.000 pesos en cursos durante 2012, sumó otros 451.500 en 2013 y cargó 513.490 en 2014, aunque el propio periodista y empresario tuvo que anunciar en enero de ese mismo año que su escuela no seguiría funcionando. “Para brindar las capacitaciones hace falta tener una escuela, no se pueden brindar esos cursos sin un instituto educativo”, explicó a Tiempo el ex profesor que pidió mantener su nombre bajo reserva y que no entiende cómo a pesar de cerrar sus puertas, la Escuela Superior de Ciencias Deportivas SRL continuó su vínculo con la Ciudad y facturó $376.000 en 2015. “No sé si es ilegal lo que hacían, pero ético no era”, agregó la fuente en referencia a los cursos que dictaba la escuela a los empleados porteños. Aunque dejó de existir formalmente, sigue apareciendo como proveedora en el SIGAF y si bien no está clara la forma en que Niembro se desprendió de su parte, lo cierto es que cedió su participación en el fideicomiso que administraba la escuela a Nélida María Silva.
Toda la negociación de la administración PRO para implementar el flamante instituto de la carrera con acuerdo del gremio estuvo en manos de un hombre de mucha confianza de Macri: Néstor Grindetti, ex gerente de SOCMA, reconocido por su padre Franco y también por el omnisciente amigo del alcalde Nicolás Caputo. Grindetti no dejó nada al azar y nombró a su consorte Karina Spalla como titular del organismo de capacitación para empleados públicos. Spalla actualmente es legisladora porteña y en esos años fue, bajo la tutela de Grindetti, la primera puerta de ingreso para Niembro dentro del selecto club de proveedores del gobierno porteño. La vinculación advertida en 2009 por la Auditoría transformó el ISC en el primer cliente estatal de Niembro, antes de la creación de La Usina Producciones, que comenzaría a facturar millones cuando los cursos de su escuela ya transitaban el tercer año de facturaciones por ofrecer cursos que iban desde inglés, ofimática y redacción para informáticos. De todas formas en su sitio de internet la escuela sigue funcionando “a partir de una alianza estratégica” con otro instituto. Niembro aparece como director de la carrera de periodismo deportivo. «

Un buffette con prontuario

El comentarista Fernando Niembro eligió los servicios del Estudio Anzorreguy para ejercer su defensa de la acusación por administración fraudulenta tras la denuncia penal formulada luego de que Tiempo revelara las irregularidades por más de 23 millones de pesos con su empresa.
Fundado por el ex titular de la SIDE durante el menemismo, Hugo Anzorreguy y con su hermano, Jorge (foto), uno de los principales operadores judiciales en los noventa, el reputado buffette ahora está encabezado por el linaje de Jorge que junto a su hijo homónimo, entre otros casos resonantes del momento, defiende a Hugo Jinkis en el tramo local del FifaGate. Anzorreguy defendió hace algunos años a la titular del Grupo Clarín, Ernestina Herrera de Noble, ante la sospecha de la apropiación ilegal de sus hijos. También representó al Banco Ciudad, en el que tuvo un puesto como asesor en 2010.

9 sept 2015

Síndrome del tio Patinhas

Thomas Piketty, en su clásico “El capital en el siglo XXI”, ya demostró que la concentración de la riqueza mundial en manos de pocas familias (84 personas físicas disponen de iguales recursos que 3,5 mil millones de personas, la mitad de la humanidad, según la Oxfam, hoy estamos en 7,2 bi ), se debe al aumento de la especulación financiera agravada por un injusto sistema de transmisión de herencias.

Por: Frei Betto

8 septiembre 2015

Ahora Francois Bourgnignon, en “La globalización de la desigualdad”, refuerza la tesis de Piketty. El aumento de la precarización del trabajo (tercerización, desindicalización, etc.) y la reducción de salarios, sumados al hecho de que la economía globocolonizada no obedece a normas internacionalmente aceptadas (por ejemplo los paraísos fiscales, verdaderas cuevas de Alí Babá) permiten que la diminuta élite apropiadora de la riqueza supere toda la fantasía de Walt Disney al crear la millonaria y avarienta figura del tío Patinhas.

Bourgnignon no es ningún izquierdista. Fue el economista jefe del Banco Mundial entre 2003 y 2007. Es una verdadera lástima que admita lo que escribe en su libro después de dejar el banco. Mientras estuvo en el poder, la bolsa apuntaba más alto.

Hace veinte años, demuestra él, el patrón de vida en países como Francia y Alemania era 20 veces mayor que el de la China y la India. Hoy sólo 10 veces. Dirá el lector: “¡Qué bien! ¡Menos desigualdad!” Pero no hay tal. El crecimiento de la China y la India sigue los mismos parámetros de Francia y Alemania: el voraz y piramidal capitalismo. Y de ahí resulta que 3 mil millones de personas sobreviven con menos de US$ 2.5 al día.

Al abordar medidas que fueron celebradas como positivas para América Latina, tales como privatizaciones y reducción de gastos sociales del gobierno (véase el ajuste fiscal del Brasil), concluye dicho autor: “Muchas de esas reformas prácticamente tuvieron efectos de desigualdades. De hecho, entre 1980 y 1990 se dio un aumento sustancial en la desigualdad de los países más afectados por esos programas: Argentina, México, Perú, Ecuador e incluso Brasil”.

¿Y las privatizaciones, tan ponderadas por el gobierno de Cardoso y, entonces, tan criticadas por el PT, que ahora hace lo mismo? Lea lo que dice el autor: “La transformación de monopolios públicos en privados, con una legislación insuficiente, permitió el surgimiento de nuevos rentistas y en algunos casos la acumulación de inmensas fortunas”.

En los EE.UU., donde la supuesta democracia política no va pareja con la total falta de democracia económica, la caída real del salario mínimo entre 1980 y 1990, y la debilidad de los sindicatos, ocasionaron un aumento del 20 al 30 % en la desigualdad social. La fortuna del 10% más rico creció de un 64 a un 71% entre 1970 y 2010.

En resumidas cuentas: o concentramos la lucha política en la reducción de la desigualdad social o vamos todos al carajo (hambre, migración, criminalidad, terrorismo, guerras…), mientras la pequeña élite que lo manipula todo vive enfiestada en su aislada isla del privilegio y el lucro.

Frei Betto es escritor, autor de “Paraíso perdido. Viajes al mundo socialista”, entre otros libros.

Éxodo sirio y “crisis migratoria” en Europa

Ante la intensificación de la mal llamada “crisis migratoria” surgieron voces de gobernantes, políticos y supuestos expertos en el tema asegurando que este no era un problema europeo sino africano o, en todo caso del Medio Oriente. La estremecedora imagen del niño kurdosirio yaciendo inerte en una playa de Turquía luego de que naufragara la barcaza en que junto con su familia intentaba llegar hasta la isla de Kos, en Grecia, conmovió a la opinión pública mundial y puso de relieve el inmenso drama humanitario que se está desenvolviendo en el Mediterráneo.

ATILIO BORON /  REBELION – 
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No fue el primero que paga con su vida la crisis desatada por la desestabilización de un país, Siria, desgraciadamente convertido en el blanco de siniestros cálculos geopolíticos de Estados Unidos y sus aliados que destruyeron uno de los países más prósperos y estables de la región. En esa misma barcaza murieron otros cinco, uno de ellos su hermanito de cinco años, aparte de su madre y un número todavía indeterminado de adultos. Si ampliamos el foco del análisis para abarcar con la mirada el torrente humano procedente del África Subsahariana el número de víctimas infantiles sería abrumador, aunque no haya registro fotográfico de ello. Queda en pie la pregunta: ¿por qué se produce la crisis, qué es lo que la dispara?
Por empezar se impone una clarificación, porque la disputa por el sentido es crucial para plantear correctamente los términos del problema. Suele hablarse, indistintamente, de una “crisis migratoria” como si esta fuera un transitorio desequilibrio en el flujo poblacional entre el África Subsahariana, Medio Oriente y Europa. Pero, ¿son migrantes o refugiados? En el caso de los sirios que huyen de la devastación sembrada en su país no existe la menor duda de que se trata de lo segundo, y lo mismo cabe decir de los libios, que dejan sus hogares luego de la tragedia desatada por la criminal decisión de Washington y Bruselas de auspiciar un “cambio de régimen” en Libia. El caso del África Subsahariana es más complejo, porque allí se entremezclan migrantes impulsados por el hambre y la pobreza inescapable con sectores, minoritarios, que abandonan sus países por razones políticas.
Ahora bien: ¿por qué el infortunado niño de la minoría kurda en Siria tuvo que dejar su país? Porque, como decíamos más arriba, el diseño estratégico de Washington en Medio Oriente tenía como objetivo fundamental -¡pero ya no más, porque ahora la Casa Blanca tiene otras prioridades en el área!- provocar la caída de la República Islámica en Irán, para lo cual había que destruir los apoyos con que contaba Teherán en su entorno inmediato y entre los cuales sobresalía Siria por su locación geográfica, su condición de país limítrofe con Israel y Turquía, su población, su economía y la prolongada estabilidad política del régimen imperante. En consecuencia, la “guerra civil” en Siria no es tal, pues se trata de una agresión pergeñada desde afuera por Estados Unidos y sus compinches europeos (al igual que hicieran con Libia pocos años antes) y en donde bandas de atroces mercenarios son exaltados como heroicos “combatientes por la libertad” y respaldados política y diplomáticamente mientras cometen toda clase de desmanes. De esta madriguera creada por las democracias occidentales y sus reaccionarios socios en la región brotó, incontrolable, el Estado Islámico, con luz verde para perpetrar horrendos crímenes. [1] El resultado ha sido la entronización de esa banda terrorista en algunas regiones de Siria e Irak, con su interminable secuela de decapitaciones, degüellos y destrucción de venerables reliquias históricas, consumidas en las llamas del fundamentalismo yihadista. Aylan Kurdi, tal es el nombre del niño ahogado, pereció porque tuvo que huir del infierno en que Washington y los gobiernos europeos convirtieron a su patria, pese a la heroica resistencia del pueblo kurdo que supo poner freno a la expansión militar del EI en sus territorios. Y murió también porque las autoridades del Canadá le negaron tres veces a su familia el permiso para asilarse en ese país. El Primer Ministro británico, David Cameron, acaba de acusar a Bashar Al Assad y al Estado Islámico por su muerte. Miente, porque sabe muy bien que el holocausto social de Siria no es un asunto doméstico sino responsabilidad directa y criminal de los gobiernos que conforman el condominio imperial, que en su afán por posicionarse más favorablemente en el tablero geopolítico mundial no dudan un instante en adoptar políticas que desquician sociedades y provocan destrucción y muerte a su paso, precipitando así la avalancha de refugiados que huyen para salvar sus vidas y la de sus familiares, con las consecuencias que todos se lamentan.
Tanto en el caso de Libia como en el más actual de Siria la intervención imperialista estuvo precedida por una cobertura mediática falaz que demonizó las figuras de Muammar El Gadafi y Bashar al-Asad y tergiversó la información originada en el terreno para justificar ex ante las cruentas tácticas de desestabilización y caos social, económico y político requeridas para hacer posible el “cambio de régimen”, frase amable que sustituye la más brutal de “subversión del orden constitucional vigente”. Mentiras que, en los casos de Libia y Siria, son análogas a las proferidas cuando antes de la invasión y destrucción de Irak desde Washington, Londres o París se denunciaba la existencia de armas de destrucción masiva en ese desdichado país, cuando todos sabían que no las había y que el único que sí las tenía en esa parte del mundo era Israel.
Ahora el problema de los refugiados en Europa ha adquirido proporciones inéditas desde fines de la Segunda Guerra Mundial, e indigna comprobar la indiferencia de algunos gobiernos europeos ante esa crisis, o la estupidez de las políticas con las que se pretende enfrentar la situación. Por ejemplo establecer ridículos cupos migratorios ante el desastre generado en Siria e Irak, para mencionar apenas los más directamente involucrados en la situación actual, que tienen una población conjunta de unos 55 millones de habitantes. O el cinismo de la Administración Obama, que acentúa las políticas de desestabilización inherentes al “imperio del caos”, según la feliz expresión de Pepe Escobar, porque, total, los refugiados no podrán cruzar el Atlántico en sus frágiles barcazas y el problema lo deberá padecer Europa. Actitud semejante adopta al atizar la guerra civil en Ucrania: en última instancia, la batalla se librará, como las dos guerras mundiales en el escenario europeo y la destrucción resultante será beneficiosa para apuntalar la primacía global de Estados Unidos al debilitar, gracias a la guerra, a sus principales competidores.
Ante las ridículas tentativas de los países europeos, o de la Unión Europea, para “regular” el tsunami de los refugiados y los migrantes, sobre todo del África Subsahariana, conviene recordar las clarividentes palabras de José Saramago: “El desplazamiento del sur al norte es inevitable; no valdrán alambradas, muros ni deportaciones: vendrán por millones. Europa será conquistada por los hambrientos. Vienen buscando lo que les robamos. No hay retorno para ellos porque proceden de una hambruna de siglos y vienen rastreando el olor de la pitanza. El reparto está cada vez más cerca. Las trompetas han empezado a sonar. El odio está servido y necesitaremos políticos que sepan estar a la altura de las circunstancias.”
La responsabilidad de Europa es mucho mayor, más visible e inocultable en el caso del África Subsahariana. Porque, ¿quién ocupó, colonizó y saqueó por siglos al mal llamado “Continente Negro” si no las potencias coloniales europeas? ¿Quién organizó el tráfico de esclavos a través del Atlántico si no los gobiernos y las clases dominantes de Europa? No fueron los africanos quienes se abalanzaron sobre esta para saquear sus riquezas y esclavizar a sus poblaciones, sino que ocurrió exactamente lo contrario. ¿Quiénes impusieron sus intereses, perpetraron un cruel etnocidio y arrasaron con formas tradicionales de organización económica, social y política en África? ¿No fueron acaso los colonialistas europeos los que se repartieron ese continente, practicando un sistemático pillaje y redibujaron el mapa político para inventar fronteras artificiales que dividían viejas sociedades y ancestrales etnias y naciones, convertidas en fragmentos destrozados, ahora caprichosamente repartidos en diferentes “países” y sembrando las bases de una rivalidad que perdura hasta nuestros días? ¿No fueron ellos los que impusieron el inglés, el francés, el portugués, y otras lenguas europeas como las oficiales de aquellas arbitrarias creaturas políticas? ¿Dónde más podrían ir esos antiguos súbditos europeos que a sus metrópolis de otrora, cuando la crisis deja sin futuro a millones de africanos? ¿O es que los colonialistas de hoy creen que podrán salirse con la suya y no pagar la cuenta de los crímenes y fechorías cometidas por sus antepasados? ¿Reclaman acaso impunidad, o fingen desconocer su responsabilidad histórica? Para colmo de males, una vez obtenida la independencia los tentáculos del neocolonialismo –reforzado ahora por el protagonismo de Estados Unidos- se hundieron todavía con más fuerza, acelerando la descomposición económica, social y política de las situaciones poscoloniales. De nuevo: ¿adónde sino a Europa podrían ir para buscar un alivio a sus interminables padecimientos? ¿Cómo podrían los gobiernos europeos y sus mandantes decir que la crisis migratoria que tantas muertes ha causado es “un problema africano” cuando no es otra cosa que el inexorable y demorado resultado de su pasada expansión colonial?
¿Cómo evolucionará esta situación? No es exagerado afirmar que el torrente de refugiados ha desbordado todas las previsiones y nada autoriza a pensar que la situación irá a mejorar porque ni Washington ni Bruselas han archivado sus planes de derrocar al gobierno sirio, acabar con Hezbollah el vecino Líbano y cerrar el círculo en torno a Irán. El resultado de esta macabra iniciativa sólo puede ser más destrucción y muerte, y renovados contingentes de refugiados golpeando a las puertas de la opulenta Europa. Estados Unidos está casi por completo aislado de esas dolorosas corrientes de seres humanos en búsqueda de una vida mínimamente digna, así como la Unión Europea lo está en relación al flujo migratorio que desde México, Centroamérica y el Caribe se amontona en las puertas del imperio. La “solución” por la que se ha venido inclinando la política de Estados Unidos pasa por el reforzamiento de los controles fronterizos, las deportaciones y la construcción del muro en la frontera con México. Los países europeos no gozan de las ventajas estadounidenses por la porosidad de sus fronteras, su heterogeneidad estatal y la proximidad de los países originarios de los migrantes.
Si Occidente creyera firmemente en su tan pregonada doctrina de los derechos humanos tendría que modificar radicalmente su política migratoria y hacerse cargo de su responsabilidad en la crisis actual. Pero ni Estados Unidos ni la Unión Europea han dado muestras de tomarse en serio los derechos humanos, por lo que lo único que aparece en el horizonte europeo es una política de mayor control migratorio, cierre de fronteras, expulsión y deportación de migrantes ilegales. Lo ocurrido con los camiones cargados de africanos muertos hallados en Austria o la odisea de los que intentan cruzar el Mediterráneo demuestran los límites morales y prácticos de tales políticas. Como lo recordaba José Saramago, el proyecto de parar esta avalancha humana construyendo la “Fortaleza Europa” ( o la “Fortaleza Americana”) está condenado al fracaso y no pondrá fin a un éxodo cada vez mayor, alimentado por las inequidades del capitalismo contemporáneo en su proyección global y por las estrategias norteamericanas de producir un “cambio de régimen”, por vías violentas como las evidenciadas en Siria y Libia, en Medio Oriente, y también, no lo olvidemos, en algunos países latinoamericanos.
Ante este cuadro, lo único sensato sería construir un nuevo orden económico internacional que haga posible el bienestar de esos pueblos y que les permita acceder a una vida digna dentro de sus respectivos países. Pero el capitalismo es un sistema esencial e incorregiblemente irracional y además nada indica que la sensatez sea un atributo de sus círculos dirigentes a ambos lados del Atlántico. Lo que hicieron con Grecia es una prueba rotunda de que lo único que les importa es garantizar la tasa de ganancia de sus transnacionales. Así las cosas lo único que cabe esperar es la intensificación de las migraciones subsaharianas, el éxodo sirio y nuevas tragedias como la del niño Aylan.


[1] Sobre la relación entre los gobiernos occidentales y el Estado Islámico ver ”El Mosad creó el Estado Islámico”, en Rebelión, 19 Agosto 2014, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=188610

LA ECONOMIA DE EUROPA NECESITA DE NUEVA MANO DE OBRA BARATA


Los migrantes traen beneficios

“Sin los inmigrantes, los jubilados ganarían al menos un 7-8 por ciento menos”, señala el sociólogo Maurizio Ambrosini. Muchos de los refugiados son adultos con oficios. El Viejo Continente es cada vez más viejo y los europeos tienen pocos hijos.
 Por Elena Llorente

Página/12 En Italia
Desde Roma
Después de que la tormenta “inmigrantes” ha hecho estragos en la sociedad europea con la foto del niño sirio muerto en una playa, y que al mismo tiempo ha provocado la reacción negativa de políticos y grupos conservadores que argumentan peligros para la estabilidad económica y la seguridad, resulta que algunas estadísticas europeas y análisis de economistas demuestran que los inmigrantes son beneficiosos para el Viejo Continente. Es más, que Europa los necesita sí o sí para la sobrevivencia de muchos de sus parámetros económicos y sociales.
El ejemplo más escandaloso son las jubilaciones. No hay que olvidar que Europa es un continente cada vez más viejo y que los europeos tienen pocos hijos. En Italia tal vez uno y no siempre, con suerte dos. El 53 por ciento de la población italiana tiene más de 65 años, el porcentaje es parecido en Francia mientras en Alemania el 59 por ciento de la población es mayor de 65. Si hoy es jubilada la mayoría de la población, ¿quién contribuye con su trabajo para que esas jubilaciones sean pagadas? Según un informe de la Unión Europea, citado en un largo artículo sobre este tema del diario La Repubblica de Roma, en promedio en Europa hay cuatro personas en edad de trabajar (15-64 años) por cada jubilado pero en 2050 habrá sólo dos si las cosas no cambian. ¿Quién aportará entonces al Estado el dinero necesario para las jubilaciones y pensiones? Según un análisis prospectivo de la agencia de noticias económicas y financieras Bloomberg citado por La Repubblica, Europa tendrá necesidad de 42 millones de nuevos ciudadanos que paguen sus impuestos y contribuciones, para que la población anciana pueda seguir cobrando su jubilación y otros beneficios.
Entonces, los inmigrantes no son una carga, como muchos suponen, ni les sacarán el trabajo a los italianos, como piensan otros. Son un recurso económico que hay que saber administrar e integrar adecuadamente. En otras palabras, el sociólogo Maurizio Ambrosini, profesor de la Universidad de Milán y director de la revista Mondi Migranti, lo explica así a: “Los inmigrantes llegan aquí ya siendo jóvenes y formados, por lo cual no hay costos de pediatría ni de educación. No son todavía ancianos, por lo cual los costos sanitarios son contenidos. Son jóvenes adultos que en su mayoría trabajan. A veces tienen un nivel de ocupación más alto que la población nacional, en España y en Italia por ejemplo. Dado que tienen un trabajo, es más lo que pagan al Estado en calidad de impuestos que lo que le sacan. Si los inmigrantes en Italia hoy son el 10 por ciento de los ocupados, quiere decir que aportan el 7-8 por ciento de las jubilaciones que se pagan a otras personas. Sin los inmigrantes, los jubilados ganarían al menos un 78 por ciento menos”.
Según el economista Pietro Valentino, ex docente de la Universidad de Roma y consultor económico de algunas regiones italianas, los inmigrantes serán necesarios a la economía europea sobre todo si se mantienen “las tasas de natalidad actuales”. Sobre todo por dos razones, explicó: “La primera porque bajan la edad media y en consecuencia aumentan los más jóvenes. El segundo motivo es que muchos de los inmigrantes que han trabajado regularmente en Italia, pagan sus contribuciones al INPS (Instituto Nacional de Previsión Social) y a menudo vuelven a sus países de origen sin tener la edad jubilatoria, por lo cual no pueden retirar lo que pagaron. Ese dinero queda en el INPS, por lo cual de hecho financian las jubilaciones de los italianos”. “Si se tiene una la población demasiado anciana, se puede alargar la edad pensionable –que es lo que ha ocurrido en Europa, a 65 o 67 años según los países–, pero hasta un cierto punto. Todo este análisis sobre los inmigrantes es válido si la tasas de natalidad permanecen iguales”, subrayó Valentino.
Pero en lo que coinciden todos los analistas es en que es necesaria una política clara para acoger a todos estos inmigrantes, para que no haya las diferencias horrorosas que se han verificado hasta ahora en muchos lugares. Sobre todo al sur de Italia, donde los inmigrantes aceptan hacer en condiciones infrahumanas y por pocos euros, los trabajos que ningún italiano aceptaría. En particular en la agricultura. La recolección del tomate ha sido uno de los rubros donde los migrantes, durmiendo en casonas semidestruidas, sin agua potable, sin camas ni sillas, aceptan vivir para ganarse algunos euros. Y los patrones los superexplotan aprovechándose de su miseria y desamparo. Por eso se espera con ansia el informe que hoy presentará el presidente Jean Claude Juncker a la Comisión Europea, el órgano ejecutivo y legislativo de la Unión Europea, encargado de proponer nuevas leyes y aplicar las decisiones y los tratados de la UE.

MEDIOS Y COMUNICACION


¿Necesitamos más fotos?

A raíz de la publicación de la imagen del cadáver del niño Aylan, Hugo Muleiro advierte sobre el riesgo de que la foto sea usada para evitar la discusión sobre la información que circula en el mundo y los datos que se ocultan
 Por Hugo Muleiro *

El viernes 4 de septiembre hubo noticia de un niño recién nacido que viajaba con sus padres desde Turquía a Grecia en una embarcación precaria y llegó muerto a la isla de Agathonisi, en el mar Egeo. Esta vez no hubo fotografía impactante, como la de Aylan Kurdi, que dio al mundo la “novedad” de una tragedia en curso, frente a la cual nos conmovimos puntualmente y experimentamos sorpresa porque, parece, antes sabíamos poco o nada. De todos modos, es probable que una segunda foto de un niño sin vida no alcanzara los niveles de reproducción de la primera, porque a la industria mundial de la información y la comunicación no le sientan muy bien las repeticiones, y prefiere siempre buscar algo nuevo. Así que no merecería tantos esfuerzos de los medios para exponerla con piano melancólico de fondo o rodeada de unos párrafos de indignación, con imprescindibles toques para presumir profundidad poética, que bien sabemos se lleva mejor con la tristeza que con la alegría.
La contundencia de la imagen y la realidad a cuya interpretación empuja dejó al público expuesto a un alud mediático que desbordó de lugares comunes e incluyó oportunidades para usar a Aylan como mera excusa para ratificar mensajes y formas de mirar el mundo, en tanto en unos pocos resquicios, tan valiosos como solitarios, hubo llamados y reflexiones que vale la pena atender.
Un conductor de la TV compuso su peor cara de enojado para exclamar que “estos son los dirigentes que tenemos”, en una referencia tan abarcadora que pareció responsabilizar por igual a Angela Merkel y al primer ministro de San Vicente y las Granadinas, pasando obviamente por las autoridades argentinas. Muy lejos de las mezquindades locales, Juan Cruz escribió en El País de Madrid que a Aylan “el mundo se lo ha quitado todo: ni este ni aquel, ni este país ni este otro: el responsable de esa terrible expresión de este tiempo es el mundo entero” (http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/02/actualidad/1441216415_550941.html). La ola de la indignación es usada, en este caso, para eludir toda escala de responsabilidades y olvidar las acciones específicas que están causando el desastre.
Despachos informativos internacionales hablan de personas que huyen de “países metidos en guerras”, como si no hubiera en ello ninguna intervención de potencias mundiales y como si en los últimos quince años no se hubiera desarrollado una política expresa destinada a malograr estados –incluyendo los de ex aliados de Washington como Saddam Hussein– para volverlos fallidos e inviables para cualquier fuerza local, y así dejarlos a los pies de lo que Pilar Calveiro llama dispositivo internacional, compartido por corporaciones militares, industriales y financieras que tienen a su merced territorios en los que hacen todos los negocios imaginables e inimaginables, como facturarle al Pentágono por muertes, operar cárceles y conseguir información del “enemigo” en sesiones de tortura. Así sucede en Irak tras la intervención anglo-estadounidense, aunque esto no consiga suficientes espacios mediáticos.
La foto tuvo la fuerza de propiciar, como escribió Horacio González en estas páginas (http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-280943-2015-09-05.html), una “súbita globalización de buenos sentimientos”, pero en tanto busquemos convencernos de que gracias a ella los capos de las potencias occidentales se vieron obligados a reflexionar y volverse más buenos, dejaremos pasar la oportunidad de poner en discusión, como se dijo en esas mismas líneas, “el orden político y ético de la humanidad”, lo que lleva a pensar en quiénes están usufructuando este orden, para cuya imposición no hay mayor timidez en la elección de aliados. Así lo vimos en Libia, donde combatientes de Al Qaida pusieron lo suyo para el objetivo occidental de derrocar a Muammar Khadafi. Este detalle trepó a una sesión cerrada en el Senado de Estados Unidos, donde un representante del Pentágono consoló a todos explicando, con paciencia, que no siempre se puede elegir a los mejores aliados. Y así, otros mercenarios que hoy integran el temido ISIS están dotados de armas químicas provistas por Estados Unidos con el único fin de derrocar al gobierno sirio, malograr un proyecto de nación y luego disponer del territorio.
Simultáneamente, parece saludable el debate sobre si es o no ética la publicación de la imagen del niño, pero el riesgo es que sea usado para evitar otro debate de fondo: qué información circula en el mundo y, mirando los alrededores, qué datos recibimos y cuáles nos son ocultados como para que la imagen del cadáver de Aylan tuviera el efecto de despertarnos y hacernos conocer y pensar en una tragedia que no tiene nada de nueva.
* Escritor y periodista, presidente de Comunicadores de la Argentina (Comuna).
http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-281229-2015-09-09.html